__________________________

__________________________

21 ene 2011

GITANERÍAS.

Tras las felicitaciones por la celebración de las fiestas de Fin de Año, y rebasar la barrera de la tercera edad, para este bebito 2011 que acaba de nacer, he prometido corregir mis pecados, --que es tanto como decir--, mis errores. Uno de ellos es la supina ignorancia alimentada a diario por la lectura de quienes sabían más que yo, como el viejo Sócrates. De ahí que el primer tema sea el de los gitanos, el cual presento a ustedes, con el ruego de que todas las lagunas que hallen por el camino, me sean rellenadas con el chapapote de la sabiduría colectiva, que es la viable.

Entre las noticias que ocuparon cintillos de los diarios durante los últimos meses del pasado año,--muy pocas agradables—me sorprendió una por lo inusitada. Decía más o menos como sigue:

“Persecución y deportación masiva de gitanos a sus países de origen por el gobierno francés”.

¿Pertenece o no el país galo a la UE --Comunidad de naciones con moneda única, que permite el libre movimiento de sus ciudadanos entre ellas, respetando idiomas, credos, costumbres y símbolos patrios en igualdad de condiciones?

Ante las dudas, acudo a mi viejo diccionario de origen francés “Pequeño Larousse Ilustrado” editado por B.A.B.E.L. de Buenos Aires, hace aproximadamente unos 60 años, y choco allí con la siguiente definición:

“GITANOS: Raza de vagabundos que parecen proceder del norte de Italia y se han esparcido por toda Europa…”

Calificativo un tanto peyorativo muy acorde a los lineamientos de la actual política del gobierno galo con tufo a nacional-socialismo europeo de aquella época. Recordemos que durante la Segunda Guerra Mundial, las comunidades gitanas del protectorado nazi recibieron igual tratamiento que las hebreas, y el exterminio lo compartieron por igual, bajo el odio a sus dos símbolos aquí representados:

“La Estrella de Judea, y el Triángulo Marrón gitano invertido, y cosido a su ropa con que millones desfilaron hacia los crematorios del holocausto.”

Parece que la persecución étnica de unos y otros se pierde en las tinieblas de la historia. El pueblo de Judea por lo menos pudo contar la suya en el Antiguo y el Nuevo Testamento, pero los gitanos no tienen siquiera Biblia que los bendiga. Dicen, y no son mentiras mías, que aquellos primitivos parias de tez oscura fueron rechazados de la antigua India por impuros o intocables. Así era de exclusivista el Brahmanismo hindú.

Aunque entonces no explotaban bombas inteligentes ni los atacaran aviones sin piloto, el pueblo gitano tuvo que pasar lo suyo al atravesar todo el Medio Oriente en un éxodo tan penoso como el de sus iguales hebreos, con el inconveniente de que no se les abrieran las aguas del Mar Rojo. No sabemos tampoco si sufrieron las siete plagas de Egipto, pero de que estuvieron allí no hay duda alguna porque:

“Cuando llegaron aquellos indocumentados a Europa, fueron identificados por una pigmentación un poco más oscura que lo permisible para la época. En Grecia se les calificó de “negros como los etíopes”, --por tanto egipcianos, gypsies o gitanos—“.

Con ese nombrete a cuestas llegaron a España, donde un rey benévolo y unas leyes tolerantes les permitieron no ser molestados durante algún tiempo, sobre todo al sur, en las calientes tierras andaluzas. Pero la dicha dura poco en tiendas de campaña, y aquellos peregrinos famosos por su vida nómada siempre a caballo o en carromatos, viviendo de oficios artesanales, y capaces de adivinarle el futuro a cualquiera, no pudieron vislumbrar el suyo propio, y tras implantar una especial sabiduría al son de la jota y el fandango, tuvieron que irse con la música a otra parte.

De ahí que se esparcieran por Europa, esa cultura echó raíces en Flandes (el norte franco-belga), y se extendió como la verdolaga a todo el continente. Es en su parte más oriental y eslava donde se ha mantenido por más tiempo, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia, etc., pero a cada país le tocó su cuota, por eso no me extrañase la intolerancia aria de los nazis, o la intolerancia actual en la Europa moderna.

En cuanto a Francia, el estatuto jurídico de los gitanos data del 3 de junio de 1960:

“Por ley se crea una libreta especial de circulación para quienes ejercen regularmente una actividad profesional, y un carnet de circulación para quienes –franceses o extranjeros--, no ejerzan regularmente una actividad comercial, artesanal, o industrial, y no pueda justificar unos recursos normales. Este documento requiere un visado mensual”.

Tal vez esta regulación explique un tanto, las irregularidades en la actual situación migratoria de los gitanos en el área euro.

Esperamos pues que en este 2011 no haya que acudir a cartomántico, oráculo, horóscopo, acertijo, adivinanza, o pitonisa, que les eche las cartas, o les lea la buenaventura a los gitanos en sus propias narices, y que les permitan ejercer el multioficio donde mejor les convenga, que lo hagan dentro de lo permisible por la ley, y que juntos podamos –como se estila en Cuba--, pedir una bullita flamenca ¡oleeeeeeeeeé!

Hasta aquí mi descarga.

¿Es compleja o no esa indescifrable mezcolanza étnico-cultural de pitonisas, caldereros, nómadas, gitanos, flamencos, ciudadanos del mundo, afro-descendientes, mulatos, mestizos, en fin, la suma de todos los emigrantes que en el mundo han sido?

Al calor de este trabajo, hemos podido aclarar algunos aspectos:

A) El holocausto ejecutado por los nazis, aunque mayoritariamente judío, --seis millones--, cayeron también 800,000 gitanos, --considerados impuros--, junto con homosexuales, enfermos, discapacitados, dementes, etc.

B) El 3 de agosto de 1944 –conocido como el zigeunernach, todos los gitanos que quedaban en el campo de concentración de Auchslizt, en Polonia, fueron llevados a las cámaras de gas.

C) Otra clasificación nazifascista regulaba que la mezcla de alemanes arios y otras etnias, fueran atendidos según el grado de parentesco, de ahí que fuesen considerados de primero o segundo grado de consanguinidad. Reinhardt Heydrich el dirigente de las SS conocido como “El Carnicero de Praga” era un mischlinge en segundo grado, dossier que fue celosamente ocultado por sus superiores nazis.

Acepto sugerencias: Suena el silbato y el balón está en el centro el terreno. Corresponde a ustedes el saque inicial para anotarse el primer gol contra mi ignorancia.

BOHEMIOS DE “BOHEMIA”.

En lo particular, el año que estrenamos no podía ser más promisorio desde el punto de vista profesional. Abre el almanaque del 2011 con una exposición de mi autoría que titulé “Bohemios de Bohemia”, en el vestíbulo mismo de la publicación. http://bohemia.cu/2011/01/05/cultura/exposicion-blanquito.html Para una revista, centenaria por su edad, y antológica por sus contenidos y firmas, nombrar la muestra de esa manera puede parecer ridículo de mi parte, pues solo cuenta con 19 caricaturas en un solo trazo, cuando las personalidades que aportaron su talento a raudales en ella suman cientos o tal vez miles.

La instantánea que acabamos de ofrecerles, tomada por el fotoreportero de la publicación Rafael Torres Escobar, una vez terminada la presentación de la muestra por el colega Víctor Manuel González, éste se dobla desmollejado de la risa por la jocosa felicitación del director de Bohemia José Fernández mientras se funde en un fraternal abrazo con el autor de la exposición.

En esta otra secuencia hemos querido ofrecer a nuestros vecinos cubanos que no pudieron estar presentes, y a los que comparten este blog por Internet, todas y cada una de las caricaturas allí presentadas:

Pero hay un caso en especial al que me siento deudor. En primer lugar porque la persona omitida compartió conmigo muchos años de bregar por las sendas del humorismo criollo, ya en Bohemia, donde durante mucho tiempo escribió la sección “Brochazos” como en Palante donde era asiduo colaborador.

Pues bien, tal vez el nombre Ramón Guerra González, no les diga mucho a ustedes, pero si agregamos que se trata del periodista, costumbrista y humorista Mongo P. ya es otra cosa.

Nació en la Villa Roja, o del Humor de San Antonio de los Baños hace más de 90 años, sin embargo, este humorista de pura cepa recibió el título de Primer Hijo Adoptivo de Bauta, por residir casi la mitad de su vida en Playa Baracoa.

Confieso que la sección “En Pocas Palabras” de este blog particular, debe haber heredado algo de su impronta pues así se llamaba también la saga que periódicamente publicaba para la Bohemia con materiales de entretenimientos dirigido a todas las edades.

Mongo P. abandonó este valle de lágrimas en su querida Bauta el 13 de enero, hace un par de años, y en la nota de despedida que el colega Héctor Arturo le dispensara en Palante días después cuenta:

“…Tuvo el privilegio de ser uno de los fundadores de la Bodeguita del Medio y conocer allí a cientos de personalidades de medio mundo, entre otros a Salvador Allende, Nicolás Guillén, Ernest Hemingway, Bola de Nieve, Víctor Manuel, y varios más… La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, por parte de su director, Eusebio Leal entregó a Mongo P. el título honorífico de El Último Bohemio...”

Indagando sobre el caso, recientemente dirigí mis pasos a “La Bodeguita del Medio”, en la calle Empedrado y al revisar las instantáneas que cuelgan de sus paredes hasta el techo, constaté que no estaba la que yo requería. Entonces fui gentilmente atendido por los compañeros Sonia, Manolito y de turno ese día. Por ellos supe que en las bodegas de la “Bodeguita” se acumula un archivo de fotos enorme, y me aseguraron de haber visto en él la fotografía tomada a sus fundadores Mongo P. y Martínez, --muy jóvenes ambos--, hace cincuenta años por lo menos.

De aparecer el documento, prometo ofrecérselo en el futuro a ustedes.

Esa es la deuda a que aludíamos en el encabezamiento del trabajo. Si alguien debía haber estado incluido en la exposición “Bohemios de Bohemia” era el último de los mohicanos, nuestro querido Mongo P.

16 ene 2011

EL PADRE, EL HIJO, Y HASTA EL ESPÍRITU SANTO DEL AHUIZOTE.

Siempre consideré a José Guadalupe Posada un artista incomparable. Hace 80 años se editó un libro sobre la obra del destacado creador, considerada como la primera presentación del pintor y grabador ante el mundo artístico. Acompañaba el volumen, un texto del muralista Diego Rivera, del cual extraemos unos breves párrafos:

“…Posada. La muerte que se volvió calavera, que pelea, se emborracha, llora y baila… La muerte como caramelo de azúcar, la muerte que engolosina a los niños, mientras los grandes pelean y caen fusilados, o ahorcados penden de una cuerda… La muerte parrandera que baila en los fandangos y nos acompaña a llorar el hueso en los cementerios… La muerte que es, en todo caso, un excelente tema para producir masas contrastadas de blanco y negro… Seguramente ninguna burguesía ha tenido tan mala suerte como la mexicana, por haber tenido como relator justiciero de sus modos, acciones y andanzas, al grabador genial e incomparable: José Guadalupe Posada…”

La interpretación satírica de la muerte en el país azteca por José Guadalupe Posada lo llevó a planos estelares en la gráfica y el costumbrismo de su país y del mundo. Nace el artista en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852, y un primero de enero, seis años más tarde, otro grande del humor azteca, Daniel Cabrera, ligado con él por la historia y la afición, ve la luz en Zacatlán:

En cierta ocasión ambos coinciden en la revista satírica “El Ahuizote”.

Pero dejemos que hablen los que más saben:

Según el colega Eduardo del Río, en su libro “Un siglo de caricatura mexicana”, esa especialidad gráfica en su país es tan antigua como el Bicentenario de nuestras luchas independentistas. En ella RIUS manifiesta que aunque en 1812 ya se editaban en México la revista satírica “El Juguetillo” y en 1826 el periódico “El Iris”, no existen copias de esas publicaciones.

Posada por entonces ya se había consagrado como grabador ilustrando corridos, adivinanzas, anuncios y hojas volantes críticas o publicitarias de todo tipo para el editor Vanegas Arroyo con sus calaveritas, y hasta con “Don Chepito Mariguano” –un viejo loco, calvo y hasta medio cegato— considerado el primer personaje de historietas autóctonas, aunque desde el punto de vista formal eran solo ilustraciones, no viñetas secuenciales.

Pues bien, durante aquella convulsa época de la revolución mexicana con sus altas y bajas surgían publicaciones donde primaba la crítica político-social. Todo parece indicar que el personaje ahuizote viene del náhualt (agua-espina), y así se nombra la nutria o perro de agua, pero en lenguaje figurado, el pueblo identifica al ahuizote como un personaje que molesta continuamente. Lo que el cubano definiría como una jejendilla –mitad jején, mitad ladilla--.

Dicen, y no son mentiras más –como diría cierto comentarista de nuestra televisión---, que la primera publicación con ese nombre “El Ahuizote” tuvo el apoyo de Porfirio Díaz contra la intención reeleccionista de Lerdo de Tejada, pero en cuento ascendió al poder, el propio dictador lo clausuró por “rezongón”.

Veamos que nos dicen Juan Manuel Aurrecoeche y Armando Bartra, autores del libro “La Historia de la historieta en México” (1974-1934).

“…Desde la guerra de independencia y hasta el segundo gobierno de Porfirio Díaz, la prensa política es un manifiesto perpetuo, un eterno llamado a la ciudadanía en nombre de los más diversos proyectos de nación. La crítica se apoyó en numerosos personajes satíricos. El Ahuizote es quizá el más consistente de ellos. Desde 1874 la publicación “El Ahuizote”, se ensaña con Lerdo y más tarde apoya el Plan de Tuxtepec animado por Porfirio Díaz. Pero once años después, su heredero “El Hijo del Ahuizote” de Cabrera, se constituye en el azote del incipiente dictador. La represión porfirista obliga a cambiar los nombres y sustituir a los responsables. Pero el espíritu de los ahuizotes se mantiene y surge de nuevo de la mano de Cabrera “El Ahuizote Jacobino…”

“El hijo del Ahuizote” de 1885 según el machón, se calificaba como: Semanario de oposición feroz e intransigente con todo lo malo. Fundador, director, y propietario: Daniel Cabrera. Calle de Cocheras No. 3. Apartado 421.

La osadía de este Daniel el Travieso le costó cara pues cayó preso más de cien veces, hasta que Don Porfirio Díaz no aguantó más y en 1903 el dictador ordenó la destrucción de dichos talleres, y claro, metiendo de nuevo al dueño en la cárcel.

Cabrera cumplió la condena con dignidad, y al salir en libertad, funda junto con su equipo otra revista llamada “El Colmillo Público”, clausurada también por el porfiriato. Perro huevero, el humorista crea otra peor: “El Ahuizote Jacobino” que le valió nuevas prisiones al dueño y a su personal.

Pero informaciones recientes me indican que el ahuizote pica y se extiende porque en el transcurso de toda esta época existieron publicaciones similares no solo con el título de hijo del ahuizote, sino también hubo padre, el nieto, ý el biznieto del ahuizote.

Como ven, la genialidad de Guadalupe Posada, demostrada desde su debut en “El Jicote” de Aguascalientes, la posterior colaboración con “Gil Blas Cómico”, “El diablito rojo”, el ya nombrado “El Ahuizote””, y con sus antológicas calaveritas, incluyendo a la Catrina o calavera de la cucaracha, puede emular perfectamente con la persistencia revolucionaria de su coetáneo, el tozudo Daniel Cabrera.

Como nota curiosa podemos agregar que en este afamado taller, se publicaron los Manifiestos No. 1 y No. 2 del 26 de julio durante el exilio en México del Dr. Fidel Castro y sus compañeros que un año después vinieron a Cuba en el yate “Granma”.

José Guadalupe Posada falleció en la Ciudad de México hace exactamente 98 años en este 20 de enero de 2011.

Pero parece que el tal Ahuizote es inmortal porque buscando información en internet, nos tropezamos con el sitio http://www.elahuizote.com.mx/ por lo que parece que habrá Auhizote

para rato.

CUANDO YO ERA CHIQUITICO Y DEL MAMEY(1)

En la pasada edición prometimos la sustitución de la serie “Cualquier tiempo pasado fue…” por una nueva que tratara facetas del costumbrismo cubano desde la óptica astigmática de un octogenario. De ahí que proponemos titularla “Cuando yo era chiquitico y del mamey”, en memoria de una vieja guarachita que me aprendí por la radio siendo niño, pues por entonces no teníamos tele. La pieza se titula “El Marañón” y dice así:

“Cuando yo era chiquitico y del mamey,

Y del mango me chupaba la semilla.

Ahora que soy marañón.

Marañón aprieta la boca…

El tiempo de los bobos se acabó…”

Pegajoso y curioso estribillo por lo absurdo, según mi criterio de primaria. Pero… ¿Conocíamos bien qué era el marañón?... ¿Lo saben las nuevas generaciones?...¿Y de mis queridos vecinos del viejo continente, qué?...

Según el vulgo, se trata de una fruta que tiene la semilla por fuera.

Según la definición del sabio naturalista cubano Juan Tomás Roig en su diccionario “Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba”. – Editado por la Editorial Científico Técnica, Tercera Edición, 1989: El marañón es otra cosa:

En primer lugar, lo que vulgarmente se conoce como semilla es precisamente el fruto. Un pedúnculo que produce aceite de cardol, de uso medicinal como gran parte de la planta, pero peligroso para los ojos y la cara al calentarse en su cocción.

En cuanto a su origen: Es tan autóctona como los taínos y siboneyes, pues presenció la llegada de los conquistadores desde los bosques orientales. El marañón también vive en las Antillas y parte del subcontinente, pero con distintos nombres. A saber, Canjil en Venezuela, Pajuil en Puerto Rico, Jacote en Guatemala, Merey en Colombia, Cacahuil en República Dominicana, Cajueiro en Brasil, y hasta en otros idiomas como Cashew nut en Antillas inglesas y Noix d´acajou en Antillas Francesas.

Hecha la aclaración, pasemos a ofrecerles el primer trabajo titulado:

TRENES SIN RIELES Y POMPAS SIN JABÓN.

Desde que el primer tren cubano traqueteara entre La Habana y Bejucal, el 19 de noviembre de 1837, --once años antes que en la Metrópoli--, miles de ellos han circulado sobre rieles en nuestro país hasta el día de hoy.

De ahí que, siendo niño, allá por el machadato, empecé a extrañarme de que hubiera otros trenes bien distintos. Pondremos solo tres ejemplos. El tren de lavado, el de pompas fúnebres, y el tren de cantina. Como verán se trata de trenes sin rieles y pompas sin jabón.

En primer lugar abordaremos los trenes de pompas fúnebres:

Lo que hoy es un servicio gratuito, entonces era un buen negocio, a tal punto que no pocos libretistas del “Alambra” bautizaron sus establecimientos funerarios como “La Bien Pagá”.

La cosa no era tan tajante: En la vida real todas las funerarias, contaban desde el más modesto servicio funeral hasta capillas de lujo, donde se sacaba pasaje para el más allá al compás de marchas fúnebres y aire acondicionado en el sarcófago. En época de la corneta era peor, pues los magnates de cuello duro, leontina y guanajita echada, alquilaban lloronas y plañideras, con las que el velorio se convertía en teatro.

Pasemos pues, a otro tren, más nutritivo:

Se trata del tren de cantina: Por lo general eran “paladares” ambulantes. O sea, te llevaban la fonda a la puerta de tu casa. Estos trenes eran tripulados por amas de casa, con muchos vejigos que alimentar. Su único defecto era que se excedían con la sal, porque en la bodega te la daban como ñapa.

Sin embargo, hay que reconocer que hacían maravillas con los fogones de carbón. Además, reciclaban la ceniza para la caca del perro del vecino, que le hacían –y todavía hacen-- la gracia en la puerta de la casa, lo cual era funesto para un establecimiento gastronómico que se respetara.

La dueña del negocio, cuando no tenía un familiar joven a mano, alquilaba un mensajero, capaz de resistir la infantería diaria bajo el sol. Este servicio debía respetar los horarios de almuerzo y comida, competiendo en exactitud con los itinerarios de los otros trenes. Es decir: los que salían de la Estación Terminal.

El condumio era trasladado en cantinas consistentes en una percha de donde se colgaban tres depósitos metálicos, precursores del actual “microwave”, donde viajaban calienticos, por orden de llegada: El entrante, el plato fuerte y el postre. La sopa casi siempre aguada, el arroz casi siempre blanco y los frijoles: ¡Cuidado con algunos clientes que cuando se le hablaba de frijoles respondían!:

--¿Negros?...NI los zapatos.

Hemos dejado para el final al tren de lavado. Un invento asiático, capaz de competir en precios y eficiencia con la más sofisticada tintorería del patio. Se establecían en casas de puntal alto con varios cuartos donde se apiñaban decenas de jóvenes que saludaban con una reverencia y –un:

--¡Bueno lías! ¿Qué tu quiele pa mi?

Sin lugar a dudas eran emigrantes del Lejano Oriente a los que todo el mundo llamaba Chino Manila, y ninguno era filipino.

Aquello funcionaba como una cooperativa de solteros sin hora de apertura, de almuerzo, cambio de turno, o cerrado por inventario. La atmósfera del local siempre estaba impregnada de olor a lejía, y el vapor que emanaba de las planchas de carbón. Tal vez por esa razón, se preservaban entre semana para salir el domingo en pandilla hacia la zona de tolerancia del barrio chino, donde condonar tanto vapor acumulado.

Nadie cobraba tan barato el servicio, ni dejaba la ropa tan blanca como ellos. Eran expertos en planchar las guayaberas de hilo y dejar los cuellos de la camisa bien almidonados. Hoy morirían de hambre con tanto pullover negro, a pesar del calentamiento global.

No se les perdía una pieza entre cientos de ellas. Imagínense identificar los calzoncillos matapasiones, todos iguales, todos blancos, todos de hilo. Y es que su método era infalible: Utilizaban caracteres indescifrables chinos, con tinta china, en lugares tan íntimos y remotos como la propia China. Todavía debe haber alguno por ahí con la marca del Zorro.

Otro método infalible para que no se les extraviara una pieza, era ponérsela difícil a los cacos, porque la ropa en el tren de lavado era colgada en sus respectivos percheros, por lo menos a tres metros del piso. Las varas que ellos utilizaban de día eran escondidas de noche, y siempre había un perro cuidando para que no las utilizaran.

A veces añoro el comercio chino de antaño como la fonda o el puesto de frutas del barrio, donde la vianda se beneficiaba en horario extracurricular para amanecer flamante en el viandero, las crujientes chicharritas y las majúas náufragas en aceite hirviente, los bollitos de carita, los helados naturales sin leche, que se reciclaban antes de que se echaran a perder, hechos in situ con sorbeteras. Como ven, son muchos los servicios que se han perdido, y con el auge del trabajo por cuenta propia, tal vez podamos resucitar algunos. Siempre que sean para abaratar costos, mejorar ofertas, y desinflar plantillas… ¡Bienvenidos sean!.


31 dic 2010

UN TESTIMONIO DE QUE NO ESTÁ MUERTA.

El 28 de enero de 1940, coincidiendo con el 157 aniversario de nuestro Apóstol José Martí, nació Miguel Barnet, folklorista, etnólogo y poeta de reconocidos méritos, además de buena gente.

Este recordatorio surge a propósito de un trabajo suyo titulado “La lengua que hablamos”, publicado en el periódico Granma el viernes 20 de agosto del 2010. http://granma.co.cu/2010/08/20/nacional/artic02.html

En el artículo, el eminente investigador apoya los esfuerzos del Ministerio de Educación por dar una mayor atención a la ortografía, pero hace hincapié también en la importancia del léxico. Según él, nuestro español no es una lengua muerta, por tanto no sólo debemos escribir correctamente las palabras, sino también luchar por el enriquecimiento del idioma con nuevos vocablos.

Para Barnet la variante cubana es un suculento potaje lexical donde se mezclan el chorizo español con el casabe indígena, al compás del tambor africano, todo ello condimentado con aromáticas especies asiáticas. Las nuevas generaciones deben aportar --y así lo hacen-- con sus lenguajes, ya cultos, ya populares, en una equilibrada renovación que nos identifique en tiempo y espacio.

Alerta el investigador que, aunque no vivamos en una sociedad perfecta, debemos tratar de perfeccionarla. Y yo agrego: El antiguo Don con que se saludaban antaño los caballeros venidos a menos de España con olor a rancio, fue puesto en solfa por el de la triste figura. Y del ámbito medieval salió de su fortaleza el amo del castillo para mantener los Buenos días, señor, hasta el de hoy. Los más ahorrativos, se limitan al solitario ¡Hola!, y más recientemente en nuestro país, surgió un Compañero que te da su mano solidaria junto con la frase cortés. Hoy es frecuente escuchar un raro “¡Qué bolá!”

Esta expresión resulta enigmática para mi: ¿Será con V de vaca o con B de burro? Si de volar se trata es con uve, y si de beisbol, con la más alta de las dos.

Incomprensible, pero aceptable. Peor que ello es ese buen habitante del siglo XXI que entra a cualquier lugar sin dar los buenos días, las buenas tardes, ni las buenas noches, lo que no es un buen ejemplo de buenas costumbres.

A veces involuntariamente tropezamos con innovaciones verbales que nos ponen la lengua de gallina.

Algunos sibaritas del lenguaje son tan selectivos que no dejan una “ese” en el plato: “Somo eso que noj la comemo al hablal”.

Otros no fallan por defecto, sino por exceso. Veamos:

Al agregarse a cualquier texto la frase un poco que”, el aporte se convierte en soporte; es decir, una especie de muleta muy necesaria cuando se cojea al hablar. Ni siquiera podemos calificar el hecho de facilismo, pues su uso es totalmente innecesario y abusivo.

Obviamente, hay molestos latiguillos que se utilizan frecuentemente pero inconscientemente por quienes los usan, pero el que los padece, sinceramente tiene que ponerse bravo, aunque el vocablo esté acertadamente empleado, --justamente por eso--, por ser doblemente inútil, sobre todo cuando algún comentarista de la radio o la televisión lo lance abiertamente al éter para convocarnos urgentemente a cualquier actividad inminente; y son cientos, tal vez miles quienes innecesariamente se ven expuestos al inclemente bombardeo de sus convocatorias, independientemente de que podamos cumplirlas o no.

Como pudieron apreciar en siete renglones se utilizaron 14 palabras innecesariamente.

¿Y qué me dicen del uso y abuso como tal, de ciertas palabras sobrantes para apoyar como tal cualquier pensamiento como tal? En mi opinión, ese defecto como tal, debe erradicarse del lenguaje cotidiano como tal. Si luchamos por reducir plantillas infladas como tal por obsoletas, debemos procurar lo mismo como tal.

Aquí han sido siete vocablos de más en solo cuatro y un piquito de líneas: ¿Por qué no ahorrar también palabras parasitarias?

Son frecuentes, además, los casos de aquellos que se dedican al cambalache de letras. Veamos como se efectúa la permuta de la R por la L, o el doble secuestro de la D y la R en una sola frase:

“Hemos fallao polque el poblema resultó complicao, ¿veldá?

En estos tiempos vertiginosos que nos ha tocado vivir, hay jóvenes que hablan peligrosamente a exceso de velocidad sin que se le ponga una multa en la vía. Pero peor aún son aquellos que lo hacen en los medios masivos de (in)comunicación:

“EnestespacioradialnoscomplcepresentarlesalmejorcorredordedistanciascortasdeCuba”.

Recuerdo que mis padres, frecuentaban los cines de barrio donde pasaban películas en español, ya mexicanas, argentinas, o españolas. ¿Las causas? Un bajo nivel de escolaridad de quienes leían con bastones mientras los textos traducidos avanzaban en cámara rápida, lo cual no les permitía perseguir la lectura del subtitulaje.

Nos ofendemos y hasta queremos fajarnos cuando nos mientan la madre o nos dicen algunas”malas” palabras, pero nos reímos al escuchar “joder, o”de puta madre” por boca de comediantes gilipollas españoles del cine o la tele. Cuestión de temperamento, dirían unos; de educación, otros. En mi criterio la diferencia estriba en la intención.

Lo cierto es que, nuestra generación también aportó lo suyo. Pasaron los días en que nos acuñaban aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” o que “la juventud estaba perdida”. Recordemos que la Cuba prerrevolucionaria padecía el síndrome del cachumbambé desde los tiempos de generales y doctores, con vaivenes entre las vacas gordas y las flacas. No había nada más parecido a un liberal que un conservador: Unos arrollando al compás de la “Chambelona, del tiburón que se baña pero salpica”; otros tras la conga del “Mayoral que viene sonando el cuero”. La controversia no era solo campesina sino electoral, con estribillos como estos: “Gómez-Arango, le zumba el mango” o “Zayas-Carrillo, victoria en el bolsillo”. En definitiva “la porra” del asno con garras enfrentada a la “tángana” universitaria tuvo que salir “echando”, para dar paso a la Revolución del 33 que “se fue a bolina”.

El desparpajo era tal que se necesitaba de un traductor para descifrar los galimatías de un Presidente cantinflesco, y hasta un alcalde tuvimos al que el choteo criollo bautizó Pepe Plazoleta.

La desvergüenza viajaba en cola de pato y vestía de dril cien, pero se beneficiaba de sufragios que se decidían con “cañonas, bravas, pucherazos” y hasta –“viajeras”, como en el dominó--. Los comunistas eran unos “ñángaras” y la gente común comía “catibía”; el que se quedaba sin trabajo perdía “la pincha”, se quedaba “sin pega” y pasaba al estado de “bruja o erizo”. Si todas estas palabras no resultaban un enriquecedor aporte al idioma, que venga Cervantes a cuestionarlo.

Sea éste mi modesto aporte al informe del presidente de mi querida UNEAC, en el preciso instante de cruzar la raya de los setenta y de este 2011 que comienza… ¡FELICIDADES POR PARTIDA DOBLE BARNET!

DE LA VIÑETA AL CINE Y DE AHÍ A LA GLORIA…

Que la tira cómica del combatiente mambí “Elpidio Valdés” haya atravesado la trocha de Júcaro a Morón, para insertarse en los primeros planos de la cinematografía cubana no es obra de la casualidad, en tal caso de su autor, el caricaturista Juan Padrón Blanco.

Que el personaje sea el ídolo indiscutible de varias generaciones de niños cubanos, tampoco es una sorpresa.

Padroncito es, sobretodo, un hombre de la prensa, de la gráfica, de la tinta y el papel, devenido cineasta. Si me tocara a mi, --testigo de su nacimiento--, hablar de las motivaciones inquietudes y afanes que inspiraron al autor, estaríamos contando anécdotas hasta el año que viene. Además, la recomendación vendría de muy cerca.

Que merece la pena hacerlo: ¡Claro que sí! Para ello nos bastaría con reproducir algunas aventuras del héroe manigüero, pero hemos preferido escoger ilustraciones de nuestros medios que, por su importancia le han dado destaque al personaje y al autor en sus respectivas portadas. Con ellas calzaremos la información.

Pero, dejemos que colegas de otros medios intervengan en el asunto. Por ejemplo:

Maya Quiroga, en la revista Bohemia del 4 de julio de 2008 y bajo el título deEntre mambises y vampiros” nos cuenta:

“…Considerado por muchos como el más exitoso de los realizadores cubanos de dibujos animados, Juan Padrón, (Matanzas 1947), graduado de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, y Premio Nacional de Humor (2004), es el padre de “Vampiros en La Habana” (1985), del personaje “Celedonio” (1983), y de “Filminutos”; es también coautor de “Quinoscopios” entre otros personajes…” …En su niñez fue fanático de los comics, “Superman”, “Los Halcones Negros” de Narda, de “Mandrake el Mago”, de Aleta la novia del “Príncipe Valiente”, Rosario la de “Popeye”… A finales de los años 50 tenía sólo 12 años, pero ya el bichito por el cine se había apoderado de él…”

Nadie mejor nos puede hablar de su niñez, que su hermano Ernesto Padrón, --también destacado dibujante de historietas y animados— en el trabajo titulado “No tuve Superman, tengo a Elpidio Valdés” en Juventud Rebelde (1 de marzo de 1998):

“…Cuando mi hermano Juan y yo éramos niños –físicamente hablando— hacíamos historietas y filmábamos películas y dibujos animados con una cámara de 8 mm. Los temas de estas obras eran un reflejo de los cómics, filmes y series norteamericanas que prácticamente ocupaban todo el espacio editorial, cinematográfico y televisivo de los años cincuenta… Marines contra japoneses amarillentos, superhéroes contra científicos lunáticos, detectives contra el crimen organizado, vaqueros almidonados contra indios, monstruos contra gente aterrorizada y por supuesto de los dibujos animados de los hermanos Fleischer, Walter Lantz, Walt Disney, etc.,…”

Por su originalidad hemos escogido un fragmento de la entrevista titulada “Dialogo Circunstancial con Elpidio Valdés” (A lomo de Palmiche por calles de La Habana) que le hiciera Rosa Elvira Peláez, al personaje de papel sobre su autor en el periódico Granma de 12 de agosto de 1988.

“—Tú eres un símbolo Elpìdio…

“--Eso. Nací por el amor de él a nuestra historia de luchas. Me contó que, en 1968, el Año del Centenario, se publicaron muchos textos sobre los mambises, y él sintió como si hubiera picado un anzuelo muy grande. Cuando lo vea, pregúntale por El libro del Mambi. De una editorial a otra, libró por este libro una campaña de 12 años…”

La revista Revolución y Cultura también interviene en el tema. En ella el poeta y crítico Nelson Herrera Ysla nos habla de sus comienzos en “Padrón: El humor encontrado”:

“…Siendo más joven de lo que él imaginaba, un día de 1963, Norberto Fuentes le disparó a quemarropa la posibilidad de trabajar para la revista “Mella” junto a un nutrido grupo que ya se encontraba en la importante publicación de la juventud cubana… y no lo pensó tres veces… En La Habana se unió a Virgilio, Roberto Alfonso, Rostgaard, Fundora, Newton Estapé, Víctor Casaus, y a un notable dibujante que luego se dedicó a componer canciones, y tocar bien la guitarra: Silvio Rodríguez. Todos hacían una página memorable llamada “El Hueco” (una historia muy profunda)…”

El especialista Tony Piñera mezcla los nombres del muñeco y su autor en Granma con el título “Juan Elpidio Padrón Valdés” a los 30 años, en marzo del 2000.

“…Con la seriedad típica de los hombres que alientan la sonrisa, contó que Elpidio se parecía a él de joven. Yo siempre hago el chiste: --Antes me parecía a Elpidio, y ahora al general Resoplez. --Gordo y con el bigotazo (pero siempre cubano)… A la pregunta ¿Elpidio Valdés y Elián? Sus ojos azules brillan. Fue emocionante. Cuando vi aquello de que pedía un avión para que lo trajeran a Cuba me dijo: --Voy a realizar un dibujo para cuando regrese y otro para su escuela, que fue también la mía, donde estudié de tercero a sexto grado. Porque soy de Cárdenas como Elián…”

El 12 de diciembre de ese mismo año, Juan Padrón nos sorprende con otro de sus éxitos, y de ello nos da cuenta el escritor humorístico del DEDETÉ Jorge Alberto Piñero al describir en el diario Juventud Rebelde que “María se cogió la fiesta de Lucas”.

“…Si no es un récord, al menos es una buena marca la impuesta por Juan Padrón y Elíades Ochoa en la premiación del Lucas 2000. Cuatro premios: Música tradicional, clip masculino, dirección, y al mejor video clip del año, alcanzó el tema “Píntate los labios María”… El hecho fue noticia en la fiesta que Lucas ofreció la noche del pasado domingo en el Teatro Mella de nuestra capital. Digo fiesta porque fue un verdadero carnaval el espectáculo que sirvió de soporte a la entrega de los premios a los mejores video clip del año…”

La creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) el 20 de marzo de 1959, permitió que a partir del primer corto de animación “La Prensa Seria” en 1960 de Jesús de Armas, se produjera una serie de “cartoons” caracterizados por la temática política ideológica, en momentos de cruenta agresión imperialista. El Congreso de Educación y Cultura de abril de 1971, cambió la situación al orientar la producción de dibujos animados para el público infantil que comenzaron a estrenarse a partir de 1976.

Victoria Quintana en Cuba Internacional continúa la historia en un trabajo titulado “Contra Dólar y Cañón”. Veamos:

“…Para los mayorcitos amantes de la acción y la aventura, nació la figura del mambí, encarnada en Elpidio Valdés, de uno de nuestros más laureados realizadores, Juan Padrón… Se trataba de un personaje conocido por los niños a través de las historietas publicadas en el semanario Pionero desde 1970… Las famosas cargas al machete y los ingeniosos ardides de los mambises para burlar el asedio del poderoso invasor español llega a los niños en episodios frescos y cargados de humor, reforzando su patriotismo y la admiración por su pasado… El éxito fue tan grande que en 1979 se realizó el primer largo metraje cubano de dibujos animados utilizando a Elpidio Valdés como protagonista… En 1983 se hizo el segundo largometraje de dibujos animados “Elpidio Valdés contra dólar y cañón, que superó en calidad al primero…”

Con estos testimonios, espero que nuestros amables vecinos se hayan percatado de la importancia y la popularidad tanto del personaje como de su autor. Sin embargo no quedaría satisfecho sin aclarar que por sobre todas esas cosas, Juan Padrón, es un artista excepcional, al que no se le puede encasillar en ningún esquema, por muy exitoso que sea alguna obra o proyecto suyo.

Como vimos hizo sus pininos en “Mella” pero se escapó de “El Hueco” para crear historietas de todo tipo, saltando de redacción en redacción. Así nació, sable en mano, Kashibashi un samurái con cara de niño, donde debutó un personaje criollo tan simpático que luego lo incorporó a aventuras de ciencia-ficción, y al final, tener que bautizarlo como Elpidio Valdés para que pudiera alzarse en la manigua redentora frente a las tropas españolas.

El inquieto dibujante tuvo la osadía de bajar a las profundidades abismales para enfrentar a Marcelino, --investigador submarino--, contra el tiburón Everardo tan sangriento o más que el de Spielberg.

Inquisidor y medieval, Padrón incursionó también en las mazmorras del humor negro con Los Verdugos, en jocosa competencia con sus tragicómicos vampiros, semillita que fructificó años más tarde en La Habana gracias al cine de animación.

Pero no contento con eso, en la prensa le sacó lascas a piojos y comejenes de todo tipo, y cuando se le acabaron los insectos agarró las letras logrando conflictos entre ellas para la serie “Abecilandia”. Tal parece que no exista marco capaz de aprisionar a una imaginación tan fértil como la suya, a tal punto de crear un absurdo Zoo-ilógico. ¿Que nos prepara Padroncito a la altura de este año 2011?, no lo sé. Pero espero que sean nuevas sorpresas para celebrar sus 73 añitos el próximo 29 de enero.

Hace algunos años, en uno de sus homenajes, los caricaturistas fuimos convocados para agasajarlo con la interpretación individual de sus personajes: Aquí va mi aporte en aquel momento:

¡FELICIDADES COLEGA, Y NO ME MUEVO DE LOS 80 HASTA QUE ME ALCANCES DENTRO DE SIETE AÑOS!