

Personalmente no lo conocí porque murió en Nueva York el 22 de julio de 1922, pero ha pasado a la historia como impulsor de la celebración en nuestro país del “Día de las Madres” el segundo domingo de mayo.
En realidad, él fue trampolín de una tradición foránea, pues tanto ese día como el de los padres, el tercer domingo de junio, ya estaban desde mucho antes enraizadas en los Estados Unidos.
No nos gusta el papel de aguafiestas, pero en honor a la verdad, detrás de cada una de estas alegres celebraciones, se escondía el marcado interés por exportar el “American Way of Life” y su delirante consumismo a otras regiones del mundo, principalmente a su patio trasero.
Tal vez a las nuevas generaciones de cubanos esto les diga poco, pero basta hojear las páginas de la prensa de entonces, para darnos cuenta que era un verdadero bombardeo propagandístico para aumentar las ventas de los productos suntuosos, creando falsas apetencias, como hoy lo hace el poder mediático para demonizarnos por nuestra verdadera disidencia antimperialista.
Junto con estas apreciaciones hemos venido reproduciendo algunas de aquellas promociones ad hoc.

En ellas podréis apreciar el abuso de cuanta creencia patriótica, moral o religiosa se utilizaba en aras de vaciar el bolsillo ajeno, para engrosar las arcas propias.
Termino estas reflexiones recordando algunos de los aforismos satíricos que publicara el semanario “Palante” en 1973, y otros de nuestra cosecha actual para formar estos Diez Mandamientos:
Recemos pues…
1) No piense, compre.
2) El hijo que no regala, no quiere a su madre.
3) Una necesidad no es una necesidad hasta que no se anuncia.
4) Lo barato siempre sale caro gracias a la publicidad.
5) La familia es la parte del anuncio que más compra.
6) El mejor amigo del hombre es el perro, y de la tienda, su bolsillo.
7) A un caro amor, un regalo caro.
8) El anuncio crea la necesidad, la familia paga.
9) Creerás en el anuncio por sobre todas las cosas.
10) Si el amor entra por la cocina, regale una olla de pesión.
Como me he consagrado a mi hogar, --desde aquellos lejanos tiempos de una flor blanca u otra roja en el ojal--, practiqué personalmente dichas costumbres, y de ninguna manera critico al que lo celebre como mejor le plazca. Porque si algunas personas se lo merecen son nuestros progenitores.
Pero quería dejar constancia de esas sutiles manipulaciones que convierten nuestras emociones en simple mercancía, y a nosotros mismos en maniquíes de escaparate.
Un último ejemplo de irrespeto es esta pub


Sin embargo, recordándolo precisamente en un aniversario más de su caída en combate este 19 de mayo, --y por contraste-- ofrecemos esta atrevida obra gráfica sobre nuestro Apóstol, tratado no solo con respeto, sino actualizándolo, donde está vivo y presente en estos momentos de combate, compartiendo su trinchera con cada uno de los jóvenes cubanos participantes del combativo IX Congreso de la UJC que concluyó en días recientes. ¡Felicitaciones para su autor o autores!
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