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2 jun. 2013

LA VERDADERA HISTORIA DEL GATICO VINAGRITO


El Parque Lenin siempre fue una buena opción para la familia cubana. Lo recuerdo cuarenta años atrás, con mis hijos pequeños cabalgando sobre los ponys trotones por la improvisada pista, o montados en los aparatos del Parque Infantil, disfrutando las competencias del Rodeo, o de los espectáculos en el escenario flotante del anfiteatro natural, pero sobretodo; aquellas tardes dominicales, sentados en la hierba para alegrarnos con las canciones de Teresita Fernández o los cuentos de Francisco Garzón Céspedes en la “Peña Literaria de los Juglares”.
Ella había debutado una bola de años antes, acompañando a Bola de Nieve en el “Monseigneur”, o proporcionando el debut escénico de aquel joven “necio” cuando éste descubrió que “la era estaba pariendo un corazón.
Teresita como Silvio--alegró y aún lo hace--a varias generaciones de cubanos y a públicos de Nicaragua, México, Venezuela, Colombia, Brasil, y varias veces a España. De ésta última dijo…”Sangre asturiana corre por mis venas”.
Una empatía surgió entre nosotros: Yo tenía también fuertes lazos con--el terruño—como le decía mi padre a su querida aldea a orillas del Navia.
Por todo ello y mucho más, en varias ocasiones la hemos propuesto para recibir la Distinción Jovellanos que otorga la Federación de Sociedades Asturianas de Cuba, sin resultado hasta el presente. Galardón que—con muchos menos méritos yo ostento orgulloso.
Pero si algo ha distinguido toda su obra son sus rondas y canciones infantiles, de las cuales ella misma confesara:
“..Le he cantado a casi todos los animales…La maestra que hay en mi sólo quiere que los niños sean defensores de la naturaleza. (…) La razón de mis canciones es como una especie de historia de mi propio viaje. No estoy en contra del progreso ni de los adelantos, pero sí en contra de que el progreso y los adelantos destruyan la naturaleza, porque ella es la madre que nos salva. Los hombres pueden inventar cañones, edificios, computadoras, robots, pero ninguno puede inventar una lagartija, ni ponerle luz a un cocuyo…” A lo cual yo añadiría reales, no virtuales.
Guitarra al hombro le cantó a Gabriela Mistral, maestra y humanista como ella y le puso música a sus famosas veintiocho rondas latinoamericanas, incluyendo aquella inolvidable Dame la mano y danzaremos.
Es que toda su obra poética y musical, está permeada de las propias vivencias infantiles en su Escambray querido, al lado de su padre, tan pegado a la tierra y a las fantasías como el más imaginativo de nuestros mitómanos.
No hay una sola canción suya desde aquel debut con  Mi gatico Vinagrito que no esté basada en vivencias personales.
Ejemplos tenemos en su Libélula, títere con el que entró volando por el Canal 12 de la Televisión junto a los Camejo en la década de los sesenta. Tin tin… la lluvia cayó,  Barquito de papel, La lagartija verde o Mi amiguita Dorotea, La chivita alegría o El conejito majadero, pero sobre todo-- inspirándose en Gabriela Mistral--la infinita belleza que le encontró en una palangana vieja a Lo feo.
A continuación ofreceremos una síntesis de la versión que hiciera la propia Teresita Fernández de su avinagrado héroe felino, a Alicia Elizundia. La autora del libro-testimonio “Amiguitos vamos todos a cantar” para la Editorial Capiro, Santa Clara, 2007. Y cito:
 “…En diciembre de 1958, días antes de la Batalla de Santa Clara, vine a ver a mis padres para pasar la Navidad, y estando en la ciudad comenzó la balacera. (…) Supimos lo del descarrilamiento del tren blindado que traía refuerzos del ejército batistiano. (…) Nos evacuaron, y entre las pocas cosas que pude sacar estaba el gato. Lo había recogido camino a la Universidad, flaco, sucio y lleno de pulgas, y era tan feo que al llegar con él a casa, mi papá dijo. “Ponle Vinagre”. (…) Nos llevaron para el colegio de Los Maristas y mientras pasábamos el bombardeo tirados en el piso, me surgió la canción de “MI gatico Vinagrito”, porque del colchón salió un ratón que le pasó por delante, y él ni lo miró, parece que por miedo a los ametrallamientos. (…) Pero a este gato le sucedieron muchas cosas. El mismo día que lo traje de vuelta a casa, después del ataque, lo bañé, porque todo lo que no hizo durante la batalla me lo hizo encima. Lo puse al sol para que se secara. En ese instante bajó un gato grandísimo del tejado y le dio una entrada que lo dejó medio muerto. Después mi madre no quería el gato porque ya había varios en la casa, incluso una parida, y para que no me lo botaran lo metí en la gaveta del sofá-cama donde yo dormía. Cuando me fui a acostar se partió un muelle y se le fracturó la columna al animal. Arrastraba la patica de atrás, por eso es que la canción cuenta, que no sube al tejado, porque no sabe subir. Antes decía: --Porque no puede—y lo cambié porque los niños me preguntaban: --¿Por que si es un gato, no puede subir?--. Después la amarré hasta una ruedita de un juguete plástico a la patica trasera y él se impulsaba con las de adelante. Le pasaron tantas cosas, que merecía la canción…”
El libro testimonio cuenta con cincuenta canciones inspiradas por lo general en esos animalitos tan queridos por Teresita Fernández y con estas breves líneas, quiero dejar constancia de mi admiración y respeto en vida, a quien--durante toda ella--  la ha dedicado a cantarle al más puro amor, a los niños, a la vida, a lo hermoso y hasta embellecer lo feo; así como agradecer al amigo Luis Toledo Sande--vecino de Teresita en el edificio de Infanta y Manglar—quien me propiciara hace unas semanas la oportunidad de visitarla y apretarle la mano en su lecho de enferma. Fue un silencioso y devoto tributo a quien tanta alegría nos dio y sigue dando con sus poemas y canciones.

BLANCO AL CUADRADO


Así quisimos titular nuestra exposición bi-personal mi hijo y yo (Francisco P. Blanco Hernández y Francisco P. Blanco Ávila) con la complicidad de una curaduría excelente a cargo de Yoanka Pérez Quintana y el apoyo de Elier Tamayo García, director de la Galería “Teodoro Ramos Blanco” del municipio Cerro.
Se inauguró el pasado día 16 en su local de 20 de Mayo y Amenidad y estará expuesta hasta el 16 de junio en los horarios habituales. Pero lo más curioso es que, esto coincidió con nuestra primera exposición en dicha galería--también bi-personal--hace más de dos décadas, titulada “Del mismo tronco”. En esta ocasión nos fue otorgado dicho privilegio, por haber fundado nuestro hogar, unos 60 años atrás en este municipio, donde nacieron mis tres hijos de verdad: Elsie, Paquito y Darío, y mis dos de mentiritas (El gordo y el flaco) que cumplen ya 46 años en PALANTE y presiden este blog personal “¡Ay, Vecino!” desde agosto de 2008.
En este personal “Viaje a la semilla” de regreso a Santos Suárez, las autoridades culturales del Cerro quisieron homenajearnos—no despedirnos—pues podrán seguir contando con nuestro modesto aporte al terruño-- como diría mi padre asturiano—ya que sí históricamente el Cerro ha tenido la llave, también se convirtió en el resorte de nuestros éxitos familiares y profesionales. 
Pero dejémonos de sentimentalismos y vayamos al pollo del arroz con pollo; pues esa tarde tuvimos el privilegio de contar con las palabras del colega Víctor Manuel González, actualmente al frente de la página web de la revista BOHEMIA, para inaugurar la muestra con unas originales décimas que reproducimos a continuación.
Los entusiastas aplausos con que fueron acogidos por los vecinos del barrio, y otros limítrofes nos movió a compartirlas con nuestros vecinos del ciberespacio. Espero que sean también de vuestro agrado.
Sólo una aclaración: Las fotos que verán en este recuento fueron tomadas por mi única hija hembra—Elsie—de tal forma que la exposición también pudiera calificarse como: Blanco al cubo.

DE TAL PADRE TAL HIJO O MEJOR
                     BLANCO2

I
A un Blanco multiplicado
Despide el Cerro, este día,
Con arte, en su Galería,
De Blanquitos al cuadrado.
Como pollo por pescado
Vengo de bate emergente,
Para hacer mi voz presente
Donde debió hablar un grande,
Pues lo que  Blanco te mande
Moviliza a mucha gente.
II
“El Cerro tiene la llave”,
Dijo- creo- algún poeta,
O fue tal vez una atleta,
Más, no se si eso se sabe.
Al Cerro también le cabe
El honor de haber formado
Al mayor, homenajeado,
Que, por sus causas y azares,
Vive ahora en Santos Suarez,
Pero sigue al Cerro anclado.
III
Dicen que fue deportista
Francisco Pascasio, antes,
Pero ya están muy distantes
Sus huesos de cualquier pista.
Aquí cuajó como artista,
Dibujante creativo,
Y entre balcones, cautivo,
Le hizo parir su destino
La historieta de AY, Vecino
Como un hijo putativo.
IV
El gordo y el flaco son,
Junto a los dos de verdad.
Otros hijos sin edad
Frutos de arte y tesón.
El talento y la razón
Distinguen al humorista,
Buena pluma y mejor vista,
Hay en su caricatura
Y también en su estatura
De incansable periodista.
V
Obras de su mano diestra,
Como creador prolijo,
Con el arte de su hijo
Se juntan en esta muestra.
La vida fue la maestra
Y no la Academia adusta
Que en la sociedad injusta
Forjó al artista cabal,
Al fogueado intelectual,
Que ante el reto no se asusta.
VI
Y los asumió dispuesto,
No solo de creador,
También como director:
Quince años en su puesto.
Con mérito en cada gesto
Elevó su condición
De hombre con gran devoción,
Y artista comprometido
Con su pueblo y el Partido,
Fidel, la Revolución.
VII
Sin contar las biografías
O -curriculum vitae-
Que el catálogo las trae,
Voy con anécdotas mías.
Por ejemplo aquellos días
Del Flora devastador,
Que en escenario de horror,
Me encuentro, de buen talante,
Al artista de Palante
Reportando con humor.
VIII
De la tragedia más dura,
Cinco décadas atrás,
Si buscas encontrarás
La buena caricatura.
Con simpatía y hondura
Dibujo aquel drama humano
Y sin temblarle la mano
Por entorno tan aciago,
Desde Holguín hasta Santiago
Mostró al Oriente cubano.
IX
Más, lo curioso de aquello
Es que el dibujo exhibía
Lo trágico y la alegría,
Y de lo horrible, lo bello.
Palante captó el destello
Del gran valor que atesora
Un pueblo en su mala hora,
Cuando más bravo y más fiel,
Se batió junto a Fidel
con heroísmo ante el Flora.
X
Por eso, creo que falta
Entre el premio merecido,
Ese nunca recibido
Tal vez por obra más alta.
Blanco no se sobresalta
Por lo que no le han premiado.
El vive desprejuiciado
Y jamás se le ha escuchado
--Hasta sus ochenta y dos--
En reclamarle al pasado.
XI
Al contrario, tipo duro,
Maestro en hacer reír,
Se proyecta al porvenir
Siempre mirando a futuro.
Lo que no niega el conjuro
De excelente costumbrismo,
Historiador de humorismo,
Sagaz investigador,
Lo mejor del buen humor
Está es su blog, ahora mismo.
XII
Entonces, escribe historias.
Pero querrá eso decir,
¿Si es bueno para escribir,
O tiene buena memoria?
Sin empañarle la gloria
De lo que hizo y deshizo,
Por techo, paredes, piso,
Son pérdidas persistentes
Los espejuelos y dientes
Del artista olvidadizo.
XIII
En turno de Geriatría
Tuvo el uno de consulta,
Pero se impuso la multa
De quedarse todo el día.
Eso fue porque veía
A todo aquel que llegó
Tan peor que los dejó
Le pasaran por delante
Y al final dijo exultante:
¡Ay, doctor, se me olvidó!
XIV
En serio, que nada es broma
Tratándose de emociones,
Cuando a nuevas proyecciones
El Blanco, padre, se asoma.
Bien a pecho que se toma
Crear en computadora
Su personaje de ahora:
Fantasma Alzheimer será,
Y en Internet se verá
Debutar en buena hora.
XV
Lo hará con igual esmero
Que dedicó a recrear
La leyenda y dibujar
Al andante Caballero.
Más, su proyecto primero,
Con empeños más prolijos
Y propósitos muy fijos
De dar de sí lo mejor
Respondiendo al gran amor
Que le prodigan sus hijos.
XVI
Y tal vez, el homenaje
Mayor que siente Blanquito
Es saber que ya Paquito
Viste y calza su linaje.
Record o buen average,
Aquí queda demostrado
Lo que juntos han creado;
Más, del senior sin desmedro,
El junior, Francisco Pedro,
Ya es maestro consagrado.
XVII
Obra amplia y consistente,
Propio estilo y elegancia,
Ingenio con abundancia,
Talento más que evidente.
Creció en el Cerro consciente
De que honraba su legado,
Desde temprano empinado,
Por develar el misterio;
Creación y magisterio
Juntos se lo han revelado.
XVIII
La modestia hecha persona,
El elogio no lo apremia,
Pero si cuando Bohemia
El tiempo no le perdona,
Nada lo altera, ni encona,
En su oficio inteligente,
Ahora como dirigente
De un colectivo que crea
Con diseño cada idea
De hacer futuro en presente.
XIX
Todo el tiempo por delante
Para crear y crecer,
Sin afán de merecer,
Sino por un dar constante.
Sencillo, pero elegante,
Aunque no sueña la gloria
Sí disfruta con euforia,
De su musa inspiradora
Una chica encantadora:
Se llama María Victoria.
XX
En fin Blancos al Cuadrado
Mostrados en Galería,
Arte de curadoría:
Yoanka estuvo al cuidado.
Por Ronny y Jesús montado,
Yoanny en la producción
Y de Elier la dirección;
Complicidad ideal
Del suceso cultural
Que es ya, esta exposición.

¡Felicidades!

Víctor Manuel González