Un desengaño amoroso casi adolescente selló
su carácter. Teresa, la francesita de sus sueños, muere prematuramente de
tuberculosis. La melancolía lo envuelve y él se refugia en los dos amores de
toda la vida: Su madre y el laboratorio.__________________________
5 dic 2012
EL MÁS NOBLE DE LOS NOBEL
Un desengaño amoroso casi adolescente selló
su carácter. Teresa, la francesita de sus sueños, muere prematuramente de
tuberculosis. La melancolía lo envuelve y él se refugia en los dos amores de
toda la vida: Su madre y el laboratorio.14 jul 2012
GUAYABITOS EN LA AZOTEA
10 abr 2012
LA GUERRA Y LA PAZ
Así se titula la famosa novela del connotado escritor ruso Leon Tolstoi. –aclaro que no son solo connotados los terroristas—. Precisamente de la guerra y la paz trataremos a continuación:
Recuerdo en mi niñez las hilarantes comedias del cine mudo, cuyo plato fuerte era el postre, o sea, la guerra de los pasteles. Tras el conflicto de los merengues vinieron las de verdad: La Primera, y la Segunda Guerras Mundiales, la de Vietnam, la de Corea, la Fría, la Caliente, las preventivas y todas las antiterroristas posteriores al cuestionable derribo de las Torres Gemelas incluyendo sus daños colaterales, así como los truco-dramas montados para ahorcar legalmente a a Hassan Hussein, cazar a un fantasma llamado Bin Laden, o más recientemente “otanizar” en vida a Gadaffi, por muy “libiano” que éste haya sido. 
Primera aclaración: El uso y abuso de utilizar estas palabras –la guerra y la paz--por los grandes medios y hasta por los enteros, generalmente nos lleva a su generalización, sobre todo por generales de cuatro o cinco estrellas sin generosidad alguna, pero que generan cada vez más guerras que no nos dejan vivir en paz; y por tanto distanciarnos de sus verdaderos significados no tan genéricos, como lo eran para la Generación del Centenario.
Segunda aclaración: Las palabras se las lleva el viento, hecho demostrado con el juego de ellas que hemos realizado en el párrafo anterior, y precisamente a fines de la Segunda Guerra Mundial, la onu, creada en aras de la paz, se ha vinculado directamente a casi todas las guerras calientes posteriores al equilibrio de la guerra fría entre el Este y el Oeste.
Quedó una sola superpotencia, que trató de imponer el pensamiento único a partir del siglo XXI satanizando a 60 o más oscuros países en el resto del mundo. El fantasma del comunismo desaparecía y había que inventarse otro más abarcador y dúctil: el terrorismo, que podía adoptar diferentes formas: islámico, antidemocrático, y otros muchos;
menos el terrorismo de estado implantado por sus propios gorilas.
Las siglas ONU en español, también varían su significado según el idioma, por lo tanto UNO, su traducción al inglés, se interpreta diferente: El 4 de abril de 1949 surgió su brazo armado--la OTAN--que ha dividido el mundo en dos: Las poderosas naciones del Tratado del Atlántico Norte, autorizadas para sembrar la guerra en el sur--con sus yugoslavas excepciones europeas --a 60 o más oscuros países del mundo, siguiendo el guión de Mr. Bush y Cía..
Los conflictos bélicos ya existían desde los albores de la civilización misma, pero me refiero a mis propias vivencias:
El siglo XXI vino pues acompañado de otros juegos de palabras: Terrorismo por comunismo; neoliberalismo por capitalismo salvaje; guerras preventivas por genocidio autorizado; exclusión aérea por drones autómatas; terrorismo mediático por embustes globalizados; y sobretodo una aberración semántica que dura más de 50 años con el cual se quiere tapar el genocidio más largo de la historia: embargo por bloqueo.
Si el capitalismo dividió al ser humano en obreros y patronos de carne y hueso; el imperialismo se vale estratégicamente en la actualidad de patrones en vez de patronos, ahora convertidos en ladrones de cuello blanco, sin los molestos “income tax” de antaño que los coinvierten en impecables e insaciables accionistas anónimos, en vez de aquellos conocidos y “benéficos” multimillonarios.
Seres decentes, elegantes, tranquilos, perfumados, y hasta bellos que jamás se manchan sus manos con sangre, y no les hace falta; les sobra dinero para organizar sus guerras. Son los verdaderos Ángeles Exterminadores que nos pintó Buñuel.
Ya ni siquiera les hacen falta pilotos para sus aviones asesinos, ni reclutar soldados. Les sobran “pacíficos” contratistas sin patria ni bandera. Es decir: Hermanos de la Costa siglo XXI.
Con Obama la cosa no ha cambiado nada, a pesar de las promesas electoreras; al contrario, se siguen subiendo “drones” no tripulados y continúan las bajas de miles y miles --¿millones?-- de civiles inocentes en una Guerra Santa anunciada contra Pakistán, Libia, Siria, Irán, e Irak y todo el Medio Oriente, que pica y se extiende casi tanto como el opio en Afganistán. Y no hablo de Palestina porque fue allí donde crucificaron a Jesús antes de nuestra era y todavía venimos cargando esa cruz a cuestas.
El peligro de abarcar todo territorio con recursos naturales habidos o por haber, llevó en el pasado el nombre de Colonización, y gracias a ello--o por desgracia--nos “descubrieron” hace cinco siglos. Hoy en nombre de la lucha contra el terrorismo, esto tiende a universalizarse, pero no es más que la rapiña por el petróleo y otras riquezas naturales; aunque le pongan el cartelito “eje del Mal” a las víctimas nativas.
Los tiempos cambian: El hecho de que millones en el mundo defiendan el derecho al trabajo honesto, y a la educación gratuita y de calidad está dando la medida de que los actuales “indignados” quieren ser cada vez más inteligentes y no dejarse engañar, por los cantos de sirenas del Super-imperio y sus super-lacayos.
Jamás he oído de guerras entre elefantes o microbios. Es un fenómeno típico del homo sapiens, por tanto una obra cultural. Como también lo es el teatro, la pintura, la bomba atómica, o el narcotráfico.
¿Ha visto usted alguna vez a un mono, por muy parecido que sea a nosotros, cayéndole a tiros a otro de su misma especie? ¿O a un elefante fumando mariguana? Claro, son bestias… salvajes...seres inferiores…
El ser humano –según la Biblia- es hecho a imagen y semejanza del Dios Padre Jehová. Como buen creyente, el muy bruto se lo ha creído a pie juntillas, e incluso trata de superar al Dios Padre, y no cree ni en su madre. Es capaz de violar cada uno de sus diez mandamientos, en su beneficio y sin asomo de vergüenza. A propósito: Eso es lo que la sociedad de consumo no ha podido cosificar ni vender: La vergüenza es pues una bendición de Dios.. 
Tampoco he leído nada referido a guerras durante el matriarcado, por tanto es un asunto de machos.
Sí las hubo durante la Edad de Piedra, del Bronce, del Hierro, del Peloponeso, Médicas, de los Diez Años, Púnicas, Impúdicas, Grande, Chiquita, y así hasta la Guerra de las Galaxias, o las más recientes Mediáticas. No sé hasta donde llegará la humanidad con éste, su juguete preferido. Tal vez, la Guerra Atómica sea la última de nuestra especie.
Pero no escarmentamos. Recordemos que hace más de cincuenta años, durante la primera comparecencia de nuestro Comandante Jefe en la Cumbre de la ONU, dijo …”cese la teoría del despojo y desaparecerá la teoría de las guerras..”.
Empecé este trabajo con una semblanza del cine mudo, y termino con una imagen también inspirada en el cine: Su famoso The End.
18 mar 2012
EL ICEBERG DE LAS MALVINAS
La primera escaramuza entre el Reino Unido y Argentina—aún bajo la bota de los conquistadores españoles-- data de los tiempos en que los ingleses, legal o corsariamente, le disputaba sus territorios ultramarinos a la Corona de los Reyes Católicos. La Toma de la Habana por los ingleses hace 340 años, y la de Buenos Aires el 2 de julio de 1806 por la expedición de Lord Beresford, son buenos ejemplos de ello, y en ambos casos la respuesta de sus pobladores contrastó con la cobardía de los respectivos regidores peninsulares.
Fue éste el primer intento, pero no el único: Un año después, los hijos de … la Pérfida Albión repitieron la hazaña, y esta vez el tiro les salió por la culata matando dos pájaros de un tiro; pues perdieron no sólo a Buenos Aires, sino también a Montevideo.
El siglo XIX marcó la epopeya de las luchas independentistas en el subcontinente americano, y José de San Martín al frente de sus 5000 granaderos resultó ser uno de sus arquitectos en el Virreinato de La Plata. En mayo de 1821 emprendió la gran marcha atravesando los Andes para extender la rebelión a Chile y Perú.
Mientras el Imperio español se desinflaba, y los criollos se afanaban por hacerlo lo antes posible, el ambicioso John Bull devoraba tierras a diestra y siniestra en la medida en que la Reina de los Mares extendía sus tentáculos por los cinco continentes y sus islas adyacentes.
A saber: En el Mediterráneo sumándose a Chipre, Gibraltar y Malta; en Asia con India, Adén, Barhein, Borneo, Brunei, Hong Kong, la Federación Malaya, Maldivas, Mauricio, Seychelles, y Singapur; África le aportó la Unión Surafricana, Achanti, Basutolandia, Bechuanalandia, Camerún Británico, Costa del Oro, Gambia, Kenia, Nigeria, Nyasa, Rodesia del Norte, Rodesia del Sur, Santa Elena, Sierra Leona, Somalia Británica, Suazilandia, Sudán Anglo-egipcio, Tanganica, Togo, Tristán de Cuhna, Zanzibar y Uganda. Oceanía no se quedó atrás: Fidji, Nuevas Hébridas, Gilbert y Ellice, Pitcairn, Salomón, y Tonga. Mientras que en América se apoderó de las Bahamas, Barbados, Belice o Honduras Británica, Bermudas, Guayana Británica, Jamaica, Trinidad y Tobago, Islas de Barlovento o Antillas Menores, así como las de Sotavento.
En el sur del continente americano poseen las Islas Malvinas en contra de las justas demandas del Gobierno y la cancillería bonaerense que reclaman la devolución por la vía diplomática junto con otras posesiones también en sus aguas jurisdiccionales como las Islas de Georgia del Sur, y Sándwich del Sur. Si esto no es colonialismo y del grande, que venga el propio Cristóbal Colón a descolonizarme.
Por tal razón resulta risible que hace solo un mes, ante esta justa demanda del país austral apoyada por sus iguales del Mercosur, el primer ministro del “democrático” Reino Unido, David Cameron haya declarado sin ruborizarse que “…lo de Argentina es más que colonialismo… Pues los kelper --legítimos habitantes de las Islas Falklands-- quieren seguir siendo británicos…” ¿Se habrá olvidado este buen Lord o Sir británico que, aprovechándose del desgaste por las luchas independentistas en 1833 los ingleses expulsaron de las Islas Malvinas a sus primitivos habitantes argentinos, y que si de colonialismo se trata, aún en este Tercer Milenio Gran Bretaña sigue ostentando la Medalla de Oro Olímpica?
Si infame es esta postura, la hipocresía de su eterno aliado USA es peor, pues en 1832, --un año antes de la invasión a las Malvinas-- ya había dictado en idioma inglés la famosa Doctrina Monroe por medio de la cual, los Estados Unidos de Norteamérica declaraban tajantemente: “…América para los americanos…” Como una advertencia a las potencias europeas de entonces que se olvidaran de cualquier aventura en “su patio trasero”. Sin embargo, un año después ante el despojo de las Malvinas se hicieron de la vista gorda con lo que nos hicieron un flaco favor..
La misma actitud tomó de nuevo el Tío Sam hace exactamente treinta años, durante la Guerra de las Malvinas, (2 de abril de 1982) cuando violó sus compromisos de Buen Vecino, al olvidarse que existía el rimbombante (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) TIAR, y tomar partido por su “socio” europeo contra los sufridos firmantes del pacto.
En esa ocasión fue otra inglesa que bien bailaba, Margaret Thatcher, quien con idéntica socarronería se refirió a la Guerra de las Malvinas de ese año en esta forma: “… es la lucha de la democracia inglesa contra la dictadura argentina…”
Su tradicional flema británica se había convertido en una cínica amnesia, pues el golpe de estado del gorila Videla y sus compinches de la Junta Militar fue producto de la Operación Cóndor, un engendro de la CIA norteamericana apoyada por sus fieles compinches ingleses, y ya se venía masacrando al pueblo argentino desde el 24 de marzo de 1976. Si no, pregúntenle a las Madres de la Plaza de Mayo. Por suerte los gauchos han tomado conciencia tras el grito de !NUNCA MÁS!
Vuelvo pues a mis interrogantes del comienzo: ¿Qué hay detrás de todo este embrollo de las Malvinas? ¿Es o no algo parecido a un iceberg?
Tal vez la propia prensa nos de la clave: Como buenos cotorrones, todos los grandes medios dicen lo mismo, incluso minimizan el asunto publicando mapitas similares enmarcados solo en el cono sur americano, con el minúsculo archipiélago de las Malvinas adjunto.
Como si no existiera nada más allá de esos cuadranticos: Son los pulgarcitos del Siglo XXI; y me viene a la mente de nuevo la imagen que explicara Hemingway. ¿Qué tratan de ocultar? ¿Qué misterio hay más allá de lo que nos muestran? Fui al mapamundi y allí encontré la respuesta, es decir: El tesoro escondido.
Si Cuba fue siempre ambicionada como a llave del Golfo, las islas Malvinas son la llave de la Antártida, con sus hielos infinitos, sus enormes extensiones de agua potable, sus riquezas subterráneas e inagotables minerales . Todo un fabuloso continente virgen esperando por los nuevos colonizadores del Tercer Milenio; y claro, Argentina debe quedar fuera de la torta: Las transnacionales y el poder corporativo sólo hablan inglés. O mejor dicho: English Spoken.
