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20 ago 2012

COSA DE MAGIA

Sucedió como por arte de hechicería alrededor de las 9 de la mañana del jueves 28 de junio en espera del coloquio “La diversidad cultural del legado africano y sus portadores en los campos de Cuba”. Si largo era el título, inmenso el público que se congregaba frente al Museo Provincial de Las Tunas donde se anunciaba la conferencia.
Desde el alto portal del inmueble, --Narciso, Brady y yo— enviados de PALANTE a la Jornada Cucalambeana de este año, disfrutábamos el paisaje de un río de gente que conversaba o se movía inquieta en espera del silbato oficial.
De pronto uno de ellos—no recuerdo quién—como si viera un espectro levanta nervioso su dedo índice para señalar un punto en la muchedumbre, a unos veinte metros de distancia...
Me viro y… ¡Yo también me sobrecogí, de espanto…!
Un individuo de mediana estatura vistiendo camisa de listas azules y jeans del mismo color, conversaba de espaldas a nosotros con una joven, luciendo una larga melena entrecana.
No cabían dudas…! Era el fantasma de Tomy en persona! El inolvidable caricaturista cuya fatal desaparición física habíamos lamentado solo dos años antes.
De pronto el trasgo se vira, lo reconozco de inmediato, y me lanzo hacia él calle abajo, abriéndome paso entre el público que conversaba animadamente. Mi hijo Blanquito, también en otro ángulo del Museo, ve mi extraño comportamiento, se asusta, y se lanza detrás de mi.
Cuando nos enfrentamos el melenudo duende y yo, hubo un instante de sorpresa hasta que un fuerte abrazo rompió el sortilegio de treinta años. Mi hijo se detuvo e instantáneamente nos tomó otra instantánea.
Se trataba nada menos que de Pedro Julio González Viera, quien asistía al evento como delegado y jurado de  diversas competencias; pero siempre fue y será para mi el inolvidable Péglez, seudónimo con que identificaba su firma artística desde los hermosos tiempos de los años 60 y 70 del pasado siglo en los cuales compartíamos responsabilidades al frente de PIONERO y PALANTE respectivamente.
Por entonces, además de director, redactor y poeta, de la Editora Abril, Péglez había impuesto su línea como excelente dibujante y caricaturista en publicaciones juveniles e infantiles, y ejercía también como miembro de la Presidencia Nacional en la Organización de Pioneros “José Martí”.
A partir de ese reencuentro, compartimos en más de una ocasión durante los debates, canturías, foros, cabalgatas, peñas, pies forzados, bailables, controversias, y otras actividades que no daban ni pedían tregua durante aquellos espectaculares cinco días de encantamiento en homenaje al Cucalambé, al Indio Naborí, y a los 50 años del programa “Palmas y Cañas”.
Al regreso de aquel embrujo campestre en los predios del Cornito, recordaba los primeros éxitos literarios de Péglez para GENTE NUEVA a partir de 1980 con sus “Recuerdos de la amistad”, hasta el inolvidable “Guanibara” experimento de alquímia historietística, donde el guión, como por arte de prestidigitación se apoya en  excelentes poemas.
Lo mismo ocurre con la “Controversia entre Elpidio y Malacara” poniéndole música a dichos personajes humorísticos. Pero su labor actual es mucho más abarcadora: Siempre cargó sobre sus hombros muchos proyectos socio-culturales en el reparto Alamar; dirige desde hace años la  crítica literaria del periódico TRABAJADORES, y es miembro destacado del grupo “Ala Décima” sumando a los amantes de dicha  forma poética en el mundo.
A propósito de encantamientos, brujerías y maleficios, no podemos pasar por alto, su más famoso personaje, “El mago Amhed” que durante años hipnotizó a la niñez cubana, y cuenta ya con 42 años de fascinación pues nació en PIONERO durante 1970.
Sea este mi más sentido  homenaje a ese otro mago que es Péglez.

(Concluímos el trabajo con la portada de su libro del mismo nombre, publicado por la Editorial Pablo de la Torriente de la NPEC, en 1988. Las tiras cómicas en blanco y negro del personaje árabe con que ilustramos el texto, fueron tomadas de dicha obra).

EN POCAS PALABRAS


RECORD OLÍMPICO DE ALTURA
De no haber fallecido el 9 de septiembre del 2001, --algunos aseguran que por una implosión suicida y otros por todo lo contrario, o sea atentado terrorista talibán--, las Torres Gemelas de Nueva York, estarían celebrando este mes su cuarenta aniversario, y sus inocentes víctimas podrían estar soplando sus 417 velitas de un metro cada una.
Desplazada a medalla de plata en el podio un año después por la solitaria Sears de Chicago, y ésta a su vez por el edificio Jin Mao de Shangai en la República Popular China con 420 metros en 1999; el récord del mundo y olímpico de altura fue batido ese mismo año el 31 de agosto, por las Torres Petronas de Malasia, que subieron la varilla 32 puntos en homenaje al 42º. Aniversario de la independencia sobre el dominio británico en ese enclave surasiático.
Aunque no conste en los numeritos de los recientes Juegos Olímpicos de Londres 2012, estas marcas se mantienen aún imbatibles y acaban de celebrarse por todo lo alto en sus 452 metros sobre Kuala Lumpur.

TRES VERSIONES A CONSIDERAR

4 de junio de 2009. – En la Universidad del Cairo en un discurso dirigido a los musulmanes refiriéndose al Primer ministro iraní Mossadegh, se dijo: “…en plena Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno elegido democráticamente…” El orador era Barack Obama.
Otra versión:
FECHA: Abril de 1953.-
 “…Irán parecía estar a punto de caer en manos de los comunistas, y su petróleo –bajo ningún concepto--, debía pasar a manos del comunismo…” Frase lapidaria del presidente Eisenhower tres meses después de llegar a la Casa Blanca (20-1-1953) y reiterada en sus memorias, cuyo primer volumen data de mayo de 1964.
La tapa al pomo viene ahora:
Una de las medidas tomada por Teherán, fue la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company. La campaña mediática, en aquellos años no reconoció el referéndum del 2 de agosto de 1953, donde el Primer Ministro Mossadegh fue ratificado mayoritariamente por el pueblo. Mientras, la CIA, las transnacionales petroleras, y los gorilas persas dirigidos por el Shá desde su guarida en Italia, lograron destituir a Mosadegh sólo diecisiete días después de la encuesta. Seis meses más tarde ocurrió el reconocimiento oficial, pero con sabor a petróleo.
FECHA: Primavera de 1954.
Sobre estos acontecimientos, otra opinión confiable:
 “…Todo no fue más que un fraude. Los doce diputados elegidos a la Asamblea Nacional fueron escogidos antes de que el primer votante depositara su papeleta en la urna. Todos eran partidarios del —candidato de la derecha-- general Zanedi, Un elector depositó su papeleta y después hizo tres profundas reverencias ante la urna. Al preguntársele el motivo, contestó: --Esta es una urna mágica. Se mete un voto con el nombre de Mossadegh, y al proceder al escrutinio, se ha convertido en un voto para Zanedi…” Comentario de la autorizada revista TIME.
“A confesión de partes, relevo de pruebas”:
(Estos datos fueron usurpados al colega Juan Marrero, de su esclarecedor trabajo periodístico sobre el derrocamiento de Mossadegh (GRANMA, 17-8-2010) y descuartizados en versión libre de este carnicero del humor para beneplácito de sus VECINOS).

UN PAR SIN-PAR

El 9 de agosto se celebra en Galicia el Día del Emigrante; desconozco si ocurre lo mismo en el resto de España. Lo cierto es que ese día del año 2008, José López Lledín, más conocido en Cuba como “El Caballero de París” regresó al terruño multiplicado en 24 caricaturas que fueron expuestas en el museo Etnográfico de Fonsagrada, provincia de Lugo.
Era el fantasma de “La Leyenda que Camina”, como se tituló el libro que presenté cinco meses antes en la Feria Internacional del Libro de La Habana. La copia de portada aparece en el bajante de la derecha en este blog personal desde entonces; y es que, el acontecimiento celebrado a bombo y platillo con bailes típicos y pasacalles en aquel condado, inspiró precisamente la creación de este sitio. Por tanto, cumplimos en este mes exactamente cuatro años de aquel primer trabajo titulado“El regreso del Caballero”.
Si sorprendente me resultó aquella festividad, más lo fue que a mi regreso, ya la edición de la obra se había agotado en todas las librerías de La Habana, y que el 30 de diciembre de ese mismo año, a petición del Historiador de la Ciudad, el Dr. Eusebio Leal Spengler, se creara en el Centro de Salud Mental de la Habana Vieja, la galería homónima, con una muestra gemela a la expuesta en su terruño durante el verano—y más curioso aún--precisamente en el centro asistencial en que ejercía y aún lo hace, el médico de cabecera e historiador del aquel “caballero de capa  y espada” mientras estuvo ingresado en el Hospital Psiquátrico de La Habana hasta su fallecimiento a los 96 años de edad. Es decir: El Dr, Luis Calzadilla Fierro, a quien el propio López Lledín calificara como su “fiel mosquetero”.
Si fantásticas eran sus narraciones caballerescas, su propia vida estuvo llena de anécdotas y misterios, como el de llamar a la Habana “su querida Dulcinea” y negarse a abandonarla cuando sus propios familiares, dado su azaroso peregrinar, así se lo impusieron.
Las distintas versiones de la tragedia que provocó su “genial locura” al ser injustamente encarcelado. Sus amoríos, antes y después de “enfermarse” en  prisión. ¿Tuvo o no hijos? Su primer oficio en Cuba, entre otras muchas incógnitas de su azarosa vida, más su carismática locuacidad, lo convirtieron en un verdadero ícono del folclor capitalino.
Algo similar me había ocurrido con otro personaje costumbrista-urbano también de mediados del pasado siglo e íntimamente relacionado con el “caballerín del cuento”. Se trata de Manuel Pérez Rodríguez, (a) Bigote de Gato.También llegado a Cuba como él, en la ola migratoria española de comienzos del siglo XX en busca de fortuna, aunque en vez de gallego, era asturiano.
Ambos comenzaron a trabajar desde abajo en el giro gastronómico; uno terminó víctima del destino como un ambulante desquiciado, y el otro logró convertirse en un exitoso comerciante, pero sin perder esa empatía que une a los emigrantes en general, y en particular ha acuñado entre nosotros la frase: “Gallegos y asturianos, primos hermanos”.
Pero he aquí otro descubrimiento que hice en aquel viaje del 2008:
En verdad, pude visitar Galicia gracias a la “Operación Añoranza”, una iniciativa dirigida al reencuentro con familiares que se lograba a través de las distintas autonomías asturianas.  Así fue como llegué a la aldea donde nació mi padre --Grandas de Salime-- en el suroeste del Principado.
Al orientarme allí con el entonces director del Museo local conocido como Pepe el Ferreiro. Éste me indicó que sólo teníamos que cruzar el rio Navia, pues la aldea natal de Lledín--Vila Seca--estaba en la orilla opuesta; y sin embargo, a más de 80 kilómetros de donde se iba a inaugurar aquella exposición-homenaje. Es decir que Lledín tenía más metros de asturiano que de gallego, aunque la fe de bautismo dijera lo contrario.
Pero regresemos a Cuba para ocuparnos del otro sinpar protagonista de esta historia: Manuel Pérez Rodríguez, más conocido como creador y propietario   del bar “Bigote de Gato”, quien ganó merecida fama  durante las décadas del 40 y 50 del pasado siglo. El  establecimiento había cerrado sus puertas en los primeros años del proceso revolucionario y Manuel -–aún fuerte-- se jubiló como muchos otros “adultos” del Buenavista Social Club.
Es bueno recordar que dicho personaje adquirió popularidad precisamente por su enorme mostacho, su boina roja, y el Chevrolet convertible del 26 totalmente pintorreteado con caricaturas y mensajes promocionales de su famoso bar. Allí habían dejado su impronta dibujantes humorísticos como Felo, Val y Gibert discriminados en los medios masivos  por sus afinidades políticas o proletarias y pasaban las de Caín, para buscarse los frijoles. En esos momentos el “Bar Bigote de Gato” se convertía para ellos en refugio y sostén.
Pues bien, unos diez años antes de mi incursión por tierras gallegas, el entonces Presidente de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, Evaristo Arrinda de la Presa—ya fallecido--me plantea el interés de crear en el local social una peña humorística, y yo propuse honrar la memoria del bigutudo octogenario, ya retirado pero que aún mantenía gran popularidad entre los habaneros.
Fue así que se creo la Peña Humorística “Bigote de Gato” a mediados de la década de los años noventa en el local social de Prado y Virtudes.
Razones ajenas a nuestra voluntad provocaron que en medio del periodo especial, tuviésemos que trasladar la Peña para la Agrupación Castropol –sociedad regional también de origen asturiano--, donde el anciano pudo lucir de nuevo su famoso mostacho pero ahora blanco en canas. Todos los meses él presidía un cumpleaños colectivo para los asociados, muchos de ellos también jubilados con pocos recursos económicos. Aclaremos que--a pesar de sus noventa años celebrados allí por todo lo alto--su vitalidad, su optimismo, y su contagiosa alegría, enriquecieron aquellas veladas hasta su defunción en el verano del 2003.
Al arribar a su centenario, el 4 de diciembre del 2010, la Oficina del Historiador de la Ciudad, decidió conmemorar la fecha convocando una exposición de caricaturas personales similar a la realizada exitosamente con el Caballero de París—su alter ego--.
En la íntima inauguración de la muestra, presidida por el Dr. Eusebio Leal Spengler, en los salones del restaurante “Santo Ángel” sito en la Plaza Vieja, y en presencia de sus familiares más cercanos, se nos anunció el restablecimiento del “Bar Bigote de Gato”, en la esquina de Teniente Rey y Aguacate a pocos metros de su ubicación original situada a medianía de cuadra, cuyas obras constructivas comenzarían de inmediato.
Para aquellos extremistas petrificados en el tiempo, puedo aclarar que durante casi cincuenta años se quiso acometer dicha tarea en el lugar exacto donde estuvo ubicada la taberna, pero resultó imposible. Así que el bar-museo estará precisamente donde debe estar: En el corazón del Casco Histórico, y en el de todos los que lo quisimos, lo ayudamos, y  honramos al carismático Manolín Pérez Rodíguez, o Mont, como a veces le gustaba firmar su segundo apellido.
Pero además, les recuerdo que tanto el bar aludido como “La Bodeguita del Medio” fueron modestos establecimientos cuyos dueños no tenían suficiente solvencia económica como para ocupar sus respectivas esquinas y sin embargo les sobraba iniciativa, voluntad e imaginación con lo que adquirieron fama y popularidad en tiempos de salvaje competitividad gastronómica. Un solo ejemplo de ello: El original “Club de los noctámbulos” creado por ese hombre del gran bigote negro, como refugio de la bohemia de la época.
Por todo este esfuerzo en el rescate de nuestra identidad debemos sentirnos agradecidos, y la satisfacción de que las nuevas generaciones puedan disfrutar la resurrección del “Bar Bigote de Gato”, con sus recuerdos, sus originales platos, el empeño de crear el mismo clima de camaradería de antaño, donde nunca faltó el chascarrillo  a flor de labios, y una ambientación agradable, rodeados ahora de caricaturas para hacerles más grata la digestión.
Nos vemos en la inauguración.

TRES QUE LLEGAN A LA TERCERA

Disculpen mis asiduos vecinos que les interrumpa en medio de sus vacaciones, cuando los terrenos se remozan, los bates descansan y los peloteros inician el entrenamiento para nuevos desafíos. Pero la noticia lo merece, pues no siempre  se llega a tercera, antesala de la carrera del gane, y en este caso es una jugada perfecta como diría  el CANAL HABANA, más si se trata, no de un jit ni de un tubey, sino de un triple.
A lo que íbamos; acaban de llegar tres personas que --sin ser peloteros-- este año arriban a tercera. Son los colegas LLORÓ, ISCAJIM, Y VIÑAS ALFONSO. Así, sin apellidos y con mayúsculas pues de otra forma serían casi irreconocibles.
Los tres son estrellas en sus distintas posiciones; fueron y aún son bateadores de 300 en nuestro país y en el extranjero. El trío, vinculado sentimental y físicamente a nuestro querido tabloide PALANTE, arriba en este año 2012 no a la tercera base, sino a la tercera edad. Y  por eso este veterano del box los felicito sinceramente.
LLORÓ. Es la firma artística y el primer apellido de alguien que se llama Antonio,--su segundo es Martínez--. Capitalino de nacimiento desde aquel 26 de septiembre de 1942, entró como colorista regular de PALANTE al año de graduarse en San Alejandro, cuando el bate era  de aluminio y semanal, antes de pasar al terreno de la digitalización.
Allí en el campo corto se transformó en caricaturista, contagiando a su media naranja-china, con la que hizo pareja alrededor de la segunda base, y que últimamente también nos viene sorprendiendo con sus humorangas plásticas. Felicidades de rebote, también a Daisy Chong.
Diez años más tarde, 1979; pasa a las Grandes Ligas de las FAR como ilustrador, y en 1985 su desempeño en todas las posiciones lo llevan a TRIBUNA DE LA HABANA lo mismo como receptor de originales en el diseño, haciendo filigranas ilustrativas en la antesala, o capturando caricaturas al vuelo en los jardines. Por todo ello ha obtenido  una docena de premios nacionales y otros galardones en la URSS y Canadá. De ahí que sea miembro destacado de la UPEC y la UNEAC.
Aunque se jubiló en el 2002, lleva ya diez años como cuentapropista del humor en distintas publicaciones. Si lo quieren ver todavía en acción, vayan a la Peña Cultural del periodista Julio Gómez Lluciá en Boyeros.
Las caricaturas eróticas que acompañan este trabajo se deben a su fiebre cerebral.

ISCAJIM. Nació el  primero se octubre de ese mismo año 1942 y–-como todos—sin saber jugar beisbol, pero con el tiempo y un ganchito se hizo profesional.
Tiene un sello distintivo entre los bateadores humorísticos cubanos, pues en realidad hizo una raya difícil de igualar de tribeyes en su inscripción de nacimiento, cuando conectó una recta de 90 millas y redujo su Israel Castellanos y Jiménez a tres simples prefijos--IS-CA-JIM—, Si esto no es un récord, resulta una buena marca.
Su bíblica cultura lo llevó a manejar temas religiosos en el deporte de alto rendimiento con verdaderos aciertos jugando en el Jardín del Edén; así llegó al Play Off entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Asuntos tan circunspectos tenían que derivar en el humorismo. ¿Quieren algo más serio?
Pero no fue su única especialidad pues estuvo vinculado a la divulgación del oro negro en Cuba, a la investigación científica, y al costumbrismo durante nueve capítulos antes de caer rendido en extrainnings a la décima campesina. Para redondear la jugada, actualmente se desempeña también recopilando las estadísticas históricas de PALANTE.
Que yo sepa tiene una hija dibujante, pero él-- como caricaturista es un gran poeta--, por eso ahora les brindemos esta décima suya.


VIÑAS ALFONSO. Aclaro que su apellido no tiene nada que ver con el vino ni con Viñales; pero sí que debutó en los “pitenes” de su natal Pinar del Río a partir de su debut con la inscripción de nacimiento fecha, 5 agosto de 1942.
Fue siempre tercer bate entre los periodistas de temas locales primero y costumbristas después, lo mismo en el infield de la radio vueltabajera como en los jardines de la prensa escrita en la capital. No es de extrañar que más tarde conquistara lauros en el center field de la revista  BOHEMIA donde realizó  sus más insólitas jugadas  en cada edición conectando  “tablazos” exóticos al frente de la sección “Extraño”, y tampoco sea una sorpresa que  su gran brazo enfriara en bases a mucha gente, gracias a la combinación que hizo allí mismo con peloteros-dibujantes de la talla de Delga, y José Luis.
Acaban de ver la copia de una de aquellas extrañas páginas antológicas.
Los méritos de VIÑAS lo llevaron  a reforzar el staff de PALANTE en la década de los noventa, y se distinguió tanto en el terreno, que terminó en el banco; --no sentado, sino como director del equipo--. Aclaro que demostró desacostumbrada gentileza en estos tiempos, pues fue el único de nosotros que le cedió el asiento a una dama: La compañera Mercedes Ascano.
El hecho de ser sustituido, no quiere decir que haya perdido facultades. Por el contrario: Sigue teniendo buen average para escribir y se defiende como narrador y comentarista tras los micrófonos. No es tampoco raro esto, pues magníficos directores como Germán, Pacheco, y Ulacia, también dieron paso a nuevos managers como Vargas, Machado o Víctor Mesa.
Aquel cambio  palantero  respondió a la necesaria renovación de los cuadros  --tanto en  el cuadro como en los files--. Y se cuadró con la compañera ya mencionada Mercedes. Nadie  podría estar más orgulloso que él, al cederle el trono a una mujer, tal vez por primera vez en la historia del humorismo cubano.
Desconocemos si exista récord similar en el mundo. Por lo pronto tanto Viñas Alfonso  como todos nosotros, le deseamos a la colega-directora mejores averages que los nuestros.

1 ago 2012

UN PILLO QUE NO PILLABA.

 












A veces sin proponérselo uno encuentra cada sorpresa que para qué contar. Con frecuencia recorro las páginas de mi incompleta colección de la revista SIGNOS, pues Feijoó siempre me depara alguna maravilla.
En el número septiembre-diciembre, 1980 leo: “…Dueñas nos envía una breve serie inédita de sus humorosos célebres presos. Nos avisa que el primer preso no tenía aún la bola,--de hierro encadenado, digo yo--  que apareció en EL SABLE. (agosto de 1967) Después, con bola siguió publicándose en BOHEMIA (Década del 1969-70) en la cual salieron alrededor de cien presos dueñísticos…”
He aquí algunos de ellos:
Un año antes, en el propio SIGNOS (enero-agosto,1979) nos anunciaba una especie de concursuelo honorífico de portadas para la revista, entre ellas estas dos, --una firmada por R.F.Retamar y la otra por el citado Dueñas,-- ahora proponiendo a un nuevo personaje débil-visual pero con tremenda luz larga. 
Por aquella época, al primero de esos personajes humorísticos tras las rejas, BOHEMIA le dio libertad condicional, para comenzar con el segundo, que adoptó el seudónimo de “No-Pilla”.
 
Afortunadamente para mí y los lectores de la revista, “No-Pilla” padeció esa enfermedad durante 14 años en su páginas porque aún no contábamos con la Operación Milagro, ni la cirugía de mínimo acceso
Aparte de estas identificaciones con el colega-caricaturista, también lo recordaba de vista por las actividades que celebraba en sus salones del Prado, la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, compartiendo charlas y cotorreos etílicos con el historiador, periodista y podólogo Rolando Aniceto.
Sin embargo, tuve que esperar hasta 1999 para que en el libro de éste último “Primeros en La Habana” publicado por Ediciones Nave de Papel, Quintana Roo, encontrarlos reunidos de nuevo, pero en otras circunstancias.
En el capitulo titulado “Primer Pintor” Aniceto lo comienza de la forma siguiente:
“…José Nicolás de la Escalera, ése fue el primer pintor conocido de La Habana y de Cuba. (…) Así me respondió el pintor y caricaturista Manuel de Dueñas. --Toma nota que te voy a hablar de Escalera y su obra--. (…) Son muy pocos los datos que han llegado de este primer pintor, sabemos que vivió entre 1734 y 1804. (…) Lo más importante A este artista se debe la primera obra plástica cubana en que aparece la representación de un hombre negro. (…) A mediados del siglo XVIII, un esclavo curó las dolencias de su amo con aguas medicinales del manantial de Santa María del Rosario, feudo de la familia Bayona. (…) En agradecimiento el hacendado se hizo pintar por Escalona, en unión de su familia y del esclavo. Este lienzo se utilizó como una de las pechinas de la Iglesia de Santa María del Rosario, conocida como la Catedral de los Campos…”

El interpelado reveló otras informaciones al autor del libro sobre los distintos lugares en que pueden encontrarse expuestas algunas de sus poquísimas obras, pero de inmediato agrega una curiosidad:
“…Si vas a escribir sobre el primer pintor cubano, creo que debes decir algo también de nuestro primer pintor de importancia: Vicente Escobar. (ambos afrodescendientes). De él se dijo que nació negro y murió blanco. (…) Creo que Cirilo Villaverde escribe sobre él en su “Cecilia Valdés. (…) El hecho de mencionarlo en la novela nos da la sólida reputación de que gozaba este pintor en la sociedad de su tiempo. Se ha dicho que Escobar pintaba a las personas de memoria y que le bastaba verlas una sola vez. De esta forma pintó a varios Capitanes Generales que pasaron por La Habana.(…) Su arte le permitió destacarse sobre la población de los llamados pardos libres de los que procedía. (...) Llegó a tener esclavos y se dice que fue el primer pintor cubano en viajar al extranjero y fue alumno de la Academia de San Fernando en Madrid. (…) Él conoció una época de desarrollo económico en el país y de la acelerada prosperidad de la burguesía criolla enriquecida con el ingenio y el cafetal…”
La fluída exposición fue interrumpida por Aniceto quien agrega:
“…Ahora recuerdo haber visto algunos cuadros de Escobar en el Museo Nacional de Bellas Artes. ¿Recuerdas la fecha en que nació?
--El cinco de abril de 1762. Responde de inmediato Dueñas y finaliza la entrevista agregando que falleció en la capital cubana en 1833, a la edad de 71 años, víctima del cólera. En cuanto al rumor de que nació negro y murió blanco, agrega:
“…Resulta que al morir, por estar casado con mujer blanca y ser pintor de la Real Cámara—como lo fue Goya--su defunción se inscribe en el Libro de Blancos...”
Tras la lectura de estos datos, yo me pregunto: ¿Quién es más historiador, si el conocido Rolando Aniceto o el autor de No-Pilla? El primero de ellos gentilmente me facilita el teléfono del segundo, y tras breve presentación comienza el interrogatorio telefónico:
--Dueñas, te llama Blanquito el caricaturista. Tengo 81 años y se me dificulta trasladarme hacia allá, por lo que te ruego me respondas algunas preguntas por esta vía.
--Sí, recuerdo haberte conocido, y te comprendo, porque si con 81 años tienes ese problema. ¡Qué diré yo con 83!
--De tu obra humorística, tengo suficiente información, pero esta nueva faceta tuya de historiador me sorprende.
--Pues no debía asombrarte, durante años colaboré con la sección “Perfilitos plásticos” en la revista BOHEMIA, de ahí que mis dos personajes  caricaturescos, fueran conocidos y publicados en la propia revista.
Sin embargo, mi supina ignorancia aún tenía dudas, pues de esos dos pioneros--ni de José Nicolás de la Escalera, ni de Vicente Escobar--se habla en la bien documentada y voluminosa obra  “La pintura y la escultura en Cuba” Impresa en nuestro país y publicada en tres idiomas como homenaje al 50º. Aniversario de la República (1902.1952).
Tal vez la omisión se deba al enfoque que en la obra se realiza a partir de la fundación de la Academia de Artes Plásticas “San Alejandro” en enero 11 de 1818, con un amplio despliegue a la obra de su fundador y primer director Juan Bautista Vermay; y las gestiones para su creación que corrieron a cargo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, destacando la importante labor docente y académica de la institución a lo largo de estos cerca de doscientos años.
Desprejuiciado de toda sutileza acudí a otras fuentes, y en mi ayuda acudieron algunos colegas y críticos que habían escrito en la prensa sobre estos pintores.
Por ejemplo. Luis Hernández Serrano, apoyándose en la entrevista al historiador de Santa María del Rosario Rogelio Hernández Pérez, bajo el título de “El renacer de la Santa María” había publicado en JUVENTUD REBELDE (3-2-2002), una simpática anécdota de la caída que sufrió el Obispo de Espada en 1804 al bajar del coche en una visita que hiciera a la fabulosa iglesia que él, deslumbrado, bautizó como “Catedral de los Campos de Cuba” y de la cual elogiara las cuatro pechinas de su cúpula, obra de José Nicolás de la Escalera.
Recordaba también el análisis hecho años atrás por Loló de la Torriente para BOHEMIA titulado “El trazo pictórico indígena y la expresión colonial” donde  se refiere al inicio de la escuela de pintura española en nuestro continente, y dice:
“… Estéticamente surgió bajo la influencia flamenco-italiana. Hay descuido en los tratamientos, contornos duros, dibujo indeciso, otros sin energía, y figuras vagamente destacadas en los claro-oscuros, sin luz, secos, y a ratos desvanecidos. Así los dibujos del primer artesano-decorador cubano (José Nicolás de la Escalera, fines del siglo XVIII y comienzos del XIX), o los retablos muy antiguos de la Iglesia de San Juan de los Remedios, y la galería que nos legó Vicente Escobar…”
Por fin hemos dado con la clave: No se trata de algún epíteto peyorativo ni discriminatorio, es el análisis de una manifestación cultural aún balbuceante, que recibió elogios, pero --según los críticos—no pasaba de ser artesanía-decorativa.
He aquí un buen tema para los estudiosos e investigadores.

TODO ES SECRETO HASTA UN DÍA

El título de este trabajo es solo un gancho. En él hablaremos una vez más de algunos aspectos de la historieta en nuestro país, por tanto, corresponde a materiales publicados, nada de misteriosos.
Tal vez sí, por nuestra incapacidad de localizar las ilustraciones que les corresponden, o la vida azarosa de su autor, se justifique un tanto la utilización de la frase: “Todo es secreto hasta un día
Mi niñez transcurrió como la de muchos de mis contemporáneos. En espera de los episodios radiales de Chan Li Pó todas las noches. O los domingos en la mañana cuando llegaban los diarios con las páginas de los Muñequitos en Colores (Made in USA) que acompañaban a la prensa dominical. También venían en esas ediciones otros suplementos realizados e impresos en Cuba como Hoy Infantil o El País Gráfico.
Me cuentan mis mayores –ya desaparecidos-- que en cierta ocasión envié un trabajo a la sección de dibujos infantiles de este último, con una versión personal de la Carabela de Colón que había aparecido como portada en el No. 9 de fecha (9-10-1938) en ese mismo suplemento dominical.
Lo cierto es que, intuitivamente noté cierta diferencia entre las entregas que venían impresas en colores desde el exterior, y aquellas tiras cómicas en blanco y negro, la mayoría de ellas obra de autores nativos.
Digo mayoría porque junto a estos, aparecían tiras cómicas como “Pancho el Largo” de Armstrong, “Benitín y Eneas”, de Bud Fisher, o “Castor y Polux”, de Segal,--esta última después tomó el nombre de “Popeye el Marino”.
En otras entregas se veía a las claras la mano de artistas cubanos en obras como “Napoleón, el faraón de los sinsabores” de Manuel Alonso; “El fantasma platinado” de Wal; o “El profesor Timbeque” de Horacio, y otras de Mike Cárdenas, (misterioso autor del que no cuento con información biográfica), pero todos ellos reconocidos dibujantes gráficos de la época.
Sin embargo, había una serie que jamás pude ubicar con exactitud su procedencia. Se trataba de “La Pandilla del País”, “La Pandilla” o simplemente;  “La Pandilla de Saviur”, según los diversos títulos que adoptó en sus variadas etapas.
En primer lugar, el derecho de autor se atribuía por siete años al World Color Printing, Co. USA de Saint Louis; sin embargo, los ambientes eran cubanos, los policías aparecían uniformados al estilo del machadato, y el personaje del campesino era muy parecido al Liborio de Torriente. Por último, la pandilla la formaban personajes tan típicos como: Totica, Charito, Pistón, Canuto, Pericles y el perrito Chichipón.
Años después, dedicado profesionalmente al humorismo gráfico y la historieta, tuve acceso a archivos de prensa, y el bichito de la curiosidad me picó  tan fuerte que le dediqué mis tiempos libres a desentrañar aquellas telarañas de mi infancia..
Recuerdo que la hemeroteca del Instituto de Literatura y Lingüística fue uno de los refugios preferidos para mi vocación polillezca. Tanto allí como en la Biblioteca Nacional “José Martí” pude revisar con paciencia y mucho cuidado aquellas seniles y amarillentas páginas de EL PAÍS GRÁFICO.
El más prolífico de estos personajes en la década de 1940 del pasado siglo, fue sin dudas, un viejo calvo y barbudo con gafas que respondía al nombre de “Profesor Timbeque", siempre acompañado de una mosca parlanchina quien le pronosticaba los peligros que le acechaban.
Lamentablemente sólo logré allí hojear los episodios de “Timbeque y Daduro”, un boxeador criminal; y “Timbeque en la ciudad subterránea” entre otros  que se descontinuaban con frecuencia para reaparecer meses  después,--uno de ellos aquí representado-- en el propio año 1946
Pero “La Pandilla de Saviur” , seguía siendo mi gran incógnita hasta hace poco, cuando tuve acceso a un proyecto digital titulado “Diccionario Temático del Comic Cubano” en proceso de edición impresa, debido la paciente investigación del colega Miguel A. Bonera Miranda,  
He aquí en síntesis lo que acabo de descubrir aproximadamente 70 años después de establecer contacto con la famosa pandilla de papel:
“…Saviur, firma artística de Salvador Cancio Peña. En 1921 estableció un estudio fílmico con Ramón Peón; en 1924 realizó docu-dramas bajo el título de Actualidades Habaneras…” Hasta aquí le seguí la pista fílmica al dibujante Saviur, pues tengo entendido que años mas tarde, en esa misma década, surgió la BBP Production, de (Del Barrio, Perdices, y Peón), para realizar una  serie de proyectos cinematográficos que culminaron con la última película silente hecha en Cuba “La Virgen de la Caridad” estrenada en el cine Rialto el 28 de septiembre de 1930, es decir, dos meses exactos antes de mi nacimiento.  
En todo ese tiempo, el diccionario no hace alusión al dibujante, y en cuanto al antológico film de nuestra patrona, regresaremos a él en un próximo trabajo con motivo del 400 aniversario de la aparición de la deidad cubana en la Bahía de Nipe.
Mientras esto llega, regresemos a Saviur donde lo dejamos: 
“…Con un grupo de asociados al periódico LA LUCHA. Más tarde, (1932) es que aparecen en el suplemento EL PAÍS GRÁFICO, las comentadas pandillas de Saviur.  “…Con anterioridad, en 1926, Saviur se había convertido en agente secreto de gobierno de los Estados Unidos en el llamado período de la Ley Seca. “… Entre sus tareas cumplió misiones tanto en  Cuba como en México durante un par de años, infiltrándose en los grupos  de contrabandistas de licores y estupefacientes...”
Quien se dedicó durante  un tiempo a crear pandillas humorísticas de ficción, terminó combatiendo las de verdad, hasta que junto a la Ley Seca éstas fueron desapareciendo.
He podido recopilar fotos de algunos periódicos de la época; pero volvamos al diccionario de marras para anotar:
“…Saviur regresó más tarde a sus andadas en el cine trabajando en el Noticiario LIBERTY y fundó la CCC (Compañía Cinematográfica Cubana) junto a otros accionistas. En 1941 figuró entre los vocales de la UTCC (Unión de Técnicos Cinematográficos Cubanos), hasta que en la década de los 50, --de nuevo junto a Ramón Peón--, intervino en los filmes “La renegada”, “Unión y gloria” y “La única” este último dedicado a Rita Montaner...”
Para concluir, el ex agente Saviur le suministró después al periodista Santiago Cubillas  sus experiencias en la lucha contra el tráfico ilícito de bebidas alcohólicas, para una serie de artículos en la prensa.
No he podido localizar tampoco estos trabajos y, agradecería a mis asiduos vecinos, que colaboren en este empeño detectivesco. Es necesario localizar y/o  copiar las páginas de historietas donde aparezcan las famosas pandillas cubanas de Saviur, para enriquecer los antecedentes de nuestra producción autóctona. Esta dificultad me dejó un sabor amargo.
En compensación ahora les ofrecemos un sucedáneo: Se trata de una curiosa foto publicada por cierta revista italiana (desconocida) en un bar de La Habana, (ignoto) en 1932, donde una turista yanqui (irreconocible) baila (sabe Dios que ritmo nuestro). A la cintura le cuelgan varias canecas de ron (marca anónima) y baila ante la alegría de varios parroquianos (sin identificación alguna). Hemos conservado el título y el pie de foto para demostrar que a pesar de este enigma, la cosa es seria y verídica.

Todo este meneo fue con motivo de la Ley Seca impuesta en los Estados Unidos, de la cual el propio Saviur fue uno de sus agentes. Con ello hemos dado un paso más para demostrar que…“TODO ES SECRETO HASTA UN DÍA…”