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27 sept 2012

NUESTRO PRIMER SALÓN DE BAILE


El Primer Salón Nacional de Humoristas auspiciado por la UPEC se inauguró el 24 de septiembre de 1970, y tomó el nombre de “Horacio Rodríguez Suriá” en homenaje al destacado cartelista y caricaturista recién fallecido entonces.
Fue el primer salón de baile de los social-caricaturistas cubanos.
Como miembro del Selecto Club de aquella Neurona Humorística no podíamos pasar por alto tan significativa fecha sin destacar los primeros  que subieron al ring del humor gráfico cubano para cambiar golpes en las cuatro categorías convocadas por los organizadores del pugilato.
En la especialidad de Humor Político: el matancero Manuel Hernández Valdés (Manuel) obtuvo el Primer Premio con su obra: “La palabra”; seguido de otro Manuel, --este de apellido Lamar--, quien firmaba (Lillo) y ganó el Segundo lugar con “Vietnamización”. El Tercer escaño recayó en  Roberto Hernández (Guerrero), con parecido significado: “La Vietnamización”.
En Humor Costumbrista, el primer agraciado fue el habanero Arístides Pumariega (Arístide) con el título  “Subdesarrollo Pérez” y para no perder la costumbre, le acompañaron dos repitentes: (Lillo) preguntando “¿Qué están dando aquí por la libre?” para el segundo lugar, y (Manuel) con “La Cola” en el tercero.
En la categoría de Humor General también hubo reenganche, pues tras el lugar de Honor obtenido por Alberto Enrique Rodríguez (Alben) con “El Amor” y el segundo por Tomás Rodríguez Zayas (Tomy) con una obra “Sin palabras” el Tercer Lugar, de nuevo (Guerrero) hizo honor a su belicoso apellido y se alzó con la victoria soltándose de “Las ataduras”.
En aquella primera confrontación la especialidad de la Caricatura Personal, que tantas glorias acumulaban los cubanos quedo desierta, por lo que en el futuro los contendientes apretaron en los entrenamientos, y más nunca tuvimos que lamentar tan áridos resultados.
En esta ocasión sólo hemos podido conseguir copias deficientes de aquellos Primeros Premios, pero aquí se las ofrecemos con mucho gusto y unos cuantos disgustos.

También celebrábamos por entonces  “El Día Internacional del Periodista” todos los 8 de septiembre, en homenaje a Julius Fúcik, el periodista y revolucionario checo que murió “Al Pie de la Horca” durante el genocidio nazi fascista de la Segunda Guerra Mundial.
No se me olvida que la fecha coincidía con el Día de la Caridad de el Cobre, y al terminar las actividades en el sector, ésa misma noche corría a compartir la fiesta religiosa con mi devota tía Cary, que lo celebraba por todo lo alto. Pero nuestra Patrona merece otro comentario que ofreceremos en una próxima entrega.

26 may 2012

BOHEMIA: PIONERA DEL COMIC

Desde mi niñez, en la década del treinta del pasado siglo, el logotipo de la revista BOHEMIA  --entonces semanal-- era éste que aquí presentamos y que se mantiene hasta el día de hoy. Pero no fue siempre el mismo: Cuando nació hace 104 años, otro era su aspecto.
La nueva publicación a tono con esos intereses particulares de comienzos de siglo, daba cabida a los movimientos político-sociales del momento, a la naciente publicidad, y en sus portadas e ilustraciones surgían como por arte de magia, las maravillas del art noveau o más tarde del art decó. Pero sobre todo su título, BOHEMIA, extraído de una famosa ópera de Puccini, y su impronta en esa vida superficialmente fácil nocturnal y licenciosa, que respondía también a ese nombre bohemio, con un perfil nada parecido al actual.
El nombre BOHEMIA --pese su halo romántico-- le iba muy a tono con los tiempos de cambio  republicano, con una segunda intervención norteamericana, el desplome de un régimen monárquico-colonial caduco, y como lastre, una burguesía adinerada tratando de pescar en río revuelto de un desarrollismo industrial típicamente yanqui.
Éstas y otras observaciones salieron a relucir en una reciente conversación con su actual dirección a propósito de solicitar los servicios de sus archivos.
Por este medio damos las gracias a esas gestiones que nos abrieron las puertas de su colosal memoria histórica; pero la motivación venía desde mucho antes, debido  al dato que me suministrara el maestro de la plástica Pedro Pablo Oliva con motivo de una visita que hiciéramos hace unos años a su coquetona casa-taller de Pinar del Río.
Fue entonces que el pintor me demostró ser también un febril coleccionista, además de un  fan, a los comics. Allí me enseñó algunos bien conservados volúmenes de la  revista para, a continuación, preguntarme quién era el dibujante estadounidense que realizó historietas en aquellas primeras décadas de Bohemia, mientras con el dedo índice me mostraba su firma al pie de una de las viñetas: Peter Relav.
Por entonces, bajo la influencia de los comic-strip yanquis, la historieta en Cuba era  una especialidad en pañales, con indecisos intentos por crear personajes y argumentos autóctonos, hasta entonces solo abordados políticamente en tiras sueltas a finales del siglo XIX  por Landaluze primero y Torriente después. Por eso aquella firma en una serie típicamente costumbrista, y personajes típicos de La Habana a comienzos del 1900, resultaba una incógnita para ambos.
Pude descubrir el misterio poco después gracias a una broma: Cumplía yo mis 75 años de edad y confesaba tener solo 57 cada vez que me miraba en el espejo. En esos “reflejos” recordé el seudónimo aparentemente extranjero de Peter Relav y surgió entonces la imagen de Pedro traducido al inglés, y Relav escrito a la inversa, es decir Valer.
Por tanto, se trataba sin lugar a dudas de Pedro Valer, pintor, dibujante, y fundador de la revista, en activo  por más de 50 años. A quien durante mucho tiempo se le decía allí cariñosamente Don Pedro hasta su fallecimiento a fines del pasado siglo.
Volvamos pues a los archivos para reconocer su extensa obra como caricaturista e historietista. En el grueso volumen en poder del pintor pinareño, correspondientes a las revistas  de 1916-17, aparecen a lo largo de sus 104 semanas, la serie de tiras cómicas que variaban en extensión y formato, como también en los enunciados, pues lo mismo se encabezaban con el título de “Buscando oficio a Pepito”, como “Aventuras de Pepito y Rocamora”, “Aventuras de Rocamora”, o individualizándolos,  en el caso de “Rocamora” a secas o “Pepito” igualmente.
Esa misma indefinición se nota en la extensión innecesaria de los textos, y en la línea del dibujo un tanto balbuceante aún, y hasta en el entintado, unas veces a plumilla, y otras intentando grises de fondo con aguadas.
Pero lo importante es que ambos personajes: Pepito, un niño blanco y precoz, actuaba como contrafigura cómica de Rocamora, el negro adulto que luchaba por la supervivencia en un escenario “habanero” hostil, quien por lo general, al final de cada episodio salía mal parado. A veces se incorporaba un perrito manchado al que llamaban Trivilín.
Continué ahora estas pesquisas en los archivos de BOHEMIA durante el año 1918. Las imágenes que ofrecemos corresponden pues, precisamente a esta etapa, donde vemos la presentación de los episodios, su extensión en seis cuadros por capítulo, que se desarrollan en dos páginas, menos ésta otra desplegada en una sola.
Como semblanzas de actualidad, frecuentemente se abordaba el tema del impacto que se reflejaba en Cuba sobre la guerra  ya agonizante, pues la política editorial de BOHEMIA estaba fuertemente ligada a la divulgación de la misma, incluso su director Miguel A. Quevedo (padre), encabezó una campaña por la adquisición de submarinos para la Marina de Guerra Cubana. Mis pesquisas sólo llegaron hasta ese año, y según presumo, continuó publicándose después aunque no me consta. Tal vez algún otro curioso investigador pueda contarnos en el futuro cual fue el final de “Pepito y Rocamora”…Perdón, y Trivilín, tú también.

ESPEJISMOS SIN EXAGERACIÓN

Dicen algunos por ahí que el cubano tiene fama de exagerado: --O se pasa, o no llega--.
La frase tal vez también peque de hiperbólica, pero no deja de tener razón. Como dice la canción,”…Así somos…aquí estamos…”
A tono con ello, tres de nosotros–humoristas a mucha honra—Lázaro Miranda, Antonio Mariño, y Francisco Blanco, --el burro al final--; a raíz del 14 de marzo, “Día de la Prensa”, nos pusimos de acuerdo para pagarle con la misma moneda a quienes tan desmesuradamente piensen de nosotros los cubanos, y demostrarles que no íbamos a quedarnos atrás. Surgió entonces la idea de exponer retratos humorísticos  de personalidades cubanas, la mayoría de ellas, periodistas destacados.
La muestra  titulada “Distorsión ante el espejo” contó con 30 obras de los referidos LAZ, ÑICO, y BLANCO, que repartidas entre tres, tocó a diez per cápita. Las  palabras de salutación  que nos engrandecen, estuvieron a cargo de  la compañera Bárbara Doval, Vicepresidenta a cargo de Personalidades y Círculos Especiales de la UPEC. En correspondencia a tantos elogios tuvimos que responderle por partida triple con igual o mayor ponderación.
Un nutrido grupo de colegas e invitados entre los que se hallaba el propio Presidente de la institución, --que no es segundo de nadie si de humorismo se trata--, el colega Tubal Páez, también puso lo suyo y nos elevó aún más. La muestra inaugurada el pasado jueves 17 de mayo podrá verse hasta el 17 del mes próximo en el vestíbulo de la Casa de la Prensa en 23 y H, Vedado.
En realidad, la intención de los expositores no es inflar la propuesta, sino dar un primer paso en la celebración del Cincuentenario de la querida Unión de Periodistas de Cuba, a celebrarse a mediados del próximo año con su IX Congreso.

Sabemos que de ahora a la fecha surgirán múltiples proyectos e iniciativas entre instituciones afines y  colegas del sector con motivo de la efeméride. Los felicitamos ahora, los apoyaremos después, y a lo mejor nos pasamos. Pero… ya nadie podrá acusarnos de que no llegamos.



2 mar 2012

RADIOGRAFÍA DE UN LOCO

Acabo de asistir a la exposición de René de la Nuez en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba con el título de ¡¿Loco yo?! en saludo a los 55 años del debut de su personaje el Loquito en el semanario humorístico ZIG- ZAG, el 2 de febrero de 1957.

Acostumbro a reseñar notas cuasi-biográficas en este blog de los colegas que durante años hemos compartido el difícil arte del dibujo humorístico. En este caso, por su cercanía y afinidad de pensamiento, he preferido poner las opiniones en boca de otras personas, y del propio Loquito, como cariñosamente le seguimos llamando.

Al tratarse de un personaje no solamente loco sino mudo, iré colocando algunas de sus viñetas a lo largo del texto para ir entrando en calor. Comienzo pues con breves palabras del escritor español Vázquez Montalbán:

“…Cualquier cubano está convencido de que el mundo es Cuba. A partir de esa complicidad con uno de los pueblos más interesantes y ejemplares de la tierra, el dibujante, el artista De la Nuez ha realizado un ejercicio de descripción total del comportamiento de una ciudadanía, (…) sin perder el fondo épico-lírico que las revoluciones consiguen cuando crean y que van perdiendo cuando sólo conservan. Por su edad pertenece a la generación del entusiasmo que Kant consideraba imprescindible para hacer posibles y creíbles las revoluciones…”

Y es que Nuez es todo eso, y mucho más. Pequeño de tamaño pero inmenso en su trayectoria, heredó de la llamada Villa del Humor toda la experiencia de Eduardo Abela, quien había creado aproximadamente veinte años antes, durante la dictadura de Machado, un personaje con las mismas características: El Bobo.

Sobre la generación del entusiasmo, y su propia formación René de la Nuez nos dice: “… No pasé ninguna escuela, porque la caricatura no se estudia en escuelas, hay escuelas de artes plásticas, pero no de caricaturistas, yo soy como muchos otros, un autodidacta, que me movía y aprendía mucho de la discusión, y de la gente que me rodeaba, lo que podíamos llamar “un caricaturista de oído…”

Igualito que yo, pero con más talento y mejor suerte gregaria, así que me considero hijo suyo en ese aspecto, a pesar de tener más años de edad.

Como no se puede ser juez y parte, aquí van algunos criterios entresacados de entrevistas que le han realizado a lo largo de su exitosa carrera. No me da pena confesar que subrayo todos y cada uno de esos pensamientos como propios:

Enrique Núñez Rodríguez agrega sobre sus inicios: “…En febrero de 1957 vimos aparecer en la redacción del semanario ZIG-ZAG a un adolescente que portaba sus dibujos. Venía desde San Antonio de los Baños a ofrecer sus colaboraciones: Traía la propuesta de un personaje para incorporarse a la lucha contra la dictadura de Batista. Se trataba de El Loquito que al estilo del también ariguanabense Abela, utilizaba símbolos para burlar la censura del régimen…”

El propio caricaturista más tarde aclara:“… El Loquito fue, si se quiere, hijo de una circunstancia, (…) Se me ocurrió el loco, porque en la calle se decía: …hay que estar loco para hacer una revolución contra el ejército… Hay que estar loco para meterse con Batista…”

” Sobre la complicidad de que nos habla el famoso novelista español, Nuez abunda: “…Empecé a utilizar claves que enseguida la gente empezó a comprender. También había un ansia del público en ver las claves y aproveché eso. La imagen de la sierra –de carpintero--- aludiendo a la Sierra Maestra burló la censura (…) aquello me enseño a dibujar en un espacio muy reducido porque era apenas una viñeta, y tenía que resolver un dibujo que además, transmitiera una idea.

Adelaida de Juan, profesora universitaria que ha investigado a fondo el humorismo gráfico decía: “…El Bobo de Abela y el Loquito de Nuez entraron en la historia del dibujo humorístico cubano. Ambos personajes murieron con las circunstancias sociales que les dieron origen: El Bobo se retira fracasado y su autor se dedicó a a su inicial amor, la pintura. Pero, la causa del Loquito triunfa y Nuez continúa creando otros personajes y comentando circunstancias nacionales con agudo sentido del humor…”

Otra diferencia según su autor: (…) El Bobo de Abela era a base de círculos. Me dije, tengo que hacerlo distinto, y probé a utilizar triángulos. Si te fijas bien te das cuenta que el Loco está hecho de triángulos, y es totalmente distinto a el Bobo, que es más redondo…”

De esos otros protagonistas de papel que refería De Juan, su autor nos comenta humorísticamente: “…Me mataron a un personaje y me quemaron a otro: A Don Cizaño lo quemaron porque hicieron la ley contra la vagancia y lo enterraron con toda la prensa reaccionaria. En la Universidad hicieron un acto y en un féretro iba Don Cizaño y lo enterraron. Después hice a Mogollón, que era un personaje dirigido contra la holgazanería y cuando se hizo la Ley contra la Vagancia me quemaron a Mogollón también. Por suerte ya había hecho El Barbudo…”

Sobre este último personaje nos aclara: “…He tenido muchas satisfacciones. En 1964 en la Plaza de la Revolución, frente a la fachada de la Biblioteca Nacional se puso una caricatura mía de un Barbudo con una alzadora de caña que estaba cogiendo a un burócrata y lo estaba levantando en peso del buró. Eso demuestra qué importancia tenía la caricatura. Ahí había obras de Raúl Martínez, de René Portocarrero y también una caricatura…”

Nunca este autor perdió el fondo épico-lírico de nuestra Revolución como expresó Montalbán; y Nuez lo expresa así: “…Se ha dicho que el humorismo es una cosa muy seria, esto se ha convertido en una frase hecha pero es cierto, porque tratar de hacer humor sólo para reír es degenerarlo. El hombre es el único animal que ríe, pero no se ríe por reírse, no por razones fisiológicas sino por conceptos éticos y morales y el papel fundamental del humor es ser crítico con el hombre. Se habla del hombre en abstracto y este hombre está dividido en clases dentro de la sociedad y hay que ver cómo se ríe cada clase, en fin cada clase tiene su humorismo, de lo que se ríe un burgués no se ríe un obrero…”

Sobre el comportamiento de la ciudadanía en relación con su obra, reflexiona:

“…Hacer el chiste por el chiste no tiene sentido en estos momentos…” Se refería al año 60 ---tras el triunfo de la Revolución---en una entrevista que le hizo Fayad Jamis, para la REVISTA DE ARTES PLÁSTICAS, hoy responde así: “…Creo que aún eso está vigente…”

“No estoy de acuerdo en la división del humor en colores. No existe el humor blanco, ni el negro, solo el buen humor, (…) si no hay un buen dibujo apoyando una buena idea, ni el blanco ni el negro tienen valor, (…) es una división falsa, una división comercial que muchos historiadores y críticos no aprueban, González Barros en su libro sobre la caricatura no la acepta:

“…Hay muchos tipos de humor gráfico, pero todos dependen del dibujo. Nosotros necesitamos un buen dibujo porque esa es la herramienta fundamental para transmitir lo que queremos. Si no hay un dibujo claro no hay una buena transmisión de las ideas. (…) Lo ideal sería el dibujo mudo, que es lo máximo a lo que se puede aspirar por el nivel de síntesis, ahí estás usando tu lenguaje puro que es el dibujo, es decir, no te auxilias de nada…”

Ciro Bianchi destacado periodista y acucioso investigador costumbrista lo retrata en esta imagen: “…René de la Nuez es una especie de monstruo de la naturaleza (...) Los resultados de varias encuestas internacionales lo incluyen entre los cien mejores caricaturistas del mundo…”

Podríamos estar horas mencionando sus obras, que van desde lo más activamente político hasta el costumbrismo que nos identifica como ente cultural en el mundo. De sus numerosos premios nacionales e internacionales, de su bibliografía con más de quince libros publicados que van desde “Cuba. Allí fumé”, hasta “En un ligar de la tinta”., destacándose el que ganara Mención en el Concurso Casa de las Américas “Garabatos”. Es profesor de Mérito de la Cátedra de Humor de la Universidad de Alcalá de Henares en España, y presidente de Honor de la Cátedra de Humor del Instituto Internacional “José Martí” de la Escuela Internacional de Periodismo en La Habana. Premio Nacional de Humorismo “Aquelarre”; Premio Nacional “José Martí” de la UPEC; y Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura entre otras distinciones.

En lo personal afirma: “…El dibujo es un refugio, un lugar donde no puedo dejar de estar…”

Recuerdo haberlo visto en el Noticiero de Televisión realizar caricaturas en vivo con motivos de actualidad política o costumbrismo. Hoy se ha perdido esta modalidad que podría refrescar muchos de nuestros mensajes que por repetitivos resultan adormecedores.

En este trabajo nos hemos apoyado en opiniones de intelectuales que han ejercido la crítica especializada en Cuba con verdadera maestría, y notamos que en la actualidad adolecemos de esa retroalimentación, lo cual no ayuda a mejorar cierto acomodamiento, de mostrar más garra y menos retórica explicativa en los textos del actual humorismo gráfico cubano.

En las palabras de agradecimiento que Nuez nos regalara aquella tarde, entre bromas y jaranas, dejó caer algunas de sus verdades como que: “…La historia de Cuba puede narrarse en caricaturas…”, y buenos ejemplos de ello están vivos en su propia obra…

Y sigo con él: “El acomodamiento a descansar en el fatalismo del espacio limitado, o de las frecuencias de nuestras publicaciones, periódicas, tampoco ayudan a sacudir el marasmo de la respuesta rápida y oportuna con nuestros dardos…”

Creo que existe talento joven y experiencia trasmisible de los veteranos como Nuez para revertir esa situación. Y lo más significativo, contando en la actualidad con páginas web que permiten abordar los temas digital y directamente desde la computadora, sin tener que acudir a la redacción del periódico o al estudio de la televisión.

Nuez abunda: “…Incluso, sin la limitación de un solo artista, como en mi época sino con la emulación fraternal de tantos valores jóvenes que saben y pueden utilizar dichos medios. El problema estriba en hacer una buena selección del material con que se cuenta en ese momento del cierre…”

¿Desidia o temor a equivocarnos?

“…A veces nos quejamos de que no hay suficiente espacio para colocar la caricatura política, y sin embargo existen verdaderos baches informativos que debidamente ilustrados ganarían mucho en frescura e impacto, si es verdad eso de que: Una imagen vale más que mil palabras…”

Tal vez por el hábito de habernos desenvuelto en periódicos diarios donde la caricatura editorial, al siguiente es ya un refrito. Sólo así, en la inmediatez del taller se logra la excelencia. El buen caricaturista no puede esperar a que le baje la musa, a lo mejor cuando esto ocurre, ya la publicación está circulando en la calle.

Y él coincide:”…Por eso también la caricatura política debe ser preferiblemente diaria. Los acontecimientos se precipitan con una vertiginosidad cada día mayor, según se desarrollan los medios informativos en tiempo real…”

Para terminar, seguro que ustedes mis asiduos vecinos, se darán cuenta que este trabajo comenzó como la radiografía de un loco y termina en una entrevista muy cuerda.

11 dic 2011

EN DEUDA CON UN ÁNGEL

Este diciembre me recuerda una deuda pendiente que tengo con una criatura celestial, aquella que nos arrebató el destino antes de tiempo. Y lo digo con propiedad, porque este blog pretendía rendirle el primero de diciembre de 1910, un modesto homenaje en su centenario como a él le gustaban las cosas,--sencillamente--, con su caricatura personal, y no pudo ser: Me refiero a Ángel Augier Proenza.

Puedo mostrarles ahora dicho retrato humorístico que le realicé hace algunos años, más salido del corazón que del pincel, y que él con el sentido bromista que lo caracterizaba siempre conservó en la sala de su dulce hogar de la Víbora.

Según mi atrevida opinión, su nombre lo llevaba bien puesto, como los pantalones, pues se correspondió con su comportamiento en vida.

Lo conocí personalmente cuando realizaba en 1959 mis pininos gráficos en Prensa Latina. Por entonces ya este angelote había dejado su impronta benefactora en numerosas redacciones periodísticas. A saber: LA DISCUSIÓN. MEDIODÍA, NOTICIAS DE HOY, EL MUNDO, INFORMACIÓN, AHORA, LUZ, Última hora, social, carteles, páginas, ellas, y la superviviente BOHEMIA. Sin contar con no pocos noticieros radiales y otros medios. Por tanto ya era un consagrado en la profesión, cuando se develó su angelical vocación.

Me explico: En toda aquella época anterior, Augier se había dedicado a combatir con la pluma otros ángeles pero de las tinieblas. A partir de la experiencia de nuestra agencia internacional de noticias, se convirtió no sólo en el co-fundador de la misma junto al inolvidable Jorge Ricardo Massetti, sino también en su ángel acompañante, y en esa forja ambos hornearon alumnos de la talla de Ricardo Sáenz, Roberto Agudo, José Dos Santos, Juan Marrero, Gabriel Molina, Rodolfo Walsh, el Gabo, y Timossi, entre otros muchos profesionales cubanos y extranjeros.

Ahora no solo espantaba los ángeles exterminadores de la prensa reaccionaria internacional y criolla, sino que –con tales seguidores-- se convertía en un verdadero maestro de la profesión.

Uno de ellos: Juan Marrero, recuerda cuando Ángel Augier se autodedicó este poema al cumplir sus 85 años:

La vejez es menos triste

si es con amor que se asume

y algo queda en el perfume

de juventud que tuviste.

Si el amor que así resiste

los rigores de la edad,

aún más brilla esa verdad

cuando alegre el corazón

recibe con su canción

las flores de la amistad.

Gabriel Molina, también deudor de sus enseñanzas observa otra de sus características, el humorismo poético con esta composición:

Soledad por tu sol y por tu ola;

isla sola, sol y ola

Confundidos cuando, acariciándote

la piel mulata de la costa,

la femenina piel fragante de tabaco,

y la piel de la playa

cálida y temblorosa con su arena de azúcar.

Son solo botones de muestra en su insuperable obra poética, más él seguiría fiel a su destino angelical.

Si en 1959 fue el ángel guardián de Masetti en Prensa Latina. Dos años más tarde lo sería de quien él y toda Cuba consideraban el Poeta Nacional, Nicolás Guiilén. Ambos fundaron la UNEAC en 1961 y a partir de ese momento se convirtió no solo en la sombra protectora del autor de Sóngoro Cosongo, sino su seguidor más fiel, investigador, y biógrafo a la vez; y todo esto sin restarle calidad a su propia obra, ni dejarla en un segundo plano de atención.

Vemos pues que esta criatura seráfica no solo formó parte de la vanguardia periodística, sino también del coro celestial y parnasiano.

Pero, su misión espiritual parece no terminar ahí: Sin abandonar su propia obra, de 1967 a 1970 lo vemos incorporarse a un nuevo proyecto de dimensiones proféticas en Cuba: El Instituto de Literatura y Lingüística, presidido por el también escritor, ensayista e historiador José Antonio Portuondo. Aquí nuestro ángel desplegó de nuevo sus alas benéficas con la sencillez, la amabilidad y modestia que le eran afines.

Como hemos visto, Augier no sólo brindó generosamente sus bondades en Cuba, sino que las repartió también por el mundo. Son famosas las entrevistas que para BOHEMIA hizo a Charles Chaplin, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Paul Eulard, entre otros consagrados. Lo que sí lo hizo fue, con la sencillez de quien toda la gloria del mundo cabía en un grano de maíz. Así que agreguemos a sus cualidades la de martiano integral.

De Ángel Augier, un arcángel en toda la extensión de sus alas benditas, podríamos enumerar centenares de calificativos, todos ellos envidiables, pero estaríamos negando su propia esencia espiritual: La modestia.

Si a ustedes mis fieles vecinos les ha resultado exageradas las motivaciones para pagar esta deuda centenaria, les aseguro que me he quedado corto, y agrego que allá en el cielo, donde debe estar extendiendo sus seráficas alas Angelito, --como le llamábamos cariñosamente-- debe estar sonrojándose de pena.

(Agradecemos a la revista ENFOQUE de la UPEC los datos que permitieron esta merecida semblanza).

24 sept 2011

BOMBÍN, MONTE Y TEMPORAL DE BARRETO

La revista trimestral “Enfoque” de la Unión de Periodistas de Cuba en el número correspondiente a los meses de abril-mayo-junio del 2010, publicó un artículo titulado “Al mal tiempo, periodismo”, dando las primicias del libro homónimo escrito por los colegas Iramis Alonso Porro, Bárbara Avendaño, y Tony Pradas.
Interesante el contenido de la obra donde se detalla la organización de la redacción y los equipos de trabajo para enfrentar los fenómenos atmosféricos que tanto daño nos hacen con periodicidad, la labor de los llamados “cazadores de ciclones” de Bohemia y Juventud Rebelde, así como la labor de Rubiera como la voz más confiable del Departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología.
Felicito a Ciro Bianchi por sacarle los colores a la historia; yo prefiero buscarle las cosquillas a las noticias. Por tal motivo me detuve en el recuadro final de aquel trabajo donde se habla de la “Primera reseña periodística sobre un ciclón en Cuba”, correspondiendo el privilegio al Papel Periódico de La Havana, --cuando eso la capital se escribía con falta de ortografía-- dando la fecha del 20 de junio de 1791, —nada menos que hace 220 años--. Lo curioso para mi es cuando se aclara que, a dicho fenómeno atmosférico se le conoció como el Temporal de Barreto o el Temporal de los Puentes.
El apellido me resultaba familiar por el famoso danzón “El bombín de Barreto” y por un accidente geográfico costero en Miramar “El monte Barreto”; ahora también me entero de un fenómeno atmosférico del mismo nombre, y entonces m
e picó el bichito de la curiosidad.
Aclaro que el nombrado “bombín parte de la prenda que coronaba la cabeza de un popular músico, autor de dicha pieza musical, no así los otros dos “Barretos”. El vuelo del moscardón me llevó a las páginas del libro “Tradiciones Completas” de Álvaro de la Iglesia, otras veces citado en este blog. Exactamente el inquisitivo insecto se ocultaba en la página 271, con el mismo título “El temporal de Barreto”.
La primera sorpresa que recibo es cuando leo:
“…Del 21 al 22 de junio de 1791 parecieron desatarse las cataratas del cielo, durante veintitantas horas llovió torrenc
ialmente sin interrupción, etc.., etc…”
Si eso ocurrió así, ¿cómo el periódico lo supo un día antes? Lo otro es el propio Barreto que resultó ser, y cito:
“…En Luz esquina a Oficios vivía un conde riquísimo dueño de dos de los mejores ingenios del país, de grandes haciendas de crianza, potreros y cafetales…” “…Era un hombre de cincuenta y tantos años, alto, corpulento, muy enredador y calavera, de quien siempre había una historia nueva que contar…”
¿Cómo qué?
“…Parecía ser un hombre de otra época, de los tiempos feudales, un señor de horca y cuchillo, cruel, despótico, violento, que por una nada mandaba a dar un bocabajo arrancándole tiras de carne a sus esclavos…” “-…Nuestro conde (por algo Dios está en los cielos –-así, en plura
l— para repartir el premio y el castigo), se sintió de pronto herido de una dolencia mortal que vino a agriar aún más su carácter agresivo y cruel…”
La narración se extiende un par de páginas más, pero aún no sabemos el porqué se le llamó al ciclón de 1791 “El temporal de Barreto”; así que saltemos en el tiempo y el espacio hasta la página 275 del mismo libro, donde vemos ya, tendido en la sala principal de su casona de Puentes Grandes, el cuerpo inerte del belicoso Conde Barreto.

“…Afuera rugía la tormenta desatada con todos los tristes gemidos que acompañan a estas convulsiones de la naturaleza. Se escuchó entonces un trueno lejano, después como el trepidar de carros sobre un pavimento pedregoso, y el retumbo de cien piezas de artillería disparando al mismo tiempo… Puertas y ventanas se rompieron con estruendoso fragor y un océano penetró en la sala derribando cuanto encontró a su paso… Después la ola enorme encrespada como si la hinchara el huracán, se retiró, llevándose el sarcófago del conde en medio del resplandor siniestro de los relámpagos… Nunca se supo el puerto a que fue a arribar aquel que en vida había hecho derramar tantas lágrimas y que nunca tuvo una tumba sobre la cual se le rezara una oración…”
Se conoció la tempestad como el Temporal de Barreto. Pero los restos mortales del que en vida fue Conde, se lo llevó el viento no sé dónde… ¡Amén!

20 ago 2011

SORPRESAS QUE DAN LOS HIJOS

El espacio·”Aventuras” de la televisión Cubana era el preferido de mis hijos allá por 1964, cuando se pasaban los episodios de “Robin Hood”; Paquito de siete años, era uno de los más entusiastas, y se inspiró en el personaje de los bosques de Sherwood, para plasmarlo en un simpático dibujo que mandé a grabar para utilizarlo en la invitación a la fiesta de su cumpleaños. Mi esposa guardó una de ellas como recuerdo, y ahora quiero compartir con ustedes, mis vecinos de siempre, esa primera sorpresa.
No era la primera vez que esto sucedía, en el trabajo titulado
CARICATURISTAS BAJO AMENAZA NUCLEAR, contamos una anécdota de ese mismo niño: Recuerdo que yo desconocía a fondo el desarrollo de sus aptitudes artísticas, y años más tarde, al terminar la enseñanza primaria, de pronto se me aparece con el título de ingreso a la Academia de Arte San Alejandro, adonde se había presentado por su cuenta. ¿Cómo es posible que eso hubiera ocurrido ante mis propios ojos sin darme cuenta? Así era de talentoso y discreto.
En otra ocasión cuando Ángela Davis vino a Cuba se le organizó en La Rampa una exposición de homenaje con retratos de artistas y diseñadores profesionales, --él, adolescente aún— presentó una obra con la técnica del puntillismo y la misma sorpresivamente fue seleccionada por la propia luchadora norteamericana para llevarla consigo a su país.

Por sus propios méritos académicos más tarde obtiene una beca para continuar sus estudios en Kiev (URSS), y estando allá, un buen día José Luis Posada, presidente del jurado del Concurso 13 de Marzo, organizado por la Universidad de La Habana me llama telefónicamente para felicitarme por haber obtenido el premio de grabado, a lo que le contesté incrédulo:
--¡Gallego, estás equivocado, yo soy autodidacta y jamás he grabado nada!
A lo que él me contestó con la sorna acostumbrada:
--¡Ya sabía yo que no podías ser tú, con un trabajo tan exquisito!
Ambos nos reímos como siempre y a continuación le aclaré que el aludido podía ser mi hijo que tenía mis propios nombres y apellidos.
El caso es que sus compañeros de estudios habían presentado obras suyas en dicho concurso sin su conocimiento. El premio consistía en una semana en Varadero y el único de la familia que no pudo disfrutarla fue precisamente su autor, que se hallaba en el extranjero.
En otra oportunidad su primera exposición personal titulada “Ciudad Antigua”, a la que asistió toda la tribu, fue inaugurada personalmente por Eusebio Leal en noviembre de 1989. Pero la cosa no quedó ahí, pues para sorpresa de todos, semanas después, el Historiador de la Ciudad dedicó uno de sus programas “Andar la Habana” de la televisión nacional, a reseñar la muestra.

En diciembre de 1985 se crea la por la UPEC la Editorial Pablo de la Torriente, que en sus colecciones periodísticas incluía el humorismo gráfico y la historieta.
Pues bien, en la Edición No. 2 de 1989 la revista PABLO publica una historieta de seis páginas titulada “El Último Caso del Inspector”, fechada en junio de ese mismo año, Se trataba de una historieta-homenaje al prematuramente desaparecido escritor, guionista y poeta Wichy Nogueras.

El trabajo consistía en narrar gráficamente la obra del mismo nombre sin ninguna otra apoyatura que la propia poesía de Wichy, y sin perder el suspense de un “thriller”. El trabajo había obtenido el primer premio de historieta dramática inédita del Concurso de Historietas “Fidel Morales”, del VIII Salón Nacional de Periodismo 26 de JULIO de ese año, así como el premio de la Editorial Pablo de la Torriente, en 1989.
El impacto causado en los amantes del cómic permeó también el criterio de los participantes del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietas, entre los que estaban el maestro uruguayo-argentino Alberto Breccia, el editor vasco Ernesto Santolaya, y Dario Mogno, editor e investigador italiano. Ello se evidenció en una entrevista que hiciera la periodista Paquita Armas al maestro Breccia como colofón de su visita a nuestro país.

Avanzado el interrogatorio la entrevistadora dejó caer la pregunta clave sobre su valoración de la historieta cubana, y con toda la autoridad de su larga experiencia, Breccia respondió:
“Tiene atraso por falta de información; no creo que por falta de calidad… Con proyectos como éste del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietas pienso que estarán en contacto con lo que se está haciendo en el mundo…”
A lo que la periodista insistió: --Sin compromiso… ¿Puede señalar algún autor? Y Breccia sin pensarlo mucho contestó: “…A vuelo de pájaro, no con un estudio profundo, pienso que la historieta de Francisco Blanco (hijo) sobre un poema, marca un hito… Es una puerta que se abrió…”
Amante de las flores y los animales, lector furibundo y genial adaptador al comic de obras de Borges, Poe, Rulfo, Lovecraft, Onetti, Carpentier y García Márquez, entre otros consagrados. Fundador de la Escuela Panamericana de Arte que dio lumbreras como José Muñoz y Alberto Durañona, y muchos más; quiso también crear un Instituto de Arte capaz de formar profesionales integrales pues incorporaba además clases de teatro, cine, y literatura.

De aquel primer encuentro celebrado en La Habana, surgió la necesidad de crear la Asociación Latinoamericana de Historietistas con sede en Cuba y a Alberto Breccia su Presidente de Honor. El ejecutivo lo formarían Manolo Pérez Alfaro, presidente ejecutivo; Francisco Blanco Hernández, vicepresidente ejecutivo; y los secretarios por países: Waldimiro de Castro Santos, de Brasil; Mario Lucioni, de Perú; y Ricardo Peláez, de México.
El desengaño ocurrido a Breccia al no materializarse su proyecto de un instituto Integral de Arte; ocurriría exactamente igual en Cuba como consecuencia de la crisis del llamado periodo especial que nos azotó desde ese mismo año. En 2003 nos enteramos del fallecimiento del maestro, y junto con él murieron también nuestros sueños y proyectos de una Asociación Latinoamericana de Historietistas.
Debo aclarar que si Paquito fue mi hijo sorpresa por todo lo contado hasta aquí, eso no quiere decir que los otros dos --Elsie y Darío-- no me hayan dado igualmente gratas satisfacciones como él. A mis ochenta noviembres puedo sentirme orgulloso de todas estas sorpresas que me han brindado hijos, nietos y biznietos.