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El
oscurantismo medieval había tendido durante siglos un manto de ignorancia, a la
teoría de Pitágoras y otros tantos sabios de la Antigua Grecia, sobre la
esfericidad de la Tierra.
Un
tribunal de eruditos (el subrayado es nuestro) el Concejo de Salamanca,
desaprobó la solicitud del navegante Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos
bajo el criterio de que: “…Si el mundo es redondo: ¿Qué será de los
barcos cuando tengan que navegar bajando la curva de la Tierra?...”
Tal
vez ese mismo Santo Oficio tras el éxito de la expedición fuera quien bautizara
la hazaña como “El Día de la Raza”.
En
realidad, lo que descubrió Colón fue el globo terráqueo, es decir: El comienzo
de la actual y erudita globalización neoliberal (se me fue de nuevo el
dichoso subrayado).
El
humorismo gráfico nos permite interpretar en la estampa No.1, lo que el Gran
Almirante descubrió aquel 12 de octubre de 1492, pero si avanzáramos unos 470
años más, el panorama que hubiese encontrado Colón frente a las costas de Cuba
el 24 de octubre de 1963 sería bien distinto, (reproducido en la ilustración, Núm.
2) pues en vez de “indios” del Cipango, se hubiese tropezado con una forma de producción
campesina—nada monárquica ni católica—pero que, gracias al Instituto Nacional de la
Reforma Agraria, le zumbaba los mameyes.
La
esclavitud, la colonia, y otros males que padecimos durante siglos formaron el
carácter “rebencúo” de nuestra patria ante un nuevo desafío del siglo XX: El
imperialismo Yanqui y sus “rectificaciones” como aquella decrépita “Enmierda
Platt”, pero lo peor es que tan erudita decisión está aún vigente sin
base alguna en Guantánamo, (disculpen pero se me sigue escapando el dichoso
subrayado).
Su
símbolo, el Tío Sam con esos cuentos de camino conocidos como el Sueño Americano
(término tan erudito como los anteriores) trata de propagarlo al mundo entero.
Sin embargo, aquí lo vemos representado en este dibujo que sin segundas
intenciones titulamos “EL ECO”.
También
en el mes de octubre, pero de 1967, el inolvidable Guerrillero Heroico muere en
desigual combate por la liberación de Nuestra América en la Quebrada del Yuro
de Bolivia; tal vez porque no creía en el Imperialismo…”ni un tantito así…”
A
cuarenta años de aquella epopeya del Che, nos viene a la mente otra
imagen, que representa su herencia histórica no solo en nuestros pueblos
americanos, sino en otros también víctimas del terrorismo, la xenofobia y la
globalización neoliberal. Veamos esta comparación que situamos hasta el día de hoy
en el Lejano Oriente.
Por
todo ello y por la correlación de fuerzas en el panorama internacional es que
este 26 de octubre, cuando en la Asamblea General de las Naciones Unidas se
presente de nuevo por nuestro país la Resolución: “Necesidad de poner fin al
bloqueo comercial, económico y financiero de los Estados Unidos contra
Cuba” El Tio Sam se verá una vez más aislado y zozobrando en aguas
profundas, o lo que es igual, confinado—junto con su satélite--a una isla
desierta y rodeado por un mar de solidaridad con Cuba.
Esto
demuestra una vez más que el náufrago es él y que nuestro país no es una isla solitaria—como
quiere representarnos cierta prensa erudita, sino un archipiélago unido
por lazos históricos y que EMBARGO
tampoco es sinónimo de BLOQUEO. Si
la caricatura que mostramos ahora reflejó la votación del 2009. Sabemos lo que
les esperará mañana día 26, pero... Como dije al comienzo: ¿Nos entenderemos o
no?
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25 oct 2016
¿NOS ENTENDEMOS O NO?
27 sept 2012
EL MAYORAL Y LA CHAMBELONA
Un
ejemplo que ha trascendido es cierta caricatura publicada por LA POLÍTICA
CÓMICA de 1915 titulada “La Casita criolla”, su autor –no
muy católico que digamos-- Cristóbal de la Torriente, así la describe cartelito
por cartelito:30 ago 2012
CHICLET: EL SUEÑO AMERICANO
3 dic 2011
HUMBOLDT. PROFETA DEL SIGLO XXI
En todos los campos del saber y muchos más se destacó ese preclaro varón, --con B y con V--- a tal punto que en su época le llamaban “el Aristóteles del siglo XIX”.
Fue rebautizado también por su admirador y amigo personal, el maestro José de la Luz y Caballero, quien le agregó el de segundo descubridor de Cuba, ubicando al Adelantado Don Cristóbal Colón en primer lugar.
Físicamente pienso que sí, pero recordemos que éste último creyó haber llegado a Cipango, y se quedó a medio camino del Sol Naciente. Sin restarle méritos al Día de la Raza, en honor a la verdad, el barón prusiano, basándose en métodos científicos, no se equivocó y dejó documentada la más completa investigación de nuestro país, y nada menos que en una estancia de… ¡SOLO CUATRO MESES!
Recuérdense los cuatro viajes de Colón
Su obra es tan vasta, abarcadora y enciclopédica que preferimos que sean sus propias palabras las que nos alumbren el camino para poder apreciar su huella en nuestro país y el mundo al cabo de 211 años.
El 19 de diciembre de 1800, llegó al puerto de La Habana en su primer viaje a Cuba. Así describe la impresión que le causó:
“…La vista de La Habana, a la entrada del puerto, es una de las más alegres y pintorescas de que puede gozarse en el litoral de la América equinoccial…”
Amó tanto a Cuba que durante su corta estancia en 1801 escribió lo siguiente:
“…Me encuentro feliz en esta parte del mundo, en un clima, al cual me siento tan habituado que parece como si nunca hubiera vivido en Europa…”
Sin dudas se refería sólo a la capital cubana pues, antes de desembarcar con sus lentes astronómicos, sus cuadernos de física, y otros instrumentos, ya estudiaba y trabajaba en la “Fiel Isla de Cuba”, el país que emergía de un mundo casi desconocido.
Si eso expresó casi recién llegado, no es raro que después de su segunda experiencia en abril de 1804 declarara en una carta:
“..Tengo 52 años y siento el espíritu muy joven todavía. He decidido resueltamente irme de Europa y vivir bajo las trópicos de la América española, en un lugar donde he dejado algunos recuerdos…”
¿A qué lugar específico se refería? …Saque usted sus propias conclusiones.
Humboldt nació en Berlín el 14 de septiembre de 1769, y a pesar de su abolengo, nunca rechazó las ideas de la Revolución Francesa de 1789 y desde joven tomó posiciones humanistas, sobre todo frente a la explotación de los países originarios de América, la esclavitud africana, y los movimientos de liberación colonial durante el siglo XIX.
Refiriéndose a nuestra situación geográfica, así la describe:
“…Aquel Mar de las Antillas que hemos descrito como un Mediterráneo con bocas, ha influido poderosamente en el progreso de la sociedad en la Isla de Cuba…”
El naturalista se expresa su admiración por el árbol que formara parte más tarde de nuestros atributos patrios:
“…Una palma de las más majestuosas de aquella tribu, da al país, en las cercanías de La Habana, un carácter particular, y es la “Ortodoxa Regia” en mi descripción de los palmares americanos…”
Se ha dicho que Humboldt fue precursor de la espeleología, y esto es cierto pues él nos habló de “…Las grandes cavernas de Matanzas…” mucho antes de que se descubrieran las de Bellamar en la provincia yumurina.
En cuanto a la climatología:
“…En la Habana la rigurosidad de las variaciones que experimenta, a horas determinadas, la presión de la atmósfera se interrumpe cuando reinan vientos recios del norte…”
Y del clima en general, alertó a los botánicos con lo que llamó “La Geografía de las Plantas”, agregando:
“...Las grandes bajas de temperatura en la Isla de Cuba duran tan poco que ni los plátanos nopales. Ni las cañas de azúcar, ni las demás producciones de la zona tórrida padecen el menor detrimento…”
No olvidó los ciclones:
“…Ya en 1527 fue destruida en gran parte la famosa expedición de Pánfilo de Narváez en el Puerto de Trinidad de Cuba…”
Así se expresó en términos geológicos:
“…La parte central y occidental de la Isla contiene dos formaciones de caliza compacta…”, mientras se lamenta de que “…habiéndose limitado mucho tiempo a La Habana y a los distritos inmediatos, no hay que admirarse de la profunda ignorancia en que se está sobre la geognosia de las montañas del Cobre…”
Sobre la migración interna explica que “…El movimiento de la colonización fue de Este a Oeste y que allí, las primeras regiones pobladas son actualmente las que menos lo están…”
Cartógrafo improvisado aclara lo siguiente:
“…Mi mapa de la Isla de Cuba, aunque sea muy imperfecto respecto del anterior, sin embargo, es el único en donde se hallan las 13 ciudades y 7 villas…”
Sobre la producción de azúcar basada únicamente en la mano de obra esclava, en lugar de aplicar otros conceptos económicos más progresistas y menos brutales dijo:
“…El tráfico no solamente es bárbaro sino que también es poco razonable…”
Sus cálculos lo llevaron a proclamar:
“…En aquellos terrenos que antes de la caña de azúcar han producido plantas tuberosas, una caballería de tierra fértil en lugar de 1,500 arrobas, da 3 ó 4000…”
Podemos resumir según sus propias palabras que:
“…La naturaleza es el reino de la libertad…”
Humboldt no sólo dejó constancia escrita de sus descubrimientos por Latinoamérica,
sino que trazó muchos dibujos de su propia mano o contrató a destacados artistas para ilustrar escenas minuciosamente descritas por él. Aquí van dos de esos ejemplos:
Pero la obra cumbre de sus trabajos en nuestro país fue sin dudas el “Ensayo políitico sobre la Isla de Cuba” que le ganó la amistad de grandes pensadores como Goethe, o Simón Bolívar, al que en cierta ocasión invitó a escalar el Vesubio.
A Humboldt se debe la manifestación de que nuestro vino es agrio, acuñada más tarde por José Martí, quien le agregara el sentido de pertenencia: --Pero es nuestro.
Terminamos pues, con los vaticinios a los que aludimos en el título de estas pinceladas, específicamente referidos a Cuba y América:
“…Declaro la igualdad de la raza humana. Me resisto a la insípida pretensión de admitir razas superiores y razas inferiores…”
En 1863, antes de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, y su génesis racista dice:
“…El habitante de la Nueva Inglaterra, considera como un peligro público para ella el aumento progresivo de los negros…”
O esta otra mucho más actual y profética:
“¿Quién se atrevería a pronosticar el influjo que tendría una confederación americana de los estados libres de las Antillas, situada entre Colombia, la América del Norte y Guatemala, en la política del nuevo mundo…”
(Datos tomados del libro “Humboldt” del Alberto Bayo para la Editorial Ciencias Sociales, 1970.)







