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17 mar 2012

LA LIBRETA Y EL LIBRETAZO

Como una curiosidad más abrimos esta remembranza con la portada que el entonces semanario PALANTE Y PALANTE publicó el 7 de marzo de 1963, reportando el alumbramiento de una robusta bebita, a la que bautizaron Libreta de Abastecimientos o sea, que hoy es una temba de 44 años, con pronunciados síntomas de envejecimiento lo cual no podemos tildar de prematuro, porque ha durado más de lo previsto.

Lo que sí se le diagnostica es su próxima jubilación en la misma medida en que sus inquilinos permuten para el mercado de libre competencia.

Aclaro además, que aquello fue un parto múltiple pues nacieron jimaguas, pero su hermana menor, la de productos industrializados o comerciales, --mucho más débil de salud--, falleció siendo aún muy joven.

Con aquella cubierta a cuatro colores realizada por el maestro Wilson, la publicación demostraba tanto inmediatez como vigencia, y ratificaba la necesidad de mostrar semanalmente de forma amena y jocosa el palpitar de un país en plena efervescencia revolucionaria.

Pero éste tampoco fue un aporte aislado.

Siete días más tarde apareció en sus páginas otra exclusiva que lo caracterizó para siempre: Por primera vez una publicación humorística utilizaba verdaderos enviados especiales a provincias --especiales porque eran humoristas integrales— quienes abordarían temas in situ, sin abandonar los aportes de los habituales corresponsales allí asentados: Cardi, Pitín, Wilson, Betán, Lillo, Évora, Alben, Mitjans, Val, Felo, Pecruz, etc, a cada rato incursionaban por tierras donde sólo se les conocía por la firma, y a partir de entonces se convirtieron para aquellos fans en seres de carne y hueso.

Fue una modalidad que pronto ganó la simpatía aquí y allá, aunque no exenta de fallos y obstáculos, como los de aquel primer trabajo que, como protagonista me toco vivir en marzo del 63, y hoy lo ofrezco como premisa de incurable cuentero a mis vecinos y nietos de la internet.

Unos días antes el entonces director de PALANTE Y PALANTE, Gabriel Bracho Montiel reunió al colectivo para anunciar la necesidad de mover el personal y pulsar las vivencias en el mismo lugar de los hechos con la óptica especial de humoristas gráficos y literarios. Desconozco por qué se me escogió junto al veterano Felo Díaz para inaugurar esta aventura.

Lo cierto es que, a comienzos de ese mes partimos en ómnibus interprovincial hacia Santiago de Cuba, capital de la entonces provincia de Oriente—hoy son cinco—. Las particularidades de ese viaje y las sorpresas que nos deparó la aventura quedaron plasmadas en el reportaje que transcribimos a continuación:

He aquí algunos párrafos de aquel primer reporte titulado “Los Batallones Rojos”:

“Holguín, marzo 9 de 1963. Al llegar a Holguín en un viaje más largo que Habana-Moscú en el TU-114 parecía que allí estaban también de Carnaval; la terminal de ómnibus llena de gente, los tranques automovilísticos a tutiplén en todas las calles, el parque atestado, y como es natural también el Teatro Infante, --donde se celebraba el Segundo Chequeo de la Emulación Socialista en la Tercera Zafra del Pueblo--, lleno de bote en bote. Al entrar Felo y yo en el local atronadores aplausos retumbaron en el recinto. Me extrañó un poco que el público nos conociera pues asistimos allí casi de incógnitos, pero Felo me aclaró que no se trataba de nosotros, sino del Comandante Armando Acosta, quien iba a hacer uso de la palabra.(…)

Tanto Felo como yo, en aquel momento coincidimos ingenuamente que ese sería nuestro primer “palo periodístico”, independientemente de las orientaciones que se nos bajaran en la provincia.

El orador era un individuo fornido pero bajo de estatura, vestido de verde olivo, y que pronunciaba las palabras desde un escenario sin más utilería que un simple micrófono. Aquella escena se me fijó en la retina, tome el bolígrafo y la libreta de notas. Mientras Felo anotaba los datos, yo trazaba el boceto del orador, que aquí les ofrezco tal y como salió publicada en la edición del día 14 de marzo.

He aquí una semblanza con la que describimos al protagonista en el trabajo:

“…Conquistaba el auditorio con un lenguaje sencillo, jovial, fraterno, pero a la vez responsable y lleno de energía.(…) En ocasiones su charla se tornaba jocosa y a veces en sus anécdotas contaba chistes mejores y críticas más severas que las que acostumbrábamos a hacer en PALANTE Y PALANTE…”

El mejor ejemplo fue la respuesta a una alusión hecha por el delegado de la provincia habanera, referente a la pérdida por Oriente del primer lugar de la Emulación en ese chequeo:

“…Eso me recuerda el cuento de un tipo bajito y flaquito, quien al fajarse con otro muy corpulento logró tumbarlo al suelo mediante un empujón, y una vez que lo tuvo horizontal se lanzó sobre él abracándolo al mismo tiempo que gritaba desesperado: --¡Ayúdenme a sujetarlo!—En eso, otro le preguntó: --¿Cómo que te ayuden a sujetarlo, si lo tienes dominado en el suelo? --Y entonces el chiquitico le contestó: --¿Y si se vira?...”

Esta intervención nos da una idea de con quien nos habíamos tropezado, pero en aquel momento no llegamos a profundizar en su carácter.

La clausura estuvo a cargo de Carlos Rafael Rodríguez quien enfatizó que gran parte de los éxitos alcanzados en la Emulación hasta ese momento en la Tercera Zafra del Pueblo, se debía a la creación de los “Batallones Rojos”.

Habíamos entrado con el pie derecho. Sin comerlo ni beberlo la actividad del Chequeo nos puso en bandeja una información de primera, sin haber siquiera contactado con los compañeros de la Dirección Provincial del Partido en Oriente: Compañeros Lara y Puentes Ferro.

Nuestra estancia de quince días produjo varios materiales que se publicaron a continuación, como el costumbrista “Carnavales y sonrisas en el poblado de Guisa” donde yo puse los confetis gráficos y Felo la serpentina literaria; una crítica rodante titulada “En el viaje a Oriente perdimos La Tabla”, o el antológico reportaje “Debut en Guantánamo” .

De regreso a La Habana a fines del mes siguiente, recibimos a través de nuestro director, una invitación personal del Partido en Oriente, para visitar de nuevo la provincia; y hacia allá me dirigí entusiasmado.

Pero, quien le dice a ustedes que, no bien llegado a Santiago de Cuba, el Primer Secretario del Partido, Comandante Armando Acosta, me esperaba en su propio despacho, y una vez intercambiados los saludos de rigor entró en materia:

De una gaveta del buró sacó el ejemplar del día 14 y señalando la caricatura que yo le había realizado me preguntó: “¿Usted cree que éste soy yo?” Me quedé sin aliento, y no pude contestarle la pregunta. De eso se encargó el mismo: Abrió otra gaveta y esparció una docena de fotos: Algunas mostrando pobladas barbas, vistiendo verde olivo en la toma de Remedios, con el torso descubierto dando pico y pala en la Ciudad Camilo Cienfuegos, entre otras muchas escenas similares. --Ése soy yo: Un toro, una bestia para el trabajo, y usted me ve tieso, pasivo, con una barriguita de burgués trasnochado.

El chapuzón me tomó de improviso; el horno no estaba para galleticas y no le faltaba razón desde su punto de vista: Asentí pues con la cabeza. Cambiando el tono, se rió a carcajadas y a continuación reconoció que la situación de solemnidad en el teatro era otra, y que me daría la oportunidad de desquitarme y demostrarle mi capacidad satírica en varias tareas que me situó de inmediato. Entre ellas la visita a Minas de Frío durante la selección de los Maestros Voluntarios de Vanguardia, trabajo que titulé “Vanguardias de vanguardia”,

Pero, sobre todo recuerdo la tarea de montar personalmente la primera exposición del semanario PALANTE Y PALANTE fuera de las fronteras capitalinas, y así se hizo en la Biblioteca Elvira Cape de la ciudad santiaguera, con facilidades para la transportación de los originales y la ayuda permanente de su dulce directora: la doctora Ibarra cuyas canas de abuela cariñosa y servicial la hacían aún más adorable.

Ocurrió allí algo inolvidable: Una vez terminada la muestra, y a solas, la doctora Ibarra con una alegría infinita me abraza para confesar que aquella exposición le había producido una alegría inmensa. Ante mi ignorancia agregó: --¿Blanco, usted no vio como el Comandante Acosta asistió a la inauguración? --Sí, muy bueno, ¿y qué?, le respondí.

Casi con lágrimas en los ojos me dice emocionada: --¡Éste hombre no había pisado el local de la biblioteca hasta el día de hoy.

Esas son las pequeñas cosas que hacen felices a mucha gente valiosa pero sencilla, y a nosotros toca divulgarlas.

9 feb 2012

RENACER

El título que acabamos de ofrecerles no es impensado. Parte de ciertas impresiones advertidas personalmente en la última semana de mes.

El miércoles 25 de enero el periódico GRANMA en su página cultural bajo el título de “Invitación entre puentes” anunciaba lo siguiente:

“…Este programa cultural a cargo del periodista y crítico Fernando Rodríguez Sosa, el sábado 28 de enero a las 8.30, en el Museo Provincial Palacio de Junco, en Matanzas, tendrá como invitado al humorista gráfico Francisco Blanco, (Blanquito), en ocasión del Salón Nacional de Caricatura “Doble Nueve” que se celebrará en la llamada Atenas de Cuba. Además de entrevistar al también fundador del semanario humorístico PALANTE, Rodríguez Sosa comentará el libro “Massaguer, República y Vanguardia”, de Jorge R. Bermúdez, publicado por Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau…”

Al día siguiente partimos para Matanzas un grupo de humoristas invitados a la inauguración de dicho concurso “Doble Nueve” en la galería provincial “Pedro Esquerré”.

Para mi el acontecimiento fue el renacer de ese artista plástico prematuramente desaparecido, a quien cariñosamente llamábamos “El gordo Esquerré”, --una de las promesas de la pintura y el humorismo matancero--.

El título de la convocatoria, recuerda también la obra más conocida internacionalmente del caricaturista Conrado W. Massaguer, donde plasmó la jugada perfecta de la Segunda Guerra Mundial, “El doble nueve” pues en ella enfrentó en la mesa de dominó a los protagonistas principales de la misma, Roosevelt y Churchil frente Hitler y Mussolini, mientras detrás, como simples “sapos” aparecen Stalin e Hirohito.

Lo curioso es que hubo dos doble nueves: El otro cuadro de él es anterior y tiene el típico sabor bucólico de este juego, pues muestra una partida entre guajiros, en un fondo rural costumbrista. Lamentamos no haber conseguido esa versión.

La prensa nacional ha destacado la labor del jurado formado por los artistas Adán director del DEDETE, el afamado matancero Manuel, y el trinitario Ramsés, así como las obras ganadoras, sus autores, y otros aspectos del acto inaugural. Lo que obviamos para no salirnos del tema central de esta crónica: RENACER.

Aquella tarde, bajo la tarja de la Galería de Arte sede de la exposición, que recuerda a Esquerré, pude fotografiarme con otro genio de la caricatura cubana: Gustavo Prado (Pitín), sempiterno emigrante nacido en Ranchuelo, madurado en La Habana, y desde su jubilación, matancero aplatanado. Las flores y otros presentes en sus manos dan fe del homenaje que se le brindaba, demostrativos del cariño que le profesan sus admiradores y vecinos. La imagen podría titularse: Dos octogenarios fundadores de PALANTE renacidos bajo un mismo techo.

Amenizó la actividad el trovador autóctono Toni Ávila, (La choza de Chicha) --en mi modesta opinión, un maestro del retruécano, el trabalenguas y el doble sentido--. Como ustedes conocen por la firma, mi primer apellido es Blanco, y el segundo, Ávila, que coincide con el primero de él. Sin embargo, según sus propias parodias, “…somos más que negro y que blanco, somos martianos y cubanos…”

Pero ahí no pararon las sorpresas de este Renacimiento. Al concluir el acto cultural, y antes de regresar a casa, los invitados habaneros decidimos hacer un breve recorrido por las coquetonas calles de la ciudad, más reverdecidas que nunca por los “timbiriches” de los cuentapropistas que antes el trovador Ávila nos había pintado con tanto colorido y sabor. Pero notamos además que algo renacía en aquellos transeúntes y comerciantes. La pasión por la pelota, el deporte nacional, cuya afición había retoñado precisamente bastante cerca de allí, en el centenario Palmar del Junco.

A cincuenta años del nacimiento del beisbol no rentado en Cuba (1962), por primera vez el sotanero Matanzas ocupaba la primera plaza en la lista de posiciones de la región occidental. Era la resurrección de una hegemonía, “Azucarera” y el pueblo estaba alborotado.

La gente, ante las tarimas, no regateaba los precios como habitualmente lo hacía, sino preguntaba quién ganó el juego de ayer, o qué nos estaban preparando para el de hoy. Había que tener mucho cuidado en nuestros comentarios. Era tal la pasión beisbolera, que si descubrían nuestra identidad capitalina, podía echarse por tierra la hospitalidad de un pueblo tan amable.

Esa noche, se enfrentaban nada menos que por el primer lugar, los equipos Industriales y Matanzas en el estadio local. Y era lógico aquella resurrección pues, por primera vez en muchos años, las gradas repletas no daban a basto y las telenovelas desaparecían como por encanto de las pequeñas pantallas para dar paso en cada hogar a la lucha entre cocodrilos matanceros y leones capitalinos.

Por suerte para ellos --y para nosotros también—en el estadio, los Industriales no pudieron pasarles la escoba, y la serie quedó dos a una. Así se calmaron los ánimos.

Estos son solo algunos aspectos del renacer de Matanzas que anunciamos en el título de esta croniquilla, ya que, por lo visto, la provincia sigue y seguirá siendo la Atenas de Cuba.

En mi criterio, esto marca la intención de la capital yumurina por reconocer la herencia cultural existente en la Ciudad de los Poetas, con hincapié en el humorismo gráfico, y su gran exponente en la primera mitad del siglo XX Conrado W. Massaguer, cardenense por más señas; a quien volveremos con motivo de su sonriente 117 onomástico el próximo 3 de marzo de 1895.

Como anunció el diario, regresamos a la Ciudad de los Puentes el sábado.

Todos sabemos que el 28 de enero es un día de gran significación en Cuba por la celebración del nacimiento de Nuestro Héroe Nacional José Martí. Coincidió la fecha esta vez con la invitación del colega Fernando Rodríguez Sosa, a pocos días de inaugurarse la Feria Internacional del Libro 2012.

Precisamente, sobre la vida y obra de Massaguer, libro escrito por Jorge Bermúdez, trataba el coloquio y los organizadores pensaron que mi presencia enriquecería el debate, pues la revista BOHEMIA había publicado un artículo mío con motivo de su Centenario en marzo.

Tuve el placer de recordar mis vivencias y conversaciones con el maestro, entre ellas lo referido a la caricatura más grande publicada en la prensa por un cubano. Se habló de su impronta en la primera mitad del siglo XX, dado su carácter mundano, y la aproximación a cierta parte de la alta sociedad, así como la superficialidad conque algunos detractores lo acusaban de bon vivant. No tenían en cuenta su apego al desarrollo y la modernidad, sus vínculos con la izquierda más revolucionaria de la época, o la fundación de revistas de avanzada para su época.

Como si todo esto fuera poco, a él se debe la introducción en Cuba del sistema de impresión off-set, mucho antes que otros países latinoamericanos.

Lo más importante: Murió modestamente en Cuba, sin ceder a las tentadoras ofertas que se les hacían desde el extranjero.

Tuve además la alegría de que en esa ocasión concurrieran también mi hijo homónimo y su compañera —ambos pertenecientes al equipo de BOHEMIA--, aprovechando para presentar algunos de sus trabajos gráficos alrededor de la figura del Apóstol en su 159º. Aniversario.

Reitero una vez más que aquello nos hizo renacer a todos.

11 dic 2011

EN POCAS PALABRAS

Los despistados.

De que la televisión es el entretenimiento básico del hogar, no cabe la menor duda; con cuatro canales y algunos con programación las 24 horas del día para todas las edades y preferencias. Pero hay gustos que merecen palos, sobre todo los de aquellos que no prestan atención, o tergiversan todo lo que ven en la pequeña pantalla.

Los hipoacúsicos están perfectamente justificados, pero me refiero a esos que siempre lo preguntan todo, para bajarse con cada una que para qué les cuento.

Sin más, aquí va una mini-encuesta que hicimos recientemente entre algunos de esos despistados.

--¿Dígame compañero Canuto, cuál es su programa favorito?

--Usted verá, yo soy muy glotón, antes veía a diario Cochina al Minuto, pero ahora pongo los sábados al medio día Sin sabor y por las noches Cinemanteca de Cuba.

--Hummm. Respuesta muy apetitosa… A propósito de la programación cinematográfica: ¿Qué le parece?

--¡Muy buena! Sobre todo La Séptima puerca, Cine de Avestruces, Histeria del cine esa que se filma en Galiano. Antes de la medianoche pongo La película del sábalo, y los domingos veo De cierta manguera

--¿No le gustan los espacios humorísticos?

--¡Ah! En eso soy tremendo fantástico. No me pierdo uno.

--Fantástico no mi amigo, fanático.

--No, eso es ahora que empezó la pelota; --yo no me refiero a los aficionados--, sino a los cómicos. Por ejemplo: Vivir del Puerco, El secreto club de la negrona escondida, o Deja que yo te encuentre.

Todos son comiquísimos.

--Mire, creo que por este camino no nos entendemos. A ver Ya quedé satisfecho con usted… Hasta aquí compañero… Muchas gracias… A ver usted señora: Enumérelos por su cuenta.

--Uno, dos, tres,…

--No, que me diga los que más le gustan de cualquier género.

--Bueno, ya caigo, Universidad para Toros es muy instructiva, De taza en taza con Raqueita; el musical A Pelo; Seriales como Huevos, Caños, Mundo trágico, Dificilísimo, Para beber mañana, Escriba y mea, y el de los mosquitos, Sin yegua. O ese con los consejos del profesor sicópata Vale la Peña. En fin musicales como De la gran Encuera, Palmas y coñas, o Canta sinmigo.

--¿Otros espacios?

--Antes veía La Comedia Siguiente, o Tía Pata cuenta cuentos. Ahora a veces me pego con los niños a ver El Elefante y la oruga, Sopa de palancas o los Dibujos arrimados, pero no me gusta El Conde Espátula, porque mete miedo.

--Pero…. No, no se vaya… Siga…siga preguntando.

--Deje, compañera, muchas gracias. Con eso me basta.

LOS FUNDADORES INCÓGNITOS DE PALANTE.

Como hemos ido informando en ediciones anteriores sobre los orígenes de PALANTE en su Cincuenta Aniversario, contó desde su origen en octubre de 1961 con el aporte de los veteranos caricaturistas Horacio, Adigio, Vidal, Felo, y de jóvenes que ya venían sonando en el humor gráfico como Nuez, Wilson, Chago, Pitín, Posada, Val, Arístide, y otros tantos, entre los que me incluyo.

Si se fijan bien, se darán cuenta que habitualmente el caricaturista firmaba, y todavía lo hace, con un sobrenombre como Gustavo Prado (Pitín), (Tico), el hermano de Felo Díaz; Antonio Mariño (Ñico), o Santiago Armada (Chago).

A veces con su nombre, su apellido, o una combinación de ambos como en el caso de José Cruz Montano (Pecruz), o Hernández Cárdenas (Her-Car) Así tenemos a Blanco –el burro siempre delante--, De Armas, Bachs, Vidal, Fornés, Miguel, Tulio, Carruana, Dagoberto, J. Delgado, Tejedor, Adigio, Virgilio, Rosendo, Tejedor, Guerrero, Alba y Alben. Después se incorporaron Quintana, Tomaso, Pime, Chevo, Newton, Milán, Miriam, Lloró, Testón, Alexis, y el pintor-diseñador Toscano. Tal vez la única excepción en los primeros momentos lo fuera el kilométrico Lázaro (Fresquito Fresquet).

Otro a quien aún extrañamos en nuestras páginas: Gerardo Hernández Nordelo, (a) H. Nordelo, cuya obra quedó interrumpida al convertirse en uno de los cinco héroes cubanos.

Lamentablemente por mucho esfuerzo mental, aún naufragan en las aguas profundas de mi amnesia no pocos colegas.

Más tarde los dibujantes de EL SABLE y el DEDETE también colaboraron, así como todos los del MELAÍTO, LA PICÚA, y aficionados de otras provincias.

Lo que quiero destacar es que en esos tiempos fundacionales no ocurría lo mismo con los redactores. Los escritores del mutante PALANTE Y PALANTE optaron por no dar crédito a sus trabajos, ni siquiera el propio director Gabriel Bracho Montiel, que a veces firmaba Dominguito, otras GBM, y en no pocas ocasiones Gabito Chotiel. En los primeros once números sólo aparecían créditos para Casimiro Pestaña y Esquilo Pérez, (a) Carballido Rey quien firmaba así su “Sainete Semanal” que fuera llevado por el propio autor a “Palante en Televisión”.

Con posterioridad ese miedo escénico del debut se perdió paulatinamente dando a conocer los talentos sin maquillaje de Juan Ángel Cardi, Luís Mitjans, Évora Tamayo, Juan Manuel Betancourt, (Betán); Kuchilán, Urra, Robreño, Yáñez, Beiro, Chofre, Cano, Alberto Luberta, Garzón Céspedes, Silvano Suárez, Bruno Javier, Samuel Feijóo, Lucas Tarragó, Viñas Alfonso, Orlando Contreras, Samuel Capdevila, H.Zumbado, Paco Riera y su tío Cheto; Enrique y Héctor Núñez Rodríguez, o el gallego Xosé Neira Vilas.

También los que en sus comienzos dieron lustre a la poesía campesina y las décimas como Jesús Orta Ruíz; Samuel Feijóo, Leoncio Yánes, Chanito Isidrón, Luis Compte Cruz, Bernardo Amador Yunes, Mariscal, y cientos de colaboradores montunos, imposibles de enumerar en tan breve espacio.

Pero esos eran minoría. Como veremos más adelante; los autores incógnitos duplican la cifra.

Para no cansarlos aquí va una breve lista de aquellos que aportaron a la publicación con el antifaz del seudónimo:

Las damas primero y son siete las maravillas del mundo palantero: María Elena Llana, (Mariel),….(Daly Ge), Ada Oramas, (Eureka), Mercedes Carrillo (Pucha), Maritza Ávila (Maritza), y las indescifrables Andrea, Anaconda, y Tebas.

El casi medio centenar de feos viene después. De ellos recuerdo en este momento por orden alfabético a:

Abel Enrique Prieto (a) AEP, Juan Blas Rodríguez (a) Blasito, Jesús Orta Ruiz (a) El indio Naborí y Canta Claro, José Luis Rodríguez Alba (a) Grako, quien antes lo hacía desde su provincia como (Cabaiguán Rodríguez). Héctor Núñez Rodríguez, (a) Hachene, Leopoldo Rivero Martínez (a) Martín Proletario, Manuel Montero (a) Membrillo, Ramón Pérez (a) Mongo P., Tubal Páez; (a) Tato Páez, y Tomás Gutiérrez Alea (a) Titón. Entre los más prolíficos me faltan por descifrar algunos seudónimos como Pelly, Catón, o Pacángel…

Entre otros que se nos han oxidado en los chips del disco duro, están: Urbano Cuchufleta, Antón Pirulero, Homérito Rompebolas, Doctor Tilingo; y muchos más con seudónimos breves al estilo de los caricaturistas. O sea: Perucho, Cuco, Gregorio 10, Mardonio, Vasari, Savio, Cartaya, Tiburón, Pagés, Alex, Gioplá, Artiles, Troadio, Diógenes, Samaniego, Sócrates, Rinquincalla, Ocuje, Ataulfo, etc., etc.…

Son nombres del pasado: Sin embargo el record Guiness de los seudónimos lo tiene uno de los incorporados poco después y está aún presente, pues unió su nombre a los dos apellidos en un insuperable ISCAJIM (Israel Castellanos Jiménez).

¿Quiénes son los que nos faltan? No tarjeteamos ni recordamos los nombres de aquellos colaboradores, --hombres o mujeres-- aquí escritos con letras negritas; así que solicitamos a las personas que los puedan identificar, nos hagan llegar la información de sus verdaderas identidades.

Serán recompensados anímicamente.

Al cierre

A pocos días de finalizar el año 2011, recibimos una grata noticia: Se anuncia para el 14 de diciembre en la Peña de Matilde Salas, (Hotel Inglaterra), la presentación del libro conmemorativo de las cinco décadas de PALANTE con el título “Cincuenta, sí cuentan”, cuyas carátulas mostramos a continuación. El capítulo “Los que pasaron por aquí” (Páginas 60, 61, 62), tal vez puedan despojarnos la incógnita de tantos redactores incógnitos (valga la redundancia). Prometemos ponernos en función de ello.


CAMELLOS DEL PASADO.

Apenas quedan rastros en la provincia de La Habana y sus alrededores de aquellos armatostes con ruedas que circularon durante gran parte del periodo especial con el nombre de Metro-Bus, y nuestro pueblo con su habitual gracejo rebautizó camellos.

No se sabe si el apodo se debía a la joroba que presentaba en el centro por el ensamblaje de dos vehículos similares, o por el calor sahariano que se originaba en un M-7 a las doce del día en medio de nuestros equinocciales meses de verano.

Estos rumiantes de metal vinieron a paliar las penas de un transporte deficitario en medio del periodo especial, para sofoco nuestro y asombro del turismo. No pocos de esos visitantes rogaban por probar suerte, sin siquiera imaginar la que correrían.

No hay mal que dure un siglo, y a esos camellos les llegó la hora; no sin antes dejar su impronta en pavimentos y construcciones que resistieron mucho menos. Aún retumba en nuestros oídos aquel escalofriante monólogo de Carlos Ruiz de la Tejera, al finalizar con aquel grito de impotencia retenida: --¡Llegó el mameyo!

En marzo del 2009, asistimos a la transformación humorístico-cultural del dichoso ómnibus, al convertirse en galería de arte del semanario humorístico PALANTE, la cual quedó inaugurada en el complejo ferial de EXPO-CUBA.

Parece que un buen día el camello de marras se cansó de cargar con tantas bromas gráficas, algunas de las cuales chocaban con su propia autoestima.

Debo aclarar que mi interés en dicho ejemplar, era poder presentar allí una exposición de unos cincuenta dibujos costumbristas míos sobre el transporte urbano que había realizado en los últimos años. !Y qué mejor marco que un Metro-bus!

Lo cierto es que, de buenas a primera, el monstruo rodante se fue pitando de allí, y hace unos meses, un pajarito me contó que circulaba libremente por las calles de Las Tunas, sin caricaturas que hicieran reír, pero con un público que agradecía el gesto de tener allí un medio de transporte jamás imaginado por su tamaño y capacidad.

Contactos con el pujante movimiento de humorismo gráfico existente en esa provincia me aclararon que la noticia era falsa, por lo qué continué en mis pesquisas, y otro heraldo “bien informado” me lo situó en Camagüey, pudiendo comprobar una vez más que Cuba, es el único lugar del mundo donde lo real maravilloso se convierte en noticia a través de Radio-Bemba. Y como no dispongo de un medio tecnológico de punta como el sistema GPS, debo seguir dependiendo de la teoría del rumor.

Por suerte tanto va el cántaro a la fuente hasta que… lo llenamos de agua: De manera que una persona bien informada como Mercedes Azcano, directora del propio semanario PALANTE me aclara que donde circula el escurridizo camello es por las calles de Holguín, la Ciudad de los Parques, y que para mayor información acudiera a los archivos de JUVENTUD REBELDE, donde consta la noticia..

Éste camello que analizamos es metálico, traga gasolina, y se mueve gracias al rodamiento neumático de sus 18 ruedas. El otro, ese cuadrúpedo, medio de transporte del desierto, que consume poca agua, y puede lucir una o dos jorobas según el desierto que atraviese; aunque ustedes no lo crean, también vivió en Cuba, pero en tiempos tan lejanos como el siglo XIX y no en la capital, ni en Las Tunas, ni en Camagüey, ni en Holguín, sino en las llanuras yumurinas.

De ello me entere por medio de una novela publicada y premiada en el exterior bajo el título de “Chiquita”, cuya cubierta ofrecemos a nuestros vecinos totalmente gratis, la obra escrita por un autor cubano-americano sobre un personaje tan real y criollo como increíble. Pero, como se trata de la biografía novelada de una artista famosa, no di mucho crédito, a la referencia del camello, o al tamaño de dicha vedette, porque el criollo con su impertinente chacota acostumbra a burlarse de las personas pequeñas con el mote de “medio metro”.

Pues bien, la heroína de esta historia medía aproximadamente… ¡Un cuarto de metro!... y se exhibía como rareza de circo en espectáculos de Estados Unidos y grandes ciudades de Europa entre finales del siglo XIX y comienzos del XX: Recordemos la exhibición por aquella misma época de la Vírgen Hotentote surafricana tratada por este trabajo, o ese otro referido al payaso norteamericano “cabeza de alfiler” Zippy, ambos “frickies”.EnlacePero siguiendo el hilo conductor de mis dudas en cuanto a la presencia física de camélidos en la provincia matancera durante la colonia; puedo aclarar que se trata de una ignorancia mía:

El diario JUVENTUD REBELDE de nuevo me saca de dudas. Con fecha 16 de diciembre de 2003 bajo el título de “Camellos en Matanzas” publicaba un trabajo calzado con la firma de Hugo García, donde se describe con lujo de detalles la presencia de esos dromedarios en la provincia para acometer tareas de acarreo en los cañaverales durante los meses de zafra.

¿En que los utilizaban durante el llamado tiempo muero? --¡Chi lo sá!-- Como diría el médico chino por entonces. Tal vez el anuncio publicado en el periódico La aurora de Matanzas en 1838, nos dé la clave para descubrir ese misterio, al aplicarse en esos casos la ley de la oferta y la demanda, tan recurrida hoy en estos tiempos de cuentapropismo.