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7 mar 2013

EN POCAS PALABRAS


LA RIQUEZA DE LA COMA
El pasado día 16 de febrero manos amigas me pasaron vía internet curiosas advertencias sobre el buen uso del idioma, entre ellas la imagen que acompaña este texto.
La insignificante coma, adquiere categoría  a la hora del almuerzo, la cena, la merienda o la comida; no puede compararse con otros signos mucho más sugerentes como el punto, el punto y coma, los suspensivos, el punto y seguido o ése tan poderoso que es capaz de separar un párrafo de otro.
La coma es sólo un instante, un segundo, un suspiro, una pausa para respirar y sin embargo, coincido con aquellos que en forma anónima o no, confeccionaron este mensaje sobre la riqueza de la coma.
Tan es así que voy a contarles una anécdota de mi vida, allá por el año 1969 del pasado siglo, cuando Betán y yo recopilábamos información para realizar el libro de historietas Matilda y sus amigos de gran revuelo en el sector agropecuario. Entre los lugares visitados estuvo el INSTITUTO DE CIENCIA ANIMAL.
Cierta persona, bastante ajena a estos trajines, pero insistente y hasta pedante, nos asediaba a preguntas constantemente sobre la institución y sus objetivos.
No nos quedó más remedio que redactarle una nota que decía más o menos así:
--¡Se trata del Instituto de Ciencia, animal!
Con este ejemplo un tanto fuerte me sumo al criterio de quienes han puesto en su lugar a la diminuta y discriminada coma.

LA TEORÍA DEL RUMOR
Al escuchar las últimas noticias ese mismo día 16 de febrero recordé cierto juego de equívocos, a la manera de las “riflexiones” originales de Zumbado. Helas aquí:
1) DEL DIRECTOR DE LA EMPRESA AL JEFE DE TURNO:
A todos los trabajadores. Acaba de caer un cuerpo celeste en la región de los Urales en Siberia, causando gran conmoción y bajas accidentales; mientras en rumores provenientes del patio de la empresa se anuncia la arribazón de papas a distintos puntos de la ciudad debido a la gran cosecha del año. Debemos estar alertas.
2) DEL JEFE DE TURNO AL ALMACÉN:
Desde el patio, la dirección nos anuncia que estemos alertas pues acaba de llegar a la Empresa una arribazón de papas producto de la última cosecha del año en los Urales, mientras el puerco de Siberia al salir de la base en un punto de la ciudad, por accidente se cayó del camión manejado por el compañero Celeste,
3) DEL ALMACENERO A LA SECCIÓN SINDICAL.
El almacén informa que en base a nuestras relaciones con la región de los Urales debemos estar alertas y organizar un encuentro de gran conmoción en el patio de la empresa para los trabajadores. Alertamos la presencia del dúo Celeste y Siberia, como saludo a la entrada al almacén de una gran cosecha de papas y puercos.
4) DE LA SECCIÓN SINDICAL A LOS TRABAJADORES:
¡Alerta a todos los trabajadores! La dirección anuncia una gran movilización de recibimiento al general Siberio de la región de los Urales, quien nos visita para felicitarnos por estar libres de accidentes este año. Habrá gran conmoción por contar con la cantante Celeste y su grupo. Habrá un gran almuerzo para todos los trabajadores a base de fricasé de puerco con papas.

¡HASTA SIEMPRE COMANDANTE!


LA BRONCA DEL COMIC Y EL ENIGMA DE LA SEMANA NEGRA


Aunque por el título parezca uno de esos thrillers del cine que tanto nos gustan, este trabajo resulta tan real como la vida misma. Puede considerarse casi el guión de un docudrama.
El elenco lo componen sólo dos personas. El protagonista principal es el colega y amigo Paco Ignacio Taibo II, quien desde este momento será el Gato PIT II, como cariñosamente lo conocemos en el sector. De inmediato le cedo la palabra:
 “…En 1958, cuando era niño, salí exiliado con mi familia desde España hacia México. El barco se detuvo en el puerto de La Habana y el capitán llamó a mi papá--Paco Ignacio Taibo I-- que era periodista, para la cabina de radio. Entonces oímos órdenes de una batalla trasmitidas por una emisora de onda corta. El que hablaba, un hombre de acento argentino, era el Che. Era la batalla de Santa Clara. Las fechas coinciden, y ésta resultó mi primera relación con Cuba…”
El otro personaje soy yo, y ahora entro a escena:
“…Aproximadamente un lustro más tarde, al calor de la la Revolución surge Ediciones en Colores, una empresa que puso en circulación los cuadernos de historietas MUÑEQUITOS, AVENTURAS, DIN-DON Y FANTÁSTICOS, junto con el semanario PALANTE. Un incendio destruyó sus talleres y el personal especializado pasó a formar parte del Grupo-PL en la Agencia Prensa Latina, creando allí las revistas C-LÍNEA y ANTI-COMIC. Ambas con un enfoque más actualizado de lo que estaba publicándose mundialmente en ese campo. Yo me quedé formando parte del equipo de PALANTE…”
Mientras esto ocurre en Cuba, Pit II, quien ya adolescente escribía cuentos y poemas, estudia periodismo y comienza a trabajar en varias publicaciones mexicanas como HISTORIA OBRERA, UNO MÁS UNO, y la revista SIEMPRE, pero sobre todo se destaca a partir de su inolvidable novela inicial “Días de Combate” siempre inspirado en la trayectoria del Che. Además, como fan del cómic, crea y dirige otra publicación periódica especializada en historietas bajo el título de BRONCA. En esta trifulca mexicana desarrollada en viñetas secuenciales, la sangre no llegó al río Bravo, pero el alboroto editorial de PIT II fracasó por incomprensiones del mercado en tierras aztecas.
De sus experiencias sobre la llamada “lectura popular” más tarde diría: ”…La novela negra puede llegar a ser más profunda que el periodismo, en el sentido de que toca capas que éste no ve. Puede descubrir dimensiones de lo subjetivo, las atmósferas, lo que la gente piensa, el rumor, etc…”  En cuanto a la disparidad con la novela policiaca clásica expresaba lo siguiente::“…La tradición detectivesca como la presentada por Ágatha Christie, sólo pretende mostrar a los lectores quienes y cómo se producen los acontecimientos relacionados, pero la novela negra va más allá, pues intenta indagar en el incómodo por qué de los hechos…”
Con estas palabras podemos apreciar la inclinación profesional de nuestro protagonista hacia ese campo. Ahora entro de nuevo en escena yo. Veamos lo que estaba sucediendo por acá:
“…En diciembre de 1985, al fundarse la Editorial Pablo de la Torriente de la UPEC, pasamos a la misma con la misión específica de estimular la publicación en Cuba de historietas más abarcadoras, no sólo basadas en temas infantiles--precisamente en la misma onda de la contestataria BRONCA azteca; a tal punto que en los salones de la Casa de la Prensa, junto al compañero Manolo Pérez Álfaro, mantuvimos talleres libres durante unos ocho años por la falta de buenos guionistas en aquellos tiempos…”
Esta etapa coincide con el mal golpe recibido por Pit II en la BRONCA mexicana y aquí reinicia –que sepamos--sus vínculos con Cuba, donde se reúne con un grupo de bisoños escritores que abrazaban sus mismas inquietudes narrativas. La UNEAC les abre sus brazos y se aglutinan alrededor de la revista ENIGMA, editada por la propia institución.
No es de extrañar que, desde sus primeros números, junto a artículos de fondo, crónicas sobre la novela negra, promoción de libros y síntesis biográfica de los autores más destacados del mundo, aparecieran también trabajos en secuencia gráfica algunos cuentos policiacos realizados por dibujantes de nuestro taller del comic.
Aquella enigmática revista de literatura policiaca con frecuencia trimensual cubrió aproximadamente un quinquenio a partir de su primer número en el verano de 1986. El Gato Pitt II, aparecía en la nómina como corresponsal de la revista en México, pero era su indiscutible aglutinador seguido de firmas tan reconocidas como Juan Madrid, John Le Carré, Isaac Asimov, Vázquez Montalbán, Saccomanno, y George Simenon. Entre los cubanos que dejaron sus huellas en ella se encontraban algunos veteranos junto a bisoños escritores como Leonardo Padura, quien fuera –si no recuerdo mal--el enviado especial de la revista a la inauguración de la Semana Negra de Gijón en el primer número de ENIGMA, además de Reynaldo González, Daniel Chavarría, Rafael Bernal, Luis Rogelio Nogueras, Armando Cristóbal, Noel Navarro, Gregorio Ortega y Luis Adrián Betancourt junto a otros que se me escapan a la lupa del recuerdo.
Pero volvamos a la interrumpida trama para una última toma de esta secuencia, cuando recordamos los últimos contactos que tuvimos con el colega mexicano:
 “…Nos reencontramos en el verano de 2008 precisamente en Gijón, donde PIT II me brindó la oportunidad de presentar una serie de tiras cómicas de AY VECINO en una de las carpas instaladas por la Semana Negra en la Playa del Musel. Al año siguiente pude verlo de nuevo pero ésta vez en La Habana, durante la Feria del libro de 2009, cuando presentó su libro “Tony Guiteras, un hombre guapo” del cual guardo un ejemplar debidamente autografiado…”
Han pasado tres años, y en esta 22º. Edición de la Feria Internacional del libro de Cuba vino de nuevo, pero lamento no haber compartido en esta oportunidad con tan singular personaje al no enterarme a tiempo de su presencia en la misma. Para finalizar veamos lo que dijo al entrevistador Alejandro Madorrán, nada menos que en el órgano oficial del evento de La Cabaña, EL CAÑONAZO NO. 7 de (20-2-2013):
“…Vine de México con la brigada Para leer en libertad, un pequeño grupo de personas que busca rescatar la lectura en el país azteca. Dictaremos conferencias sobre la connotación actual de la novela negra y la resistencia frente a la crisis de capitalismo… Hace casi un año que dejé de ser el principal coordinador de la Semana Negra de Gijón para dedicarme con más tiempo a mis compromisos políticos. Fueron 25 años de éxitos continuados en el evento, donde conectamos a los escritores latinoamericanos y europeos, pero siempre con la prensa conservadora todo el tiempo sobre nosotros. En realidad esos intentos no tuvieron gran relevancia…”
Para finalizar el veterano e inquieto Gato Pit II nos demuestra de nuevo que tiene más de siete vidas, no haber perdido su visión satírica de la realidad y que mantiene su misma agilidad felina pues así le responde al entrevistador:
“…Nos estamos haciendo respetables, ganamos premios y hasta nos hacen homenajes. El problema de volverse respetable es que cuando perdamos el hilo crítico, el filo provocador, la irreverencia, nos vamos a volver novela gris…”

6 mar 2013

ENCASILLANDO EL CLÁSICO


Los vecinos que siguen fielmente este blog desde hace tiempo saben de mis comienzos como dibujante deportivo hace unos 65 años en la prensa, guiado por la mano maestra de Pepe Agraz en la revista FOTOS; de ahí que durante todo el año 2010 publicara en este sitio la sección fija titulada “Cualquier tiempo pasado fue…” dejando en suspenso la palabra profesional, pues se nutría de una sección de curiosidades dominicales publicadas por aquella época en el diario EL MUNDO.
En estos días, al calor de la celebración del Tercer Clásico Mundial de Beisbol y la posibilidad de medir fuerzas con equipos profesionales de alto nivel, ha subido la temperatura en nuestro pasatiempo nacional y las esquinas calientes se han puesto al rojo vivo en medio de un frente frío.
Como este espacio no tiene ni la frecuencia, ni la inmediatez informativa de otros medios, he querido zambullirme de nuevo en los archivos de la pelota cubana, para --siguiendo las pautas del colega Lagarde en JUVENTUD REBELDE--, desapolillar curiosidades y anécdotas que puedan ser de vuestro agrado.
Por entonces existían varias ligas como la amateur, la profesional y hasta la semi-pro; casi todas copias al carbón del sistema yanqui, pues existían en alguna que otra, ciertas discriminaciones como la de género y la racial.
Lo cierto es que el profesionalismo en el deporte es consustancial con el capitalismo y nació en los clubes de fútbol en Inglaterra durante la Revolución industrial, debido a la injusta explotación obrera y sus largas jornadas laborales que solo permitían la práctica del deporte a las clases privilegiadas. Cuba no era la excepción.
Pero volvamos al terreno, éste primer ejemplo es sintomático: Se trata de la foto tomada a un equipo de beisbol estadounidense-–no profesional--que vino a Cuba, pero nunca pudo jugar en nuestros terrenos. He aquí la novena del acorazado “U.S.S. Maine” volado en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898. Lo más curioso de la misma es la presencia de una mascota—o mejor, un chivo—cubierto con la bandera de las barras y las estrellas.
Esta historia es también harto conocida por nuestro pueblo pues de la provocación del crucero, surgieron otras muchas remembranzas. Por ejemplo: Remember El Álamo, Remember Pearl Harbor, Remember el Golfo de Tonkin, y así hasta el cansancio, perdón, hasta Remember el 9-11, como les gusta a algunos simplificarlo todo.
Otros se lamentan que con el tiempo se hayan perdido los apodos en nuestras lides beisboleras.
En parte tienen razón, pero no totalmente. Recordemos los viejos y simpáticos motes en la pelota de antaño como: Pedro Natilla Jiménez, Cocaína García, Bicho Pedroso, Valentín (Sirike) González, Mosquito Ordeñana, (Jiquí) Moreno, Carlos (Patato) Pascual, (Bombín) Pedroso, entre otros muchos.
En mi modesto criterio, lo que pasa ahora es que--al agregarles apellidos--estos nombres han perdido gracejo. He aquí algunos ejemplos: José Antonio Huelga (El Héroe de Cartagena), Antonio Muñóz (El G¡gante del Escambray), Yosvani Aragón (El huracán de Jatibonico), etc.
Pues bien, de estos motes no se salvaban ni los extranjeros: El más extraordinario fue sin dudas uno que rompió todos los récords de nombretes en las Grandes Ligas. En inglés era conocido por Hooks, --es decir Ganchos-- o el Patizambo, pero su verdadero nombre era Raymond Dandridge; además, fue un ídolo de la fanaticada mexicana bajo el mote de Mamerto
Cuando llega a Cuba en la década del 40 del pasado siglo, el público enseguida lo comparó con cierto personaje feo y contrahecho llamado Talúa, de la serie radial “Chan-Li Po”, el detective chino. Así quedó para siempre en nuestro beisbol la carismática tercera base de los Tigres de Marianao, Talúa Dandridge. Y       para que no queden dudas, aquí lo tenemos fildeando mientras exhibe--entre paréntesis--sus famosas piernas.
Por último me remonto a la misma década del cuarenta del pasado siglo, cuando en los llamados juegos de pelota que se escenificaban en la Plaza del Vapor—hoy Parque del Curita— se destacó una jovencita que asombraba a todos por jugar maravillosamente entre los hombres, a pesar de la férrea discriminación machista que existía en nuestro país; a tal extremo llegó esto que vulgarmente se les llamaba “marimachos”. Fue ella, por tanto, un excepcional símbolo de la liberación femenina a mediados del pasado siglo en el deporte cubano.
Eulalia González Betancourt, más conocida como Viyaya González sentó cátedra jugando cualquier posición en los equipos Águila Imperial y Deportivo Tacón, pero sobre todo cubriendo la primera base.
En 1947 es contratada por un empresario beisbolero de Pittsburg para formar parte del team de beisbol femenino que realizaba encuentros de exhibición en los Estados Unidos.
Ese mismo año regresa a Cuba integrando dicho equipo ”Racine Belles” y participa en los cuatro encuentros celebrados en La Tropical a estadio lleno.
Lo extraordinario de este caso es que, de regreso a los Estados Unidos, Viyaya se niega a abandonar nuestro país y en su lugar marchan con el equipo otras seis jugadoras cubanas.
Desconocemos las causas que motivaron su actitud, pero a partir de 1987 en el Hall de la Fama de Cooperstown en Estados Unidos, se abre una exposición permanente que honra a las peloteras que formaron parte de aquella novena originaria. Viyaya encabezaría la lista de las beisboleras cubanas si hubiese permanecido en el equipo; y hasta Hollywood la hubiera premiado con su inclusión en la película “Nuestra propia Liga” basada en aquel embrionario equipo y protagonizada por Madonna y Tom Hanks, entre otras estrellas.
Como la vida misma no es más que una sorpresa detrás de la otra, seguro que este Tercer Clásico también nos deparará alguna que otra maravillosa experiencia tanto en Japón como en San Francisco. ¡esperemos!

18 feb 2013

DE TIM MAC COY AL CINE DE HOY


(1923) La cosa ocurrió siete años antes de mi nacimiento en 1930, cuando se rodó en Hollywood la “Mayor epopeya americana que las pantallas hayan producido” slogan que parece haber sido ideado para las actuales superproducciones en 3-D y tecnicolor.
Era un oeste titulado “La caravana de Oregón” con Tim Mac Coy en el rol principal, quien a partir de ahí se robó el show durante décadas montando caballos o repartiendo sopapos en la taberna del pueblo.
Sería ocioso repetir que aquellas películas de vaqueros eran la comidilla para los fiñes del barrio en las matinés dominicales del cine “Dora” en la calzada de Luyanó; aunque no pudiéramos explicarnos el por qué no se le caía el sombrero a Tim Mc Coy cuando montaba a caballo o se liaba a golpes con tres cuatreros y dos pieles rojas a la vez. Hasta descubrir que su doble era calvo como bola de billar.
Curiosamente al artista se le conocía entonces como “el amigo de los indios”, por el dominio de su idioma y costumbres.
En la conferencia sobre películas del Far West celebrada en Sun Valley, Idaho (1976) pasaron entre otras cintas del género, aquella famosa Caravana en blanco y negro del 23.
Imagínense, habían pasado 53 años y la risa colectiva de los espectadores hizo asomar más de una lágrima en el rostro de aquel rudo y veterano cowboy del celuloide.
Cuenta Rodolfo Santovenia en ORBE (17 a 23 de marzo 2007) que en ese momento un joven actor se levantó de su asiento y declaró solemnemente que la película lo había impresionado mucho. Su nombre: Clint Eastwood. El tiempo demostró bien temprano su humanismo, buen gusto y valentía.
(1933) Una segunda anécdota de mis incursiones infantiles por la sala oscura ocurrió con apenas siete años y colarme en el mismo cine del barrio, donde se anunciaba una película prohibida para menores y calificada de pornográfica por los mayores. El filme de 1933 llevaba cuatro años en salas de estreno con gran éxito de taquilla, pues en ella debutaba en pleno acto sexual la hermosísima Hedy Lamarr; una Venus con cuerpo de ninfa, cabellera negra, soñadores ojos de esmeralda y para colmo desnuda: ¡Como para comérsela!.
Fue mi primer éxtasis, coincidiendo con el título de la cinta, “Éxtasis”, también filmada en blanco y negro.
Se podrán imaginar cuántas veces tuve que contarla durante el recreo, en voz baja y cuadro a cuadro, --como lo hace actualmente en la televisión Jorge Oliver--a mis condiscípulos de primaria que no tuvieron la suerte que yo.
(1943) El tercer acto y uno de los últimos de estas experiencias en blanco y negro me cogió en plena adolescencia, a dos años escasos del fin de la Segunda Guerra Mundial, tema de la película “Casablanca” donde compartieron protagonismo la pareja de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en un conflicto amoroso de pasión y renuncia, dadas las circunstancias de ese limbo de persecución y muerte que constituía por entonces el enclave marroquí.
Michael Curtiz, multipremiado director de la cinta, logró enmarcar el drama en un clima sugerente, donde el huracán de pasiones corría bajo la superficie de este maquiavélico café-bar americain.
El Rick de Bogarth puede considerarse antológico por su aversión a cierta pieza musical y a los nazis. Ambos me resultaron inolvidables: La melodía, como recuerdo de un amor imposible con la impronta de Sam--su intérprete—por cierto, copia al carbón de nuestro Bola de Nieve y ese encuentro entre Rick, un alto comisionado del Reich y el capitán francés en Casablanca, cuando con evidente intimidación se le pregunta por su nacionalidad y Rick les responde. –Soy borracho. La respuesta cómplice de Claude Rains no podía ser más elocuente: --Eso lo convierte en ciudadano del mundo.
A partir de esa experiencia cinematográfica mis gustos cambiaron, fueron más exigentes, se universalizaron con el Free Cinema británico, el Neorrealismo italiano, la nueva Ola francesa, y hasta el cine soviético a pesar de sus reiterados temas bélicos, pues realizaron algunas joyas como aquellas obras precursoras de Serguei Eisenstein entre ellas “El Acorazado Potemkin” e “Iván el terrible” o más acá en el tiempo, la memorable “Cuando vuelan las cigüeñas” de 1958.
(2013) Hoy no hay éxtasis de ese tipo como antes, ni existen las sutilezas verbales del enclave morisco, ni los dobles de carne y hueso del Far West.
Nuestros niños no tienen que salir de casa para ver de cerca, a cualquier hora del día o de la noche, en colores y pantalla ancha de alta resolución, películas cuyo contenido de violencia, sexo y lenguaje de adultos son cotidianos. ¡Prepárense, pronto llegarán las de 3-D con sangre--mucha sangre-- vertida morbosamente a chorros en su propia sala!
Aunque parezca mentira, todavía añoro aquellas, donde la cinta de celuloide en blanco y negro acentuaba el contraste dramático y el misterio.
Los dobles eran tan remunerados económicamente como las propias divinidades del Star System, por lo que se partían el pecho en cada toma.
Las películas silentes tenían la virtud del silencio—según la genialidad de Fina García Marrúz--, y el trucaje de los efectos especiales se enriquecía con la magia de la artesanía.
El baile y la danza eran tomados en largas secuencias de Fred Astaire o Gene Kelly–entre otros--sin montajes artificiales de goma y tijera.
Las naturales escenas panorámicas del Far West (backgrund) o las persecuciones automovilísticas resultaban mucho más creíbles que catastróficas y menos costosas.
A lo mejor me equivoco y las nuevas tecnologías digitales abaraten los costos y nos alejen de tanta morbosidad, banalidad temática y oscurantismo medieval aunque nos lo pinten de virtual, en un mundo más necesitado que nunca de paz, amor y equilibrio. Pero para los gustos se hicieron los colores.
Hoy tengo la opción de apretar el botón del mando, mandar el resto a freir espárragos e irme a dormir. Que si lo hacía en el cine de antaño perdía los inolvidables cinco centavos de la entrada y por tanto del pan con timba de la merienda.