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29 dic. 2008

CANTOS DE SIRENAS EN LAS ISLAS DEL PACÍFICO

En estos días lactantes del nuevo año, generalmente la prensa publica los sucesos más importantes del que acaba de fallecer.
Por ser un record negativo, Cuba no puede ufanarse de haber registrado en el 2008 la racha de vientos mayor del mundo el pasado 30 de agosto, cuando la estación meteorológica de Paso Real de San Diego en Pinar del Río, reportó rachas de 340 kilómetros por hora del huracán Gustav.
Pero ahí no para la cosa: Cinco tormentas similares azotaron el Caribe en cinco meses consecutivos. A saber: Bertha en julio, Gustav en agosto, Ike en septiembre, Omar en octubre y Paloma en noviembre. Si diciembre se mantuvo intacto fue porque ya se había acabado la temporada ciclónica.
Con esos truenos del cambio climático, quien duerme.
Pues nada menos que el mayor productor de gases con efecto invernadero del mundo. Nuestro vecino del Norte, a quien parece resbalarle la tragedia del Katrina en sus propias narices.
La mayoría de los países firmantes del Protocolo de Kyoto y otros documentos similares aún esperan sentados por la firma del Tío Sam.
Si esto les resulta paradójico, más será los que le cuento a continuación:
Una de las regiones más vulnerables y amenazadas del planeta por dicho cataclismo son las pequeñas islas del sur del Pacífico, artísticamente filmadas en Technicolor reiteradamente por Hollywood. Tras la Segunda Guerra Mundial muchos de estos diminutos estados polinesios pasaron a ser simples protectorados yanquis.
Veamos: Durante la reciente votación en la ONU Contra el Bloqueo a Cuba, los 184 votos a favor nuestro no sorprendieron a nadie: Anteriormente la historia se había repetido en 17 ocasiones.
Israel, el estado tapón sionista en el Medio Oriente se sumó una vez más a su padrino, pero eso tampoco cogió de sorpresa a nadie.
Pero que el minúsculo archipiélago de las islas Palau se integrara al trío de voces disonantes, sí resultó lamentable. ¿Por qué?
Pues porque forma parte de la Micronesia, un conglomerado de países pobres, isleños, pequeños y no caucásicos; que en cualquier momento pueden ser considerados entre los 60 o más oscuros rincones del mundo y sufrir limpiezas étnicas o guerras preventivas, según le convenga al amo imperialista.
Pero un peligro mayor se cierne irremediablemente sobre ellos.
Son tan pequeños estos archipiélagos que algunos ni siquiera aparecen reflejados en el mapamundi. Los más conocidos son: Magallanes, Ansón, Gilbert, Marshall, Carolinas, Marianas, Palau y Kiribati
A este último con 90,000 kiribatianos le han pronosticado 50 años de vida antes de ser tragado por el Océano Pacífico. Su jefe de gobierno Anote Tong, anunció que la población tendrá que ser evacuada en los próximos diez años.
Si esto es así: ¿Qué pueden esperar los vecinos de Palau con solo 200 mil habitantes en unas 200 islitas? Tal vez el mismo destino que las islas Abanuea y Tebua Karawa, que en 1999 pasaron a formar parte de los abismales fondos marinos del océano.
No somos “fans” del catastrofismo virtual imperante en el cine norteamericano, por tanto estos datos nos preocupan, tratándose de pueblos de carne y hueso, tercermundistas e isleños como nosotros, y permanentemente expuestos a los siguientes efectos:
Ese océano no tan Pacífico lame sus costas varias veces al año; el suelo se convierte en una salación; esto lo erosiona y afecta sus cosechas, El agua se hace más botable que potable por las filtraciones del mar. Las tormentas y tifones aumentan su intensidad anualmente, como lo venimos comprobando del lado de acá del charco nosotros mismos.
Sin embargo, la servil posición de Palau en la UNO con relación al Bloqueo contra Cuba, tiene su lógica: Es un gobierno supuestamente soberano. La inestabilidad política surge desde los orígenes en 1994 cuando su primer presidente fue asesinado al estilo de John F. Kennedy. El sucesor no esperó tanto y se suicidó antes de que lo hicieran otros. Se habla fundamentalmente el inglés, y lógico, su moneda es el dólar.
Con ella se subvenciona a bajo costo al gobierno títere de Johnson Toribiong --¡Tremendo apellido!-- con 27 millones de dólares al año. Pero no crean que ganó tan fácil sus recientes elecciones, sólo obtuvo 216 votos por encima de su oponente, de los 9324 empadronados.
Para concluir:
Si consideramos que la región está situada a nivel del paralelo 180 al otro lado del mundo. Y si el Sol sale por el Oriente, los archipiélagos de la Micronesia –Palau inclusive--, son los primeros en disfrutar la luz del alba cada día; pero pueden ser también condenados a desaparecer de la faz de la Tierra antes que el resto.
Y todo ello gracias a la tozudez, el egoísmo, la prepotencia y la impiedad de su perverso y circunstancial aliado: El Imperialismo Yanqui.

9 dic. 2008

DÍAS DE INVIERNO

En estos días de invierno afortunadamente lejos de peligrosos huracanes tropicales, me parece ver abriéndose paso en la nieve de los Picos de Europa a ese entrañable amigo cantábrico Xavi Pérez, (así con X no con J), quien lleno de sano orgullo me invitó a visitar la cueva El Soplao, hermoso paraje turístico, donde antaño su padre dejó sus pulmones como otros tantos mineros de la región.
En estos días invernales, me imagino cómo se verían esos verdes valles intramontanos del Liébana, donde aún se cuentan las leyendas de Juanín y Bedoya, aquellos que se fueron al monte para combatir la represión de la dictadura de Franco muchos años después de la Guerra Civil; o el teleférico Fuente Dé y el desfiladero de Hermida entre otros soleados parajes, hoy cubiertos por una gruesa frazada de nieve.
En estos días de invierno me viene a la mente su insistencia en parquear el coche lo más cerca posible del centro de Santander para poder disfrutar la belleza y el jolgorio de una ciudad en medio de las Fiestas de Santiago, y adentrarnos en el bullicio de La Alameda, parecida a nuestro Paseo del Prado, pero sin leones. Abrirnos paso entre comensales y “paraditos”, que invitan a degustar los populares bocatas, pinchos o tapitas, en improvisados toneles convertidos en mesas y acompañarlos de una caña o media caña, según el gusto cervecero.
En estos días invernales la fría ventisca haría imposible compartir la alegría de los bañistas, la risa de los niños jugando en la arena y hasta uno que otro balonazo perdido en la playa Sardinera,--que son dos, no una--, y caminar entre sus bares y kioscos rodeados por ese penetrante aroma a sardina frita.
En estos días de invierno no puedo olvidar a Xavi y sus paisanos riéndose mientras describían festivamente nuestro próximo destino: Santillana del Mar, según ellos: “Ni santa, ni llana y sin mar”. Así nos adentramos a una bella ciudad parecida a nuestra Trinidad pero a lo grande. De su mano caminar, mejor dicho, escalar sus adoquinadas calles de chinas pelonas, y abrirnos paso entre tenduchas de artesanos o antiguallas, mientras provocadoras risotadas y olores emanados de sus tabernas y pulperías nos hacían la boca agua.
En estos días de crudo invierno, en que los hogares de casi todo el mundo celebran las fiestas navideñas y el arribo de un nuevo año lo más agradablemente posible, no puedo apartar de mi mente la visita que hicimos al Museo de la Inquisición, situado también en Santillana del Mar, donde se exhiben casi un centenar de aparatos de tortura utilizados desde la Edad Media hasta la época contemporánea.
En estos días de nuestro casi invierno, recuerdo que durante la Colonia, los cubanos también sufrieron los tormentos del garrote vil, desaparecido con la República, pero que se mantuvo vigente en la Madre Patria hasta bien adentrado el régimen franquista; o el Potro de la Escalera, del cual fueron víctimas los patriotas que tomaron parte en la conspiración homónima del siglo XIX.
En estos días invernales no puedo borrar de mi mente la colección de aparatos que bajo la inocencia de sugerentes títulos como: La Cuna de Judas, La Doncella de Hierro, El Cinturón de Castidad, La Silla del Interrogatorio, Collares para Vagos o El Péndulo, se ocultaba la más escalofriante muestra de dolor físico y humillación pública jamás imaginada.
En estos días de cálido invierno, ante tal desfile de collares con púas, pinzas ardientes, desgarradores de senos, aplastacabezas, jaulas colgantes, garras de gato, ruedas para despedazar, látigos de cadenas de hierro o para desollar, y otras lindezas de la aberración humana desarrolladas durante el medioevo; me explico los desvelos del doctor Guillotine durante la Revolución Francesa para inventar un artefacto capaz de,--sin dejar de castigar al culpable--, trasladarlo al más allá lo más rápido y menos dolorosamente posible.
En estos días de invierno típico habanero, al pasar por la Calzada de Belascoain y escuchar las risas de los estudiantes que salen de las aulas en la Secundaria Básica “Bartolomé Masó”, no puedo olvidar que en los sótanos de ese mismo edificio de la Quinta Estación, años atrás, los esbirros de Batista torturaban a revolucionarios tan jóvenes como ellos, otros dejaron allí sus uñas sangrantes o fueron sometidos a descargas eléctricas en las partes más sensibles del cuerpo, y no pocos pagaron con su propia vida los anhelos de libertad y justicia. Algunos de aquellos torturadores entrenados por expertos de la CIA. La Escuela de las Américas, o el Pentágono, deambulan hoy tranquilamente por las calles de Miami.
En estos días de invierno, espero con ansiedad que en próximas semanas el nuevo presidente de los Estados Unidos de América, cumpla sus reiteradas promesas de acabar con la imagen de verdugos que tienen sus fuerzas armadas, erradicar definitivamente los métodos de tortura en las cárceles del Imperio, y sobre todo cerrar definitivamente ese lúgubre engendro de la Base Naval de Guantánamo, a la que algunos medios eufemísticamente nombran “limbo jurídico”, pero que no deja de ser un infierno medieval en pleno siglo XXI.
Y porqué no seguir soñando con un mundo mejor posible, y el regreso de nuestros Cinco Héroes Cubanos presos en cárceles del Imperio, en estos crudos días invernales del 2008.