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20 ago 2012

UN PAR SIN-PAR

El 9 de agosto se celebra en Galicia el Día del Emigrante; desconozco si ocurre lo mismo en el resto de España. Lo cierto es que ese día del año 2008, José López Lledín, más conocido en Cuba como “El Caballero de París” regresó al terruño multiplicado en 24 caricaturas que fueron expuestas en el museo Etnográfico de Fonsagrada, provincia de Lugo.
Era el fantasma de “La Leyenda que Camina”, como se tituló el libro que presenté cinco meses antes en la Feria Internacional del Libro de La Habana. La copia de portada aparece en el bajante de la derecha en este blog personal desde entonces; y es que, el acontecimiento celebrado a bombo y platillo con bailes típicos y pasacalles en aquel condado, inspiró precisamente la creación de este sitio. Por tanto, cumplimos en este mes exactamente cuatro años de aquel primer trabajo titulado“El regreso del Caballero”.
Si sorprendente me resultó aquella festividad, más lo fue que a mi regreso, ya la edición de la obra se había agotado en todas las librerías de La Habana, y que el 30 de diciembre de ese mismo año, a petición del Historiador de la Ciudad, el Dr. Eusebio Leal Spengler, se creara en el Centro de Salud Mental de la Habana Vieja, la galería homónima, con una muestra gemela a la expuesta en su terruño durante el verano—y más curioso aún--precisamente en el centro asistencial en que ejercía y aún lo hace, el médico de cabecera e historiador del aquel “caballero de capa  y espada” mientras estuvo ingresado en el Hospital Psiquátrico de La Habana hasta su fallecimiento a los 96 años de edad. Es decir: El Dr, Luis Calzadilla Fierro, a quien el propio López Lledín calificara como su “fiel mosquetero”.
Si fantásticas eran sus narraciones caballerescas, su propia vida estuvo llena de anécdotas y misterios, como el de llamar a la Habana “su querida Dulcinea” y negarse a abandonarla cuando sus propios familiares, dado su azaroso peregrinar, así se lo impusieron.
Las distintas versiones de la tragedia que provocó su “genial locura” al ser injustamente encarcelado. Sus amoríos, antes y después de “enfermarse” en  prisión. ¿Tuvo o no hijos? Su primer oficio en Cuba, entre otras muchas incógnitas de su azarosa vida, más su carismática locuacidad, lo convirtieron en un verdadero ícono del folclor capitalino.
Algo similar me había ocurrido con otro personaje costumbrista-urbano también de mediados del pasado siglo e íntimamente relacionado con el “caballerín del cuento”. Se trata de Manuel Pérez Rodríguez, (a) Bigote de Gato.También llegado a Cuba como él, en la ola migratoria española de comienzos del siglo XX en busca de fortuna, aunque en vez de gallego, era asturiano.
Ambos comenzaron a trabajar desde abajo en el giro gastronómico; uno terminó víctima del destino como un ambulante desquiciado, y el otro logró convertirse en un exitoso comerciante, pero sin perder esa empatía que une a los emigrantes en general, y en particular ha acuñado entre nosotros la frase: “Gallegos y asturianos, primos hermanos”.
Pero he aquí otro descubrimiento que hice en aquel viaje del 2008:
En verdad, pude visitar Galicia gracias a la “Operación Añoranza”, una iniciativa dirigida al reencuentro con familiares que se lograba a través de las distintas autonomías asturianas.  Así fue como llegué a la aldea donde nació mi padre --Grandas de Salime-- en el suroeste del Principado.
Al orientarme allí con el entonces director del Museo local conocido como Pepe el Ferreiro. Éste me indicó que sólo teníamos que cruzar el rio Navia, pues la aldea natal de Lledín--Vila Seca--estaba en la orilla opuesta; y sin embargo, a más de 80 kilómetros de donde se iba a inaugurar aquella exposición-homenaje. Es decir que Lledín tenía más metros de asturiano que de gallego, aunque la fe de bautismo dijera lo contrario.
Pero regresemos a Cuba para ocuparnos del otro sinpar protagonista de esta historia: Manuel Pérez Rodríguez, más conocido como creador y propietario   del bar “Bigote de Gato”, quien ganó merecida fama  durante las décadas del 40 y 50 del pasado siglo. El  establecimiento había cerrado sus puertas en los primeros años del proceso revolucionario y Manuel -–aún fuerte-- se jubiló como muchos otros “adultos” del Buenavista Social Club.
Es bueno recordar que dicho personaje adquirió popularidad precisamente por su enorme mostacho, su boina roja, y el Chevrolet convertible del 26 totalmente pintorreteado con caricaturas y mensajes promocionales de su famoso bar. Allí habían dejado su impronta dibujantes humorísticos como Felo, Val y Gibert discriminados en los medios masivos  por sus afinidades políticas o proletarias y pasaban las de Caín, para buscarse los frijoles. En esos momentos el “Bar Bigote de Gato” se convertía para ellos en refugio y sostén.
Pues bien, unos diez años antes de mi incursión por tierras gallegas, el entonces Presidente de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, Evaristo Arrinda de la Presa—ya fallecido--me plantea el interés de crear en el local social una peña humorística, y yo propuse honrar la memoria del bigutudo octogenario, ya retirado pero que aún mantenía gran popularidad entre los habaneros.
Fue así que se creo la Peña Humorística “Bigote de Gato” a mediados de la década de los años noventa en el local social de Prado y Virtudes.
Razones ajenas a nuestra voluntad provocaron que en medio del periodo especial, tuviésemos que trasladar la Peña para la Agrupación Castropol –sociedad regional también de origen asturiano--, donde el anciano pudo lucir de nuevo su famoso mostacho pero ahora blanco en canas. Todos los meses él presidía un cumpleaños colectivo para los asociados, muchos de ellos también jubilados con pocos recursos económicos. Aclaremos que--a pesar de sus noventa años celebrados allí por todo lo alto--su vitalidad, su optimismo, y su contagiosa alegría, enriquecieron aquellas veladas hasta su defunción en el verano del 2003.
Al arribar a su centenario, el 4 de diciembre del 2010, la Oficina del Historiador de la Ciudad, decidió conmemorar la fecha convocando una exposición de caricaturas personales similar a la realizada exitosamente con el Caballero de París—su alter ego--.
En la íntima inauguración de la muestra, presidida por el Dr. Eusebio Leal Spengler, en los salones del restaurante “Santo Ángel” sito en la Plaza Vieja, y en presencia de sus familiares más cercanos, se nos anunció el restablecimiento del “Bar Bigote de Gato”, en la esquina de Teniente Rey y Aguacate a pocos metros de su ubicación original situada a medianía de cuadra, cuyas obras constructivas comenzarían de inmediato.
Para aquellos extremistas petrificados en el tiempo, puedo aclarar que durante casi cincuenta años se quiso acometer dicha tarea en el lugar exacto donde estuvo ubicada la taberna, pero resultó imposible. Así que el bar-museo estará precisamente donde debe estar: En el corazón del Casco Histórico, y en el de todos los que lo quisimos, lo ayudamos, y  honramos al carismático Manolín Pérez Rodíguez, o Mont, como a veces le gustaba firmar su segundo apellido.
Pero además, les recuerdo que tanto el bar aludido como “La Bodeguita del Medio” fueron modestos establecimientos cuyos dueños no tenían suficiente solvencia económica como para ocupar sus respectivas esquinas y sin embargo les sobraba iniciativa, voluntad e imaginación con lo que adquirieron fama y popularidad en tiempos de salvaje competitividad gastronómica. Un solo ejemplo de ello: El original “Club de los noctámbulos” creado por ese hombre del gran bigote negro, como refugio de la bohemia de la época.
Por todo este esfuerzo en el rescate de nuestra identidad debemos sentirnos agradecidos, y la satisfacción de que las nuevas generaciones puedan disfrutar la resurrección del “Bar Bigote de Gato”, con sus recuerdos, sus originales platos, el empeño de crear el mismo clima de camaradería de antaño, donde nunca faltó el chascarrillo  a flor de labios, y una ambientación agradable, rodeados ahora de caricaturas para hacerles más grata la digestión.
Nos vemos en la inauguración.

16 may 2011

¿QUIÉN FUE MACAZ?

Hoy les voy a contar algo que parece de ciencia-ficción, pero es totalmente verídico: la historia de Macaz.

Yo nací en La Habana de 1930. Cuando apenas cumplía los cuatro añitos, --ajeno aún a las aventuras de “Brick Bradford” y “Flash Gordon”, en las que prácticamente aprendí a leer--, un cubano construyó el primer robot que caminó el mundo. No lo digo yo. Así lo publicó la revista Bohemia de entonces, copia de cuyo trabajo muestro a continuación:

Como comprenderán, ni la edad, ni las actividades me permitían aquilatar la importancia del suceso. La primicia la obtuve a mediados de la década de los años 90, cuando Evaristo Arrinda de la Presa, (x) a la sazón Presidente de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, se me acerca para decirme:

--Oye Blanquito, tú que eres dibujante y te gustan tanto las curiosidades, te tengo una sorpresa: La historia de un colega tuyo llamado Ángel Surís Busto, que falleció en La Habana el 24 de abril de 1988 a los 90 años de edad.

Bien,--le respondi—dispara.

--Era un buen diseñador y con una imaginación desbordante, capaz de los más descabellados proyectos. Te lo cuento porque lo conocí personalmente debido a los lazos familiares que nos unían.

Con la misma, me entrega un sobre donde venían algunas cuartillas ya amarillentas por los efectos del tiempo. Eran fotocopias donde, además de la página de “Bohemia” presentada anteriormente, había retratos del autor, y caricaturas entre las que destaca una de José Martí realizada con elementos simples de diseño.

Para no extenderme en los antecedentes del caso, y ante la dificultad de no poder leer la copia de dicho artículo por la reducción natural para la Web, paso a digitalizarlo textualmente:

“Año 1934. Los vecinos del barrio habanero de Cayo Hueso corren alborotados… ¡UN ROBOT! ¿Y QUÉ COSA ES UN ROBOT?... Un muñeco de hierro que camina y habla. ¿Habla?... Entonces no es un muñeco… ¿Y fuma?... Eso es ya demasiado.

La casa del inventor Rafael Surí se vio abarrotada, dentro los amigos; fuera, ya trepados hasta en los balcones, cientos de curiosos.

El padre de la criatura:

--¿Es usted ingeniero?

--No.

--¿Mecánico?

--No.

--¿Experto en cuestiones de radio?

--No.

¿Entonces, qué es usted?

--Dibujante.

--¡Cómo!

--Sí, durante el día, lápices, plumas, papel de dibujo… Por las noches ruedas dentadas, piñones, palancas, planchas de metal, pilas eléctricas.

Surí sonríe, han pasado 46 años; hoy, en la tranquilidad de su casa, rodeado de sus cuadros, (es un magnífico pintor) recuerda:

El robot Macaz: Un acontecimiento.

¿Humano?... Camina, dobla, habla, fuma, y da la mano… llega pausadamente erguido.

Su composición, aluminio, hierro, bronce, plomo, cobre.

Su peso: 350 libras. Tiempo de confección: 7 años.

Surí nos dice: --Fueron largas noches, pruebas y más pruebas; el fracaso, el éxito a medias, el éxito definitivo.

Macaz se volvía actualidad. Se presentó en teatros y parques. Recorrió el país. Los niños y los viejos se disputaban estrechar su mecánica mano. La prensa “seria”, y la humorística lo hizo centro de sus comentarios, la sátira popular lo nombraba redentor de los problemas de aquella república:

“Con media docenas de cerebros como el de Macaz se acaba en Cuba el paludismo”. Diría Julito Díaz, actor del teatro Alhambra…”

Tenía un corazón mecánico.

--¿Quiere usted escuchar mi corazón?... tac, tac, tac, tic, tic, tic…

Pero el mecánico corazón dejó de funcionar, los empresarios se fueron olvidando, y Macaz, el primer robot que caminó el mundo durmió su sueño de metal entre otros inventos, al lado de óleos, dibujos, y la permanente sonrisa de su creador, que ya cuenta con 82 años y aún trabaja con su imaginación y sus manos, eternamente jóvenes, en fabricar alegrías.

Ahí termina su entrevista el periodista Armando López.

Sólo me resta agregar que la palabra robot surge de otro talentoso creador checo: Karel Capek (1890-1938), quien temeroso del desarrollo tecnológico en su época, lo llevó a escribir obras como “Apócrifos” o “La Guerra de las Salamandras” en las que satirizó la automatización deshumanizante y creó la palabreja ROBOT que se regó como la pólvora en toda la literatura, el cine, y los comics posteriores.

Como ven, nosotros también tuvimos nuestro MACAZ: Subdesarrollado, sí. Pero criollo como las palmas.

(x) Aquí capté al compañero Evaristo en su inseparable VW plateado, a mediados de la década del 90 del pasado siglo. Debo aclarar que la peletería “Arrinda” de propiedad familiar, era una de las más prestigiosas tiendas de la calle Neptuno, --centro neurálgico del comercio capitalino-- en una época en que se hizo famosa “La Esquina del Pecado”. Es decir: Galiano y Neptuno.

13 mar 2011

ANICETO: EL HOMBRE ORQUESTA

Lo conozco desde hace una veintena de años, cuando regularmente compartimos fábulas y leyendas en la Sala de Té de la UPEC, chácata de por medio.

Su amena conversación envolvía a todos los allí presentes por la vehemencia con que abordaba los temas, y había que tener cuidado porque podía venderte gato por liebre. Y es que Rolando Aniceto, además de su enciclopédica erudición, es un gran fabulador.

Periodista, historiador, podólogo, mitómano, y hasta dotado con facultades telepáticas , pues en cierta ocasión lo demostró en público con su hijo que ya hoy es un joven veintiañero.

También cruzamos armas etílicas en el “chigre” de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba en la década del 90, los tiempos más angustiosos del período especial; y seguidamente se unió al proyecto que el Presidente de la FAAC Evaristo Arrinda me encomendó de crear en sus salones una peña humorística.

Así surgió el Club del Humor “Bigote de Gato” que derivó en la peña del mismo nombre en la “Agrupación Castropol" del Malecón habanero.

Esos son solo algunos proyectos de los que recuerdo, porque el tal Aniceto es un verdadero “Hombre Orquesta” con varios libros en sus costillas. Hiperactivo e Incansable, ha participado en diversos programas de radio con gran audiencia, mantiene colaboraciones periódicas con temas históricos en distintas publicaciones, atiende diariamente su consulta de podólogo en su local de la Habana Vieja, y todavía le da tiempo para proyectos tan locos como aquel programa de televisión -que nunca se materializó- en el que me involucró para crear el personaje “El Nieto de San Cristóbal” para el Canal Habana.

Durante años compartió los portales del Hotel Inglaterra con Eduardo Robreño primero y Argelio Santisteban después, para amenizar las tardes costrumbristas de la Acera del Louvre.

No pocas de sus historias han servido para enriquecer este blog personal que tanto disfruto al compartirlo con mis queridos vecinos del ciberespacio.

Uno de sus libros más interesantes es “Por primera vez” el cual también le da título a sus sabrosas crónicas de costumbres habaneras.

Después de tanto tiempo de amistad, acabo de descubrir una de sus facetas, tan inesperada que voy a tener que ir al médico para que me coloque en su lugar la mandíbula, pues fue tanto el asombro que abrí la boca a todo lo que daba, y mi quijada golpeó en el suelo tan violentamente que provocó esas consecuencias.

El título de su artículo en el suplemento turístico Cartelera, “El primer quiropedista” no me sorprendió porque el colega acostumbra a darnos a conocer en sus trabajos el primer hotel, los primeros músicos, o el primer barbero de La Habana, entre otras muchas primicias, y como su profesión es ésa; lo más lógico es que conociera sus orígenes.

No, la cosa era mucho más sensacional. Vayamos al texto:

“…Don Gabriel José, nacido en Almería un 18 de marzo, era miembro de una brigada sanitaria en su ciudad natal, y a los 25 años llegó a esta tierra para ejercer como quiropedista en la ciudad de Holguín, donde conoció a Rosario, con la que tendría sus primeros 17 hijos. …viene a la capital para recibir el flamante título de Practicante de Medicina el 14 de junio. Regresa a Oriente y comienza a ejercer en el Hospital de Santiago de Cuba…”

Pronto se aplatanó, considerándose un cubano más. Su participación durante la autopsia de José Martí en 1895 lo impresionó vivamente, y decidió regresar a La Habana, estableciendo su consultorio en la calle Compostela antiguo Núm.99, donde su anuncio decía. “Alivio de los pies, consuelo del alma”.

El cese de la dominación española lo sorprendió en su nuevo consultorio de Obrapia, antiguo 66, hoy 416, donde también atendía a los vecinos en casos de primeros auxilios. En 1820 publica su primer libro de Medicina del pie en Hispanoamérica. “Manual del Profesor Pedicuro”. Para 1905 ya era colaborador de publicaciones como “El Fígaro” y “La Habana Elegante”. Ese año se casó por segunda vez y tendría otros diez hijos. Recibió además un diploma del monarca español firmado por su Bibliotecario Mayor, el Conde de las Navas, por su contribución a la medicina en Hispanoamérica.

La Revista Española de Podología en su número de julio-agosto de 1995, reseña a Don Gabriel como pionero de la profesión en Cuba, y destaca su participación como practicante, en la autopsia del Héroe Nacional José Martí.

La revista “El Gráfico” de Conrado W. Massaguer en noviembre de 1914 dice:

“El señor Gabriel Aniceto es acaso, el primer pedicuro de La Habana. Ha descubierto muchos y variados procedimientos para curar las enfermedades de ese órgano tan delicado que le permite efectuar las más complejas operaciones sin dolor…”

Si hasta este momento usted no se ha dado cuenta cuál fue mi asombro, vaya hasta el final del artículo y lo sabrá.

En 1915 se legaliza la profesión de quiropedista, marginada hasta ese momento. Ese año, la secretaría de Sanidad y Beneficencia otorga a Don Gabriel Aniceto una medalla de oro en honor a la fecundidad. Ha tenido 27 hijos, seis de los cuales ejercerían la misma profesión.

¿Será el dinámico Rolando Aniceto hijo de alguno de ellos?

¿Será la podología una ciencia hereditaria?

¿Será que éste que yo califico hombre orquesta también toca con los pies?

31 dic 2010

HEREDEROS DE MATUSALÉN.

Para aquellos que la palabra Matusalén solo servía para darse un cañangazo y sentirse “Hoy alegre…Mañana bien”, como rezaba un viejo “jingle” publicitario, le aclaramos que su origen viene del patriarca judío del mismo nombre, abuelo de Noé, que se salvó en una tablita del Diluvio Universal, y murió a los 969 años. O sea que quedó a 31 años del milenio.

Sirva esta disquisición para dar paso al meollo de este asunto: La senectud.

A raíz del Día de los Enamorados, el 14 de febrero de 2010, la emisora Radio Reloj, transmitió la noticia de que Celestino González Regueiro, nativo de Negueira, con 99 años, se convertía en el español más anciano de Cuba.

Residente en Consolación del Sur, Pinar del Río, el citado gallego debe consolarse con lo que voy a narrar a continuación, pues hay un paisano de Asturias, que por entonces ya lo sobrepasaba en longevidad.

Se trata de Constantino Díaz Luces, (Constante) para sus amigos, quien nació el 11 de enero de 1910, en el concejo de Caravia, y de esos ciento un años, lleva 87 viviendo en Cuba.

Como la mayoría de los peninsulares inmigrantes de principios del Siglo XX, vino en busca de fortuna y huyendo de la “puta mili”, según propia confesión. Como única riqueza, traía el carnet del Centro Asturiano en el bolsillo, y unas ganas enormes de salir de la miseria, pero honradamente.

Del mostrador de una bodega saltó para otros desempeños similares, hasta que con 30 años en las costillas entró a trabajar en el Centro Asturiano, donde echó raíces hasta su jubilación en 1969.

Pero no piensen que se retiró. No señor, yo lo conocí mucho después, como presidente de la Asociación de Beneficencia Asturiana, hasta fecha reciente en que más por limitación física que por la edad cedió su responsabilidad en la misma.

Tres virtudes adornan a este entrañable amigo: Una fortaleza física envidiable, un carácter afable con el que conquista amistades a granel, y una memoria prodigiosa. Gracias a ella es que me pude enterar de algunas cosillas.

A saber: Que dicha sociedad benéfica es anterior al propio Centro Asturiano, pues fue fundada el 8 de septiembre de 1877.

Que la primera romería se efectuó siete años después, --no en los jardines de La Tropical o La Polar, donde se hicieron populares--, sino mucho antes, en los terrenos del Club Almendares.

Que la primera ayuda no fue a los asturianos sino a los andaluces, al cumplimentar una solicitud de beneficencia para los damnificados de las inundaciones ocurridas en 1881 en esa autonomía ibérica.

Escudriñando en los vericuetos de su memoria, Constante recuerda como algo extraordinario haber compartido en el “chigre” de la Federación con el poeta asturiano Alfonso Camín, quien vino a nuestro país pegado a su inseparable pipa, en la década de los años 50 del pasado siglo.

Este centenario aplatanado es un baúl de anécdotas.

Algunas de ellas las debemos al colega Rolando Aniceto, autor del libro “Asturianos en Cuba” de 1994. El propio historiador de la Ciudad, Eusebio Leal quedó sorprendido cuando le dijimos que seguía vivito y coleando, pues lo trató personalmente hace un buen numero de años; o que durante los festejos del centenario de Bigote de Gato, en este mes, su nuera la periodista Nora Quintana nos contara que Constante mantuvo gran amistad con su suegro, y cada vez que iba al bar o se encontraban en cualquier otro lugar, se abrazaban y se besaban… A los tres mi más profundo agradecimiento.

Esta foto, que pudimos tomar el pasado mes de abril durante la visita del presidente del Principado de Asturias a nuestro país, Sr. Don Vicente Álvarez Areces, demuestra esa enorme vitalidad, pues fuimos testigos de aquella amena conversación entre ambos durante la gala ofrecida al dignatario por la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba.

Pero esto no debe sorprender a nadie, pues según la actualización del “Estudio de Centenarios en Cuba” recién divulgada por la Dirección Nacional del Adulto Mayor y Asistencia Social del Ministerio de Salud Pública (DNAMASMSP),--las siglas son mías—dan por resultado de que en la actualidad existen en Cuba 1541 centenarios, 53 más que hace dos años…

Si esto no es un récord, por lo menos es una buena cifra.

13 jul 2010

ALEGRIAS Y TRISTEZAS: COMO LA VIDA MISMA.

¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
ALEGRE fue el grito que brotó de las gargantas de miles que pudieron asistir a los encuentros en los propios terrenos sudafricanos, los millones que presenciaron el espectáculo por televisión en el mundo entero, otros tantos que sólo lo escucharon por la radio o los periódicos. Pero no sé cuántos más, compartían la tristeza de ni siquiera enterarse. Son cosas que pasan.
TRISTE que junto a estos emocionantes y gratos momentos vividos o compartidos, --según la portería a donde se mire--, otros amargos acontecimientos se iban desarrollando ante nuestras propias narices sin causarnos la menor preocupación. Era el redoblar de los tambores de la guerra, silenciados por las vuvuzelas o la gritería de las gradas. Total, el Medio Oriente queda lejos: Allá los iraníes o los musulmanes.
TRISTE por que no somos politólogos, ni siquiera profetas. Pero me preocupa que mientras estemos entretenidos con el “jueguito”, los tanques pensantes del Imperio a espaldas del mundo, quieran pasarnos por arriba y aplastarnos en una nueva guerra para, cuando esté a punto, presentarnos un espectáculo fastuoso como ocurrió con los bombardeos sobre Irak vistos en colores y en tiempo real por televisión. Sin dudas, éste milenio se nos presenta negro con pespuntes morados.
ALEGRE porque nuestro Comandante en Jefe, quien siempre se caracterizó por poner la luz larga, cuando el resto fijaba la vista a pocos metros de la carretera y sólo veía los obstáculos cercanos. Una vez más, desde el mismo comienzo de la Copa, sin abandonar el comentario y el desenlace de los partidos, nos viene advirtiendo de los peligros reales de este mundo que la globalización nos muestra maravillosamente virtual. El “Ojalá que me equivoque” de Fidel votaba por la alegría de la convivencia, no por la tristeza del Apocalipsis.
TRISTE al reconocer que en la vida, el placer y la aflicción casi siempre marchan de la mano. De ahí las emociones que experimentan los parciales de cada bando: Cuando unos sufren por la anotación del contrario.
Éstos gritan desaforados el ¡GOL! salvador. Pero, concretémonos en lo que pasó y no pasó en el Mundial:
ALEGRE: Aunque Cuba, --como equipo no participaba en la Copa--, sin embargo, nuestro granito de arena en Cuito Cuanavale permitió el gol de la victoria en Angola, y el tiro de penalty hacia la puerta del “apartheid”. Sin aquel resultado no hubiera sido posible la organización del evento, por lo menos en este sitio.
TRISTE que Nelson Mandela, líder pacifista e inspirador de la nación sudafricana, cuando aquello hace sólo 22 años, estaba incomunicado y no podía participar siquiera de los partidos de fútbol permitidos el resto de la población penal de piel oscura. Mientras, los carceleros blancos ¿boers? practicaban el criquet pues lo otro era un juego de negros.
Los “Boers”, según cualquier enciclopedia era un equipo formado por rudos campesinos devenidos emigrantes colonialistas de origen holandés, que le caían a patadas no al balón, sino a los nativos. Hoy nos enteramos que Holanda, ni siquiera representa nacionalidad alguna http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=principal/ver-noticias/ver-not_ptda.tpl.html&newsid_obj_id=1037576
ALEGRE al ver entre las filas holandesas futbolistas negros. Señal de que los tiempos cambian, pues hace solo 200 años la culta Europa fue deslumbrada por el descubrimiento --en vivo y en directo--, de la “Venus Hotentote”, un producto del oscurantismo infiltrado en Sudáfrica por los boers holandeses. http://exapamicron.wordpress.com/2006/08/19/saartjie-baartman-venus-hotentote/

TRISTE recordar que dicha diosa era una esclava joi-joi que trasladaron a Londres en 1810 –hace exactamente 200 años--para ser mostrada como un bicho raro, pues se exhibía semi desnuda y por un pago extra se permitía a los espectadores tocarle las nalgas. Era algo exótico, es decir chic para aquellos tiempos, pero con olor a rancio en la actualidad.
ALEGRE de que, con posterioridad la ciencia se haya encargado de explicar el fenómeno. “Se trata de la esteatopigia o acumulación de grasa en la parte interna de los muslos y encima de los glúteos”. Las cosas se olvidan, --y tanto España como Holanda jugaron como verdaderos campeones,-- pero recuerden que ambos fueron Imperios coloniales, en épocas de acumulación originaria. Por eso hay clubes ricos, que organizan ligas, copas, campeonatos, y hasta mundiales, para hacerse más ricos aún. Antes los capitalistas buscaban mano de obra barata. Hoy se conforman con piernas caras, aunque haya que asegurarlas con cifras millonarias. Es decir: Galácticas.
ALEGRE porque todas estas reflexiones me vienen a la mente cuando Daniel “el Guaje” Villa, nos electrizaba con sus endemoniadas entradas al área no sólo de Holanda, sino de todos los rivales a que se enfrentó España, con excepción de su debut ante Suiza. La alegría era indescriptible. A veces anotaba, a veces no, pero siempre el placer del gol nos mantenía en vilo. Por mis orígenes sé que en Asturias se le llama “guaje” a ese niño pequeño, que nos alegra con sus ingeniosas sorpresas y “maldades”. Y para demostrar esto, aquí les ofrezco un buen ejemplo.

TRISTE, ya que coincidentemente con estos acontecimientos, me llega una penosa noticia desde esa “Asturias Patria Querida” que le dedicara nuestro Ignacio PIñeiro al terruño. Y cito: “El dibujante asturiano Víctor de la Fuente (Ardisana, 1927), considerado uno de los mejores historietistas del mundo, falleció ayer a los 83 años en la localidad francesa de Le Mesnil Saint Denis, en la que residía desde hace casi cuarenta años, después de largo tiempo de enfermedad, según informó la Federación de Instituciones Profesionales del Cómic (Ficomic), organizadora del Salón del cómic de Barcelona”.
“El autor de «Haxtur», una fantasía heroica que señala la madurez de uno de los grandes de la historieta, y «Sundey», un ejemplo notable de su enorme interés por el Lejano Oeste, empezó a publicar cómics en la década de los setenta y orientó una parte importante de su producción como dibujante hacia el exterior. «Haxtur» fue una de las primeras series que se hicieron en España de fantaciencia, además de incluir la novedad de eliminar los textos de apoyo.”

El también historietista Carlos Giménez aseguraba que:
“El día en que el cómic sea reconocido plenamente como arte, los originales de Víctor de la Fuente estarán en los museos junto a los mayores pintores.”
Sus dos hermanos, Ramón y Chiqui, crecieron bajo su influencia, pero nadie dibujaba como Víctor de la Fuente, y si lo hacía, plagiaba. Con el tiempo, no sólo sus hermanos dibujantes, sino que también él influyó en numerosísimos autores. Pero no solamente fue un gran artista: En los setenta luchó por los derechos intelectuales de los historietistas e introdujo otros contenidos en el cómic español que a la postre le llevaron a marchar a Francia.
Asturias le rindió un homenaje en octubre de 2002 en el XXVI Salón internacional del cómic en la sala Borrón de Oviedo.

Faustino González Arbesú, nombre ineludible en el cómic astur y autor del libro «La historieta asturiana», definió entonces a De la Fuente así: «Víctor fue un maestro que recuperó, junto a otros autores, el concepto de la página como unidad, más allá de la viñeta, y un virtuoso del movimiento en las imágenes estáticas de los cómics. Era un clásico vivo, el historietista más premiado del mundo y, lo fue mucho antes de que proliferaran los salones y sus premios.»

http://lambiek.net/artists/d/delafuente.htm
ALEGRE me siento al leer en esa nota informativa la alusión a una persona como (Tino) Rodríguez Aebesú y a su libro sobre la historieta asturiana de todos los tiempos, pues ambos me son muy íntimos y hay bastante que contaros sobre esos vínculos con él y con Asturias. A estas alturas del relato estoy bastante agotado y no quiero cansarlos a ustedes, así que les prometo continuar en una próxima edición y nos despedimos con mucha ¡ALEGRÍA!
(Datos del fallecimiento de Víctor de la Fuente, tomados de la prensa digital española). GRACIAS