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24 sept. 2011

CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE

Excmo. Sr. Barack Obama

Presidente de los Estados Unidos de América.

Estimado señor:

El pasado 12 de septiembre se cumplieron trece años del injusto encierro al que fueron condenados en los Estados Unidos cinco luchadores cubanos contra el terrorismo. Son héroes ya conocidos por millones en todo el mundo como los cinco héroes cubanos: Gerardo, Ramón, René, Antonio, y Fernando. No sé cuántas cartas solidarias con la causa de ellos haya usted recibido hasta el momento.

Yo me limitaré a recordarle que no es la primera vez que se cometen barbaridades semejantes. En cada caso, la verdad se ha impuesto frente a la hipocresía y la barbarie. Los nuevos inquisidores, en el mejor de los casos duermen en el basurero de la historia. En mi opinión, usted no merece ese fin.

Cuba conmemorará el próximo 27 de noviembre 140 años del fusilamiento de ocho estudiantes de medicina, acusados por las autoridades españolas de haber rayado en el cementerio de Espada, la tumba de Don Gonzalo de Castañón, director de un periódico habanero furibundamente integrista. La universidad venía a ser por aquellos tiempos una institución indeseada para la Corona.

¿Motivos? Rabia venganza e impotencia imperial por la pérdida paulatina de cada uno de sus virreinatos del Nuevo Mundo. De pronto surge la Guerra Necesaria de 1868, en la única posesión que se mantenía bajo sus botas en América Latina: “La fiel Isla de Cuba”.

Veamos lo que dice el historiador Rolando Rodríguez, en el capítulo titulado OCHO TUMBAS, (Pag. 290) de su libro “Cuba la forja de una nación”, al referirse al hecho: “…el más monstruoso de los crímenes de los voluntarios…” …Más adelante aclara: “…Se fijó una cifra de quienes debían pagar con la vida los delitos imputados… Nadie sabe por qué, el celador del cementerio en el primer proceso que se siguió había implicado en los hechos solo a cinco. Sin embargo, por sorteo se añadieron tres más…”

Así que en realidad eran cinco los acusados, como los cubanos que hoy guardan prisión en vuestras cárceles, pero fueron ocho los fusilados de entonces y pasaron a la historia como: Anacleto, Ángel, José de Marcos, Juan Pascual, Alonso, Carlos Augusto, Eladio y Carlos. Los tres últimos incluidos por sorteo, y Alonso Álvarez de la Campa, de 16 años, por tomar una flor en otro lugar del cementerio.

Incluso nuestro José Martí les dedicó el poema titulado “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”.

He aquí una viñeta como apoyatura a dicha poesía, realizada por Francisco Blanco Hernández para el cuaderno de historietas “Martí, ese soy yo” publicado por la Editorial Gente Nueva en 2001 en coautoría con el venezolano Edmundo Aray.

Cinco años más tarde la revuelta de las trece colonias y la proclamación de su independencia por los americanos del Norte, el 4 de julio de 1776, respondiendo un documento imprescindible como La Carta de los Derechos Humanos, reconocía a estos por encima de los Derechos Divinos. Esta Declaración sirvió de estímulo a otros pueblos que, aunque hablaran diferentes idiomas eran tan americanos como ustedes, y tenían el mismo derecho a luchar bajo las banderas de la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad.

Eran tiempos turbulentos en la tierra que lo vio nacer, Míster Obama, y que también prometían cambios como los ofrecidos por usted en la campaña electoral de 2009. Han pasado dos años desde su ascenso al poder, y aún esperamos por un gesto verdadero.

El proyecto de la Unión de Estados Unidos de América, --como toda obra nueva--, tenía fallas de origen, el mismo desarrollo de la sociedad provocó que éstas se fueran agudizando con enmiendas y cláusulas de todo tipo, incluyendo las segregacionistas.—¿Recuerda usted la Enmienda Platt?--. Fue necesaria una guerra fratricida entre el Norte industrializado y el Sur esclavista en (1865) para dirimir la cuestión. El triunfo de los yanquis frente a los confederados socializó la trata, convirtiendo al amo en patrón y al esclavo en obrero. El blanco pobre y el mísero negro eran ahora uno solo; igualados como simples obreros encadenados al mismo cepo del capitalismo salvaje. Comenzaba la lucha de clases como consecuencia de otra revuelta de signo distinto que venía gestándose más allá del Atlántico: La Revolución Industrial.

Bajo la consigna de la Primera Internacional: “Proletarios de todos los países, uníos” se exigieron reivindicaciones en casi todo el mundo. La clase obrera, agobiada por condiciones infrahumanas de trabajo, se “indignaba” como ahora, y sus demandas llegaban hasta las puertas mismas de las factorías yanquis:

Huelgas, y rompehuelgas, paros, y boicots estaban a la orden del día. La llamada Primavera de Chicago no se caracterizó por los huevos artificiales y las Pascuas Floridas, sino por la represión policial, que tuvo su fatal desenlace el 4 de mayo de 1886, cuando una movilización convocada por los huelguistas en Haymarket Square para demandar la jornada laboral de ocho horas, fue brutalmente dispersada. Casi doscientos policías arremetieron contra la multitud. Se generalizó el caos, y una potente bomba explotó en medio de la muchedumbre. Varios muertos, entre ellos un uniformado, originó otra farsa judicial como la ocurrida en Cuba dieciséis años antes; ésta dirigida ahora contra los organizadores del paro en la fábrica McCormek. Al final de todo ese barullo se descubrió que el supuesto anarco-terrorista autor del atentado, fue un provocador a sueldo de los patronos.

Los dirigentes sancionados se conocieron como los OCHO Mártires de Chicago y se llamaban: August, Albert, Adolf, George, Louis, Michael, Samuel, y Oscar. Al amañado juicio se sumaron falsos testigos, jueces venales y campañas mediáticas –que antes se llamaban periodísticas--. Resultado: Cuatro murieron en la horca, el resto fue condenado a cadena perpetua; pero uno de ellos,--Louis Lings-- se suicidó según versión oficial, nada menos que destrozado por una bomba dentro de la prisión. Como puede apreciarse, cualquier cosa puede ocurrir en las cárceles de los Estados Unidos, y la verdad siempre superará a la ficción explotada hasta el infinito por el cine hollywoodense.

El presidente Grover Cleveland, a un año exacto de los hechos, --precavido y precursor a la vez--, suspendió la Fiesta de los Trabajadores, que celebra todo el mundo el Primero de Mayo, y la trasladó unilateralmente hasta el primer lunes de septiembre, solo para consumo interno como el “Labour Day” norteamericano, más pacífico y federal que el convocado por el movimiento obrero mundial.

Señor presidente: ¿No se parece bastante este veredicto de ocho obreros yanquis en 1887 al de los ocho estudiantes de medicina en Cuba hace más de un siglo, o de los cinco antiterroristas cubanos, presos desde 1999. Seguro que un graduado de Harvard, con excelentes calificaciones debe saber mucho más que este humilde servidor sobre hechos de tanta repercusión. Pero, siga leyendo, hay otros ejemplos que agregar:

Veamos ahora lo ocurrido a nueve jóvenes afro descendientes --como se acostumbra a nombrar ahora--quienes tratando de escapar del hambre y la pobreza en tiempos de crisis económica como la actual- viajaban en busca de un simple empleo hacinados en un vagón de ferrocarril, como inmigrantes indocumentados en su propia tierra.

Hace ochenta años, al grito de ¡Nigger! el 25 de marzo de 1931, fueron bajados a la fuerza por el alguacil racista de Point Rock –de cuyo nombre no quiero acordarme--, quien se puso al frente de una turba de desalmados con ánimos de linchamiento, idénticos a los “voluntarios” del siglo XIX cubano. Las víctimas se conocieron como los NUEVE de Scottsboro, y se les sometió a un sainete judicial parecido a los anteriores, esta vez por estupro y vagancia. Dos jóvenes blancas viajaban también en el vagón y en reiteradas audiencias declararon falsas dichas violaciones. Presiones de todo tipo violaron de verdad sus testimonios a favor de la fiscalía.

Las edades de los enjuiciados oscilaban entre los veinte y los trece años. Ocho fueron condenados a la silla eléctrica y al noveno, Roy Wright, le pedían solo cadena perpetua; sanción desestimada por el tribunal aduciendo minoría de edad.

Ayer como hoy, la solidaridad humana se hizo patente: Protestas civiles, persecución oficial, cintillos escandalosos, disparos, y como consecuencia, en una de las manifestaciones nuevos mártires cayeron: Domingo Ferrer muerto y Guillermo González herido, ambos hispanoamericanos. La doctora cubana Ofelia Domínguez fue expulsada del territorio de la Unión y remitida a la cárcel de mujeres de Guanabacoa por el gobierno títere de Mendieta-Batista.

Bajo la consigna de “Libertad para los NUEVE jóvenes de Scottsboro” numerosas acciones populares se produjeron a favor de Charles, Clarence, Haywood, Ozie, Eugene, Olen, Andy, Willie, y Roy, éste último el adolescente nombrado con anterioridad.

Según avanzaba el brutal escarmiento y los ataques de la policía montada contra los manifestantes, aumentaba también la presión popular. Hasta surgió una canción interpretada por Paul Robeson, a favor de los jóvenes sancionados. En el ínterin, los carceleros obligaron a los NUEVE de Scottsboro –como un anticipo a las torturas sicológicas en la Base Naval de Guantánamo-- a presenciar las ejecuciones de otros afro descendientes condenados a la silla eléctrica.

La movilización de solidaridad fue de tal envergadura que las autoridades se vieron obligadas a solicitar la suspensión de las condenas.

Excelentísimo Señor Presidente, como veremos más adelante, la historia se repetirá en el caso de los DIEZ de Wilmington en las décadas de los sesenta y setenta, donde usted –tan joven como ellos-- tuvo participación como activista social.

Voces de estadounidenses honestos se han unido a nuestros reclamos y encabezan la batalla por la liberación de nuestros compatriotas. Es un honor para mi homenajear a estos tres luchadores por la libertad de los CINCO en representación de todo el noble pueblo norteamericano.

Si todavía no lo hemos convencido, aquí va el otro caso. Con él no son cinco, ni ocho, ni nueve, sino diez las víctimas de esa nueva barbarie en nombre de la Justicia.

Se trata del juicio celebrado en 1971, a cien años exactos de aquel organizado contra los ocho estudiantes cubanos de medicina. En esta ocasión frente a un grupo de activistas por los derechos humanos en Carolina del Norte. Han pasado desde entonces sólo 40 años. Eran tan jóvenes como los ejemplos anteriores. Sus edades fluctuaban entre los 18 y los 25 años. Sus nombres: BENJAMIN, CONNIE, MARVIIN, WAYNE, REGINALD, JERRY, JAMES, WILLIE, ANN y WILLIAM, que pasaron a la historia como los diez de Wilmington

Fueron procesados por un delito de incendio y conspiración. El caso también se extendió al resto de los Estados Unidos, e incluso tuvo repercusión internacional. La esperada reforma a las leyes segregacionistas, se dilataba con el descontento del movimiento para el progreso de la raza de color, sobre todo tras el brutal asesinato del Reverendo Martin Luther King en 1968, que provocó la explosión del conflicto racial en Wilmington y en casi todos los estados de la nación. Allí hubo hasta patrullaje nocturno por milicias armadas del Ku Klux Klan.

El 6 de febrero de 1971, la tienda de comestibles “Mike” de un propietario blanco en la localidad fue pasto de las llamas. La brutal represión contra los “indignados” de entonces cobró dos muertos y seis heridos.

Muchas voces salieron en defensa de los NUEVE, pero la justicia les fue escamoteada también durante diez años. En 1980 se supo por fin la verdad: En el juicio, dos testigos se habían retractado, otro recibió prebendas por levantar falso testimonio, y un tercero tenía un largo historial de padecer enfermedades mentales; a tal punto que fue sacado por la fuerza de la corte cuando se retractó de su declaración una década después. A pesar de todo eso, los diez de Wilmington fueron condenados a sanciones que sumaban en total 282 años de cárcel.

Ese año se les revocaron las sentencias por el Tribunal Federal de Apelaciones, cuando se comprobó que el fiscal y el juez de primera instancia, habían violado los derechos de los acusados. ¿Se parecen en algo a la jueza Leonard y los tribunales de la Florida?

No crea usted señor Presidente, que haya olvidado a los DIEZ de Hollywood; por el contrario, sus nombres eran tan famosos, sus aportes al cine norteamericano tan valiosos, que me los callo por respeto a su memoria. Además esos DIEZ eran solo la punta del iceberg del que hablaba Hemingway. Una cifra indescifrable de “disidentes” amantes del buen cine como ellos, tuvieron que emigrar porque les tocó vivir perseguidos por una Cacería de Brujas al estilo de la Santa Inquisición en medio del siglo XX.

Dos ejemplos me bastan: Quedé mudo como sus propias películas silentes, cuando el genio del bastón, el bombín, y los zapatos enormes, tuvo que regresar a su país de origen como un indocumentado más, después de darle lustre y gloria a la “Quimera de Oro” en que se habían convertido las “Candilejas” de Hollywood; pero corrían “Tiempos Modernos” y otro “Gran Dictador”, --el anticomunismo-- había sustituido al dueño del bigotito nazi; y para un “Chicuelo” como yo, ver como se derrumbaba el castillo de Blanca Nieves, y sus siete enanitos sufrían los indescifrable al enterarse que su padre, Walt Disney, --el ídolo de mi niñez-- se convertía en otra bruja más del macarthismo. Aquello llenó de tristeza mi ingenuidad infantil, pero me condujo a la cruda realidad de la adolescencia.

CINCO son los títulos de las películas de Chaplin citadas en el párrafo anterior. Y CINCO son los héroes cubanos que esperan por su firma. No fueron los DIEZ DE Hollywood los perseguidos solamente. A la larga fuimos nosotros mismos, los espectadores; y sobre todo el cine quien salió perdiendo, pues la banalidad, la sinrazón, y el oscurantismo, se apoderaron de las pantallas y del lunetario, dejando una mancha imborrable en vuestra historia.

Señor Presidente, por el respeto que me merece; por los días gloriosos de su campaña presidencial augurando cambios tan necesarios; por la esperanza que depositaron en usted no solo millones de norteamericanos, sino todos los que deseamos un mundo más justo; le pido que reconsidere el caso de nuestros cinco hermanos, cuyo único delito fue combatir el terrorismo en nuestro suelo, tan repudiable como el ocurrido con las Torres Gemelas de Nueva York, o en cualquier otro lugar del mundo. Así como en todas sus manifestaciones, incluyendo el terrorismo de Estado.

Gracias anticipadas.

CURIOSIDADES

El ojo del avestruz es mayor que su cerebro, pero no el más grande entre los animales. Eso corresponde al calamar gigante.

La lengua más larga del mundo es la de la lagartija que atraviesa internamente todo su cuerpo. Le sigue la jirafa, quien puede rascarse las orejas con ella.

La palabra drac en rumano significa diablo, y su símbolo para los caballeros en las Cruzadas fue el dragón: De ahí lo del Conde Drácula

El único animal que tiene el corazón en la cabeza es el camarón.

Un pollo no puede volar más de trece segundos. Mientras el coito de su padre el gallo solo dura 1.55 segundos.

Dichoso el león que lo hace a diario cincuenta veces, mientras normalmente come cada cinco días.

Un cocodrilo no puede sacar la lengua.

La orina del gato brilla en la luz negra.

La pulga ha roto todos los records mundiales de salto largo, pues brinca 350 veces su propia longitud. Mientras, cualquier hormiga puede batir el Guinness de halterofilia al levantar 50 veces su peso. Como dato adicional, cuando muere envenenada, siempre cae a la derecha.

El único animal doméstico que no existe en estado salvaje es el dromedario africano de una sola jiba. Sin embargo sí se reconoce como excepción un tipo de camello bastante bruto entre los asiáticos de dos jorobas.

Los osos polares son zurdos.

EN POCAS PALABRAS

BOLA CENTENARIA

En cierta ocasión el Indio Naborí me dijo sentirse orgulloso de haber nacido en Guanabacoa, tierra de Rita Montaner, Ernesto Lecuona, y Bola de Nieve. Motivos tenía pues se trataba de las estrellas más rutilantes en la constelación de nuestros artistas musicales, criollos y universales a la vez, como lo quería Martí.

El diario “Granma” publicó el pasado 11 de septiembre de 1911 la semblanza titulada “Bola”, que Pedro de la Hoz le dedicara a Ignacio Villa en su centenario; y así lo retrata: “…Cubano universal de piel negra y brillante, cara redonda y voz áspera, pequeño de estatura, regordete, con algo o mucho de güije y chicherekú…”

Bola de Nieve tenía un encanto indescriptible sólo reservado para los consagrados, que de solo asomarse al escenario acaparaba la atención y el aplauso atronador del respetable; lo que demostró en cada una de sus presentaciones.

En lo personal, le hice algunos apuntes humorísticos dado su peculiar aspecto y carisma. De todos ellos el que más me gustó fue éste, donde lo vestí de etiqueta con su redonda cabezota sin cuello embutida en el voluminoso tórax, mientras su risa se convierte por obra y gracia del absurdo en el teclado que con tanta originalidad ejecutaba.

A las virtudes como compositor e intérprete, hay que sumar la gracia y el humorismo que destilaba por todos los poros, no ya en las actuaciones, sino hasta en el devenir cotidiano. Una anécdota que cuenta el periodista de “Granma” es el mejor ejemplo de esa prodigiosa agilidad mental cuando en cierto momento se definió: “..Soy marxista, fidelista y yoruba…”

Bola de Nieve como Cuba, resultó siempre un misterio para mi, algo que no puede definirse con palabras, ni tampoco aparecer bajo los conjuros del babalao. Esa mezcla de hombre de mundo, refinado, impecablemente vestido de frac, símbolo del buen gusto ante los auditorios más refinados de Broadway o París, y de pronto se transformaba convirtiéndose en el más desenfadado intérprete de sus raíces montunas y africanas, para mitigar el gorrión que lo atenaza en la soledad de las lujosas suites en las que se alojaba durante aquellas frecuentes giras.

Su alma vuela entonces hacia el terruño, en busca de sus raíces. Aquella añorada Guanabacoa de entonces: El pueblo de campo más cercano a la capital: Donde el gallo le cantaba al sol mañanero, para iniciar un concierto de trinos y gorjeos que solo paraban con la lluvia o el crepúsculo. La Guanabacoa donde la fragancia del galán de noche perfumaba el insomnio pasional de cualquier extasiada pareja. De esa fuente bebieron todos ellos, y Bola de Nieve, el primero.

LAS 3 LUCIAS

Humberto Solás hubiera arribado a la tercera edad este año. Así lo vimos en 2002, en el fondo verde de su esperanza puesta en un nuevo y prometedor cine pobre. Había dejado imborrables recuerdos en nuestras pantallas, pero ninguno como el de las tres hijas, frutos de sus 25 años bebiendo en la fuente de la juventud, y que debutaron el 5 de octubre de 1968. Eran tres Lucías, cada una con su propia personalidad inserta en el momento histórico que les tocó vivir. Solás tuvo además, la visión de escoger a las intérpretes adecuadas.

Una Raquel Revuelta, inserta en el brutal escenario del coloniaje español alrededor de 1895, inmensa en el papel de una dama romántica que doblemente traicionada como mujer y cubana, no ve otra salida que el asesinato justiciero de su amante.

Le sigue la Lucía de Eslinda Núñez, joven revolucionaria en tiempos convulsos de la seudorrepública en 1932. La rebelión estudiantil contra la dictadura la lleva a los brazos de su ídolo, y se entrega en cuerpo y alma a la pasión amorosa y el combate contra la dictadura. Con el asesinato de su gran amor, mueren también sus ilusiones.

La tercera Lucía, Adela Legrá, interpreta una cubana actual, fruto de la revolución triunfante a partir de 1959, pero aún lastrada por los fantasmas del machismo. El tono de farsa que Solás imprime al conflicto no le resta dramatismo a los atavismos heredados por una violencia de género aún vigente en la sociedad.

Ya en 1971 “Lucía” ocupaba el puesto número diez entre las mejores películas latinoamericanas, en el Festival de Cine de Huelva, España. Y el ICAIC en 1989 la incluyó junto con “Memorias del Subdesarrollo” de Gutiérrez Alea entre las 30 más importantes de la cinematografía revolucionaria cubana.

Finalizo con las palabras del crítico cinematográfico también ya desaparecido Eddy Morales, quien en la revista “Cine Cubano” dijera:

“…Sí, es posible descubrir de nuevo a Lucía e inventarla otra vez, sin recubrirla de la triste pátina de los homenajes, sin olvidar sus años. Asistimos a ella con ese júbilo, con ese azoro que solo lo vital y lo fresco provocan…”

EL HURÓN Y OTRAS “FIERAS”

Un tres de agosto de 1900, hace ciento once años, nacía en Cuba Carlos Enríquez, el pintor de “El Rapto de las Mulatas”, de “Campesinos felices” y de otras muchas obras consideradas patrimoniales de la plástica cubana de todos los tiempos.

Bohemio por excelencia, Carlos Enríquez hizo de su entorno otra obra de arte pero ambiental: “El Hurón Azul”, su íntima estancia en la cercana barriada de Párraga.

Contaba la finca con un florido jardín que daba acceso a la mansión de tablas bellamente pintadas. A ambos lados de la senda, un ejército de rendidas botellas, como trofeos de guerra tras cruentos combates etílicos eran mudos testigos de la rendición incondicional en las escaramuzas efectuadas, frente al jolgorio de la tropa victoriosa. Una vez dentro de la vivienda otras sorpresas nos esperaban. Se accedía al piso superior, --alcoba y atelier o ambas en una sola pieza no recuerdo bien--, por una escalera también de madera, cuyos escaños mostraban las huellas pictóricas de unos misteriosos pies desnudos.

Tuve el privilegio de comprobar in situ estas extravagancias de la imaginación desbordada de un artista fuera de serie. Creó numerosas locuras como ésa y su ejemplo provocó en la década de los años 60, que otros tantos soñadores como él se lanzaran al delirio habanero. Sólo así se explica que durante ese decenio prodigioso del pasado siglo, La Rampa del Vedado se convirtiera de golpe y porrazo en el lugar nocturno preferido por una juventud que por primera vez se sintió totalmente liberada, y digna heredera de los “aires libres” del Prado.

A diestra y siniestra de esta nueva selva urbana, limitada al Norte por el Malecón habanero, una nueva fauna alegre, musical y bulliciosa surgía siguiéndole los pasos al hurón azul de Carlos Enríquez, que vino a refugiarse nada menos que en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con su agradable “garden bar”. Gran parte de esta zona vedada en el pasdo, y resucitada con el triunfo de la Revolución se mantiene aún llena de colorido, a pesar de algunas especies en peligro de extinción. Me refiero entre otras fieras al “Cochinito” de 23, y al “Conejito” de N y 17, quienes bracean fuertemente para no desaparecer en las profundas aguas de “Los Siete Mares” frente al Quijote desnudo que desenvaina su adarga para desfacer los entuertos de su Dulcinea habanera de asfalto. Sumemos al “Gato Tuerto” que por detrás de “La Piragua” le hace un guiño malicioso a “La Zorra y el Cuervo”, con el único ojo que le queda sano.

Agradecería que mis vecinos, con mejor memoria que la mía completaran el cuadro de “fieras” que otrora me hicieran grata su presencia en esa querida jungla tropical de La Rampa, aportando ejemplares, especies, o familias, ocultas en el follaje de mi octogenaria memoria. Sobre todo, ruego porque los actuales depredadores,--que siempre los hubo y los habrá-- no afecten el ecosistema y los émulos de “El Hurón Azul” sigan embelleciendo el entorno.

En cuanto al “Gato Tuerto”, recuerdo que fue en ese mismo “night club” gatuno con parche negro en el ojo, donde el 21 de junio de 2001 a las 10.00 PM, comenzó una curiosa competencia que duró 76 horas consecutivas hasta la madrugada del 25. En ella participaron 498 artistas cubanos y 74 extranjeros con 2,175 interpretaciones musicales para implantar el récord de ¡EL BOLERO MÁS LARGO DEL MUNDO!

Cientos, tal vez miles de sus asiduos visitantes nocturnos, no se hayan percatado de la placa conmemorativa situada a la entrada de local, excitados por la alegría y el jolgorio etílico. Aclaro esto, pues tuve el privilegio de visitar el edificio casi a diario desde 1961 en que se fundo el semanario PALANTE, porque en el último piso residía uno de sus fundadores, Juan Ángel Cardi quien mostraba con orgullo aquella especie de minarete costero. El eminente escritor humorístico pronto destacó como émulo criollo de Sherlock Holmes, quien tejió allí numerosas aventuras, entre otras muchas diabluras que requerirían varios tomos… Pero esa sería otra historia.

BOMBÍN, MONTE Y TEMPORAL DE BARRETO

La revista trimestral “Enfoque” de la Unión de Periodistas de Cuba en el número correspondiente a los meses de abril-mayo-junio del 2010, publicó un artículo titulado “Al mal tiempo, periodismo”, dando las primicias del libro homónimo escrito por los colegas Iramis Alonso Porro, Bárbara Avendaño, y Tony Pradas.
Interesante el contenido de la obra donde se detalla la organización de la redacción y los equipos de trabajo para enfrentar los fenómenos atmosféricos que tanto daño nos hacen con periodicidad, la labor de los llamados “cazadores de ciclones” de Bohemia y Juventud Rebelde, así como la labor de Rubiera como la voz más confiable del Departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología.
Felicito a Ciro Bianchi por sacarle los colores a la historia; yo prefiero buscarle las cosquillas a las noticias. Por tal motivo me detuve en el recuadro final de aquel trabajo donde se habla de la “Primera reseña periodística sobre un ciclón en Cuba”, correspondiendo el privilegio al Papel Periódico de La Havana, --cuando eso la capital se escribía con falta de ortografía-- dando la fecha del 20 de junio de 1791, —nada menos que hace 220 años--. Lo curioso para mi es cuando se aclara que, a dicho fenómeno atmosférico se le conoció como el Temporal de Barreto o el Temporal de los Puentes.
El apellido me resultaba familiar por el famoso danzón “El bombín de Barreto” y por un accidente geográfico costero en Miramar “El monte Barreto”; ahora también me entero de un fenómeno atmosférico del mismo nombre, y entonces m
e picó el bichito de la curiosidad.
Aclaro que el nombrado “bombín parte de la prenda que coronaba la cabeza de un popular músico, autor de dicha pieza musical, no así los otros dos “Barretos”. El vuelo del moscardón me llevó a las páginas del libro “Tradiciones Completas” de Álvaro de la Iglesia, otras veces citado en este blog. Exactamente el inquisitivo insecto se ocultaba en la página 271, con el mismo título “El temporal de Barreto”.
La primera sorpresa que recibo es cuando leo:
“…Del 21 al 22 de junio de 1791 parecieron desatarse las cataratas del cielo, durante veintitantas horas llovió torrenc
ialmente sin interrupción, etc.., etc…”
Si eso ocurrió así, ¿cómo el periódico lo supo un día antes? Lo otro es el propio Barreto que resultó ser, y cito:
“…En Luz esquina a Oficios vivía un conde riquísimo dueño de dos de los mejores ingenios del país, de grandes haciendas de crianza, potreros y cafetales…” “…Era un hombre de cincuenta y tantos años, alto, corpulento, muy enredador y calavera, de quien siempre había una historia nueva que contar…”
¿Cómo qué?
“…Parecía ser un hombre de otra época, de los tiempos feudales, un señor de horca y cuchillo, cruel, despótico, violento, que por una nada mandaba a dar un bocabajo arrancándole tiras de carne a sus esclavos…” “-…Nuestro conde (por algo Dios está en los cielos –-así, en plura
l— para repartir el premio y el castigo), se sintió de pronto herido de una dolencia mortal que vino a agriar aún más su carácter agresivo y cruel…”
La narración se extiende un par de páginas más, pero aún no sabemos el porqué se le llamó al ciclón de 1791 “El temporal de Barreto”; así que saltemos en el tiempo y el espacio hasta la página 275 del mismo libro, donde vemos ya, tendido en la sala principal de su casona de Puentes Grandes, el cuerpo inerte del belicoso Conde Barreto.

“…Afuera rugía la tormenta desatada con todos los tristes gemidos que acompañan a estas convulsiones de la naturaleza. Se escuchó entonces un trueno lejano, después como el trepidar de carros sobre un pavimento pedregoso, y el retumbo de cien piezas de artillería disparando al mismo tiempo… Puertas y ventanas se rompieron con estruendoso fragor y un océano penetró en la sala derribando cuanto encontró a su paso… Después la ola enorme encrespada como si la hinchara el huracán, se retiró, llevándose el sarcófago del conde en medio del resplandor siniestro de los relámpagos… Nunca se supo el puerto a que fue a arribar aquel que en vida había hecho derramar tantas lágrimas y que nunca tuvo una tumba sobre la cual se le rezara una oración…”
Se conoció la tempestad como el Temporal de Barreto. Pero los restos mortales del que en vida fue Conde, se lo llevó el viento no sé dónde… ¡Amén!

17 sept. 2011

¡FELICIDADES MAFALDA!

Mafalda fue una princesa de Savoia, hija de Vittorio Enmanuelle III, rey de Italia, quien murió en el campo de concentración de Buchenwald durante la Segunda Guerra Mundial. Otra Mafalda conocida logró su protagonismo como la bebita del film “Dar la Cara” basado en la novela de David Viñas.

Pero no nos referimos a ninguna de ellas. La nuestra, la niña eterna, la “piba” de Joaquín Lavado (Quino) acaba de cumplir sus 47 años, pues recibió la fe de bautismo en PRIMERA PLANA el 29 de septiembre de 1964. En realidad había nacido mucho antes como un proyecto publicitario para la firma de efectos electrodomésticos Mansfeld, pero parece que no le cortaron el cordón umbilical, sino la corriente. Su paso por el semanario bonaerense fue breve, sólo permaneció allí hasta el 9 de marzo de 1965 y durante esos seis meses realizó 48 tiras cómicas al ritmo de dos por semana.

Discrepancias por el derecho de autor con la administración de la revista provocó que Quino cargara con su pequeña diablillo hasta las páginas del periódico el mundO uno de los más populares e independientes de la capital argentina.

En mi modesta opinión, el hecho de publicar diariamente a partir del 15 de marzo de ese año, lo obligaba a un permanente entrenamiento, pero también le permitía colocar a la protagonista en un atmósfera familiar, comentar la actualidad tanto desde el punto de vista de los adultos, como a través del prisma infantil con su carga de inocencia o precocidad; súmanle además la creación de otros “mocosos”, cada uno con sus características, y personalidades.

Muchos de esos chiquillos de papel, se inspiraron en sus amigos de la infancia, como Manolito, Susanita o Felipito. Los invito a detenernos en éste último por las razones que expondré a continuación: Quino basó el personaje en su amigo Jorge Timossi, quien conocimos en 1959 como periodista formando parte también del equipo fundador de la Agencia Prensa Latina, e invitado por su primer director, el argentino Jorge Masetti.

Masseti muere cinco años más tarde como Comandante Segundo en la guerrilla de Salta, Argentina, antesala de la epopeya del Che en Bolivia, y Timossi, continuaría reportando como corresponsal para la agencia en varios países. Entre ellos Chile. El 11 de septiembre de 1973 pudo contactar telefónicamente con el Presidente Allende en los últimos momentos de su inmolación en el Palacio de la Moneda. Esta experiencia le permitió escribir el libro testimonio”Grandes Alamedas, el combate del presidente Allende”.

Según Quino: “…A sus otras cualidades espirituales, Felipito sumaba dos graciosos dientes de conejito…”

El pasado 9 de mayo, estando ausente del país, me enteré del fallecimiento del colega en La Habana, residente y ciudadano cubano desde entonces, obtuvo el Premio de Periodismo José Martí, por la obra de toda la vida. Timossi me honró con la solicitud de que le ilustrara uno de sus libros titulado “Cuentos Trágicos de Animales” Ediciones Extramuros, 2004. Recuerdo aún la sonrisa de satisfacción al dedicarme un ejemplar durante la presentación del volumen, dejando entrever esas dos “hachitas” inmortalizadas por Quino.

Pero volvamos a Mafalda y sus aventuras en EL MUNDO: Entre los comentarios de actualidad en mayo de 1965, había una cierta relación entre el fallecimiento de la madre del Che, Celia de la Serna de Guevara Lynch y las diversas conjeturas sobre el paradero de su hijo, ya en misión internacionalista secreta; la tira del 19 de octubre de ese año así lo refleja:

Otro ejemplo de gran repercusión fue la historieta que calzó el comentario satírico de Mafalda en el ejemplar del diario el miércoles 29 de junio de 1966, donde se daba a conocer en primera plana el golpe de estado del general Onganía, “madrugonazo” que dio al traste con el gobierno constitucional del presidente Dr. Arturo Humberto Illia. A continuación ambas reproducciones: A partir de esta fecha, la situación política del país se torna asfixiante, el diario es objeto de amenazas. El 22 de diciembre del año siguiente EL MUNDO cierra definitivamente sus puertas. Quino acude a publicaciones de provincias en un intento por mantener la permanencia del personaje, pero no es hasta el 2 de junio de 1968 que puede reanudar su publicación en el semanario SIETE DÍAS.

Paradójicamente en la medida en que Mafalda adquiere más popularidad y se internacionaliza en publicaciones de América Latina y Europa, es cuando menos presencia adquiere en su propio país como consecuencia de la censura, las persecuciones, arrestos, torturas y asesinatos que caracterizaron al régimen militar argentino. Puede decirse que Mafalda –la contestataria por excelencia--fue otro de sus millares de desaparecidos.

Sin embargo fue utilizada para campañas internacionales de gran impacto como esta de la UNICEF sobre la declaración de los Derechos del Niño.

Ese es un ejemplo de su vigencia como humorista gráfico excepcional: El talento, la inspiración, y la voluntad de su autor no decayeron, y otros personajes más universales ocuparon el lugar de quien Umberto Eco con razón llamara “…Mafalda, o del rifiuto…”

Los vínculos de Quino con Cuba siguen siendo indestructibles, de ahí que escogiera al departamento de dibujos animados del ICAIC para llevar a las pantallas sus popularísimos chistes conocidos como “Quinescoipios”; así como la adaptación cinematográfica de Mafalda. Terminamos pues ofreciendo varios dibujos originales suyos con el personaje de Felipito, rockanrolero y Felipito envejecido, entre los numerosos bocetos que en 1993 enviara a su colega Juan Padrón con vista al proyecto.

3 sept. 2011

NO ESTÁN TODOS LOS QUE SON... (VI)

Acercándome peligrosamente a los 81 años, puedo considerarme un hombre, --perdón--, un viejo feliz, algo que solo se logra en pareja, según los parámetros internacionales de tener un hijo, sembrar un árbol, y escribir un libro. En estas tres competencias deportivas no he implantado récords pero he quedado entre los finalistas.

Además he abrazado una profesión que me ha proporcionado múltiples satisfacciones, pues no hay nada más lindo que hacer reír, y si a esa acción se adiciona el verbo pensar, bienvenido sea. Esto refleja mi estado de ánimo cuando el pasado 9 de agosto arribó a los tres añitos, el fruto de mi vetustez: El blog “!Ay, Vecino!”, que naciera con el trabajo titulado “El Regreso del Caballero”.

Muchas cosas me vienen a la mente, como son aquellos vecinos que --aquí o allá, cerca o lejos--, pusieron su granito de arena en el empeño, o sea: Los innombrables. Y en especial a mi mano derecha-digital Francisco P. Blanco Hernández; pero sobre todo, el hecho de sentirme bien entre mis queridos vecinos, por muy lejos que nos encontremos.

No hay mayor premio que el agradecimiento y la retroalimentación de los lectores, a tal punto que han sido ustedes mismos quienes lograron con vuestra colaboración, la serie más lograda y comentada de estos tres añitos, referida a caricaturistas ocasionales, con el mismo título con que encabezamos esta sexta parte.

-Debutamos con Enrico Caruso, con la carátula de uno de sus discos, y miren qué casualidad, celebramos ahora con otra, pero nada menos que con WONSAPONATIME, selección antológica de John Lennon.

Al famoso tenor italiano lo siguieron por su orden el inolvidable Tío Ho y Vladimir Mayakovsky, le siguieron Serguei Eisenstein, Jean Cocteau, Federico Fellini, y Xavier Cugat, y a continuación Federico Engels, Victor Hugo, Luis Britto García y Federico García Lorca. Logramos también publicar bocetos de los cubanos: José Martí, Silvio Rodríguez, Nicolás Guillén, el uruguayo-cubano Jorge Ibarra, Samuel Feijoó, Abel Prieto, Tubal Páez, Víctor Manuel González, Lezama Lima, Carpentier, Pablo de la Torriente, Raúl Roa, Titón, y el autor incógnito de la caricatura que publicó clandestinamente “El Acusador” durante la dictadura batistiana.

No hemos podido conseguir imágenes de Bobby Carcacés, Felipe Carneado, e Idalberto Delgado, a sabiendas de que habían incursionado en esta especialidad gráfica.

Para concluir, queremos agregar este nuevo aporte gracias a la pareja de pintores cubanos Fernando Garcìa y Lourdes Porrata, declarados furibundos “fans” de los Beatles; a quienes pude visitar en Miami, durante el pasado mes de mayo, a continuación recopilamos algunas de sus humoradas gráficas, bajadas de internet en el propio hogar de la pareja.

Chao. Jamás “Imagine” poder darles esta sorpresa.