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21 mar. 2015

LO QUE ME CONTÓ MI AMIGO:



Para ilustrar la narración que me ofrece el amigo Víctor Manuel a continuación, acudo a varias viñetas que he podido salvar de la polilla sobre aquel reportaje que me publicó PALANTE Y PALANTE en octubre de 1963. Espero que disfruten ambos aportes. Cedo la palabra al protagonista de la historia: 
“…Después de lo del Mir durante el Flora Fidel llegó a Holguín, y se quedó allí toda la noche. En el curso de la madrugada le surgió la idea de avanzar rumbo a Cauto Cristo, en dirección a Bayamo, donde suponía que la gente superviviente estaría cercada por el agua.
Se decidió utilizar los anfibios más grandes en esa dirección con la idea. de acrecentar la flotabilidad de los mismos con grandes cámaras de tractores y camiones. Al amanecer partimos por la central y se llegó hasta donde las aguas cortaban la carretera, en la proximidad de un lugar llamado entonces El Naranjal.
A continuación se distribuyeron los acompañantes de Fidel en los tres anfibios, "reforzados". A mi me costó trabajo que él me autorizara porque consideraba que como secretario del Partido debía quedarme para seguir dirigiendo la emergencia desde el puesto de mando, pero logré convencerlo con ciertas argucias; así consintió en dejarme tripular uno de los anfibios, que por cierto, fue el primero en naufragar pues se le enredaron las sogas colgantes del amarre y hubo que detener el motor para cortarlas. 
En eso ocurrió que, pese a que de nuevo se puso en marcha, el anfibio comenzó a ser arrastrado, cada vez a mayor velocidad, por una fuerte corriente de agua que pasaba por debajo de un pequeño puente para el paso del ganado, pero en este caso se trataba de un mar, y la alcantarilla era como una pequeña islita por debajo de la cual se hacía fuerte la corriente al reducirse su paso por el diámetro de los tubos de cemento.
En fin que el anfibio fue arrastrado hasta chocar con la alcantarilla; algunos se lanzaron al agua, otros se quedaron dentro, en tanto que los más afortunados esperamos sobre cubierta el momento del choque y logramos saltar a la alcantarilla. De momento parecía que solo habríamos sobrevivido los que logramos alcanzar la carretera.
Inmediatamente Fidel se percató del suceso desde cierta distancia, y ordenó acercarse, para salvarnos, pero ocurrió lo mismo; su anfibio también chocó; a él logramos agarrarlo y subirlo a la carretera. Poco después se repitió el naufragio con el tercer anfibio.El líder de la Revolución pasó revista a los sobrevivientes y las bajas, que lamentó muchísimo, entre ellas el comandante Vallejo, el entonces capitán y jefe de la más importante unidad militar de la región, Carlos Fernández Gondín, y dos médicos que se habían incorporado, los doctores Hugo Zayas y Benito Pérez Masa.
Pero pronto se empezó a divisar que aquellos desaparecidos—los que habían pasado bajo el puente--estaban al menos de momento a salvo, aunque en muy precarias condiciones: Vallejo sobre la copa de un árbol, Fernández Gondín agarrado con los pies a una “madre de cerca” y apenas con la cabeza fuera del agua; en condiciones parecidas estaban los dos médicos y otros compañeros.
Enseguida Fidel dispuso su rescate, ya  que no podrían sostenerse mucho en las condiciones que estaban. Entonces ordenó cortar los cables del tendido eléctrico que estaban caídos para atar las cámaras y mantenerlas sujetas desde la orilla. Yo también asumí esa orden y me lancé al agua con una bayoneta AK, solo que ya dentro del agua turbulenta y con un cable en la mano, me acordé que no sabía nadar lo suficiente como para aquella peligrosa maniobra, pero por suerte desde la salida nos habíamos metido todos dentro de unos chalecos salvavidas que me dio la suficiente flotabilidad como para moverme en el agua, cortar mi pedazo de cable y traerlo a la orilla, sin que nadie se diera cuenta de que estaba pasando otro susto dentro del gran susto anterior. En lo que ocurría todo eso Fidel dirigía la preparación de los atados de cámaras salvavidas para ir en busca de los compañeros; entonces llegaron otros socorristas en unos botes porque desde el lugar de partida de los anfibios se dieron cuenta de nuestro "naufragio" y a remo acudieron enseguida atracando a un islote lejos de la fuerte corriente que nos había hundido.
Cuando el Comandante en Jefe vio los botes, rápidamente organizó el rescate a bordo de ellos, y en poco tiempo estuvieron todos sobre el pequeño pedazo de carretera sobre la alcantarilla. La alegría de Fidel era indescriptible porque no hubiesen ocurrido bajas.
Enseguida planeó continuar avanzando en esos botes en la dirección original de Cauto Cristo.
Entonces hubo un momento muy tenso, dentro de aquella gran tirantez, cuando los comandantes que se oponían a que Fidel continuara corriendo cada vez mayores riesgos pretendieron que yo, como secretario del Partido en Holguín, lo convenciera de que debía regresar al punto de Partida.
Por supuesto que no era fácil convencerme de asumir esa misión evidentemente imposible, pero enseguida Fidel se dio cuenta del cuchicheo y dio unos fuertes gritos para recordarle a todos, con aun más fuertes palabrotas, que él era el jefe y seguiría al mando hasta cumplir la misión que se había propuesto de llevar ayuda y solidaridad a los posibles sobrevivientes aislados en el poblado de Cauto Cristo, al considerar que habría sido barrido por las aguas.
En eso se estaba, cuando se escuchó y se vio un helicóptero que, pese a la lluvia y el viento, se mantenía en el aire e intentaba aterrizar en el pequeño islote de carretera que ocupábamos. Enseguida se bajó el Comandante Almeida, y desde que lo vio Fidel dijo que no lo convencerían para montarse en el helicóptero y que seguiría su rumbo en los botes. Pero Almeida sí logró darle la información necesaria para convencerlo de que era imprescindible su inmediata presencia sano y salvo en el puesto de mando, cuando ya en el exterior se propalaba la versión de que habría perecido.
De mala gana se despidió de quienes quedamos en la alcantarilla, que enseguida nos aprestamos para regresar en los botes hasta "tierra firme". Pero en ese preciso momento ocurrió otro percance dramáticamente pintoresco y que por un instante pareció que podría ser trágico, porque un enorme toro cebú, enloquecido, que había logrado salvarse nadando quien sabe desde dónde y por cuánto tiempo--pues no se veía nada vivo en el entorno--salvo las alimañas que habían logrado escalar a la parte alta de los árboles y aquel toro bravo arremetió contra nosotros.
La salvación solo estaba en lanzarnos al agua para evitar ser corneados y pisoteados, hasta que uno de los muchachos de la escolta, o tal vez más de uno, dispararon sus fusiles y mataron al toro. Solo fue entonces que pudimos regresar en los botes.
Cuando arribé, y mientras me arropaban (porque salvo Fidel, que nunca se quitó ni el casco, los demás estábamos prácticamente sin ropas), temblando de frío y tomando algo caliente, conté todo cuanto había pasado. Entre los presentes estaba un periodista de REVOLUCIÓN, que captó lo esencial del relato y al día siguiente se publicó a toda una página del diario, bajo el título: “Yo vi a Fidel
arriesgar su vida en el Cauto”
.
Por cierto que BOHEMIA lo reprodujo íntegramente en su propio gran reportaje sobre la tragedia del Flora. Y puedes creerme que en medio de aquella vorágine no se me ocurrió leer nunca aquel trabajo periodístico, sobre el que por cierto me hicieron unos comentarios, como que el periodista hacía ver que él participó en los hechos--lo cual no era cierto--y mucho menos me interesé en leerlo.
Le recuerdo al inefable amigo que cuando nos conocimos allá en los días del Flora, él me relató brevemente algo de estos acontecimientos. Pienso que su natural modestia evitó volver sobre aquel hecho heroico en cada nuevo encuentro y siempre terminábamos hablando de temas afines como el humorismo y la caricatura. Hoy en sus 75 abriles aproveché para reproducir casi textualmente su relato a pesar de los pesares. Espero que me perdone esta encerrona mediática; y regreso a su narración: “…Veinte años después de los acontecimientos me llamó otro  periodista pero de la revista BOHEMIA para pedirme una entrevista sobre aquellos sucesos. Como que yo era el vicejefe del DOR no me parecía bien ese protagonismo, pero me intrigó que aquel joven—Manolito González Bello--que tanto se destacó en tan poco tiempo, lamentado más tarde su prematuro fallecimiento; me ubicara en los hechos del Flora, y fue él quien me enteró de lo que había publicado BOHEMIA, y la reproducción del reportaje de REVOLUCIÓN.
Precisamente con motivo del vigésimo aniversario del Flora es que la revista solicitaba la entrevista. Entonces fui al Centro de Documentación del Comité Central y leí por primera vez lo publicado veinte años atrás. Al fin le di la exclusiva a Manolito, y él incluyó mi testimonio en su gran reportaje.
Te confieso Blanco que en esas dos décadas, la vida había transcurrido tan rápido que yo apenas había tenido tiempo de hablar sobre aquello, y apenas ni me acordaba. Solo cuando leí mi propio relato, y recogido "en caliente" por el periodista de REVOLUCIÓN--cuyo nombre no recuerdo en este momento--pude reconstruir aquellos acontecimientos.
Años después, estaba yo trabajando en el CIREN, y William Gálvez--quien fue uno de los comandantes participantes en el "naufragio de los anfibios"--me pidió testimonio, y lo complací, pero no volví a animarme hasta que hace dos años, aquí en BOHEMIA, me contactaron desde la Defensa Civil de Holguín para que testimoniara en un gran reportaje que estaban preparando con motivo del aniversario 50 de la Defensa Civil, cuya primera gran prueba de fuego fue precisamente el Flora.
Vinieron a entrevistarme desde la televisión de Holguín, fue entonces que volví a recordar y narrar muchos de aquellos detalles, algunos de los cuales ahora te estoy contando con las imprecisiones de la improvisación a vuela-tecla--no para que los publiques--sino para que tengas el conocimiento y puedas asumirlo en lo que consideres sirva a tu propio relato... Y nada más, que ya son las nueve de la noche, Sofía me apremia por el teléfono, y el estómago también. Va un abrazote con mi mayor afecto y admiración. 
Hasta aquí la versión del amigo Víctor Manuel, aquel protagonista de 22 años que ahora arriba a su 75º Aniversario: El subrayado en negrita es nuestro.

EL MEJOR AMIGO



Así se titula la tira cómica publicada indistintamente por la revista BOHEMIA y PALANTE desde su creación por el artista Antonio Mariño (Ñico). A ella me he referido en este mismo blog personal con anterioridad. Sin embargo, ahora quisiera detenerme sólo en la definición de AMIGO. Así en mayúsculas.
Otros muchos tópicos de actualidad dan vueltas en el disco duro de mi vieja-blanda memoria RAM, pero por la importancia que en estos días adquiere el vocablo amerita su prioridad: Y es que acabo de recibir en mi correo electrónico un trabajo del colega Luis Toledo Sande titulado “En los setenta y cinco años de un amigo”. 
La foto que lo ilustra fue tomada precisamente en la intimidad de su celebración donde aparecen tres parejas “bohemias” compuestas por Víctor Manuel y Sofía, mi hijo Blanquito y Maria Victoria, así como el autor del trabajo Luis Toledo Sande y Liset. En él se describen no pocos méritos de quien ha hecho de la amistad un hábito y de la modestia un culto: Víctor Manuel González Albear.
Nació Víctor Manuel el 6 de marzo de 1940 en Guanabacoa, la Villa de Pepe Antonio. Yo nací en noviembre de 1930 y sin embargo me considero un alumno suyo en el mejor sentido de la palabra. Lo conocí exactamente en octubre de 1963, cuando el director de mi publicación Gabriel Bracho Montiel me envía en un vuelo de auxilio a damnificados y de paso cubrir los efectos del ciclón Flora para el semanario humorístico PALANTE Y PALANTE.
en la antigua Provincia de Oriente. Las provincias orientales estaban aisladas del tal forma que desde el aire, la llanura camagüeyana parecía un nuevo Golfo de México donde surgían como pequeños islotes los penachos de las palmas.
Al aterrizar el viejo Britannia en el aeropuerto de Holguín—entonces Región Oriental—el impacto fue mucho mayor, pues al abrirse la escotilla del avión la mortal fetidez ambiental por poco me noquea.
Esa noche lo conocí en el local del Partido, —joven rubio, unos diez años más joven que yo-- impartiendo orientaciones a la luz de un quinqué y en mi caso, el absurdo de autorizar la movilidad periodística de un caricaturista como corresponsal entre tanta muerte y desesperación Misión imposible . Resultado: PALANTE Y PALANTE publicó aristas inusitadas de la tragedia y el nacimiento de una sincera amistad entre el audaz dirigente político y el novato reportero, sin saber ni predecir que aquel cuadro de la juventud no era ningún cuadrado, por el contrario, sí sería en el futuro un gran amigo.
La vida me demostró años más tarde que tras la discapacidad física de su personaje humorístico “Cheo el cojo” en la revista BOHEMIA allá por los años setenta se escondía un caricaturista semi-incógnito y modesto pues firmaba sus caricaturas solo con las iniciales VM, para evitar equívocos con el genial autor de “La Gitana Tropical”. Claro, tampoco debo ser absoluto ante persona tan dialéctica; otros destacados dirigentes también dejaron su impronta jocosa en la prensa de entonces. Pongo por caso las firmas AEP y TUBAL.
Pero no quisiera alejarme del meollo en este arroz con pollo que por poco le cuesta la vida al dirigente partidista convertido a partir de entonces en un sincero amigo que el tiempo no ha podido borrar.
Los avatares de la Revolución nos llevó por distintos caminos hacia un mismo propósito. En mi modesta opinión, fue un ejemplo de cuadro, sin cuadratura alguna en una época signada por el extremismo que se ha encasillado con diversos epítetos, entre ellos el “quinquenio gris”, mientras  la dialéctica se ha encargado de extender sus tentáculos durante más de veinte años de difícil periodo especial con profundas llagas que solo pueden conducir a la enemistad y la incomprensión. Esto demuestra una vez más que todo extremismo es negativo.
En un trabajo anterior aclaramos que nadie es perfecto, ni el amigo Perfecto Romero, combatiente del Ejército Rebelde y fotógrafo del propio PALANTE en la actualidad.
Que tire la primera piedra el ser humano que no se haya equivocado jamás. La amistad o el amor que no haya tenido sus desavenencias, ni la unidad que no sufriera algún percance. El amor a nuestra Cubita Bella y a todos los pueblos de esa América Nuestra que soñó Martí ante el futuro debe basarse en la amistad, la fraternidad y la comprensión, por sobre todas las diferencias y ante todo intento de dividirnos.
Pongo por ejemplo al colega Víctor Manuel: Con quien desde hace años apenas mantengo esporádicos encuentros, no existe subordinación alguna en nuestras relaciones, y nos vemos en contadas ocasiones, pero en mi memoria surge siempre como paradigma a seguir.
Con solo aclarar que durante el tiempo en que el dirigente-amigo o viceversa nos orientaba en su oficina del DOR del Partido, jamás recibí de el una opinión tajante ante un tema de dudosa comprensión. Su frase era siempre tan sencilla como: -Por favor, Blanco…Vuélvetelo a leer… 
Si esto no es un llamado a la reflexión, una lección de respeto a la opinión ajena, a la modestia que debe caracterizarnos, o al obligado tacto entre el dirigente y el subordinado, que venga Luz y Caballero a decirnos de nuevo qué es ése evengelio vivo de la Educación subyacente en sus aforismos.
Volviendo al fenómeno atmosférico que provocó el encontronazo mío ante la lógica incomprensión de muchos lugareños, pero sobre todo por el inesperado hundimiento de los anfibios durante las operaciones de rescate que por poco le cuesta la vida al personaje en cuestión, he logrado al fin tras mucho ruego que el amigo Víctor Manuel narre lo ocurrido en aquella operación de rescate durante el Flora. Espero que lo disfruten:

JUVENTUD: ¿DIVINO O HUMANO TESORO?



Queridos vecinos: Soy de esos lectores que hacen de la noticia-sorpresa un culto. No pienso que eso sea gusto exclusivo de la tercera edad o la cuarta; al contrario, la propuesta de JUVENTUD REBELDE el pasado domingo 22 de febrero rejuveneció mis 84 primaveras, demostrando que siempre se puede más.
Las dos cartas comentadas por el fraterno Pepe Alejandro en la página dos me puso en guardia al tratar temas tan sensibles que siguen ocurriendo a pesar de su gravedad y que esperamos no continúen impunes bajo el manto de las llamadas indisciplinas. El subrayado es nuestro, las desgracias colectivas.
Seguidamente se nos presentaba la Dra. Pogolotti con una de sus recetas llenas de eticidad que tanto necesitamos para cambiar de mentalidad en el juego y rejuego de la “candelita y el allí fumé”.
En la misma página 3 Juan Morales Agüero nos alerta basándose en las palabras del propio Presidente Cubano Raúl Castro sobre el peligro de la simulación y el oportunismo.
En aras de la objetividad paso por alto otros trabajos muy interesantes, pero me detengo en el testimonio del Gabo durante su estancia en Cuba como uno de los fundadores de la agencia Prensa Latina, y publicado más tarde en 1978, al preguntarse ¿Cómo se asfixia un pueblo sin tirar un cañonazo?. La respuesta no puede ser otra que nuestro sufrido bloqueo, aun cuestionado por “otros” como un simple embargo.
Lo del colega Ciro Bianchi y sus amenas pinceladas costumbristas no nos sorprende; esta vez el escribidor nos adentró en los sagrados pasillos del Capitolio, antaño vedados para la gran mayoría del pueblo, mientras unos pocos durante sus sesiones legislaban cómo “pegarse al jamón” o “entrarle a la papa”. 
“Las confesiones del “Chino” en la página cultural me remitió a los tiempos milicianos, así como los pasos en la hierba contados por .el mismo y que cada uno daba en su trinchera respectiva durante los días gloriosos de Playa Girón.
A nosotros nos tocó en las plantas de Prensa Latina en el Wajay y Cuatro Caminos, para preservar nuestras transmisiones de radio hacia el exterior, mientras otros colegas de la agencia reportaban los combates desde las propias arenas de la Bahía de Cochinos, con el mismísimo director Jorge Ricardo Masetti al frente. No me extiendo precisamente en honor al propio autor del cuento --Eduardo Heras--un verdadero León en el uso de la síntesis narrativa.
Concluyo con algo tal vez inédito en la última página de dicha edición bajo el título de “Manuel+Manuel: sin Manuel” por el imprescindible JAPE, y cito: 
“…No se trata de una ecuación matemática o de algún jeroglífico de la antigüedad Manuel+Manuel es el título del libro escrito por la periodista Lis García Arango, el que en grandes trazos nos acerca a la vida del caricaturista Manuel Hernández. (…) Sin Manuel, porque no estaba Manuel. Lamentamos la ausencia de ese gran artista de la plástica que “por problemas de transporte” no pudo asistir desde Matanzas a la Feria Internacional del Libro de La Habana para participar como todos esperábamos en la presentación de este volumen…” 
Hasta aquí copié textualmente la mala noticia. Problema del transporte que a diario se me presenta desde mucho más cerca, o sea—la Esquina de Toyo--.A continuación se nos informaba que el próximo 25 de febrero el DEDETÉ estaría de fiesta al arribar a su Aniversario 46º.y ésa no me la perdía yo por nada.

Sobre todo porque Manuel fue uno de aquellos mosqueteros fundadores de aquel digno rival de PALANTE que hoy muestra sus mejores galas gracias a una buena inyección de sangre joven; y además porque la invitación se hacía mucho más atractiva con el anuncio de la presencia del Héroe de la Revolución Gerardo Hernández Nordelo—uno de nuestros Cinco Héroes—para inaugurar la exposición titulada “Dedeté con Gerardo” 
No ocurrió exactamente así, pero en este caso, los presentes justificábamos su ausencia en el local escogido para la celebración, porque ése mismo día el diario GRANMA nos sorprendió con un suplemento especial al celebrarse el 24 de febrero, el Aniversario 120 del reinicio de la Guerra de Independencia y el acto solemne de la condecoración a los Cinco Héroes de la República de Cuba, en el Palacio de Convenciones para finalizar con ese maravilloso espectáculo de la Colmenita.
Por tanto, esa tarde el caricaturista H.Nordelo no pudo compartir con nosotros en el agapito del DEDETÉ pero… Si su ausencia real en estos últimos 16 años de injusta prisión no pudo borrarnos la ilusión de reencontrarnos con sus inolvidables ”humoradas” de antaño; mucho menos ahora que Gerardo estaba entre nosotros y nada menos que junto a sus cuatro hermanos antiterroristas y su pequeña Gema en los brazos de Adriana.
La foto que acompaña este trabajo, es testimonio del alegre cumpleaños celebrado por el ya cuarentón DEDETÉ y sus amigos. Porque el humorismo cubano tampoco se rinde: La consigna nuestra fue en ese momento: ¡PRONTO NOS VEREMOS, GERARDO!
Poco duró dicha espera: Fuimos recompensados con exceso el pasado 14 de marzo al ser convocados a celebrar el Día de la Prensa en el espacio “Catalejo” que efectúa cada mes la UPEC en su sede de 23 e I en el Vedado y esta vez nada menos que para el reencuentro no con uno, sino con los Cinco.

Si emocionante fue la actividad presidida por nuestros queridos Héroes, en un acto de solidaridad con el pueblo y gobierno de Venezuela, tras el infame dictamen del presidente de los Estados Unidos acusándolos de amenaza para su gobierno; mucho más resultó la sorpresa que nos tenía reservada la Presidencia de la UPEC y para ello recojo las palabras con que el colega de JUVENTUD REBELDE, Yunier Labacena Romero lo describió el pasado domingo 15 en su trabajo titulado “Hijos fieles a la patria de Chávez” y cito: 
“…Al término del encuentro en la Casa de la Prensa un grupo de colegas en nombre de los más de 300 periodistas que tuvieron una significativa participación en la lucha por el regreso de los Cinco recibieron como agasajo “un pequeño carné, un documento de gran simbolismo que puede estar pegado al corazón y se transporta en un bolsillo…” He aquí la foto del abrazo con H. Nordelo y una copia de dicho documento entregado durante el simbólico acto. Saludo esta feliz iniciativa de nuestra organización por su original sencillez y prometo portarlo conmigo de por vida como el mejor de los galardones.

QUIEREME MUCHO (SEGUNDA PARTE)




Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. En este caso hagamos una excepción: Recientemente en el semanario ORBE, bajo el acápite de Historia de los Clásicos, el colega Charlie Morales utiliza ese mismo título “Quiéreme mucho”, referido al inmortal bolero que cumple cien años y las supuestas motivaciones de quien lo originó.
Textualmente nos dice: “…Compuesto por el cubano Gonzalo Roig y estrenado por el teatro Alhambra en 1915 en la obra El servicio militar obligatorio con letra de Ramón Gollury y Agustín Rodríguez. (…) Como dúo del sainete, Blanca Becerra y Rafael Llorens la estrenaron aquel año y como obra independiente se escuchó por primera vez en 1917, interpretada en vivo por el tenor cubano Mariano Menéndez. Su primera grabación corrió a cargo del afamado tenor italiano Tito Schipa para los discos RCA Víctor que le dieron difusión mundial…” 
Pero ahí no termina el asunto, según esa enciclopedia viviente que es el maestro Ciro Bianchi, la pieza originalmente a dos manos entre Roig y otro sainetero del Martí de apellido Rodríguez—tal vez el famoso Agustín--se tituló “Serenata criolla” pero bajo el seudónimo de Roger de Lauria.
Algunos cuentan que por entonces a los autores se les pagaba míseramente y Gonzalo Roig vendió la composición por tres pesos. Otros que Quiéreme mucho nació del amor prohibido entre Roig-–ya casado--y la actriz Blanquita Becerra. Ciro interviene de nuevo para aclarar que:
“…Cansados ambos de ser víctimas de chismes y prejuicios sociales, hicieron un pacto suicida en el bar Partagás, de Prado y Neptuno. (…) La idea era salir, dirigirse al teatro Nacional en Prado y San Rafael y lanzarse desde lo alto de la tertulia, trágica y teatralmente. Pero, caminando hacia la muerte, un borracho le tocó el trasero a Blanquita y Roig defendió su honra a bastonazos. La policía se llevó a los tres y cuando el capitán de la estación preguntó si presentaría cargos contra el curda Roig expresó sonriendo: --¿Acusarlo? No hombre, no. ¡Si este tipo acaba de salvarnos la vida…! 
Hasta aquí esta anécdota digna del mejor de los sainetes y que culmina con una frase de Charly que yo también comparto: --Si no fue verdad, merecía serlo. 
Una vez más nos hemos visto obligados a “fusilar” al colega Bianchi, pero esta vez para apoyar otro misterioso y simpático enredo de amor con final de comedia que envolvió de nuevo a la familia Gonzalo Roig, pero cincuenta años más tarde y que titulé en este blog “Quiéreme mucho” en esa ocasión protagonizado también en Cuba, pero por su hija Matilde y su galán--un famoso caricaturista cubano--Fresquito Fresquet.
Para aquellos que sin acudir al texto homónimo nuestro de 2011 aún lo pongan en duda, les remito a otro material alusivo al hecho y publicado también en este mismo espacio en mayo del pasado año con el título de “Imágenes millonarias”, donde pongo en manos del Historiador de la Ciudad de La Habana, el Dr. Eusebio Leal, las fuentes documentales de estos hechos. Todo este enredo amoroso lo traigo a colación en pago a la deuda contraída con ustedes el pasado 14 de febrero, Día de los Enamorados, en que me fui sin bola.
Si lo dudan aún, los invito a vincularse con ambas propuestas: Quiére memucho del (4-8-2011) e Imágenes millonarias en el (18-5-2014). ¡Que les aproveche!