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17 feb 2017

NUEVOS CARICATURISTAS OCASIONALES



A propósito del reciente trabajo que dedicáramos al inolvidable Alberto Luberta con motivo de su fallecimiento, recibimos un acuse de recibo sin firma, pero digno de responder: Su título: “Luberta, Enriquito y yo” anticipábamos su contenido homologando fechas, trayectoria e inquietudes comunes a nosotros tres, movidos por la jiribilla del humorismo en cualquiera de sus manifestaciones: Ya sea el teatro, el libro, el cine, y la prensa radial, escrita o televisiva, pues no se trata de una disciplina académica, sino de cierta categoría estética que se mueve a gusto entre la parodia, la sátira, el epigrama, el ingenio, la burla, el sarcasmo o la mordacidad.
De ahí la tendencia a colorearlo con tonos que van desde el humor blanco hasta el negro, pasando por la gama del rosa al chiste verde.
Lo cierto es que hasta autores famosos en otras manifestaciones del arte o la cultura, también incursionaron esporádicamente en la caricatura personal o el humor gráfico en general. De ahí que a partir del 16 de octubre de 2009 con nuestra primera oferta de humoristas ocasionales hasta la quinta el 3 septiembre del 2011 y bajo el título de “No están todos los que son, ni son todos los que están” nos dimos a la tarea de publicar una lista de personalidades que de una u otra forma habían dejado su impronta como caricaturistas ocasionales.
Producto de dicha investigación, pudimos dar a conocer en esos dos años una quincena de autores cubanos con sus respectivas obras. A saber: José Martí, Silvio Rodríguez, Nicolás Guillén, Abel Prieto, Tubal Páez, Víctor Manuel González, Lezama Lima, Mario Kuchilán, Roberto Fernández Retamar, Camilo Cienfuegos, René Portocarrero, Alejo Carpentier, Pablo de la Torriente Brau, Raúl Roa, y Tomás Gutiérrez Alea quien firmaba Titón sus dibujos.
Curiosamente pudimos incluir otros quince autores extranjeros e igualmente los ilustramos con sus respectivos ejemplos gráficos. A saber: Enrico Caruso, Ho Chi Minh, Mayakovski, Sergei Einsenstein, Sigmund Freud, Jean Cocteau, Federico Fellini, Xavier Cugat, Víctor Hugo, Luis Britto, Kafka, García Lorca, y John Lennon.
En mayo de 2014 bajo el título de “Saldando Deudas” abordé la obra de Saint Exupery, “El principito” y las graciosas ilustraciones de su propia mano. Sin embargo seguía en deuda con cuatro autores; dos cubanos y otros dos nacidos en Uruguay:
Jorge Ibarra que también pateó el balón en el cono sur y más tarde--Tupamaru o no--se refugiara en Cuba producto de la persecución oficial durante la Operación Cóndor. Este charrúa se destacó durante algunos años como periodista en la radio local manzanillera, logrando tantos éxitos que más tarde hubo de ser trasladado a la capital, para transformar también la inmediatez noticiosa con el popular “Haciendo Radio” de Rebelde.
Lo que no sabía casi nadie es que Ibarra también era un excelente caricaturista que enmascaraba sus dibujos bajo la firma ZABA— apócope de su segundo apellido ZABALETA: —Aquí presentamos un buen ejemplo de sus monos publicados en PALANTE por entonces, hace unos 40 años.
Sin embargo del otro caricaturista uruguayo no hemos podido obtener copia de sus dibujos, ni el seudónimo que utilizaba para identificarse por entonces.
Tal vez un vecino más informado que yo pudiera brindarnos alguna pista incluyendo la firma que utilizaba profesionalmente y alguna muestra gráfica suya, lo que agradeceríamos de todo corazón: Se trata del inolvidable Eduardo Galeano, en su debut como caricaturista editorial en la prensa de Montevideo, mucho antes de.entrar al quirófano literario para operar “Las Venas Abiertas de América Latina” o  mucho después al tratar de enderezar este mundo “Patas Arriba”.
Entre los cubanos también afrontamos dificultades para completar la información con dos de ellos, al no tener en aquellos momentos ejemplos gráficos de sus respectivas obras humorísticas. Se trata del músico, poeta y loco Bobby Carcases, y del comediante Idalberto Delgado.
Como en la pasada entrega de este blog referido al inolvidable Alberto Luberta, se nos quedó en el tintero este detalle referido a Idalberto. Ahora quisiéramos cubrir ese bache en la obra gráfica del intérprete que en la radio y la TV encarnó personajes tan populares como Secundino Tracy, el Ramón de Cachucha y Ramón, o el Paco de “Alegrías de sobremesa”, además de Tito el taxista en la televisión.
Hoy revisando de nuevo mis archivos, apareció una entrevista que PALANTE le hiciera en el No. 19 del 8 de mayo de 1989 al famoso intérprete humorístico. He aquí algunas de las caricaturas personales que le realizara Idalberto Delgado a sus compañeros del micrófono en los propios estudios de Radio Progreso.
¿Podrían ustedes identificar a estos cuatro comediantes caricaturizados por su pluma?..... ¡ADELANTE PUES…! Aquí los esperamos.

28 ene 2017

LUBERTA ENRIQUITO Y YO



Un cintillo de GRANMA el pasado martes 24 de enero me cogió desprevenido: “Falleció Alberto Luberta, gloria de la cultura cubana”. 
El diario me llegó en horas de la tarde del día siguiente, por lo que no pude rendir postrer tributo en sus exequias a tan querido colega, amigo y hermano Alberto Damián Luberta Noy. Lo recordaremos  mostrando la caricatura personal suya realizada por el humorista-gráfico Raval, como un postrer homenaje a quien hizo del humorismo radial y televisivo un culto a la excelencia.
 
De nuevo me sorprende dicha edición cuando leo: “…Nació el 27 de septiembre de 1931 en el barrio de Pogolotti, en Marianao…” ¿Sería una broma más a la que nos tenía acostumbrados personalmente, en la radio o en la pantalla de televisión el padre de Cachucha y Ramón? 
Me explico: Siempre pensé que él había nacido 63 días antes que yo (28.11.1930). Sobre todo si tomamos en cuenta su ficha (27.9.30) que aparece en el libro “Rostros que se escuchan” de la Lic. Josefa Bracero, publicada en la Colección VOCES de Letras Cubanas en 2002.
Pero ahora, a partir del trabajo de GRANMA firmado por (SE) resulta que Luberta vino al mundo el 27.9.1931, por tanto, yo sería un año más viejo que él.
Entre humoristas todo vale. Tal vez el equívoco se deba a una burla más de su fértil imaginación capaz de realizar durante 55 años, el programa radial “Alegrías de sobremesa”—es decir unos 18,975 libretos—y gracias a actrices como Marta Jiménez Oropesa, Diana Rosa Suárez, Maggie Castro, Aida Isalbe, Marta y Dulce Velasco, Miriam Isalbe, Eloísa Älvarez Guedes, entre ellas y a Ramoncito Hernández, Juan Julio Alfonso, Armando Soler, Agustín Campos, Pipo de Armas, Carlos Moctezuma, Wilfredo Fernández, José Antonio Rivero, Enrique Arredondo, Idalberto Delgado, Juan Carlos Romero, Reynaldo Miravalles y Antonio Hernández entre los feos.
Todos ellos y algunos más que se nos perdieron entre las neuronas de la tercera o la cuarta edad, dieron vida a una veintena o más de personajes humorísticos como Perfecto Carrasquillo, Chacho, Alejito, Rufo, Simeón, Alderete, Paco, Rita, Cándida, Tomasita, Ceferino, Juanca y hasta Estelvina y Sandalio el Boláo entre ellos. Otros que no fueron invitados a almorzar en el programa de mediodía como Secundino Tracy, también pegaron la gorra sin una pizca de pujos o chabacanería.
El éxito de tal programa llegó a contagiar a la propia emisora Radio Progreso, de ahí que sea reconocida como "La Onda de la Alegría". 
Pero la cosa surge mucho más atrás, cuando aún niño cursaba la primaria en aquella escuelita del barrio obrero de Pogolotti en Marianao, y al terminar el sexto grado, recibe simultáneamente el diploma de mecanógrafo con calificación excelente ya que escribía noventa palabras por minuto. 
Eso lo marcó de por vida, pues años más tarde el bachillerato le dio la espalda y comenzó su vida laboral como mecanógrafo; ocho horas al día a razón de 25 centavos por jornada.
Pero todo esto cambia a partir del 1ro de julio de 1947, (x) RECUERDEN ESTA FECHA cuando ingresa a prueba en la CMQ de Monte y Prado. Allí, según nos contaba, gracias a su habilidad logró ocupar la plaza de copista, pero a la vez quedo hechizado por la radio, que calificaría como-– taller para fabricar imágenes--pues en ella personajes parlantes como Paco y Rita eran totalmente invisibles.
Con la inauguración de Radio-centro a los mecanógrafos se les aumentó el salario y más importante aún, que el autor del espacio “El alma de las cosas” Juan Herbello, se interesara por sus cualidades—no solo como copista—y es en ese programa donde debuta como escritor.
Otro que lo ayudó en sus comienzos fue el famoso Castor Vispo al decir que “Era un humorista en cierne”, y aunque Luberta no compartía dicho criterio, lo cierto es que el autor de “La tremenda corte” dio en el clavo, a tal punto que el propio director de ZIG-ZAG le cedió años más tarde dicho espacio televisivo.
(OJO) Por entonces debutábamos también Enrique Núñez Rodríguez y yo, pero le tocó a Luberta hablar por los tres y aprovechó el espacio que le brindaba la revista MI BARRIO para mencionar solo a Enrique y a mí en su edición Núm. 5 de Septiembre de 1998, bajo el título que aparece sobre ambas caricaturas.
En él se rendía tributo a nuestros cincuenta años de vida artística—debían haber sido 150. Y cito sus propias palabras: “…Cuando en el año 1948 le fue aprobado a Enrique Núñez Rodríguez su primer guión radial, más que el debut de un escritor novel para el Circuito CMQ representó sacarse el Gordo. (Equivalente en aquella época a ganar el Primer Premio en la Lotería Nacional)…” 
Más adelante agregaría: “…Si Hernán Cortés quemó sus naves para concluir la conquista de México, Enrique quemó su bicicleta para conquistar el corazón de todos los cubanos…” 
En cuanto a mi persona, cito: “...Al unísono, un joven se empinaba por encima de sus dieciocho años y lograba colocar su primer dibujo en la revista FOTOS. De la revista deportiva va para el diario EL MUNDO, llega a PRENSA LATINA, va para el semanario PALANTE. Esto se dice en un chanchán, digo en un santiamén, pero mucha tinta tuvo que sudar el joven para no dejar un espacio en BLANCO en su larga y fructífera carrera…” 
Para algunos mal informados y peor intencionados, aquel trabajo parecía un “chicharronazo” vigueta, si se tiene en cuenta que ambos--tanto Enriquito como yo--aparecíamos en el machón de la publicación, él como presidente del Consejo Editorial y yo como director de MI BARRIO.
Pero, nada más lejos de la verdad. La biografía de Luberta, como habíamos narrado antes, estaba más que emparentada con la nuestra. (Ver el vínculo señalado en párrafos anteriores así: --(X) RECUERDEN ESTA FECHA)— Y la revista humorística de historietas, respondía a un proyecto de la UNEAC y los CDR, por rescatar el género en medio del doble bloqueo que nos impuso el Imperialismo a partir de los años noventa del pasado siglo.
Cada uno por su lado dio lo mejor que pudo por enaltecer el humor criollo con todas sus virtudes y los errores humanos a partir de aquella Campaña de Alfabetización y lo más lejos posible del peor analfabetismo, ese grosero y ramplón que nos impuso la ignorancia y el subdesarrollo.
En su fecunda obra humorística, tanto en la radio como en la televisión a Luberta le fueron reconocidos innumerables méritos del ICRT, la UNEAC, el MINCULT y el Consejo de Estado, así como la medalla conmemorativa 60 Aniversario de las FAR, pero además el Premio Nacional de Radio y el Premio Nacional de Humorismo por la obra de toda la vida.
¡DESCANSE EN PAZ EL INCANSABLE LUBERTA!