24/11/2009

UN BIGOTE CON CERCA DE 100 AÑOS

Oriundos del norte español, gallegos y asturianos comparten orígenes y a la vez diferenciaciones regionales, como el idioma gallego y el bable astur, o el caldo gallego y la fabada asturiana, para poner solo dos ejemplos.
La pobreza generalizada a comienzos del siglo XX y la ”puta mili” del servicio militar en el norte africano motivaron las grandes oleadas de jóvenes aldeanos que emigraron en busca de fortuna,--como ellos mismos afirmaban--hacia América, y Cuba fue uno de sus destinos preferidos.
Mi padre asturiano, Pascasio--a mucha honra--fue uno de ellos. No le gustaba que le llamaran gallego, dada la forma despectiva del choteo criollo sobre el uso y abuso de la zeta o peor aún, por aquello de --¡Viva España, los gallegos no se bañan!- Además en el fútbol, era un furibundo fanático de Juventud Asturiana frente a Centro Gallego en las tardes dominicales de “La Polar”. Pero lo que más influyó en este rechazo --creo yo-- era que siendo recalcitrante republicano, no perdonaba el hecho de que Franco hubiese nacido en el Ferrol.
En mis recientes viajes al “terruño”, gracias a la Operación Añoranza; pude comprobar todo lo contrario, pues hay un refrán que dice: “Gallegos y Asturianos, primos hermanos”. Esa experiencia me inclinó a destacar dos conocidas personalidades dispares por avatares del destino, y a la vez coincidentes en eso que se ha dado en llamar “aplatanamiento criollo”.
Se trata nada más y nada menos que del Caballero de París (gallego) y de Bigote de Gato (asturiano). Tema abordado en un trabajo anterior bajo el título de “Los dos caballeros”.
http://ay-vecino.blogspot.com/2009/07/sin-intencion-de-provocar.html
Ahora trataré de ampliar la información sobre el segundo de ellos:
En 1994 se fundó la Peña “Bigote de Gato” en la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba a solicitud de su director Cro. Evaristo Arrinda de la Presa, --recién fallecido--, quien me encargó la tarea de crear un club del humor, y sugerí dedicarla a dicho personaje del folclor capitalino en el siglo XX. En esta primera etapa conté con la colaboración del colega Rolando Aniceto.
Al cesar el mandato de Arrinda en la FAAC, un año más tarde, nos vemos obligados a trasladar la actividad para la Agrupación Castropol sita en el Malecón habanero, hasta el día de hoy.
A propuesta nuestra, Manuel Pérez Rodríguez recibió en el 2000 una nominación a la Distinción Jovellanos que otorga la FAAC
.
Lamentablemente, pero a la vez afortunadamente, labores de reconstrucción capital en los inmuebles del Malecón, no nos permitirán celebrar la peña durante el 99 Aniversario del famoso bigotudo el próximo 4 de diciembre; sin embargo no queríamos dejar pasar la fecha sin un recordatorio a tan singular personaje.
Dejemos que sean las imágenes quienes hablen por él:
Hace exactamente nueve años me tomaron esta foto antes de entregarle, su “Caricatura en dos tiempos”, con motivo de cumplir 90 años de edad y la Oficina del Historiador de la Ciudad estimuló el proyecto, proporcionándole una atención vitalicia al nonagenario personaje.

El Ministro de Cultura, Abel Prieto Jiménez, encargó esta etiqueta para una original botella de ron, obsequiada ese mismo día en la Peña del Humor “Bigote de Gato”.
De que fue un “aplatanado” en toda la extensión de la palabra, no debe quedar la menor duda. Y si no lo creen véanlo aquí a los 92 años haciendo sudar de lo lindo a las tumbadoras.
Antes de que le crecieran los enormes mostachos, ya se conocía como el “gallego caramelo” en los bailes de “La Tropical”, Pocos meses antes de su desaparición física todavía echaba un pie en la Peña del Humor con la vedette Susel Orieta Gómez Pérez, nieta del fraterno colega Manuel Pérez Alfaro.
La jocosidad de aquel comerciante asturiano quedó siempre reflejada en sus imaginativas campañas publicitarias. Una de ellas es este anuncio firmado por el caricaturista Gibert, donde su cacharro convertible del 26 se convierte en cohete espacial, pero igualmente pintorreteado con dibujos y lemas humorísticos.

¡ME QUEDÉ BIZCO DEL TIRO!

Foto tomada el 4 de noviembre pasado, a la salida del Hospital Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer”, tras una exitosa operación de cataratas. Donde apoyado en dos bastones de carne—mis hijos Elsie y Paquito--, muestro orgulloso el parche redentor.
Si se fijan bien en esta otra fotografía, realizada en la redacción de “Palante” hace más de 30 años, verán también el ojo derecho vendado en la misma institución, pero por motivos diferentes, pues con el índice le explicaba a mis compañeros que yo veía de un solo ojo, el tapado.
Me explico: No sé si por un accidente en la niñez, o de manera congénita, lo cierto es que yo era débil visual del ojo izquierdo, y se me había diagnosticado vagancia del nervio óptico en el mismo.
En la vida real pasa exactamente igual: Si un hermano es vago, el otro tiene que trabajar doble. Eso ocurría con mis dos órganos visuales, provocando miopía aguda en el laborioso, en tanto que el otro seguía remolón.
Me recomendaron al “doctor” Carlos Bartolomé, técnico optometrista del mismo hospital, conocido entonces como la Liga contra la Ceguera.
Apenas quince días duraban las sesiones con aquellos niños de primaria que asistían a la consulta, mientras que yo no evolucionaba favorablemente, hasta que un día el especialista en estrabismo Bartolomé me pregunta:
--Blanco, ¿usted fuma?
--Claro, doctor,--respondí.
--Discúlpeme, cometí un grave error. El tratamiento no ha surtido efecto, porque donde primero pasa la nicotina es al nervio óptico.
Ese mismo día dejé de fumar para siempre.
Ahora viene la sorpresa: Durante todo ese tiempo hice una buena amistad con Bartolomé, a quien trataba de doctor, hasta que en cierta ocasión me confesó que sólo era técnico en la especialidad, que durante su juventud había practicado la halterofilia con buenos resultados, y que tenía amistad con muchos deportistas de entonces.
Fue más allá y me dijo que precisamente esa afinidad la mantuvo también con Willy Miranda, un short stop del equipo “Almendares”, famoso por sus prodigiosas manos en la defensa, pero pobre bateador, y que al ser contratado por las Grandes Ligas en Estados Unidos, había sido sometido a un intenso tratamiento oftalmológico.
Gracias a la gestión de ese pelotero cubano, él tuvo acceso a este método que ahora aplicaba a los niños estrábicos, y en casos como el mío hacía una excepción.
Lo comprobé personalmente cuando compartí la consulta con otro grande del béisbol cubano, Armando Capiró, que en la temporada anterior bajó su promedio al bate y otros peloteros con la misma deficiencia le habían recomendado al “doctor” Bartolomé, pues aunque asesinaba la recta, la curva se le perdía en la visión periférica. Al año siguiente el ídolo de los “Industriales” le dio a la bola en las mismas costuras.
He traído este caso para recordar aquellos tiempos en que compartíamos juegos infantiles y mataperrerías con los bizcos del barrio, mientras hoy no se ve uno sólo en nuestros campos y ciudades. La proliferación de la bizquera era tal que hasta Ben Turpin, un cómico contrafigura de Charles Chaplin en muchas comedias del cine silente, descansaba su fama en aquella estrafalaria mirada.
Su bizquera fue resultado de un accidente en la niñez, y su comicidad dependía también de sus aparatosas caídas, por lo que cada vez que recibía un golpe en la cabeza, se miraba al espejo para asegurarse de que no había desaparecido ese defecto tan afortunado, y lo aseguró en la Compañía Lloyds de Londres por 25,000 dólares. Su obsesión era tal que hasta el automóvil de Ben Turpin tenía los faroles bizcos.
Como no soy investigador, no podría afirmarlo pero, lo cierto es que desde entonces no veo un solo bizco en las calles de La Habana, y creo que el “doctor” Bartolomé haya tenido algo que ver con ello.
Por lo tanto más nunca el choteo cubano pudo burlarse de ellos con aquello de “Tienes un ojo entretenido y el otro comiendo m…”

¿POR QUÉ COPENHAGUE?

ADVERTENCIA
En los seis segundos que usted tarda en leer este párrafo, muere un niño de hambre en el mundo.
Esta opinión no es mía sino del senegalés Jacques Diouf Director de la FAO en la reciente Cumbre sobre seguridad alimentaria celebrada en Roma. Dijo más, aseguró que sobran los recursos en los países ricos, lo que falta son prioridades: Es decir voluntad política, vergüenza o sonrojo.
Nos anuncian una nueva Cumbre de jefes de estado entre el 7 y el 18 de diciembre, ésta sobre Cambio Climático. Si en la de Italia, sólo asistió Berlusconi, por ser sede: ¿Qué se puede esperar en la de Copenhague?
Para muchos como yo, es más de lo mismo, y apoyándome en la moraleja del refrán diría: Los polvos que se levantaron en Roma, traerán más lodo al calentamiento global.
Alguien nos definió genéricamente como el hombre y su circunstancia. Y nada más cierto que eso.
Por ejemplo, ahora que se anuncian cataclismos naturales, armagedones étnicos, holocaustos preventivos, o el regreso al gorilato del Tercer Milenio latinoamericano; un esquimal, ajeno a todo terrorismo mediático, siente como se le va derritiendo bajo sus pies la capa gélida de sustentación y el fricasé de pingüino se le escapa a nado del diluvio, perdón, del Naufragio Universal.
Este individuo no puede pensar igual que un magnate con un confortable inmueble en Coral Gables, aunque el observatorio de Miami pronostique un tsunami arrollador.
Para eso él tiene un jet ejecutivo con los motores encendidos, y otro chalet igualmente cómodo en los Alpes Suizos, desde donde puede presenciar la cagástrofe vigueta. Como buen negociante, lo primero que hace es vender su pasamontañas y sus 17 pares de esquíes, pues hasta las cumbres alpinas deberán sudar el calentamiento global.
Y ya que hablamos de paraísos naturales o fiscales en extinción: ¿Dónde se meterán esos que le siguieron los pasos al Imperio absteniéndose o votando a favor del bloqueo a Cuba en la reciente Comisión de Derechos Humanos de la ONU?
¿No están situados Palau o las Islas Marshall más cerca de sufrir lo anunciado en el Protocolo de Kyoto que nosotros? ¿No son parte de una Micronesia que puede ser la primera en micro-desaparecer del Pacífico en la primera oleada migratoria de los polos?
Es que de todo hay en la viña del Señor, como esos privilegiados que ya adquirieron bienes raíces en la parcelación residencial de la Luna. A otros menos afortunados, el perro de la crisis hipotecaria los morderá de nuevo en lo más íntimo de sus bienes inmuebles, tanto en La Tierra como en el Cielo. Amén.
Ya hubo reuniones previas sobre los peligros del cambio climático. Las naciones más desarrolladas y sobre todo el Tío Sam no se pusieron de acuerdo en abordar con seriedad el problema, que es lo mismo de tirarlo todo a relajo.
Algunos puristas del lenguaje han llegado a la conclusión de que esto se debe a que el causante principal del efecto invernadero es de difícil traducción, pues se nombra nada menos que: ¡CLOROFLUOROCARBONATO! Otros, entre los que me incluyo, pensamos que mientras los privilegiados sigan el dogma de… “ande yo caliente y ríase la gente”, creyéndose el centro del mundo; jamás reconocerán que todos los ombligos son redondos y que el achicharramiento global les puede quitar la risa también a ellos.
Y yo me pregunto:
¿Por qué los países altamente desarrollados escogieron esa sede?
¿Será por su proximidad a otras florecientes urbes vecinas de los Países Bajos, como Ámsterdam, Harleem, La Haya, o Rotterdam, también en peligro de extinción?
¿A quién le tocará mojarse primero las pantorrillas?
Como diría el Gabo: --Nada bueno se puede esperar de esta “Crónica para una muerte anunciada” en la capital danesa.
Todo esto me recuerda el cuento de ¿quién fue primero el huevo o la gallina? O mejor, el de la cotorra en medio de un naufragio, donde ésta se burla de todos los tripulantes que aterrorizados por el hundimiento del buque se lanzan a los botes salvavidas o al mar, mientras ella cachonda grita:
-¡Se jodieron! ¡Se jodieron!
Pero cuando el agua llega hasta el palo mayor, al que ella se aferra como tabla de salvación, no le queda más remedio que cambiar del pronombre personal en tercera persona del plural, al resignado:
-¡Nos jodimos! ¡Nos jodimos!
Pero… para entonces ya será demasiado tarde.

EL SIETE.

No me consta porque yo no estaba allí en ese momento, pero sé de buena tinta que Dios hizo el mundo en seis días y al séptimo descansó, por eso la semana tiene siete días. Desde ese mismo instante el número siete tuvo un protagonismo tremendo en la historia; por entonces la Tierra era compacta hasta que se fraccionó en siete masas continentales.
También eran siete los antiguos mares.
Y cuenta la Biblia que los hebreos huyeron de las siete plagas de Egipto, mientras los cristianos gozaban de los siete pecados capitales, aunque temerosos del castigo divino. Por entonces se contaban las hazañas de los siete contra Tebas y ya eran famosas las siete maravillas del Mundo Antiguo, avaladas por los siete sabios de Grecia, mucho antes de que Rómulo y Remo fundaran las siete colinas de Roma.
¿Qué hubiera sido de los pintores clásicos sin los siete colores del arco iris?, y como consecuencia, las siete manifestaciones del arte, desde la pintura hasta la danza. sobre todo la de los siete velos.
¡Qué aburridos estuviéramos sin las siete notas musicales!
Químicamente hablando, ¿cuánto hubiéramos podido avanzar sin los siete periodos de la tabla de Mendeleyev? ¿Se imaginan que hubiera pasado si Francia le gana la Guerra de los Siete Años a Gran Bretaña? Sencillamente que Canadá fuera totalmente quebecuá y que Los Estados Unidos no pudieran haberse extendido más allá del Mississippi.
Si miramos al cielo descubriremos --telescopio por medio--, las siete estrellas de la Osa Mayor.
Para complicar más las cosas, el hombre también ha inventado lo suyo para entretener a los niños con el gigante de las Siete Leguas, Blanca Nieves y los siete enanitos, o el Lobo y los siete cabritos. Pero también tenemos un séptimo arte, y una de sus joyas: Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa.
Podríamos seguir de siete en siete hasta el infinito, pero en Cuba este número tiene una connotación peyorativa, ya que se asocia a cierta parte del cuerpo. Por eso en el dominó--popular juego de mesa criollo--cuando se tira el dos se dice ¡El duque! Cuando el uno ¡El Unicornio! El doble nueve es el menos pesao, por la cantidad de hoyitos y al siete se le dice: ¡El sucio!
Como ven este dígito impar, ha tenido y tiene buenos y malos designios, pero ninguno más peligroso, actual e hipócrita para la integridad de América Latina que las siete bases norteamericanas autorizadas por el “soberanísimo” gobierno de Colombia para amenazar a todo un continente con el poderío militar más potente y prepotente del mundo.

03/11/2009

¿VIDAS PARALELAS?

Las víctimas de la Primera Guerra Mundial cebaron las “vacas gordas” de los magnates en Cuba; país mono productor que vio aumentado el precio del azúcar de un día para otro. La fiesta del derroche menocalista duró hasta el “crac” bancario de 1929, dando comienzo a una crisis económica parecida a la actual, pero mucho mas subdesarrollada. Es decir: Llegaron las “vacas flacas”.
El Imperialismo yanqui apostó por una pronta recuperación de la isla enferma y la burguesía criolla se vacunó en sus palacetes de la Quinta Avenida, mientras Liborio seguía padeciendo la pandemia (falta de pan) del “tiempo muerto” entre zafra y zafra.
En ese contexto aparezco yo. Y como me lo contaron se los cuento, pues ese día estaba aún en el claustro materno.

Dice mi familia que en la madrugada del 28 de noviembre de 1930 se le presentó a la comadrona que atendía a mi madre un parto sumamente difícil, a tal punto que tuvieron que correr con ella, --mamá, no la comadrona--, para la clínica particular sita en la Calzada de Jesús del Monte, hoy un asilo de ancianos en 10 de Octubre frente al Cine Apolo, que hoy tampoco pasa películas.
Treinta y dos días después al otro lado de la ciudad,--exactamente el 30 de diciembre del 30, en la Colina Taganana, donde estaba situada la Batería de Santa Clara, (Patrimonio de la Humanidad), ubicada en un moderno reparto residencial, vino al mundo otro habanero, pero a diferencia mía, en cuna de oro. Era el lujoso Hotel Nacional, --por algo Carpentier le llamó “El Castillo Encantado”--. Sus padres putativos fueron los yanquis Mc Kim, Meade and White, y Purdy Henderson Co.
Nacimos pues, juntos pero no revueltos. De origen pobre, en un barrio obrero, con calles de tierra excepto las tres calzadas que lo atravesaban: Concha, Luyanó y Jesús del Monte, mi niñez no podía parecerse en nada a la de aquel gigante turístico y aristocrático del Vedado, a orillas del Malecón habanero.
Corrían los tiempos difíciles del “machadato” en medio de la crisis económica internacional. Llevado a la Presidencia por los liberales, Gerardo Machado quiso prorrogarse en el poder. Su impopular gobierno se caracterizó por una política educacional “sui generis” con el cierre a palos de la Universidad, el palma cristi que se le brindaba gratis a los estudiantes, y la Ley de Fuga aplicada a los más recalcitrantes. Para algunos guatacas Machado era “El Egregio”, para otros “El asno con garras”, como lo bautizara Villena.
Resultado de tanta opresión y resistencia, el tiro andaba sato en las calles en una época donde se imponía la ley del gatillo alegre. Eso no resultaba un obstáculo para que opulentos sibaritas degustaran ricos manjares en los restaurantes del Nacional; en tanto que la dieta familiar en casa era a base de harina con boniato, excepto yo que seguía lactando.
Cuando cayó la dictadura en agosto de 1933, surgió un gobierno de coalición, donde se halaban las orejas liberales continuistas, rebeldes de izquierda; así como sargentos y clases que se habían sumado a la insurrección cuando vieron que la cosa se ponía mala, rebelándose contra los oficiales de alta graduación: La cosa se le escapaba de las manos al embajador yanqui Summer Welles, artífice de la componenda y el cabildeo, porque había surgido una figura incorruptible, el Ministro de Gobernación Antonio Guiteras.
Quiso la historia que la rebelión de los sargentos el 4 de septiembre desplazara de su cargo en las Fuerzas Armadas al general Julio Sanguily, quien se mudaba de inmediato al Hotel Nacional por temor a represalias y dos días después por distintas causas también lo hiciera el embajador yanqui Welles. ¿Casualidad verdad? Veamos lo qué pasó:
El 30 de septiembre de 1933, el Hotel, por su situación geográfica en un peñón, a orillas del mar, su arquitectura monolítica y otras condiciones, fue escogido como bastión de los oficiales machadistas.En la madrugada del 2 de octubre comienza el asedio. --¿Con el embajador yanqui adentro?-- Los militares, bien entrenados y mejor atrincherados pero con pocas armas, lograron una eficaz resistencia frente a miles de soldados del Gobierno. Los sitiados tuvieron sólo 14 bajas de ellas 12 heridos, mientras las tropas de Batista sufrían cerca de 100 muertos y unos 200 heridos. Sin embargo, aquello duró unas horas y a las 4 de la tarde de ese mismo día, los oficiales se rindieron cuando se les acabó el otro parque, --el alimenticio--. Como testimonio del combate, los exteriores de la instalación turística quedaron marcados por virulentas llagas de plomo.
Poca visión tuve yo de esos hechos, con solo tres añitos desde mi improvisado refugio debajo de la cama, al son de los bombazos y las ametralladoras.
El diplomático norteamericano que manejaba los hilos desde su improvisada suite logró que el papalote de la “Revolución del 33 se fuera a bolina”, como lo describiera Raúl Roa en su libro homónimo.
De nuevo gobiernos entreguistas y auges capitalistas. Por esa época personalidades de todo el mundo como Winston Churchil, llenaron de humo los salones del hotel, en una especie de propaganda gratuita al mejor tabaco del mundo. Otra figura del momento fue Buster Keaton, a quien imaginé hospedándose allí por señas, pues jamás le oí una sola palabra en el cine.
Correteaba mi niñez a lo largo de la década de los años treinta, y amante del beisbol, jugaba a la pelota en los terrenos de la Loma del Burro, en Luyanó, aledaños al barrio de indigentes de “Las Yaguas”, mientras esto ocurría allí, el Hotel le daba acogida a mi ídolo de las Grandes Ligas, Ted Williams.
La galería de celebridades en la instalación recoge la presencia de los Duques de Windsor, los Reyes de Bélgica y al descubridor de la penicilina Sir. Alexander Flemming, quienes ocuparon en su momento algunas de las 15 suites del inmueble, incluyendo la presidencial. Y que estrellas de Hollywood como Marlon Brando, Tyrone Power, Frank Sinatra, Errol Flynn, y Ava Gardner entre otros, pudieron escoger entre las 415 habitaciones restantes, en tanto Rita Hayword rememoraba su “Escuela de Sirenas” en la piscina del hotel.
No faltaron personalidades de otras latitudes que disfrutaron de sus comodidades. A saber: Jorge Negrete, María Félix, Agustín Lara Rómulo Gallegos y por último, ya madurita en el siglo actual, Sarita Montiel y su nuevo amor cubano. Sin embargo lamentable fue el caso de la afamada Josefine Baker, víctima de la discriminación racial y motivo de encendidas polémicas en la prensa de los años cuarenta.
De nuevo otra guerra por el reparto del mundo enlutó a Europa, convirtiéndose en la Segunda Guerra Mundial. El gobierno cubano, apéndice glúteo de los EE.UU. se sumó al carro belicista, padeciendo algunos síntomas de desabastecimiento mientras otros se beneficiespeculaban por la cercanía del floreciente mercado yanqui. Sin embargo, pagó con el asedio de sus costas y el hundimiento de varias naves mercantiles.
Huéspedes del Nacional convertido en atalaya por entonces, asomados a los mismos balcones donde izaron bandera blanca los entorchados del 33, fueron testigos presenciales de la primera y única vez que la farola del Morro apagó sus fanales para evitar el ataque enemigo a la ciudad de La Habana, esta vez serían nazis en vez de ingleses.
Ernest Hemingway también aparece en la lista de sus huéspedes ilustres. Sin embargo, pronto se mudó al hotel “Ambos Mundos”, para estar más cerca de su mojito en “La Bodeguita” y de su daiquirí en “El Floridita”. Aficionado al boxeo, al toreo, a la pesca y a la caza, el “Papa” no podía quedarse tranquilo ante la presencia de submarinos alemanes en las proximidades del litoral cubano: Artilló al “Pilar” y junto a su piloto Gregorio, salió a cazarlos en las cayerías septentrionales de la isla. Que yo sepa, no capturó ninguno, pero cogió buenas “aguas” a bordo con “Añejo Bacardí” y “Matusalén” por aquello de…”Hoy alegre, mañana bien”.
Se sabe que las tropas yanquis tras la campaña africana entraron a territorio italiano y lograron arrollar a las de Mussolini, gracias al apoyo de la mafia siciliana. Y parece que Lucky Luciano fue uno de los artífices de la operación, porque a partir de entonces aumentó su autoridad entre los gangsters que dirigían el juego, y la prostitución en los Estados Unidos.
El puritanismo yanqui de entonces rechazaba la introducción de la droga en sus negocios y le prohibió la entrada en los EE.UU., pero estaban en deuda con el “Dichoso” Luciano, quien montó su guarida en el Hotel Nacional, desde donde declaró la guerra a las “familias” azurras en el continente e impuso el narcotráfico a punta de pistola.
Sus testaferros, Giancana, Trafficante y Meyer Lansky, así como el peliculero George Raft, eran figuras privilegiadas en los salones del Nacional, y administraban el casino en ése y el resto de los hoteles de lujo de la capital. Eso duró hasta la tercera parte de “El Padrino”, el resto lo saben ustedes. Hoy Estados Unidos es el primer país consumidor y traficante de drogas en el mundo. Pero hay una última etapa cantada por Carlos Puebla cuando dijo…”Llegó el Comandante y mandó a parar”. El Nacional vio con sorpresa frente a sus instalaciones el derribo del águila imperial en el monumento al “Maine” como un símbolo de los nuevos tiempos. La administración pasó del billete verde al verde olivo, y la gerencia ha mantenido su preferencia en los turistas extranjeros que se convierten en repitentes gracias a la magia del buen servicio.
Sigue pues ofertando, piscinas, habitaciones, tiendas, bares, restaurantes, cafeterías, La Casa del Habano, el Cabaret Parisién, el Piso Ejecutivo, etc., El Hotel, según el Poeta Nacional Nicolás Guillén, tiene lo que debía de tener, excepto el Casino de Juego, ni falta que nos hace.
Considerado uno de los 10 palacios-hoteles del planeta, el Hotel Nacional ya había obtenido el tercer lugar entre las mejores instalaciones hoteleras del mundo solo superado por la ·”Mamonia· de Marrakech, y el “Ritz” de París, cuando en 2005, el IV Encuentro de los Mejores Hoteles del Mundo lo llevó al Primer Lugar, junto a la mejor isla: Cuba y la mejor playa: Varadero.
En esa ocasión fue entrevistado su actual Gerente General, el Sr. Antonio (Tony) Martínez, quien reconoció que “El Hotel Nacional no es el mejor del mundo, sino el más preferido”.
Independientemente de la situación económica que ha tenido que atravesar la nación y sus instituciones durante 50 años de bloqueo, agudizada por el período especial, la instalación turística sigue dando la hora, gracias a la selección de su personal, a la exquisitez en el buen trato, y a la constante preocupación por darle el mantenimiento correcto y oportuno.
Por lo tanto no hay comparación, ni pretendo medirme con nuestro hotel insignia; pero que somos contemporáneos, no hay quien me lo discuta.
Por último guardo en mi corazón un hecho inolvidable: Al cumplir el Hotel Nacional sus 50 abriles en diciembre de 1980, tuve el alto honor de ser invitado a la recepción donde se homenajeaba a los trabajadores cincuentenarios del centro, haciéndoles caricaturas in sito a todos y cada uno de aquellos abnegados gastronómicos. Hasta altas horas de la noche cumplí con agrado la honrosa tarea. Lo que no sabía ninguno de ellos es que en esos días yo también había arribado a mi media rueda… En este mes ambos cumplimos 79 años en una emulación fraternal, --como si fuera una carrera de larga distancia--, que de antemano se sabe quien ganará, porque queda poco Paco y hay Nacional para rato.