Salón Nacional de Humoristas auspiciado por la UPEC se inauguró el 24 de
septiembre de 1970, y tomó el nombre de “Horacio Rodríguez Suriá” en
homenaje al destacado cartelista y caricaturista recién fallecido entonces.
Salón Nacional de Humoristas auspiciado por la UPEC se inauguró el 24 de
septiembre de 1970, y tomó el nombre de “Horacio Rodríguez Suriá” en
homenaje al destacado cartelista y caricaturista recién fallecido entonces.
La nueva
publicación a tono con esos intereses particulares de comienzos de siglo, daba
cabida a los movimientos político-sociales del momento, a la naciente publicidad,
y en sus portadas e ilustraciones surgían como por arte de magia, las
maravillas del art noveau o más tarde del art decó. Pero sobre
todo su título, BOHEMIA, extraído de una famosa ópera de Puccini, y su impronta
en esa vida superficialmente fácil nocturnal y licenciosa, que respondía
también a ese nombre bohemio, con un perfil nada parecido al actual.
Por
este medio damos las gracias a esas gestiones que nos abrieron las puertas de
su colosal memoria histórica; pero la motivación venía desde mucho antes, debido
al dato que me suministrara el maestro de
la plástica Pedro Pablo Oliva con motivo de una visita que hiciéramos hace unos
años a su coquetona casa-taller de Pinar del Río.
crear personajes y argumentos autóctonos, hasta
entonces solo abordados políticamente en tiras sueltas a finales del siglo XIX por Landaluze primero y Torriente después. Por
eso aquella firma en una serie típicamente costumbrista, y personajes típicos
de La Habana a comienzos del 1900, resultaba una incógnita para ambos.
Pero
lo importante es que ambos personajes: Pepito, un niño blanco y precoz,
actuaba como contrafigura cómica de Rocamora, el negro adulto que
luchaba por la supervivencia en un escenario “habanero” hostil, quien por lo
general, al final de cada episodio salía mal parado. A veces se incorporaba un
perrito manchado al que llamaban Trivilín.
Continué
ahora estas pesquisas en los archivos de BOHEMIA durante el año 1918. Las
imágenes que ofrecemos corresponden pues, precisamente a esta etapa, donde
vemos la presentación de los episodios, su extensión en seis cuadros por
capítulo, que se desarrollan en dos páginas, menos ésta otra desplegada en una
sola.
la
compañera Bárbara Doval, Vicepresidenta a cargo de Personalidades y Círculos
Especiales de la UPEC. En correspondencia a tantos elogios tuvimos que
responderle por partida triple con igual o mayor ponderación.
Sabemos
que de ahora a la fecha surgirán múltiples proyectos e iniciativas entre instituciones
afines y colegas del sector con motivo de
la efeméride. Los felicitamos ahora, los apoyaremos después, y a lo mejor nos
pasamos. Pero… ya nadie podrá acusarnos de que no llegamos.
Acostumbro a reseñar notas cuasi-biográficas en este blog de los colegas que durante años hemos compartido el difícil arte del dibujo humorístico. En este caso, por su cercanía y afinidad de pensamiento, he preferido poner las opiniones en boca de otras personas, y del propio Loquito, como cariñosamente le seguimos llamando.
Al tratarse de un personaje no solamente loco sino mudo, iré colocando algunas de sus viñetas a lo largo del texto para ir entrando en calor. Comienzo pues con breves palabras del escritor español Vázquez Montalbán:
“…Cualquier cubano está convencido de que el mundo es Cuba. A partir de esa complicidad con uno de los pueblos más interesantes y ejemplares de la tierra, el dibujante, el artista De la Nuez ha realizado un ejercicio de descripción total del comportamiento de una ciudadanía, (…) sin perder el fondo épico-lírico que las revoluciones consiguen cuando crean y que van perdiendo cuando sólo conservan. Por su edad pertenece a la generación del entusiasmo que Kant consideraba imprescindible para hacer posibles y creíbles las revoluciones…”
Y es que Nuez es todo eso, y mucho más. Pequeño de tamaño pero inmenso en su trayectoria, heredó de la llamada Villa del Humor toda la experiencia de Eduardo Abela, quien había creado aproximadamente veinte años antes, durante la dictadura de Machado, un personaje con las mismas características: El Bobo.
Sobre la generación del entusiasmo, y su propia formación René de la Nuez nos dice: “… No pasé ninguna escuela, porque la caricatura no se estudia en escuelas, hay escuelas de artes plásticas, pero no de caricaturistas, yo soy como muchos otros, un autodidacta, que me movía y aprendía mucho de la discusión, y de la gente que me rodeaba, lo que podíamos llamar “un caricaturista de oído…”
Igualito que yo, pero con más talento y mejor suerte gregaria, así que me considero hijo suyo en ese aspecto, a pesar de tener más años de edad.
Como no se puede ser juez y parte, aquí van algunos criterios entresacados de entrevistas que le han realizado a lo largo de su exitosa carrera. No me da pena confesar que subrayo todos y cada uno de esos pensamientos como propios:
Enrique Núñez Rodríguez agrega sobre sus inicios: “…En febrero de 1957 vimos aparecer en la redacción del semanario ZIG-ZAG a un adolescente que portaba sus dibujos. Venía desde San Antonio de los Baños a ofrecer sus colaboraciones: Traía la propuesta de un personaje para incorporarse a la lucha contra la dictadura de Batista. Se trataba de El Loquito que al estilo del también ariguanabense Abela, utilizaba símbolos para burlar la censura del régimen…”
El propio caricaturista más tarde aclara:“… El Loquito fue, si se quiere, hijo de una circunstancia, (…) Se me ocurrió el loco, porque en la calle se decía: …hay que estar loco para hacer una revolución contra el ejército… Hay que estar loco para meterse con Batista…”
” Sobre la complicidad de que nos habla el famoso novelista español, Nuez abunda: “…Empecé a utilizar claves que enseguida la gente empezó a comprender. También había un ansia del público en ver las claves y aproveché eso. La imagen de la sierra –de carpintero--- aludiendo a la Sierra Maestra burló la censura (…) aquello me enseño a dibujar en un espacio muy reducido porque era apenas una viñeta, y tenía que resolver un dibujo que además, transmitiera una idea.
Adelaida de Juan, profesora universitaria que ha investigado a fondo el humorismo gráfico decía: “…El Bobo de Abela y el Loquito de Nuez entraron en la historia del dibujo humorístico cubano. Ambos personajes murieron con las circunstancias sociales que les dieron origen: El Bobo se retira fracasado y su autor se dedicó a a su inicial amor, la pintura. Pero, la causa del Loquito triunfa y Nuez continúa creando otros personajes y comentando circunstancias nacionales con agudo sentido del humor…”
De esos otros protagonistas de papel que refería De Juan, su autor nos comenta humorísticamente: “…Me mataron a un personaje y me quemaron a otro: A Don Cizaño lo quemaron porque hicieron la ley contra la vagancia y lo enterraron con toda la prensa reaccionaria. En la Universidad hicieron un acto y en un féretro iba Don Cizaño y lo enterraron. Después hice a Mogollón, que era un personaje dirigido contra la holgazanería y cuando se hizo la Ley contra la Vagancia me quemaron a Mogollón también. Por suerte ya había hecho El Barbudo…”
Sobre este último personaje nos aclara: “…He tenido muchas satisfacciones. En 1964 en la Plaza de la Revolución, frente a la fachada de la Biblioteca Nacional se puso una caricatura mía de un Barbudo con una alzadora de caña que estaba cogiendo a un burócrata y lo estaba levantando en peso del buró. Eso demuestra qué importancia tenía la caricatura. Ahí había obras de Raúl Martínez, de René Portocarrero y también una caricatura…”
Nunca este autor perdió el fondo épico-lírico de nuestra Revolución como expresó Montalbán; y Nuez lo expresa así: “…Se ha dicho que el humorismo es una cosa muy seria, esto se ha convertido en una frase hecha pero es cierto, porque tratar de hacer humor sólo para reír es degenerarlo. El hombre es el único animal que ríe, pero no se ríe por reírse, no por razones fisiológicas sino por conceptos éticos y morales y el papel fundamental del humor es ser crítico con el hombre. Se habla del hombre en abstracto y este hombre está dividido en clases dentro de la sociedad y hay que ver cómo se ríe cada clase, en fin cada clase tiene su humorismo, de lo que se ríe un burgués no se ríe un obrero…”
Sobre el comportamiento de la ciudadanía en relación con su obra, reflexiona:
“…Hacer el chiste por el chiste no tiene sentido en estos momentos…” Se refería al año 60 ---tras el triunfo de la Revolución---en una entrevista que le hizo Fayad Jamis, para la REVISTA DE ARTES PLÁSTICAS, hoy responde así: “…Creo que aún eso está vigente…”
“No estoy de acuerdo en la división del humor en colores. No existe el humor blanco, ni el negro, solo el buen humor, (…) si no hay un buen dibujo apoyando una buena idea, ni el blanco ni el negro tienen valor, (…) es una división falsa, una división comercial que muchos historiadores y críticos no aprueban, González Barros en su libro sobre la caricatura no la acepta:
“…Hay muchos tipos de humor gráfico, pero todos dependen del dibujo. Nosotros necesitamos un buen dibujo porque esa es la herramienta fundamental para transmitir lo que queremos. Si no hay un dibujo claro no hay una buena transmisión de las ideas. (…) Lo ideal sería el dibujo mudo, que es lo máximo a lo que se puede aspirar por el nivel de síntesis, ahí estás usando tu lenguaje puro que es el dibujo, es decir, no te auxilias de nada…”
Ciro Bianchi destacado periodista y acucioso investigador costumbrista lo retrata en esta imagen: “…René de la Nuez es una especie de monstruo de la naturaleza (...) Los resultados de varias encuestas internacionales lo incluyen entre los cien mejores caricaturistas del mundo…”
Podríamos estar horas mencionando sus obras, que van desde lo más activamente político hasta el costumbrismo que nos identifica como ente cultural en el mundo. De sus numerosos premios nacionales e internacionales, de su bibliografía con más de quince libros publicados que van desde “Cuba. Allí fumé”, hasta “En un ligar de la tinta”., destacándose el que ganara Mención en el Concurso Casa de las Américas “Garabatos”. Es profesor de Mérito de la Cátedra de Humor de la Universidad de Alcalá de Henares en España, y presidente de Honor de la Cátedra de Humor del Instituto Internacional “José Martí” de la Escuela Internacional de Periodismo en La Habana. Premio Nacional de Humorismo “Aquelarre”; Premio Nacional “José Martí” de la UPEC; y Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura entre otras distinciones.
Recuerdo haberlo visto en el Noticiero de Televisión realizar caricaturas en vivo con motivos de actualidad política o costumbrismo. Hoy se ha perdido esta modalidad que podría refrescar muchos de nuestros mensajes que por repetitivos resultan adormecedores.
En este trabajo nos hemos apoyado en opiniones de intelectuales que han ejercido la crítica especializada en Cuba con verdadera maestría, y notamos que en la actualidad adolecemos de esa retroalimentación, lo cual no ayuda a mejorar cierto acomodamiento, de mostrar más garra y menos retórica explicativa en los textos del actual humorismo gráfico cubano.
En las palabras de agradecimiento que Nuez nos regalara aquella tarde, entre bromas y jaranas, dejó caer algunas de sus verdades como que: “…La historia de Cuba puede narrarse en caricaturas…”, y buenos ejemplos de ello están vivos en su propia obra…
Y sigo con él: “El acomodamiento a descansar en el fatalismo del espacio limitado, o de las frecuencias de nuestras publicaciones, periódicas, tampoco ayudan a sacudir el marasmo de la respuesta rápida y oportuna con nuestros dardos…”
Creo que existe talento joven y experiencia trasmisible de los veteranos como Nuez para revertir esa situación. Y lo más significativo, contando en la actualidad con páginas web que permiten abordar los temas digital y directamente desde la computadora, sin tener que acudir a la redacción del periódico o al estudio de la televisión.
Nuez abunda: “…Incluso, sin la limitación de un solo artista, como en mi época sino con la emulación fraternal de tantos valores jóvenes que saben y pueden utilizar dichos medios. El problema estriba en hacer una buena selección del material con que se cuenta en ese momento del cierre…”
¿Desidia o temor a equivocarnos?
“…A veces nos quejamos de que no hay suficiente espacio para colocar la caricatura política, y sin embargo existen verdaderos baches informativos que debidamente ilustrados ganarían mucho en frescura e impacto, si es verdad eso de que: Una imagen vale más que mil palabras…”
Tal vez por el hábito de habernos desenvuelto en periódicos diarios donde la caricatura editorial, al siguiente es ya un refrito. Sólo así, en la inmediatez del taller se logra la excelencia. El buen caricaturista no puede esperar a que le baje la musa, a lo mejor cuando esto ocurre, ya la publicación está circulando en la calle.
Y él coincide:”…Por eso también la caricatura política debe ser preferiblemente diaria. Los acontecimientos se precipitan con una vertiginosidad cada día mayor, según se desarrollan los medios informativos en tiempo real…”
Para terminar, seguro que ustedes mis asiduos vecinos, se darán cuenta que este trabajo comenzó como la radiografía de un loco y termina en una entrevista muy cuerda.
Puedo mostrarles ahora dicho retrato humorístico que le realicé hace algunos años, más salido del corazón que del pincel, y que él con el sentido bromista que lo caracterizaba siempre conservó en la sala de su dulce hogar de la Víbora.
Según mi atrevida opinión, su nombre lo llevaba bien puesto, como los pantalones, pues se correspondió con su comportamiento en vida.
Lo conocí personalmente cuando realizaba en 1959 mis pininos gráficos en Prensa Latina. Por entonces ya este angelote había dejado su impronta benefactora en numerosas redacciones periodísticas. A saber: LA DISCUSIÓN. MEDIODÍA, NOTICIAS DE HOY, EL MUNDO, INFORMACIÓN, AHORA, LUZ, Última hora, social, carteles, páginas, ellas, y la superviviente BOHEMIA. Sin contar con no pocos noticieros radiales y otros medios. Por tanto ya era un consagrado en la profesión, cuando se develó su angelical vocación.
Me explico: En toda aquella época anterior, Augier se había dedicado a combatir con la pluma otros ángeles pero de las tinieblas. A partir de la experiencia de nuestra agencia internacional de noticias, se convirtió no sólo en el co-fundador de la misma junto al inolvidable Jorge Ricardo Massetti, sino también en su ángel acompañante, y en esa forja ambos hornearon alumnos de la talla de Ricardo Sáenz, Roberto Agudo, José Dos Santos, Juan Marrero, Gabriel Molina, Rodolfo Walsh, el Gabo, y Timossi, entre otros muchos profesionales cubanos y extranjeros.
Ahora no solo espantaba los ángeles exterminadores de la prensa reaccionaria internacional y criolla, sino que –con tales seguidores-- se convertía en un verdadero maestro de la profesión.
Uno de ellos: Juan Marrero, recuerda cuando Ángel Augier se autodedicó este poema al cumplir sus 85 años:
La vejez es menos triste
si es con amor que se asume
y algo queda en el perfume
de juventud que tuviste.
Si el amor que así resiste
los rigores de la edad,
aún más brilla esa verdad
cuando alegre el corazón
recibe con su canción
las flores de la amistad.
Gabriel Molina, también deudor de sus enseñanzas observa otra de sus características, el humorismo poético con esta composición:
Soledad por tu sol y por tu ola;
isla sola, sol y ola
Confundidos cuando, acariciándote
la piel mulata de la costa,
la femenina piel fragante de tabaco,
y la piel de la playa
cálida y temblorosa con su arena de azúcar.
Son solo botones de muestra en su insuperable obra poética, más él seguiría fiel a su destino angelical.
Si en 1959 fue el ángel guardián de Masetti en Prensa Latina. Dos años más tarde lo sería de quien él y toda Cuba consideraban el Poeta Nacional, Nicolás Guiilén. Ambos fundaron la UNEAC en 1961 y a partir de ese momento se convirtió no solo en la sombra protectora del autor de Sóngoro Cosongo, sino su seguidor más fiel, investigador, y biógrafo a la vez; y todo esto sin restarle calidad a su propia obra, ni dejarla en un segundo plano de atención.
Vemos pues que esta criatura seráfica no solo formó parte de la vanguardia periodística, sino también del coro celestial y parnasiano.
Pero, su misión espiritual parece no terminar ahí: Sin abandonar su propia obra, de 1967 a 1970 lo vemos incorporarse a un nuevo proyecto de dimensiones proféticas en Cuba: El Instituto de Literatura y Lingüística, presidido por el también escritor, ensayista e historiador José Antonio Portuondo. Aquí nuestro ángel desplegó de nuevo sus alas benéficas con la sencillez, la amabilidad y modestia que le eran afines.
Como hemos visto, Augier no sólo brindó generosamente sus bondades en Cuba, sino que las repartió también por el mundo. Son famosas las entrevistas que para BOHEMIA hizo a Charles Chaplin, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Paul Eulard, entre otros consagrados. Lo que sí lo hizo fue, con la sencillez de quien toda la gloria del mundo cabía en un grano de maíz. Así que agreguemos a sus cualidades la de martiano integral.
De Ángel Augier, un arcángel en toda la extensión de sus alas benditas, podríamos enumerar centenares de calificativos, todos ellos envidiables, pero estaríamos negando su propia esencia espiritual: La modestia.
Si a ustedes mis fieles vecinos les ha resultado exageradas las motivaciones para pagar esta deuda centenaria, les aseguro que me he quedado corto, y agrego que allá en el cielo, donde debe estar extendiendo sus seráficas alas Angelito, --como le llamábamos cariñosamente-- debe estar sonrojándose de pena.
(Agradecemos a la revista ENFOQUE de la UPEC los datos que permitieron esta merecida semblanza).

correspondiendo el privilegio al Papel Periódico de La Havana, --cuando eso la capital se escribía con falta de ortografía-- dando la fecha del 20 de junio de 1791, —nada menos que hace 220 años--. Lo curioso para mi es cuando se aclara que, a dicho fenómeno atmosférico se le conoció como el Temporal de Barreto o el Temporal de los Puentes.
para plasmarlo en un simpático dibujo que mandé a grabar para utilizarlo en la invitación a la fiesta de su cumpleaños. Mi esposa guardó una de ellas como recuerdo, y ahora quiero compartir con ustedes, mis vecinos de siempre, esa primera sorpresa.
Avanzado el interrogatorio la entrevistadora dejó caer la pregunta clave sobre su valoración de la historieta cubana, y con toda la autoridad de su larga experiencia, Breccia respondió:
“Tiene atraso por falta de información; no creo que por falta de calidad… Con proyectos como éste del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietas pienso que estarán en contacto con lo que se está haciendo en el mundo…”
A lo que la periodista insistió: --Sin compromiso… ¿Puede señalar algún autor? Y Breccia sin pensarlo mucho contestó: “…A vuelo de pájaro, no con un estudio profundo, pienso que la historieta de Francisco Blanco (hijo) sobre un poema, marca un hito… Es una puerta que se abrió…”
Amante de las flores y los animales, lector furibundo y genial adaptador al comic de obras de Borges, Poe, Rulfo, Lovecraft, Onetti, Carpentier y García Márquez, entre otros consagrados. Fundador de la Escuela Panamericana de Arte que dio lumbreras como José Muñoz y Alberto Durañona, y muchos más; quiso también crear un Instituto de Arte capaz de formar profesionales integrales pues incorporaba además clases de teatro, cine, y literatura.
De aquel primer encuentro celebrado en La Habana, surgió la necesidad de crear la Asociación Latinoamericana de Historietistas con sede en Cuba y a Alberto Breccia su Presidente de Honor. El ejecutivo lo formarían Manolo Pérez Alfaro, presidente ejecutivo; Francisco Blanco Hernández, vicepresidente ejecutivo; y los secretarios por países: Waldimiro de Castro Santos, de Brasil; Mario Lucioni, de Perú; y Ricardo Peláez, de México.
El desengaño ocurrido a Breccia al no materializarse su proyecto de un instituto Integral de Arte; ocurriría exactamente igual en Cuba como consecuencia de la crisis del llamado periodo especial que nos azotó desde ese mismo año. En 2003 nos enteramos del fallecimiento del maestro, y junto con él murieron también nuestros sueños y proyectos de una Asociación Latinoamericana de Historietistas.
Debo aclarar que si Paquito fue mi hijo sorpresa por todo lo contado hasta aquí, eso no quiere decir que los otros dos --Elsie y Darío-- no me hayan dado igualmente gratas satisfacciones como él. A mis ochenta noviembres puedo sentirme orgulloso de todas estas sorpresas que me han brindado hijos, nietos y biznietos.