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19 abr 2013

UNA VICTORIA MÁS A CELEBRAR


Hoy, 16 de abril Día del Miliciano, me levanté ansioso para enterarme de las últimas noticias sobre la victoria de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela en las urnas y preocupado por la intentona-–a todas luces golpista--de la derecha fascistoide.
Recordaba entonces aquellos días también gloriosos hace 52 años, cuando nuestro pueblo se vistió de miliciano y socialista, para jugarse el futuro en las arenas de Playa Girón, con las armas en la mano frente al Imperio y sus “cocineros”.
En particular, yo era miliciano por partida doble: Hacía guardias en el periódico "EL MUNDO" de Virtudes y Aguila, pero también en las plantas de radio de la Agencia "Prensa Latina", situadas en el Wajay y Cuatro Caminos. Ocupaba en la agencia de noticias la plaza de dibujante desde el otoño de 1959, a escasos tres meses de su fundación el 16 de junio de ese mismo año.
La institución surgió como una necesidad de nuestra Revolución desde sus inicios, para enfrentar el terrorismo mediático del Imperio a través de sus instrumentos de entonces: la AP, la UPi, la SIP, Radio Swam y hasta la OEA, lo que se puso en evidencia con la Operación Verdad.
Inspirada por el Che, su director-fundador también argentino --Jorge Ricardo Masetti--se dio a la tarea de organizar la oficina de noticias con la ayuda de sus más cercanos colaboradores, entre ellos Rodolfo Walsh, por entonces al frente de los Servicios Especiales, departamento en el cual yo fui ubicado.
A comienzos de 1960 se fueron estableciendo las primeras corresponsalías, fundamentalmente en México y otros ocho países latinoamericanos. La propuesta para Río de Janeiro resultó la más complicada de todas.
Según el propio Walsh es que sabemos lo ocurrido, pues lo describió en el prólogo del libro de Masetti “Los que luchan y los que lloran”. Y cito:
“…Las dificultades que surgieron eran tan absurdas, que no tenían explicación dentro del marco idílico de la libertad de prensa, la libre competencia y otras fantasías. (…) La burocracia brasileña es la más imaginativa que he conocido, siempre faltaba algo, una coma, un sello, hasta un análisis de orine o una muestra de sangre. La maquinaria gubernamental chorreaba corrupción y demora en proporciones kafkianas. (…) Las dificultades de índole administrativas explican algunos de los inconvenientes de la labor periodística de PL en Brasil. Durante el gobierno de Juscelino Kubitschek, la policía le hizo, en cierta manera, la guerra psicológica a José Prado Laballós, entonces corresponsal-jefe de la oficina en Río.(…) contra Prado se había iniciado un decreto de expulsión del país, trámite que culminó en el período de Janio Quadros y que más tarde el ejecutivo dejó sin efecto…”
Precisamente, acabo de presentar al personaje del cual quería referirme en esta semblanza: José Prado, periodista cubano miembro del equipo fundador de la agencia. Además de las virtudes demostradas como responsable de la oficina carioca, desplegó también su talento y personalidad en el quinto piso del edificio de 23 y N en el Vedado, donde radicaba la redacción central.
Allí conocí a este experimentado colega, que agregaba a su profesionalidad y entrega, un carácter campechano. A menudo en nuestros fraternales encuentros Prado me solicitaba que le hiciera una caricatura personal como recuerdo. Un buen día me encontró de venas y la hice un boceto que reciprocó con una estruendosa carcajada, para terminar con el abrazo agradecido.
En el otoño de 1961 pasé al semanario PALANTE Y PALANTE, pero cada vez que nos encontrábamos, aquella caricatura era el tema central de su conversación. Sobre todo algunos años después cuando se me acercó para decirme: --Blanquito, tengo algo que contarte. ¿Te acuerdas de la caricatura que me hiciste? Con mucho pesar he tenido que descolgar el cuadro de la pared, porque mi pequeña hija Vicky llora, riñe y patalea cuando lo ve, pues dice que ése tipo tan feo no es su papi.
La obra según su propia confesión, terminó oculta en una de las gavetas del escaparate, bastante lejos del alcance de aquella pequeña MAFALDA.
Tras la confesión, ambos compartimos risas cómplices y nos separamos con otro fuerte abrazo de despedida
Ha pasado el tiempo, nos tropezamos a cada rato en el barrio donde vivíamos ya jubilados, pero lamentablemente José Prado falleció hace poco tiempo y yo, sin enterarme en ese momento.
De su deceso se habló en el último aniversario de "PRENSA LATINA" celebrado en junio del pasado año. Un hijo suyo, presente en el acto de confraternidad entre nuevos y viejos miembros de la agencia, se me acercó para decirme que aquella caricatura que le hice a su padre aún existía y aunque al casarse se separó del hogar paterno, el dibujo se guardaba allí como una reliquia familiar.
Ni tardo ni perezoso me dirigí al apartamento de los Prado en la calle Serrano esquina a Santa Emilia, muy cerca de mi actual morada. Pero en aquella ocasión, por mucho que se buscó no se pudo hallar ni por su esposa ni por su hija, aunque me aseguraron que debía estar en algún rincón de la casa. De eso hace casi un año.
Volviendo a mis recuerdos del comienzo: En el día de hoy, una llamada de Vicky –su hija--me sorprende para aclararme que la caricatura había aparecido y esperaban por mí.
Raudo mi hija y yo nos dirigimos a dicha casa y, efectivamente, tanto Silvia Ramírez, la esposa de José Prado, como su hija María Victoria, de los mismos apellidos, me esperaban con la pequeña cartulina en las manos.
Lo curioso de este encuentro es que Vicky nació estando su padre de servicio en la corresponsalía de Brasil, mientras se desarrollaban los combates en las arenas de Playa Girón. Y al preguntarle su esposa Silvia vía telefónica, cómo ponerle a la niña, el respondió de inmediato: ¡Victoria, en honor a la Victoria de Girón!
Al entregarme el dibujo original, para hacerle una copia, aquella bebita que llegó a odiarme por la imagen humorística de su progenitor, hoy se alegra de compartir conmigo la satisfacción de recordarlo, con un abrazo tan fuerte como el que su padre me propició al descubrir que una buena caricatura se parece más que una foto al modelo, ya que al no posar, refleja su verdadero carácter.
Sea pues ésta remembranza, mi modesto presente a María Victoria Prado Ramírez cuando el próximo día 20 de abril arribe a sus 52 años de edad. ¡FELICIDADES!.


1 ago 2012

LA CORTINA DE CHICLE

La irónica frase, no es mía, sino de un paradigma de periodista, a quien tuve el privilegio de conocer en mis comienzos en la Escuela de Periodismo “Márquez Sterling” y poco después con mi ingreso en la Agencia PRENSA LATINA en 1959.-Su paso por las redacciones fue breve, pero intenso.
En estos días la prensa nos recordó otra fecha memorable: La independencia argelina, el 5 de julio de 1962.
¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra, se preguntarán ustedes?
Mucho, pues el periodista de marras, Ángel Boán muere precisamente en una misión como periodista-combatiente en Argelia, que encabezó el propio director de la agencia Jorge Ricardo Masetti a partir de la ayuda solicitada a Cuba durante su lucha de liberación.
La historia del colonialismo francés en el noroeste de África es harto conocida, pero apenas hoy se habla de los que murieron por combatirlo, Ángel Boán fue uno de ellos.
Cuba no solo fue el primer país en reconocer la independencia de Argelia sino también el primero en la guerra y en la paz, con su colaboración internacionalista y desinteresada.
Nuestra primera misión de profesionales de la salud surgió precisamente pocos años después que una campaña similar a la ejercida en nuestro país, dejó apenas sin médicos franceses a la sufrida Argelia.
Concentrémonos pues en la estampa de Ángel Boán, quien ya desde 1959, fuera designado Jefe de Corresponsales de Prensa Latina en los Estados Unidos. 
A su regreso en 1962 escribió un libro fruto del duro combate más que de la meditación, como el mismo lo definiera, y que tituló “Dos años tras la Cortina de Chicle”,: De ello hablamos ya en este blog.
Según el colofón de la modesta edición: Fue impresa por la Cooperativa periodística “Luz-Hilo” (Fundada con Antonio Guiteras por Lucilo de la Peña: La Gaceta Gratis al Estado.) Luz y Compostela, La Habana.
La selección de trabajos es muy extensa, por lo que en atención a la brevedad de este espacio, escogí una sola entrevista. Ruego que me perdonen la selección realizada.
Todos los veranos, el célebre pintor catalán Salvador Dalí visitaba Nueva York y se hospedaba, invariablemente en el hotel St. Regis, uno de los más lujosos de la ciudad. En marzo de 1960 Boán se tropieza casualmente con Dalí, en el Museo Metropolitano de Arte, en la propia Gran Manzana. Ése fue el preámbulo de la entrevista que le realizara al pintor bajo el título de “¿Sabe usted entrevistar genios?” Aquí va:
I PARTE
Hicimos un aparte. Le expliqué el interés que tenía en realizar con él una entrevista.
--¿Sabe usted entrevistar genios? –me preguntó.
--Y locos, --le respondí.
--Entonces –dijo sonriendo—. Venga a mi hotel mañana por la tarde y hablaremos largo y tendido.
Pero, dígame –volvió a preguntar—¿por qué quiere usted entrevistarme?
--Es que hasta ahora sólo he entrevistado personas normales…
--Es una buena respuesta, --contestó.
II PARTE
Con su inseparable bastón de empuñadura de plata en la mano, la melena revuelta, los ojos desorbitados y el bigote más tieso que nunca, Dalí pasó corriendo por el alfombrado pasillo del hotel y se introdujo en una caseta telefónica. Afuera asechaban los cazadores de autógrafos: jovencitas pecosas, señoras de cara pálida, adolescentes de pantalones increíblemente estrechos, mota envaselinada y ajustada chaqueta de cuero.
Me acerqué como pude a la cabina y toqué el cristal. Pocos minutos después colgó el auricular y salió sonriendo del estrecho encierro.
--Es que esta gente me tiene loco, --Y señaló con gesto amplio al grupo que escuchaba con la boca abierta su animado estilo oratorio.
--¿Y qué quieren de usted?
--Lo de siempre: que le firme papeles, pañuelos, corbatas, cajitas, ¡qué se yo!... Un día vino uno con un cheque en blanco y por poco se lo firmo.
--Eso es peligroso…
--¡Ay!...Amigo, es que la profesión de genio es arriesgada y difícil.
Cortó súbitamente el diálogo y me susurró al oído: “Espéreme en el “King Cole Room” para que hablemos, enseguida estaré con usted”.
III PARTE
A pesar de sus sesenta y pico años Dalí conserva inalterable su pintoresca estampa de orate irrefrenado que tanta fama le ha dado. Toma agua de Vichi, inventa sensacionales trucos de publicidad y habla mal de Picasso.
El mismo  lo ha dicho: “La única diferencia que hay entre un loco y Dalí, es que Dalí no es loco”.
Después de haberlo conocido he llegado a la misma conclusión: Dalí no es loco. Se trata de un maléfico injerto de paranoico, artista y caretudo, que ha descubierto el original procedimiento de hacerse rico pintando y diciendo cosas estrafalarias, aunque con indudable maestría en el dominio del dibujo.
Cuando estuvimos instalados en una mesa del enorme salón. Dalí me preguntó:
--¿Habla usted inglés?
--Muy poco.
--¡Magnífico! Conversaremos en español para que no puedan entendernos esta gente, y señalo a los veinte o treinta gringos–camareros, estudiantes, huéspedes, fotógrafos, curiosos—que presenciaban el encuentro.
--Yo traduciré aquellas partes de la entrevista que me interesen, o cambiaré sus preguntas a mi antojo. ¡Qué formidable confusión!
--Pero esta entrevista no la entenderá nadie.
--¡Desde luego! Toda buena entrevista debe tener dos características fundamentales; ser larga y muy difícil de comprender.
--Creo que es una opinión absurda, --Le dije.
--Puede ser,--respondió sin inmutarse--, pero no olvide que es la opinión de un hombre superior.
IV PARTE
--¿De que prefiere que le pregunte?
--De lo que usted quiera. A mi se me pueden formular las preguntas más terribles. Yo las contesto todas sin limitaciones.
--¿Es usted un loco?
--No, soy un místico. La locura es una deficiencia y yo soy un genio; un suficiente.
--¿Desde cuando comenzó usted a ser genio?
--Desde muy joven. Cuando era pequeño jugaba a la idea de serlo. Después comencé a decírselo a todo el mundo, pero hay que ir con cuidado porque jugando a ser genio, uno termina siéndolo.
--¿Es anormal el genio?
--Toda artista es anormal. Yo soy muy normal físicamente, pero un poco impotente sexualmente.
--¿Y no hay peligro de que esa impotencia degenere en algo peor, el homosexualismo, por ejemplo?
--Nunca fui homosexual de manera rotunda, pero cuando era joven tuve experiencias con otros chicos. Además, otra prueba de mis tendencias homosexuales es que he pintado muchas veces cuadros de mujeres con sexos masculinos.
--¿Es usted fascista?
--No.
--¿Franquista?
--Tampoco. Yo soy monárquico. Precisamente acabo de llegar a Nueva York dentro de un huevo.
--¿Y que significa tal cosa?
--¡Ah!... ¿Pero no sabe usted que la esfera es el símbolo de la monarquía?
--¿Y el huevo?
--El huevo representa a Colón. Ya sabe usted que Colón era catalán.
--Desconocía ese dato.
--Pues sí, se ha descubierto no solamente que Colón era catalán, sino que nació en la provincia de Gerona.
--¿Y quien lo ha descubierto?
-- Por supuesto que yo.
Cualquiera diría que la gerencia de ST. Regis le paga a Dalí para que se hospede en el todos los años, cosa que el sagaz peninsular hace invariablemente desde 1935, fecha en que visitó a los Estados Unidos  por primera vez.
V PARTE
Sorpresivamente Dalí comienza a dar opiniones sobre la prensa norteamericana.
--Es increíble –dice—La adulteración que algunas publicaciones de este país están realizando con las cosas que digo.
--¿Qué publicaciones son esas?
--TIME, LIFE y SELECCIONES que son, además, responsables directas de la campaña para cretinizar a las masas. Son revistas escritas colectivamente. Muchas veces me han solicitado declaraciones, y después de seis meses, publican cinco líneas completamente falsas, porque han pasado por tantos redactores, especialista, jefes y departamentos, que al final no queda nada. ¡Jamás han publicado ni un centímetro de verdad sobre las cosas que les he dicho!
--¿Qué pintores, antiguos y modernos, considera artísticamente superiores a usted?
--Velázquez y Rafael. Pero solo en la realización pictórica. No en la cosmogonía. Quiero decir, en la idea. En eso yo soy único.
Hay una pausa. Dalí habla en francés con unos amigos suyos que han llegado hasta la mesa; mientras conversa escribe la palabra sosiego en una esquina del mantel, pero la escribe así: zociego. Le llamo la atención sobre las faltas de ortografía y me responde:
--Cuando era joven escribí una vez la palabra revolución con cuatro errores ortográficos, así rrebolushión. Mi padre se enfureció y me dijo “Pasarás la vida cubierto de piojos”.
Dalí sonrió maliciosamente y desliza en voz baja esta frase:
--Como puede usted ver mi padre se equivocó.
--¿Cuánto ha ganado pintando?
--Puede usted decir que la cosa va muy bien.
--Quiero respuestas concretas…
--Pues bien, desde muy joven supe que Colón y Cervantes habían sufrido prisión y habían muerto en la miseria. Desde entonces tomé dos determinaciones: No ir nunca a la cárcel y hacerme millonario. Ambos propósitos los he logrado.
VI PARTE
De buenas a primera, Dalí se pone de pié y en voz alta, con estilo tribunicio, anuncia que el país que más le gustaría visitar sería la Unión Soviética.
--Tenga cuidado no lo oiga el Comité de Actividades Antinorteamericanas.
—No le temo a ningún Comité.
--Dejemos eso. ¿Dígame, cree que encontrará en la Unión Soviética temas para su pintura?
--Sin dudas. La URSS tiene historia en grande, y la historia es el mejor tema para el pintor. Para el pintor serio como yo, por supuesto.
--¿Se considera un pintor serio?
--Indudablemente. Hace años se descubrió que yo pertenecía por entero al tipo arcangélico. ¿Ha conocido usted alguna vez gente más seria que los arcángeles?
--Nunca en mi vida he visto un arcángel.
--Cualquier día le presentaré uno.
--¿Cuántas veces se ha casado?
--Una sola.
--¿Qué hace usted durante un día cualquiera?
--Pinto todo el día. Mi esposa me lee cosas que no entiendo; tratados atómicos, libros de geometría en fin, lecturas difíciles de entender. Mientras ella lee yo pinto y medito.
--¿Cómo puede usted coordinar las tres cosas a la vez?
--Mire; como no puedo escuchar y meditar al mismo tiempo, todo lo que pinto es genial porque es producto del más extraordinario caos mental que pueda usted imaginarse. ¿Comprende?...
VII PARTE
La entrevista comenzó a languidecer. Los gringos con sus autógrafos rompieron la muralla de curiosos, y cayeron como plaga de langostas sobre el discutido pintor.
--Will you sign here please Mister Dalí, --demandaban a coro.
A duras penas logró evadirse. Me tomó por el brazo y me dijo: “No olvide decir que yo soy el genio más grande de este Siglo.”
--Se lo prometo, pero dígame ¿No le molesta todo esto?—Le pregunté señalándole al numeroso grupo de zánganos que nos seguía.
--¡Si usted supiera, amigo mío, cuanto dinero me han hecho ganar estos muchachos con caras de idiotas! No se olvide que ellos son los dueños de los dólares.
Gané la calle seguido del compañero José García “el fotógrafo”, quien no cesaba de reír.
--Ese tipo está loco, --comentó.
--Ese tipo es un vividor, - le rectifiqué.
Tomamos el “subway” rumbo a la oficina. La entrevista con Dalí me había deprimido extraordinariamente. En medio de la insoportable trepidación del tren subterráneo, resonaba en mis oídos su frase absurda y descocada:
--¡Yo soy el genio más grande de este Siglo!

11 dic 2011

EN DEUDA CON UN ÁNGEL

Este diciembre me recuerda una deuda pendiente que tengo con una criatura celestial, aquella que nos arrebató el destino antes de tiempo. Y lo digo con propiedad, porque este blog pretendía rendirle el primero de diciembre de 1910, un modesto homenaje en su centenario como a él le gustaban las cosas,--sencillamente--, con su caricatura personal, y no pudo ser: Me refiero a Ángel Augier Proenza.

Puedo mostrarles ahora dicho retrato humorístico que le realicé hace algunos años, más salido del corazón que del pincel, y que él con el sentido bromista que lo caracterizaba siempre conservó en la sala de su dulce hogar de la Víbora.

Según mi atrevida opinión, su nombre lo llevaba bien puesto, como los pantalones, pues se correspondió con su comportamiento en vida.

Lo conocí personalmente cuando realizaba en 1959 mis pininos gráficos en Prensa Latina. Por entonces ya este angelote había dejado su impronta benefactora en numerosas redacciones periodísticas. A saber: LA DISCUSIÓN. MEDIODÍA, NOTICIAS DE HOY, EL MUNDO, INFORMACIÓN, AHORA, LUZ, Última hora, social, carteles, páginas, ellas, y la superviviente BOHEMIA. Sin contar con no pocos noticieros radiales y otros medios. Por tanto ya era un consagrado en la profesión, cuando se develó su angelical vocación.

Me explico: En toda aquella época anterior, Augier se había dedicado a combatir con la pluma otros ángeles pero de las tinieblas. A partir de la experiencia de nuestra agencia internacional de noticias, se convirtió no sólo en el co-fundador de la misma junto al inolvidable Jorge Ricardo Massetti, sino también en su ángel acompañante, y en esa forja ambos hornearon alumnos de la talla de Ricardo Sáenz, Roberto Agudo, José Dos Santos, Juan Marrero, Gabriel Molina, Rodolfo Walsh, el Gabo, y Timossi, entre otros muchos profesionales cubanos y extranjeros.

Ahora no solo espantaba los ángeles exterminadores de la prensa reaccionaria internacional y criolla, sino que –con tales seguidores-- se convertía en un verdadero maestro de la profesión.

Uno de ellos: Juan Marrero, recuerda cuando Ángel Augier se autodedicó este poema al cumplir sus 85 años:

La vejez es menos triste

si es con amor que se asume

y algo queda en el perfume

de juventud que tuviste.

Si el amor que así resiste

los rigores de la edad,

aún más brilla esa verdad

cuando alegre el corazón

recibe con su canción

las flores de la amistad.

Gabriel Molina, también deudor de sus enseñanzas observa otra de sus características, el humorismo poético con esta composición:

Soledad por tu sol y por tu ola;

isla sola, sol y ola

Confundidos cuando, acariciándote

la piel mulata de la costa,

la femenina piel fragante de tabaco,

y la piel de la playa

cálida y temblorosa con su arena de azúcar.

Son solo botones de muestra en su insuperable obra poética, más él seguiría fiel a su destino angelical.

Si en 1959 fue el ángel guardián de Masetti en Prensa Latina. Dos años más tarde lo sería de quien él y toda Cuba consideraban el Poeta Nacional, Nicolás Guiilén. Ambos fundaron la UNEAC en 1961 y a partir de ese momento se convirtió no solo en la sombra protectora del autor de Sóngoro Cosongo, sino su seguidor más fiel, investigador, y biógrafo a la vez; y todo esto sin restarle calidad a su propia obra, ni dejarla en un segundo plano de atención.

Vemos pues que esta criatura seráfica no solo formó parte de la vanguardia periodística, sino también del coro celestial y parnasiano.

Pero, su misión espiritual parece no terminar ahí: Sin abandonar su propia obra, de 1967 a 1970 lo vemos incorporarse a un nuevo proyecto de dimensiones proféticas en Cuba: El Instituto de Literatura y Lingüística, presidido por el también escritor, ensayista e historiador José Antonio Portuondo. Aquí nuestro ángel desplegó de nuevo sus alas benéficas con la sencillez, la amabilidad y modestia que le eran afines.

Como hemos visto, Augier no sólo brindó generosamente sus bondades en Cuba, sino que las repartió también por el mundo. Son famosas las entrevistas que para BOHEMIA hizo a Charles Chaplin, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Paul Eulard, entre otros consagrados. Lo que sí lo hizo fue, con la sencillez de quien toda la gloria del mundo cabía en un grano de maíz. Así que agreguemos a sus cualidades la de martiano integral.

De Ángel Augier, un arcángel en toda la extensión de sus alas benditas, podríamos enumerar centenares de calificativos, todos ellos envidiables, pero estaríamos negando su propia esencia espiritual: La modestia.

Si a ustedes mis fieles vecinos les ha resultado exageradas las motivaciones para pagar esta deuda centenaria, les aseguro que me he quedado corto, y agrego que allá en el cielo, donde debe estar extendiendo sus seráficas alas Angelito, --como le llamábamos cariñosamente-- debe estar sonrojándose de pena.

(Agradecemos a la revista ENFOQUE de la UPEC los datos que permitieron esta merecida semblanza).

3 abr 2011

TUPAC AMARU Y NEWTON ESTAPÉ

El pasado 24 de marzo se cumplieron 171 años del nacimiento en el antiguo Virreinato del Perú de Tupac Amaru, el último soberano inca.

Heredero de las luchas de Tupac Catari y Manco Capac, logró con la sublevación indígena poner en peligro la estabilidad del Imperio español y asentar la capital de su dominio en Vilcabamba, adonde el Virrey Francisco de Toledo envió un fuerte contingente capitaneado por Martín de Hurtado, quien finalmente logra abortar la rebelión y tras capturar a su líder lo ejecuta en 1572.

Hasta aquí un breve resumen de la histórica fecha, antecedente histórico del emancipador Bicentenario de las luchas libertarias que vienen celebrando nuestros pueblos americanos.

A propósito, pongo a la consideración de mis asiduos vecinos la obra de Newton Estapé, un joven dibujante cubano prematuramente fallecido en 19 de una penosa enfermedad. Se trata de una historieta basada en la figura del gran inca.

En mi modesta opinión si “Tupac Amaru” no ha sido la mejor historieta de ambientación histórica realizada en Cuba, por lo menos fue la más original de todas. Su argumento se basa en la obra teatral del mismo título realizada por Osvaldo Dragún.

Por entonces el bisoño historietista venía desarrollando una interesante labor a través del grupo P-ELE organizado por la Agencia de Noticias Prensa Latina.

Entrevistado por “C-Línea” (Revista Latinoamericana de Estudio de la Historieta. -(Año I Núm. 2 Junio 1973). Newton responde sobre la puesta en papel de la obra teatral señalada:

“…Nosotros conocíamos la obra de Osvaldo Dragún. Aquí se había representado mucho, sobretodo por aficionados. Trasladarla literalmente hubiese sido imposible. Una obra de teatro tiene, ante todo, una plasticidad de teatro. Utilicé muchos efectos gráficos para darle movilidad y un montaje especial. Traté (creo lo logré) quitarle el ámbito teatral…

“…Jugó un gran papel el back proyection. Fue lo más utilizado. También la repetición de la imagen para los monólogos. Esto es influencia directa del afiche moderno…

Con ello se logró un estilo. A mi siempre me gustará más el expresionismo de un Chester Gould (Dick Tracy) , que el naturalismo manierista en Raymond (Flash Gordon)…

”…El formato se ideó a base de cuatro tiras, para promoverlas así, y también como página completa. No es que me interese mucho, pero no hay que ignorar que una historieta pierde su condición de tal si no cumple como comunicación de masas. Y para eso hay que tener presente su difusión. Para mi el continuará no tiene un valor real. Yo quería hacerlo por unidades dramáticas. Por eso hay un cambio justamente en la mitad de la obra. De la página 14 en adelante me hice cargo del guión…

“… Me parece que pocas veces se da ese factor: necesidad comercial y gusto artístico. Es muy importante destacar que esto solo es posible en una sociedad sin clases antagónicas, donde los valores culturales están en manos del pueblo que los crea…“…Traté de enmarcar lo que dice la gente, lo que siente, con sus gestos, repitiendo las caras, poniendo fotos quemadas, a líneas. No quise recurrir a grandes escenarios (totalmente posibles en historietas), pues no me daban nada…“-…La identificación con el tema de Dragún fue completa. Tupac Amaru lucha contra la actitud fascista del corregidor Areche. Es algo de mi predilección...

“…Es natural que la historia del inca se entroncara directamente al proceso que vive el pueblo del Perú…Hay una diferencia sustancial en la concepción del drama de Dragún y la versión que realizamos. Cuando él escribió la obra el horizonte estaba muy cerrado para ese país. De todos los personajes perfectamente delineados, sólo el comandante Flores es un viejo que se mueve por clichés paternalistas. Al final, son dominados por los argumentos de Areche. El personaje es aniquilado. La realidad peruana ha sido distinta. De ahí mi juicio (claro que más fácil) de un Flores joven, heredero natural de las ideas de Tupac Amaru…

“…En la obra Areche le da un nombramiento que lo subordina. En mi versión, no. En ella se rebela y se enfrenta directamente al colonizador. Esto precipita la muerte física de Areche…Todo se precisa en la última página, cuando se complementan las consignas de 1871 y 1968: (Libertad, El Cuzco) y (Revolución Perú)…”

Hasta aquí las palabras de Newton.

21 nov 2010

EL SÍNDROME DE LA COLETILLA.

Cuando preparábamos los materiales para esta edición, un titular del diario “Granma” el pasado 8 de noviembre me sorprendía, y de paso me obligaba a cambiar los planes. Decía así:

“Falleció el destacado periodista Baldomero Alvarez Ríos”.

La nota, por escueta, no podía suponer la trascendencia de la pérdida. Me remontaré a mediados del pasado siglo, cuando apenas bajaba letras como linotipista en el taller del diario “El Mundo” cuando ya Baldomero era una figura destacada al frente del Colegio Provincial de Periodistas, perseguido por el régimen de facto, y clave en la depuración hecha a quienes faltando a la ética, se “bañaron” durante la dictadura batistiana, mediante la obtención de “botellas”, versión criolla de las sinecuras oficiales: Una de las más solapadas prebendas del sector.

Corrían los primeros días del 1960. Aquellos corruptos eran los mismos mercenarios que fraguaban bolas contra la Revolución naciente en la prensa todavía en manos de la burguesía. La lucha ideológica nos unió. Obreros de los talleres gráficos, junto a los locutores nos sumamos a una campaña periodística inédita hasta entonces, y que fue dirigida por la mano maestra de Baldomero bajo el nombre de “La coletilla”. http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/noviembre10/08/03.htm

¿En qué consistía dicha coletilla?

Veamos cómo la describe en ese mismo trabajo su compañero de luchas Ernesto Vera:

“Cada artículo en que se difamaba a la Revolución era publicado, pero al final del mismo salía una coletilla declarando que la anterior información era divulgada en nombre de la libertad de prensa existente en el país, y decisión del director del periódico, pero que los periodistas y gráficos de la publicación la consideraban falsa, por tanto no estaban de acuerdo con la misma. Este método fue puesto en práctica también en la radio, y Baldomero fue su principal impulsor…”

Si usted acude en estos momentos a cualquier hemeroteca donde se conserven publicaciones cubanas de la época, hallará algo muy curioso: Algunos espacios en blanco, que debían estar cubiertos por editoriales o comentarios de opinión, pues los directores prefirieron dejar esas lagunas antes de que se publicaran criterios ajenos a sus intereses de clase, o dirigidos a contrarrestar sus falacias, casi siempre en contra de los intereses de los más humildes. En plena Revolución el pueblo seguía siendo “ninguneado” por los poderosos.

El coletillazo resultó demoledor a pesar de la intervención de un nuevo y solapado agente encubierto del Tío Sam, la SIP (Sociedad Internacional de Prensa) y su representante: Un tortuoso personaje identificado como “La oreja peluda de la CIA”.

Los accionistas y directores de los medios tomaron la decisión de declararse víctimas, tras siglos como victimarios. La salida lógica era el “auto-exilio”… y… ¿Dónde si no?

Precisamente la intervención revolucionaria de “El Mundo”, al finalizar el primer trimestre de 1960 me llevó del linotipo a la mesa de dibujo El primer sorprendido fui yo, al substituir casi de sopetón al titular Antonio Prohías, quien había tomado partido por los ex-propietarios en su periplo hacia el “Sueño Americano”.

Un año antes había vuelto a encontrarme con Baldomero Álvarez Ríos, esta vez en la recién inaugurada Agencia de Noticias “Prensa Latina” fundada por el Che, donde él fungía como vice-director. Acudí en mi condición de dibujante, y gané allí mi primer salario como dibujante profesional de la prensa.

En aquellos días inolvidables, mi lápiz juguetón dejó constancia gráfica de algunos de los compañeros de entonces, entre ellos el propio Baldomero. Sea pues éste mi modesto homenaje póstumo a quien por sus indiscutibles méritos revolucionarios, profesionalidad, sencillez, honradez y enseñanzas, merece ser recordado por siempre.

El caso de la “coletilla” no se ha repetido jamás en nuestro continente. Más bien, todo lo contrario.

Cuando la piedra en el zapato del gigante de las Siete Leguas le molesta, por muy democrática que sea, debe ser eliminada, pero de forma podóloga: Que la víctima parezca victimario, y para ello nada mejor que el terrorismo mediático de la gran prensa, que ha sido utilizado no siempre con igual éxito contra sistemas legalmente constituidos: Recordemos sin salirnos de su “patio trasero” los casos cercanos en tiempo o espacio de República Dominicana, Chile, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Honduras, y últimamente Ecuador. Detrás de cada gorila siempre habrá “botelleros” a sueldo.

Los tiempos cambian; tal vez ya no hagan falta nuevas coletillas, sino saber utilizar los medios alternativos que surgen del propio desarrollo científico-técnico en un mundo cada vez más globalizado e interconectado. Deseos, conocimientos, y voluntad, deben unirse para vencer al Imperio y Baldomero nos señala el camino.