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27 oct 2014

AHÍ ESTÁ EL DETALLE


Dolencias típicas de la tercera edad con pase a la cuarta interrumpieron el pasado mes este contacto permanente con mis fieles vecinos del blog; de ahí que no hayamos comentado un par de noticias aparecidas en una misma edición (4 al 9 de octubre) del semanario ORBE bajo la firma de dos de los corresponsales de Prensa Latina en México y Argentina respectivamente.

Martin Hacthoun desde Buenos Aires reportaba con lujo de detalles la celebración de los 50 años de “Mafalda” la niña terrible de Joaquín Lavado (Quino); mientras Orlando Oramas León, hacía lo mismo desde el D.F. mexicano sobre otro personaje humorístico de fama mundial a 20 años de su desaparición física con el título de “Cantinflas vuelve a liderar taquillas”.
Esta nueva película dirigida por Sebastián del Amo ha despertado algunas críticas debido a la utilización de un artista barcelonés en el papel del criollísimo personaje, pero también grandes expectativas por su taquillero estreno y posiblemente aspire al Oscar del año por la cinematografía mexicana.
De ambos protagonistas ya habíamos curioseado en este mismo espacio:”¡FelicidadesMafalda!” y “Cantinflas de papel”, por tanto obviaremos detalles ampliados en ambos trabajos.
En este caso preferimos aclarar sólo algunos aspectos, como que Mafalda nunca llegó a cumplir en vida ese medio sigo; pues solo se mantuvo activa durante cinco años consecutivos desde su primera tira cómica enviada al semanario PRIMERA PLANA a partir del 29 de septiembre de 1964 a razón de dos tiras por semana durante seis meses para un total de 48 entregas, cuando discrepancias de Quimo con los editores por el derecho de autor provocan que se mudara junto a su pequeña diablilla para el prestigioso diario EL MUNDO, bonaerense donde sentó cátedra hasta su última aparición, el 9 de marzo de 1971.

En aquellos primeros propuestas para el diario EL MUNDO ya Mafalda planteaba su rechazo a la sopa y a la conflictiva situación mundial. En la segunda tira, años después, es más explícita al ser castigada por preferir bombones comunistas con la figura del Che en la envoltura.
La historieta desaparece en ese diario cuando gozaba de mayor popularidad por la gran parodia de ver a los adultos tras el prisma de un mundo infantil de “mocosos” que los ponían en ridículo. Mafalda es pues la obra de sus “iguales” Manolito, Susanita y Felipito, con sus alegrías y diferencias. Pero sin duda también simbólicamente encarna a los niños desaparecidos por el régimen dictatorial argentino, a partir del cierre del diario el 22 de diciembre de 1969.
Al principio su autor tuvo que acudir a publicaciones provinciales hasta que el asfixiante clima político obligó al retiro forzoso de Mafalda dos años después, aunque no definitivamente pues dada su popularidad surgieron en el exterior múltiples recopilaciones en libros y antologías.
Los humoristas cubanos, amantes de su obra, tuvimos la inmensa suerte de compartir personalmente con Quino en sus frecuentes visitas a nuestro país, pues él–otro fiel enamorado de Cuba--decidió que su inmortal personaje fuera llevado al cine de animación a través del ICAIC y adaptado por su “alter ego” cubano Juan Padrón.
Otro detalle poco conocido es que la “Mafalda” original de Quino fue concebida en principio como símbolo de una campaña publicitaria para los electrodomésticos “Mansfeld”, y engavetada por su propio autor como inoperante, hasta que se incorporara a la tira cómica convertida ya en esa “niña terrible”, cuyo único antecedente en el humorismo gráfico argentino fuera aquella otra historieta “Mariquita Terremoto” inventada décadas antes, en los inicios del maestro Alberto Breccia, pero de breve y escasa repercusión.
Pasemos ahora al otro emblemático personaje: El creado por el actor Mario Moreno para el cine mexicano y conocido internacionalmente como “Cantinflas”. Su origen es también poco conocido y fue abordado por nosotros en el vínculo señalado anteriormente.
Con la irrupción en las grandes ciudades mexicanas del llamado “lépero” o ”peladito” rural durante la primera mitad del siglo XX; sus peculiaridades en el vestir, el habla y el estrafalario comportamiento, inundaron de risa las carpas y el teatro costumbrista de la época así como la fama de no pocos comediantes.
Estos antecedentes inspiraron al dibujante Jesús Acosta (Dux) a crear la tira cómica “Vaciladas de Chupamirtos” el 25 de septiembre de 1927 y varios años después surgió la versión cinematográfica de Mario Moreno con su nuevo nombre. Quien tomó del original no sólo su estrafalaria vestimenta sino también su cantinflesca verborrea para triunfar en la vida.
En esta primera tira cómica aparece “Chupamirto” el personaje original de Dux, años antes de su adaptación al cine por Mario Moreno bajo el nombre de “Cantinflas”. En la segundo tira el propio dibujante es contratado por “Posa Films” para promocionar las películas de Mario Moreno con su nuevo nombre.
En el trabajo que publicamos en septiembre del 2010 destacamos el reconocimiento que durante el apogeo de sus éxitos, el artista del cine le hiciera a su antecesor del dibujo humorístico, encargándole toda la publicidad de sus cintas para “Posa Films”, ya por entonces como directivo de la misma. Humanismo que caracterizó a Cantinflas a lo largo de toda su vida y su actitud: Diametralmente opuesta a la de las grandes empresas distribuidoras de películas como la Columbia en el litigio con sus herederos por los derechos de autor.
De ahí que con esta noticia de la nueva cinta de Cantinflas, nos sintamos doblemente contentos y agradecidos en espera de poder disfrutarla y me imagino que ustedes también lo estén.

3 abr 2013

ESTIRPE DE CONSAGRADOS


Sean estas dos humildes caricaturas, mi modesto homenaje a ese cuadrúpedo de madera que tantas emociones nos ha trasmitido a través de siglos tensando sus cuerdas para  que se luzcan los mejores tecladistas de Cuba y del mundo.
Se trata del piano, especie de Pinocho musical, hijo del carpintero Bartolomeo Cristófori, tan italiano como el Gepetto del cuento de “Pinocho”, quien bautizó su invento en 1695 como Forte-Piano y del cual sólo pudo construir tres en toda su vida.
El más antiguo de los existentes aún, fue terminado en 1720 y
se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York; precisamente bastante cerca de los talleres de su exitoso sucesor, el alemán, Heinrich Engelhard Steinway, quien se había visto en la necesidad de emigrar hacia los Estados Unidos a mediados del siglo XIX.
Steinway se estableció en la ciudad neoyorquina donde apoyado en sus cuatro hijos logró el 8 de marzo de 1853 darle vida a su primer instrumento totalmente hecho a mano y así se ha mantenido hasta el día de hoy con más de medio millón salidos de la firma “Stenway and Son”.
En 1880 la familia Steinway instaló una sucursal en la ciudad alemana de Hamburgo bajo los mismos patrones de calidad y control de la empresa matriz. De esta forma salen anualmente de manos de sus artesanos en ambas fábricas alrededor de tres mil pianos de cola y seiscientos verticales. En 1903 la firma se consolidó tan firmemente, que, de sus talleres se habían comercializado ya cien mil pianos sin la más mínima reclamación de calidad.
Han pasado 160 años de aquella hazaña lograda por la familia Steinway en Nueva York y quisiera referirme ahora a otra familia prestigiosa pero cubana.
Para ello, mis queridos vecinos, los invito a vincularse con el trabajo titulado “De tal palo tales astillas” publicado en este blog el 12 de febrero de 2010, donde presentamos la caricatura de Chucho con motivo del premio Granmy obtenido en esa fecha por ambos.

A todo lo expresado en aquel trabajo, puedo agregar una nueva sorpresa que me deparó--ya nonagenario--Bebo Valdés hace apenas un par de años, con la película “Chico y Rita”, realizada en colaboración con el afamado cineasta español Fernando Trueba e inspirada en los recuerdos de un viejo pianista habanero --según mi opinión--un dibujo animado para adultos, con sentidas añoranzas de la historia musical de nuestro país, muy lejos de los encasillamientos del mercado y cuya dramaturgia rompió con todos los esquemas del género. Tal vez, la causa de que obtuviera, tan merecida nominación al Oscar en el 2011.
Apenas concluido este trabajo, nos llega la triste noticia de su fallecimiento a los 94 años de edad en Suecia, bastante lejos de su Quivicán nativo, de La Habana que tanto disfrutó de sus éxitos o de su actual residencia en Málaga, España.
Cómo olvidarnos de sus aportes a la rumba-flamenca, al latin-jazz, o de aquel inolvidable ritmo Batanga que llevó a todos los escenarios del mundo la liturgia misteriosa de los tambores batá, hace más de medio siglo.
Sea pues este, mi postrer tributo a quien deja no solo una imborrable huella de maestría y entrega personal a la música cubana de todos los tiempos, sino a la herencia cultural heredada por toda una familia de consagrados.