El
pasado 8 de septiembre todo nuestro pueblo celebró el 400º. Aniversario de la
milagrosa aparición de nuestra principal divinidad; para algunos creyentes la Santísima
Virgen de la Caridad del Cobre, para otros devotos, Occhún, la deidad Orisha,
dueña de la feminidad y de las aguas del río en el sincretismo de nuestro
crisol de culturas y credos. Pero para todos, sin distinción alguna: La Patrona
de Cuba.

“…Vi
una cosa blanca sobre la espuma del agua que no distinguimos lo que podía ser,
y acercándonos más, le pareció ramas secas y pájaros. Pero dijeron dichos
indios parecer una niña, y en estos discursos, llegamos reconocimos y vimos la
imagen de la Virgen Santísima con el niño Jesús en los brazos sobre una tablilla
pequeña, y en dicha tablilla unas letras grandes, las cuales leyó dicho Rodrigo
de Hoyos y decían: Yo soy la Virgen de la Caridad, y siendo sus
vestiduras de ropaje nos admiramos que no estaban mojadas…”
A
partir de ese descubrimiento surge la leyenda venerada por todos los cubanos de
ayer en la manigua redentora y de hoy en la fragua revolucionaria. En las
buenas y en las malas, incluso de extranjeros aplatanados como Ernest
Hemingway, quien depositó su Premio Nobel de Literatura como una ofrenda en el
Santuario del Cobre.
Serían
incontables los milagros, las promesas, y otros acontecimientos vinculados a su
veneración en estas cuatro centurias. Me limitaré a dos obras culturales poco
divulgadas:
En
primer lugar me referiré a “La Virgen de la Caridad”, última película silente de ficción y largo metraje filmada en Cuba,
con autores y técnicos criollos, que se estrenó el 8 de septiembre de 1930 en
el Cine Rialto. Pero además fue reconocida como íntegramente nuestra --debido
al asunto y la forma-- por autoridades como el cineasta George Sadoul y por el
crítico cinematográfico José Manuel Valdés Rodríguez. (Datos tomados del libro “Ojeada
al Cine Cubano” de éste último, publicado por Ediciones ICAIC, 2010).
No
me extiendo en las acertadas valoraciones del filme porque quisiera referirme a
otra obra poco divulgada. Se trata del libro de historietas titulado también “La
Virgen
de la Caridad del Cobre” con guión del Dr. Francisco Almagro Domínguez
y dibujos de Alfredo Calvo.
Tampoco
me detendré en el argumento del cuaderno, --más o menos conocido por todos--
sino en uno de sus autores, el colega Alfredo Regino Calvo Montalvo nacido en
la capital, --hermano de nuestra diva Ela Calvo--, y compañero de ilusiones
juveniles en el campo del dibujo gráfico y la historieta allá por la década de
los años 50 del pasado siglo.
(Las
ilustraciones de este trabajo, --todas de Alfredo Calvo—fueron tomadas de ZIG-ZAG
las copias del anuncio en blanco y negro--y las coloreadas del libro sobre
nuestra Patrona.)
Como
dato curioso diremos que nació el 7 de septiembre de 1937, vísperas del Día de
la Caridad.
No
se me olvidan sus aportes–quizás los únicos en Cuba—a la historieta en función
publicitaria con aquellos anuncios en secuencia de dos conocidos refrescos gaseados
en la revista ZIG-ZAG. También realizó cintas de dibujos animados publicitarios
para el Canal de Televisión DIARIO NACIONAL mientras estudiaba en la Escuela
Técnica Industrial, hasta participar en la Exposición de Historietas Cómicas y
de Aventuras en 1957.

Entre
otras, recuerdo sus contribuciones a la revista REBELDE con el “Capitán
Barba” de los carros patrulleros, o simultaneando con los artistas Robe
y Lumat en la revista BIN BAN y sus
historietas de bolsillo. Colaboró además en publicaciones de las FAR como
MAREJADA, VERDE OLIVO y ALAS REBELDES. O para la juventud en el suplemento MELLA,
donde dejó su impronta en la sección “El Hueco”.
Compartimos
de nuevo con Calvo en el semanario PALANTE con parodias del “Llanero
Solitario” y “Pomponio” escritas por Cardi y en Ediciones en Colores donde se destacó
con “Recuerdos
de Chamaco” y “Cecilia Valdés”, e incluso sustituyó un tiempo a Robe
con su emblemático “Guabay”.
Al
cesar las publicaciones “Muñequitos” “Aventuras” “Fantásticos” y “Din Don” pasó al GRUPO-P-ELE de Prensa Latina y sus famosas ofertas de “Anticomics”.
donde realizó tal vez su obra más profesional “Operación Chau”.
Tras
un breve periodo en GRANMA CAMPESINO, GRANMA INTERNACIONAL y el libro de
pasatiempos “Entretente” le perdí la pista a Calvo, hasta que más
recientemente cayó en mis manos la obra que motiva estas líneas sobre nuestra
Patrona, la virgen morena.
Realizado
por encargo de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba e impreso en México,
en el año 2000, el cuaderno de 32 páginas con formato de revista en cuatricromía, resulta un nuevo aporte a la
iconografía ya existente de nuestra Patrona de Cuba.
¡Tremenda
sorpresa después de tantos años sin contacto con el colega!
Vaya
pues mi felicitación no sólo por su magnífico esfuerzo editorial, sino también
por el arribo a sus benditos 75 años, en la víspera de los 400 de nuestra
Patrona.
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