En estos cinco años del blog “¡Ay, vecino!” no hemos dado crédito a ningún
mensaje anónimo. Desde el primer trabajo me di a la tarea de contar anécdotas,
cosas amenas o curiosas que quedaron en el olvido, semblanzas de personas afines
y a veces lo que ocurre tras la noticia y no ha salido a la luz pública o se
quedó en el tintero del dibujante que soy.
En fin, cambiar impresiones como
si estuviéramos conversando en casa –tacita de café por medio--entre amigos o
vecinos.

El trabajo publicado por el
semanario PALANTE se refería a una
familia, un lugar, un hecho, a tener en cuenta entre tantas de las situaciones
extremas en que nuestro pueblo ha tenido y aún tiene o tendrá que afrontar en
situaciones jocosas o difíciles, con la voluntad férrea y el carácter alegre del
cubano.
En el Noveno Congreso de la UPEC a mediados del pasado
año, se plantearon enojosas situaciones relacionadas con la prensa cubana, bajo
el acápite de combatir el “secretismo” y la “autocensura”,
entre otras situaciones donde a veces hemos caído bajo el falso criterio de no
ofrecerle armas al enemigo. Tras los acontecimientos derivados del caso del
“contratista” estadounidense Snowden y el espionaje global a que estamos
sometidos tirios y troyanos. ¿Qué argumento podría esgrimirse?
Aquí va pues, el sentido texto
recibido, conservando incluso la ortografía del dolido.
ANONIMO
Parece mentira que su hija estuviera
frente al faro y por vivir en Miami no la dejaran entrar a la casa donde nació
(la casa del Faro) conocí personalmente a su esposa Nieve y sus hijos, todos
nacidos en Maisí, trabaje muchos años en la estación Meteorológica de Maisí,
donde esa familia me mato mucha hambre pues el suministro de alimento era
pésimo en nuestra estación. Gracias Nieves Terrero y que René descanse en paz.
Francisco Abella
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