El
11 de septiembre de 2001 el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York sembró
el pánico entre sus habitantes, pero nos marcó a todos en el mundo, al
presenciar por los distintos medios masivos la tragedia que cobró más de tres mil víctimas
mortales.
Otra desgracia marcó a los cubanos ese mismo día, pero de 1980, cuando el embajador
cubano ante la ONU, Félix García Rodríguez, perdió la vida en un cobarde atentado
de la mafia cubanoamericana perpetrado también en Nueva York.
Siete
años antes--otro 11 de septiembre pero de 1873--el pueblo chileno no sólo
sufrió la muerte de su querido Presidente Salvador Allende, sino que fue
enterrado durante años en la más
sangrienta dictadura padecida hasta entonces, con repercusiones en sus vecinos
al extenderse el terrorismo de estado en todo el Cono Sur amparado en un eufemístico
“Plan
Cóndor”.
Pues
bien, si de tragedias se trata, debiéramos recordar otro hecho igualmente
siniestro, pero ocurrido mucho antes, cuando a las 4 y 45 del 1º. de septiembre
de 1939, un madrugonazo parecido al de Pinochet en Chile, estremeció la base
naval polaca de Westerplace, cerca de
Gansk.
El
acorazado alemán Schleswig-Hostein cañoneaba la ciudad dando comienzo a la
Segunda Guerra Mundial.
Fue
tal la destrucción de esta contienda bélica que en menos de seis años perdieron
la vida más de 70 millones de personas, sin contar otros tantos mutilados, refugiados,
fábricas, hospitales, escuelas y ciudades
enteras.
Así
que el 11-9 de este Tercer Milenio en la ciudad de Nueva York, no fue el único
caso, pero sí abrió las puertas a otro genocidio por el estilo. La satanización
de los pueblos musulmanes comenzando por Afganistán e Irak; todos ellos con
inmensas riquezas del subsuelo que no tienen nada que ver con credos, culturas
o costumbres.
Tras
la desaparición del peligro comunista--la Unión Soviética y el Campo socialista--se
trata ahora de un nuevo fantasma, al que se combate tras la careta del antiterrorismo,
Por
lo visto, la historia se repite, y el mes de septiembre parece ser la víctima
propiciatoria de tantas desgracias. Sin embargo, son hechos que se producen
voluntariamente en tiempo y el espacio. Nada que ver con
augurios y maldiciones.
Cosas
buenas también nos ha deparado septiembre y otras más nos traerá el futuro.
Si
no, veamos la siguiente lista de onomásticos cubanos, confeccionada al azar:

11-9-1844.
Nace en Bayamo el escritor, poeta y patriota José Joaquín Palma, autor además del
Himno Nacional de Guatemala.
11-9-1876.
Nace en Jibacoa, Habana, Antonio María Romeo, pianista y compositor, más conocido como “El Mago de
las Teclas”
11-9-1911. Nace
en Guanabacoa, Habana, Ignacio Villa Fernández, popular cantante y pianista, mundialmente
famoso con el seudónimo de “Bola de Nieve”.
11-9-1917.
Nace en Manzanillo, Oriente, el compositor, guitarrista y cantante Carlos
Puebla, autor de la guaracha que popularizó el estribillo “¡Llegó el Comandante y mandó a
parar!”.
11-9-1937 Nace en la capital Eusebio Leal Spengler, el
Historiador de la Ciudad de La Habana, quien acaba de recibir el título de
Doctor Honoris Causa, otorgado por la
Universidad Cubana de las Artes (ISA), sumando un galardón más a su larga cadena de reconocimientos
en todo el mundo.
Estos
son sólo algunas fechas dignas de celebrar con beneplácitos en nuestro país.
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