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8 ene 2019

EL ENIGMA DE LA NOVELA NEGRA


Según Gardel, “20 años no son nada”, tal vez para el tango sí lo sea, pero para otros géneros menos musicales no ocurra lo mismo.
Por ejemplo, en el transcurso de la década del 80 del pasado siglo mientras que en la Editorial Pablo de la Torriente Brau de la Unión de Periodistas de Cuba, luchábamos por rescatar la historieta entre otros populares géneros de la prensa escrita, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba ocurría lo mismo, pero con la literatura policíaca.
Lo cierto es que dichas organizaciones culturales--UPEC y UNEAC--coincidieron en la necesidad de ir al rescate de ambas especialidades.
Tal vez esta debilidad se debía a la desaparición de algunas publicaciones o las cíclicas lagunas en que se hundían los llamados “comics”--cada veinte años--desde los intentos de Ediciones en Colores y la revista C-LÍNEA de Prensa Latina a partir de los años 60--o a fines de dicha década--por rescatar la historieta didáctica con la serie de cuadernos a colores editados por el DOR del PCC. A saber: Matilda y sus amigos”, “Los siete samuráis del 70”, “Trucutuerca y Trescabitos” o “Pol Brix contra el ladrón invisible”.
Lo cierto es que este género gráfico sólo fructificó en las publicaciones periódicas infantiles en colores como PIONERO y ZUNZÚN. No así con la novela negra cuyos escritores especializados en temas policiacos—tras el cierre de la revista MONCADA --debieron pasar a la Editorial “Capitán San Luis”, fundada el 5 de enero de 1989--de nuevo surge aquí la sentencia gardeliana de los 20 años.
Es en este escenario poligráfico que debuta la revista ENIGMA editada por la AINEP (Asociación Internacional de Escritores Policiacos) de la UNEAC. Esto coincidió con el arribo a Cuba a fines de los años 80, de un entusiasta escritor que se vanagloriaba de su triple origen-–asturiano, cubano y mexicano--pero también de su hereditario talento pues firmaba Paco Ignacio Taibo II, en honor a su padre Paco Ignacio--Taibo I--considerado una eminencia en el humorismo azteca.
Lo cierto que dicho colega venía avalado no sólo como destacado novelista de temas detectivescos sino también por el éxito de dos revistas mexicanas de historietas---SNIFF y BRONCA—dirigidas por él a principios de la década del 80 en tierras aztecas y que competían en popularidad con el comic norteamericano de entonces, basándose en temas más acordes con la realidad nuestro-americana. Tuvimos el privilegio de participar en ambos proyectos--de la UPEC y de la UNEAC respectivamente--donde se abrazaban escritores y dibujantes para las delicias de todos los gustos y afinidades, sobre todo por la enérgica popularidad desplegada por Paco Ignacio Taibo II que contagiaba a todos en ese ENIGMA editorial.
En el buen sentido de la palabra, esta temática había sido abordada antes en las páginas de MONCADA bajo la dirección del inmenso Jesús Hernández y ahora, a los más veteranos, se incorporaban nuevos escritores cubanos de la talla de Gregorio Ortega, Daniel Chavarría, Ricardo Potts Cabrera, Alberto Serret, Wichy Nogueras, Luciano Castillo, Rogelio García Lupo, Rodolfo Pérez Valero, Alberto Molina, Juan Carlos Fernández, Juan Chongo Leiva, Reynaldo González, Agenor Martí, Bernardo Callejas, Leonardo Padura, Noel Navarro, Ricardo Potts, Alberto Serret y hasta el veterano humorista cubano Juan Ängel Cardi, quien se convirtió por obra y gracia de este ENIGMA en el escritor policiaco más añejo de Cuba. Pero también dio cabida a ilustradores de la talla de Rafael Morante, Bencomo, Manuel, Ernesto Joan, Finalé, Vicente Sánchez, y Juan Pablo Villar entre otros.
El llamado periodo especial y su doble bloqueo cercenó muchas de aquellas ilusiones criollas y el incansable Paco Ignacio Taibo II, viajo entonces al Principado de Asturias con el propósito de revertir nuestro luctuoso destino y revivir la novela negra con la Semana Negra de Gijón, donde nos abrazamos de nuevo para presentar una breve muestra de la tira cómica“¡Ay, Vecino!” en el verano del 2008.
Disculpen si mis añejas neuronas hayan cometido alguna omisión, recuerden que hasta en la pelota juvenil se cometen errores, por tanto qué decir de pifia tan veterana.
En cuanto a mi participación deseo recordar que en el Concurso Nacional de Historietas Dramáticas “Fidel Morales” de la UPEC en 1993, obtuve el tercer premio con la obra “Vladimir Ilich y los uniformados” realizadas por encargo de la revista cultural mexicana Plural de EXCELSIOR, y basada en la novela homónima de Rolo Diez, con guión adaptado por el cubano Juan Carlos Fernández, ausente en Cuba desde entonces. ¿ESTO NO ES TAMBIÉN OTRO ENIGMA?
Por tratarse de una serie de 70 tiras, reproduzco aquí sólo el comienzo y el final.


26 nov 2018

HONOR A QUIEN HONOR MERECE

A 48 horas de arribar a mis 88 sagitarios días, deseo dejar constancia de recuerdos y anécdotas vividas en los primeros días de este noviembre, cuando recibí junto a Cecilio Avilés una atenta invitación de la “Fábrica de Arte”, situada en las cercanías del túnel del Vedado, en La Habana.
La actividad fue organizada con motivo del fallecimiento el pasado 12 de noviembre del famoso historietista norteamericano Stan Lee, autor de íconos como X-Men, El Hombre Araña, o Iron Man. Pero su verdadero nombre era Stanley Martin Lieber. 
Lo cierto es que desde niño Stanley soñó convertirse en un escritor famoso como Arthur Conan Doyle o Robert Louis Stevenson, pero estas inquietudes se materializaron en 1940 al terminar la enseñanza secundaria y debutar en TIMELY COMICS como guionista de relleno para las primeras aventuras del Capitán América. 
Eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial, donde surgieron—a pululu—los Super-héroes al servicio de las fuerzas armadas yanquis como Superman, Batman, el Capitán Maravillas, y hasta el Super-Ratón. Tras el triunfo en caliente de la explosión atómica en Hiroshima y Nagasaki, vino el triunfalismo de la Guerra Fría con dos ejes en pugna.
Recuerdo que en esos tiempos de guerra fría, surgió en los autores de comics estadounidenses movimientos pacifistas y por los derechos humanos conocidos como “underground” donde aparecieron firmas tan reconocidas como Crumb o Bill Griffith,--tuve el privilegio de entrevistar a éste último—autor de la tira ”ZIppy”—quien nos visitara durante la crisis de los balseros y diera una visión objetiva de los hechos en su publicación californiana.
Pero mi afición por los “muñequitos” y el cine silente venían de mucho antes, cuando aparecieron héroes menos voladores pero más humanos y simpáticos como Pedro Harapos, vegetando a todo color en las calles de Nueva York, durante la Ley Seca, Betty Boop, quien implantó la minifalda durante la furia del Charleston, o Cuquita la mecanógrafa, mostrando su eficiencia solo cuando se sentaba en las piernas de su jefe el Sr. Sopimpa, entre otros muchos simpáticos personajes.
Tampoco olvidemos las famosas parejas de gatos y ratones como Tom y Jerry o Mickey y Donald, convertidos también en superhéroes por aquella época de post-guerra y puestos en solfa por la aguda crítica de Mattelard y compañía.
Mientras, en el cine ocurría lo mismo. Sus orígenes chaplinescos del vagabundo o los hilarantes conflictos entre el gordo y el flaco—Stan Laurel y Oliver Hardi—hicieron la delicias del cine mudo, que fue perdiendo gracia con el sonido y las comedias de golpe y porrazo, solo compatibles con seres anormales como “Los Tres Chiflados”. 
Del gordo y el flaco se alimentó mi tira cómica ¡Ay, Vecino! a partir de 1967 en PALANTE, pero--mucho antes--a la comedia silente de nuestra televisión dominical le puso voz el inefable Armando Calderón. 
Pero regresemos a la actividad en que tanto Cecilio como yo, asistimos para destacar los éxitos criollos de colegas como Padrón, Oliver, Chago, Nuez y otros muchos, así como aclarar algunas dudas de las nuevas generaciones. 
Es indiscutible que en conjunto, el desarrollo de la historieta cubana ha marchado a saltos— Al comienzo por la competencia desleal de los millonarios Syndicates Yanquis. Y tras el triunfo de la Revolución, por la confusión ideológica en las filas revolucionarias que dieron lugar en 1961 al famoso encuentro de la Biblioteca Nacional con Fidel, conocido como “Palabras a los Intelectuales”. 
Fue una época confusa que puso en peligro la unidad de la Revolución, y que una vez más la genialidad de nuestro comandante en Jefe aclaró el camino. 
Es por ello que quisiera referirme a las verdaderas causas de la desaparición física de EDICIONES EN COLORES. Empresa que surge en aquellos tiempos difíciles. Soy testigo de lo ocurrido, pues desde octubre de 1961 formaba parte del semanario PALANTE Y PALANTE fundado y dirigido por el veterano humorista venezolano Gabriel Bracho Montiel, quien por motivos de salud debe regresar a su patria cuatro años más tarde y en sustitución del fundador, es nombrado Joaquín G. Santana, consagrado escritor y poeta cubano. 
En aquellos primeros años nómadas de la publicación en diversas sedes, primero en el Cerro, después en el edificio Bacardí y por último en el antiguo ZIg-Zag del casco histórico de La Habana, el logo PALANTE Y PALANTE fue perdiendo la cola hasta arribar al Barrio Chino, donde se logra ubicarnos—¿definitivamente?--en un enorme taller de la calle Salud con imprenta propia. Las condiciones permiten al nuevo director Santana ampliar las propuestas y surge Ediciones en Colores. 
Sin abandonar la alta responsabilidad del semanario satírico, la iniciativa del joven dirigente logra crear una serie de publicaciones colaterales, surgiendo en primerísimo lugar las famosas revistas de historietas en colores MUÑEQUITOS, DINDON, AVENTURAS, y FANTASTICOS. Pero sería injusto limitarnos a estas propuestas: Es cierto que el núcleo central lo componían esas cuatro revistas para niños y PALANTE. 
Pero a la iniciativa de su reforzado staff, hay que sumar las condiciones poligráficas--con el acoplamiento de dos rotativas en una para--lograr la impresión simultánea de cuatro colores, posibilitando tales hazañas. 
Otras muchas iniciativas se pusieron en práctica, como la edición de un libro cuya portada enunciaba “Diccionario para analfabetos” y cuando usted lo abría se encontraba 80 páginas en blanco. 
Bromas aparte EDICIONES EN COLORES puso a la venta con precios módicos una serie de bolsilibros humorísticos, aprovechando el talento de su staff palantero. A saber: 
1)   UNO DOS TRES VIETNAM: (12-1-1966) Autores: Cardi, Arístide, Blanco, Nuez, Ñico, Val y Wilson. 
2)   EL AMOR ES COSA DE DOS: (14—2-1966) Autores: Cardi y Blanco. Por el Día de los Enamorados. 
3)   CRIOLLITAS X WILSON: (15-8-1966) Autor Wilson. 
4)   PEON CUATRO REY: (15-11-1966). Autores: Blanco y Puitín. A propósito de la Olimpiada de Ajedrez en el Hotel Habana Libre. 
5)   UNA TIERRA LLAMADA VIETNAM: (15-1-1966).Autores: Ñico, Adams, Pitín, Arístide, Wilson, Manuel, Quintana, Blanco, Alben, Val, Pancho, Potrille, Nado. Y textos de: Lucas Tarragó, Rosen, Martín Proletario, y Betancourt.
La realidad es que tal logro se debió a la mente calenturienta del veterano impresor Varona por lograr impresiones en cuatricomía. En más de una ocasión fuimos testigos de la ignición producida por el roce de los rodillos con la nafta utilizada para su limpieza. 
Hasta un día en que parodiando aquel estribillo del “Cuarto de Tula” --todo el taller de la calle Salud--”cogió candela”. 
Esa fue la real causa de la desaparición física de EDICIONES EN COLORES. El resto solo es pura especulación. 
Lo ratifican los pasos siguientes: El personal del semanario humorístico PALANTE, pasó a La Rampa habanera, para situarse en un coquetón palacete entre los 54 sabores de la heladería “Coppelia” y los camarones rebozados de“Los siete mares”. Pongo de testigo al Quijote del parque homónimo. 
En cuanto al resto del personal compuesto por guionistas y dibujantes de historietas, formaron el Grupo P-L de Prensa Latina--por entonces sita en el edificio del Retiro Médico--con Fidel Morales al frente como Responsable de Edición, Mario Ponce como diseñador y el propio Joaquín G. Santana como asesor literario. De su iniciativa surgió la revista Latinoamericana de Estudio de la Historieta C-LINEA, con repercusión internacional, sobre todo en Suramérica y Europa a partir de nuestra propuesta conocida como ANTI-COMICS.
Aunque muy deterioradas por el paso del tiempo--aún conservo en mi poder--dos ediciones de C-LíNEA (Año 1) Septiembre y Junio de 1973. Y cuatro del (Año 2), correspondientes a los números 5, 6, 10 y 12. 
Espero que estas líneas despejen dudas sobre dichas C-LÍNEAS y mal entendidos a partir de aquel siniestro acontecimiento del Barrio de los Chinos.

14 mar 2017

DEL ARTE RUPESTRE AL ARTE SECUENCIAL (3)


Hoy, 14 de marzo Día del Periodista, en un aniversario más del periódico PATRIA, fundado en 1892 por nuestro inolvidable Martí en la ciudad de Nueva York, me viene a la mente otra singular y reciente celebración. 
La 26º.Feria Internacional del Libro de La Habana 2017, que nos deparó una agradable sorpresa: La editorial GENTE NUEVA, apoyada por la PABLO DE LA TORRIENTE—cariñosamente la PABLO para nosotros--creó la “Distinción a la Humildad: Dora Alonso” para honrar la labor de historietistas cubanos de tres generaciones que se destacaron no solo como artistas en la maestría y originalidad de su propia obra, sino por su labor pedagógica dedicada a esa cantera de aficionados, siempre necesitada del apoyo, el consejo, o la crítica oportuna. 
Fue así que junto a colegas cubanos como el “joven” Ángel Velazco, y el “temba” Cecilio Avilés, este “octogenario” se vio también reconocido.
El acontecimiento lo dimos a conocer bajo el título de “El cañonazo delas 9 de la mañana” en este mismo espacio.
Hoy retomo el tema para recordar aquellos años felices en que mis vecinos—El gordo y el flaco—de la mano de--Cecilín y Coty--le abrieran el camino en EL MUÑE al—Kukuy--de Angelito, a sabiendas de que al despejar la hojarasca del camino, ese genial niño camagüeyano autor de una versión infantil de “La Ilíada”, podía llegar mucho más lejos.
De ahí que me sintiera más que satisfecho por el reconocimiento para continuar desbrozando marabuzales en el ascenso de esa “Vida en cuadritos” que con tanto amor bautizó hace unos 20 años--con permiso de Gardel--Paquita Armas en RADIO-RELOJ.
Todo esto no es más que una excusa para reproducir textualmente lo publicado hace unos treinta años en la edición (Núm. 9 de 1988) de EL MUÑE titulado
Tres dibujantes conversan sobre historieta


El trabajo apareció sin firma pero corresponde al también maestro del género Manolo Pérez Alfaro. Y cito:
Quizás la mayoría de los lectores desconozcan que Silvio Rodríguez es el dibujante de las páginas de historietas que con el título de “El hueco” salieron publicadas durante la década del sesenta en el semanario MELLA de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Han transcurrido más de dos décadas de la entrevista, y a pesar del intenso trabajo que en la actualidad desarrolla, este poeta de la canción no ha perdido la pasión por el género de las viñetas gráficas, por eso, aunque ya no dibuja, continúa disfrutando de las proposiciones que suelen brindar lo que algunos estudiosos consideran el noveno arte.
Esto nos motivó a establecer una conversación con dicho artífice de las metáforas literarias:
P/ ¿Cuál es tu criterio sobre la historieta?
R/Es una de las artes del siglo XX. No nace en este siglo, pero es la que más se desarrolla y mejor se adecua a determinados lenguajes que después se hayan utilizado en otras artes de siglo XX.
A través de ella se empieza, por ejemplo, a bosquejar algunos planteos de encuadres y diseños, que después se han empleado en la fotografía y en el cine. Aunque ella ha tenido su propio desarrollo, también se ha enriquecido del cine y otras técnicas modernas, además de las artes actuales.
Yo le decía a Blanquito que este género es prácticamente ilimitado, es un lenguaje en el que todo depende de la imaginación del creador. Realmente con estas formas expresivas se puede hacer todo, no dudo que hasta “sonar” algún día.
P/ ¿Has pensado en volver a dibujar?
R/ Bueno, yo fui en la práctica un aprendiz, no llegue a ser un historietista propiamente; cuando empezaba a tener un cierto desarrollo tropecé con la guitarra y entonces me encaminé en otra dirección; pero, es un lenguaje que siempre me apasionó y además yo creo que hubiera seguido por ese camino si no me encuentro con la guitarra.
P/ ¿Te sigue apasionando?
R/ Me apasiona tanto que tengo una colección tremenda de historietas y revistas especializadas, y es una de las cosas en que invierto mi dinero en la actualidad cuando viajo, justamente para informarme sobre este medio artístico.
P/ ¿No has pensado en hacer algo en el plano literario? ¿Algún guión, por ejemplo?
R/ Esa es una idea que tú me das ahora, yo lo puedo hacer así, como una cosa ocasional, pero a nivel de dilettante. Eso es un trabajo que requiere especialización, es un trabajo muy serio. Como una cosa simpática metería el codo. Pero la historieta es una cosa que se las trae, tiene su lenguaje y yo estoy distanciado, tanto en la parte literaria como en el dibujo. A veces cuando me encuentro con Norberto Fuentes, el guionista de las páginas que yo dibujaba, nos ponemos a hablar de hacer cosas nuevamente, una página, varias tiras. A lo mejor algún día hacemos algo.
P/ La Editorial Pablo de la Torriente de la UPEC, está promoviendo ampliamente estas expresiones artísticas. Con la potencialidad que tenemos en nuestro país, ¿Tú le encuentras algún futuro a la historieta cubana?
R/ Yo creo que sí, además en Cuba hay escuelas de historietistas, hay una tradición. No es un país que aprendió esto anteayer, hay trayectoria de dibujantes y especialistas fuertes, muy fuertes. Hay razones, hay logros. Habría que hacer alguna vez una antología de todo lo bueno que se ha hecho aquí en ese sentido, eso sería una cosa… o hacer un museo de la historieta… quizás, ¿por qué no?
P/ De la época en que tú dibujabas, ¿qué es lo que más recuerdas con mayor cariño?
R/ Bueno… quizás… no sé si por vanidad o por logros, pero cuando comencé a dibujar “El Hueco”, que era ya una página. La primera vez por cierto la dibujó a lápiz Virgilio Martínez y yo la entinté, Pero la segunda la hice yo solo. No sé si fueron cinco o seis…Pero no más de diez.
P/ Tú hablabas ahorita del género como arte, es decir, que tú lo ves en la dimensión artística, y también como medio de difusión. Desde el punto de vista artístico propiamente… ¿Tú le hallas suficientes elementos estéticos que la eleve al nivel de una obra artística?
R/ La historieta es un arte, es dibujo y literatura, es plástica y literatura… ¿Cómo no va a ser arte eso?
-----------------------------Fin de la entrevista------------------------
Como diría el necio: --¡Ojalá que EL MUÑE siga PALANTE Y PALANTE!.

6 nov 2016

DE PAQUITO A PAQUITA



Acabo de recibir algunos comentarios interesantes de mi última entrega “Mi personaje inolvidable Núm. 3” que deseo compartir con ustedes:
La serie es un juego interactivo entre usted y usted mismo, donde debe primar la honestidad sobre la preponderancia competitiva. Resultó ser el HISTORIETISTA (así, en alta) Alberto Breccia, porque realmente fue un gigante en la especialidad.
Los datos suministrados por mi se produjeron gracias a vivencias y lecturas afines, sin percatarme de que otra persona y por otras vías, estaba más informada que yo.
Y aquí entra a jugar Paquita Armas Fonseca, de larga data como especialista en la crítica artística—tal vez la más universal—pues abraza con amor el cine, la radio, el teatro, la televisión y otras manifestaciones de la cultura como comprobarán más adelante.
Por tanto ahora, Paquito Blanco le pide permiso a Paquita Armas para copiar algunos párrafos que ella le dedicara a nuestro personaje inolvidable en enero de 1990 para la revista semestral de historietas PABLO, editada por la Unión de Periodistas de Cuba en su primera aparición como (Órgano de la Asociación Latinoamericana de Historietistas). Hecho este trascendental que lamentablemente murió casi en la sala de parto producto de un doble bloqueo.
En la entrevista que la colega hiciera al maestro Breccia, se amplían algunos detalles, por ejemplo:”… El adolescente Breccia a los quince años se ganaba unos pesos limpiando tripas de animales en el matadero local…”
Esto explica que ya de adulto invirtiera esfuerzos en la edición de cierta revista que tituló EL TRIPERO. Pero sobre su debut en la especialidad ella había aclarado: “…A los diecisiete años, publicó gratis su primer trabajo en la revista PERRETÍN: Era un dibujo humorístico…”
Indudablemente se trata de la tira cómica “Mariquita Terremoto” hecha en nuestra propuesta anterior y eso me recordaba mis primeros pininos como dibujante deportivo para la revista FOTOS de Pepe Agraz, lo que agradecí toda la vida pues me abrió también honoríficamente las puertas en este mundo mágico de la prensa.
Al insistir en la creencia de algunos críticos atribuyéndole cierta influencia expresionista en su obra, Breccia le responde:
“…Aunque vos no le creais, yo soy un hombre violento y mis dibujos son fruto de esa violencia interior, no porque me haya propuesto seguir una corriente determinada… Es para no descargar en la gente y comportarme civilizadamente… Acudo a menudo a la jardinería, levanto pesas una y otra vez, así los demás no saben cuando estoy a punto de estallar…”
Esto explica un tanto el abrazo fraternal y deportivo entre el vencedor y el vencido, al final de cada combate entre boxeadores o luchadores. Tal vez esa afición de Breccia a la jardinería lo llevara también a enterrar en su traspatio las planchas del libro de historietas sobre el Che a raíz de su asesinato en Bolivia y con ello evadir la persecución de la Junta militar argentina entre 1967-68.
“…También tengo siete gatos—ninguno de raza—y una vez llegué a diecinueve…Como me gustan los animales, una pequeña tortuga también se paseó por mi casa".
Igualmente yo tengo una jicotea que le regalaron a mi hija Elsie cuando nació, su nombre Elpidia. En julio pasado ambas cumplieron 61 años.
Al informarle Paquita esta criolla connotación religiosa, Breccia le respondió: “…Nunca pensé que pudiera limpiar de males mi hogar...” 
Aunque apenas va al cine, confesó ser amante de las películas, y tal vez soñara hasta ser director. Sin embargo, es un lector infatigable de autores como García Márquez, Onetti, Rulfo y Carpentier, pero sobre todo de Jorge Luis Borges llevando a la historieta alguna de sus versiones, a lo que agregó: “…Yo creo en la belleza interior, por eso mis personajes son así…”
Fundador de la Escuela Panamericana de Arte y más tarde ligado al Instituto de Arte en su país, formó también nuevos talentos en su propia casa: “…Entre mis alumnos se cuentan José Muñoz y Leopoldo Durañona que son reconocidísimos…” Es entonces que la entrevistadora le aclara --y sus propios hijos--. Detalle este aclarado en el trabajo anterior.
Pero tal vez lo más interesante fue cuando Paquita le pidiera su opinión sobre la historieta cubana de entonces. He aquí su respuesta:
“…Tiene atraso por falta de información, no creo que por calidad. Con reuniones como ésta (se refiere al Primer Encuentro Iberoamericano de Historietistas) creo que entrarán en contacto con lo que se está haciendo en el mundo…”
PAQUITA: Sin compromisos, ¿puede señalar algún autor?
BRECCIA no lo piensa: “…A vuelo de pájaro, no con un estudio profundo, pienso que la historieta de Francisco Blanco (hijo) sobre un poema marca un hito. Es una puerta que se abrió…”
Tres años después de aquella entrevista, nuestra editora PABLO DE LA TORRIENTE, lanzó el libro “La vida en Cuadritos” de Paquita Armas Fonseca, que consta precisamente de más de setenta monografías del cómic, con autores cubanos, y excepcionalmente algunos extranjeros vinculados a nosotros.
Era la recopilación de trabajos realizados bajo el mismo título para RADIO RELOJ, trasmitidos precisamente desde el 13 de enero de 1990, todos los sábados cada tres horas a partir de las 10:23 de la mañana (8 veces al día) es decir unas 156 audiciones.
Recuerdo la situación del “cómic” criollo y la expectativa general confrontada por la prensa en esos tiempos de doble bloqueo, al que el genial Zumbado satirizara: con aquella frase lapidaria: “…Es que le falta fijador…”
Agradezco la alusión que en el libro Paquita hiciera de Irma su hermana, de Manolo Pérez y de este humilde servidor, pero más aún el reconocimiento a un amigo del alma quien demostró no solo su amor a Cuba, sino los ingentes esfuerzos personales que hizo por combatir ese cruel bloqueo que aún nos asfixia: el francés Wolinski. He aquí sus palabras:
“…Es, precisamente Wolinski, una de las ausencias que lamento en este libro. Una falta de coordinación entre el importante autor galo y yo, hizo que no aparezcan sus opiniones aquí. Pero su interés permitió que el Sindicato del Libro de París, organización amiga de Cuba por años, conociese de las necesidades de los dibujantes cubanos. Entonces Roland Bingleer, Secretario General del Sindicato; Charles, Boultana y Claude Paquet, de la dirección ejecutiva, dirigieron la labor solidaria con nuestro país al recolectar papel entre los impresores y obreros. En abril último (1993) llegaron a La Habana con ocho toneladas de esa imprescindible materia prima en la gestión editorial. A los hermanos franceses, en nombre del amor por la historieta cubana, les doy las gracias…”
De todos es conocido que el día 7 de enero del 2015, mientras en Cuba despedíamos el duelo de nuestro querido compañero René de la Nuez, nos enteramos que allá en París, Wolinski y sus colegas de CHARLIE HEBDO fueron brutalmente asesinados por el terrorismo internacional. Comentario que hicimos en este mismo espacio bajo el título “Luto por partida doble”.
Sea este un sentido homenaje a tan entrañables colegas NUEZ, BRECCIA y WOLINSKI.