__________________________

__________________________

25 oct. 2016

¿NOS ENTENDEMOS O NO?


El oscurantismo medieval había tendido durante siglos un manto de ignorancia, a la teoría de Pitágoras y otros tantos sabios de la Antigua Grecia, sobre la esfericidad de la Tierra.
Un tribunal de eruditos (el subrayado es nuestro) el Concejo de Salamanca, desaprobó la solicitud del navegante Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos bajo el criterio de que: “…Si el mundo es redondo: ¿Qué será de los barcos cuando tengan que navegar bajando la curva de la Tierra?...”
Tal vez ese mismo Santo Oficio tras el éxito de la expedición fuera quien bautizara la hazaña como “El Día de la Raza”.
En realidad, lo que descubrió Colón fue el globo terráqueo, es decir: El comienzo de la actual y erudita globalización neoliberal (se me fue de nuevo el dichoso subrayado).
El humorismo gráfico nos permite interpretar en la estampa No.1, lo que el Gran Almirante descubrió aquel 12 de octubre de 1492, pero si avanzáramos unos 470 años más, el panorama que hubiese encontrado Colón frente a las costas de Cuba el 24 de octubre de 1963 sería bien distinto, (reproducido en la ilustración, Núm. 2) pues en vez de “indios” del Cipango, se hubiese tropezado con una forma de producción campesina—nada monárquica ni católica—pero que, gracias al Instituto Nacional de la Reforma Agraria, le zumbaba los mameyes.
La esclavitud, la colonia, y otros males que padecimos durante siglos formaron el carácter “rebencúo” de nuestra patria ante un nuevo desafío del siglo XX: El imperialismo Yanqui y sus “rectificaciones” como aquella decrépita “Enmierda Platt”, pero lo peor es que tan erudita decisión está aún vigente sin base alguna en Guantánamo, (disculpen pero se me sigue escapando el dichoso subrayado).
Su símbolo, el Tío Sam con esos cuentos de camino conocidos como el Sueño Americano (término tan erudito como los anteriores) trata de propagarlo al mundo entero. Sin embargo, aquí lo vemos representado en este dibujo que sin segundas intenciones titulamos “EL ECO”.
También en el mes de octubre, pero de 1967, el inolvidable Guerrillero Heroico muere en desigual combate por la liberación de Nuestra América en la Quebrada del Yuro de Bolivia; tal vez porque no creía en el Imperialismo…”ni un tantito así…”
A cuarenta años de aquella epopeya del Che, nos viene a la mente otra imagen, que representa su herencia histórica no solo en nuestros pueblos americanos, sino en otros también víctimas del terrorismo, la xenofobia y la globalización neoliberal. Veamos esta comparación que situamos hasta el día de hoy en el Lejano Oriente.
Por todo ello y por la correlación de fuerzas en el panorama internacional es que este 26 de octubre, cuando en la Asamblea General de las Naciones Unidas se presente de nuevo por nuestro país la Resolución: “Necesidad de poner fin al bloqueo comercial, económico y financiero de los Estados Unidos contra Cuba” El Tio Sam se verá una vez más aislado y zozobrando en aguas profundas, o lo que es igual, confinado—junto con su satélite--a una isla desierta y rodeado por un mar de solidaridad con Cuba.
Esto demuestra una vez más que el náufrago es él y que nuestro país no es una isla solitaria—como quiere representarnos cierta prensa erudita, sino un archipiélago unido por lazos históricos y que EMBARGO tampoco es sinónimo de BLOQUEO. Si la caricatura que mostramos ahora reflejó la votación del 2009. Sabemos lo que les esperará mañana día 26, pero... Como dije al comienzo: ¿Nos entenderemos o no?












20 oct. 2016

PACTO DE CABALLEROS EN DOS TIEMPOS


Hace diez años, cuando se decidió dedicar la Feria del Libro de La Habana a Galicia, se nos ocurrió plantearle a la Editorial Pablo de la Torriente, un cuaderno ilustrado con caricaturas del personaje folklórico más popular de la capital de todos los cubanos—el Caballero de París—a partir de la recopilación de sus aventuras como eterno caminante, realizada por su médico de cabecera, Dr. Luis Calzadilla Fierro, quien no solo lo atendió en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, sino que se convirtió en su biógrafo a partir del libro “Yo soy el Caballero de París”, publicado seis años antes en Badajoz, España.
En dicha obra el propio personaje aclara haber nacido en una aldea de Lugo, Galicia, a orillas del Navia, el 29 de diciembre de 1886. –¡Nada menos que a 130 años exactos de este 2016! Falso: Un dato más del extravagante personaje, pues según su biógrafo de cabecera, nació trece años más tarde, en los últimos días del siglo XIX:
Nuestro proyecto consistía en una síntesis anecdótica a partir de lo dicho por el protagonista al describirse a sí mismo como “La Leyenda que camina…” y el apoyo de los caricaturistas cubanos, que debido a la premura, solo pudieron participar unos 18 dibujantes gráficos. A saber, por orden de aparición: Adán, Adis, Blanco, Cecilio, Delga, Falco, F. Blanco, Janer, Lacoste, Lumat, Miriam, Mons, Ñico, Pedreira, Toledo, Tulio, Zerquier y hasta el propio Caballero de París a partir de su autorretrato en el Hospital de Mazorra durante una prueba de Machover en 1981.
Aún con estas limitaciones, el libro tuvo una acogida tan espectacular en dicha Feria de 2007, que--invitado a viajar a España en el verano de ese mismo año--solo pudimos recopilar unos cinco ejemplares para su debida promoción en la península.
Sin embargo, lo que sí se concretó, gracias a la intervención de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, y la gentileza del propio Dr. Eusebio Leal, fue dedicarnos unas “Palabras al libro” y autorizar la copia de dichas caricaturas en un tamaño apropiado, para llevarlas al terruño después de devolver los originales a cada uno de sus autores.
Con esas reproducciones en mano, cuando visité la casa natal del personaje en Vila Seca aldea fronteriza con Asturias, y seguidamente con la inauguración de la muestra en el Museo Etnográfico de Fonsagrada en la provincia de Lugo. Gracias a la invitación de su director el compañero Juanxo pude comprobar que dicho “popular héroe habanero” era totalmente desconocido en su tierra natal. Y con la misma gentileza, la institución cultural gallega imprimió dichas copias con alta resolución técnica para devolver a Cuba el gesto.
De ahí que el primer trabajo con que debutó este blog personal fuera “El regreso del Caballero” que precisamente coincidió con El Día del Inmigrante apenas a un siglo de la partida hacia Cuba de José María López Lledín.
De regreso, la inauguración en la Habana de dicha muestra en el Centro de Salud Mental de la Habana Vieja--donde radica la consulta del propio doctor Calzadilla--se celebró a fines de aquel año, con la presencia de los caricaturistas participantes y el entonces presidente de la UPEC, Tubal Páez; así como la del propio psiquiatra y biógrafo, Dr. Calzadilla.
De todo esto tuvo noticias el Cro. Iroel Sánchez, por entonces a frente del Instituto del Libro y nuestro embajador en la región autónoma de Galicia Cro. Luis Felipe Vázquez. Sin embargo, varias fueron las gestiones de editores españoles y la de mi hermano gallego, José Neira Vilas y su esposa cubana Anisia Miranda, para reeditar el libro en el idioma de Curros Enríquez y Rosalía de Castro. Lo lamentable es que dicho proyecto chocó con la crisis económica que azotó a Europa por entonces y la nuestra del doble bloqueo.
Debo aclarar que muchos años antes, cuando sus hermanos--dado el deplorable estado mental de José--quisieron regresarlo a España, montó en cólera y airado les respondió: …¡Nunca me iré de este país. No quiero conspiraciones en mi contra! ¡Si me obligan a embarcar por la fuerza, me lanzo al mar! ¡Óiganlo bien…Me mato! Y esa muerte quedará para siempre en la conciencia de todos ustedes.
Tal amenaza se correspondía con la entrañable locura de amor que sentía por esta ciudad de La Habana--que le había dado tanto afecto y respeto--a la que siempre calificó como su amada Dulcinea.
Hoy, en medio de la alegría que nos proporcionó el 55º Aniversario de PALANTE, se nos anuncia por la propia editora de los periodistas cubanos, la posibilidad de reeditar en Cuba dicha obra, en medio de los cambios del modelo económico y el protagonismo que ha adquirido la escultura que el artista Villa Soberón nos regalara del Caballero a las puertas mismas del Convento de San Francisco de Asís, en el Casco Histórico de la Habana Vieja.
Debo aclarar que siempre estuvo en nuestra mente la reedición del cuaderno, precisamente por la ausencia de artistas gráficos que no pudieron incluirse en aquel primer proyecto y otros que por razones ajenas a su voluntad, tampoco recibieron la invitación en tiempo como el caso del caricaturista y Héroe de Cuba--Gerardo Hernández Nordelo--uno de nuestros Cinco héroes presos en cárceles del Imperio.
Como nunca es tarde y la ocasión la pintan calva, la Editorial Pablo de la Torriente me acaba de anunciar la posibilidad de llevar adelante el sueño de una segunda edición ampliada de esa Leyenda que Camina: El Caballero de París.
Es así que la institución puede contar desde ya con las incansables neuronas y el entusiasmo de este octogenario soñador, mientras todos los colegas que deseen sumarse al proyecto, háganmelo saber.

13 oct. 2016

PALANTE Y YO (2)



Parodiando el picaresco y combativo estribillo de “…Somos socialistas Palante y Palante…” nació en tiempos difíciles de la invasión mercenaria y la Campaña de Alfabetización, nuestro semanario PALANTE Y PALANTE el 16 de octubre de 1961. 
 Gateando aún la publicación--un mes antes de octubre de 1962--en que se anunciaba el holocausto nuclear por el Imperio Yanqui, sus fundadores nos vimos envueltos en un nuevo conflicto mucho más grave que el de Girón.
Se trataba de la Crisis de los Misiles, y no sé de donde me salió entonces aquella abrupta fanfarronada que vio la luz entre el 22 y el 24 de septiembre de ese año como portada, adelantándome a los trágicos acontecimientos que se nos venían encima. Dicha obra fue reproducida en este mismo blog bajo el título “A 50años del Armagedón”.
La guaposa sátira reflejaba una emoción compartida no solo por la dirección de PALANTE sino por todo el pueblo; pero ahí no paró la cosa, aquella movilización defensiva incluyó a los caricaturistas como corresponsales de guerra en las primeras líneas de combate, y de pronto nos vimos ocupando espacio y titulares en la edición dominical del diario HOY bajo el enunciado “Caricaturistas bajo amenaza nuclear” cuyo texto también fue reproducido aquí.
Al año siguiente, en marzo de 1963 PALANTE debutó con reportajes en provincias, un proyecto jamás utilizado anteriormente por publicaciones humorísticas cubanas. O sea, enviar corresponsales—dibujantes y escritores--a provincias y divulgar escenas costumbristas in situ, como el realizado en Guantánamo, donde reflejamos la limpieza que daba la Revolución en aquella zona “franca y prostituida por el propio ocupante de la base” y sus marines en franca degeneración los días de francos. Ver “Debut en Guantánamo”
Cinco meses después ocurrió algo que motivó esta otra portada mía el 15 de agosto de 1963 conocida como la ECOCHINCHE, donde tratamos de ridiculizar una tendencia muy enraizada por entonces y consistente en desarticular completamente la red de comercio minorista en manos particulares, y depender de empresas sin la contrapartida adecuada de distribución en todos los niveles de la organización.
Días después el propio Comandante en Jefe se apoyaba en dicha sátira para fustigar el proyecto, pero a larga logró imponerse aquel absurdo, hasta las rectificaciones de nuestros días. 
 En octubre se me encargó una nueva tarea, la de cubrir los estragos del ciclón Flora, pero esta vez a solas y en un avión especialmente fletado con alimentos y medicinas. La presencia de un caricaturista no fue muy bien vista en la cuenca del Cauto, ante tanta muerte y desgracias personales.
Si logré salir airoso de tamaña aventura se debió al trato ecuánime de un joven dirigente partidista de Holguín con solo 22 años, que interpuso sus buenos oficios ante una muchedumbre agobiada por la tragedia y el dolor. Lo que yo no sabía entonces es que, en aquel “juicioso abogado mío” también latía el bichito del humorismo gráfico, comprobado muchos años después, cuando--sin abandonar sus responsabilidades políticas—nos regaló el gracioso personaje de (Cheo el Cojo) con la firma de V.M. en las páginas de BOHEMIA.
Pero lo ocurrido nueve meses más tarde, también cubriendo órdenes del inquieto Bracho Montiel, sería tal vez la tarea más difícil que me fuera encomendada en toda mi carrera:
En fecha tan significativa como el 26 de Julio de 1964, mientras bullía la efervescencia revolucionaria en su sede de Santiago de Cuba, se programó dos días antes, la inauguración de la planta IMPUD en Santa Clara con la presencia del Ministro de Industrias, Comandante Ernesto Guevara. Mi misión era entrevistarlo para PALANTE.
Gracias a que llegué un día antes para familiarizarme con la fábrica y la atención recibida por el inversionista de la obra--compañero. Plasencia—participé en la comitiva que recibió al Che y en el recorrido por las instalaciones pronto capté su simpatía.
En un aparte me animé para atajarlo y presentarme como enviado de PALANTE para que le dirigiera unas palabras al semanario nuestro. De inmediato su rostro cambió y el tono de voz también: 
--¡El viejo Bracho se habrá vuelto loco?--Dándome a entender que una exclusiva de un dirigente político para nuestra revista humorística resultaba contraproducente. Pero  ante mi bochorno, moderó su tono y continuó: 
--Pero tú no eres reportero… Yo no te conozco. 
Solo pude hilvanar un breve: --No, yo soy Blanco el caricaturista. 
No sé si por lástima o por justicia, el Che cambió su rostro y me da pie para continuar el diálogo: 
--Claro, chico, recuerdo una caricatura tuya en 1962, donde un muñeco echa rayos por la boca y dicha crítica me dio pie para intervenir y mejorar la calidad de la JUPIÑA en la fábrica de Pinar del Río. 
No sé si él se dio cuenta de que la sangre me había vuelto al cuerpo, lo cierto es que de sopetón me increpa: 
--¿Y por qué no me haces ahora una caricatura? 
Rápido y furioso—como se estila hoy día—acometí la tarea antes de que se arrepintiera, mientras a diestra y siniestra sentí los flachazos de los foto-reporteros allí presentes.
Terminado el boceto me dio la mano e introdujo el dibujo en uno de los bolsillos de su chamarreta, mientras nos dirigíamos al frente del edificio donde el pueblo reclamaba sus palabras de inauguración.
Por el camino, uno de los fotógrafos se me acerca y tocándome en el hombro me dice: 
—¡Blanco, te la comiste, y yo me di banquete tirando fotos de la conversación! 
Yo estaba aún groggy y fui arrollado por la multitud, mientras pensaba que la constancia del hecho estaba asegurada, pues se trataba de Nitardo, el joven fotoreportero de Prensa Latina con quien compartimos sueños allí entre 1959 y 1961, pero que en esos momentos era el fotógrafo personal del Che en el Ministerio de Industrias.
El trabajo sobre la IMPUD fue publicado por el semanario en fecha, así como la vorágine que arrastraban las festividades por el 26 de Julio en Santiago; pero más nunca tuve noticias del Che ni de Nitardo y yo tampoco quería romper el silencio a voces que se extendía alrededor de la figura del Guerrillero Heroico, por tanto al reproducir este incidente años después en este blog personal lo titulé. “La entrevista que nunca se dio”.
Otras anécdotas curiosas ocurrieron en aquel primer quinquenio de PALANTE, como mi extraña incursión en la radio-base instalada en Minas de Frío durante la movilización de los Jóvenes al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1965. La feliz idea surgió del entonces dirigente político al frente de la actividad Caiñas Sierra y tomó el nombre de “El Pino Macho” pero se extendió más tarde a través del todo el Atlántico y el Mediterráneo, bajo la señal de “Radio Mareo”. De esta aventura radial y marina a la vez, también dimos constancia en este espacio bajo el título de  “…En tierra y mar…”
Otras muchas anécdotas podríamos contar, pero seríamos injustos:
Si estas experiencias personales se unieran a las de otros caricaturistas de aquellos primeros cinco años, tan fructíferos como Wilson, Pitín, Felo, Arístides, Nuez, Val, Pecruz, Alben, etc. El listado sería interminable.
¿Y qué decir si les agregáramos a redactores de la talla de Cardi, Naborí, Núñez Rodríguez, Evora, Betán o Mitjans, entre otros tantos?
Por eso, en aras de la brevedad hemos incluído solamente estas cinco estampas personales publicadas durante los cinco prematuros años de los 55 cumplidos hasta el presente por PALANTE.

7 oct. 2016

PALANTE Y PALANTE: 1


Apenas una semana nos separa del 55º. Aniversario de nuestro querido PALANTE: Surgió junto a otras publicaciones, --¿Pionero, Mujeres, Muchachas, y LPV?---pocos meses después de aquellas decisivas palabras de Fidel a los intelectuales en la Biblioteca Nacional y de la fundación de la UNEAC.
Nuestra publicación se hizo eco de aquel combativo y pegajoso estribillo “…Somos socialistas Palante y Palante…” con una original propuesta de dos revistas en una, y por tanto se leía hasta la mitad. Al llegar ahí, se volteaba para comenzar la lectura de las 8 páginas siguientes a partir de la otra portada. 
Sin dejar de ser original, el proyecto resultó incómodo para la artrosis cervical de muchos lectores y duró menos que un catarro, hasta que se retornó al método de lectura acostumbrada.
Recuerdo que las dos portadas de la primera edición bajo la batuta del humorista venezolano Gabriel Bracho Montiel, correspondieron a Adigio Benítez y Luís Wilson, sobre todo la de este último, dando a conocer aquella joven mulata--bancaria y revolucionaria--frente a la encopetada vieja burguesa que acudía a retirar gruñonamente su cuenta de la institución que por lo general no permitía ese tipo de empleados en su excluyente plantilla. Escena comentada por el propio Comandante en Jefe, en una intervención a propósito de la nueva revista de humor.

Dicho personaje femenino creado por Wilson, en sus primeras ediciones fue presentado indistintamente, a veces con el título de “Felinas” y otras como “Criollitas” con diversa intención humorística, hasta que encuestado el propio pueblo hizo que triunfaran las últimas como representación de la mujer cubana, joven, bella y rebelde.
Algo parecido ocurrió conmigo: Mis primeros personajes en el semanario no fueron dibujos sino textos. Surgieron con el enfrentamiento verbal entre dos féminas: “Clarita y Confusia”, que incluso fueron llevadas más tarde a un breve espacio televisivo que formó parte del programa PALANTE EN TELEVISIÓN.
Aquel primer equipo formado por el DOR se propuso aunar a todos los humoristas revolucionarios, tras el éxodo de escritores y artistas comprometidos con el pasado burgués de prebendas y sinecuras; dando por resultado que muchos dibujantes proveníamos de la publicidad, el clandestinaje o actividades no comprometidas con la dictadura: con una plantilla mínima de seis humoristas y el resto bajo el conocido estatus de colaboradores por cuenta propia, emplantillados en otros medios, pero todos palanteros de corazón.
Por tanto, la publicación acogió con los brazos abiertos a quienes mantuvieran la unidad como principio revolucionario empezando por algunos ya conocidos como el propio Wilson, Adigio, Pitín, Felo, Valdés Díaz, Arístide, Ñico, Alben, Pecruz, Blanco—es decir, menda--y del grupo proveniente del PITIRRE (Fresquito Fresquet, Nuez, Chago, Posada, Val y Fornés); pero nuevos caricaturistas se dieron a conocer entonces como Tejedor, Ardión, Miguel y Rosita, Dagoberto y J. Delgado, Harry Reade, Tulio Raggi y Carruana entre otros que se nos escurren entre las circunvalaciones del cerebro.
Sin embargo no ocurrió lo mismo con los escritores-humoristas, pues hasta el propio Bracho Montiel a veces utilizaba seudónimos como (Gabito Chotiel), Jesús Orta Ruiz que atendía el “Dimelo Cantando” rubricando la firma del Vate indiano (Indio Naborí), o Carballido Rey en su “Sainete Semanal” bajo la túnica griega de (Esquilo Pérez) y de forma excepcional “La Paginita Antigua” de Cardi utilizando el apodo de (El viejo Aristóteles).
Otros escritores que también se valieron de sobrenombres fueron Víctor Casaus (Catón), María Elena Llana (Mariel), Héctor Núñez Rodríguez (Hacheene), Juan Manuel Betancourt (Betán), y Leopoldo Rivero (Martín Proletario), entre otros muchos que se nos escapan de la memoria como (Mongo Pe), (Casimiro Pestaña), (Ají Picante), (Urbano Cuchufleta), y (Membrillo).
Una excepción resultaron los casos de Juan Ángel Cardi, Évora Tamayo, Luis Mitjans, o Alberto Yáñez, entre otros narradores que no necesitaron máscara alguna para hacernos reír.
Tal vez estos ejemplos den una idea del momento histórico en que surgió la publicación dentro de la lucha ideológica de una revolución verdadera.
Como hemos visto nuestra primera etapa de PALANTE Y PALANTE correspondió a una era zoológica tipo camaleón, pues en el camino perdimos la cola quedándonos en PALANTE a secas, con lo que aligeramos el paso y avanzamos más.
Aquella emigración del PALANTE semanal tuvo varios asentamientos humanos: Comenzamos utilizando el local de la redacción durante un par de semanas en un garajito frente la imprenta OMEGA del parque Tulipán, y de ahí tomamos un curso nómada desde el Cerro hasta el Edificio Bacardí de la calle Monserrate; a continuación seguimos a pie hacia la Catedral por Empedrado para ubicarnos en la antigua sede del semanario humorístico ZIG-ZAG en Teniente Rey.
Poco después pudimos disfrutar de una gloriosa dinastía asiática al crease la empresa de EDICIONES EN COLORES-PALANTE- en la calle Salud del Barrio Chino, al frente de la cual el poeta Joaquín G. Santana se lució llenando de colorido y alboroto infantil los estanquillos de prensa con ofertas de revistas de historietas verdaderamente autóctonas como AVENTURAS, DIN DON, MUÑEQUITOS, y FANTÁSTICOS para los más pequeños, y bolsilibros para los adultos.
Dicen que la alegría dura poco en casa del pobre: Un incendio acabó con estas ilusiones y comienza un nuevo peregrinar esta vez hacia el Vedado. Por suerte nos tocó en 23 y J, al lado de Coppellia, asumiendo la dirección de PALANTE el políglota Guillermo Santiesteban, y en esa etapa nacen mis dos hijos putativos—el gordo y el flaco de “¡Ay,Vecino!” el 27 de junio de 1967.
Seguidamente asentamos en el libro de bitácora el fugaz paso de Ricardo González, al frente de la publicación que terminó tras su regreso de la Feria Exposición de Montreal, cuando ocupó la dirección de PALANTE, el inquieto René de la Nuez, quien no solo declaró la guerra a su rival humorístico “El Sable”--el cual quiso infructuosamente tomar por la fuerza los 54 sabores de la heladería--por el contrario, como botín de guerra inauguramos la galería de humorismo gráfico PALANTE a la entrada misma de nuestro edificio.
Otra hazaña que recuerdo del “Loquito” fue responsabilizarme con la publicación de las cuatro historietas didácticas orientadas por el propio Fidel: “Matilda y sus amigos”, “Trucutuerca y tres cabitos”, “Los siete samurais del 70”  y “Pol Brix contra el Ladrón Invisible”. El éxito editorial fue apoteósico, pero el resultado de la Zafra de los Diez Millones, resultó catastrófico. Tal vez esa haya sido la única razón por la cual fuera nombrado para sustituirlo en 1970.
Pocos años después, al crearse la AIN, tuvimos que cederle el espacio a tan necesaria institución y de nuevo a cargar con los matules para una nueva morada. Esta vez nos tocó dirigirnos a pie hasta la calle 21 frente al callejón de Crechería, pero aún así PALANTE ha seguido al ritmo bullanguero de sus orígenes, y para comprobarlo el viajero solo tiene que entrar a su vestíbulo para tropezarse con el colorido de un histórico mural que lleva la firma y la gracia de sus artistas fundadores.
Pero ahí no termina este cuento de camino; por lo pronto a lo que a mí respecta:
Desconozco la razón por la cual me mantuvieron-- con éxitos y desaciertos--al frente de PALANTE durante quince años, pero lo que no pude resistir fue subordinarnos administrativamente a una publicación como BOHEMIA, que por entonces derrochaba los ahorros de su contraparte, incluyendo insumos y reducción de plantilla.
Es por ello que, me despedí no con poca amargura de ese “matrimonio gris” con la revista más longeva de Cuba, cuando la UPEC creó la Editorial Pablo de la Torriente, y acepté a participar en dicho proyecto, donde pasé el quinquenio más colorido y feliz de mi vida, no solo como editor y promotor del género de la historieta en nuestro país, sino como rejuvenecido facilitador en aquel taller de aficionados al género, que con posterioridad formó el núcleo juvenil en la reanimación de los Estudios de Animación del ICAIC, bajo la batuta de maestros de la talla de Jorge Oliver, Ernesto y Juan Padrón.
En medio de aquella euforia creadora y los ambiciosos planes de la Editora Pablo de la Torriente, que incluían ya álbumes de postalitas en colores y Brigadas de Recuperadores del Futuro entre los niños y jóvenes, vino el cataclismo del mentado Periodo Especial con su Doble Bloqueo incluido, que motivó mi definitivo retiro laboral con sesenta años de edad y cuarenta de ejercicio en el sector.
El hecho de crear entonces el proyecto CARITUR entre varios artistas gráficos para realizar caricaturas in situ en diversos hoteles de la capital, fue un paliativo a mi decepción, además de un rotundo éxito y un adelanto al trabajo por cuenta propia surgido mucho después. A tal punto que por motivos de la edad, en el 2008 durante la celebración del 50º. Aniversario del Hotel Habana Libre y con la presencia del Ministro de Turismo, Cro. Francisco Marrero, recibí un diploma como Huésped Distinguido del mismo. Fue en ese momento que hice dejación de seguir brindándoles dicho servicio, más por los riesgosos horarios nocturnos, que por los 78 años de edad recién cumplidos.
Desde entonces me ligué a este blog personal, bajo el balcón protector de mis hijos putativos: El gordo y el flaco, donde pienso dejar mis huellas imperecederas como peregrino de a pie, en vez de chocar con una auto-biografía rápida y furiosa.