¡Llegó septiembre! En cada amanecer de
este mes, las calles se llenan de un bullicio nuevo y esperanzador. Risas mulatas,
sueños rubios, lazos en el pelo, pañoletas al aire, alegría uniformada que se
desborda y corre como torrente de risas cristalinas al llamado del timbre de
entrada.
La
escuela nueva: Aulas vírgenes en espera de esos pequeños conquistadores, con
sus pilas cargadas de una energía positiva y hasta ese momento desconocida.
¿Cómo en un cuerpo tan pequeño puede caber tanto vigor, resistencia e ilusiones? ¿A
que van? A la aventura, como es natural.
Acuden
a descubrir un nuevo mundo; a vivir la vida como un juego más, pero esta vez en
intercambios lúdicos con los números y las letras.
Cierto
maestro me dijo una vez: “Lo que se aprende jugando no se olvida
jamás”.
Una lección de pedagogía en solo nueve palabras.
Hasta
aquí muy bien, pero… ¿Cómo encauzar ese torrente desbordado de inquietas
esponjitas tratando de absorberlo todo de un solo golpe?
Si
quieren descubrir el secreto, les recomendamos acercarse al proyecto apicultural
del colega Carlos Alberto Cremata, más conocido por sus abejitas como TIN, y
observar el desempeño artístico de dicha “Colmenita”.
Dicen
que la música amansa las fieras. Y recuerden la lección pedagógica de las nueve
palabras que enunciamos al principio.
Desconozco
las técnicas de TIN para disciplinar tanto bichito alado y nada menos que
provisto de aguijones. Pero parece que va por el mismo camino lúdico. Lo único
que no admite en el grupo son zánganos.
Pues
bien, como de juegos, bailes, canciones y cuentos se trata, por estos días del
pasado año--entre el 12 y el 30 de octubre--TIN y los diminutos Embajadorcitos
de Buena Voluntad de la UNICEF, metieron sus panales de cera en las maletas y recorrieron
gran parte de los Estados Unidos luchando a su manera contra el bloqueo a Cuba,
por la paz mundial y la Liberación de los Cinco.
Nunca
se había visto una delegación más entusiasta y aguerrida que este enjambre de
inquietas criaturitas llenas de amor y alegría.
En
cada lugar donde actuaron los ahijados de TIN dejaron impregnada la miel de su
sabrosura criolla al compás de Los Van Van o Adalberto y su Son. Pero el mayor
impacto lo causaron nada menos que en la sede de la ONU en Nueva York, donde La
Cucarachita Maltina y el Ratoncito Pérez rompieron el
protocolo de los discursos almidonados y las solemnidades para dar paso al
diálogo común del recreo entre juegos, canciones y adivinanzas para terminar a
la señal de TIN con un sorpresivo ¡MANOS ARRIBA TODO EL MUNDO! Advertencia que no tenía nada que ver con los
frecuentes asaltos a mano armada de sus calles, sino que concluía al grito
unánime de ¡YA SE FORMÓ LO QUE SE FORMÓ!
La
nota discordante, la dio como era de esperarse, un personaje negativo de la
imaginería infantil—la Loba Feroz--, pero dejémosla con sus bestiales resabios y
sigamos a TIN y su pequeño ejército loco de príncipes enanos.
Cuatro
senadores estadounidenses de la Gran Manzana se unieron al jolgorio del dulce
de guayaba en la cintura y echaron un pie por primera vez en tan “sagrado”
recinto. Uno de ellos le dijo a TIN: --Después de haber visto esto. Dígame qué
puedo hacer por Cuba y por los Cinco.
Como
en el beisbol, donde también los colmeneros de Carlos Alberto Cremata son
campeones mundiales de menores; las mayores emociones se guardan para los
finales, y el viaje no podía concluir sin la conversación telefónica con los Cinco
Héroes Cubanos—así, con mayúsculas--quienes gozaron desde las celdas
respectivas, los éxitos de sus más pequeños abogados.
En
medio de ese emocionante final en casa de amigos residentes allá; en la puerta
de entrada surge la figura colosal de un nuevo invitado, que por su porte,
parecía salido de una novela de aventuras…

“…¿Y
quién era? ¡René! René González Schwerert, un gigante de ojos claros, manos
inmensas, 55 años y cuerpo atlético, jodedor a más no poder, sencillo, cariñoso
hasta la exageración, lindo hermanos, lindo; (no encuentro otra definición). Y
de pronto, al ver que nadie se movía, tuve que gritar. ¡Coño, soltemos las
emociones que somos artistas…!La pilita!… Y todos los niños pa´rriba de René y
a comérselo a besos…”
A
un año exacto de estos acontecimientos, el grupo sigue cosechando éxitos.
Y
a TIN--el apicultor mayor--no se me ocurre otra frase para felicitarlo que
ésta: ---¡TIN TIENE, TIN VALE!
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