
Para su padre, Bebo, --inolvidable creador del Ritmo Batanga, allá por mis mocedades de los años cincuenta del pasado siglo--, debe haber sido reconfortante participar en ese contrapunteo pianístico con su multilaureado vejigo: Tecladista, jazzista, compositor, arreglista, y director de orquesta, entre ellas el Quinteto de Música Moderna, Irakere, etc.
Esta caricatura con la que le di chucho a Chucho, hace la friolera de diez años es un recuerdo de éste vecino del Cerro, igual que él. Y de paso felicitar a Bebo (el padre), Chucho (el hijo), y ¿por qué no?, a (Julián), el espíritu santo, que va por el mismo camino de sus progenitores. ¡Si hijo de gato caza ratón! ¿Qué no hará su nieto?
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