
Ha pasado un semestre de aquellas elecciones, y el cuartico está igualito. No me gustan las palabras de veinte pesos, pero si vamos a la etimología del vocablo paz, aunque se parezcan, vemos que sosiego, no es lo mismo que so-ciego. Tranquilidad no viene de tranca. Concordia es lo contrario de sin-cordialidad. Un a-cuerdo no puede ser tomado entre a-locos. Y mucho menos que la quietud se refiera a la paz de los sepulcros.
De ahí los ancestrales consejos del presidente indígena Evo Morales cuando dijo: ¡Se lo dieron… Ahora gáneselo!
Pero parece que estos gringos entienden el español todo al revés: A palabras sabias, oídos necios. Y la esperanza de muchos se ha convertido en dividendo de pocos, sobre todo de los que menos necesitan esas utilidades.
Prometió mucho y se ha quedado más que corto… Alegando el respeto a la democracia apoyó la dictadura en Honduras… Prometió salir de Irak, y se empantanó aún más en Afganistán… ¿Y Osama Bin Laden? -Bien, gracias… Con la esperanza de sentar nuevas bases de amistad y cooperación, ha implantado siete en Colombia, otras tantas en Panamá, sin contar las del Caribe, que sumadas a la Cuarta Flota pueden irse todas al carajo del palo mayor, o pique igual que sus ofrecimientos…
Y no seguimos, porque la cosa pica y se extiende.
En fin, el privilegiado con el Premio Nobel podría muy bien recordar la frase de otro indio inolvidable, cuando dijo hace más de un siglo: “El respeto al derecho ajeno es… LA PAZ”.
Como estamos a seis meses de sus nupcias presidenciales, ya el feto está al nacer y si es sietemesinos sólo le queda uno; así que su gestión pacificadora ha perdido un año de los tres que le quedan de incumplimientos. Por el camino que va, continuará hundiéndose en nuevas guerras, ya “antiterroristas”, mediáticas, o simplemente ilógicas, si del cambio climático se tratara.
Todo este largo recordatorio se debe a la contradicción que se cumple en este mes, al arribar este 21 de marzo de 1962, a una fecha significativa: El otorgamiento de otro galardón pacifista, no tan Nobel, pero mucho más noble: ¡EL PREMIO LENIN DE LA PAZ A FIDEL!

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