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22 nov. 2013

AMOR ARDIENTE ENTRE CUERPO Y CUERPO

A la compañera Mercedes Azcano, directora de PALANTE, se le encendió la chispa días atrás en el marco de su 52º. Aniversario—el de la publicación, no el de ella—para invitarnos a participar en una exposición de caricaturas y celebrar con amor y ardor el 13 de noviembre los 317 años de nuestro primer cuartel de bomberos en Villaclara y por tanto el Día del Bombero Cubano.
La convocatoria coincidía con un aumento de temperatura en la pasión nacional—la pelota—motivada por el comienzo de la 53º. Serie Nacional de Beisbol en cada una de las ya fogosas esquinas calientes a lo largo y ancho de la República. Al llamado del deber respondimos ardientemente José Luis, Ñico, Blanco, Narciso, Lacoste, Daisy, Miriam, Enrique, Yoe, Jota Jota, Alba y Lumat, demostrando que aun sin formar una novena de beisbol, todo sale más barato por docena.
Que dicho acontecimiento fuera llevado a cabo en los salones del Museo-Armería 9 de Abril en la Habana Vieja y llevara por título “Humor Ardiente” era lógico, pero que las palabras del catálogo hayan sido encargadas al colega Héctor Arturo, afamado apagafuegos de la publicación, era el colmo de la combustión. He aquí una pequeña muestra textual de ello: “…Con tales motivos, no sé si realmente el cuarto de Tula le cogió candela por quedarse dormida sin apagar la vela. Pero de lo que sí estoy más que seguro es de que palanteros y bomberos estamos dispuestos a meternos en llamas para brindar unos por los otros, aunque arda Troya…”
No es lo mismo el cuerpo humano y el cuerpo del delito que el Cuerpo de Bomberos. En nombre de este último usó de la palabra el compañero Rodolfo Zamora, quien con ardorosa pasión aclaró a los presentes que en aquellos tiempos pasados muchos incendios comenzaron con bromas o accidentes que después crearon leyendas urbanas en aquella naciente villa de San Cristóbal de La Habana, para continuar: “…Hoy conmemoramos de una manera diferente aquel 13 de noviembre de 1696 en que los santaclareños se unieron por primera vez para sofocar un incendio. Así, por varias razones se fundaron los cuerpos de bomberos a lo largo y ancho de la Isla, principalmente en el siglo XIX en que Santiago de Cuba (1831), La Habana (1835 y 1873), Matanzas (1836) y otras comunidades consiguieron poseer  agrupaciones de lugareños dispuestos a ahogar en agua cualquier intento de ignición…”
Pero, en la medida que avanzaba en la lectura, el orador iba entrando en calor, hasta el punto de ebullición y ponerse a jugar con fuego. He aquí sus palabras textuales: “…En aquellas ciudades era usual que para evitar la ruina se incendiara el negocio propio como pasó con la ferretería Isasi, o que algún borracho intentara encender un tabaco junto a su botella, o que alguna ama de casa echara demasiado queroseno en el carbón de la cocina. También era usual ver a los bomberos, la mayoría jóvenes, como los actuales, parados en las antesalas de sus cuarteles, silbándole un piropo a la muchacha bonita, o rememorando entre carcajadas, torpezas hilarantes en medio de la extinción de un incendio, o poniendo a prueba la paciencia de los principiantes con falsas alarmas…”
Con estos ejemplos hemos querido demostrar a nuestros pacientes vecinos del blog la idiosincrasia de nuestro pueblo y la agilidad mental que lo caracteriza. Hemos visto como un sencillo bombero voluntario es capaz de igualar en ironía y sarcasmo al más experimentado profesional del humorismo gráfico o literario. Por eso en este singular acto de hermanamiento brindamos por ambos aniversarios en la seguridad de que mientras tengamos profesionales del humorismo y bomberos voluntarios de ese calibre, habrá manguera para rato.

DE URNA EN URNA (2)

El próximo domingo, día 24, se celebrarán elecciones generales en Honduras tras el “madrugonazo” militar que sacó del poder y de la cama, al presidente legítimo Manuel Zelaya, hace la friolera de cuatro años.
Todo parece indicar que el secuestro se debió más a la cobardía de enfrentarse mediante consulta popular a una cuarta urna donde se decidiría la nueva constitución que a la propia ejecutoria de su gobierno. 
Es decir aquellos polvos, nos trajeron estos lodos.
Como vemos la “democracia representativa” de elección en elección y de urna en urna, al estilo occidental—es decir yanqui--no permite trueque alguno a sus súbditos, aunque la suya—me refiero a su constitución no a la otra--esté llena de “enmierdas” y aún así tenemos el caso reciente de los CAMBIOS-–en mayúscula—que ofreció Barack Obama como cambalache por el Premio Nobel de la Paz. Y si te vi, ni me acuerdo.
Pero regresemos a Centroamérica y a estos nuevos comicios presidenciales, donde se enfrentan Xiomara Castro, la esposa del ex presidente Zelaya por el nuevo Partido Libre, contra Orlando Hernández, por el oficialista  Partido Nacional que promete eliminar la criminalidad en el país más brutal del continente, cuando todos sabemos que no se puede combatir la violencia con más de lo mismo. El resultado son estos últimos 48 meses pacificando el país a terrorismo limpio.
Este blog provocador piensa que, aunque así sea, las condiciones han variado. Existe un fuerte movimiento feminista hacia el liderazgo político en nuestro continente. O sea, que las mujeres mandan y ejemplos cercanos lo tenemos en la argentina Cristina Fernández, Dilma Rousseff en Brasil, o la disputa entre las chilenas Michelle Bachelet y su rival Evelyn Mattiev, por sólo poner tres ejemplos. Además, la candidata hondureña está avalada por un apellido ilustre e invicto: Castro.
La experiencia negativa de estos últimos años, típicamente golpistas en Honduras han hundido al país más en el caos. Recuerdo cómo durante aquellos  días del secuestro y el riesgo del magnicidio, la postura vertical  de su esposa,  mostró de lo que es capaz la mujer, cuando se ve en la necesidad de ponerse los pantalones y enfrentar al machismo desfasado de ayer y de hoy.
Motivado por las dramáticas imágenes que pasaban a diario por la tele, las noticias de internet y otros trágicos sucesos, nuestro solidario blog abordó estos cobardes ataques a un pueblo viril que, ante la imposición imperial  se sumó a sus hermanos del continente para gritar a viva voz: ¡AL CARAJO! y mirar de frente al horizonte poniendo sus esperanzas en el ALBA.
Finalmente y a propósito de lo escrito hasta aquí, los invito a disfrutar de nuevo aquella caricatura secuencial publicada en este mismo espacio (7-7-2009) bajo el título de “La última historieta”.
A estas alturas resulta imposible adelantarnos a los comicios y dar un vencedor, pero lleno de optimismo espero los resultados de estas nuevas elecciones en Honduras y sobre todo que nuestros hermanos centroamericanos no permitan de nuevo  que Tegucigalpa se convierta en Tegucigolpe.
Yo en este caso, por si las moscas… ¡Votaría por Castro!

DEL OSO PRUDENCIO A INSENSATO CORAZÓN EN AVENIDA BRASIL

La imagen que teníamos en Cuba de la policía antes del triunfo de la Revolución era ésta que copiamos de “K-Milo 100-Fuegos”, libro que nos publicó  la Editorial Pablo de la Torriente hace cinco años.
El trato abusivo a la población se extendió por todas sus dependencias, incluyendo  la policía del tránsito y los bomberos. Recordemos la represión contra los estudiantes universitarios con disparos y coches-bombas en la propia escalinata y ante la mirada indignada del Alma Máter, o las frecuentes extorsiones a comerciantes y prostitutas sin el menor recato. Su símbolo—el tolete--, su cobija—las mazmorras de la Quinta Estación, entre otras..
Contra esas torturas de la dictadura batistiana se luchó, y la creación del MININT resultó la otra cara de la moneda. Como diría Fidel: --Camilo se había convertido en el pueblo uniformado. Del vejamen se pasó  a la prevención del delito. Resultado de esa política surgieron símbolos y personajes afines como aquel simpático Oso Prudencio y su parsimonioso: --¡Eso no se hace! Prudencio no debuta en la P de parada sino en el programa de televisión “Tránsito”  el cual generó no pocas iniciativas como la de acoger a los caricaturistas para realizar en vivo dibujos humorísticos sobre la precaución ciudadana en calles y carreteras. Pero ahí no se detuvieron las novedades, recuerden  los fabulosos concursos de vallas, carteles y caricaturas durante la Semana del Tránsito. ¡Un verdadero festival de gracia y colorido  que vino para quedarse!
Todo esto me viene a la mente en estos días de noviembre con motivo  de la 51º. Jornada por la Seguridad Vial exhortación que lamentablemente se sigue violando a contrapelo de leyes y disposiciones por aquellos que ponen en riesgo sus vidas y las ajenas.
Por tanto le dedicamos esta modesta descarga a la campaña de orientación ciudadana contra las indisciplinas sociales que provocan en la vía luto y lamentables accidentes—no tan accidentales—pero que pueden y deben evitarse.
En la secuencia de imágenes que hemos recopilado para ustedes hemos hecho una breve incursión por las calles y avenidas de nuestra capital; desde los tiempos del tranvía y la guagua de palo con racimos de plátanos verdes colgandos de sus puertas, hasta el torero en medio del ruedo callejero tratando de esquivar con una Verónica el cuerno de la muerte, o la sombra que nos dejó el camello durante el periodo especial, hasta la llegada de los ómnibus articulados a los cuales prometemos un próximo acercamiento en este espacio..
No queremos despedirnos de nuestros amables vecinos sin ofrecerles beatífica y respetuosamente estos diez mandamientos  a repartirse equitativamente entre peatones y conductores de vehículos: Cinco por bando:
PARA CHOFERES:
1 – Preferible un frenazo a tiempo que un cargo de conciencia.
2 – La defensa está permitida, pero no confíe en la de su carro: ¡PARE!!
3- - Cuando el semáforo le haga un guiño con la roja, espere la verde para atacar.
4 – La liga del high-ball está en la liga, pero alcohol no liga con timón. ¡Qué caray!
5 - Quien bien te quiere te hará frenar.
PARA PEATONES:
6 – El peatón siempre está en desventaja con la carrocería.
7 – Usted no es la Bodeguita del Medio. Cruce por las esquinas.
8 – Alargue el tiempo de su vida, no cruce  antes de tiempo.
9 – Los ríos respetan sus orillas. Camine usted también por la acera.
10 – Si es una persona de a pie… ¿Por qué meter la pata?

21 nov. 2013

TULIO:ENTRE LA ARQUITECTURA Y EL DERECHO

El caso de Tulio Raggi no es el único en Cuba, pero sí uno de los más  originales. Nacido el 5 de mayo de 1938, tuvo que esperar setenta años para que en ese mismo mes del 2008 el  Tercer CUBANIMA le rindiera homenaje a este maestro de la caricatura, el diseño, y el dibujo animado.  Debo aclarar que en esta oportunidad se trata del Festival Internacional del Audiovisual para Niños y Adolescentes Cubanos: Un evento con nombre muy largo para niños tan pequeños.
Lo que muchos no saben es que en su adolescencia pudo matricular, arquitectura como quería su madre, pero terminó estudiando derecho, inclinándose por los deseos paternos.  Proyecto también interrumpido al ser cerrada la Universidad de La Habana en tiempos de la dictadura batistiana.
 --Bendita interrupción --diría yo, al perdernos quizá un buen picapleitos, pero a la vez ganar un artista de talla excepcional, pues Tulio descubrió más tarde su verdadera vocación al vencer los estudios y egresar como Licenciado en Historia del Arte.
Se zambulló en el mar profundo de la pintura, la escultura, el dibujo y la caricatura, logrando arribar a la orilla junto  con los fundadores del ICAIC como ilustrador  e historietista. Este joven D´Artagnan cubano cruzó armas allí con un trío de Mosqueteros que dirigían el Departamento de Dibujos Animados: Orbeín Sánchez, Muñoz Bachs y Modesto García—el padre de Virulo--. Paradójicamente Tulio fue el único esgrimista que continuó en la institución cruzando armas en dicha especialidad.
Gracias a ello pudimos contemplar obras preliminares como  El Gusano, El Cowboy, El Poeta y la Muñeca, o el Profesor Bluff. A las que siguieron el proyecto de una trilogía titulada Ossaín—deidad africana de un solo pie—y quizá por esa misma cojera del personaje, él jamás pudo concluir el sueño, a pesar de sus esfuerzos junto a Jesús de Armas, otro que bien bailaba, pero con los dos pies.
De su cacumen surgieron en esa época otras delicadezas del animado: Ciclano y Fulano, Niños; la saga de los Pepe: (Pepe Trinchera, Pepe Cafetómano, Pepe Trabajo Voluntario), y otros más musicales como Stradivarius Pérez o El Sinsonte, este último seleccionado el mejor estreno de 1969 en la especialidad.
Debo aclarar a mis atentos vecinos, que todos  estos logros personales  no demeritan  sus aportes al trabajo colectivo en seriales antológicos como Elpidio Valdés, o Filminutos, dirigidos y creados por Juan Padrón, pero en los cuales siempre trabajó un equipo interdisciplinario.
Posteriormente Tulio Raggi aportó lo suyo al tema de la ciencia-ficción con el aplatanado Capitán Tareco, serial como para chuparse los chips. En 1975 volvió a poner los pies en la tierra  con Piripipa, un negrito cimarrón apalancado en lo más autóctono de nuestra resistencia.
Pasó el tiempo y su personaje adquirió tal popularidad que reverdeció la ya permanente inspiración de Tulio. Del estudio del maestro en el iCAIC han surgido en los últimos años más de media docena de capítulos, cada uno más simpático que el anterior.
Como si todo esto fuera poco el maestro Raggi dejó para la posteridad  la que quizás sea su obra más lograda El paso del yavevirí, sobre un cuento de Horacio Quiroga, la cual podría haber sido, en mi modesta opinión, el primer paso hacia una epopeya del subcontinente en el campo del dibujo animado, aunque sólo pudo completar dos de ellos.  Recuerdo un antecedente parecido y fue la obra argentina del Negro Fontanarrosa Marín Fierro, dibujo animado también inspirado en el folclor suramericano.
He dejado para el final una faceta casi desconocida de este inmenso creador y son los fantásticos proyectos escenográficos para caracterizar clubes nocturnos. Como Las Catacumbas de La Virgen del Camino, El Escondite de Hernandos, cerca de la Rampa, o el Cocodrilo del Humor este último más recientemente en el local que ocupaba con anterioridad el Cine Maxim.
En fin, han pasado cinco años de aquel festival infantil y estos disparos se me quedaron encasquilados desde entonces. Sin embargo, como buen somelier puedo afirmar que el Moscatel  Tulio (cosecha 1938) sigue  siendo en la cava del arte como la buena cepa:  “Mientras más Raggi más vino”. Hay que ver lo que hizo desde entonces a la fecha y sin descanso…
La mejor prueba de ello acaban de darla los más bisoños representantes de nuestra intelectualidad, los delegados al Congreso de la  Asociación Hermanos Saiz, quienes en su clausura reconocieron a este artista de negra boina, barba nívea y talento renovado como Maestro de Juventudes, junto con otros valiosos representantes de nuestra cultura en sus respectivas cátedras.
Un abrazo fraternal  a todos los que de una u otra forma han bebido de su magisterio inagotable y en particular a este picapleitos frustrado que—para dicha nuestra--sentó cátedra en el dibujo animado cubano, latinoamericano y mundial.

1 nov. 2013

¡PLAY OFF!

El próximo 3 de noviembre se corren las cortinas de la 53ª Serie Nacional de Beisbol al grito de ¡Play Off!.
A pocos días de dicha inauguración me vienen a la mente otras que sentaron pautas en el deporte cubano, como por ejemplo aquel “Día de la Raza”-- 12 de octubre de 1930--cuando se abrieron las puertas del “Gran Stadium Cerveza Tropical” factor decisivo en el desarrollo del beisbol profesional cubano durante varias décadas.
ACLARACIÓN: Yo nací cuarenta y siete días más tarde, por lo cual no lo vi sino que me lo contaron.
Aquel día se celebró allí un triple juego, pero de no de pelota sino de balompié: (Centro Gallego vs Fortuna, Olimpic vs Cataluña e Iberia vs Juventud Asturiana). A simple vista parecen choques internacionales, pero no, el fenómeno era típicamente cubano y obedecía a la proliferación de sociedades de recreo y beneficencia españolas, tras la emigración surgida durante las intervenciones norteamericanas de principio de siglo y la popularidad que tenía dicho deporte en la península.
Curiosamente esos partidos eran más una competencia entre fabricantes de laguer que entre amantes del deporte.
Resulta que ese nuevo estadio situado en los Jardines de la cervecería “La Tropical” con capacidad para unos 15 mil espectadores le subía la parada a otro construido 7 meses antes por su competidora, “La Polar” el 13 de marzo de ese mismo año, pero éste diseñado especialmente para el balompié. En realidad lo que había motivado aquella costosa inversión era la competencia comercial, pues el 20 de octubre de 1929 “La Polar había estrenado en sus predios un terreno con una glorieta para 8 mil aficionados.
A la larga ambas firmas adaptaron sus jardines para la práctica de una u otra especialidad: ya fuese fútbol o beisbol.
Es bueno aclarar que en aquel tiempo el balompié tenía tanto arraigo como el beisbol y ya existían algunos terrenos en la capital donde se jugaban indistintamente, entre ellos el “Almendares Park” y el “Campo Armada”.
No solo se competía en aficiones deportivas sino también en la preferencia degustativa: los amantes de la pelota a tomar cerveza “Tropical” o “Cristal” de venta exclusiva en sus gradas y los “hinchas” del balompié, por lo general emigrantes y familiares tenían que empujarse “La Polar”.
Esta coyunda se extendió a los niños acompañantes: recuerdo que mi padre, asturiano de nacimiento y fanático a ambas disciplinas, los domingos me llevaba a unos u otros encuentros. Debido a mi corta edad obligatoriamente tenía que refrescar el futbol con la “Trimalta Polar” y en los encuentros de beisbol solo disponía de la “Maltina Tivoli Vitaminada”.
Estos son algunos elementos refrescantes hallados por casualidad en el baúl de mis recuerdos. Tal vez no coincidan con otros datos como es la celebración de los II Juegos Centroamericanos y del Caribe el 15 de marzo de 1930 que algunos dan como celebrados en La Tropical siete meses antes del debut anunciado por nosotros en párrafos anteriores. Me someto a la investigación de especialistas para aclarar dudas.
Un viejo slogan decía que… “el secreto del highball está en la liga” yo pienso que el del laguerball obedece a esos mismos principios; sino vayamos al 26 de octubre de 1946 cuando asistimos a un  extraordinario acontecimiento, cuando abrió sus puertas a 35 mil espectadores el coloso del Cerro. En esta instalación surgió un nuevo y exclusivo competidor: la cerveza “Hatuey”.
Tal vez no coincidamos exactamente en los detalles, pero de lo que no hay dudas es que en el sistema capitalista de entonces la inversión tenía tintes más comerciales que deportivos, pues en estos encuentros bajo un clima tropical y acalorados desafíos el expendio de las refrescantes bebidas aportarían un valor agregado a las costosas inversiones de estos fabricantes.
Con el triunfo de la Revolución la fiebre por la pelota no solo se mantiene, yo diría que se multiplica en cada esquina caliente; pero la antigua “Tropical” hoy es el estadio “Pedro Marrero” en honor a un héroe de nuestras luchas revolucionarias y el del Cerro remozado una vez más, se ha convertido en el “Gran Estadio Latinoamericano” más a tono con los nuevos tiempos de Nuestra América, como la soñó Martí.
NOS VAMOS A EXTRAINNINGS:
Ahora veremos la crónica de una epidemia--o si lo prefieren--una epidemia crónica: Algo que caracteriza al cubano es su expresividad musical, su carácter extrovertido, su temperamental explosividad, su exageración innata. De ahí que algunos expertos tras un examen minucioso hayan exclamado exprofeso: --Ustedes, o no llegan, o se pasan.
Les otorgo el beneficio de la duda, pero el fenómeno es real y llega hasta el punto de la planificación física urbana. Veamos según el diccionario la definición de la palabra esquina: Se trata de una arista, un chaflán, un recodo, un cantón, en fin: Una confluencia de dos calles en un punto dado.
Pues bien: ¿Cómo se explica una esquina caliente en la cola de Coppelia; en la carnicería cuando llega el pollo por pescado que ya viene congelado; en una oficina adecuadamente climatizada; o en cualquier lugar donde concurran más de tres personas en una fresca noche de nuestro agradable invierno?.
La lógica indica que se trata de una pandemia originada por el virus del deporte nacional, o sea la pelota.
Cada país o región del mundo tiene el suyo, como el alpinismo en los Alpes suizos, el surfing australiano, o el golf de las canchas residenciales en Wall Street. Pero lo de Cuba es una enfermedad crónica, que lo mismo ataca a chicos que a grandes, mujeres u hombres. Sería la única razón por la cual Florinda, la octogenaria de mi cuadra, rechace el culebrón de la “Avenida Brasil” en el canal 8, para ligar otra conexión salvadora en el noveno inning del 10: Nada menos que en un juego entre Industriales y los campeones de Villa Clara.
Hoy, la industria del escándalo nacional dejó atrás el entusiasmo del coro gigante dirigido por Armandito el Tintorero, o la conga santiaguera; y abrazar la vuvuzela, esa trompetica del Mundial de Fútbol en Suráfrica,--importada o por cuenta propia—pero sobre todo incansable. Su trompetilla puede durar los nueve capítulos de un partido o extenderse a extra innings.
Es la única escandalera permisible actualmente en la campaña contra las indisciplinas y malas costumbres sociales, pero tremendo castigo para árbitros, peloteros y vecinos. Los televidentes tenemos la ventaja de ver el juego en la pantalla chica y apagar el audio. Claro, me pierdo también los comentarios, pero ¿quién sabe más que yo de beisbol en Cuba?.
Hoy, con la iniciativa popular y el desarrollo de esa disneyana artesanía “Art-Attack” hemos convertido nuestros estadios de beisbol en originales carnavales de muñecones salvajes. Pululan en los terrenos saurios, felinos o paquidermos de todos los tamaños y colores realizados en cualquier soporte, para beneplácito de la fanaticada.
Antes, para apreciar un tigre, o un león rugiendo de verdad teníamos que ir al Zoológico. Hoy con esos muñecones de la jungla, la que ruge es la gente en las gradas. Sin embargo, en el play off del pasado año, hemos visto a las silenciosas naranjas villareñas venir de atrás para arrollar a todos esos depredadores de la selva, dejándolos al campo.
Veremos qué nos depara esta fiesta de las bolas y los strikes a partir del próximo 3 de noviembre. Como diría uno de nuestros cicerones de la tele. --Nos vamos…nos vemos.

HARA-KIRI, SIGLO XX

Personalmente este mes vino cargadito de acontecimientos: A la celebración de la Jornada de la Cultura (10 al 20 de octubre), habría que sumar el 52º. Aniversario de PALANTE, y ese mismo día 16, la entrega de la moneda por los 50 años de la UPEC para periodistas destacados, personalidades e instituciones afines.
La foto que acompaña este texto, fue tomada durante la actividad, y corresponde al brindis que este humilde servidor hiciera con el crítico cinematográfico Rolando Pérez Betancourt, con motivo del trabajo publicado por este último en el GRANMA dos días antes bajo el título de “Hara-kiri, muerte de un samurái”.
El gesto se debía al impacto de su lectura, la cual me había trasladado a la década prodigiosa de los años 60 del siglo XX y que comenzó con una histórica Campaña de Alfabetización, cuando se ilustró en menos de un año a un millón de adultos analfabetos.
A partir de entonces la cultura en general y las artes en particular sufrieron cambios profundos; el cine no quedó libre de influencias. A ello se refiere el colega en su crítica relacionada con el estreno de este remake basado en el clásico de Kobayashi “Hara-kiri” en 1962 y premiado un año más tarde en el Festival de Cannes. Pero lo más significativo para mi es la reflexión que hace el cronista a partir de nuestras propias costumbres cuando agrega:
“…En Cuba, además de significar una revelación dentro de la avalancha de filmes de samurais que entonces nos invadieron, dejó una impronta cultural mediante el vocablo hara-kiri que todavía hoy, a medio siglo, algunos seguimos utilizando. (…) A partir del filme de Kobayashi uno podía hacerse un hara-kiri con la suegra, o en una reunión de crítica y autocrítica. Hara-kiri no como práctica japonesa de suicidio ritual por destripamiento a causa de un honor perdido, sino como acto contrito ante lo mal hecho, aunque podía haber hara-kiris  fingidos o insinceros…”
Cuando un fenómeno así trasciende, vale la pena detenerse para analizarlo, pues puso en evidencia una serie de valores que hasta entonces habían primado en el ejercicio de obras de ficción como las aventuras de cenicientas encantadas y príncipes valientes, de cowboys carapálidas luchando contra rebeldes pielesrojas, y Tarzanes blancos enfrentados a tribus autóctonas en el continente negro, entre otros esquemas de superhombres--voladores o no—pero triunfantes siempre  contra “los malos”.
El tema japonés impactó en las costumbres, modas y el idioma de los jóvenes cubanos. A tal punto que humoristas como Juan Padrón las hicieron suyas. Recuerdo cuando en cierta ocasión llegó a disfrazase de samurai, inspirado en su personaje de ficción Kashi-bachi--historieta enmarcada en el Sol Naciente medieval--. En esa serie debutó Elpidio Valdés, batiéndose con ninjas y ronines, antes de incursionar en las filas mambisas hecho ya un experto en artes marciales, para ponerse al frente de nuestras cargas al machete.
Tuvimos nuestra modesta participación en este fenómeno al ser orientado el semanario PALANTE a editar una serie de cuadernos didácticos  de historietas sobre aspectos neurálgicos de la producción. A finales de esa década el trio formado por los caricaturistas Val, Betán y Blanco, nos dimos a la tarea de confeccionar estos cuatro títulos: “Matida y sus amigos”, “Trucutuerca y Tres Cabitos”, “Pol Brix contra el ladrón invisible” y “Los siete samuráis del 70”.
Como han de suponer, éste último resultó el más popular de todos, pues abordaba el tema japonés de antaño para combatir los nuevos retos que se les presentaban en ese momento a la técnica agrícola en los cortes de caña y de paso divulgar la zafra de los 10 millones, en la cual nuestro pueblo había puesto sus mayores esperanzas.
Me tocó a mi darle forma gráfica a dichos personajes de ficción, pero no dejo de reconocer que correspondió a Juan Manuel Betancourt (Betán) el mérito de confeccionar un ameno guión donde se destacaran aquellos siete héroes: Tesube Tonga, Carretero Chichi, Michucho Gruíta, Panchiro Supesa, Yohakopio Kaña, Tandem Kemuele y al frente de la brigada el temerario Tonga Sazen, todos enfrentados al malvado ladrón de azúcar Tekita Azukita.
Como era habitual en este tipo de aventuras, la escena final de la historieta, mostraba a éste último en el momento de hacerse el kara kiri, mientras todos los demás protagonistas celebran la recuperación del tesoro de los diez millones.
Hasta Juan Formell se vio envuelto en esa euforia colectiva, a tal punto que, aquella consigna triunfalista de la zafra sirvió para bautizar su famosa orquesta los VAN VAN.
También nosotros nos embriagamos con el éxito de la serie humorística hasta que la dura realidad nos demostraba todo lo contrario y padecimos junto con Fidel y el resto de los cubanos, ese sueño de los diez millones convertido en pesadilla.
Eran tiempos difíciles y en la necesidad de hacer cambios, fui nombrado director del semanario PALANTE. El pesimismo, la impotencia, en fin el desencanto, se había apoderado de gran parte de la población y comenzaron a cuestionarse no pocas conquistas que en lo cultural-alternativo habíamos logrado hasta entonces. Es en ese marco que se convoca para comienzos del año siguiente el Congreso de Educación.
La fecha programada coincidía con un evento internacional de la sátira en Bulgaria donde existía un Museo del Humor, al que habíamos sido invitados y renunciamos al mismo dado el comportamiento crítico—sobre todo contra los medios—en que venían desarrollándose las asambleas pre congreso.
Es así que llegamos al cónclave con el dolor compartido pero la frente en alto. Durante las sesiones los ánimos se fueron caldeando y ya al final de las deliberaciones el malestar de algunos delegados bajo ciertas tendencias extremistas derivó hacia las películas de samuráis, la programación radial y televisiva, así como al humor criollo, siempre presente en las caricaturas de la prensa plana. Aquel costumbrismo cuestionado entonces era mucho más pálido que las proposiciones actuales.
En los debates del Hotel Habana Libre hace 42 años, se desenvainaron tantos sables a diestra y siniestra, que me vi obligado a hacerme el hara-kiri, ante todos los delegados, no sin enfrentarme en principio a ciertas manifestaciones moralistas sobre la minifalda y el humor erótico, entre otras tendencias más típicas del Medioevo que de nuestras condiciones existentes a mediados del siglo XX.
En cuanto a aquel histórico Congreso de Educación, su impacto social fue tan grande que terminó llamándose Congreso de Educación y Cultura.
Los tiempos cambian, ya las películas de samuráis no impactan como antaño y el estreno del remake japonés en este mes fue tristemente acogido por solo media docena de personas en la sala, según el propio Rolando Pérez Betancourt, quien por esa causa también tuvo que hacerse el hara-kiri cuando me lo contó.