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17 nov 2014

LA LÍNEA EN DOS IDIOMAS (10)


Al hojear la prensa en estos días no debe sorprendernos el diferendo surgido entre la Generalitat Catalana y el Gobierno de Mariano Rajoy debido a la consulta soberanista y alternativa solicitada por la primera y su impugnación por los Tribunales Constitucionales de España. Ese antagonismo tiene viejas raíces culturales, empezando por el idioma. Veamos:
En el estudio que venimos efectuando sobre los orígenes de la caricatura contemporánea a partir del libro homónimo de González Barros nos tropezamos con el primer capítulo del Segundo Tomo referido a España, donde el autor afirma que… “Goya es la personalidad más vigorosa y única de la cual los humoristas españoles pudiesen desentrañar el dogma de una tendencia genuinamente española. Él no solo retrata la sociedad aristocrática del ro-co-có, sino que sabe suscitar comentarios también del período revolucionario al concebir su colección de “Los desastres de la guerra” durante la ocupación Napoleónica y protesta del obscurantismo que vuelve cuando la reacción de 1814. Elogia los “Caprichos” con su agudo instinto satírico, intensificado más tarde con el retrato de la reina María Luisa...” Sin embargo el investigador aclara que: “…La España de hoy (1916) olvida la técnica de los aguafuertes de Goya porque Xaudaró, Picarol y Bagaria entre otros, abren un horizonte nuevo...”

Pero hay otro aspecto a considerar con el desarrollo de los nuevos tiempos y vemos como en las artes gráficas—sustento de este nuevo arte—surgen las publicaciones ilustradas en Europa. Según él, es ahí donde se destacan las diferencias entre lo que se difunde en Madrid y en Barcelona.
Según nuestra opinión, en ambos casos la profusión editorial del Imperio en esta época, no se corresponde con el nivel del humorismo alcanzado en los países europeos antes considerados. Tras esta observación, continuemos:
En la capital excepcionalmente surge el “Madrid Gráfico”—totalmente humorístico—mientras proliferan “Blanco y Negro”, “Mundo Gráfico”, “El Heraldo” y “Nuevo Mundo” entre numerosas publicaciones más literarias y noticiosas, donde también acuden esporádicamente caricaturistas y humoristas en general. Mientras, Barcelona se nutre mayormente de revistas especializadas en humor tanto para adultos: “L’Esquella de la Torratza”, “Papitú”, “Cut-Cut”, o “La Veu de Cataluña” como “Patufet”  y otras para niños.
Además de la diferencia idiomática y sus consecuencias regionalistas, en este caso hay que contar también con la influencia alemana en la línea impresionista. La teutónica prima en Barcelona, mientras la escuela francesa lo hace en Madrid.
En la obra de González Barros, se dan a conocer los principales protagonistas del humor gráfico al estilo francés en Madrid, donde destacan: Atiza, Vázquez y Robledano. Con mejor criterio ubica a Sancha, Moyano, Tovar y Fresno, por último coloca en sitio aparte a Ramírez, según el: Único heredero verídico de Goya.
Hemos dejado aparte a Cilla, el más prolífico de todos, por su condición de comodín en el “Madrid Cómico”, donde predominaban los temas costumbristas: El baturro, modistillas, toreros, chulos, serenos, paletos, viejas chismosas, calvos, nuevos ricos, el clero, literatos y juegos florales, etcétera, todos al mejor estilo del costumbrismo decimonónico francés. Sin embargo, de  la situación que venía sufriendo la corona en América y su último reducto en Cuba, no hemos encontrado ni una sola patata digerible en cientos de dibujos satíricos recopilados por el libro “España en sus humoristas” de María Dolores Rebes y Francisco García Pavón para TAURUS EDICIONES, en 1966.
Precisamente la visualización hecha a cientos de caricaturas en la referida obra, aparte de las consideraciones estéticas apuntadas por el investigador cubano, un aspecto fundamental pugna con la esencia misma de la caricatura desde el punto de vista moderno a partir del postulado francés acuñado como Sans parole, es decir, Sin palabras.
Un buen ejemplo son estas dos caricaturas de Cilla, las únicas halladas por nuestra lupa escrutadora, sobre la lucha independentista cubana por más de treinta años dejándonos una estela de dolor, sangre y muerte. Nótese que sin la apoyatura del pie de grabado, la ilustración nada nos dice: Sin más, aquí está la prueba:

En el primer ejemplo el pie dice: --No me fiaría de la amistad incondicional y desinteresada de los Estados Unidos. En la segunda caricatura es peor, al establecer la muletilla un diálogo entre la soldadesca española y el mismo personaje yanqui: --Aquí hemos cogido esta buena pieza, que ha hecho descarrilar trenes, ha incendiado pueblos, y ha macheteado a unos cuantos infelices. Mientras el Tío Sam responde:--Bueno, pues denle ustedes chocolate con picatostes, que es súbdito norteamericano. En ambas muestras, aparte del desprecio y la prepotencia, imperial se nota la ausencia de humor y la excesiva verborrea, común en la mayoría de las muestras encontradas en las publicaciones tanto de Madrid como de Cataluña. Además, en estas dos ofertas, el mensaje quedó reducido a un simple diferendo entre España y los Estados Unidos. Tal era la desidia e indiferencia con que nos trataban por entonces en la Metrópoli:
Ahora bien: Hemos dejado para el final algo de lo que se producía en las publicaciones catalanas, donde el humor, desde el punto de visita formal se acerca más al impresionismo en la línea, y sus contenidos son preferiblemente contestatarios, lo cual se agudizó con la debacle imperial a finales del siglo XIX.
Según el orden de antigüedad sus publicaciones especializadas en humor fueron ”La Campana de Gracia”, L´Esquella de la Torratza” y “Patufet”, todas de larga vida y la última con unas mil quinientas ediciones en 29 años.
Se destacaron en esta etapa barcelonesa, artistas de la talla de Picarol, Fresno, Bagaria, Cappiello, Babel, K-Hito, y Bon, todos, de una manera u otra, herederos de la línea impresionista alemana y los más jóvenes incorporados a un nuevo proyecto editorial que debuta con el siglo: “Papitú”
El “Papitú” de Apa surge el 25 de noviembre de 1908 en tiempos convulsos y de represión tras una etapa de garantías constitucionales en Barcelona y Gerona. La revista se distinguió por el estilo abierto, desenfadado y hasta pornográfico de sus entregas.
Paradigma de estos artistas satíricos fue (Apa) o (Joan Sacs) seudónimos de Feliú Elías Bracons, profesor, pintor y crítico de arte, quien supo reunir alrededor de este núcleo lo mejor y más representativo de la juventud contestataria catalana. Allí se utilizó de forma crítica el hedonismo picante, el sexo, la corrupción oficial y la sátira política, hasta ser acusada y sancionada de inmoralidad la publicación por la sociedad hipócrita imperante. La respuesta a la censura no pudo ser más original: La revista continuó saliendo, pero ahora bajo el título de “Pakitú”.
Por tanto, me distancio del profundo análisis formal con que el autor disecciona la obra de estos autores humorísticos españoles y sus temas a comienzos del siglo XX, para ponerlos en contexto pues desde el punto de vista estético, todo evoluciona incluyendo nuevos géneros por entonces en pañales, como la historieta, el cine—entonces silente--, los dibujos animados, y más acá aún, con sus versiones en colores y tercera dimensión.
La próxima entrega abordará cierta extensión de esta modalidad humorística durante el dominio colonial en Cuba, que sin dejar de ser española, tiene sus peculiaridades, lo cual propongo abordar bajo el título de  la línea criolla.

16 nov 2014

TRIPLE CUMPLEAÑOS ALLENDE LOS MARES.


En días recientes recibí un correo electrónico de quien afectuosamente bauticé como mi hija --putativa— Fina Senra, más conocida en Lugo como “La loitadora”. Habían pasado cinco años de aquella aventura en la que--entre otras cosas--también tuve el placer de abrazar en la Fundación que lleva su nombre en Gres, a mi hermano gallego, Xosé Neira Vilas y su esposa cubana, Anisia Miranda, escritora y especialista en literatura infantil, además fundadora y editora en sus comienzos de la revista cubana ZUN-ZUN, junto al colega Jorge Oliver poco antes de parir éste su famoso “Capitán Plín” y mucho mas acá, cuando, sin permiso se nos cuela en la pantalla chica para hacer leña a las ofertas del programa CUADRO A CUADRO.
Al año siguiente de aquel inolvidable viaje en que inauguramos la exposición de caricaturas personales del Caballero de París en su patria chica,   el Museo Etnográfico de Fonsagrada en Lugo, recibo la infausta noticia del fallecimiento de Anisia, extendiéndole mis condolencias a su adolorido esposo.
En este último mensaje de noviembre Fina me cuenta de su hijo Gael, ahora en plan de hacer dieta y continuar con su vocación artística. En cuanto a su—nuestra—entrañable amiga Charo, ahora en Barcelona, le mando un beso de 500 megabytes por lo menos.
En cuanto a la remitente, me alegro de su recuperación. En dicha misiva, Fina me cuenta que Xosé Neira cumple años el día 3 de este mes. Si yo arribo el próximo 28 a los 84 años, entonces él tendrá 87 porque según mis cálculos me lleva tres de ventaja.
Según ella me cuenta, los tres cumplimos en el mismo mes y finaliza: Un abrazo muy fuerte de tu hija gallega, seguimos Gael y yo sin comunicación con la familia, menos mal que aún tengo buenos amigos Fina.
Como ven—mujer al fin—no me dice qué día ni cuantos cumple, pero eso es como diría Pánfilo: --Otra historia.
Junto con este mensaje, Fina me manda un regalo de cumpleaños y es el último trabajo escrito por mi hermano gallego Xosé Neira Vilas, cuya temática coincide con otro que yo subí a este blog en un trabajo anterior y es sobre los 50 años de Mafalda.

Para vuestra información, antes de venir a Cuba con el triunfo de la Revolución hace 55 años, Xosé y Anisia se habían conocido y casado en la Argentina, donde habían establecido relaciones con personalidades de ese país, incluyendo al propio Joaquín Lavado (Quino), autor de la famosa tira cómica.
Para el disfrute de mis queridos vecinos, quiero que compartan conmigo este delicioso regalo de triple-cumpleaños. Sin más, aquí les va:
QUINO Y MAFALDA
Por: Xosé Neira Vilas
A primera Mafalda que coñecín era unha moza de Villa Lugano, o primeiro barrio porteño onde vivín en 1949. Anos máis tarde disfrutei coa mafaldiña de Quino, oitoxenario que ven de recibir o premio Príncipe de Asturias por darlle vida a esta nena que deu a volta ó mundo, pois Mafalda é un dos personaxes máis famosos da historia do humor gráfico. Sobre as ocorrencias de Mafalda di García Márquez que os nenos son depositarios da sabedoría, virtude que perden cando medran. E fálanos da quinoterapia.
Quino é tímido e por eso di que tivo poucos amigos, poucas noivas e pouco de todo.
Coñecino na Habana, onde, en 1984, foi xurado no Festival de Cine Latinoamericano. Gustoulle tanto aquel mundo, aquel pobo, que amistou deseguida cos debuxantes cubanos. Volveu alí varias veces. Entre el e o meu amigo Juan Padrón (o creador do célebre personaxe Elpidio Valdés) levaron a cabo moitos traballos: seis curtos de cine chamados Quinoscopios; case sesenta chistes en animación; e o curto Mafalda y Colón (o almirante chega a América, a pequena aborixe Mafalda recíbeo cunha cesta de froitas e el regálalle unha cazola de sopa). Entre 1992 e 1994 realizaron 108 traballos dun minuto de duración, co título xenérico de Mafalda y sus amigos. A Casa das Américas publicoulle Humor Quino. Dime Padrón que naqueles traballos en común divertíronse en grande.
É un home singular. Un humanista, que ven criticanto todo o que non lle gusta neste desarranxado mundo. E todo con humor e por boca desta cativa universal.

Escritor

9 nov 2014

SUEÑOS MÁGICOS EN LA ESQUINA DE TOYO


La XXXVII Semana de la Cultura de 10 de Octubre comenzó el día 28 del mismo mes con un acto solemne en la Casa-Museo Camilo Cienfuegos, de Lawton. Con ello se conmemoraba la desaparición física del Señor de la Vanguardia hace 55 años y culminó el lunes 3 de noviembre con un reconocimiento a los 90 años de la inolvidable actriz Fela Jar--personalidad cultural del municipio y de Cuba— en su propia cuadra, así como la Gala de Clausura en la Parroquia del Buen Pastor de Jesús del Monte.
La jornada abarcó otras muchas actividades entre las cuales destaco la celebración de los 40 años de vida artística del prestidigitador Gardini. Esta feliz iniciativa tuvo lugar en el “Teatro Apolo”, recinto condenado al ostracismo desde hace años junto a su vecino de la Esquina de Toyo, el “Cine Moderno”—primer edificio art-deco construido en Cuba (1927).—Por si lo dudan, aquí va la constancia fotográfica que nos recuerda aquel programa “Detrás de la fachada”.
Sin embargo, el templo-dramatúrgico del Dios griego hijo de Zeus y Afrodita, sigue con vida gracias al proyecto “Sueños Mágicos” que dirige contra viento y marea el ya nombrado mago.
Nos comprometemos a retomar el tema próximamente, por el encanto que tienen las cosas del circo y sus protagonistas.
Si les digo que el próximo 28 de noviembre yo cumplo 84 años de edad, es fácil de comprobar pues la fecha consta en mi carnet de identidad—actualizado-- en mi currículo-vitae artístico, y en los archivos de la UPEC y de la UNEAC como miembro de ambas instituciones desde su fundación. Sin embargo, el cordón umbilical me lo cortaron en un asilo de ancianos y eso no me lo va a creer nadie.
Pues bien, según me cuentan, porque yo estaba por entonces muy chiquito, mi madre María Luisa tuvo un parto difícil para la comadrona que la atendía y como vivíamos en la calle Marqués de la Torre, al fondo de la Clínica Casuso, fue trasladada hasta la instalación hospitalaria para dar a luz. El local ha sido convertido en el Hogar de Ancianos “24 de febrero” situado precisamente en Calzada de 10 de Octubre No. 429 frente al ya mencionado Teatro Apolo.
Y ya que recordamos tiempos pasados, acudo a la memoria del inolvidable Eduardo Robreño, quien publicó en Letras Cubanas, 1978, el libro “Cualquier tiempo pasado fue…” donde nos contó sabrosas anécdotas de aquellos días. Al referirse a las intersecciones más populares de nuestra capital, el autor le dedica un capítulo a la Esquina de Toyo, famosa desde la época de los adoquines al converger en la misma las calzadas de Jesús del Monte y la de Luyanó.
En sus narraciones deja constancia de curiosos hechos ocurridos antaño en la capital de todos los cubanos, pero por su vigencia prefiero recordar la importancia que para mi niñez y adolescencia tuvo la mencionada esquina:
Por entonces con sólo un níquel–cinco centavos—se podía viajar en los tranvías eléctricos que paraban allí. Sus rutas: Vedado-Jesús del Monte y Vedado-Avenida Menocal, Jesús del Monte-Calle Habana y Jesús del Monte-Avenida del Puerto, o Lawton-Malecón, Lawton-Parque Central, y Lawton-Avenida del Puerto. Agregar el (L-1) que iba desde Luyanó hasta el Malecón, y doblaba por la calzada del mismo nombre, o los Santos Suárez-Muelle de Luz, y Santos-Suárez-Parque Central que lo hacían por la misma esquina del “Apolo”; con la ventaja de que en cada uno de ellos, a solicitud del pasajero se le extendía una transferencia gratis para cualquiera de la veintena de rutas tranviarias que se movían por toda La Habana de entonces sin contaminar el ambiente con los gases de combustión interna.
Competían dichos tranvías con más de diez rutas que bajo la nomenclatura “Cooperativa de Ómnibus Aliados”, eran víctimas del “choteo” popular al ser rebautizadas como guaguas de palo, tal vez más rápidas y menos ruidosas, pero mucho más contaminantes y calurosas, sobre todo a las doce del día en el verano.
En ambos vehículos los pasajeros subían solos pero bajaban acompañados de ciertos viajeros indeseables conocidos por chinches, que también asistían a los teatros de la época, donde picaban pero no aplaudían.
Se habrán dado cuenta que me refiero a una Ciudad de La Habana anterior al Túnel de la Habana, o a la nominación de Marianao como “Ciudad que Progresa” circunstancia que nos obligó a estirarnos de este a oeste como un chicle—popular golosina en aquella época-- y transformar aquellos ómnibus expresos de antaño en “camellos” y sus mutantes “articulados” actualmente victimarios del Dios Cronos, del hacinamiento y las distancias.
Pero regresemos a la Esquina de Toyo y sus proximidades: Diez de Octubre con el tiempo se ha convertido en el municipio más poblado del país y sus estructuras han envejecido necesitando como todos los ancianos, que “Roberto le pase la mano”.
El barrio Santos Suárez donde vivo, y específicamente el Consejo Popular Tamarindo, es uno de los más afectados por algunas irregularidades como la recogida de desechos sólidos: Me niego a llamarlos basura, pues han demostrado ser una de las actividades más rentables--por no acusarlas de lucrativas--en todas las grandes ciudades del mundo.
Otro referente del barrio es el antiguo parque Santos Suárez, hoy “Victoria de Playa Girón” donde de niño mataperreábamos, es decir compartíamos juegos y sueños etarios con inolvidables compañeros como René Reyné o Manolo Cofiño y ahora en un entusiasta Círculo de Abuelos. En sus inmediaciones se levantan imprescindibles instituciones educacionales como las Escuelas Primarias “Raúl Gómez García” “Sergio González López” y “Raúl Ferrer Pérez”, o la Escuela Secundaria Básica Urbana “César Escalante Dellundé” y hasta un Joven Club de Computación. Todas ellas rinden homenaje a lo mejor de sus hijos que hoy son testigos mudos de la indiferencia, el abandono, la indisciplina social y otros vicios. Lamentamos no haber podido conservar el pasado, sin embargo con tantos centros de enseñanza el futuro está asegurado.
Encomendémonos pues a ese oráculo mitológico que fue el dios Apolo en la Antigua Grecia para que nos ilumine hoy con su sabiduría y permita como lo ha hecho el mago, sus activistas e instituciones afines, mantener este teatro que reivindica su nombre y ofrecernos esos Sueños Mágicos tan cerca de la Esquina de Toyo.
Ahora con vuestro permiso me doy otro saltico al Teatro Apolo para entrevistar al homenajeado, lo que ofreceré en la próxima entrega.
 (Para más información vaya al trabajo titulado “Luyanó de mis entretelas”)

LA LÍNEA EN LA BELLA ÉPOCA (9)


Al abordar el noveno capítulo de este sintético repaso que venimos haciendo a la obra del crítico de arte cubano Bernardo González Barros sobre la importancia de la línea para la caricatura contemporánea, estamos obligados a dar saltos tanto en el tiempo como en el espacio, para una mejor comprensión de su desarrollo.
De seguir el orden cronológico, tras nuestra hipotética visita a Francia, Alemania e Inglaterra en la segunda mitad del Siglo XIX, debiéramos irnos a lo realizado humorísticamente en España, pero preferimos regresar al París del futuro, es decir a comienzos del siglo XX y su nocturnal bohemia, pues el diferendo entre el Imperio Español y sus colonias americanas se define e influye antes en su último conflicto bélico con Cuba, a su vez primera guerra imperialista debido la intervención yanqui y lógicamente antesala de las Guerras Mundiales.
Aunque los postulados de nuestro crítico de arte son esencialmente estéticos, no podemos obviar el escenario político-social en que se desenvuelven, por tanto el período comprendido entre la Comuna de París, el proceso Dreyfus y a partir de 1900 con la “belle époque” francesa incluida, hasta 1914, serán contemplados ahora en su conjunto.

Tras la Comuna de París (1871), la tolerancia y la polémica se agudizan, sobre todo después de implantarse la Ley de Imprenta de 1881, una de las más tolerantes existentes hasta entonces. El mejor ejemplo es esta caricatura de Forain, donde la Tercera República representada por una rústica señora se dirige al Presidente del Consejo de Ministros, Waldeck Rousseau y le increpa de esta forma: --Y pensar que yo era tan bella cuando el Imperio.
Otros temas priorizados por los caricaturistas y escritores satíricos eran el antimilitarismo, el anticlericalismo, el antisemitismo el antisindicalismo y otros antidogmas enraizados y puestos en solfa. El “affaire” Dreyfus de 1894 es el más sonado de todos, donde intervienen destacados polemistas cómo Zola, Rochefort, Maurras y Daudet. Entre estas personalidades, descuella Clemenceau a la izquierda y Drumount a la derecha; pero también muchos caricaturistas de la época, afiliados a uno u otro bando.
Si importante es este liberalismo en lo político, fue aún más radical en lo costumbrista y social dando lugar—entre otras cosas—a la famosa belle époque, donde la caricatura también tuvo un gran protagonismo y vemos entonces el surgimiento en Montmartre del semanario satírico LA HYDROPATHE--enfermos al agua—el cual dio comienzo a lo que se llamó revistas del boulevard; tendencia grotesca continuada con LE CHAT NOIRE que publicitaba el cabaret del mismo nombre y con el mismo propietario.

A esta publicación le siguió LE MILITON donde sentó cátedra el más famoso de todos estos artistas, Tuolousse Lautrec, citado por nosotros anteriormente en el Encartado Tuolousse Lautrec  (3 sept 2011).VINCULO y que tuvo seguidores tan incorregibles y corrosivos como Veber, Steinle, Willete, André Gill, o Caran D´Ache.
El más famoso de aquellos bulevares parisinos fue Montparnasse—1,500 metros de asfalto orillados por los más refinados cabarets, restaurants y cafés literarios—como algo curioso, uno de ellos, el “Café Veber” tomó el nombre de uno de esos caricaturistas, y precisamente del propio Jean Veber es este buen ejemplo del antimilitarismo en la caricatura francesa, publicada el 20 de septiembre de 1901, en “L´Assiette au Beurre” contra los ingleses con motivo de la guerra anglo-boer y que el autor titulara: “La impúdica Albión”.
Frecuentaban dichos centros nocturnos de la bohemia parisina personalidades de la política, la cultura y la vida social. Figuras como Sarah Bernahrt y Marcel Proust entre otras muchas celebridades fueron víctimas del lápiz juguetón de Forain, Willette, Henri Pille y otros dibujantes igualmente satíricos.
Menos provocativas pero igualmente incisivas fueron en 1894 las revistas VIE PARISIEN y LE RIRE, pero a estas le siguieron LE COURRIER FRANCAIS, LE SOURIRE, FANTASIO, y LA CULOTTE ROUGE hasta PELE-MELE, todas revistas picantes, audaces, a veces de poca duración y otras oficialmente condenadas por ultraje a las buenas costumbres.
Ante todo debemos considerar L´ASIETE AU BEURRE, digna descendiente de CHARIVARI y CARICATURE: Si en estas dos últimas brillaron Daumier, Grandville, Monier, Gavarni y Philliphon, en su heredera, anticlerical, antimilitarista, anticonformista y antisemita se destacaron autores de la talla de Jean Veber, Steinle, Willete, André Gill, Caran d´Ache, Abel Faivre, Iribe, Capiello, Herman Paul, o Jossot, y hasta el español Juan Gris.
Hemos seleccionado tres obras representativas de la sátira política francesa en esta etapa para ilustrar el tema, pues el costumbrismo y la bohemia parisina de la época es tan aguda y abundante que resulta difícil hacer una selección aceptable.

En el primer ejemplo vimos a Forain interpretando irónicamente la insatisfacción que aún se vivía en Francia a pesar de las conquistas obtenidas tras la Comuna de París. En la segunda imagen un ejemplo contundente de la tendencia antimilitarista acuñada por varios autores y en este caso bajo la autoría de Veber. Mientras que en esta última obra que ahora copiamos se refleja el antisemitismo enfermizo que profesaba Caran d´Ache con motivo de la revisión de la injusta condena a Dreyfus. En la caricatura se representa al pelotón de fusilamiento en espera mientras la leyenda al pie dice: “La revisión sí, pero con doce balas en el cuerpo”.
He aquí a continuación, una semblanza de esos tres pilares de la sátira política y el sprit francés de la “belle époque”:
Caran d´Ache—seudónimo que en ruso quiere decir lápiz--era nieto de un soldado de Napoleón que se casó en Rusia en 1812. Había estudiado en Alemania y fue discípulo distinguido del famoso Wilhelm Busch, autor ya comentado en capítulos anteriores. Se decía con biliosa ironía que dicho caricaturista desnudaba a las mujeres con la vista y en su delirio gustaba de dibujar militares con charreteras, botas, pompones, medallas y otras gangarrias. Incluso asistía a los carnavales disfrazado de igual forma. Muchos en París creían que se trataba del Agregado de la Embajada Rusa que asistía despistado al baile, cuando los despistados eran ellos mismos.
Por su parte Forain, espíritu burlón, en su comportamiento y su obra llevó la ironía hasta límites incalculables. La agilidad en el trazo contrastaba con su imperdonable antisemitismo demostrado en más de una ocasión por sus punzantes caricaturas.
El tercer dibujante escogido lo es Jean Veber ya citado como gran humorista, bohemio visceral y a la vez propietario de uno de esos Cafés Literarios de Montparnasse.
Con los disparos de la Primera Guerra Mundial que azotó toda Europa a partir de 1914, la vida bohemia de Francia se esfumó, la bella época volviese más fea que nunca, la Ciudad Luz quedó en tinieblas y en vez del frenético can-can de las tablas parisinas, sólo se escuchó en la noche el tronar de los cañones y las sirenas como preludio del bombardeo aéreo por primera vez en la historia.
No eran tiempos para la bohemia y el boato, sino de refugios y recogimiento.