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9 nov 2014

SUEÑOS MÁGICOS EN LA ESQUINA DE TOYO


La XXXVII Semana de la Cultura de 10 de Octubre comenzó el día 28 del mismo mes con un acto solemne en la Casa-Museo Camilo Cienfuegos, de Lawton. Con ello se conmemoraba la desaparición física del Señor de la Vanguardia hace 55 años y culminó el lunes 3 de noviembre con un reconocimiento a los 90 años de la inolvidable actriz Fela Jar--personalidad cultural del municipio y de Cuba— en su propia cuadra, así como la Gala de Clausura en la Parroquia del Buen Pastor de Jesús del Monte.
La jornada abarcó otras muchas actividades entre las cuales destaco la celebración de los 40 años de vida artística del prestidigitador Gardini. Esta feliz iniciativa tuvo lugar en el “Teatro Apolo”, recinto condenado al ostracismo desde hace años junto a su vecino de la Esquina de Toyo, el “Cine Moderno”—primer edificio art-deco construido en Cuba (1927).—Por si lo dudan, aquí va la constancia fotográfica que nos recuerda aquel programa “Detrás de la fachada”.
Sin embargo, el templo-dramatúrgico del Dios griego hijo de Zeus y Afrodita, sigue con vida gracias al proyecto “Sueños Mágicos” que dirige contra viento y marea el ya nombrado mago.
Nos comprometemos a retomar el tema próximamente, por el encanto que tienen las cosas del circo y sus protagonistas.
Si les digo que el próximo 28 de noviembre yo cumplo 84 años de edad, es fácil de comprobar pues la fecha consta en mi carnet de identidad—actualizado-- en mi currículo-vitae artístico, y en los archivos de la UPEC y de la UNEAC como miembro de ambas instituciones desde su fundación. Sin embargo, el cordón umbilical me lo cortaron en un asilo de ancianos y eso no me lo va a creer nadie.
Pues bien, según me cuentan, porque yo estaba por entonces muy chiquito, mi madre María Luisa tuvo un parto difícil para la comadrona que la atendía y como vivíamos en la calle Marqués de la Torre, al fondo de la Clínica Casuso, fue trasladada hasta la instalación hospitalaria para dar a luz. El local ha sido convertido en el Hogar de Ancianos “24 de febrero” situado precisamente en Calzada de 10 de Octubre No. 429 frente al ya mencionado Teatro Apolo.
Y ya que recordamos tiempos pasados, acudo a la memoria del inolvidable Eduardo Robreño, quien publicó en Letras Cubanas, 1978, el libro “Cualquier tiempo pasado fue…” donde nos contó sabrosas anécdotas de aquellos días. Al referirse a las intersecciones más populares de nuestra capital, el autor le dedica un capítulo a la Esquina de Toyo, famosa desde la época de los adoquines al converger en la misma las calzadas de Jesús del Monte y la de Luyanó.
En sus narraciones deja constancia de curiosos hechos ocurridos antaño en la capital de todos los cubanos, pero por su vigencia prefiero recordar la importancia que para mi niñez y adolescencia tuvo la mencionada esquina:
Por entonces con sólo un níquel–cinco centavos—se podía viajar en los tranvías eléctricos que paraban allí. Sus rutas: Vedado-Jesús del Monte y Vedado-Avenida Menocal, Jesús del Monte-Calle Habana y Jesús del Monte-Avenida del Puerto, o Lawton-Malecón, Lawton-Parque Central, y Lawton-Avenida del Puerto. Agregar el (L-1) que iba desde Luyanó hasta el Malecón, y doblaba por la calzada del mismo nombre, o los Santos Suárez-Muelle de Luz, y Santos-Suárez-Parque Central que lo hacían por la misma esquina del “Apolo”; con la ventaja de que en cada uno de ellos, a solicitud del pasajero se le extendía una transferencia gratis para cualquiera de la veintena de rutas tranviarias que se movían por toda La Habana de entonces sin contaminar el ambiente con los gases de combustión interna.
Competían dichos tranvías con más de diez rutas que bajo la nomenclatura “Cooperativa de Ómnibus Aliados”, eran víctimas del “choteo” popular al ser rebautizadas como guaguas de palo, tal vez más rápidas y menos ruidosas, pero mucho más contaminantes y calurosas, sobre todo a las doce del día en el verano.
En ambos vehículos los pasajeros subían solos pero bajaban acompañados de ciertos viajeros indeseables conocidos por chinches, que también asistían a los teatros de la época, donde picaban pero no aplaudían.
Se habrán dado cuenta que me refiero a una Ciudad de La Habana anterior al Túnel de la Habana, o a la nominación de Marianao como “Ciudad que Progresa” circunstancia que nos obligó a estirarnos de este a oeste como un chicle—popular golosina en aquella época-- y transformar aquellos ómnibus expresos de antaño en “camellos” y sus mutantes “articulados” actualmente victimarios del Dios Cronos, del hacinamiento y las distancias.
Pero regresemos a la Esquina de Toyo y sus proximidades: Diez de Octubre con el tiempo se ha convertido en el municipio más poblado del país y sus estructuras han envejecido necesitando como todos los ancianos, que “Roberto le pase la mano”.
El barrio Santos Suárez donde vivo, y específicamente el Consejo Popular Tamarindo, es uno de los más afectados por algunas irregularidades como la recogida de desechos sólidos: Me niego a llamarlos basura, pues han demostrado ser una de las actividades más rentables--por no acusarlas de lucrativas--en todas las grandes ciudades del mundo.
Otro referente del barrio es el antiguo parque Santos Suárez, hoy “Victoria de Playa Girón” donde de niño mataperreábamos, es decir compartíamos juegos y sueños etarios con inolvidables compañeros como René Reyné o Manolo Cofiño y ahora en un entusiasta Círculo de Abuelos. En sus inmediaciones se levantan imprescindibles instituciones educacionales como las Escuelas Primarias “Raúl Gómez García” “Sergio González López” y “Raúl Ferrer Pérez”, o la Escuela Secundaria Básica Urbana “César Escalante Dellundé” y hasta un Joven Club de Computación. Todas ellas rinden homenaje a lo mejor de sus hijos que hoy son testigos mudos de la indiferencia, el abandono, la indisciplina social y otros vicios. Lamentamos no haber podido conservar el pasado, sin embargo con tantos centros de enseñanza el futuro está asegurado.
Encomendémonos pues a ese oráculo mitológico que fue el dios Apolo en la Antigua Grecia para que nos ilumine hoy con su sabiduría y permita como lo ha hecho el mago, sus activistas e instituciones afines, mantener este teatro que reivindica su nombre y ofrecernos esos Sueños Mágicos tan cerca de la Esquina de Toyo.
Ahora con vuestro permiso me doy otro saltico al Teatro Apolo para entrevistar al homenajeado, lo que ofreceré en la próxima entrega.
 (Para más información vaya al trabajo titulado “Luyanó de mis entretelas”)

LA LÍNEA EN LA BELLA ÉPOCA (9)


Al abordar el noveno capítulo de este sintético repaso que venimos haciendo a la obra del crítico de arte cubano Bernardo González Barros sobre la importancia de la línea para la caricatura contemporánea, estamos obligados a dar saltos tanto en el tiempo como en el espacio, para una mejor comprensión de su desarrollo.
De seguir el orden cronológico, tras nuestra hipotética visita a Francia, Alemania e Inglaterra en la segunda mitad del Siglo XIX, debiéramos irnos a lo realizado humorísticamente en España, pero preferimos regresar al París del futuro, es decir a comienzos del siglo XX y su nocturnal bohemia, pues el diferendo entre el Imperio Español y sus colonias americanas se define e influye antes en su último conflicto bélico con Cuba, a su vez primera guerra imperialista debido la intervención yanqui y lógicamente antesala de las Guerras Mundiales.
Aunque los postulados de nuestro crítico de arte son esencialmente estéticos, no podemos obviar el escenario político-social en que se desenvuelven, por tanto el período comprendido entre la Comuna de París, el proceso Dreyfus y a partir de 1900 con la “belle époque” francesa incluida, hasta 1914, serán contemplados ahora en su conjunto.

Tras la Comuna de París (1871), la tolerancia y la polémica se agudizan, sobre todo después de implantarse la Ley de Imprenta de 1881, una de las más tolerantes existentes hasta entonces. El mejor ejemplo es esta caricatura de Forain, donde la Tercera República representada por una rústica señora se dirige al Presidente del Consejo de Ministros, Waldeck Rousseau y le increpa de esta forma: --Y pensar que yo era tan bella cuando el Imperio.
Otros temas priorizados por los caricaturistas y escritores satíricos eran el antimilitarismo, el anticlericalismo, el antisemitismo el antisindicalismo y otros antidogmas enraizados y puestos en solfa. El “affaire” Dreyfus de 1894 es el más sonado de todos, donde intervienen destacados polemistas cómo Zola, Rochefort, Maurras y Daudet. Entre estas personalidades, descuella Clemenceau a la izquierda y Drumount a la derecha; pero también muchos caricaturistas de la época, afiliados a uno u otro bando.
Si importante es este liberalismo en lo político, fue aún más radical en lo costumbrista y social dando lugar—entre otras cosas—a la famosa belle époque, donde la caricatura también tuvo un gran protagonismo y vemos entonces el surgimiento en Montmartre del semanario satírico LA HYDROPATHE--enfermos al agua—el cual dio comienzo a lo que se llamó revistas del boulevard; tendencia grotesca continuada con LE CHAT NOIRE que publicitaba el cabaret del mismo nombre y con el mismo propietario.

A esta publicación le siguió LE MILITON donde sentó cátedra el más famoso de todos estos artistas, Tuolousse Lautrec, citado por nosotros anteriormente en el Encartado Tuolousse Lautrec  (3 sept 2011).VINCULO y que tuvo seguidores tan incorregibles y corrosivos como Veber, Steinle, Willete, André Gill, o Caran D´Ache.
El más famoso de aquellos bulevares parisinos fue Montparnasse—1,500 metros de asfalto orillados por los más refinados cabarets, restaurants y cafés literarios—como algo curioso, uno de ellos, el “Café Veber” tomó el nombre de uno de esos caricaturistas, y precisamente del propio Jean Veber es este buen ejemplo del antimilitarismo en la caricatura francesa, publicada el 20 de septiembre de 1901, en “L´Assiette au Beurre” contra los ingleses con motivo de la guerra anglo-boer y que el autor titulara: “La impúdica Albión”.
Frecuentaban dichos centros nocturnos de la bohemia parisina personalidades de la política, la cultura y la vida social. Figuras como Sarah Bernahrt y Marcel Proust entre otras muchas celebridades fueron víctimas del lápiz juguetón de Forain, Willette, Henri Pille y otros dibujantes igualmente satíricos.
Menos provocativas pero igualmente incisivas fueron en 1894 las revistas VIE PARISIEN y LE RIRE, pero a estas le siguieron LE COURRIER FRANCAIS, LE SOURIRE, FANTASIO, y LA CULOTTE ROUGE hasta PELE-MELE, todas revistas picantes, audaces, a veces de poca duración y otras oficialmente condenadas por ultraje a las buenas costumbres.
Ante todo debemos considerar L´ASIETE AU BEURRE, digna descendiente de CHARIVARI y CARICATURE: Si en estas dos últimas brillaron Daumier, Grandville, Monier, Gavarni y Philliphon, en su heredera, anticlerical, antimilitarista, anticonformista y antisemita se destacaron autores de la talla de Jean Veber, Steinle, Willete, André Gill, Caran d´Ache, Abel Faivre, Iribe, Capiello, Herman Paul, o Jossot, y hasta el español Juan Gris.
Hemos seleccionado tres obras representativas de la sátira política francesa en esta etapa para ilustrar el tema, pues el costumbrismo y la bohemia parisina de la época es tan aguda y abundante que resulta difícil hacer una selección aceptable.

En el primer ejemplo vimos a Forain interpretando irónicamente la insatisfacción que aún se vivía en Francia a pesar de las conquistas obtenidas tras la Comuna de París. En la segunda imagen un ejemplo contundente de la tendencia antimilitarista acuñada por varios autores y en este caso bajo la autoría de Veber. Mientras que en esta última obra que ahora copiamos se refleja el antisemitismo enfermizo que profesaba Caran d´Ache con motivo de la revisión de la injusta condena a Dreyfus. En la caricatura se representa al pelotón de fusilamiento en espera mientras la leyenda al pie dice: “La revisión sí, pero con doce balas en el cuerpo”.
He aquí a continuación, una semblanza de esos tres pilares de la sátira política y el sprit francés de la “belle époque”:
Caran d´Ache—seudónimo que en ruso quiere decir lápiz--era nieto de un soldado de Napoleón que se casó en Rusia en 1812. Había estudiado en Alemania y fue discípulo distinguido del famoso Wilhelm Busch, autor ya comentado en capítulos anteriores. Se decía con biliosa ironía que dicho caricaturista desnudaba a las mujeres con la vista y en su delirio gustaba de dibujar militares con charreteras, botas, pompones, medallas y otras gangarrias. Incluso asistía a los carnavales disfrazado de igual forma. Muchos en París creían que se trataba del Agregado de la Embajada Rusa que asistía despistado al baile, cuando los despistados eran ellos mismos.
Por su parte Forain, espíritu burlón, en su comportamiento y su obra llevó la ironía hasta límites incalculables. La agilidad en el trazo contrastaba con su imperdonable antisemitismo demostrado en más de una ocasión por sus punzantes caricaturas.
El tercer dibujante escogido lo es Jean Veber ya citado como gran humorista, bohemio visceral y a la vez propietario de uno de esos Cafés Literarios de Montparnasse.
Con los disparos de la Primera Guerra Mundial que azotó toda Europa a partir de 1914, la vida bohemia de Francia se esfumó, la bella época volviese más fea que nunca, la Ciudad Luz quedó en tinieblas y en vez del frenético can-can de las tablas parisinas, sólo se escuchó en la noche el tronar de los cañones y las sirenas como preludio del bombardeo aéreo por primera vez en la historia.
No eran tiempos para la bohemia y el boato, sino de refugios y recogimiento.

UNA ENTREVISTA FANTÁSTICA


Yo: Entrevistar a un mago de verdad no es fácil y a Gardini en particular resulta casi imposible. A la primera pregunta me dice:

El: ¡Abracadabra! Gardini es mi nombre artístico, pero en realidad me llamo Belarmino S. Domínguez Almager. Y no cumplo 40 años sino 55 igual que nuestra Revolución, pues salí del útero materno y no de un sombrero de copa, el 9 de febrero de 1959.
Yo: ¿Entonces qué celebramos hoy?
El: El nacimiento del mago Gardini en 1974 que coincidió con mis 15. ¡Tremenda fiesta!, porque de aquella piñata surgió mi verdadera vocación.
Yo: Entonces ¿es usted un artista empírico?
El: Como casi todos. Hay que tener vocación. Me gradué de licenciado en Ciencias Sociales e Historia en la Universidad de la Habana en 1988, pero después de ser Técnico Medio en Agronomía y dejar los estudios de Ingeniería y también de Derecho, ambos en el tercer año también en la Universidad de la Habana (1982).
Yo: Entonces usted ¿es una especie de hombre orquesta?
El: Si usted supiera, me gusta la música, pero lo que pasé fue mucho trabajo y después pasé un taller de conductor de programas en la televisión, otro de voz y dicción en Radio Taino así como de magia EPAM y de Inglés sin barrera.
Yo: Ese Inglés sin barrera no lo conozco, el que yo cursé era el Inglés de Jorrín… “Tom is a boy” y “Mery is a girl”. ¿Cómo ocurrió lo de la Compañía Sueños Mágicos en el Apolo?
El: Como pasan todas las cosas: Un día pasé bajo los portales de 10 de Octubre cerca de mi casa y pasé tremendo susto. Por poco me mata un desprendimiento del techo que me pasó cerca y me dije: ¡Esto debe tener arreglo!, se me encendió la chispa, me propuse meterle manos a la obra junto a entusiastas activistas y acudí a las autoridades pertinentes contándoles mis Sueños Mágicos. De nuevo el nada por aquí y nada por allá dio resultado. A golpe de restauración comencé este proyecto en el año 2003.
Yo: ¿Tenias fe en dicho propósito?
El: Tenía lo que debía de tener: Deseo, voluntad y conocimientos para emprender la tarea, lo que no me imaginaba era su envergadura. Cuando miro hacia atrás todo parece obra de magia. El “Apolo” estaba en ruinas y me encomendé al otro Apolo –el oráculo y dios griego de la sabiduría—y este me trazó una prueba solo comparable a las 12 tareas de Hércules. Pero yo no soy ni dios, ni semidiós; a lo sumo el hijo de Hércules, pero tampoco me gustó el nombrecito, así que me quedé con el tradicional de Gardini.

Yo: ¿Satisfecho?
El: Un verdadero artista nunca lo está, pero puedo sentirme recompensado, no solamente por la celebración de mis 40 años de vida artística sino por los resultados: En el 2005 fui agraciado con Magia y Algo más” y “Sueños de un viejo mago, en el 2006 “Más allá de la lámpara y los sueños, en el 2007 Circo fantástico” y culminé con “El Camarón Encantado” 2009 y 2010. Además participé en Expo-Cuba con la Fiesta de la Magia, así como en intercambios culturales con México, siendo invitado nuevamente en este mes de noviembre.
Yo: ¡Futuro!
El: Ese es el de los jóvenes y a ellos me dedico. El teatro les abrió sus puertas a partir del 2003 y recibí el primer estímulo con el Premio Ánfora 2013. Mis sueños mágicos se volvieron realidad. Y en cuanto a su pregunta el futuro lo hemos puesto en un taller para niños y jóvenes que lleva el emblemático nombre de “Harry Potter”. Ahí está el detalle como diría Cantinflas o el futuro, como digo yo.
Yo: Muchas gracias Gardini por esta entrevista medio en broma medio en serio, pero sin lugar a dudas: Llena de magia y fantasía, sorprendente y seductora, lo cual merece el aplauso del respetable, esos que usted se ha ganado para siempre.

LA LINEA: ENTRADA POR PAREJAS (8)


La fórmula de los personajes humorísticos para actuar en pareja, representa de entrada, un éxito asegurado. El gordo y el flaco de mi tira “¡Ay, vecino!” obedece a esta modalidad que tiene una larga historia. A eso quiero referirme ahora y de paso recordar a un verdadero genio del humorismo gráfico: WILHELM BUSCH.
Con anterioridad hicimos un breve comentario sobre lo que se considera el debut de los (comic strip) en los Estados Unidos, surgido en el NEW YORK WORLD del Ciudadano Kane, es decir—William Randolph Hearst-- el 24 de diciembre de 1893 con el famoso personaje “Yellow Kid” que de paso dio nombre en Estados Unidos a la prensa amarilla o sensacionalista. Así ha quedado registrado para la historia de los comics en el mundo.
Sin embargo, es oportuno aclarar que ya desde mediados del siglo XIX, en Europa venían publicándose amagos de narraciones secuenciales, y casi todas con personajes humorísticos. Son los casos del suizo Rudolph Topffer (1799-1846), Cristophe, el francés (1865-1945), y de Alemania Wilhelm Busch, (1832-1908),
Precisamente a este último caricaturista del cual ya habíamos comentado en el capítulo anterior, queremos referirnos, no sólo por ser uno de los propiciadores del género antes de su definitiva evolución; sino por haber creado nada menos que esa antinomia señalada al principio con la pareja de “Max y Moritz”, --dos niños, uno rubio y el otro trigueño -- que derrocharon gracia en las peripecias gráficas con leyendas en pareados que servían de pie a cada viñeta. Los globos o “fumettis” que surgieron décadas después, salieron de la boca del “niño amarillo” del WORLD de N.Y. con lo que se afianzaba el género secuencial y le dio su nombre.

Incluso mucho antes de que la iniciativa cruzara el Atlántico para inspirar a los dibujantes norteamericanos el 9 de abril de 1898, otros imitadores los traviesos “Willy and Wally”, nacen en las páginas del THE PENNY COMIC, inglés con el título de “The Terrible Twins”.
Lo descrito hasta aquí es solo el comienzo de una exitosa modalidad que los dibujantes humorísticos de los Estados Unidos explotaron hasta la saciedad, incluso con no pocos y costosos enfrentamientos.
Veamos: Pulitzer, director del JOURNAL OF NEW YORK y competidor acérrimo de W.R.Hearst, descubrió la popularidad de la parejita alemana “Max and Moritz” y encargó al caricaturista Rudolph Dirks la creación de ”The Katzenjammer Kids”—copia al carbón de los pilluelos teutones-- partiendo del vocablo germánico (katzenjammer) traducido al inglés como (resaca marina). A partir de esa fecha (12-12-1897) la tira se convirtió en un verdadero éxito editorial.
Quince años más tarde, Kirk pensó que merecía unas vacaciones, la cual le fue negada por el JOURNAL provocando su renuncia. Ese fue solo el comienzo de una larga confrontación: El JOURNAL se querelló, y los tribunales dictaminaron que el periódico mantenía sus derechos de autor sobre la “tira”... Dirk podía seguir dibujando sus personajes, pero no estaba autorizado a utilizar el título reconocido así hasta entonces.
A partir de ese momento en el WORLD surgió otra historieta que utilizaba los mismos protagonistas, pero ahora llamados Hans and Fritz. De ahí que, siendo nosotros también niños, nos extrañábamos al ver que en uno de nuestros periódicos se publicara una serie titulada “El capitán y los Cebollitas” y en otro suplemento dominical “Maldades de dos pilluelos”, pero en ambas actuaban los mismos protagonistas.
Cosas de la naciente competencia monopolista en busca de más lectores y anunciantes. Lo ocurrido antes con el dibujante Outcault, y su pequeño asiático que dio nombre a la “prensa amarilla”, ahora se repetía con Dirks, pero en sentido inverso, al pasar éste a la nómina de THE NEW YORK WORLD con la historieta “The Captain and the Kids”. Por el contrario, Pulitzer contrata para la nueva serie del JOURNAL al dibujante Harold. H. Knerr, manteniendo el titulo original.
Quiso el destino que aquellos simples hijos de Wilhelm Busch Max and Moritz fueran inconscientes protagonistas de otro inesperado cambalache. Recuerden que la tira originalmente titulada “The Katzenjammer Kids” la protagonizaban los niños Hans y Fritz, pero al calor de la Segunda Guerra Mundial y de los prejuicios por todo lo que oliera a teutón, esos pequeñuelos nacidos mucho antes que la primera conflagración de 1914, fueron las primeras víctimas. Ambas publicaciones, el JOURNALy el WORLD, se dieron a la tarea de sustituir – no ya  a los dibujantes—sino la nacionalidad misma de los protagonistas y los dos pilluelos, se convirtieron del día a la noche en “The Shenanigan Kids”, con lo que se la daba pasaporte irlandés a esos inocentes.
Lo mismo ocurrió con los populares lápices “Mikado” que de buenas a primeras abandonaron el japonés para adoptar el nombre de “Mirado”…
Como ven la semillita alemana se injertó en la cultura norteamericana, pero no influyó solo allí, en Gran Bretaña fructificaron otros proyectos similares: “Those Terrible Twins “ de la revista THE HALF PENNY COMIC (9-4-1898), se convirtieron en Wally y Willy de la mano de Frank Holland.
Otros dos bribones George y Ferdi al estilo de la parejita germana, eran dibujados ahora por Leonard Shields y salieron a batirse como “The Bunsey Boys” en la primera página de THE WONDER.
Por último e igualmente gemelos, fueron los personajes de A.T. Pierce durante los primeros veinte años del siglo XX. Sus nombres: Jackie y Sammy, solo que en este caso los infantes eran comparsa de un ex carcelario en vías de rehabilitación llamado Jolly Tom.
Los ejemplos de estos tres creadores ingleses, agregados a los norteamericanos citados anteriormente --¿quién sabe cuántos más alrededor del mundo?--; demuestran que la explotación infantil de gemelos o niños precoces, existió desde los inicios del humor gráfico para crear situaciones de hilaridad garantizada por la disparidad y el contraste. En aquellos tiempos los adultos “Benitín y Eneas”--uno hombre alto y el otro bajito—también importados de los cómics yanquis, hacían furor en Cuba; mientras el éxito del teatro vernáculo descansaba en la polarización de la pareja clásica cubana formada por el negrito y el gallego, el Gallegíbiri y Mancuntíbiri. del Alhambra. Mientras en la televisión triunfaron Cachucha y Ramón, Garrido y Piñero o los argentinos Dick y Biondi, entre otros muchos binomios que nos hicieron reír a carcajadas.
Los personajes nuestros de la tira “¡Ay, vecino!” tal vez no  hayan sido bautizados, pero aún sin nombres propios tienen su personalidad establecida también en el contraste. Más o menos herederos del Stan Laurel y Oliver Hardi –pareja inolvidable de la comedia silente--, aunque por nuestro clima tropical estén permanentemente desnudos.
Y todos ellos--alemanes, yanquis, ingleses o cubanos--son hijos, nietos, bisnietos o tataranietos naturales, bastardos o putativos, de ese genio del humorismo que fue Wilhelm Busch.