__________________________

__________________________

10 abr 2012

MI PRIMER NIETO

El pasado día primero de abril mi nieto BBB (Boris Betancourt Blanco) cumplió treinta años. En aquellos días de su nacimiento en 1982, yo estaba movilizado por la milicia del Cerro en un campamento cerca de Santiago de las Vegas, y tuve que pedir un permiso de 24 horas para conocerlo y darle el primer beso a mi primer nieto.

Esta fue la instantánea que nos tomaron en el hospital aquel mismo día.

Un año después, en el semanario PALANTE, publiqué esta breve historieta, donde podrán comprobar la mata de pelos que tenía por entonces el vejigo. Sea éste mi modesto homenaje al hijo de mi hija Elsie, el cual comparto gustoso con mis vecinos de siempre. Sin más muela, y menos teque aquí va el trabajo que publiqué en el año 1983 titulado:

mi primer nieto

Además, lo acompaño de esta otra instantánea en colores donde verán actualmente al propio Boris con su heredero Brian, haciéndole gracias a ustedes y a este feliz bisabuelo.

Eso mismo comprobé el pasado año en estos días de Cuaresma, al visitar a mi primera nietecita de un año en Miami. De seguro eso ocurre también en todos los hogares visitados por la cigüeña--en Cuba y el extranjero--. A la vez, deseo felicitar a todos los abuelos y abuelas que, --como yo-- han experimentado alguna vez en la vida la satisfacción de escuchar por primera vez la palabra ABU.

DETRÁS DE LA ANTORCHA (I PARTE)

Los vecinos que siguen mis aventuras en tiempo real desde hace tres años recordarán que durante el 2010 mantuvimos una serie de trabajos con la temática del deporte bajo el título de “Cualquier tiempo pasado fue… profesional”. Con ello dimos salida a materiales que publicamos en mis comienzos de aficionado al dibujo deportivo.

En la siguiente etapa de 2011, pude recopilar algunas remembranzas de mi niñez allá por los años 40 del pasado siglo. Encabecé la saga costumbrista como “El Marañón”, pensando tal vez presentarla como libreto para la radio, pues rendía tributo a una graciosa guaracha cuya letra decía más o menos así:

“Cuando yo era chiquitico y del mamey,

y del mango me chupaba la semilla.

Ahora que soy marañón…”.

En estos comienzos del 2012, me viene a la mente otra serie en este año olímpico y bisiesto; la inicio bajo el título “Detrás de la antorcha”. ¡Así que prepárense al maratón de curiosidades y maldades que les tengo preparadas en este estadio!

Todos saben que los Juegos Olímpicos comienzan con el recorrido de la antorcha hasta encender el pebetero. Sus antecedentes van mucho más allá de los Juegos Panhelénicos en la Antigua Grecia, cuando los primitivos descendientes del mono se vieron en la necesidad de salir de la cueva a buscarse los frijoles.

Como entonces aún eran cazadores y recolectores, eso significaba echarse el mazo al hombro y machucar a la primera bestia que se le atravesara en el camino. Pero, la carne cruda le sabía mal y se vio en la necesidad de descubrir el fuego, y con él la antorcha que le iluminó sus prehistóricas noches cavernarias.

Coincidiendo con estos propósitos nos llegó la convocatoria a la inauguración de la Exposición Ecologista “Dinosaurios en el Parque” que a partir del 5 de abril abrió sus puertas en el Parque Metropolitano (antiguo Almendares) de la capital. Allá se fueron mi nieto --y mi bisnieto de seis añitos--, para ver de cerca, y hasta tocar los 34 dinosaurios animatrónicos a escala, y conocerán de sus hábitos alimenticios y forma de vida, entre otras muchas ofertas igualmente didácticas

Un motivo más para acometer la tarea de reportar aquellos primeros enfrentamientos entre bestias,--humanas o no, pero ambas primitivas— como antecedentes de los llamados Juegos Olímpicos.

Muchas veces el pitecantropus erectus tuvo que correr los cien metros planos delante de un enfurecido mamut, o los doscientos con obstáculos para no ser alcanzado por otro peor: el tiranosaurio jurásico de Spielberg.

Como entre salto y salto el cromañón perdió la macana, al llegar a la orilla del río sólo le quedaban dos opciones, o moría devorado por el bicho, o se ahogaba. Optó por esto último y… ¡Aprendió a nadar! Los estilos vendrían después: mariposa, de pecho, de relevo, etc.

Más adelante, y gracias a sus neuronas, al hombre de Neanderthal se le encendió la chispa: Con el fuego fundió los metales, y se hizo de armas blancas. Paradójicamente, las de fuego tardaron muchos siglos más en dispararse.

Hoy las medallas son de oro, plata o bronce, según el lugar que el atleta ocupe en el podio. Antiguamente, entre aquellos primitivos instrumentos de combate de la Edad del Hierro o del Cobre, --el cuchillo, la espada, o el florete--, el más decisivo fue el sable; único capaz de enfrentarlo al tigre diente de ídem, el más peligroso de todos los felinos y uno de los antecesores del colmilludo conde Drácula.

Hasta aquí hemos recordado las especialidades de pista, no las de campo: Los primeros lanzamientos de que se tienen noticia no fueron la bala, el martillo, o el disco, sino el pedrusco.

Este bestial atleta primitivo, en la medida que se acercaba a un rival con mejor somatotipo, corría mayor peligro, e incluso la pedrada no era siempre mortal, por lo que les dio filo y esmeril hasta lograr que surgieron las primeras lanzas pedernales pero de corto alcance. Cuando inventó el arco vio cómo la flecha –aunque flaca y pequeñita— se desplazaba mucho más lejos y rápido para dar en el blanco, que por aquellos tiempos era peludo y movible. La ballesta tiene otra historia vinculada más a la conquista que a la subsistencia.

La representación gráfica descubierta en cuevas prehistóricas, dan cuenta que las fieras de entonces eran más veloces que las actuales, porque los cuadrúpedos tenían cinco patas, y no hay quien me haga creer que la pintura rupestre de aquellos artistas primitivos fuera el antecedente del dibujo animado en bruto.

Pero el tiempo, la distancia y los glaciares produjeron las emigraciones, costumbres, etnias, religiones y otras diferencias bíblicas entre los seres humanos. Por eso, siglos después de conocerse los Juegos Olímpicos, también los colonizadores del Nuevo Mundo, descubrieron que los nativos cubanos -–indios para ellos—ya jugaban en las islas una especie de beisbol que llamaban batos en lengua originaria. Para ellos, aficionados a los toros y al fútbol, resultaba un deporte incomprensible y bárbaro. de ahí la expresión castiza de --¡OLÉÉÉ!

Poco después, cuando Pizarro pisó y de paso violó el continente vírgen, se sorprendió al ver un partido de baloncesto en los Juegos Deportivos Precolombinos entre los Aztecas de Quetzalcoalt y los Toltecas de Xocolt.

Según ellos-- los intrusos--, estos encuentros se consideraron salvajes pues, a los derrotados por más de diez canastas, se les practicaba una incisión en el tórax para sacarle el corazón y comérselo aún palpitante. Desmemoriados que eran los conquistadores, --fanáticos de las lidias de toros--, por el contrario se comían los despreciables despojos del miura: Es decir rabo y orejas.

A la larga hubo de eliminarse esa fea costumbre mexicana, y los soldados de Pizarro, conocidos por “pizarrones”, tuvieron la corazonada de suspender esa mortal costumbre, pues en la medida en que avanzaba la temporada iban quedándose sin los mejores “pibots”. Las lidias en Cuba corrieron la misma suerte siglos después, porque los criollos somos repelentes a los “tarros”.

Estos son sólo algunos antecedentes de las Olimpiadas, en versión libre de este humilde cronista deportivo tras minuciosa tarea de desapolillar archivos, en memoria a ese grande que fue Guillermo Lagarde.


LA GUERRA Y LA PAZ

Así se titula la famosa novela del connotado escritor ruso Leon Tolstoi. –aclaro que no son solo connotados los terroristas—.

Precisamente de la guerra y la paz trataremos a continuación:

Recuerdo en mi niñez las hilarantes comedias del cine mudo, cuyo plato fuerte era el postre, o sea, la guerra de los pasteles. Tras el conflicto de los merengues vinieron las de verdad: La Primera, y la Segunda Guerras Mundiales, la de Vietnam, la de Corea, la Fría, la Caliente, las preventivas y todas las antiterroristas posteriores al cuestionable derribo de las Torres Gemelas incluyendo sus daños colaterales, así como los truco-dramas montados para ahorcar legalmente a a Hassan Hussein, cazar a un fantasma llamado Bin Laden, o más recientemente “otanizar” en vida a Gadaffi, por muy “libiano” que éste haya sido.

Primera aclaración: El uso y abuso de utilizar estas palabras –la guerra y la paz--por los grandes medios y hasta por los enteros, generalmente nos lleva a su generalización, sobre todo por generales de cuatro o cinco estrellas sin generosidad alguna, pero que generan cada vez más guerras que no nos dejan vivir en paz; y por tanto distanciarnos de sus verdaderos significados no tan genéricos, como lo eran para la Generación del Centenario.

Segunda aclaración: Las palabras se las lleva el viento, hecho demostrado con el juego de ellas que hemos realizado en el párrafo anterior, y precisamente a fines de la Segunda Guerra Mundial, la onu, creada en aras de la paz, se ha vinculado directamente a casi todas las guerras calientes posteriores al equilibrio de la guerra fría entre el Este y el Oeste.

Quedó una sola superpotencia, que trató de imponer el pensamiento único a partir del siglo XXI satanizando a 60 o más oscuros países en el resto del mundo. El fantasma del comunismo desaparecía y había que inventarse otro más abarcador y dúctil: el terrorismo, que podía adoptar diferentes formas: islámico, antidemocrático, y otros muchos; menos el terrorismo de estado implantado por sus propios gorilas.

Las siglas ONU en español, también varían su significado según el idioma, por lo tanto UNO, su traducción al inglés, se interpreta diferente: El 4 de abril de 1949 surgió su brazo armado--la OTAN--que ha dividido el mundo en dos: Las poderosas naciones del Tratado del Atlántico Norte, autorizadas para sembrar la guerra en el sur--con sus yugoslavas excepciones europeas --a 60 o más oscuros países del mundo, siguiendo el guión de Mr. Bush y Cía..

Los conflictos bélicos ya existían desde los albores de la civilización misma, pero me refiero a mis propias vivencias:

El siglo XXI vino pues acompañado de otros juegos de palabras: Terrorismo por comunismo; neoliberalismo por capitalismo salvaje; guerras preventivas por genocidio autorizado; exclusión aérea por drones autómatas; terrorismo mediático por embustes globalizados; y sobretodo una aberración semántica que dura más de 50 años con el cual se quiere tapar el genocidio más largo de la historia: embargo por bloqueo.

Si el capitalismo dividió al ser humano en obreros y patronos de carne y hueso; el imperialismo se vale estratégicamente en la actualidad de patrones en vez de patronos, ahora convertidos en ladrones de cuello blanco, sin los molestos “income tax” de antaño que los coinvierten en impecables e insaciables accionistas anónimos, en vez de aquellos conocidos y “benéficos” multimillonarios.

Seres decentes, elegantes, tranquilos, perfumados, y hasta bellos que jamás se manchan sus manos con sangre, y no les hace falta; les sobra dinero para organizar sus guerras. Son los verdaderos Ángeles Exterminadores que nos pintó Buñuel.

Ya ni siquiera les hacen falta pilotos para sus aviones asesinos, ni reclutar soldados. Les sobran “pacíficos” contratistas sin patria ni bandera. Es decir: Hermanos de la Costa siglo XXI.

Con Obama la cosa no ha cambiado nada, a pesar de las promesas electoreras; al contrario, se siguen subiendo “drones” no tripulados y continúan las bajas de miles y miles --¿millones?-- de civiles inocentes en una Guerra Santa anunciada contra Pakistán, Libia, Siria, Irán, e Irak y todo el Medio Oriente, que pica y se extiende casi tanto como el opio en Afganistán. Y no hablo de Palestina porque fue allí donde crucificaron a Jesús antes de nuestra era y todavía venimos cargando esa cruz a cuestas.

El peligro de abarcar todo territorio con recursos naturales habidos o por haber, llevó en el pasado el nombre de Colonización, y gracias a ello--o por desgracia--nos “descubrieron” hace cinco siglos. Hoy en nombre de la lucha contra el terrorismo, esto tiende a universalizarse, pero no es más que la rapiña por el petróleo y otras riquezas naturales; aunque le pongan el cartelito “eje del Mal” a las víctimas nativas.

Los tiempos cambian: El hecho de que millones en el mundo defiendan el derecho al trabajo honesto, y a la educación gratuita y de calidad está dando la medida de que los actuales “indignados” quieren ser cada vez más inteligentes y no dejarse engañar, por los cantos de sirenas del Super-imperio y sus super-lacayos.

Jamás he oído de guerras entre elefantes o microbios. Es un fenómeno típico del homo sapiens, por tanto una obra cultural. Como también lo es el teatro, la pintura, la bomba atómica, o el narcotráfico.

¿Ha visto usted alguna vez a un mono, por muy parecido que sea a nosotros, cayéndole a tiros a otro de su misma especie? ¿O a un elefante fumando mariguana? Claro, son bestias… salvajes...seres inferiores…

El ser humano –según la Biblia- es hecho a imagen y semejanza del Dios Padre Jehová. Como buen creyente, el muy bruto se lo ha creído a pie juntillas, e incluso trata de superar al Dios Padre, y no cree ni en su madre. Es capaz de violar cada uno de sus diez mandamientos, en su beneficio y sin asomo de vergüenza. A propósito: Eso es lo que la sociedad de consumo no ha podido cosificar ni vender: La vergüenza es pues una bendición de Dios..

Tampoco he leído nada referido a guerras durante el matriarcado, por tanto es un asunto de machos.

Sí las hubo durante la Edad de Piedra, del Bronce, del Hierro, del Peloponeso, Médicas, de los Diez Años, Púnicas, Impúdicas, Grande, Chiquita, y así hasta la Guerra de las Galaxias, o las más recientes Mediáticas. No sé hasta donde llegará la humanidad con éste, su juguete preferido. Tal vez, la Guerra Atómica sea la última de nuestra especie.

Pero no escarmentamos. Recordemos que hace más de cincuenta años, durante la primera comparecencia de nuestro Comandante Jefe en la Cumbre de la ONU, dijo …”cese la teoría del despojo y desaparecerá la teoría de las guerras..”.

Empecé este trabajo con una semblanza del cine mudo, y termino con una imagen también inspirada en el cine: Su famoso The End.

27 mar 2012

CASCABELES MARTIANOS

El pasado 14 de marzo desayuné con una taza de yogurt y la felicitación de mi familia; un rato más tarde, con la de los vecinos en la cola del pan. Era el Día de la Prensa Cubana en el 120 Aniversario del periódico PATRIA. Si agradable resultaron esas sorpresas, mucho más la invitación a la conferencia que el historiador y colega Luis Toledo Sande dictaría horas más tarde en la redacción de la revista BOHEMIA.

El encuentro resultó más interesante de lo esperado, pues del Maestro José Martí siempre hay algo nuevo que aprender. Es tan autóctono y universal a la vez que cada cual lo cuenta o interpreta a su manera. De ahí la diferencia tan grande entre los Versos Libres y los Versos Sencillos, o su gran pasión: El periodismo que hizo en los años mozos en EL DIABLO COJUELO, y el que desarrolló en PATRIA, o lo publicado por él sin limitación alguna, antes de que este último se convirtiera en el órgano del Partido Revolucionario Cubano.

Estas y otras refinadas apreciaciones salieron a flote para beneplácito de quienes disfrutamos de su amena charla, y concluir con un breve pero variado recital de guitarra que nos regalara el maestro Luis Manuel Molina en la que se destacó la magnífica interpretación del Concierto de Aranjuez.

Salí de allí tan emocionado que me dije: “Seré un atrevido en lanzarme a la aventura de la investigación, pero me gustaría aportar algo más sobre la humana complejidad de la obra martiana.”

Y aquí me ven, escudriñando en mis archivos hasta encontrar una joyita apenasperceptible. Se trata del bolsilibro escrito por Enrique Núñez Rodríguez, bajo el título de “El Humor en Martí” casi clandestino, pues al final de la publicación aparece esta escueta aclaratoria:

“…Este folleto publicado para la Tercera Bienal de Humorismo ha sido confeccionado en los talleres del periódico JUVENTUD REBELDE por la Unión de Periodistas de Cuba, en el mes de abril de 1983, Año del XXX Aniversario del Moncada. La Habana, Cuba…”

Aunque tiene 22 paginitas, les ofrezco solo algunas golosinas que, como todo dulce que se respete, deben ser degustadas sin empalagar.

Sobre “La bailarina española” Núñez Rodríguez apunta que Martí no era un espectador común y corriente. Cuba va con él. Y siente que puede penetrar en el recinto porque no le ofende la bandera enemiga:

“..Han hecho bien en quitar

el banderón de la acera;

porque si está la bandera,

no sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina,

soberbia y pálida llega.

¿Cómo dicen que es gallega?

Pues dicen mal, es divina…”

En otra semblanza el recopilador refleja la dura vida de Martí en Madrid o Nueva York, y pone de ejemplo esta frase:

“…Vive uno en Estados Unidos como boxeando. Habla esta gente, y parece que le está metiendo a uno el puño debajo de los ojos…”

Su opinión como periodista crítico sobre “El Diario de la Marina” es tajante:

“…EL DIARIO DE LA MARINA tiene desgracia. Lo que él aconseja por bueno, es, justamente lo que todos tenemos por más malo…”

Y el colega Enriquito agrega: …Y fue EL DIARIO DE LA MARINA desgracia que duró cien años…

Cuenta también el colega que los voluntarios querían en la Isla una mano más fuerte: La de Valmaseda o la de Lersundi, pero el Capitán General Dulce había venido como pacificador. Y sabiendo cual era, del mal el menor, Martí utilizó la sátira cuando dijo:

“…--¿Qué es menester para que la Isla de Cuba sea menos amarga?

Y se respondía a sí mismo:

“…Que esté dulce…”

En lo que hoy llamaríamos greguerías Martí dejó muestras palpables de su sentido del humor. Aquí algunos ejemplos:

”…Esas mujeres son como los confites que una vez chupados se deshacen, pero dejan perfume en los labios. Las que no dejan acíbar.(…) Yo sé muchas cosas, y entre otras cosas, sé lo que debe sentir una margarita cuando se la come un caballo. (…) Otros se acuestan con sus queridas. Yo con mis ideas…”

Hay muchas más jocosidades descritas en el folleto pero quisiera concluir con la que el autor titula “El humor en la manigua heroica”

Se sabe que desde su desembarco en Playitas hasta el desenlace de Dos ríos, solo se mantuvo Martí unas siete semanas en campaña. Sin embargo, según cuenta él mismo:

“…En otra escena está de descanso el campamento, (…) unos contando cómo se hace la pólvora, o se cura la herida, (...) otros sentados juntos en un tronco, enseñándose a leer con el machete a los pies. De pronto entra un amigo:

¡Qué gusto el volverte a ver!

El recién llegado baja la cabeza cuando un amigo le pregunta por la Biblia que le prestó:

--¿Y la Biblia que te di y te dije que la guardaras?

--Hermano, ¡me la fumé!

Y Martí añade: “… Porque esta es la guerra verdadera, una guerra en la que se muere y se ríe. Y así, con esa libertad de la naturaleza, puede nacer nuestro teatro épico…”

Agrega el autor que la parodia, con fines políticos fue recurso humorístico del periodista José Martí y pone de ejemplo una nota intitulada “Allá las veredes” de mayo de 1875; o el humorismo en la oratoria martiana cuando pregunta: “…¿Pues acaso creéis que he necesitado yo menos valor para venir aquí que el que vosotros necesitáis para escucharme?...”

Por último, en este mismo blog hemos reproducido algunas de sus magníficas autocaricaturas, evidenciando la soltura y originalidad de sus trazos pero… ¿Quieren ustedes mejor ejemplo de esa magistral representación suya comparándose con el Dios de la Lluvia mexicano “Chac Mool”? Por si no la recuerdan, aquí traemos de nuevo la imagen donde él sustituyó su cara por la de la deidad maya.

En cuanto a la sátira nadie mejor que Martí la ha descrito: “…Es un látigo con cascabeles en la punta…”