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2 feb 2013

EN POCAS PALABRAS


EL OTRO HAITÍ
“…Pocas cosas nos separan de Haití, una de ellas es el Paso de los Vientos. (…) La Revolución Cubana triunfa el primero de enero de 1959, la haitiana el primero de enero de 1810…” 
Con estas palabras comencé el abrazo fraternal titulado “El Bicentenario” que apareció en este blog el 4-de enero de-2010.
Ahora nos referiremos a otro Haití, tan cercano a mi—mejor dicho a nosotros los cubanos--como lo fueron nuestros sufridos vecinos caribeños, azotado por frecuentes cataclismos ya naturales (ciclones y terremotos) como artificiales (invasiones yanquis y napoleónicas).
En este caso se trata del artista Ramón Haití, aquí representado de cuerpo entero por el lápiz lúdico de la caricatura personal, lo que logramos a comienzos de este siglo cuando ya ambos cruzábamos los umbrales de la tercera edad.

En el dibujo destacamos la pureza de su blanca sonrisa, complemento ideal de sus níveas canas, las cuales contrastaban con ese enorme corpachón de ébano y el honorable cayado donde se apoyaba tan colosal monumento humano Así tratamos de representarlo y ahora hacemos público con todo el respeto y el cariño que se ganó en vida.
Haití fue un gran escultor y una mejor persona. Siempre jovial, con personal inclinación a la anécdota jocosa o el análisis crítico, por tanto se convirtió en un interlocutor necesario de cualquier tertulia fraterna o cultural.
Se destacó fundamentalmente en la escultura coincidiendo en el tiempo con otros maestros del género como Agustín Cárdenas, Teodoro Ramos y Rita Longa. En su obra se nota la influencia de Lam por el abordaje común de raíces folclóricas caribeñas.
A continuación brindamos breves apuntes tomados de lo publicado por Andrés D. Abreu en el diario GRANMA sobre la exposición de Ramón Haití “Origen y forma” montada en el Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución, como homenaje al centenario del natalicio de Teodoro Ramos Blanco (19 -12-2002). Y cito:
“…Haití llega al entorno de la plástica cubana en un meritorio momento. Partiendo de que la escultura en sentido general continúa siendo una manifestación desfavorecida y sumando que la realizada sobe madera puede incluso catalogarse de vilipendiada debido a equívocos procedentes de la comercialización artesanal y artística muy vinculada al turismo; el hecho de que este reconocido y constante escultor muestre cómo ha tallado arte sobre ébano, jiquí, guayacán, u otras cortezas, es un acontecimiento necesario. Más aún si se tiene conocimiento de que restan menos de dos meses para que la Asociación Cubana de Artistas y Artesanos celebre su Segunda Bienal de Talla de Madera…”
Con estas palabras de hace aproximadamente una década, queda demostrado que, respetando las distancias, los propósitos y vínculos fraternales existentes con el hermano pueblo haitiano; para nosotros habrá también otro Haití.

Vida pasión y muerte del alhambra
En el cachumbambé de la vida, la felicidad exige sacrificios. Una enfermedad crónica requiere penosos tratamientos de por vida, y una operación quirúrgica de urgencia puede salvar otra en minutos.

Lo mismo ocurre con todo: Una lectura rápida a las últimas noticias nos informa la impostergable clausura temporal del Gran Teatro García Lorca, antes Gran Teatro de la Habana, sede principal del Ballet Nacional de Cuba, al arribar a su 175º. Aniversario y por tanto en un año de grandes acontecimientos dramatúrgicos y danzarìos. Pero se hace necesaria una reparación capital del mismo, dado el deterioro de sus condiciones materiales.
La información nos lleva 78 años atrás, con el derrumbe del Teatro Alhambra y la entrevista que en cierta ocasión Rosa Ileana Boudet le hiciera en revolución y cultura a su más genuino amante e historiador, Eduardo Robreño, bajo el título “Robreño habla del Alhambra”.
Por su extensión la hemos sintetizado. Y copio:
“… Era un teatro que estaba situado en la esquina de Consulado y Virtudes, donde funcionó ininterrumpidamente durante treinta y cinco años una compañía teatral dedicada al género vernáculo. (…) Bien podría decirse que ha sido la temporada de mayor duración en el mundo, pues abrió sus puertas el 10 de noviembre de 1900, hasta que sus techos y paredes se derrumbaron el 18 de febrero de 1935. (…) Tan cierto es esto que, al palco escénico subieron unas dos mil obras…”
A la pregunta --¿Pero para hombres solamente…? El entrevistado responde:
“…Cierto. Fue un teatro para hombres solamente…Que lo vio todo el mundo. Lo de “hombre solo” le vino porque al finalizar el siglo pasado--XIX—funcionó en el lugar un titulado Café Americano, en que se bailaban canciones y rumbas un tanto picarescas y los nuevos empresarios del Alhambra dejaron que la bola se corriese para hacer más interesante el espectáculo.
 (…) Por aquel entonces alguien dijo que para alcanzar vigencia y popularidad en Cuba, era necesario lograr alguna de estas tres cosas: Una caricatura en La Política Cómica, un danzón de Romeu o una obrita en el Alhambra, y no le faltaba razón…·”
Al pedirle que aclarase su opinión sobre la diferencia entre el teatro bufo y el vernáculo, Robreño puntualizaba:
“…Sencillamente diremos que creó el género alambresco: Un teatro costumbrista, captador de tipos y costumbres. A diferencia de los bufos, cuya principal característica era la superactuación. (…) El naturalismo cobró vigencia y todos los intérpretes que se distinguieron a través de los años mantuvieron esa tónica. (…) Tales fueron los casos del negrito, el gallego y la mulata…”
La periodista insiste en conocer el final de esa historia:
“…Con el advenimiento del cine sonoro, (películas en español), el comienzo del machadato implacable y la aguda crisis económica mundial comenzó su decadencia. (…) Al ocurrir el derrumbe del teatro, muchos de sus libretos se perdieron…”

¿CUÁNDO NACIÓ MARK TWAIN?  
¿Hace siglo y medio el 3 de febrero de 1863?
No exactamente.
En esa fecha ya era un joven de 28 años que hacía sus pininos narrativos en el Territorial Enterprise, un pequeño diario de Virginia City. Su verdadero nombre, Samuel Langhorne Clemens, pero en esa ocasión firmaba por primera vez con el seudónimo de Mark Twain una historia humorística que tituló “Joe Goodman Party at Gov. Johnson´s Music”, un encabezamiento tan largo como los oficios que había desempeñado hasta entonces.
A saber: aprendiz de imprenta, cajista, impresor y periodista, soldado en las tropas confederadas, orador, hasta inversionista fracasado, pues todo lo que ganó con sus textos humorísticos lo dilapidó en empresas que lo llevaron a la bancarrota.

Precisamente, había llegado a ese pueblito de Nevada un año antes como minero con el propósito de hacerse rico tras un errático deambular por toda la nación.
El éxito literario le sonrió desde entonces y el amor también, pues cuatro años más tarde se casa en Nueva York con el amor de su vida, Olivia Langdon y la luna de miel los lleva en un apasionado abrazo a Inglaterra, donde suma nuevos lauros con obras como “El Príncipe y el mendigo” o “Un yanqui de Connecticut en la corte del Rey Arturo”.    
En realidad había nacido en Hannibal, un pueblito de Missouri, el 30 de noviembre de 1835. Coincidía esa fecha con el paso del cometa Halley, cumpliéndose su predicción de fallecer precisamente durante el próximo cruce del fenómeno en 1910. Esto lo llevó a practicar la parasicología y otras creencias.
Dejó obras imperecederas como “Las Aventuras de Tom Sawyer” y su saga “Las Aventuras de Hucleberry Fynn” donde el río Mississippi será el gran personaje, así como la inspiración para su famoso sobrenombre Mark Twain, pues en su errático deambular de joven buscavidas, trabajó brevemente como piloto en los “river boats” que surcaban el gran río y los cánticos de los trabajadores negros, lo marcaron para siempre: Tras el grito de ¡Mark Twain! acechaba el peligro a bordo, pues significaba el calado mínimo necesario para una navegación segura en sus peligrosas corrientes.
Algunos eruditos refinados de Boston llegaron a considerarlo un orador que basaba su popularidad en la sátira y el humor “inculto”, un salvaje del Far West rebelde, un “outsider” según sus propias palabras.
Para William Faulkner, John Brown y sobre todo para Ernest Hemingway, fue otra cosa. Éste último afirmó:
 “…Toda la literatura moderna norteamericana sale de un libro de Mark Twain: Huckleberry Fynn… Es el mejor libro que tenemos. Todo lo que se escribe en América sale de ahí. Antes no había nada. Después no hemos tenido nada mejor…”
Y si lo dijo quien lo dijo --¿quien lo duda?--digo yo.



9 nov 2012

CUALQUIER MAL TIEMPO PASADO FUE PEOR

Aunque venía haciendo retratos deportivos en la prensa escrita desde hacía algunos años, uno de mis primeros reportajes en solitario ocurrió durante el mes de octubre de 1963, cuando la dirección del entones semanario PALANTE Y PALANTE me envió a cubrir los desastres del ciclón Flora, lo que cumplí contra viento y marea pues: Imagínense que  usted se presente ante una de esas víctimas para entrevistarlo tras haber perdido bienes y animalitos, la cara que pondría aquel infeliz, y aún peor, recibir la negativa por respuesta.
Debido a su extensión no reeditamos aquellos textos, por el contrario utilizaremos diez de las viñetas realizadas en el lugar de los hechos--que se conservan mejor-- para ilustrar este trabajo. Con razón el reporte que publicamos en este mismo blog el 27 de octubre del 2009 lo titulamos “Misión Imposible”.

Por estos días del pasado año volvimos sobre el tema del ciclón Flora al referirnos a otra tormenta tropical en 1910 que, debido a la duración de su recorrido, también en forma de lazo guardaba cierta similitud con el de 1963, aunque descargara su furia en el otro extremo de la isla. De ahí que lo titulara  “Ciclones poderosos y caprichosos”.  
El Sandy, que acaba de producir cuantiosos estragos en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Granma, dejó once muertos, cuando el promedio anual de fallecidos por esa causa no sobrepasa las tres víctimas. El huracán atravesó y destruyó a su paso poblaciones densamente pobladas, así como afectaciones menores en otros territorios como Guantánamo, Tunas y provincias centrales. Esto ha traído el tema de nuevo a la actualidad, pues en las entrevistas a los damnificados de mayor edad, por lo general comparan este huracán con el Flora y lo califican como mucho más violento.

Después de aquella mortal experiencia de 1963, se tomaron estratégicas  medidas basadas en establecer una red de radares y servicios meteorológicos para monitorearlos desde el Atlántico; movilizar a la ciudadanía a partir de tres fases; Informativa, de alerta y recuperación; mas toda esta actividad regida por una bien estructurada Defensa Civil, que ha venido preparando al pueblo en zonas para este tipo de contingencia y todo ello volcado en una política conocida como voluntad hidráulica, capaz de controlar o minimizar los daños de las fuerzas ciegas de la naturaleza.
Debo aclarar que ninguno de estos dos fenómenos atmosféricos referidos con anterioridad pueden compararse con otro que, tal vez por ignorancia, o por haber ocurrido hace ochenta años, no se tiene muy en cuenta.
Se conoció a través del tiempo como el ras de mar que destruyó totalmente el poblado de Santa Cruz del Sur el 7 de noviembre de 1932. El mar avanzó más de tres kilómetros tierra adentro sembrando destrucción y luto. A su paso dejó 3,033 víctimas mortales; sin embargo por su desplazamiento por un litoral poco poblado al sur de a provincia de Camagüey sólo destruyó 570 viviendas.

Las autoridades de entonces con su Presidente Gerardo Machado a la cabeza, se comprometieron a reconstruir 80 de ellas. Pero las promesas de entonces también se las llevó el viento, junto con la ayuda solicitada para la evacuación desde la cabecera provincial que tampoco llegó.
En una entrevista del periodista Enrique Atienza Rivero al Director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, publicada en GRANMA precisamente con motivo de cumplirse 70 años del desastre de Santa Cruz del Sur bajo el título de “La ayuda oficial prometida que nunca se recibió”, el doctor José Rubiera afirmaba:

“…El ras de mar es un fenómeno sísmico no meteorológico; está relacionado con un maremoto o sismo en el lecho marino, creando una inmensa ola que viaja miles de kilómetros y no ocurre en nuestra zona geográfica; en el Océano Pacífico es donde más se presenta. (…) Santa Cruz fue azotada por un huracán de gran intensidad,--categoría 5—acompañado de uno de los fenómenos más peligrosos junto a la lluvia torrencial y los vientos, la llamada surgencia o marea de tormenta. (…) Ello consiste en una elevación del nivel del mar como consecuencia de los fuertes vientos y la baja presión del huracán, en forma de pared de agua, que se levanta en las costas bajas como ésta zona del sur de Camagüey con solo 0,4 metros sobre el nivel del mar. (…) Esta pared de agua alcanzó una altura de 6,5 metros jamás registrada en Cuba, la cual arrasó con todo cuanto encontró a su paso y catalogó la tragedia como la catástrofe natural más grande de la historia de Cuba…”

Precisamente en el lugar se levantó un monumento erigido en recordación a las víctimas que representa a un habitante del lugar con la mano alzada hasta la altura donde llegó el nivel del agua. Cada año por esta fecha se realiza una peregrinación desde el parque central del pueblo hasta el cementerio, se trata de una actividad contra el olvido, y recordarnos que…cualquier mal tiempo pasado fue peor.

10 abr 2012

CURIOSIDADES CATASTRÓFICAS

1.- La tragedia del “Titanic” tal vez haya sido la mayor y más comentada en la historia de la navegación, pero no fue la primera de su tipo.

Comencemos precisamente en ese punto: Justificar a ambos lados

El vapor “Islander” con un cargamento de oro por valor de tres millones de dólares, chocó con un témpano de hielo en Alaska, un 14 de agosto once años antes.

Por aquellos tiempos la ciencia y la superstición marchaban de la mano. La construcción del famoso trasatlántico inglés venía precedida de una bien montada propaganda que lo calificaba, por su costo, tecnología y dimensión, de insumergible.

A tal punto que, aunque necesitaba solamente tres chimeneas, se le haya agregado una más, totalmente obsoleta, solo como amuleto teniendo en cuanta el mal de ojo que existía sobre la tercera campana. Aún así, no pudo evitarse el hechizo y en la noche del 15 de abril de 1912,-- precisamente hace cien años--, la nave con 2224 pasajeros a bordo chocó con el iceberg del destino provocando la muerte a 1517 de ellos.

Por si lo dudan, aquí les muestro una de las fotos ilustrativas del trabajo “Titanic, el rey hundido”, publicado en el Núm. 335 (Sept. 2002) de la revista MAR Y PESCA, subtitulado “A noventa años de un desastre”, donde puede apreciarse el detalle de la cuarta chimenea apócrifa. Resulta igualmente curioso que la crónica lleve la firma de Roberto Rodríguez (PIME), uno de nuestros más prometedores caricaturistas --fallecido prematuramente--, quien además era un excelente fotógrafo submarino y colaborador habitual de dicha revista.

2.- La tragedia de la Isla Krakatoa en el estrecho de Samoa en 1883, fue igualmente espectacular. La erupción del volcán que le da nombre al islote redujo en un tercio la extensión territorial del mismo con la muerte de 36 mil de sus habitantes y levantó olas de más de ocho metros de altura. Al año siguiente podían verse aún en Europa sus cenizas flotando.

Si ustedes observan detenidamente esta copia de la obra conocida como “La Gran Ola” de Hokusai, perteneciente a los 36 grabados en madera que realizara del monte Fujiyama el afamado pintor nipón entre 1823 y 1829, tendrán que convenir conmigo en que el artista se adelantó unos 60 años a la tragedia del Krakatoa, pues en la obra se refleja en el horizonte un volcán, y en primer plano, la fuerza destructiva de un supuesto tsunami capaz de destruir todo a su paso. En realidad, las olas gigantescas producidas por dicha erupción llegaron hasta el Cabo de Hornos en la parte más meridional del continente suramericano.

Sin embargo mucho más cerca de nosotros, en la isla de Martinica, Antillas Menores Francesas, hace 110 años, el 8 de mayo d 1902, la erupción del volcán Mont Pelée destruyó totalmente la ciudad de St. Pierre, dejando cuarenta mil muertos, seis mil más que el cataclismo del Krakatoa.

3.- El 13 de septiembre de 1922, se registró en Libia la temperatura más alta en toda la historia del planeta con 58º. Centígrados. Tal vez pronto se rompa ese record, con el calentamiento global que nos amenaza cada día más.

Lo cierto es que no escarmentamos; a menos de noventa años de aquel record histórico, la ambición humana con su fastuoso derroche de una economía nada sustentable, contamina el ecosistema, y el ataque despiadado de las potencias occidentales con la OTAN a la cabeza, han provocado una nueva guerra colonialista en el área, aumentando la temperatura política de la zona con sus bajas inocentes, y subidas temperaturas, caldeando aún más las ya irreconciliables contradicciones heredadas del colonialismo.

La excusa argumentada por el terrorismo mediático de la gran prensa siempre existirá. El objetivo: Desplazar del poder a un régimen molesto para las ambiciones imperialistas de un mundo cada vez más globalizado, pero como ha venido ocurriendo en Irak y Afganistán, no han podido estabilizar la situación, el ambiente continúa enrarecido, y la resistencia continúa.

Quien siembra vientos solo recogerá tempestades.