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25 dic 2014

LA LÍNEA OLVIDADA (14)


Como explicáramos en el capítulo anterior sobre la línea según el concepto de criollismo expresado por Alejo Carpentier en la revista EL CORREO de la Unesco, reproducimos ahora este trabajo publicado en este mismo espacio--mayo del 2012-- bajo el título de “Viaje a la Semilla” (Segunda parte).
No era nuestra intención parodiar o que se interpretara como una irreverencia utilizar el título de una de las obras más representativas de lo “real maravilloso” en la narrativa de nuestro Alejo Carpentier. Todo lo contrario, lo que voy a contar también parece producto de la fantasía y sin embargo está basado en hechos concretos.
Aunque se trate de la historieta; esta historia real está protagonizada nada menos que por el afamado pintor, dibujante, y grabador costumbrista bilbaíno, Víctor Patricio de Landaluze. 
Independientemente de su posición crítica contra todo lo que contribuyera a nuestra cubanía, idiosincrasia, e independencia; fue un excelente artista y su obra-–ampliamente divulgada y reconocida en Cuba--supera por mucho su pésima actitud política.
Nos referiremos a las indagaciones que sobre el humorismo satírico en la prensa española hiciera el investigador sevillano Manuel Barrero sobre los orígenes de esta especialidad gráfica y la historieta en la prensa de aquella época, fenómeno este que surge entonces por primera vez en lengua española, pero paradójicamente, en Cuba, no en la península.

Según él “Fumetti a Cuba”, libro publicado en 1992 por Dario Mogno, Nessim Vaturi y Luigi F. Bona, en una coedición de Studio Metrópolis-La Borsa del Fumetto (Italia) y la Editoral Pablo de la Torriente (Cuba) bajo mi firma se había publicado “Il Fumetto della Stampa Cubana”, trabajo cuya copia facsimilar ofrecemos adjunta, donde se enumeraba una breve cronología de la especialidad en nuestro país y que comencé en estos términos:
 “…Durante la segunda mitad del siglo diecinueve se desarrolló un curioso género de protohistorieta en la prensa ilustrada de la época y las imágenes populares de los cromitos (postalitas) que venían en las (marquillas) envolturas de los cigarrillos. Más de 3932 publicadas así como en…..
186… EL MORO MUZA. Historieta autoconclusiva de Landaluce.
1862-1866. DON JUNÍPERO. Varias historietas de Landaluce.
1866-1874. Juan Palomo. Secuencia “El Tabaco” (6 viñetas de Landaluce)…”
Pido disculpas a nuestros vecinos por la deficiente traducción del italiano, pero de imperfecciones está lleno el mundo y en él vivimos. Tal vez más adelante podamos insistir en el desarrollo paralelo entre las publicaciones periódicas de la época y el de la litografía dirigida a la promoción de marquillas y cromitos de la industria cigarrera en Cuba, ambas fundamentales en el auge del género en nuestro país.
Otra observación de Manuel Barrero a dicho trabajo es que se nombre al autor como Víctor Patricio de Landaluce en vez de Landaluze, además, el artista firmaba a veces con el seudónimo de Bayaceto. (Agradezco pues la corrección en mi nombre y en el de mis vecinos).
De estos párrafos en cursiva y negritas viene la referencia apuntada por el maestro Barrero. Mi intervención un tanto dubitativa resulta intrascendente, pero da pie a reproducir sus opiniones, y sobre todo que, por su escrito se puede situar la fecha exacta en que esto ocurrió.
Mis pesquisas solo alcanzaron a rozar fechas y trabajos aproximados, debido a las condiciones de los ejemplares existentes en Cuba de la época, por el pobre estado de conservación, y colecciones incompletas, amén del limitado tiempo empleado para ello. Lo importante es lo que descubre el colega español.
En el segundo tercio del siglo XIX la prensa satírica en Cuba–-entonces colonia española—ofrecía signos evidentes de un nuevo lenguaje secuencial todavía en pañales, que más tarde sería reconocido como historieta en Cuba, comics en los Estados Unidos, fumettis en Italia, bande desinée en Francia y tebeos en la propia España.

En mis escasísimos tiempos libres como caricaturista-editorial en el diario, o en los semanarios ocupados fundamentalmente en pulsar la actualidad costumbrista, pude dedicarle algunas horas a desapolillar archivos, tanto en el Instituto de Literatura y Lingüística como en la Biblioteca Nacional “José Martí”, por tanto me resultó una sorpresa que el destacado investigador español me citara en el trabajo que bajo el título de “Arqueología” publicó en el Núm. 14 (Vol. 4), de junio del 2004, en la REVISTA LATINOAMERICANA DE ESTUDIOS SOBRE LA HISTORIETA, de la Editorial Pablo de la Torriente.
He aquí sus palabras: “…Blanco Ávila acertó a señalar que el origen de la historieta cubana habría que buscarlo en las obras que el firmante “Landaluce” destinó a las publicaciones EL MORO MUZA y DON JUNÍPERO, señalando como punto de partida la difusa fecha 186…” y sin dar indicaciones de por qué consideraba historietas aquellas obras (1992:7)…”
De esa información dada hace algún tiempo, sintetizo lo siguiente: En el Número 25 de LA CHARANGA (31-1-1858) --hace exactamente 156 años—aparecía un juego de imágenes litografiadas sin título, alusivas a la idiosincrasia de La Habana. En ese momento el autor de dicha investigación situó su verdadero origen dos meses después, cuando el propio semanario, en tres ediciones consecutivas No. 31 (14-3-1858) al No. 33 (28-3-1858), bajo el título de “Croquis marítimo” Landaluze no solo desarrolla las contradicciones entre las labores del cabotaje y los amores de una pareja, sino que lo hace en una tira de viñetas, y los personajes protagónicos se mantienen fijos e identificables aunque no se nombren. Otro aporte de la serie es precisamente su seguimiento en ediciones próximas.
Debemos aclarar que dos de las tres imágenes reproducidas en este trabajo corresponden al semanario DON JUNÍPERO, con dibujos del propio Landaluze pero  correspondientes a los números 30, 36 y 42 del año 1863-64, por tanto no son exactamente las primeras realizadas por él.
Sin embargo, la tira que ahora publicamos bajo el título de “Historia de las desgracias de un  hombre afortunado” corresponde al semanario LA CHARANGA pero en las ediciones 6, 7 y 8 de 1857, por tanto compiten no sólo en marcar el inicio del género en Cuba, sino también del famoso CONTINUARÁ tan recurrido en los comics, las telenovelas, el cine de suspense, y otros géneros recreativos.
Por lo tanto espero haberlos dejado satisfechos--o por lo menos motivados--con estos ejemplos de protohistorietas en nuestro país y de ser posible, me gustaría seguir sus huellas en Cuba, pero bajo el nuevo concepto de“Arte Secuencial” como lo bautizara tan acertadamente el maestro Will Eisner en su libro homónimo. Esperen las sorpresas de un nuevo capítulo de este recorrido por la línea para el nuevo año 2015. Mientras tanto…..mis vecinos les desean.
¡FELICIDADES!


27 nov 2012

LA PRIMERA GUÍA TURÍSTICA DE CUBA


Si yo les dijera que la primera guía turística de Cuba tiene más de medio milenio, no me lo creerían, pero es totalmente cierto: Si nos atenemos a lo escrito por el Gran Almirante de la Mar Océano en su Diario de Navegación correspondiente al 27 de noviembre de 1492 y el 1º. de noviembre del propio año.
Y es que la región más oriental de la isla es digna de esos elogios. El 99% de sus tierras son montañosas,  cubierta de una vegetación exuberante. Allí corren sus aguas  en lujuriosas vertientes marinas, y fluviales; otras subterráneas  que afluyen en manantiales  por entre  los tupidos bosques; destacándose el caso de los ríos Yumurí,  Duaba,  Jauco,  Miel y el caudaloso Toa; así como esas tupidas cumbres, donde se eleva majestuosa  la gran roca inmolatoria Majayate, la playa secreta Maguana, o el célebre Yunque—montaña sagrada de los taínos—descrita asï por  Colón: “…Una tierra alta y cuadrada que parece isla”, y a sus espaldas el macizo montañoso de los picos  Sagua-Baracoa.

Al referirse al lugar del desembarco, el Adelantado lo bautizó como  Porto Santo de Baracoa pues le recordaba la isla portuguesa del mismo nombre, donde contrajo matrimonio con Felipa Muñiz y naciera su hijo Diego, así como Baracoa, que correspondía al nombre autóctono que le daban los nativos o “lugar de las aguas”.
“Porto Santo”, así se le puso recientemente al más moderno hotel construido por la Revolución para el turismo nacional y extranjero que se unió a los otros dos existentes desde hacía tiempo: “El Castillo”  gracias a la remodelación de una fortaleza  colonial  levantada contra la piratería entre 1739 y 1742, la cual  domina toda la ciudad y la costa., o el “Miramar”  más conocido como “el hotel de la rusa”,
Se le llamó así por tratarse de Magdalena Menases, hija de un asesor  del zar Nicolás II.  Al ser fusilado éste por los bolcheviques--durante los 10 Días que conmovieron al mundo--ella escapó de Rusia y luego de vagar por varios países de Asia y Europa, carenó en Baracoa, donde decidió echar raíces y para ello construyó y regenteó hasta el fin de sus días ese coquetón hotelito con vista al mar.
En esta mujer se inspirró Carpentier para delinear a Vera, el protagonista principal de “La consagración de la primavera”, el personaje femenino que huye de una revolución y es alcanzada después por otra.
Pero no fue el único aspecto digno de los elogios carpentereanos. En más de una ocasión se refirió a su singular magia-. Y cito: “Baracoa, esa Liliput con frangollos, chorotes de cacao y tasajo de tiburón” al aludir a platos oriundos y casi exclusivos de la región.
Como han podido apreciar en este corto viaje contra el olvido, no sólo Cristóbal Colón escribió la primera guía turística de Cuba glorificando sus bellezas, como lo fuera Carpentier en su momento por “Lo real maravilloso” que descubriera en  Baracoa, sino que todo viajero que posa sus pies en la región queda también prendado para siempre de ella.
No sólo al ser la primera villa fundada en 1511 por Don Diego Velázquez y durante sus siguientes cuatro años la capital del país; sino en una región que debido a las características topográficas, también resulta curiosa  por su aislamiento del resto del país hasta 1965 con la construcción  del viaducto conocido como La Farola.
Cuando nos llegó la era moderna, ella mantuvo este singular retiro. Era el único lugar  donde se llegaba por mar en una lanchón que partía con personal y abastecimientos desde Santiago de Cuba o por aire en una nave  que aterrizaba en Moa, pues por tierra sólo se llegab a través de estrechas sendas montañosas más apropiadas para mulos que para personas. Por tanto en Baracoa primero llegó el avión que el automóvil.
Para terminar, otro dato interesante. El pasado año con motivo de cumplirse el medio milenio de existencia y como parte del proceso de revitalización de la Ciudad Primada, se acometieron distintas obras entre ellas devolver el esplendor a uno de sus más célebres atributos: Su escudo, realizado en 1838.
La difícil tarea le fue encomendada al Gabinete de Restauración de Pintura de Caballete “Juan Bautista Vernay” de la Oficina del Historiador en La Habana, y llevó dos meses la restauración del emblema gravemente afectado por la humedad y el paso del tiempo.
El escudo quedó como nuevo y pudo llegar a tiempo para los festejos pues regresó exactamente  una semana antes de la celebración el 15 de agosto del 2011, para presidir la ceremonia solemne en la Ciudad Primada.
Y eso también puede ser motivo de interés para visitantes curiosos y guías del turismo.