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22 ene 2012

GORRIONES Y BIJIRITAS

Según nos acercamos a un aniversario más en que ocurrieran los sucesos del Teatro Villanueva, --apenas a escasos tres meses del grito de Yara--, surgen en mi las mismas interrogantes de siempre: ¿Hasta qué punto el auge del teatro bufo a partir de comienzos del siglo XIX, tuvo algo que ver con la Guerra de los Diez Años? ¿Cuál fue el origen de la rivalidad simbólica, tan popular entonces entre el gorrión español y la bijirita cubana?

Según investigadores del teatro como Rine Leal en “La Selva Oscura”, (Editorial Arte y Literatura, 1975). Es en este marco que surge el teatro bufo como alternativa a las temporadas de óperas y zarzuelas que eran consustanciales al régimen colonial de la época. Correspondió pues la inauguración el 12 de abril de 1860 del Teatro Villanueva, donde hasta entonces se presentaban actuaciones circenses. A la estirpe de dramaturgos como los Martínez Casado se debe por entonces el estreno de la obra “El gorrión”; de esos tiempos creo que deba situarse esa paródica rivalidad plumífera con la bijirita.

El sangriento hecho perpetrado por fuerzas irregulares del gobierno colonial tuvo su origen --hace exactamente 143 años--, la noche anterior al fatídico 22 de enero de 1869, al escenificarse la obra “Perro huevero aunque le quemen el hocico” cuando el guarachero Jacinto Valdés desde la escena, da un viva a Céspedes, coreado por la marea azul de un público que ondeaba pañoletas, mientras una criolla desplegaba la bandera cubana.

En la siguiente función del 22, caldeados ya los ánimos por las diatribas del sádico periodista Gonzalo Castañón, un grupo de voluntarios irrumpe en el teatro disparando a mansalva contra los espectadores. Por primera vez la sangre de los amantes del teatro habanero, corrió junto a la de los valientes alzados en la manigua redentora.

Ese día nace el teatro cubano según el propio autor, pues el joven José Martí publica en LA PATRIA LIBRE su poema dramático “Abdala”, en el cual utiliza su astucia literaria, para situar la acción en la lejana Nubia de los faraones (Etiopía), y el héroe era nada menos que un príncipe norafricano, digno antecedente de los mambises que estaban ganando su libertad con el machete en la mano en los campos de batalla orientales.

Por tanto criollos y peninsulares ya venían enfrentándose antes en las tablas del teatro bufo: Los primeros representados por la bijirita, pajarillo emigrante de variado plumaje que inverna en Cuba de septiembre a abril; existen más de veinticinco familias con diversos nombres según el colorido de sus plumas o sus hábitos, como la bijita marítima, la trepadora, o de las palmas. Tal vez sea la bijirita azulona la que se convirtió en símbolo del separatismo cubano frente al impertinente gorrión representante del coloniaje español, ése depredador urbano que cruzaba imprudentemente la calle toreando los coches y más tarde los autos, o en la acera entre los pies en busca de insectos o gusanos, tan descuidados como él.

Sobre estos orígenes del choteo cubano poco hemos hallado, a lo sumo un trabajo del propio autor titulado: “El entierro del gorrión” que dice más o menos así:

“…La Historia de los tiempos de la colonia en Cuba está llena de leyendas, pero de la que voy a escribir hoy, es una que aunque muchos no la crean, fue verdad. El famoso historiador y político Manuel Martínez Moles, en sus Tradiciones y Leyendas Espirituanas, nos dejó muchos recuerdos de los tiempos de la colonia. Como es natural, yo le añado algo mío para darle más sabor. Según Martínez Moles, un confinado a la Isla de Fernando Poo, Francisco Javier Balmaseda, se lo contó a él…”

Rine Leal en “El Entierro del gorrión” narra la historia de un gato que se puso fatal en la villa de Pepe Antonio (Guanabacoa).

“…Después de hacer el papelazo las autoridades españolas con el entierro del gorrión muerto en la plaza del Palacio del Capitán General, entierro presidido por el Obispo (no podía faltar), y una caterva de curas borrachones, pidiendo por el alma del pobre gorrión. Sucede algo muy gracioso para nosotros hoy en día, pero no para el pobre gato…”

El hecho que cuenta es el siguiente:

“…El gato, al ver un gorrión que estaba muerto en la calle, por la patada de un mulo que había pasado y lo había sorprendido comiendo gusanos, se le ocurrió comerse el “gorrión”. Un Voluntario y una vieja chismosa lo vieron y fueron a las autoridades denunciando el caso. Un grupo de Voluntarios fueron a cogerlo…”

Capturarlo diría yo con más exactitud:

“…El gato se metió en su casa, y al tratar de ponerlo preso, arañó a Sansón Melena; se rompieron muebles; los envalentonados Voluntarios, al fin lo esposaron, le amarraron el rabo, y custodiado por sus guapos captores, el pobre gato fue para la cárcel. Uno de los valientes por poco pierde una oreja, otro se quedo casi sin pelo, pues el gato se le subió en la cabeza. Fue una batalla sin igual; al fin el poderoso venció al minino..”.

El autor invoca la violación de la Convención de Ginebra cuando

“…Lo tuvieron varios días sin comer, ni tomar agua Le cantaron canciones contra los Mambises, le dijeron injurias, y el gato sin poderse defender. Las autoridades respetuosas del reglamento judicial le mandaron a un cura, creo se llamaba Antolín, para que leyera sus últimas oraciones…”

Me imagino que el cura borrachón hablaba también el idioma de los gatos, entonces:

“…Aparece el juez, la sala estaba llena, no había nadie en la defensa del gato. Trajeron un descarado que decía que él hablaba el idioma de los gatos, pidió una bota de vino, que era para enjuagarse la garganta, y empezó: miaassuu,fffuuuffi, rarara, y cuarenta cosas más…El juez al darse cuenta que era un descarado, lo mandó para la prisión y con la condena de pagar por el vino que se había tomado. El juez iba a dictar sentencia, queriendo decirle…te pusiste fatal…”.

En ese momento llega un señor bien vestido, y le dice al juez, como es natural después de poner con disimulo una bolsa con unas cuantas monedas en su vestimenta:

“Mi gato no es Mambí, el ha acabado con los ratones Mambises que se atrevían entrar en nuestra humilde casa. Mi mujer se encuentra enferma, después de lo pasado en el hogar, a la pobre le han dado como cincuenta cocimientos diferentes. El juez volvió a mirar la bolsa. Se juzgo nuevamente al ex-gato mambí y salió absuelto…”

La narración termina cuando:

“…El gato vuelve para la casa y no mataba ni a las hormigas. La vivienda se les llenó de ratones mambises, cucarachas y cuanto animalejo podía caminar. Murió dos semanas después de un ataque del corazón, eso fue lo que dijeron. El sinvergüenza del cura Antolín, fue el que despidió el duelo…”

Esta es a grandes rasgos una versión del cuento “El entierro del gorrión” pero que también pudiera ser la de ”El gato glotón”

EN POCAS PALABRAS

MARIO Y AURORA: ¡FELICIDADES AMBOS DOS!

Tremenda sorpresa se llevó Mario Limonta el pasado 19 de enero, cuando sonó el despertador y Aurorita Basnuevo, su media naranja, le llevó a la cama el acostumbrado juguito del desayuno. Junto con el vaso en la bandejita había un sobre cerrado que él inmediatamente abrió para encontrarse con otra sorpresa mayor. Dentro del mismo una tarjetita decía: ¡FELICIDADES EN TUS QUINCE!

--¡No hay derecho!-- respondió con su voz ronca el Sargento Arencibia. --¡Así no se puede!--continuó el dirigente del Comité en “Alegrías de Sobremesa”, mientras la “mulatísima” se reía a carcajadas en su propia cara, y agregaba --¡Me encantaaaa!—

En primer lugar nunca había celebrado sU onomástico como se acostumbraba con las quinceañeras. En segundo porque tampoco cumplía cinco veces esa edad. En tercero, porque si nació en 1936, eran 76 y no 75 los que ya colgaban de su esqueleto.

Pero, por tratarse de quien se trata, sólo así podía celebrarlos el carismático actor, en forma de comedia; pues había logrado acoplar la pareja perfecta desde los tiempos de la corneta con la mulatísima; y no sólo tras los micrófonos, en las tablas o el set, sino también en la cama --del camión--, donde juntos acudían a las movilizaciones de trabajo voluntario, para cortar caña o actuar ante los reclutas del Servicio Militar Obligatorio.

El hecho de redactar esta “descarguita” jocosa, no le quita seriedad alguna al trabajo profesional de ambos en cualquier obra dramática, --esas que van de la risa al llanto-- que les toque representar. Y mucho menos para mantener un hogar estable contra viento y marea en tiempos tempestuosos de violencia, sexo, y lenguaje de adultos.

Sirva este breve sainete para calzar la caricatura que con tanto respeto y admiración le hice en San Nicolás del Peladero, cuando el entonces bisoño sargento me llevó preso al Tercio Táctico, para “guataquearle” a Plutarco Tuero y a su amantísima alcaldesa Remigia. Y de paso recordar al tocayo gallego, ese otro sargento Arencibia, que conocí en “La Puta Mili” de la mano del caricaturista Ivá.

Por mi parte, me planto en mis 81, y aquí te espero durante los próximos 15 años. S.S.S.

Francisco P. Blanco Ávila, (Blanquito)

TRES DÍAS ANTES DEL GOLPE

Acostumbrados como estamos a las tradiciones desde aquellos días en que todos nuestros sueños cabían en una media colgada debajo del arbolito de Navidad, o garabateadas en la cartica a los queridos Gaspar, Melchor y Baltazar, hoy 6 de enero de 2012 nos sorprende el diario con nuevas ”Reflexiones de Fidel” tituladas “En marcha hacia el abismo”. Tal vez nos resulten apocalípticas, pero no les quepa la menor duda a mis fervientes vecinos de que, atinadas lo son, y de la inteligencia del ser humano, depende en el futuro que no lo sean.

Les recuerdo que arribamos a los 53 años de aquellos primeros 99% de indignados triunfantes en el Continente. Es por ello que el otro uno por ciento no nos perdonan. Gústenos o no, si algo resulta indiscutible es que el mundo --como el Gigante de las Siete Leguas-- se acerca a pasos agigantados a su propio holocausto, y nuestro Comandante en Jefe con el certero análisis de los acontecimientos y su visión de futuro, siempre nos ha alertado del peligro donde quiera que nos aceche.

Para algunos es el profeta de los tiempos modernos, el hábil conductor que maneja con la luz larga puesta, y ve el peligro antes de entrarle a la curva. Por lo general ha dado en el blanco, y lo menos que podemos hacer es analizar sus advertencias.

Además, aquellos que lo endiosan todo, lo absolutizan todo, y sin embargo nada aportan, les recuerdo que errar es de humanos, y Fidel lo es de cuerpo entero; lo demostró al encabezar la Generación del Centenario del Apóstol, cuando el robo, el peculado, la politiquería, la corrupción, y la complicidad del uno por ciento habían llevado al otro 99% del país a un punto sin retroceso. Tras el “aldabonazo” de Chibás en aquel callejón sin salida, sólo quedaban dos caminos: La dictadura o la revolución.

La primera de ellas, siempre acechante tomo la iniciativa con el ”madrugonazo” del 10 de marzo. La segunda, tenía necesariamente que surgir como consecuencia del traicionero Golpe de Estado.

A partir de entonces se fue tejiendo el entramado de nuestra Epopeya libertadora.

En aras de la brevedad, desde mi humilde punto de vista, ahora sólo anoto algunas de las frases más puntuales y significativas del bisoño abogado Dr. Fidel Castro Ruz, Líder de la Revolución desde aquellos tiempos de arranque fundacional.

Ustedes sabrán ubicarlas en su contexto histórico:

“…La historia me absolverá…”

“…en 1956 seremos héroes o seremos mártires…”

“…si salgo llego, si llegó entro, si entro triunfo…”

“…la Reforma Agraria va…”

“…seremos una potencia médica…”

“…Cuba: Territorio Libre de Analfabetismo…”

“…seremos una potencia deportiva…”

“…!Sí se puede!

“…la Deuda Externa es impagable…”

Otras muchas podrían engrosar la lista, pero queremos terminar con aquella histórica de “Cinco Palmas”, en los momentos más trágicos del desembarco, diezmados y cercados por el enemigo, al reunirse con su hermano, dice: “…cinco fusiles de Raúl y yo dos, son siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!"

Sorprendido por aquel arranque de optimismo, nuestro actual Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz, --su más fiel seguidor--, pensó en aquel instante: ¡Mi hermano se ha vuelto loco!

Como han podido apreciar esa es una de las facetas del líder de la Revolución; pero hay otra de la cual apenas se habla, y es la agudeza y objetividad producto de su vocación periodística.

¡Qué casualidad, también vinculado al Apóstol…! Dentro de pocos días, el próximo 28 de enero, se cumplen 60 años del primero de cinco artículos enviados por el joven abogado Dr. Fidel Castro, a la redacción del diario “ALERTA”, precisamente donde alertaba de los desmanes, desfalcos, y enriquecimiento ilícito de un “desgobierno constitucional”, es decir, producto de las elecciones, pero que había traicionado las esperanzas más puras del pueblo, a punto de crear una situación extrema y explosiva.

Sólo pudieron publicarse tres de esos trabajos, interrumpidos por el artero golpe de estado de Batista el 10 de marzo de ese año.

Hemos ofrecido fotocopias de las primeras páginas de esos tres ejemplares. El tercero de ellos a sólo tres días de la asonada.

Lo más simpático del caso es que, producido el “madrugonazo”, mientras el pueblo se movilizaba tratando de ofrecer resistencia, y reclamar armas con que defender la Patria; los mismos que por su desidia, latrocinio y enriquecimiento ilícito dieron lugar a la situación extrema de la asonada militar, se dedicaron a culpar las denuncias de Fidel, como auspiciadoras del gobierno de facto.

La historia se repite: Desde sus cómodas y lujosas madrigueras de Miami, la mafia cubano-americana, descendiente directa del “Padrino” continúa echándole la culpa a la Revolución de nuestro calvario a seis décadas de aquello.

Nada, que el Imperio de nuevo se disfrazó de Alí Babá y ellos, siguen siendo los cuarenta ladrones.

CUENTOS DE VELORIO

Gracias al colega, amigo y hermano José Luis Rodríguez Alba tiempos atrás pude adentrarme en los misterios de la provincia espirituana con fuertes vínculos isleños materializados en los cuentos de velorio. De ahí la motivación y el título de este trabajo.

El pasado 6 de enero, día en que los niños aún depositan sus ilusiones en las medias colgadas del arbolito de Navidad; los Reyes Magos, nos trajeron una mala noticia. El fallecimiento la víspera en La Habana de José Luis, a escasos 17 días de poder arribar a sus 80 años de edad.

Pichón de canario heredó de su terruño espirituano el amor por la décima, las parrandas y el humorismo oral concentrado en los cuentos de isleños, donde ellos se ríen de sus propios “defectos”.

Pobre, pero honrado—como se decía en el pasado—Pepe, que así lo conocían por allá, fue despalillador de tabaco, mozo de limpieza, mecánico electricista, dependiente del comercio, vendedor ambulante, mecanógrafo. O sea practicó el cultivo de subsistencia pero en el ámbito urbano.

La pasión por la literatura en sus horas libres, especialmente la humorística, lo llevó a enviar por correo sus escritos al entonces semanario PALANTE. Decidió hacerlo bajo el seudónimo de Cabaiguán Rodríguez en honor a su pueblo natal. Fue un asiduo y honorífico colaborador a partir de entonces, durante toda la década del setenta, y parte del ochenta en el pasado siglo.

Su talento natural, constancia, y superación, le permitieron trabajar directamente con el Instituto del Libro, y de esa etapa habanera se consolidaron sus aportes a nuestra publicación, pero bajo un nuevo seudónimo: Grako, con el cual firmaba casi asiduamente sus “Grakerías”.

Sólo con un dominio total de la síntesis literaria podía lograrse esta obra, parodia y homenaje a la vez de las famosas “Greguerías” de Don Ramón Gómez de la Serna. Pero no piensen que con ese aporte quedaba satisfecho.

Entre otras cosas, recuerdo también aquella incursión crítica del Quijote de La Mancha por las calles de capital, escrita por él en un castellano tan antiguo como la propia obra de Cervantes, para “enderezar entuertos” negligencias y otros males circundantes en la actualidad.

Pasaron los años -- junto con mi jubilación le llegó también la suya--. Pero ninguno de los dos nos rendimos. Seguimos batallando, el por su lado y yo por el mío. La “jiribilla” del humorismo seguía viva en ambos, y un buen día, sin intención alguna, comenzó a contarme sobre las leyendas, costumbres, y fantasías oriundas de Islas Canarias, así como del fácil aplatanamiento de sus hijos que emigraron a nuestras tierras, fundamentalmente dedicados al cultivo del tabaco. De esas narraciones nació un cuaderno de historietas titulado “Cuentos de Isleños”, (aún inédito).

El solo hecho de que el archipiélago mediterráneo cuente con siete islas reales y una virtual, era más que suficiente para enamorarme del proyecto.

Así surgió el libro que cuenta con 28 páginas y 233 viñetas. La obra, terminada hace aproximadamente diez años, aún espera en el baúl de los recuerdos por algún editor sensato, que se sienta motivado por el encanto de esas tradiciones, la fabulosa narración de príncipes encantados, y costumbres autóctonas, y con ello fortalecer aún más los lazos indisolubles entre dos archipiélagos hermanos: Cuba y Canarias.

Pero éste no ha sido el único caso: Su incansable voluntad lo llevo a elaborar una tesis sobre las mal llamadas malas palabras cuyo uso y abuso creó cierta antipatía en la tradicional doble moral burguesa heredada del pasado.

Contra viento y marea la Editora Extramuros le publicó en el 2003 el primer tomo (pequeño formato) de “Palabras Sucias”, una joyita del pensamiento contra corriente que –lamentablemente-- quedó en ese primer intento. Espero poder regodearme con ambas publicaciones antes de que me toquen “El manisero” también a mi.

Con esta promoción cumplo lo que era uno de los más íntimos anhelos de José Luis Rodríguez Alba (Grako), lo cual interpreto también como su última voluntad.

No podíamos terminar sin brindarles algunas de sus inolvidables

GRAKERÍAS

Por GRAKO

Las lágrimas del hipócrita son cocodrilos líquidos.

El que revela cosas corre el riesgo del fotógrafo, que se le manchen los dedos.

La razón del zapato la protestan los callos.

Comer de lo que pica el pollo es robar la dieta a los vanidosos.

Hacerse un hueco en la historia es dársela a la polilla.

La consecuencia de la mentira se mide por la importancia de la verdad que oculta.

El reloj ordeña el tiempo a pesar de sus manecillas.

Aquel esgrimista no tenía casi amigos, se pasaba casi todo el tiempo dando sablazos.

Toda la dieta que contiene los pantalones conduce a la salud.

No hay letrero mejor ubicado que el que se encuentra en el Cementerio de Colón, por la calzada de Zapata. Dice: “Sólo entrada”.

El ventilador es un abanico con ínfulas de tiovivo.

Los que se pasan la vida buscándole el lado bueno a todo, ¿será porque viven del otro lado?

EL MÁS NOBLE DE LOS NOBEL

No pasaremos por alto, el otorgamiento de los Premios Nobel que cada año en el mes de diciembre se parten y reparten en Suecia a las personalidades más destacadas del mundo en cada una de sus especialidades, priorizando el galardón más importante de todos: El Premio Nobel de la Paz, aunque no siempre a la persona más apropiada sino a la más “agraciada”.

DE TAL PALO

Alfredo Bernardo Nobel, nace el 21 de octubre de 1833, en un barrio pobre de Estocolmo. Es el tercero de los cuatro hijos de Manuel y Andrietta. El cabeza de familia era también un cabeza dura, obsesionado por sus experimentos nada pacifistas que incluían hasta la fabricación de minas submarinas.

Mientras otros niños construían muñecos de nieve en el invierno, o de plastilina el resto del año, los hermanos Nobel, como cuatro jinetes el Apocalipsis, jugaban peligrosamente con probetas y otros instrumentos en el laboratorio familiar.

El fin justifica los medios, de ahí que el empecinado Manuel los solicitara indiscriminadamente con tal de levantar su fábrica de explosivos. Al fin logró tumbarle la plata al Zar de todas las Rusias, Nicolás I, no así a su heredero al trono Alejandro II, por lo que tuvo que recurrir entonces a otro gran “pacifista” de la época, Napoleón III: Internacionalista que era el viejo Manuel Nobel.

A la misma edad de Cristo, --33 años--, su hijo Alfredo ya competía con él en los proyectos investigativos superándolo con creces, a tal punto que logró instalar un laboratorio en Heleneborg, villa cerca de Estocolmo, por lo que la envidia se apoderó de su progenitor, acusándolo de robarle sus secretos

TANTO VA EL CANTARO A LA FUENTE…

La manipulación de sustancias químicas de tal naturaleza es riesgosa y la desgracia tocó tan fuerte a su puerta que la tumbó, junto con el resto de la instalación. Una violenta explosión destruyó el laboratorio; junto con ella volaron su hermano menor Emilio y otros tres ayudantes. El suceso provocó una campaña de protestas, no sólo en la capital sino en todas las provincias suecas al grito de --¡Abajo los Nobel!

Alfredo tuvo que levantar un nuevo taller flotante en el lago Melar, lejos de la vista de los pobladores, y hasta los pescadores huían del peligroso lanchón hacia aguas más profundas y tranquilas. Sin embargo mientras más éste se alejaba de la orilla, más se acercaba el éxito de la empresa:

Un nuevo material detonante vulgarmente conocido como Aceite de Nobel dio lugar a la “Nitroglycerine Company”, pero las protestas continuaban y tuvieron que someterse a una prueba decisiva: Perforar una montaña en la región dando paso al ferrocarril sueco. Sólo esto logró encarrilar por el momento las voces de indignación.

En 1864 se inauguró la primera fábrica en su país natal, la “Alfred Nobel & Co.”, seguidamente se levantaron otras tantas, con la desgracia de sufrir fatales accidentes en las sucursales de Noruega, y Nueva York. Estalla otra barraca con explosivos en San Francisco donde perecen 18 personas; vuela una carga en el vapor “European” frente a las costas de Panamá; y le siguen otras desgracias similares en Australia y Alemania. El eco de los estruendos rebotan de nuevo, pero ahora internacionalmente al grito de: --¡Basta ya de locuras nobeles!

Residía por entonces en Francia y algunos gobiernos continuaron apoyándolo, pero otros no quisieron correr riesgos. La perseverancia y la suerte vino de nuevo en su auxilio: Otro accidente –éste milagroso—dio lugar a una mezcla que era pura dinamita y de ésta a la balistita o pólvora sin humo, sólo medió un paso.

En 1879 otro Alfredo, éste alemán --de apellido Krupp--, patentizó el invento haciendo más mortíferos sus ya temibles cañones. Llovieron contratos de casi toda Europa excepto Francia, que pagó cara su reticencia en la guerra franco-prusiana.

El año 1888 fue terrible para él: Al poner en manos de su archi-enemiga Alemania tamaño poderío, se escucharon nuevos reclamos pidiendo su cabeza, ahora en francés como antes lo fueran en su propio idioma: --¡Hay que echar al sueco! ¡Regresa a tu país!.— Fue entonces que se declaró “ciudadano del mundo”.

AMOR CON AMOR SE PAGA

Un desengaño amoroso casi adolescente selló su carácter.

Teresa, --la francesita de sus sueños-- muere prematuramente de tuberculosis. La melancolía lo envuelve y él se refugia en los dos amores de toda la vida: Su madre y el laboratorio.

Sin embargo, la fortuna le sonríe y decide comprar una finca solariega en la Avenida Malakoff de París, aislándose del mundanal ruido. Es entonces que al solicitar una persona de confianza para delegar otras tareas, redacta un anuncio en la prensa. Con sorpresa recibe una certera respuesta, que decía más o menos así: --¿Desea usted una “señora” o una secretaria?

El desliz había sido puesto en evidencia por una inteligente dama que reunía los requisitos para la plaza: Berta Kinsky; austríaca de abolengo, y arruinada debido a los excesos paternos. Acumulaba suficientes horas de vuelo en la vida y en amores, como para mantenerse digna y respetable. Era pues la persona indicada para el cargo. Desde que llegó como secretaria del Sr. Nobel se convirtió también en el hada madrina que llenó de luz y alegría aquella fría mansión parisina.

En los tres años que estuvo a su servicio—los más venturosos para él—se hizo imprescindible. Lo sacó al fresco, frecuentando juntos los parques de diversiones, y merendaban en los famosos cafés parisinos al aire libre; pero también mantenían extensas discusiones sobre asuntos de carácter ético-social. Ella, --una pacifista consecuente-- le argumentaba que “las guerras eran la antítesis del amor”, y “solo el amor unía”. Él jamás pudo comprenderla, pues estaba aferrado al criterio estrecho de que sólo creaba riquezas y las vendía para el desarrollo de la sociedad, desentendiéndose del uso que se les daba.

Es posible que Alfredo Nobel se hubiese enamorase de nuevo; lo cierto es que ella no. Un nuevo amor la sedujo y –Berta, su paloma de la paz-- voló del nido, dejando la casona tan triste como antes, precisamente cuando su noble dueño – Nobel-- cumplía un compromiso en Estocolmo con el rey de Suecia Oscar II.

GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

Él no le guardó rencor, por el contrario, gracias a su ayuda financiera pudo salir a la luz en 1890, el libro “Abajo las Armas” escrito por Berta Kinsky, quien ahora firmaría Berta Suttner tras el matrimonio con quien la flechó para siempre.

Catorce años más tarde, la dura realidad de la Primera Guerra Mundial, echó por tierra todos aquellos esfuerzos pacifistas y Alfredo Nobel en tanto que apoyaba tan “noble causa”, engrosaba –producto de la guerra-- cada vez más sus abultados bolsillos.

Era tal su ingenuidad que declaraba “Crearé un explosivo de tanta eficacia que las guerras ya no serán posibles”. Si resucitara ahora, se vuelve a tirar de cabeza en la fosa.

LA AVARICIA ROMPE EL SACO

Volviendo a los inicios de la historia: A partir de la separación familiar, los hermanos de Alfredo, --Luis y Roberto—habían consolidado su situación en Rusia con los ricos yacimientos petrolíferos de Bakú, y llegaron a convertirse en los segundos proveedores del mundo, sólo superados por Rockefeller multimillonariamente. (Palabrita tan extensa como sus ingresos).

Al testar el 27 de noviembre de 1896, Alfredo Nobel consideró lo siguiente: La riqueza acumulada por sus hermanos y herederos era tal que, en su decisión primaron los consejos de Berta y otros amigos: Otorgar el premio a la persona que hubiera trabajado más y con mayor provecho por la paz.

Empezó la puja en los tribunales. Sus sobrinos llegaron a acusarlo de no estar mentalmente facultado para ejercer su voluntad. Los alegatos amenazaban con extenderse cuando un hecho inesperado inclinó la balanza: La opinión pública que tantas veces lo había condenado, ahora se volcaba a su favor ante gente tan mezquina.

Las autoridades de Estocolmo rechazaron la impugnación y declararon válido el documento que creó el Premio Nobel de la Paz. En mi criterio personal: El Nobel, debía llamarse mejor Premio Kanski de la Paz.

Pero aquí no termina esta historia: Como resultado de la Primera Guerra Mundial cayó el Imperio Zarista ante los embates de la Revolución Bolchevique, y junto con él, los intereses de la familia Nobel en Bakú. La bancarrota hizo volver los ojos de nuevo hacia Estocolmo y la posibilidad de reabrir el caso 30 años después.

Los sobrinos del Rico Mac Pato sueco planteaban estar en la ruina y que no reclamaban toda la herencia; sólo parte de los réditos. El reglamento de la Fundación era explícito y el Parlamento sueco dictaminó sin lugar la nueva reclamación.

Como ven, el origen del Premio Nobel de la Paz fue tan discutible como el otorgado prematuramente al Presidente Barack Obama, cuyas promesas de cambio ojalá se materialicen es este nuevo año 2012.