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5 dic 2012

EL MÁS NOBLE DE LOS NOBEL


El revuelo que se formó a raíz del otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama hace cuatro años se quedó pálido ante la decisión de este 2012, que no recayó en una sola persona sino en una colectividad de millones: Es decir en la Unión Europea que se tambalea y estropea; por lo que denota bancarrota y pudiera ser incluida entre los llamados Premios Ignobel, que según la revista de crítica científica Annals of Improbable Research se otorgan a las más descabellados propuestas que se presentan ante la institución para aspirar al Premio.
En un próximo trabajo pondremos algunos ejemplos de esta absurda modalidad. Ahora me inclino a escarbar en la biografía del gran inventor sueco. He aquí un acercamiento endoscópico a tan profunda experiencia.
DE TAL PALO…
Alfredo Bernardo Nobel, cumpliría su 190º. aniversario el próximo año si no se hubiera muerto en 1896 pues nació el 21 de octubre de 1833, en un barrio pobre de Estocolmo. Era el tercero de los cuatro hijos de Manuel y Andrietta. El cabeza de familia resultaba un cabeza dura, obsesionado por sus experimentos nada pacifistas que incluían hasta la fabricación de minas submarinas.
De casta le viene al galgo; mientras otros niños construían muñecos de nieve en el invierno, o de plastilina el resto del año, los hermanos Nobel, como cuatro jinetes el Apocalipsis, jugaban peligrosamente con probetas y otros instrumentos en el laboratorio familiar.
EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS
De ahí que el empecinado Manuel proponía sus servicios indiscriminadamente con tal de levantar su fábrica de explosivos. Al fin logró tumbarle la plata al Zar de todas las Rusias, Nicolás I, no así a su heredero al trono Alejandro II. A la tercera va la vencida y en este caso no rusa sino francesa, gracias a otro gran “pacifista” de la época imperial, Napoleón III: Internacionalista que era el viejo Manuel.
A la misma edad de Cristo, --33 años--, su hijo Alfredo ya competía con él en los proyectos investigativos superándolo con creces, a tal punto que logró instalar un laboratorio en Heleneborg, villa cerca de Estocolmo, por lo que la envidia se apoderó de su progenitor, acusándolo de robarle sus secretos.
TANTO VA EL CANTARO A LA FUENTE…
La manipulación de sustancias químicas de tal naturaleza es riesgosa y la desgracia tocó tan fuerte a su puerta que la tumbó junto con el resto de la instalación. Una violenta explosión destruyó el laboratorio; junto con ella volaron su hermano menor Emilio y otros tres ayudantes. El suceso provocó una campaña de protestas, no sólo en la capital sino en todas las provincias al grito sueco de ¡Abajo los Nobel!
Alfredo tuvo que levantar un nuevo taller flotante en el lago Melar, lejos de la vista de los pobladores, y hasta los pescadores huían del peligroso lanchón hacia aguas más profundas y tranquilas. Sin embargo mientras más éste se alejaba de la orilla, más se acercaba el éxito de la empresa:
Un nuevo material detonante vulgarmente conocido como Aceite de Nobel dio lugar a la “Nitroglycerine Company”, pero las protestas continuaban y tuvieron que someterse a una prueba decisiva: Perforar una montaña en la región dando paso al ferrocarril sueco. Sólo esto logró encarrilar por el momento el grito de indignación que se hizo el sueco.
En 1864 se inauguró la primera fábrica en su país natal, la “Alfred Nobel & Co.”, seguidamente se levantaron otras tantas, con la desgracia de sufrir fatales accidentes en las de Noruega, y Nueva York; estalla otra barraca con explosivos en San Francisco donde perecen 18 personas; vuela una carga en el vapor “European” frente a las costas de Panamá; y le siguen otras desgracias similares en Australia y Alemania. El eco de los estruendos rebotan de nuevo, pero ahora internacionalmente al reclamo de: ¡Basta ya de nobeles locuras!
Por entonces residía en Francia y algunos gobiernos continuaron apoyándolo, pero otros no quisieron correr riesgos. La perseverancia y la suerte vino de nuevo en su auxilio: Otro accidente –éste milagroso—dio lugar a una mezcla que era pura dinamita y de ésta a la balistita o pólvora sin humo, sólo medió un paso.
Entre alfredos anda la cosa
En 1879 otro Alfredo, --éste alemán de apellido Krupp--, patentizó el invento haciendo más mortíferos sus ya temibles cañones. Llovieron contratos y bombas en casi toda Europa excepto Francia, que pagó cara su reticencia en la guerra franco-prusiana.
El año 1888 fue terrible para él: Al poner en manos de su archi-enemiga Alemania tamaño poderío, se escucharon nuevos reclamos pidiendo su cabeza, ahora en francés como antes lo fueran en su propio idioma: --¡Hay que echar al sueco! ¡Regresa a tu país!.-- Fue entonces que se declaró “ciudadano del mundo”.
AMOR CON AMOR SE PAGA
Un desengaño amoroso casi adolescente selló su carácter. Teresa, la francesita de sus sueños, muere prematuramente de tuberculosis. La melancolía lo envuelve y él se refugia en los dos amores de toda la vida: Su madre y el laboratorio.
Sin embargo, la fortuna le sonríe y decide comprar una finca solariega en la lujosa Avenida Malakoff de París aislándose del mundanal ruido. Es entonces que al solicitar una persona de confianza para delegar otras tareas, redacta un anuncio en la prensa. Con sorpresa recibe una certera respuesta, que decía más o menos así:
--¿Desea usted una “señora”  o una secretaria?  
El desliz había sido puesto en evidencia por una inteligente dama que reunía los requisitos para la plaza: Berta Kinsky: Austríaca de abolengo, y arruinada debido a los excesos paternos. Acumulaba suficientes horas de vuelo en la vida y en amores, como para mantenerse digna y respetable.
Era pues la persona indicada para el cargo. Desde que llegó como secretaria del Sr. Nobel se convirtió también en el hada madrina que llenó de luz y alegría aquella fría mansión parisina.
En los tres años que estuvo a su servicio—los más venturosos para él—se hizo imprescindible. Lo sacó al fresco, frecuentando juntos los parques de diversiones, y merendaban en los famosos cafés al aire libre de la Ciudad Luz; pero también mantenían extensas discusiones sobre asuntos de carácter ético-social. Ella, una pacifista consecuente le argumentaba que “las guerras eran la antítesis del amor”, y por tanto “solo el amor unía”. Él jamás pudo comprenderla, pues estaba aferrado al criterio estrecho de que sólo creaba riquezas y las vendía para el desarrollo de la sociedad, desentendiéndose del uso que se les daba.
Es probable que Alfredo Nobel se enamorase de nuevo; lo cierto es que en cuanto un antiguo amor reclamó a Berta, la paloma voló del nido, dejando la noble casona y su Nobel dueño tan triste como antes, precisamente cuando él cumplía un compromiso en Estocolmo con el rey de Suecia Oscar II.
GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA
Alfredo no le guardó rencor, por el contrario, gracias a su ayuda financiera pudo salir a la luz en 1890, el libro ” Abajo las Armas” escrito por Berta Kinsky, quien ahora firmaría Berta Suttner tras el matrimonio con quien la flechó para siempre.
Catorce años más tarde, la dura realidad de la Primera Guerra Mundial, echó por tierra todos aquellos esfuerzos pacifistas y Alfredo Nobel en tanto que apoyaba tan “noble causa”, engrosaba cada vez más sus abultados bolsillos gracias al conflicto.
Era tal su ingenuidad que declaraba “Crearé un explosivo de tanta eficacia que las guerras ya no serán posibles”. Si resucita ahora, se vuelve a meter en la tumba.
LA AVARICIA ROMPE EL SACO
Volviendo a los inicios de la historia: A partir de la separación familiar, los hermanos de Alfredo, --Luis y Roberto-- habían consolidado su situación en Rusia con los ricos yacimientos petrolíferos de Bakú, y llegaron a convertirse en los segundos proveedores del mundo, sólo superados multimillonariamente por Rockefeller. (Palabrita tan extensa como los propios ingresos del yanqui).
Al testar el 27 de noviembre de 1896, Alfredo Nobel consideró que la riqueza acumulada por los herederos de sus hermanos era tal que en su decisión primaron los consejos de Berta y otros amigos: Otorgar el premio a la persona que hubiera trabajado más y con mayor provecho por la paz.
Empezó la puja en los tribunales. Sus sobrinos llegaron a acusarlo de no estar mentalmente facultado para ejercer su voluntad. Los alegatos amenazaban con extenderse cuando un hecho inesperado inclinó la balanza: La opinión pública que tantas veces lo había condenado, ahora se volcaba a su favor ante gente tan adinerada y mezquina. Las autoridades de Estocolmo rechazaron la impugnación y declararon válido el documento que creó el Premio Nobel de la Paz.
La bola pica y se extiende
Pero aquí no termina esta historia: Como resultado de la Primera Guerra Mundial cayó el Imperio Zarista ante los embates de la Revolución Bolchevique, y junto con él, los intereses de la familia Nobel en Bakú. La bancarrota les hizo volver los ojos de nuevo hacia Estocolmo y la posibilidad de reabrir el caso 30 años después.
Los sobrinos del Rico Mac Pato sueco planteaban estar en la ruina y que no reclamaban toda la herencia, sólo parte de los réditos. El reglamento de la Fundación era explícito y el Parlamento sueco dictaminó sin lugar la nueva reclamación. Como ven, el origen del Premio Nobel de la Paz que se le otorgó prematuramente a Obama y ahora a la UE es digno de ellos.
Aunque en mi modesta opinión el Nobel, debía llamarse mejor Premio Kanski de la Paz.

14 jul 2012

GUAYABITOS EN LA AZOTEA

Tal vez esta frase no diga mucho a los más jóvenes, pues data de los tiempos de mi infancia en la década de los años treinta del pasado siglo. Habían desfilado ya por nuestro país las vacas gordas y también las flacas. Las comadronas ayudaban al crecimiento demográfico, y La Habana, mucho antes de lo cantado por Formel, tampoco aguantaba más.
Con la roedora y locuaz expresión del título, el gracejo popular definía a las personas idas, anormales, o simplemente dementes, también tachados vulgarmente de quendes o quemados.
El país, mono-productor de azúcar durante tres meses, se des-ruralizaba de forma acelerada y comenzó una emigración temporal hacia zonas urbanas. Aquellos bohíos de dos aguas daban paso a edificios rectangulares, entonces provistos de radio-receptores por dentro y chimeneas exteriores por fuera, donde se expulsaba el humo mientras la ceniza servía para tapar en la acera, la caca perruna del vecino.
En general aquellas azoteas habaneras, además de servir como sombreros o paraguas para las casas, se utilizaban para criar palomas o tender ropa, pues no existía aún la televisión, que de inmediato dio paso a la era de los bigotes anteníferos.
En temporada ciclónica los adultos subían para destupir los tragantes, y en vientos de Cuaresma, nosotros lo hacíamos a empinar papalotes o chiringas, pero siempre con adultos custodios.
Las antenas --parabólicas o no-- sustituyeron a los famosos guayabitos de antaño, que tuvieron que mudarse para las cloacas, y así hasta hoy, a pocos días de la quinta Olimpiada del Tercer Milenio, que se celebrará en Londres a fines de este mes.
A partir de ahora no tendremos más guayabitos en la azotea, ni tendederas, ni palomares, ni chimeneas, ni antenas bigotudas, ni para-bólicas, ni para-nada.
Los XXX Juegos Olímpicos en el Reino Unido del próximo 27 de julio, inauguran una nueva era—que deja de ser “era” en pasado--para clonarse en el futuro.
Si no recuerdo mal, los antiguos griegos crearon estos eventos deportivos durante las llamadas Treguas Sagradas cada cuatro años. De ahí que la Primera y la Segunda Guerras Mundiales se quedaron sin Olimpiadas en el siglo XX, pues la cosa no estaba para juego.
Hoy, gracias a este mundo patas arriba, los organizadores del fraternal encuentro echan por tierra lo más puro de dichas tradiciones, para subir a los tejados De Scotland Yard emplazamientos coheteriles en un Londres famoso por sus brumas--y por tanto débil visual según el Dr. Watson-- con lo que se corre el doble riesgo de una fatal equivocación –nuclear o no—y se produzcan peligrosos daños colaterales, no ya en campos de batalla sino en los propios campos de juego.
No hay que ser ningún Sherlock Holmes para descubrir por qué los irritados londinenses se suman a ese 99% de indignados del mundo entero que se han visto sin empleos, hipotecas y esperanzas, al sumárseles ahora la pérdida de la privacidad en sus propios hogares.
Lamento pues no complacer a los vecinos lectores que me han felicitado por la serie “Detrás de la Antorcha” en los momentos en que me disponía a abordar  hazañas y curiosidades con la destacada presencia cubana a partir de Tokío 1964. Fue un enorme esfuerzo de desapolillar archivos y seleccionar antiguas imágenes y fotos curiosas del magno evento deportivo. Todo ello realizado con infinito placer, y recibido por ustedes con igual reconocimiento.
Lamento no haber podido reflejar las hazañas de nuestros atletas al ejercer el derecho del pueblo en estos casi cincuenta años de fructíferos resultados.
Lamento no hacerme eco de tanta  hombrada – realizada por hombres y mujeres-- que han sabido ganar las medallas de la dignidad antes que las otras, como Juantorena y Stevenson, por poner sólo dos ejemplos masculinos.
Lamento que el patrón impuesto por el actual colonialismo inglés, “dueño y señor” de las Malvinas, paradigma del armamentismo urbano, y promotor de estos Primeros Juegos Artillados, no resulten la adecuada inspiración para seguir curioseando en los  pacíficos archivos de las Olimpiadas.
Si hace 20 años en Barcelona, --Antonio Rebollo-- un arquero paralímpico inflamó el alma de todo el mundo con aquel certero flechazo al corazón del pebetero olímpico. Hoy todos pueden quedar hecho cenizas de un solo dedazo apocalíptico, desde cualquier tranquila azotea inglesa.
Si alguien tiene guayabitos en la azotea, son ésos que hoy quieren empañar la secular Tregua Sagrada de los Juegos Helénicos, con un terrorismo inventado por ellos mismos en el presente siglo.
Así veo yo esta situación porque, el “horno no está para pastelitos”.

10 abr 2012

LA GUERRA Y LA PAZ

Así se titula la famosa novela del connotado escritor ruso Leon Tolstoi. –aclaro que no son solo connotados los terroristas—.

Precisamente de la guerra y la paz trataremos a continuación:

Recuerdo en mi niñez las hilarantes comedias del cine mudo, cuyo plato fuerte era el postre, o sea, la guerra de los pasteles. Tras el conflicto de los merengues vinieron las de verdad: La Primera, y la Segunda Guerras Mundiales, la de Vietnam, la de Corea, la Fría, la Caliente, las preventivas y todas las antiterroristas posteriores al cuestionable derribo de las Torres Gemelas incluyendo sus daños colaterales, así como los truco-dramas montados para ahorcar legalmente a a Hassan Hussein, cazar a un fantasma llamado Bin Laden, o más recientemente “otanizar” en vida a Gadaffi, por muy “libiano” que éste haya sido.

Primera aclaración: El uso y abuso de utilizar estas palabras –la guerra y la paz--por los grandes medios y hasta por los enteros, generalmente nos lleva a su generalización, sobre todo por generales de cuatro o cinco estrellas sin generosidad alguna, pero que generan cada vez más guerras que no nos dejan vivir en paz; y por tanto distanciarnos de sus verdaderos significados no tan genéricos, como lo eran para la Generación del Centenario.

Segunda aclaración: Las palabras se las lleva el viento, hecho demostrado con el juego de ellas que hemos realizado en el párrafo anterior, y precisamente a fines de la Segunda Guerra Mundial, la onu, creada en aras de la paz, se ha vinculado directamente a casi todas las guerras calientes posteriores al equilibrio de la guerra fría entre el Este y el Oeste.

Quedó una sola superpotencia, que trató de imponer el pensamiento único a partir del siglo XXI satanizando a 60 o más oscuros países en el resto del mundo. El fantasma del comunismo desaparecía y había que inventarse otro más abarcador y dúctil: el terrorismo, que podía adoptar diferentes formas: islámico, antidemocrático, y otros muchos; menos el terrorismo de estado implantado por sus propios gorilas.

Las siglas ONU en español, también varían su significado según el idioma, por lo tanto UNO, su traducción al inglés, se interpreta diferente: El 4 de abril de 1949 surgió su brazo armado--la OTAN--que ha dividido el mundo en dos: Las poderosas naciones del Tratado del Atlántico Norte, autorizadas para sembrar la guerra en el sur--con sus yugoslavas excepciones europeas --a 60 o más oscuros países del mundo, siguiendo el guión de Mr. Bush y Cía..

Los conflictos bélicos ya existían desde los albores de la civilización misma, pero me refiero a mis propias vivencias:

El siglo XXI vino pues acompañado de otros juegos de palabras: Terrorismo por comunismo; neoliberalismo por capitalismo salvaje; guerras preventivas por genocidio autorizado; exclusión aérea por drones autómatas; terrorismo mediático por embustes globalizados; y sobretodo una aberración semántica que dura más de 50 años con el cual se quiere tapar el genocidio más largo de la historia: embargo por bloqueo.

Si el capitalismo dividió al ser humano en obreros y patronos de carne y hueso; el imperialismo se vale estratégicamente en la actualidad de patrones en vez de patronos, ahora convertidos en ladrones de cuello blanco, sin los molestos “income tax” de antaño que los coinvierten en impecables e insaciables accionistas anónimos, en vez de aquellos conocidos y “benéficos” multimillonarios.

Seres decentes, elegantes, tranquilos, perfumados, y hasta bellos que jamás se manchan sus manos con sangre, y no les hace falta; les sobra dinero para organizar sus guerras. Son los verdaderos Ángeles Exterminadores que nos pintó Buñuel.

Ya ni siquiera les hacen falta pilotos para sus aviones asesinos, ni reclutar soldados. Les sobran “pacíficos” contratistas sin patria ni bandera. Es decir: Hermanos de la Costa siglo XXI.

Con Obama la cosa no ha cambiado nada, a pesar de las promesas electoreras; al contrario, se siguen subiendo “drones” no tripulados y continúan las bajas de miles y miles --¿millones?-- de civiles inocentes en una Guerra Santa anunciada contra Pakistán, Libia, Siria, Irán, e Irak y todo el Medio Oriente, que pica y se extiende casi tanto como el opio en Afganistán. Y no hablo de Palestina porque fue allí donde crucificaron a Jesús antes de nuestra era y todavía venimos cargando esa cruz a cuestas.

El peligro de abarcar todo territorio con recursos naturales habidos o por haber, llevó en el pasado el nombre de Colonización, y gracias a ello--o por desgracia--nos “descubrieron” hace cinco siglos. Hoy en nombre de la lucha contra el terrorismo, esto tiende a universalizarse, pero no es más que la rapiña por el petróleo y otras riquezas naturales; aunque le pongan el cartelito “eje del Mal” a las víctimas nativas.

Los tiempos cambian: El hecho de que millones en el mundo defiendan el derecho al trabajo honesto, y a la educación gratuita y de calidad está dando la medida de que los actuales “indignados” quieren ser cada vez más inteligentes y no dejarse engañar, por los cantos de sirenas del Super-imperio y sus super-lacayos.

Jamás he oído de guerras entre elefantes o microbios. Es un fenómeno típico del homo sapiens, por tanto una obra cultural. Como también lo es el teatro, la pintura, la bomba atómica, o el narcotráfico.

¿Ha visto usted alguna vez a un mono, por muy parecido que sea a nosotros, cayéndole a tiros a otro de su misma especie? ¿O a un elefante fumando mariguana? Claro, son bestias… salvajes...seres inferiores…

El ser humano –según la Biblia- es hecho a imagen y semejanza del Dios Padre Jehová. Como buen creyente, el muy bruto se lo ha creído a pie juntillas, e incluso trata de superar al Dios Padre, y no cree ni en su madre. Es capaz de violar cada uno de sus diez mandamientos, en su beneficio y sin asomo de vergüenza. A propósito: Eso es lo que la sociedad de consumo no ha podido cosificar ni vender: La vergüenza es pues una bendición de Dios..

Tampoco he leído nada referido a guerras durante el matriarcado, por tanto es un asunto de machos.

Sí las hubo durante la Edad de Piedra, del Bronce, del Hierro, del Peloponeso, Médicas, de los Diez Años, Púnicas, Impúdicas, Grande, Chiquita, y así hasta la Guerra de las Galaxias, o las más recientes Mediáticas. No sé hasta donde llegará la humanidad con éste, su juguete preferido. Tal vez, la Guerra Atómica sea la última de nuestra especie.

Pero no escarmentamos. Recordemos que hace más de cincuenta años, durante la primera comparecencia de nuestro Comandante Jefe en la Cumbre de la ONU, dijo …”cese la teoría del despojo y desaparecerá la teoría de las guerras..”.

Empecé este trabajo con una semblanza del cine mudo, y termino con una imagen también inspirada en el cine: Su famoso The End.

18 mar 2012

EL ICEBERG DE LAS MALVINAS

Pido la palabra para incorporarme al debate sobre el llamado diferendo entre Argentina y Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Este archipiélago del subcontinente americano ha sido para mí como aquel iceberg del que hablara Hemingway de su estilo literario; mientras más lo miro en el mapa menos lo veo, pues el verdadero problema está oculto bajo las aguas heladas del Atlántico Meridional. La Gran Prensa pinta la confrontación como un fenómeno geográfico cuando en realidad es geopolítico, y más viejo que Matusalén.

La primera escaramuza entre el Reino Unido y Argentina—aún bajo la bota de los conquistadores españoles-- data de los tiempos en que los ingleses, legal o corsariamente, le disputaba sus territorios ultramarinos a la Corona de los Reyes Católicos. La Toma de la Habana por los ingleses hace 340 años, y la de Buenos Aires el 2 de julio de 1806 por la expedición de Lord Beresford, son buenos ejemplos de ello, y en ambos casos la respuesta de sus pobladores contrastó con la cobardía de los respectivos regidores peninsulares.

Fue éste el primer intento, pero no el único: Un año después, los hijos de … la Pérfida Albión repitieron la hazaña, y esta vez el tiro les salió por la culata matando dos pájaros de un tiro; pues perdieron no sólo a Buenos Aires, sino también a Montevideo.

El siglo XIX marcó la epopeya de las luchas independentistas en el subcontinente americano, y José de San Martín al frente de sus 5000 granaderos resultó ser uno de sus arquitectos en el Virreinato de La Plata. En mayo de 1821 emprendió la gran marcha atravesando los Andes para extender la rebelión a Chile y Perú.

Mientras el Imperio español se desinflaba, y los criollos se afanaban por hacerlo lo antes posible, el ambicioso John Bull devoraba tierras a diestra y siniestra en la medida en que la Reina de los Mares extendía sus tentáculos por los cinco continentes y sus islas adyacentes.

A saber: En el Mediterráneo sumándose a Chipre, Gibraltar y Malta; en Asia con India, Adén, Barhein, Borneo, Brunei, Hong Kong, la Federación Malaya, Maldivas, Mauricio, Seychelles, y Singapur; África le aportó la Unión Surafricana, Achanti, Basutolandia, Bechuanalandia, Camerún Británico, Costa del Oro, Gambia, Kenia, Nigeria, Nyasa, Rodesia del Norte, Rodesia del Sur, Santa Elena, Sierra Leona, Somalia Británica, Suazilandia, Sudán Anglo-egipcio, Tanganica, Togo, Tristán de Cuhna, Zanzibar y Uganda. Oceanía no se quedó atrás: Fidji, Nuevas Hébridas, Gilbert y Ellice, Pitcairn, Salomón, y Tonga. Mientras que en América se apoderó de las Bahamas, Barbados, Belice o Honduras Británica, Bermudas, Guayana Británica, Jamaica, Trinidad y Tobago, Islas de Barlovento o Antillas Menores, así como las de Sotavento. En el sur del continente americano poseen las Islas Malvinas en contra de las justas demandas del Gobierno y la cancillería bonaerense que reclaman la devolución por la vía diplomática junto con otras posesiones también en sus aguas jurisdiccionales como las Islas de Georgia del Sur, y Sándwich del Sur. Si esto no es colonialismo y del grande, que venga el propio Cristóbal Colón a descolonizarme.

Por tal razón resulta risible que hace solo un mes, ante esta justa demanda del país austral apoyada por sus iguales del Mercosur, el primer ministro del “democrático” Reino Unido, David Cameron haya declarado sin ruborizarse que “…lo de Argentina es más que colonialismo… Pues los kelper --legítimos habitantes de las Islas Falklands-- quieren seguir siendo británicos…” ¿Se habrá olvidado este buen Lord o Sir británico que, aprovechándose del desgaste por las luchas independentistas en 1833 los ingleses expulsaron de las Islas Malvinas a sus primitivos habitantes argentinos, y que si de colonialismo se trata, aún en este Tercer Milenio Gran Bretaña sigue ostentando la Medalla de Oro Olímpica?

Si infame es esta postura, la hipocresía de su eterno aliado USA es peor, pues en 1832, --un año antes de la invasión a las Malvinas-- ya había dictado en idioma inglés la famosa Doctrina Monroe por medio de la cual, los Estados Unidos de Norteamérica declaraban tajantemente: “…América para los americanos…” Como una advertencia a las potencias europeas de entonces que se olvidaran de cualquier aventura en “su patio trasero”. Sin embargo, un año después ante el despojo de las Malvinas se hicieron de la vista gorda con lo que nos hicieron un flaco favor..

La misma actitud tomó de nuevo el Tío Sam hace exactamente treinta años, durante la Guerra de las Malvinas, (2 de abril de 1982) cuando violó sus compromisos de Buen Vecino, al olvidarse que existía el rimbombante (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) TIAR, y tomar partido por su “socio” europeo contra los sufridos firmantes del pacto.

En esa ocasión fue otra inglesa que bien bailaba, Margaret Thatcher, quien con idéntica socarronería se refirió a la Guerra de las Malvinas de ese año en esta forma: “… es la lucha de la democracia inglesa contra la dictadura argentina…” Su tradicional flema británica se había convertido en una cínica amnesia, pues el golpe de estado del gorila Videla y sus compinches de la Junta Militar fue producto de la Operación Cóndor, un engendro de la CIA norteamericana apoyada por sus fieles compinches ingleses, y ya se venía masacrando al pueblo argentino desde el 24 de marzo de 1976. Si no, pregúntenle a las Madres de la Plaza de Mayo. Por suerte los gauchos han tomado conciencia tras el grito de !NUNCA MÁS!

Vuelvo pues a mis interrogantes del comienzo: ¿Qué hay detrás de todo este embrollo de las Malvinas? ¿Es o no algo parecido a un iceberg?

Tal vez la propia prensa nos de la clave: Como buenos cotorrones, todos los grandes medios dicen lo mismo, incluso minimizan el asunto publicando mapitas similares enmarcados solo en el cono sur americano, con el minúsculo archipiélago de las Malvinas adjunto. Como si no existiera nada más allá de esos cuadranticos: Son los pulgarcitos del Siglo XXI; y me viene a la mente de nuevo la imagen que explicara Hemingway. ¿Qué tratan de ocultar? ¿Qué misterio hay más allá de lo que nos muestran? Fui al mapamundi y allí encontré la respuesta, es decir: El tesoro escondido.

Si Cuba fue siempre ambicionada como a llave del Golfo, las islas Malvinas son la llave de la Antártida, con sus hielos infinitos, sus enormes extensiones de agua potable, sus riquezas subterráneas e inagotables minerales . Todo un fabuloso continente virgen esperando por los nuevos colonizadores del Tercer Milenio; y claro, Argentina debe quedar fuera de la torta: Las transnacionales y el poder corporativo sólo hablan inglés. O mejor dicho: English Spoken.