

Seguro que ustedes, mis fieles vecinos, habrán
pensado: El viejo Blanco se ha tomado unas merecidas vacaciones de verano.

Por fortuna, en estos momentos--comienzos de
septiembre-- la hemos reparado y puedo reanudar el servicio. Confieso que los
he extrañado mucho en estos tres meses.
Desde siempre, el amor en todas sus
manifestaciones ha sido la inspiración del blog ”¡Ay, vecino!”. Por tanto
la primera oferta en este nuevo ciclo va dedicada a dicho tema.

Ahora nos motiva la campaña convocada por el
Héroe de la República
de Cuba, René González, al cumplirse el próximo 12 de septiembre de 2013 quince
años del amañado juicio miamense y como resultado, la injusta prisión a la que
han sido sometidos Grerardo, Antonio, Fernando, Ramón y René, los CINCO HÉROES
CUBANOS en cárceles del Imperio--él incluido, y libre en Cuba--precisamente al
renunciar a su legítima ciudadanía estadounidense.
Pues bien, la convocatoria lanzada por él
está basada en una de las tradiciones de los Estados Unidos contra el olvido y
a favor de la paz durante la
Guerra Civil hace más de siglo y medio.
Esposas, madres y hermanas por entonces
organizaron protestas contra aquella guerra fratricida que dieron origen al Día
de las Madres.
De esa costumbre tan popular en los Estados
Unidos allá por los años 70 del pasado siglo surgió una bella canción con
similares empeños. El síndrome de Vietnam había permeado a la sociedad
norteamericana y una de esas víctimas fue un joven condenado a tres años de
cárcel.
Sólo el recuerdo de su Julieta mantuvo firme
al moderno Romeo americano tras las rejas y ante la duda de su eterna
fidelidad, le escribe a su amada que si aún lo quiere le deje una señal visible
a su regreso de la prisión; en este caso un lazo amarillo atado al viejo árbol
sembrado frente a la casa.
Con un final feliz concluye la poética
composición, cuando el ex convicto llega de nuevo al pueblo y se topa con cien lazos
amarillos atados al añejo roble del jardín.
En síntesis, esto es lo que transmite dicha
canción.
René González se basa en ello para
convocarnos a una manifestación gigantesca con el propósito de sensibilizar al
pueblo estadounidense y movilizarlo en esta justa causa, según sus propias
palabras, dichas ante nuestras cámaras de televisión:
“…Estamos
apelando al ingenio colectivo, no deseamos que todo sea portar cintas
amarillas, ni distribuirlas masivamente, nos parece importante también que se
vea el ingenio, la iniciativa del cubano…”
Es en ese espíritu que este viejo roble cubano
de 82 años se une a la jornada con una secuencia gráfica en cuatro pasos, siguiendo
la misma línea satírica de “Pepino y Cía” historieta que
también lleva quince años encadenada junto a su autor, el querido colega y
alumno del Taller de “El Muñe” Gerardo Hernández--para mí H.Nordelo-- como
siempre ha firmado sus caricaturas.
Espero que navegando por internet, muchos de
nuestros vecinos en el ciberespacio se unan a esta convocatoria como dijimos en
el comienzo. ¡Que todo sea por amor!
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