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26 may. 2016

DE BALÓN A BALCÓN



Complace mucho la imagen que de mi publicara la joven periodista Iris L. Madera Iglesias en la entrevista del pasado domingo 15 de mayo para TRIBUNA DE LA HABANA.
Si la familia es la célula básica de la sociedad, la prensa local representa el terruño, el barrio, lo que palpita más cercano al corazón de uno mismo. 
He aquí algunos aspectos de esa fraternidad que se manifiesta entre balcones.
La Revolución desde sus inicios creo sus propios mecanismos de autodefensa frente a ese gigante de las Siete Leguas que habíamos heredado a 90 millas de nuestras costas. Pronto descubrí el impacto que tenía el humorismo para poner en ridículo las bravuconadas de Imperio y tuve el privilegio de ocupar una de esas modestas trincheras en el lugar y el momento apropiado, a partir de las enseñanzas del Maestro cuando dijo:   “…La sátira es como un látigo con cascabeles en la punta...” 
Pero siempre me preocupó el relevo, pues no existían escuelas ni academias especializadas en el género y el futuro dependía de los mismos mecanismos en que nos habíamos formado nosotros: Un autodidactismo, pero mucho más lento porque sin automóvil tendría que hacerse a pie.
Es así que al frente de PALANTE en 1972 y con motivo del II Congreso de la UJC se nos ocurrió estimular a los jóvenes aficionados mediante un concurso que dimos en llamar CHISPA JOVEN y que a partir de entonces se convertiría en el espacio idóneo para dar a conocer los nuevos valores de esta especialidad gráfica.
Simultáneamente el Movimiento de Artistas Aficionados abarcaba todas las disciplinas del arte, como un puente para la especialización en otras ramas de la cultura. El MELAÍTO de Santa Clara y LA PICÚA de Cienfuegos son los ejemplos más representativos de aquellos esfuerzos.
Pero dirigir un órgano de difusión masiva durante quince años desgasta y limita la obra personal de cualquiera, de ahí que en 1985 y a sabiendas de la constitución de la Editorial Pablo de la Torriente, solicité mi liberación de PALANTE-BOHEMIA, por entonces unidas, para formar parte de este nuevo proyecto de la UPEC.
Pronto los estanquillos de prensa se llenaron de colorido, las revistas de historietas, humorismo, pasatiempos y otras amenas especialidades, se agotaban de inmediato y hasta proyectos infantiles como el de Recuperadores del Futuro cambiaron la cara triste de la recogida de materias primas en nuestra sociedad, a pesar de atravesar tiempos difíciles.
Para responder a estas crecientes necesidades en tiempos de sequía autoral tuvimos que incorporar artistas famosos que por primera vez incursionaban en estos géneros como Muñoz Bachs, Jesús de Armas, Rafael Morante, René Mederos y otros tantos. Pero ni con esa inyección de talento podíamos cubrir la demanda y entonces surgió lo mejor de todo: El Taller de Historietistas Aficionados para guionistas y dibujantes.
TRIBUNA DE LA HABANA, recién salida del horno en la capital de todos los cubanos, también se contagia con esta explosión creativa al apadrinar al “Grupo Aspirina” donde aglutinó lo mejor de dicha cantera humorística, dando a conocer nuevas firmas. A saber: Reynol, Narciso, Jota-jota, Lauzán, Laz, Lloyy, Lacoste y celebridades como el multipremiado Ares, actual vicepresidente de la UNEAC, o el querido Gerardo Hernández quien firmaba H. Nordelo antes de convertirse en uno de los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio.
El siglo XX se despidió de nuestro país con una debacle conocida como Periodo Especial o Doble Bloqueo que afectó todos los estamentos de la sociedad y el “Grupo Aspirina” de TRIBUNA no fue la excepción.
Manos solidarias del exterior se extendieron entonces a fin de crearles un espacio ante la crisis del papel en nuestra prensa.
El colega Guillermo Lorentzen Martínez (Guille) a fines de 1994 se adelantó tirándonos un cabo desde Centroamérica, con una publicación al estilo del Grupo Aspirina titulada LA PASTILLA, que circuló en Guatemala; mientras con similar propósito en México el querido colega Arturo Kemch, director de la revista CHOCARREROS, nos tendió la mano con su ambicioso proyecto de la “Unión iberoamericana de Humoristas Gráficos” y su órgano oficial HUMORIS CAUSA entre 1997 y 1999.
Como hemos visto el simpático Grupo surgido en TRIBUNA a fines del siglo XX, tuvo repercusiones internacionales en tiempos difíciles. Por tanto, hoy rindo homenaje a ambos dos: el órgano oficial de la capital y esa minúscula pastilla, hoy más necesaria que nunca para combatir la neuropatía, la pedantería y otras tías similares que nos acechan en tiempo real y por todos los medios.

MADRE SOLO HAY UNA



El primer domingo de mayo se celebra en nuestro país “El Día de las Madres”, razón por la cual el Círculo de Abuelos “16 de abril” radicado en el parque Santos Suárez del municipio 10 de Octubre, organizó ese día una excursión al Parque Zoológico Nacional en las afueras de la capital.
La instalación inspirada por Fidel venía a enriquecer lo logrado por el antiguo Zoológico de 26, famoso por los venaditos de Rita Longa, que nos daban la bienvenida en su propia puerta. Este nuevo parque nos permitiría apreciar los animales libres en su propio hábitat. Recuerdo que poco antes de su inauguración, algunos bromistas promovieron cierta encuesta donde se indagaba la existencia o no de una jirafa en el antiguo Zoo del Vedado y algunos incautos cayeron en la trampa.
Falso: Los primeros ejemplares machos y hembras de la familia Girafidae llegaron provenientes de Tanzania en 1980. Eran nativos de las praderas subsaharianas que se extienden desde Kenia, Etiopia, y Somalia hasta el Cabo de Nueva Esperanza. Aquí se les habilitaron espacios abiertos parecidos a los autóctonos y mientras los recorríamos en el ómnibus del Parque me vino a la mente un trabajo publicado hace pocos años en GRANMA, por el Dr. Orfilio Pelaez, donde daba cuenta del nacimiento en dicha (pradera africana) de un ejemplar del sexo femenino con lo cual sumaban tres las hembras nacidas en Cuba desde 2009.
Según el investigador, dicho parto fue natural y tanto la cría como su progenitora se hallaban, en buen estado, pero bajo observación por técnicos y veterinarios del centro.
Como cosa curiosa, el nombre de la bebé jirafa saldría de una actividad programa para los niños con motivo de celebrarse el Día Mundial del Medio Ambiente y con ello se aumentaba la cría a diez jirafas–-tres machos y siete hembras--habiéndose donado un ejemplar masculino al Zoo de Ciego de Ávila.
Recordado este hecho en fecha tan especial quise comentarlo con Yoan, el atento y bien documentado guía que nos acompañó durante todo el recorrido, quien nos sorprendió con una curiosidad mayor y que consta en los archivos del parque.
Nos dice el especialista: “La jirafa reticulada tiene una longevidad promedio de 18 años en vida libre y 28 en cautiverio, por lo que se debe tener un especial cuidado en el mantenimiento de su salud y programar debidamente su pareo; de ahí que poco después de la donación tanzana en 1980, se logró aquel primer parto en Cuba de una hembra. El hecho resultó un verdadero acontecimiento acordándose bautizar a la jirafita con el nombre de la periodista cubana que reportó dicho alumbramiento: Adelfa Fiallo Pestano”. 
La bebé fue por tanto hija de emigrantes africanos y la primera de su especie en Cuba. Con estos datos en la agenda y la foto de una “Giraffa camelopardalis reticulata” me lancé en la búsqueda de la colega que dio fe de vida a tan peculiar alumbramiento y nada menos que en esta fecha tan privilegiada del primer domingo de mayo, pero confieso que me han resultado infructuosas las pesquisas.
Por ello acudo a mis fieles vecinos a que--de ser posible--localicen y de paso nos trasmitan un caluroso saludo a la privilegiada Adelfa Fiallo en este Día de las Madres. 
Y los dejo ahora en manos de mis queridos vecinos. “Chao”.

¿RÁPIDO Y FURIOSO?


A quienes me acompañen en este viaje marcha atrás, deseo aclararles que ningún tiempo pasado fue mejor; a lo sumo--distinto y diferente--por lo tanto pudiéramos catalogarlo como lento y ruidoso o pánfilo y amoroso, pues nos referiremos al venerable tranvía.
El Dios Cronos es indivisible, sin embargo somos esclavos de las ciencias y para estudiar la Historia hubo que subdividirla, por ejemplo: Antigua, Media, Moderna, Contemporánea, y la actual, también Rápida y Furiosa.
Yo no tengo historia sino histeria y algún día se las contaré para que se diviertan.
Nací en tiempos del Machadato, es decir durante las vacas flacas para hacendados y ganaderos; al resto--solo nos tocaba harina con boniato--pero prefiero definirla como la Edad del Adoquín.
Me explico: Si la familia es la célula básica de la sociedad y nosotros seres sociales; el barrio sería el segundo paso en la escala social. De ahí que mi padre—emigrante asturiano--igual que el de Teresita Fernández y Liuba María Hevia, siempre recordaba con morriña a su terruño y era activista de sociedades de beneficencia y recreo como el Centro Asturiano de La Habana.
Pero por entonces existían otras muchas sociedades de negocios ya fuesen anónimas, limitadas, en comanditas o secretas, pero lucrativas por lo general. Contemos además el socio individual—ese del barrio—que no está en ná y que derivó en el actual acere.
¿Por qué entonces la definición de la edad del adoquín? Muy sencillo: Toda mi niñez transitó en Luyanó--área de un barrio obrero del actual municipio de 10 de Octubre--comprendido entre las adoquinadas calzadas de Luyanó—al sur—y la de Concha—al norte-. El resto era nuestro “casco histórico intramuros” con calles de tierra donde algunos adultos fumaban “Regalías el Cuño” o “Competidora Gaditana” y otros—los menos—mariguana, de noche y a escondidas.
Sin embargo los niños, correteábamos alegremente y jugábamos pelota o balompié sin peligro alguno entre acera y acera a excepción de ambas calzadas señaladas al principio. Lo más que podía circular por aquel primitivo entorno era el carretón del carbonero o el mensajero de botica en su inseparable bicicleta. Pero siempre en horario extracurricular, pues para recordárnoslo estaba el policía de a pie, ése de tolete en ristre y enemigo jurado del pitén de pelota durante el horario de clases.
Singular personaje dicho “agente de la austeridad” quien vivía de la picada, pues era recompensado por el bodeguero de la esquina con su “fuma” del día, o por el inquilino de la mesa de apuntaciones con teléfono incluído--el bolitero—quien le apuntaba al gendarme su  numerito de la suerte completamente gratis. Claro, más privilegiados eran  los policías del Barrio de Colón que “se ponían las polainas” con los aportes prostibularios.
A la era del adoquín en mi barrio siguió la edad del chapapote, con la pavimentación de calles transversales como Villanueva, donde pasaba la ruta 7; o Fábrica, recorrido de la 8.
Pero esta vez no se trataba de tranvías sobre rieles; sino guaguas de palo que respondían al epíteto ”Cooperativa de Ómnibus Aliados”, tal vez influenciada por aquella Guerra Mundial, donde los aliados vencieron a los nazis.
Muchos de esos transportes colectivos y por lo general abarrotados cubrían sus rutas por una ciudad inflacionaria que se iba convirtiendo en “la capital de todos los cubanos” que Formell le puso música, con sus ventajas y sus nuevos barrios--más populosos que marginales—. Pero eso corresponde a una etapa posterior, sigamos pues con las calzadas de mi niñez.
Recuerdo que la ruta del tranvía L-1 (Luyanó Malecón) bajaba por la adoquinada rúa homónima en sus 9 puntos—máxima velocidad registrada entre rieles hasta entonces--con el natural estruendo en noches apacibles, o el engorro de soltar uno de sus dos troles en el intento.
Este accidente ofrecía un nuevo espectáculo totalmente gratuito a los pasajeros pues el conductor--con toda la puntería de un prestidigitador o un arquero--debía colocar el troll en su lugar original ante el aplauso de los viajeros-espectadores y recibía entonces el aplauso colectivo para continuar el recorrido.
El verdadero enemigo del tranvía siempre fue el apagón—resultando petrificado tanto de día como de noche.
Sin embargo, una de sus virtudes era ser el embajador del amor sobre ruedas: Si viajar en guagua –y posteriormente en camello—resultaba una tortura. El tranvía significaba todo lo contrario pues, nadie estaba apurado y era mucho más fresco y confortable que el resto de la transportación colectiva de entonces.
Por tanto, invitar a un paseo en tranvía en una noche estrellada a la dama preferida, era prácticamente una declaración de amor, y si la súplica era correspondida, casi seguro correspondía al sí definitivo.
Debemos aclarar que la desaparición del adoquinado callejero surge mucho antes que la del tranvía, producto no sólo de las nuevas tecnologías, sino también de la protesta popular de los años treinta ante la corrupción, el despotismo y la represión armada del gobierno, que dieron lugar a las famosas “tánganas” callejeras de los estudiantes y del pueblo con la utilización de los adoquines como efectiva arma de defensa.
Aproximadamente veinte años más tarde, el pueblo salió de nuevo a las calles —ya desadoquinadas— para repudiar ciertas desvergüenzas del gobierno auténtico de Prío Socarrás, al descubrirse el fraudulento negocio que se ocultaba tras la sustitución de los tranvías por ómnibus de combustión interna, popularmente conocidos como “enfermeras” debido al color de su carrocería.
La dictadura de Batista heredó los beneficios de dicha superchería, entre otras desvergüenzas de la pseudo-república bananera al uso, pero ya la consigna “Vergüenza contra dinero” de Chibás había tomado cuerpo en la Generación del Centenario y el próximo combate no se limitaría a luchar solo con adoquines en las calles de la capital, sino en todo el territorio nacional y con las armas de combate en manos del pueblo.
Sean pues en estos días de robótica, con teléfonos inteligentes y espectáculos disfrutados en tiempo real y 3-D, o de ese paladar donde se sirvan platos a la carta tanto por robots como por androides rápidos y furiosos, y que nos recuerden a ese venerable Luyanó-Malecón–tal vez un poco lento y ruidoso--pero mucho más sereno y placentero que los antiguos automóviles y los actuales autómatas.