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4 dic 2011

COTORRAS, GATOS y RATONES: MASCOTAS DE PAPEL

En mi ya larga trayectoria como caricaturista e historietista, confieso haber incursionado muy raras veces en la temática de dibujar específicamente para niños, aunque he ilustrado varios libros de cuentos, y algunos de mis personajes han tenido buena receptividad por parte de la grey infantil. Pongamos por caso los dos vecinos (el gordo y el flaco), que encabezan este blog personal, cuyas peripecias costumbristas dirigidas a un público adulto han sido sin embargo bien acogidas por esos príncipes enanos de que habló nuestro Martí.

Su lección magistral en “La Edad de Oro”, dejó una estela permanente de enseñanzas. Sin didactismo alguno apostó allí por los mejores valores humanos y artísticos, sin perder frescura y amenidad.

En mi criterio, una de sus premisas es lograr comunicarse con ellos utilizando el recurso de la fantasía infantil para lograr la comunicación. De ahí el éxito de humanizar otras especies de animales, tendencia creativa tan antigua como las fábulas de Esopo, el esclavo griego, que una vez liberto escribió en el siglo V a.n.e. las fábulas que lo inmortalizaron; así como sus más cercanos seguidores del siglo XVII y XVIII: El francés La Fontaine, y su traductor español, Félix María de Samaniego.

El desarrollo de la imprenta, las publicaciones ilustradas, y otros adelantos facilitaron la incorporación gráfica al empeño con nuevos códigos de lectura; pero trabajar para los niños no es tarea fácil. Requiere de un alto grado de especialización y constancia. Gracias a ello se logró borrar a la larga el concepto de subproducto cultural.

Se trata de un simple acto de comunicación entre el receptor (niño) y el autor (adulto) con el objetivo de sensibilizar al primero gracias a la capacidad comunicativa y el talento del segundo. De ahí que con miles de ejemplos, sólo dediquemos este espacio a tres creadores que sentaron cátedra de por vida en este difícil oficio de contar historias dibujadas para los más pequeños.

Dos son cubanos y el otro norteamericano, todos con un larguísimo curriculum, imposible de recopilar en este breve espacio, por lo cual les dedicaremos una breve ficha a cada uno. Se trata de Walt Disney, Cecilio Avilés y Jorge Oliver. ¿Qué los une?

En primer lugar: Haber dedicado la mayor parte de su obra a crear personajes de gran impacto para los niños. En segundo lugar: Que los más populares de ellos fueran graciosos animalitos, como las fábulas de antaño ya mencionadas. En tercer lugar: Que los tres son Sagitarios, con las características propias de los que nacen bajo ese signo. A saber: Disney el 5 de diciembre e 1901; Cecilio, 5 de diciembre de 1944; y Oli, 15 de diciembre de1947.

Empecemos pues, por orden de aparición:

WALT DISNEY, Chicago, (1901-1966). (Firma Disney). Al arribar este año a sus 110 años de edad, podemos decir que el famoso autor del ratón Mickey, el Pato Donald y otros muchos animalitos de ficción, cumpliría en este mes sus 110 años de edad.

Lo considero además un individuo atípico desde la niñez, pues fue un estudiante mediocre en la primaria, tal vez por estar—como yo--, siempre pensando en las musarañas. En 1918 quiso participar en la Primera Guerra Mundial y falsificó la partida de nacimiento para poder ingresar en las filas del ejército norteamericano. Al fin pudo enrolarse como conductor de ambulancias, pero cuando llegó al frente, la guerra ya había terminado.

Otra de sus características es que, su obra se diferencia a la del resto de los dibujantes especializados en el tema. Pues primero triunfó en el cine y después pasó a las tiras cómicas en la prensa.

Fue pues pionero del dibujo animado y un clásico en la especialidad a nivel mundial, pero unido a ello sumaba talento y persistencia en el arte de los negocios. Aunque fracasó en sus primeros intentos al unirse en un proyecto con su colega Ubbe Iwerk para crear una pequeña empresa publicitaria, más tarde fundó la “Disney Brothers Studio” con su hermano Roy, pero el éxito lo obtuvo en Hollywood al unirse de nuevo con Iwerk con la serie de “Oswald, el conejo afortunado”. La pareja no tuvo la misma fortuna de Oswald, porque la firma Universal les ganó un pleito por los derechos de autor, y tuvieron que inventar un nuevo personaje que resultó ser Mickey Mouse, cuya autoría se la atribuyó Disney, y aún se especula si fue obra de Iwerk, de él, o de ambos.

Lo cierto es que su ratón-héroe de celuloide se embarcó en la cinta “Steambout Willie” arrastrando con él hacia la fama a su autor en 1928. Fue tal el éxito de la película que dos años después Mickey debutó en las tiras cómicas, incrementando los ingresos de su progenitor, ahora en los periódicos.

A partir de ahí aumentó la familia de los ratones-patos, y las gallinas de los huevos de oro halladas en los filmes de “Blancanieves”, “La Cenicienta”, y otras superproducciones de “Fantasía”.

La lista sería interminable. Disney se convirtió en el Rey Midas de los “muñequitos” como los llamábamos entonces. Creó hasta un mundo fantástico llamado Disneylandia. En fin un Imperio que no ha dejado de crecer hasta nuestros días.

No crean que la cosa le resultó fácil. A lo largo de toda su trayectoria le surgieron no pocas “criadas respondonas”. La huelga de sus animadores en 1941, con un dibujo mucho más original moderno comenzaron a serrucharle el piso; influyó en la creación de la UPA con los antologicos personajes "Mr. Magoo" y "Mac Boing-Boing", pero perdieron sus contratos a fines de los 40 acusados de filocomunistas. Con posterioridad uno de sus integrantes, Stephen Bosustow, logra que la Columbia distribuyera sus obras.

Más recientemente los jóvenes creadores del grupo PIXAR lo pusieron a temblar. El imperio Disney se tambaleaba, pero como en el caso anterior surgió su sabiduría o astucia empresarial, los fieles cabilderos, y otros recursos idóneos. En vez de enfrentar a sus competidores, sencillamente fiel a las fabulas de antaño. El tiburón Disney abrió sus arcas bancarias, y de un bocado se tragó a las sardinas.

Mi ídolo de aquellos tiempos felices falleció en Los Ángeles en 1966, pero para mi murió unos veinte años antes, tras la derrota del nazi-fascismo por los aliados, cuando lo vi en un documental fílmico declarando ante la Comisión del Congreso Norteamericano presidida por el senador MacCarthy contra los presuntos filocomunistas y otros muchos cineastas. Aquella “Cacería de Brujas” que perseguía y satanizaba a sus propios colegas de Hollywood como Chaplin, resultó para mi lo más repugnante que se recuerde en la historia del cine.

En ese material vi como el autor la arrebataba la manzana envenenada a la Bruja del castillo para servirla a Blancanieves, y acabar con los siete enanitos, los Diez de Hollywood, y con todos los “indignados” de entonces.

Cecilio Avilés Montalvo, Cumanayagua, Cienfuegos. (5-12-1944). Firma Cecilio. Nació con el pincel en la mano izquierda, se graduó de pintura y modelado en la Academia San Alejandro; de diseño gráfico en la escuela Diego Rivera; de realización de animación en el Departamento de Dibujos Animados del ICRT; y de música y armonía en el Centro Ignacio Cervantes. Sin embargo, desde los doce años quedó hipnotizado por el cine de aventuras y los cómics norteamericanos. De ahí le viene esta adicción vocacional. Comenzó su vida profesional en la revista PIONERO (1969) ilustrando temas variados.

En 1971 surgen sus dos principales personajes el cimarrón “Marabú” y "Cecilín", --hecho a su imagen y semejanza--, quien sería acompañado en sus aventuras por la parlanchina cotorrita Coty, personajes estos también divulgados en Venezuela y Argentina.

Cecilio ha incursionado en todos estos años como educador y teórico del género con varias obras publicadas, como animador gráfico en la programación pioneril de la televisión, y facilitador didáctico en talleres de dibujo infantil. durante un buen número de años, actividad que mantiene aún, por lo que obtuvo varios premios de la popularidad de la revista “Opina”.

Ha logrado honores como dirigente del Sindicato de la Cultura, y la UNEAC, del trabajo cultural comunitario con proyectos afines, entre ellos el de promocionar la muestra sabatina de los pintores en el Paseo del Prado, así como otras muchas actividades similares. Cecilio es, si se quiere, mucho más dinámico y multifacético que sus propias aventuras de ficción.

Jorge Oliver Medina, Ciudad de La Habana, (15-12-1947). Firma OLI. Dibujante autodidacta, se graduó sin embargo en Licenciatura de Historia del Arte (UH).

Se inició en la vida artística gracias al Servicio Militar Obligatorio, cuando por sus facultades fue asignado a la revista Verde Olivo en 1964. Más tarde se incorpora a SIEMPRE ALERTA, órgano de la Defensa Antiaérea de las FAR, donde publica el libro “La Historia de la Aviación”; después pasa al Instituto de Aeronáutica Civil , pero de allí salió volando para colaborar con la revista PIONERO, donde realizó varias series monotemáticas.

Más tarde Oli se une a Juan Padrón en el Departamento de Dibujos Animados del ICAIC, donde aborda diversos temas promocionales. Siempre vinculado a la Unión de Pioneros José Martí”. Forma parte del equipo inicial del tabloide Pásalo y posteriormente en 1980 como director y fundador junto con Anisia Miranda de la revista Zun-zún. Es aquí donde surge su personaje más significativo: “El Capitán Plín”, un gato verde, combatiente incansable de los piratas roedores que invaden continuamente “La Isla del Coco”. --un lugar muy parecido a nuestro país--.

Es éste un micro mundo lleno de febriles y jocosas aventuras. El pequeño felino también incursionó en animados, obras de teatro, y hasta el nuevo parque de diversiones de la Playa de Marianao tomó su nombre para regocijo de grandes y chicos, y la envidia de Ruy la Pestex y sus piratas.

Además de todo esto, no sabemos de dónde Oliver sacó tiempo para otras tareas que le fueron asignadas como subdirector editorial del diario JUVENTUD REBELDE; posteriormente director de EL CAIMÁN BARBUDO; y más tarde Subdirector del Canal 6 CUBAVISIÓN de la televisión cubana. Obviamos su paso por la publicidad para no darle ídem.

Numerosos premios ha recibido Oliver por tan monumental obra en su vida artística; sin embargo, que yo sepa, solo ha presentado una sola exposición personal de sus obras titulada “Reunión de caricaturas de reuniones”, en el vestíbulo del Teatro Karl Marx.

Por último, desde el año 2005 viene dirigiendo el programa de televisión CUADRO A CUADRO, dedicado a la historieta en el cine, donde derrocha de nuevo su creatividad en la más espectacular intromisión que hayamos presenciado jamás en la pequeña pantalla, pues interrumpe la acción para descargar su crítica mientras los protagonistas del film -en la confusión-, quedan congelados.

En este momento cae el telón con el tradicional THE END yanqui, o el criollísimo FIN. No fue mi intención reunir a los tres para compararlos ni mucho menos, sino para divulgar aspectos coincidentes, así como la huella que han dejado en cada uno de nosotros. Pero si me obligaran a escoger diría lo siguiente:

“…Hace poco estuve en Nueva York y quedé impresionado por su magnitud y fastuosidad, pero en la soledad de la noche me asaltó el “gorrión” por mi sufrida y querida Habana …”

4 ago 2011

QUIEREME MUCHO

Conocí a Fresquito Fresquet en los agitados días del triunfo de la Revolución cuando coincidimos en la redacción del periódico EL MUNDO, yo como caricaturista editorial en sustitución de Antonio Prohías, y él a cargo de la página Infantil del suplemento dominical del diario.De esa época conservo un bolsilibro de su autoría que podría tal vez considerarse incunable del humorismo revolucionario cubano, pues recopila sus cuentos satíricos publicados en EL PITIRRE entre 1959 y 1961. La copia de la portada y portadilla de dicha obra que ahora les muestro, son más que explícitas.
Teníamos además vidas separadas, él formó parte del equipo que fundó el semanario EL PITIRRE suplemento humorístico del vespertino LA CALLE, y yo como dibujante de la Agencia de Noticias Prensa Latina. Sin embargo fue la fundación del semanario de PALANTE Y PALANTE en octubre de 1961 la que nos unió definitivamente.
En aquella locura juvenil en la que hasta un proyecto de orquesta humorística se diseñó, Fresquito y el que les habla, formamos una pareja de comediantes, que a los chispeantes diálogos, agregábamos caricaturas de actualidad a tiza limpia, volcadas en pizarrones improvisados. Así, en plural, porque fueron muchos los centros de estudio y trabajo los que aplaudieron nuestras bisoñas representaciones. La imagen corresponde a la visita que hiciéramos a una exposición en La Habana. Entre ambos, el caricaturista argentino Oscar Conti (Oski), invitado por la Agencia de Noticias Prensa Latina a visitar nuestro país en tan lejana fecha como 1960. En la otra, una de esas actividades del CDR. Véase la numeración: Flores No. 160, frente a mi casa, en el Cerro. Fresquito de perfil y yo con traje oscuro. A mediados de la década del 60 dejamos de vernos con frecuencia porque él pasó a Dibujos Animados del ICRT y se presentaba en algunos programas televisivos como “Tránsito” y “Con las letras”.
Fue precisamente en 1966 cuando surgió la historia de amor “Quiereme mucho” que anunciamos en el encabezamiento, el mismo año en que nació el más pequeño de mis vejigos Darío. Quiso el destino que ambos sucesos se entrelazaran.
A fines de marzo fui a Miami invitado por ese hijo mío al cumpleaños de Miranda, mi primera nieta. Enterado de nuestra presencia en la ciudad, Lázaro Fresquet, (a) Fresquito, me localizó, más de cuarenta y pico de años después, para vernos de nuevo.
Ahora viene la sorpresa. Se presentó en mi lugar de estadía el pasado sábado 18 de junio, con su esposa Matilde Roig, una torta de nata, pastelillos y refrescos para celebrar anticipadamente el Día de los Padres, pues a la mañana siguiente yo regresaba a Cuba.

Si comparamos las fotos que nos tomamos hace unos cincuenta años con esta otra de ese día, se habrán podido dar cuenta del cambio favorable en esta última: Las primeras eran en blanco y negro y estas en tecnicolor.
Mucho se habló de viejos amigos, viejos tiempos, viejas caricaturas, de éxitos y fracasos, de sueños y realidades, pero mis ansiosos lectores merecen más que eso: La historia contada por su propia protagonista Matilde Roig de Fresquet, que en aras de la brevedad esta versión recoge sólo algunos párrafos:

“…A Cupido se le ocurrió aparecer en una de las ocasiones en que acompañaba a mi padre –director de la Orquesta de la Radio y la Televisión de Cuba—para hacer una grabación de un programa musical… Fue entonces que me invitaron a participar junto con mis compañeros de aula en el programa juvenil de televisión “Con las Letras”… Cuando asistí con el grupo al estudio, lo menos que me podía imaginar era tener delante de mi al afamado Fresquito Fresquet, quien me planteó su interés de hablar conmigo en relación con una caricatura que quería hacer de mi abuelo para el próximo Salón de Humoristas…” Aunque defectuosa ofrecemos una copia con fotografía de ambos publicada en un diario norteamericano en 1999. Hemos conservado el texto de pie de foto original precisamente porque aparece otro nombre muy ligado a ambos, el fotógrafo Fernando Lezcano (Lezcanito) del diario EL MUNDO.
Una pausa para aclarar que se trataba nada menos que del maestro Gonzalo Roig, reconocido autor de zarzuelas y canciones consideradas clásicos de la música cubana y mundial.
“…Le respondí que mis abuelos habían fallecido mucho antes, y en ese momento me pareció que a Fresquet se lo quería tragar la tierra y tartamudeando me preguntó: --¿Cómo, no es usted la nieta de Gonzalo Roig?-- Cuando le aclaré que era la hija del compositor y no su nieta, a él le volvió el alma al cuerpo. Luego me explicó que se había propuesto ganar el Premio Nacional de Caricatura de ese año, y necesitaba que yo le facilitara algunos datos y fotografías de mi padre…”
Así de temerario y decidido era él. Agárrense que ahora viene lo bueno:
“…A partir de entonces comenzamos a vernos con el propósito de que yo le prestara fotos de mi padre, a la vez que él me iba mostrando los bocetos que realizaba, pero sobre todo, hablábamos mucho, y obviamente, sin que nos diéramos cuenta nos fuimos enamorando y terminamos haciéndonos novios, mucho antes de que Fresquito lograra plasmar su pretendida caricatura. Entonces me prometió que si ganaba el Premio Nacional de Caricatura aprovecharía la oportunidad para pedir mi mano. ¡Vaya esperanza!, me dije, ¿Y si no gana, qué?..”
Una pausa para sonreírnos, y sigo con la narración. A Matilde le salió lo del bilingüismo y exclamó:
“…¡Believe it or not! Fresquet logró realizar una pieza insuperable y ganó el Premio Nacional con la caricatura de mi padre. Cuando éste llamó a Fresquet al periódico para felicitarlo e invitarlo a cenar, éste le contestó: --¡No sabe usted la alegría que me da Maestro, así de paso le pido la mano de su hija!—Después de que colgara el teléfono, mi padre me dijo: --Nene, este Fresquet es de verdad Fresquito. Le estoy invitando a cenar y de lo más fresco… ¡Me ha pedido tu mano por teléfono!”

Poco después se casaron. ¡Todos felices y a comer perdices!
Del matrimonio brotaron tres retoños: Cecilia, la mayor que nació en Cuba. Christian vino al mundo en Madrid, y Clift Angelo en Fort Lauderdale. La pareja abraza además cinco nietos que ella recuerda mientras acaricia la cabecita de la mía.
Hasta aquí el pollo del arroz con pollo. Aunque para finalizar, quisiéramos hacerlo con la copia de la caricatura personal premiada bajo el título de “El Maestro Gonzalo Roig”, obra que además de todos los galardones recibidos, tiene una dedicatoria de puño y letra de Roig a su hija Matilde el mismo día en que ésta partió con su pequeña Cecilia para España a fines de 1969. Y dice así: ”Para que no te olvides del feo de tu padre”.(FOTO).
Hemos dejado para el final precisamente una fotocopia de dicha caricatura, gracias a la generosidad de ambos durante nuestra reciente entrevista.
(Datos tomados de su propia voz y del trabajo titulado “Una Caricatura de Gonzalo Roig” publicado con motivo de su aniversario de bodas en “Diario de las Américas”(7-10-1999)

12 feb 2011

MATOJO, UN NIÑO DE 47 AÑOS

He aquí su fe de bautismo.Fecha de nacimiento: 24 de febrero de 1964.

Lugar: Mesa de dibujo de la revista “Mella”.

Solicitado por: Asociación de Jóvenes Rebeldes que más tarde tomó el nombre de UJC.

Padre putativo: Manuel Lamar Cuervo.

Seudónimo paterno: Lillo.

La biografía de este autor, colombiano de nacimiento y cubano de corazón, comienza el 13 de diciembre de 1929 en Bogotá. Pero Manuel también tuvo su historia; de pequeñín en vez de Manolo le decían Manolillo, y como era tan pequeño, el Manolillo se quedó en Lillo, de ahí el apodo que venía ya en el pasaporte cuando el vapor italiano Contessa desembarcó sus pasajeros en el puerto de La Habana hace exactamente 60 años.

Licenciado en periodismo, cultivó el humor gráfico, la historieta humorística, y el jardín en el edificio de apartamentos en 23 y J, donde lo conocí. Como fundador del Departamento de Dibujos Animados de la TV, incursionó también en películas de divulgación popular. Se movía con soltura en el mundo de la sátira política y la caricatura donde creó varios personajes cómicos.

En su estilo, Lillo fue un continuador de la línea del humorismo suramericano, por lo pronto no desechó la influencia del personaje “Amarrete” o de “Mendieta”, el compañero canino de “Inodoro Pereyra”. De esa fuente nutricional surgieron los cubanísimos Chicho Durañón, Sapito Pérez, y un perrito que respondía al nombre de Lucas Rengifo, cada uno con sus características propias. Menos conocidos pero igualmente singulares fueron González y Titina.

Punto y aparte para el pequeñín de papel y tinta china al que nos referimos desde el principio. Matojo era la representación gráfica del niño cubano, y sus peripecias se arraigaron tanto en la grey infantil que el Departamento de Animación del ICAIC le filmó tres películas como protagonista.

Pero volvamos atrás: Tras su debut en “Mella”, a petición nuestra pasó diez años más tarde a ocupar la contracubierta del semanario “Palante”. La ficción admite que aunque corran los años, mientras el autor envejece, su personaje se mantiene tan fresco como una lechuga. Por eso, a pesar de la inteligencia que derrochaba a raudales en cada viñeta, Matojo nunca pasaba de grado. Lillo lo mantuvo siempre en primaria, no como castigo, sino para poder abordar permanentemente la temática comprendida entre esas edades; y cuando se fundó en 1980 el mensuario “Zunzún” por la Organización de Pioneros “José Martí”, nuestro pequeño héroe tampoco pasó de grado, sino de publicación; y se mudó allí para formar parte de su staff especializado en la temática de la niñéz.

En su momento Lillo, el padre; y Matojo, el hijo tuvieron la dicha de formar la combinación más publicada en Cuba, con alrededor de un millón de libros, a iniciativa de varias de las editoriales dedicadas al género como Gente Nueva, Oriente y Pablo de la Torriente.

Fue activista de la sección de humorismo de la UNEAC y de la UPEC. Y dado el arraigo que su obra tenía entre los más pequeños, múltiples y variadas fueron las actividades personales que realizó en centros educacionales, círculos infantiles, y campamentos de pioneros, entre otras instituciones.

La década del 90 que nos marcó con la crisis económica y de valores del periodo especial, coincidió con mi jubilación como periodista y le perdí la huella a Lillo, enterándome más tarde que había salido de Cuba junto a los huracanados vientos de la diáspora. Y fue allí que falleció casi ciego hace un año.

Como simples mortales, nacemos, crecemos, procreamos y morimos, ni más ni menos que como el más simple organismo vivo que puebla el mundo. Incluso, nuestros descendientes, en primera, segunda, tercera generación o más, también deben transitar por las mismas veredas. El destino se encarga de trazarnos el camino a seguir y a veces juzgar al prójimo a la ligera, nos lleva a cometer injustas conclusiones.

Lillo pertenece a esos privilegiados entre los cuales me cuento, que aunque fallezcan, sus personajes quedan: Matojo vivirá por siempre en el corazón de todos aquellos que vibraron de niños con sus aventuras… En paz descanse su autor.

31 ene 2011

BENDITAS COINCIDENCIAS.

Coincidió la elaboración del resumen de este blog ¡Ay, Vecino! el pasado año con la decisión de que debíamos dar por terminada la sección de curiosidades deportivas que mantuvimos durante todo el 2010 titulada “Cualquier tiempo pasado fue… profesional”.

Concordó este hecho con que en la última muestra se descubriera la identidad del autor fantasma que veníamos incluyendo con las iniciales A. Y.

Resultó ser nuestro entrañable amigo Alberto Yáñez Arbesú, a quien dedicáramos el trabajo titulado “Por amor al arte” en nuestra propuesta anterior.

Simultáneamente del 10 al 20 de febrero próximo se celebrará en la La Habana la Feria Internacional del Libro 2011, y a continuación recorrerá toda la república.

Como si se tratara de su prólogo, a fines de enero en dos Sábados del Libro consecutivos se presentaron las obras de sus hijos Mirta y Albertico. Al primero de ellos, la novela “Sangra por la Herida” de la Editora Unión, pude participar recibiendo la inmensa alegría de ser premiado con su cariñosa dedicatoria que aquí les muestro.

Por el contrario, no pude asistir a la presentación del “Libro primero de las cosas raras” de su hermano Alberto, por coincidir con un impertinente aguacero. Aún así también puedo dar constancia de ello con una copia de la portada:

Pero para no alejarnos de esta curiosa simultaneidad, puedo aclarar que todo esto se corresponde con los noventa años del nacimiento de Alberto Yáñez Arbesú el 3 de febrero de 1921, y el anuncio de los 50 años de la creación del INDER, coincidiendo también con la celebración del centenario del fútbol en Cuba para el 11 de diciembre de este año, nada menos que construyendo en su emblemático estadio de La Polar, el primer terreno de superficie sintética en nuestro país, donado por la FIFA y prevista su inauguración para la fecha. Me imagino cómo se sentiría Yáñez en este momento con tan agradable coincidencia, sabiendo cómo la inclemencia del clima castiga en nuestro país el césped natural.

Como pudieron apreciar, desde pequeña Mirtica era inseparable de aquel que todos conocían como Alberto, pero para ella era simplemente Pipo.

Y en correspondencia con mi intención de darlo a conocer, ella tuvo la gentileza de proporcionarnos estas semblanzas que ofrecemos a continuación íntegramente. Me limitaré sólo a comentar algunas de las fotos que del archivo familiar me proporcionó su propia autora.

Algunos

recuerdos de Pipo

Mirta Yáñez

Unos días antes de que se fundara Palante, Alberto Yáñez, más conocido por mí como Pipo, me llevó a conocer al equipo de humoristas, entre quienes recuerdo a Blanquito, a Evora Tamayo (¡cómo no!), al director Bracho, al Loquito Nuez, a Arístides… Yo tenía unos trece años y en ese entonces quería ser caricaturista… y pretendía formar parte del “staff”. La tarea que me dieron fue “crear un archivo” y para ello me asignaron un cubículo, un montón de revistas, unas carpetas y una tijera. Debía recortar letras de distintos tamaños y colores, objetos, rostros, caras de políticos y de personajes famosos, y todo lo que se me ocurriera, luego clasificarlos en carpetas según mi leal saber y entender. Y así lo hice, de manera que me cabe la gloria olvidada (¡por fortuna!) de haber instituido el primer archivo de recortes para uso de los humoristas de Palante.

Por supuesto que además yo husmeaba por todo el local y sobre todo donde radicaban las mesas de dibujo. Allí participé de esa extraña emoción que es conformar la primera página de un periódico. En aquel entonces la libertad para el chiste era casi total.

La vida me llevó por otros caminos, pero Pipo se quedó estacionario en Palante donde no solo colaboraba con la página deportiva, sino también confeccionó pacientemente y sin cobrar retribución monetaria alguna, la página de entretenimientos, donde semana tras semana colocaba adivinanzas, crucigramas y otras quisicosas, además de responder a los lectores y darles solución. Simultaneaba sus labores en Palante con su trabajo de empleado bancario primero, en el INDER donde fue fundador (él también) del archivo, finalmente en el ICRT de dónde le hicieron jubilarse cuando ya fue considerado demasiado viejo.

Todos esos empeños siempre los hizo con una sonrisa. Porque fue, ante todo, un hombre bueno. Solo lo vi rabiar en una ocasión cuando se le traspapelaba una y otra vez, sin llegar a buen puerto editorial, lo que consideraba la obra de su vida: una historia sobre los mundiales de futbol.

Por cierto, mis padres se conocieron gracias al futbol. Alberto era un buen mozo futbolista y Nena era bella, bellísima, apasionada fanática de ese deporte. Eran adolescentes y pronto se hicieron novios. En ese entonces, Pipo todavía no era Pipo, y mucho menos Yáñez. Lo llamaban “Cachumba” porque siempre estaba dándole ánimo a su equipo (no recuerdo ahora si le pegaba al balón a cuenta de los asturianos o los gallegos, porque mi abuelo era gallego, pero mi abuela era asturiana) con un “bombochie” que rezaba: “¡cachín cachán cachumba… al equipo tal le zumba!” Después, Alberto empezó a trabajar en el City Bank. Siempre entusiasta, animaba las fiestas de los hijos de los empleados, los “citybankeritos”, asentó los proyectos para el nuevo club bancario en Santa María del Mar, ascendía desde ser un mero mensajero y cajero hasta el puesto más alto, de Oficial Inspector, sin perder su buen humor y colaborando al mismo tiempo con publicaciones como El Mundo.

En esa época comenzaron a llamarle Tobita, lo cual resultaba un misterio lingüístico para mi, hasta que Mima, Nena, ya esposa y madre, me explicó que por el apellido Yáñez hacían primero alusión a los “yáñez pinzón”, y de ahí derivó al nombre del Almirante Cristóbal, y del diminutivo afectuoso de Cristobita, se llegó por fin al “Tobita”. Mi mamá, por su parte, le decía Bertico cuando quería engatusarlo, que no hacía falta porque siempre Alberto fue su rendido enamorado. No puedo olvidar que al regreso del viaje de Mima para ver a su familia en USA y cuando ambos ya se acercaban a los setenta… mi papá llenó la escalera de arriba abajo de flores para el recibimiento de su eterna noviecita. Eso fue lo que nos dieron, Mima y Pipo, a mi hermano y a mí, en nuestra infancia: el espectáculo excepcional del amor verdadero, de la lealtad, del buen humor.

Y empecé contando lo de Palante porque Pipo siempre me llevó consigo a sus andanzas periodísticas, ya sea ir al stadium a apoyar a los rojos de La Habana, a las carreras automovilísticas, a las regatas, y, cómo no, a los partidos de futbol. Le debo, pues, el hecho de que se me inoculara ese bichito de la letra impresa a ese padre excepcional, Alberto, Bertico, Cachumba, Tobita, el Viejo Yáñez, a Pipo.

Nota: y acordándome de aquellos viejos tiempos, hice esta caricatura de mi Pipo.

Complementando la información brindada por su hija, no quisiéramos despedirnos sin incluir una pequeña muestra del talento paterno. Tanto ella y su hermano heredaron esa gracia que ya pugnaba por salir en sus respectivos y coincidentes ADN.

Quien nunca tuvo auto fue capaz de auto biografiarse en un excelente trabajo tirulado “Frente al espejo” publicado en la sección “Con Permiso de..” y reproducido posteriormente en el libro de Évora Tamayo “25 años de Palante” editado en 1986 por la Editora Abril. Allí él expresa lo siguiente:

“Nací y me recibieron con aplausos (impacto brutal de la comadrona sobre mis delicados glúteos), que me alentaron a dar mi primer y único do de pecho”…”Lugar del primer berrido: La Habana. Época: Entre la primera y segunda guerras mundiales, o sea, que nadie peleaba, ni siquiera con la suegra que ya es decir”…”Tuve acné juvenil después de pasar por el sarampión, la varicela, el coquelucho y otras peripecias de las que no había niño que se escapara en mi época”…”Imberbe aún tuve un ataque fulminante de fútbol que por poco me hace cisco las canillas y que, como secuela se me enquistó en el corazón”…”Siempre me gustaron las letras –nunca en la sopa—pero tuve que disgustarme con los números. Estuve rodeado de papeles bancarios y millones de billetes durante ¡20 años”!, pero resistí la tentación”…”Me gusta el chocolate, mientras el hígado no se interponga. Igual me deleita un vals que un twist, un danzón que una rapsodia. La única cuestión es que sea música y no ruido”…”En contraste con la gente, cuando duermo no puedo tomar café ¿Vicios? Sí, los de la cafeína y la nicotina, aunque de esta última acabo de divorciarme”,…” Escribo a máquina con ocho dedos, porque los otros dos, los pulgares, los uso para separar las palabras”…”Mi dictadura que es a la vez responsable de finanzas, de abastecimiento, de trabajo voluntario, y de la producción, me ha dado dos hijos, uno cada diez años: Una estudió la carrera de letras y llegó a la meta; el otro, está estudiando las letras a la carrera”…

He aquí la sagrada familia de que habla el autor. El ramo de flores en el regazo de la dama, a la que él llama “dictadura” estaba dedicado a la dulce y abnegada Nena.

”Estoy convencido de que mens sana in córpore sano es el mejor constituyente para mantener el esqueleto bien envuelto, y por ello no tengo automóvil”…”Sembré un árbol, contribuí a perpetuar la especie, y acabo de escribir un libro. Y si mañana me toca entregar el cuerpo a la tierra sin terminar de usarlo ---cosa que no me gusta nada--- lo haré con una sonrisa en los labios, aunque no pueda ver el año 2021, el de mi centenario”…”Porque fui optimista… porque fui humorista… y no fui egoísta.”

Como han podido apreciar por la separación de párrafos en puntos suspensivos, hemos querido ofrecer solo fragmentos de su trabajo, para degustarlo como ese delicioso postre, que por breve nos deja siempre con las ganas de repetir.

Por último, me gustaría dejar constancia de ese “bichito” que siempre picó a su hija por el humorismo gráfico.

¿Tal vez en los genes de familia se hallara presente esa vocación? Como una coincidencia más es este caso, resulta que el multipremiado caricaturista Rafael Valbona, (RAVAL) era tío suyo por parte de madre. Como constancia los dejamos con ambos apuntes de Alberto Yáñez, --a la izquierda el de Raval y el Mirtica a la derecha.

Además sobre esta asombrosa familia seguiremos hablando. Recuerden que nos falta aún Albertico--el benjamín de los Yáñez--. Y si de benditas coincidencias se trata, podemos reafirmar que… ”De tal palo surgieron tales astillas”.