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13 mar. 2011

SORPRESA EN LA FERIA

En los últimos días programados en la capital para la Feria Internacional del Libro 2011, manos amigas me hicieron llegar un ejemplar de “La Historia del Volibol”, libro de Olegario Moreno Ríos, quien fuera atleta destacado en esa disciplina, fundador del INDER junto a su primer presidente el capitán Guerra Matos, y hasta 1970, director de deportes en la antigua provincia de Oriente donde nos conocimos, a partir de mi debut en la revista L.P.V. fundada en el último trimestre de 1961.

La sorpresa a que nos referíamos en el encabezamiento es debido a la inclusión como fondo en la portada del libro, de una caricatura que le hiciera al compañero Olegario en 1994 durante una de las actividades de los jubilados en la Central de Trabajadores de Cuba, a la cual también prestó su febril ayuda como Jefe de Cultura y Deportes, hasta su jubilación poco antes de esa fecha.

Su permanencia como atleta en la actividad de la malla alta, su desempeño como motor impulsor en cada una de las instancias organizativas en que participó, su experiencia en el dominio de la materia como profesor especializado, y su férrea voluntad hicieron posible este aporte al conocimiento de la disciplina en la que hoy el joven equipo masculino de Cuba, y las inolvidables “Morenas del Caribe” en medio de una encomiable recuperación, ponen de nuevo a nuestro país en un lugar cimero del volibol mundial.

Todas estas virtudes y enseñanzas recorren las páginas de la obra cimera de Olegario, cuyo prólogo avalado por la firma de Manuel González Guerra, lo estimula a seguir con esta sentencia:

“¡Adelante Olegario. El camino es tuyo!”

Como no me enteré de la presentación de su libro, y el obsequio me llegó de manera sorpresiva, ha sido muy grato encontrar entre sus páginas recuerdos de quienes de seguro, compartirán conmigo esta remembranza como José (Pepe) Llanusa, Elio Menéndez, o Ciro Pérez; pero sobre todo, vaya mi pensamiento para esos que están ya fallecidos, pero no olvidados: Julito Fernández Corujedo, Eddy Martin, Juan Ealo, Capetillo, Agacino, y otros tantos igualmente queridos.

¡Qué mejor oportunidad para el recuerdo de este 23 de febrero cuando se cumplen 50 años de la fundación del INDER!

EL MARAÑÓN (No. 3)

PEPE GOSENDE EL BODEGUERO

ACLARACIÓN: Esta es la tercera estampa de una sección que se me ocurrió titular “EL MARAÑÓN” a partir de enero, por haberme inspirado en la letra de una simpática guarachita de cuando yo era…”Chiquitico y del mamey”…

En esta oportunidad a la tercera va la segunda, pues se trata de la continuación de la anterior titulada “Ni doy, ni fío, ni presto”, dedicada a los bodegueros de antaño, que no se parecían en nada a los de ahora. Aquellos, no tenían sentido de pertenencia, porque sencillamente… Eran propietarios.

Muchos de ellos como éste del cuento, eran simples labriegos en el terruño y venían en busca de fortuna con un único capital: El recibo de la sociedad de beneficencia y recreo--ya asturiana, gallega o de cualquier otra región—en el bolsillo… Por si acaso.

La mayoría echó raíces en esta fecunda tierra formando pareja y familia, con el abono de sus propios esfuerzos. El resultado fue ese ajiaco que patentizó Don Fernando Ortiz, y que ha pasado a la historia como un fenómeno único llamado “aplatanamiento”. Soy hijo de ese indescifrable crisol étnico-cultural y como tal me veo modestamente obligado a tratar de esclarecerlo.

La persona a que nos referimos se llama José Caneda Gosende. Nació en Angueira do Castro, aldea de Galicia, en 1934. Vino a Cuba en el transatlántico “Magallanes” que arribó al puerto de La Habana el 27 de septiembre de 1949. (Datos tomados del libro “Los gallegos de La Habana” de Ángela Oramas Camero. (Editorial José Martí, 2007).

Recién celebramos sus setenta y seis años en el cumpleaños colectivo que mensualmente brinda a sus asociados la Agrupación Castropol en la Peña del Humor “Bigote’ Gato”. Su onomástico coincidió con el 14 de febrero Día de los Enamorados, y ahí estaba él, disfrutando de lo lindo con su compañera “de siempre” Raquel Vázquez Vázquez.

El bullicio y la alegría de los asistentes mezcladas con la música de fondo no permitía la privacidad necesaria y pactamos el encuentro para otra ocasión.

Así fue. Pasemos pues al pollo del arroz con pollo sin más dilación. Nos cuenta José Gosende:

“Yo viví un tiempo en la trastienda de la bodega que era propiedad de mi padre y de mi padrino… Sumido por la añoranza durante largos años… La adaptación me resultó extremadamente difícil, tal vez por eso me casé muy joven, a los veintiún años, con una mulata… (Se trata de Raquel, la compañera citada anteriormente)… Ha sido un matrimonio sin hijos, pero somos felices. Soy nacido en Galicia, y “aplatanado” en La Habana…”

Motivado por los estereotipos de la caricatura y el humorismo le pregunto si, en aquellos tiempos tras el mostrador, usó bigote de manubrio y boina negra.

“…En realidad no me caractericé por eso. Lo que sí hice siempre fue ponerme el lápiz sobre la oreja. Pero, con el tiempo tuve dificultad en la vista y el oculista me recetó espejuelos. Más nunca pude poner allí el lápiz…”

Pepe Caneda está lleno de anécdotas y salidas ocurrentes. En la entrevista que para Granma le hiciera Iraida Calzadilla Rodríguez el 2 de abril del 2005, el le cuenta un acontecimiento que da título al trabajo: “La boleta que no apareció”.

“…Tras el mostrador oí y vi muchas cosas, no recuerdo si fue en 1953 o en 1954. El sargento político del barrio, Lezcano disparó dos tiros al aire cuando en las elecciones se fue en blanco. El hombre decía que en ese colegio hasta podían dejar de votar por él su mujer y su hija, pero que su boleta tenía que encontrarse. Estaba como una fiera. Esa bronca la presencié, pero el papel no apareció...”

Tomo la batuta de nuevo: ¿Dónde estaba situada tu bodega?

“…Eché 55 años de mi vida laboral en cien metros, en las bodegas La Fe de mi padre, ubicada en Industria y Refugio; y La Barraca en Industria y Genios. Precisamente en una de ellas ocurrió algo muy simpático… El desaparecido Enrique Núñez Rodríguez decía que en sus tiempos de periodista en el diario Siempre, iba a la bodega de la esquina, y por lo general compraba un medio de ron Peralta y un medio de salchichón… Un día hable con él y le rectifique que era un coñac Peralta, no un ron; y

un medio de mortadela, porque el salchichón valía diez centavos no cinco. Usted sabe, es que el bodeguero era yo…”

Muy buena Pepe, pero… ¿De dónde viene eso del sobrín que tanto explotó el teatro vernáculo?

“…Eso era muy común entonces. Todavía tengo frescas en la memoria los inicios, de cuando yo tenía vacío el bolsillo, no obstante venir a ocuparme de los negocios de mi padre… Una vez un paisano le escribió al tío: –Mándame dinero que estoy en la calle--. A lo que éste respondió: --Ponte en la acera, porque la calle es peligrosa--. Nunca más volvió a reclamarle ni un centavo, porque la familia de allá también estaba pobre, ¿Cómo uno iba pedirle dinero al padre o al tío?...”

Me has demostrado que efectivamente, la fama tuya de tener una gran memoria y mucha más agilidad mental, es cierta.

“…Eso no es nada: “¿Sabes quién fue el eclesiástico que separó a Carlos Tercero de la Reina? ¿No?... Pues el Padre Félix Varela, porque la Avenida que hoy se conoce como

Salvador Allende, antes se denominó como el monarca, y el paseo está dividido por Belascoaín, otrora con el nombre del presbítero. La vía continúa y seguimos llamándola Calzada de Reina, igual a la soberana…”

Todas éstas son anécdotas capitalinas. ¿A qué se debe?

“…No me gustaba estudiar, pero me compré libros y le puedo decir

que soy un contador sin título. En eso de sacar cuentas… pues nadie me tiene que enseñar nada. Del comercio me las sé todas…”

Aparte del negocio, ¿qué otras experiencias sacó del lugar?

“…En la bodega se aprenden muchas cosas. La mía era muy céntrica y de ahí muchas de estas curiosidades. Por ejemplo: ¿Sabes cuál es la esquina más caliente de La Habana?.. .¿No?...Pues Hornos esquina a Vapor… ¿Y el municipio más dulce de la capital?...10 de Octubre: ¿Sabes por qué? Porque comienza en Agua Dulce, sigue por Mangos hasta Zapote y llaga hasta Melones…”

¡Claro, hombre! Si ahí nací yo y aún vivo ahí!

“Entonces debes saber que en La Habana puedes trasladarte de Madrid hasta Pamplona en solo diez minutos…”

Eso sí que me lo sé, porque viví en Luyanó cerca del callejón de Pamplona, donde vivían los hermanos Quintela, a dos cuadras de Madrid, donde vivían los hermanos Rousseau.

“…Dispensa, Blanquito… Aquí va un versito:

Soy Reina de la Amistad,

Con un Cayo Hueso sano.

Voy con la Espada en la mano

Defendiendo la Lealtad…”

Mientras existieran calles la cosa parecía de pica y se extiende. Experto como era con los números, ¿Qué hubiera pasado si comienza su itinerario por el Vedado? De continuar allí, perdía el almuerzo, así que agradecí la entrevista y me despedí de Pepe, dejándolo con otro cuento encasquillado.

Si todos los bodegueros fueran como él: ¡Bendito sea el comercio al detalle!

PEDRO SOLO HAY UNO

Desde que comenzamos a editar este blog hemos tratado de abordar los temas más variados en la forma menos pesada posible. Para ello nos valemos de algunas fórmulas ya probadas, como la utilización del humorismo y la curiosidad, pues si algo a mi me gusta es que…¡ME SORPRENDAN!
Hoy trataré sobre alguien sorprendente… De la publicación humorística Melaíto ya habíamos hablado con anterioridad en el trabajo dedicado a la antigua provincia de Las Villas, incluyendo a su inolvidable “Burro Perico” , pero de su actual director –del suplemento, no del burro--.el colega Pedro Méndez, nada.
Su sencilla f
irma Pedro, al pie de cada caricatura, solo representa una de sus virtudes: la modestia, porque Pedrito, --el de verdad, el de carne y hueso-- es indescifrable y mucho menos indescriptible.
Recuerdo que allá, por la época en que yo estaba inmerso aquí, en la capital junto a Betán, en la aventura de “Los Siete Samurais del 70”; otra figura de papel surgía en la provincia de Villaclara al calor de la zafra de Los Diez Millones. Era un personaje achinado que respondía al nombre de Mela-ito y deambulaba por las páginas del periódico Vanguardia para detenerse en distintos aspectos del diario acontecer, entre ellos como es lógico, la zafra azucarera. El 22 de diciembre de 1968, el chinito se transformó en Melaíto suplemento humorístico del periódico, que contó con Nelson, Pedro y Roland, un trío nada musical. Aunque el director se llamara Nelson, todos lo conocían como “el Chispa”.
Parece que el mote era contagioso porque su continuador, Pedrito, ha derrochado chispazos a granel antes y después de asumir su relevo en el timón de la publicación.
Toda esta descarga se debe a que el 19 de marzo Pedro Méndez arriba a sus 65 añitos, con un dossier difícil de abarcar en estas pocas líneas. Diez días después arranca la Bienal Internacional de Humorismo Gráfico de San Antonio de los Baños en su décimo-séptima edición, donde brillará de nuevo el ingenio y los disparatados discursos de Pedro.
Pero regresemos en la máquina del tiempo a su pueblo natal en la década del 40: Él fue primero niño, como todo el mundo, pero en la finca La Ceja de Placetas, cuando ni siquiera soñaba con ser caricaturista; Pedrito le tiraba piedras a los mangos que estaban a tiro; pero en cuanto despuntaron los primeros pelitos del bigote ya se fue a la Campaña de Alfabetización y formó las filas de la AJR, semilla de la UJC,--ambas con J, de Juventud no de lo otro.
Como hemos visto con apenas 22 años formó parte de la publicación humorística más importante de Cuba fuera de la capital, y que se ha mantenido en la vanguardia de Vanguardia por más de 40 años, muchos de ellos bajo su batuta sin ser músico. Agréguele a ese pentagrama la presidencia de la UNEAC en la provincia por un lapso similá –como diría el viejo Mela-ito--. No sé de donde saca el tiempo este guajiro natural, que confunde a cualquiera tras una cara que infunde miedo, pero que cuando toma la palabra nos recuerda al difunto Chaflán cuando se ponía y se quitaba el sombrero.Para mi Pedrito no es una persona, es un misterio calvo: ¿Cómo se puede conjugar tanta seriedad en su trabajo, dedicación a las tareas de organización colectiva, sin abandonar su superación personal y esa contagiosa gracia que se desprende de todos sus actos? Para mi, eso se llama humanismo, donde se acotejan todas sus antítesis: Antisolemnidad, antiburocratismo, antipatético que es lo contario de antipático, y también de antiguo, porque siempre Pedro será joven.
Sabemos que la obra en la prensa está en concordancia con la salida de la publicación y por tanto pierde efectividad tan pronto sale el próximo número, o sea que envejece cada 24 horas, una semana, o un mes, según sea la frecuencia del órgano. ¡Cuidado, el orgasmo es otra cosa!
En el caso del libro es distinto, por eso quisiéramos agregar su aporte personal con el cuaderno “De todo un poco”, y un poco más tarde “Pedradas de Pedro” para la Editorial Pablo de la Torriente de la UPEC. Otra participación para la misma, pero de carácter colectivo fue “Melaíto, 19 años haciendo humor”, donde aparecen las firmas nativas de Pedro, Panchito, Roland, Martirena, Linares, Carrillo, Feddor, y Bello, porque de los foráneos, ¿quién de nosotros no ha puesto si granito de arena?
Vayamos ahora a la contabilidad: 27 exposiciones personales, 50 colectivas, y un montón de premios nacionales que sobrepasan los 80, con una veintena internacionales para redondear la centena, cifra que no la brinca un chivo, Punto y aparte para los viajes de representación al extranjero que no suman puntos, pero ayudan. Agreguen el Premio “Roberto González Quesada” que otorga la provincia de Villa Clara por la Obra de toda la Vida, el cual se le anticipó en el 2009, porque todavía a Pedrito le falta mucha tela por donde cortar… ¡Como para sentirse orgulloso! ¿Verdad?!
Pues no señor… Para Pedro Méndez, la mejor obra está en su propio hogar, en coautoría con Lupe, su esposa, de profesión ama de casa, látigo y cascabel a la vez. Los premios, por orden de aparición son: Yanet, su hija: Estudió psicología para encausar las locuras paternas. Janler, su hijo y pareja en el delirio juguetón del pincel y la tinta china. Ariadna, su nieta: Niña mitológica que los lleva de la mano y corriendo por los vericuetos del laberinto hogareño en busca del minotaurito. Ese es el galardón más importante de éste artista todo corazón.
Si no lo creen, aquí va mi última anécdota:
Casi simultáneamente con mi dolencia cardíaca. A Pedro hubo que operarlo a corazón abierto en el Cardiocentro de Santa Clara. Su recuperación fue tal que, pasado el tiempo la familia se dirigió al especialista que lo atendió, pues no dejó de fumar , ni de tomar ron, --según dicen--, en cantidades navegables--. Por tanto, la preocupación por su estado de salud era unánime.
No sé si la versión es real o un cuento más de Pedro y sus historiadores mitómanos, pero dice un médico tan serio como el doctor Arístides Hernández (Ares), que el experimentado cirujano ¿Lagomasino? les respondió:
--¿Ustedes creen que operamos a Pedro para condenarlo a una vida obsoleta llena de limitaciones, prohibiciones y otras amarguras, teniendo un carácter tan especial como el suyo, o para que disfrute a plenitud su existencia y le saque todo el jugo que pueda a la alegría de vivir?
Y después de todo esto, ustedes, mis pacientes vecinos se preguntarán.:
--Bueno, está bien… Pero… ¿A qué viene tanta encueradera en los dibujos?

Y yo les respondo:
--Es que Pedro Méndez, director del ”Melaíto” inspiró a su equipo para abordar el tema erótico en la caricatura cubana, y las muestras que presentamos fueron tomadas del libro “Afilando el humor” que sobre esa modalidad publicó Ediciones Capiro de Santa Clara en 1997, sentando un precedente…
Hoy ver estas cosas resulta natural –-incluso la propia revista tiene un concurso donde premia los mejores actos sexuales en el papel--. Pero, si vamos a esa fecha, nos venimos acordando de muchos tabúes existentes por entonces… ¡Gracias Pedrito!

ANICETO: EL HOMBRE ORQUESTA

Lo conozco desde hace una veintena de años, cuando regularmente compartimos fábulas y leyendas en la Sala de Té de la UPEC, chácata de por medio.

Su amena conversación envolvía a todos los allí presentes por la vehemencia con que abordaba los temas, y había que tener cuidado porque podía venderte gato por liebre. Y es que Rolando Aniceto, además de su enciclopédica erudición, es un gran fabulador.

Periodista, historiador, podólogo, mitómano, y hasta dotado con facultades telepáticas , pues en cierta ocasión lo demostró en público con su hijo que ya hoy es un joven veintiañero.

También cruzamos armas etílicas en el “chigre” de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba en la década del 90, los tiempos más angustiosos del período especial; y seguidamente se unió al proyecto que el Presidente de la FAAC Evaristo Arrinda me encomendó de crear en sus salones una peña humorística.

Así surgió el Club del Humor “Bigote de Gato” que derivó en la peña del mismo nombre en la “Agrupación Castropol" del Malecón habanero.

Esos son solo algunos proyectos de los que recuerdo, porque el tal Aniceto es un verdadero “Hombre Orquesta” con varios libros en sus costillas. Hiperactivo e Incansable, ha participado en diversos programas de radio con gran audiencia, mantiene colaboraciones periódicas con temas históricos en distintas publicaciones, atiende diariamente su consulta de podólogo en su local de la Habana Vieja, y todavía le da tiempo para proyectos tan locos como aquel programa de televisión -que nunca se materializó- en el que me involucró para crear el personaje “El Nieto de San Cristóbal” para el Canal Habana.

Durante años compartió los portales del Hotel Inglaterra con Eduardo Robreño primero y Argelio Santisteban después, para amenizar las tardes costrumbristas de la Acera del Louvre.

No pocas de sus historias han servido para enriquecer este blog personal que tanto disfruto al compartirlo con mis queridos vecinos del ciberespacio.

Uno de sus libros más interesantes es “Por primera vez” el cual también le da título a sus sabrosas crónicas de costumbres habaneras.

Después de tanto tiempo de amistad, acabo de descubrir una de sus facetas, tan inesperada que voy a tener que ir al médico para que me coloque en su lugar la mandíbula, pues fue tanto el asombro que abrí la boca a todo lo que daba, y mi quijada golpeó en el suelo tan violentamente que provocó esas consecuencias.

El título de su artículo en el suplemento turístico Cartelera, “El primer quiropedista” no me sorprendió porque el colega acostumbra a darnos a conocer en sus trabajos el primer hotel, los primeros músicos, o el primer barbero de La Habana, entre otras muchas primicias, y como su profesión es ésa; lo más lógico es que conociera sus orígenes.

No, la cosa era mucho más sensacional. Vayamos al texto:

“…Don Gabriel José, nacido en Almería un 18 de marzo, era miembro de una brigada sanitaria en su ciudad natal, y a los 25 años llegó a esta tierra para ejercer como quiropedista en la ciudad de Holguín, donde conoció a Rosario, con la que tendría sus primeros 17 hijos. …viene a la capital para recibir el flamante título de Practicante de Medicina el 14 de junio. Regresa a Oriente y comienza a ejercer en el Hospital de Santiago de Cuba…”

Pronto se aplatanó, considerándose un cubano más. Su participación durante la autopsia de José Martí en 1895 lo impresionó vivamente, y decidió regresar a La Habana, estableciendo su consultorio en la calle Compostela antiguo Núm.99, donde su anuncio decía. “Alivio de los pies, consuelo del alma”.

El cese de la dominación española lo sorprendió en su nuevo consultorio de Obrapia, antiguo 66, hoy 416, donde también atendía a los vecinos en casos de primeros auxilios. En 1820 publica su primer libro de Medicina del pie en Hispanoamérica. “Manual del Profesor Pedicuro”. Para 1905 ya era colaborador de publicaciones como “El Fígaro” y “La Habana Elegante”. Ese año se casó por segunda vez y tendría otros diez hijos. Recibió además un diploma del monarca español firmado por su Bibliotecario Mayor, el Conde de las Navas, por su contribución a la medicina en Hispanoamérica.

La Revista Española de Podología en su número de julio-agosto de 1995, reseña a Don Gabriel como pionero de la profesión en Cuba, y destaca su participación como practicante, en la autopsia del Héroe Nacional José Martí.

La revista “El Gráfico” de Conrado W. Massaguer en noviembre de 1914 dice:

“El señor Gabriel Aniceto es acaso, el primer pedicuro de La Habana. Ha descubierto muchos y variados procedimientos para curar las enfermedades de ese órgano tan delicado que le permite efectuar las más complejas operaciones sin dolor…”

Si hasta este momento usted no se ha dado cuenta cuál fue mi asombro, vaya hasta el final del artículo y lo sabrá.

En 1915 se legaliza la profesión de quiropedista, marginada hasta ese momento. Ese año, la secretaría de Sanidad y Beneficencia otorga a Don Gabriel Aniceto una medalla de oro en honor a la fecundidad. Ha tenido 27 hijos, seis de los cuales ejercerían la misma profesión.

¿Será el dinámico Rolando Aniceto hijo de alguno de ellos?

¿Será la podología una ciencia hereditaria?

¿Será que éste que yo califico hombre orquesta también toca con los pies?

MARTÍ Y CHAC-MOOL

El 14 de marzo se celebra en Cuba “El Día de la Prensa”, al conmemorarse el nacimiento del periódico “Patria” en la ciudad de Nueva York, órgano del Partido Revolucionario Cubano fundado y dirigido por nuestro José Martí.

En esta oportunidad queremos insistir en su inclinación a la caricatura, demostrada en varios autorretratos de su autoría, faceta suya de la que hemos dado muestras con anterioridad.

Si usted se dirige a la Casa de la Prensa, sede de nuestra institución en la esquina de 23 e I, en el Municipio Plaza de la Revolución, se tropezará en el jardín de la misma con una enigmática escultura de estilo precolombino, y se fijan bien, encontrarán el tremendo parecido de su cabeza con el rostro de nuestro Apostol.

Esto se debe a que la obra está inspirada en su autorretrato humorístico tomando como modelo la estatua del personaje maya Chac-Mool, el “Dios de la Lluvia”.

Martí debe haber realizado el dibujo aquí reproducido alrededor de 1878, pues la pieza arqueológica fue descubierta por Auguste Le Plongeon en las ruinas de Chichén Itza antes, dando lugar a una polémica, entre el descubridor y las autoridades mexicanas por su posesión y que provocó el comentario que hiciera Martí en el diario “La Opinión “ de Caracas.

He aquí algunos de esos párrafos:

“…El Dr. Le Plongeon es un anciano activo y revoltoso, que se está haciendo notorio por la buena fortuna con que persigue y descubre ruinas de monumentos y estatuas de los Mayas en Yucatán, y por el indiscreto lenguaje y exagerada ambición que acompañan a sus descubrimientos… Como cuatro años hace, descubrió y quiso apropiarse, una colosal estatua de un personaje indio, que el llamó Chac-Mool, el “Rey Tigre”, una soberbia estatua, recostada sobre el dorso, con las piernas encogidas, con la cabeza alta y vuelta hacia el Oriente, y con las manos sobre el seno, sosteniendo un plato lleno de piedras preciosas, según se afirma--que las piedras no han aparecido--, y de otra sustancia extraña, como polvo, que Le Plongeon supone que fuera sangre del mismo personaje en cuyo honor se erigió esta estatua, que es la pieza más completa y grande que se conoce de la escultura antigua mexicana. El descubridor quiso quedarse con el descubrimiento, y lo ocultó entre los bosques, pero el gobierno, en virtud de la ley que prohíbe la extracción en país mexicano, de ningún tesoro histórico ni artístico de México, se apoderó de la valiosísima reliquia…”

Pero, volvamos a la sede de la Unión de Periodistas de Cuba en el Vedado, lo que aprovecho para tirarme unas fotos al lado de la obra.

Con motivo del 115 aniversario de “Patria”, la UPEC encargó al escultor René Negrín, una réplica de la escultura, pero partiendo de la interpretación martiana de su propio rostro. La escultura se inauguró precisamente un 14 de marzo, hace cuatro años, y en su presentación el Dr. Eusebio Leal dijo:

“…Fue el mismo Martí el que hizo el retrato, fue él mismo el que se vio en el espejo, él se vio Chac-Mool, es decir, se vio América…”