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20 ago. 2011

LA GRAN MANZANA (2)

El mes pasado, en el trabajo titulado “La Gran Manzana” , ofrecimos una versión fotográfica de la estatua de La Libertad a nuestro paso en ferry por la rada newyorkina, y prometimos otra más íntima y personal. Aquí va:
En primer lugar, dicho monumento no tiene nada que ver con este mundo actual de “Tanto tienes, tanto vales” pues fue un regalo del pueblo francés al norteamericano con motivo de cumplirse el centenario de su independencia (4 de julio de 1776). Y montada en la isla de Bedloe diez años más tarde, es decir en 1886. En aquella época ya había corrido mucha sangre en nuestra guerra necesaria contra España, y el sensacionalismo periodístico gateaba en la prensa yanqui, con destaque para los hechos de sangre. Ella, --la estatua--, por su enorme tamaño también tuvo que ser descuartizada para poder ser trasladarla en barco hasta las costas atlánticas de Estados Unidos.
Hoy, sería una indocumentada más según las Leyes de Inmigración, y a tenor con la de Ajuste Cubano, considerada pies secos o mojados, según la conveniencia. Me imagino que para lograr el “Sueño Americano” la madame gala haya tenido que tomar clases de inglés en diez lecciones, como cualquier cubanito “exiliado”.
La obra podría considerarse como un concierto a cuatro manos entre el escultor Frederic Bartholdi y el ingeniero Gustave Eiffel, quien tres años más tarde aumentaría la parada con su parisina Torre Eiffel.
Esta armazón de hierro apuntalada con columnas de acero mide exactamente 46 metros de altura entre las sandalias y la antorcha, pero si agregamos los 47 del pedestal, se eleva a 93 metros por sobre el nivel del mar, pudiendo ser visible sin cuadratura alguna en 25 kilómetros a la redonda.
Hasta aquí algunas pinceladas morfológicas y biográficas del monumento.
Mi interpretación gráfica, ustedes mis queridos vecinos, han podido contemplarla a lo largo de esta lectura, por eso al principio prometimos que íbamos a ofrecer otra más cálida, y humana que la del frío metal con que fue construida; o sea, sumada a la solidaria campaña por la ¡LIBERTAD DE LOS CINCO! Que en buen inglés no es más que ¡FREE THE FIVE, OBAMA!

CAYO HUESO NO EXISTE (1)

El cubano es curioso por antonomasia. A tal punto que si pudiera hablar en el alumbramiento le hubiese preguntado a la comadrona: --¿Dónde estoy?-- Y es bueno que así sea porque preguntando se llega a Roma. Dígamelo a mi que, aunque nunca he visitado la capital italiana, a los ochenta años, la curiosidad me llevó a conocer a mi nieta en los Estados Unidos.
Esta misma expectación la compruebo en mis compatriotas a partir del regreso al terruño. El intenso bombardeo de preguntas que he recibido desde mi regreso es sólo comparable al de las bombas de la OTAN contra Libia, y casi siempre es la misma interrogante: -¿Qué fue lo que más te sorprendió?
Por lo general los curiosos han quedado más estupefactos que antes porque las respuestas mías han sido igualmente inesperadas. Confesar que tres meses en Miami y tres días en Nueva York no me tomaran por sorpresa, parece una falacia. Para un periodista veterano no resulta ilógico si ha dado bastante rueda por el mundo, pero alegar que lo más inesperado haya sido Cayo Hueso, sí resultaba un asombro para todos ellos.
Y me explico: En primer lugar. Cayo Hueso no existe. Su nombre es Key West, y no es tampoco el último de las casi 200 millas de islotes que se extienden hacia el sur más allá de tierra firme, empezando por Virginia Key hasta el último de ellos, Dry Tortuga, considerado hipotéticamente vírgen y mártir.
El mayor de ellos, Cayo Largo se hizo famoso en 1948 cuando filmaron allí Humphrey Bogart y Lauren Bacall su película consagratoria. Sin embargo, el que nos ocupa es el más occidental de la cadena y por tanto su nombre como explicamos antes es Key West. Se trata de una de las tantas cubanizaciones que acercan a la Geografía (west) con la Anatomía (hueso) por una aberración de la Fonética (espanglish)
En segundo lugar es el más cercano a nuestro país, del que nos separan solamente 140 kilómetros,-- más del doble de la distancia que hay entre él y Miami--, aunque allá insistan en acortar las distancias a millas, como también ocurre con las 90 de los pitchers en el beisbol.
Debíamos ir entre semana por causas lógicas. Sábados y domingos resultan casi imposible por la serpiente metálica de autos que pujan inútilmente por llegar allí, y lo mismo ocurre en los tranques del regreso a la pincha del lunes. Por tanto fuimos un martes y había que regresar el mismo día, así que sólo estuvimos unas cuatro horas en el cayo y dos de ellas con dolor en los callos, porque, al igual que nuestra Habana Vieja para disfrutarla bien hay que recorrerla en la guagua de San Fernando –un ratico a pie y otro caminando--. Me imagino la impresión que pudiera llevarse allí nuestro querido historiador Eusebio Leal, con tanto que le gusta “Andar la Habana”.
Por lo que a mí respecta, me encantó: Bajo el mismo sol tropical, el mismo cielo azul celeste y el bullicio de nuestras calles estrechas, compartimos aceras y bulevares con animales domésticos. Si La Habana es la capital de todos los cubanos y los perros, Key West es la ciudad de los gallos y lo que le cuelga del gallinero: En Cuba es famosa la propaganda para evitar accidentes con la imagen del niño detrás de la pelota cruzando una calle, allí la cosa es diferente.
En más de una ocasión presenciamos el frenazo de un automóvil ante el paso de una gallina, porque detrás de ella venía su distraída cría.
Al transitarla tal parece que el tiempo se haya detenido en ella a fines del siglo XIX. Hostales y bungalós de madera a ambos lados de sus paseos, todos ellos de uno o dos pisos perfectamente maquillados, a base de colorete blanco, con la sonrisa roja de sus tejas, contrastando con jardines o áreas verdes. El centro del pueblo lo cruzan aceras estrechas y pequeños establecimientos al estilo de la Habana Vieja, donde se oferta en cantidades navegables café, tabaco, y ron, al estilo cubano; --cosas de la publicidad-- porque todos allá y aquí sabemos que inmigración prohíbe la entrada de esos productos al país.
Para no cansarlos, Cayo Hueso está lleno de estatuas que interrumpen a cada paso al peatón con su gracia y colorido, porque a diferencia de la solemnidad acostumbrada producto del mármol o el bronce, son como monigotes de papel marché en colores, o maquilladas al estilo Max Factor Hollywood.
Aquí vemos un curioso transeúnte que se lanza al piso en la acera del cine “Atlantic” con el fin de ver desde lo más profundo a una Marilyn Monroe, fajándose con el viento del subway neoyorquino en aquella comedia de adulterio con censura tipo 1955, “La Comezón del Séptimo Arte”. Pero no es la única estatua que yo sepa; existe otra de ocho metros de altura frente al “Chicago Tribune” y en ambas se repite la misma escena filmada por Billy Wilder, para publicitar la película y de paso despertar las testosteronas machistas con ese ícono del “Sex Symbol” que fuera Marilyn Monroe.

Tremendo susto pasó mi nieta de un añito, al tropezarse en la entrada de un establecimiento de efectos marinos. Habían colocado allí un esperpento “fricky” hecho de esponjas para promocionar su venta. Recordemos que el Cayo fue durante un tiempo el primer exportador de esponjas para toda la Unión, hasta ser desplazado por Tampa. Diariamente, mientras me enjabono cuando me baño con una de ellas, recuerdo aquella escena.
¿Y qué decir del monumento colosal a los dos bailadores de mambo, rumba, o cha-cha-cha frente a la escalinata del Museo de Arte?, o ese marino barbudo, pipa en ristre y gorra de visera, descansando en un banco del viejo muelle al estilo del John Lennon cubano, pero en technicolor.

Dice el viejo enterrador de la comarca que Hemingway llegó al Cayo por primera vez en la primavera de 1928 y se deslumbró por la captura allí de los grandes peces oceánicos. Según lugareños, el Papa conducía un auto a lo largo de 20 millas para pescar en los puentes, muelles y embarcaderos de No Name Key; y se aclara que cobró su primera aguja en Dry Tortuga. Aventuras que se extendieron hasta 1932 cuando comienza sus pesquerías con el “Pilar” en aguas de Cojímar y la cayería norte cubana. Ha descubierto un Nuevo Mundo en La Habana de la que se queda prendado para siempre, con un daiquirí en la izquierda y un mojito en la diestra. ¿Sabe Dios por qué lo hizo?... Tal vez el profeta San Francisco de Paula asomado a La Terraza, sea el único que pudiera explicar ese misterio.
Lo que sí sé, porque lo comprobé en este viaje, es que actualmente al Papa se le sigue recordando en la versión “cayohuesera” del “Sloppy Joe”, con fotografías y detalles que colman las paredes del bar, en una inundación gráfica solo interrumpida por el tañer de la campana situada en la caja contadora, anunciando que un nuevo cliente cayó en el jamo.

Allí otro cayuco, --¿se llaman así los habitantes de los cayos?-- me contó que este nuevo “Sloppy Joe” del lugar, no se parece en nada al antiguo, donde cientos o miles de ajustadores colgaban del techo, como estandartes de otra época en que las pepillas bilingües de entonces se despojaban de sus “sostenes” al pasarse de tragos o de otros alucinógenos. Pienso que el “gancho” desapareció en la medida en que hoy, ellas le dan el pecho a la situación, y apenas usan esas prendas íntimas debido al calentamiento global.
Del famoso mojón de Key West hay mucho que contar. Repito, para que quede claro: --Mojón, guardacantón, hito, poste, o coto--, el cual señala el lugar exacto que marca las 90 millas de distancia entre nuestros dos países. Es fácil de encontrar por la larga fila de turistas y curiosos que esperan su turno para la consabida fotografía grupal del recuerdo.
Me topé con otra sorpresa a solo unos pasos de dicho monumento:
Una pequeña caseta pintada de blanco que pasaba inadvertida para los ojos de cientos de visitantes, pero el olfato periodístico me llevó hacia aquel pequeño local donde, seguro había gato encerrado. Me acerqué a la tarja conmemorativa, saqué mis gafas de aumento y leí con mucho detenimiento y no poca sorpresa. Como posiblemente la reducción fotográfica no permite la correcta lectura del mensaje en la loza, nos hemos permitido la traducción del mismo, con mi limitadísimo Espanglish:
“…27… La Cabaña del Cable…”“…Esta estructura de concreto fue construida en el territorio continental y transportada por el ferrocarril de Flager hasta el cayo en 1917…” “…El propósito era proteger la conexión entre este sitio y las 125 millas de cable telegráfico que vincularía a Key West con La Habana, Cuba…” “El primer mensaje internacional se transmitió a través de un cable similar durante las Pascuas de 1900…” “…John W. Atkins llamó a Cuba y tras un largo silencio Cuba respondió: --No nos entendemos…” “Circa 1917”
Han pasado casi 111 años de aquel acontecimiento… Y todavía seguimos sin entendernos. Finalizo anunciando sorpresas mayores que nos reservó Cayo Hueso en mi visita, las cuales fui descubriendo tarja tras tarja.

SORPRESAS QUE DAN LOS HIJOS

El espacio·”Aventuras” de la televisión Cubana era el preferido de mis hijos allá por 1964, cuando se pasaban los episodios de “Robin Hood”; Paquito de siete años, era uno de los más entusiastas, y se inspiró en el personaje de los bosques de Sherwood, para plasmarlo en un simpático dibujo que mandé a grabar para utilizarlo en la invitación a la fiesta de su cumpleaños. Mi esposa guardó una de ellas como recuerdo, y ahora quiero compartir con ustedes, mis vecinos de siempre, esa primera sorpresa.
No era la primera vez que esto sucedía, en el trabajo titulado
CARICATURISTAS BAJO AMENAZA NUCLEAR, contamos una anécdota de ese mismo niño: Recuerdo que yo desconocía a fondo el desarrollo de sus aptitudes artísticas, y años más tarde, al terminar la enseñanza primaria, de pronto se me aparece con el título de ingreso a la Academia de Arte San Alejandro, adonde se había presentado por su cuenta. ¿Cómo es posible que eso hubiera ocurrido ante mis propios ojos sin darme cuenta? Así era de talentoso y discreto.
En otra ocasión cuando Ángela Davis vino a Cuba se le organizó en La Rampa una exposición de homenaje con retratos de artistas y diseñadores profesionales, --él, adolescente aún— presentó una obra con la técnica del puntillismo y la misma sorpresivamente fue seleccionada por la propia luchadora norteamericana para llevarla consigo a su país.

Por sus propios méritos académicos más tarde obtiene una beca para continuar sus estudios en Kiev (URSS), y estando allá, un buen día José Luis Posada, presidente del jurado del Concurso 13 de Marzo, organizado por la Universidad de La Habana me llama telefónicamente para felicitarme por haber obtenido el premio de grabado, a lo que le contesté incrédulo:
--¡Gallego, estás equivocado, yo soy autodidacta y jamás he grabado nada!
A lo que él me contestó con la sorna acostumbrada:
--¡Ya sabía yo que no podías ser tú, con un trabajo tan exquisito!
Ambos nos reímos como siempre y a continuación le aclaré que el aludido podía ser mi hijo que tenía mis propios nombres y apellidos.
El caso es que sus compañeros de estudios habían presentado obras suyas en dicho concurso sin su conocimiento. El premio consistía en una semana en Varadero y el único de la familia que no pudo disfrutarla fue precisamente su autor, que se hallaba en el extranjero.
En otra oportunidad su primera exposición personal titulada “Ciudad Antigua”, a la que asistió toda la tribu, fue inaugurada personalmente por Eusebio Leal en noviembre de 1989. Pero la cosa no quedó ahí, pues para sorpresa de todos, semanas después, el Historiador de la Ciudad dedicó uno de sus programas “Andar la Habana” de la televisión nacional, a reseñar la muestra.

En diciembre de 1985 se crea la por la UPEC la Editorial Pablo de la Torriente, que en sus colecciones periodísticas incluía el humorismo gráfico y la historieta.
Pues bien, en la Edición No. 2 de 1989 la revista PABLO publica una historieta de seis páginas titulada “El Último Caso del Inspector”, fechada en junio de ese mismo año, Se trataba de una historieta-homenaje al prematuramente desaparecido escritor, guionista y poeta Wichy Nogueras.

El trabajo consistía en narrar gráficamente la obra del mismo nombre sin ninguna otra apoyatura que la propia poesía de Wichy, y sin perder el suspense de un “thriller”. El trabajo había obtenido el primer premio de historieta dramática inédita del Concurso de Historietas “Fidel Morales”, del VIII Salón Nacional de Periodismo 26 de JULIO de ese año, así como el premio de la Editorial Pablo de la Torriente, en 1989.
El impacto causado en los amantes del cómic permeó también el criterio de los participantes del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietas, entre los que estaban el maestro uruguayo-argentino Alberto Breccia, el editor vasco Ernesto Santolaya, y Dario Mogno, editor e investigador italiano. Ello se evidenció en una entrevista que hiciera la periodista Paquita Armas al maestro Breccia como colofón de su visita a nuestro país.

Avanzado el interrogatorio la entrevistadora dejó caer la pregunta clave sobre su valoración de la historieta cubana, y con toda la autoridad de su larga experiencia, Breccia respondió:
“Tiene atraso por falta de información; no creo que por falta de calidad… Con proyectos como éste del Primer Encuentro Iberoamericano de Historietas pienso que estarán en contacto con lo que se está haciendo en el mundo…”
A lo que la periodista insistió: --Sin compromiso… ¿Puede señalar algún autor? Y Breccia sin pensarlo mucho contestó: “…A vuelo de pájaro, no con un estudio profundo, pienso que la historieta de Francisco Blanco (hijo) sobre un poema, marca un hito… Es una puerta que se abrió…”
Amante de las flores y los animales, lector furibundo y genial adaptador al comic de obras de Borges, Poe, Rulfo, Lovecraft, Onetti, Carpentier y García Márquez, entre otros consagrados. Fundador de la Escuela Panamericana de Arte que dio lumbreras como José Muñoz y Alberto Durañona, y muchos más; quiso también crear un Instituto de Arte capaz de formar profesionales integrales pues incorporaba además clases de teatro, cine, y literatura.

De aquel primer encuentro celebrado en La Habana, surgió la necesidad de crear la Asociación Latinoamericana de Historietistas con sede en Cuba y a Alberto Breccia su Presidente de Honor. El ejecutivo lo formarían Manolo Pérez Alfaro, presidente ejecutivo; Francisco Blanco Hernández, vicepresidente ejecutivo; y los secretarios por países: Waldimiro de Castro Santos, de Brasil; Mario Lucioni, de Perú; y Ricardo Peláez, de México.
El desengaño ocurrido a Breccia al no materializarse su proyecto de un instituto Integral de Arte; ocurriría exactamente igual en Cuba como consecuencia de la crisis del llamado periodo especial que nos azotó desde ese mismo año. En 2003 nos enteramos del fallecimiento del maestro, y junto con él murieron también nuestros sueños y proyectos de una Asociación Latinoamericana de Historietistas.
Debo aclarar que si Paquito fue mi hijo sorpresa por todo lo contado hasta aquí, eso no quiere decir que los otros dos --Elsie y Darío-- no me hayan dado igualmente gratas satisfacciones como él. A mis ochenta noviembres puedo sentirme orgulloso de todas estas sorpresas que me han brindado hijos, nietos y biznietos.

LOLÓ DE CUERPO ENTERO

En una reciente semblanza de Gabriel Bracho Montiel, el primer director de PALANTE, tuvimos que recurrir al colega Ñico, para reflejar su singular forma de sentarse entrecruzando las piernas como un etcétera.
El hecho nos hace meditar que la caricatura personal tiene muchas variantes y no se limita a captar los rasgos esenciales del rostro, sino del modelo en su totalidad. Pongo de ejemplo mi propia experiencia en esa categoría del humorismo gráfico. Algunos premios he obtenido en mi larga carrera, sin embargo muy pocas obras me han dejado satisfecho, y una de ellas pongo ahora de ejemplo.
Se trata de María Luz de Nora, más conocida en el periodismo por su seudónimo de Loló de la Torriente.
Ya admiraba sus trabajos en la prensa desde mucho antes de 1962, cuando por primera vez la vi aparecerse en la redacción del periódico EL MUNDO, y a partir de entonces visita casi diaria al despacho de Luis Gómez Wanguemert, por entonces director de la publicación.
Novato aún, desde la mesa de dibujo, su graciosa figura captó de inmediato mi atención: Bajita, con cierta forma particular de pararse, y un cómico rostro semioculto tras gruesos lentes, inspiró la carícatura que en 1965 presenté en el salón Nacional de Humorismo. No obtuve ni tercera mención; creo que ni siquiera llamó la atención de los miembros del jurado, pero aquella experiencia dejó en mi joven carrera una cierta satisfacción que ahora comparto con mis asiduos vecinos del blog.
Pero, ¿quién era ese cómico personaje que tanto me había impactado? Loló nació en agost
o de 1907 en Manzanillo, pero de niña la familia se trasladó a La Habana donde cursó la primaria. A los 16 años ya participaba en el Congreso Nacional de Estudiantes y en el de Mujeres, algo inusual por aquellos tiempos. En 1929 se doctoró en Derecho en la Universidad de La Habana y cursó Filosofía y Letras, carrera que tuvo que continuar en México, donde finalmente se graduó.
Como militante del Partido Comunista de Cuba ocupó cargos de dirección en la COC (Confederación Obrera de Cuba) y participó activamente en la lucha contra la dictadura de Machado. Invitada por organizaciones obreras en 1934 visitó Estados Unidos, de donde fue deportada y a su llegada a Cuba encarcelada por más de un año.
De su estancia en tierras aztecas quedó la amistad indestructible con Diego Rivera, en cuya casa vivió por más de diez años y donde culminó un valioso estudio crítico-biográfico del insigne muralista. A su extensa labor periodística, donde aún se recuerda la sección “Esta es la Historia” de la revista BOHEMIA, o sus aportes a la página literaria de EL MUNDO, donde se destacó junto con Ángel Augier, Samuel Feijóo, Salvador Bueno, González Manet, y otros de igual brillo; habría que agregar sus aportes a la docencia en la Cátedra de Literatura Hispanoamericana en la Escuela Superior para Maestros.
Agradezco los aportes que hiciera en este recuento biográfico otro que también se las trae, el fraterno Xosé Neira Vilas, gallego de cuna y cubano de corazón. Pero, aquí no termina mi experiencia.
También de cuerpo entero, y sin mucha repercusión pude captar el perfil de un Alejo Carpentier como para chuparse los dedos, ya que su rostro inconfundible y su peculiar deje afrancesado al hablar lo caracterizaban; sin embargo logré capturarlo íntegramente en la forma de pararse erguido sobre sus largas extremidades sin apenas acentuar los rasgos faciales.

Otra que en mi criterio también llena estos requisitos es la que bien pudiera titularse caricaturista caricaturizado. Es decir, la imagen de Pedro Pablo Oliva en el sillón de mimbre de su querido hogar pinareño, bajo el peso satírico de esa enorme piedra en la cabeza. Quería dejar constancia de estos pocos ejemplos, que como algunos más, naufragan en las aguas profundas de mi desmemoria. Y con ellos demostrar que no siempre es posible, pero a veces se logra una caricatura de cuerpo entero.

EN POCAS PALABRAS

LA ECOCHINCHE
Los cambios que se esperan en el trabajo por cuenta propia a partir de los lineamientos del Sexto Congreso del Partido, llenan en estos días los principales espacios informativos de nuestros medios, pero también es el comentario del ciudadano de a pie, ése que aporta sus propios criterios en el diario y coloquial diálogo sobre un asunto que nos afecta a todos.
Esta situación me recuerda
la portada que realizamos para el semanario PALANTE el 15 de agosto de 1963,--48 años atrás, y que reproducimos a continuación. El diseño de la misma representaba un lugar bastante inaccesible,--la cima de una loma—donde se había ubicado una empresa fantasma, dentro de un mísero bohío aislado del mundo. El letrero promocional se explicaba por sí mismo: ECOCHINCHE, (Empresa Consolidada de Chinchales y Timbiriches).
En una intervención pública días después, nuestro Comandante en Jefe se apoyó en dicha sátira para fustigar esa tendencia absurda que se venía desarrollando por aquella época y que, a la larga se impuso para desarticular completamente la red de comercio minorista en manos particulares, sin la contrapartida de una distribución adecuada en todos los niveles de la población.
Con las mismas manos que otrora realizara aquella caricatura, ahora aplaudo las medidas que se vienen tomando para autorizar y legalizar, cientos, tal vez miles de chinchales y timbiriches que tanta falta nos hacen para diversificar la oferta, y acercar productos y servicios al consumidor.
¡EN PAZ DESCANSE LA ECOCHINCHE!

BARACOA: MAS JOVEN QUE NUNCA
Medio milenio, Cinco siglos, Quinientos años, se dicen rápido, pero representan una eternidad para nuestro meteórico paso por este mar de lágrimas.
Pues bien, este lapso es precisamente el que celebramos el pasado 15 de agosto en la ciudad de Baracoa, la más oriental del país originalmente bautizada como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, y conocida popularmente como Ciudad de las Aguas, o la Primada de Cuba. Cristóbal Colón la descubrió en 1492, pero tocó al Adelantado Don Diego Velázquez, el honor de fundar allí la primera villa de Cuba en 1511.
A sus bellezas naturales como el Yunque, esa meseta que parece cortada a ras de un sablazo por el propio Conquistador; se suma la tupida vegetación de sus macizos montañosos donde flora y fauna se disputan el protagonismo de una escena de ensueño sólo acallada por las turbulentas aguas del Toa, el río más caudaloso de Cuba. Tierra fértil y generosa donde aún quedan restos del casi extinto marañón que aprieta la boca y nos sirve de inspiración para nuestras habituales semblanzas costumbristas.

El índice de precipitaciones, el más alto del país convierte a Baracoa en el territorio por excelencia en la siembra de cocoteros y cacaoteros para degustar las exclusividades del chocolate, o los cucuruchos de coco. Otro plato único y bacán de la cocina baracoense es el bucán de plátano verde.
Pero sigamos enumerando las primicias que caracterizan a Baracoa: Al convertirse en la villa que inició por la espada el proceso de colonización en Cuba. Recibió la primera bendición con los rezos del Padre de las Casas, y la Cruz de la Parra, es la única longeva que se conserva en pie, de las veintinueve levantadas por el Descubridor Cristóbal Colón durante sus viajes por el Nuevo Mundo.
Fue también el territorio que acogió el primer exiliado político del Nuevo Mundo, cuando el cacique Hatuey, huyó de La Española, enarbolando el “hacha de la guerra” contra los invasores, para venir a morir en la hoguera de la Santa Inquisición, sentando un funesto precedente para la rebeldía autóctona, pues años después Guamá, otro cacique tan foráneo como rebelde corrió la misma suerte.
La lírica tuvo también aquí su debut con el poema “La Florida” surgido de la pluma de Fray Alonso de Escobedo, mucho antes que Juan Ponce de León se lanzara a la aventura de la Fuente de la Juventud para dar de narices con la península del mismo nombre, también habitada por gente rara y semidesnuda como los seminolas o los miccossuquis.
La ubicación de Baracoa a orillas del Paso de los Vientos permitía desde entonces a sus habitantes en días claros que pudieran divisar las costas de Haití y en noches oscuras las llamas bicentenarias de la primera revolución de negros esclavos en el mundo. Como consecuencia directa, Baracoa acogió las primeras plantaciones de café negro, sembradas por colonos blancos en la estampida famosa de aquella revuelta étnica.
Por todo eso y mucho más Baracoa recibe felicitaciones de Cuba y el mundo entero al son de la emblemática musicalidad y la gracia de su “Guajira guantanamera”.

4 ago. 2011

QUIEREME MUCHO

Conocí a Fresquito Fresquet en los agitados días del triunfo de la Revolución cuando coincidimos en la redacción del periódico EL MUNDO, yo como caricaturista editorial en sustitución de Antonio Prohías, y él a cargo de la página Infantil del suplemento dominical del diario.De esa época conservo un bolsilibro de su autoría que podría tal vez considerarse incunable del humorismo revolucionario cubano, pues recopila sus cuentos satíricos publicados en EL PITIRRE entre 1959 y 1961. La copia de la portada y portadilla de dicha obra que ahora les muestro, son más que explícitas.
Teníamos además vidas separadas, él formó parte del equipo que fundó el semanario EL PITIRRE suplemento humorístico del vespertino LA CALLE, y yo como dibujante de la Agencia de Noticias Prensa Latina. Sin embargo fue la fundación del semanario de PALANTE Y PALANTE en octubre de 1961 la que nos unió definitivamente.
En aquella locura juvenil en la que hasta un proyecto de orquesta humorística se diseñó, Fresquito y el que les habla, formamos una pareja de comediantes, que a los chispeantes diálogos, agregábamos caricaturas de actualidad a tiza limpia, volcadas en pizarrones improvisados. Así, en plural, porque fueron muchos los centros de estudio y trabajo los que aplaudieron nuestras bisoñas representaciones. La imagen corresponde a la visita que hiciéramos a una exposición en La Habana. Entre ambos, el caricaturista argentino Oscar Conti (Oski), invitado por la Agencia de Noticias Prensa Latina a visitar nuestro país en tan lejana fecha como 1960. En la otra, una de esas actividades del CDR. Véase la numeración: Flores No. 160, frente a mi casa, en el Cerro. Fresquito de perfil y yo con traje oscuro. A mediados de la década del 60 dejamos de vernos con frecuencia porque él pasó a Dibujos Animados del ICRT y se presentaba en algunos programas televisivos como “Tránsito” y “Con las letras”.
Fue precisamente en 1966 cuando surgió la historia de amor “Quiereme mucho” que anunciamos en el encabezamiento, el mismo año en que nació el más pequeño de mis vejigos Darío. Quiso el destino que ambos sucesos se entrelazaran.
A fines de marzo fui a Miami invitado por ese hijo mío al cumpleaños de Miranda, mi primera nieta. Enterado de nuestra presencia en la ciudad, Lázaro Fresquet, (a) Fresquito, me localizó, más de cuarenta y pico de años después, para vernos de nuevo.
Ahora viene la sorpresa. Se presentó en mi lugar de estadía el pasado sábado 18 de junio, con su esposa Matilde Roig, una torta de nata, pastelillos y refrescos para celebrar anticipadamente el Día de los Padres, pues a la mañana siguiente yo regresaba a Cuba.

Si comparamos las fotos que nos tomamos hace unos cincuenta años con esta otra de ese día, se habrán podido dar cuenta del cambio favorable en esta última: Las primeras eran en blanco y negro y estas en tecnicolor.
Mucho se habló de viejos amigos, viejos tiempos, viejas caricaturas, de éxitos y fracasos, de sueños y realidades, pero mis ansiosos lectores merecen más que eso: La historia contada por su propia protagonista Matilde Roig de Fresquet, que en aras de la brevedad esta versión recoge sólo algunos párrafos:

“…A Cupido se le ocurrió aparecer en una de las ocasiones en que acompañaba a mi padre –director de la Orquesta de la Radio y la Televisión de Cuba—para hacer una grabación de un programa musical… Fue entonces que me invitaron a participar junto con mis compañeros de aula en el programa juvenil de televisión “Con las Letras”… Cuando asistí con el grupo al estudio, lo menos que me podía imaginar era tener delante de mi al afamado Fresquito Fresquet, quien me planteó su interés de hablar conmigo en relación con una caricatura que quería hacer de mi abuelo para el próximo Salón de Humoristas…” Aunque defectuosa ofrecemos una copia con fotografía de ambos publicada en un diario norteamericano en 1999. Hemos conservado el texto de pie de foto original precisamente porque aparece otro nombre muy ligado a ambos, el fotógrafo Fernando Lezcano (Lezcanito) del diario EL MUNDO.
Una pausa para aclarar que se trataba nada menos que del maestro Gonzalo Roig, reconocido autor de zarzuelas y canciones consideradas clásicos de la música cubana y mundial.
“…Le respondí que mis abuelos habían fallecido mucho antes, y en ese momento me pareció que a Fresquet se lo quería tragar la tierra y tartamudeando me preguntó: --¿Cómo, no es usted la nieta de Gonzalo Roig?-- Cuando le aclaré que era la hija del compositor y no su nieta, a él le volvió el alma al cuerpo. Luego me explicó que se había propuesto ganar el Premio Nacional de Caricatura de ese año, y necesitaba que yo le facilitara algunos datos y fotografías de mi padre…”
Así de temerario y decidido era él. Agárrense que ahora viene lo bueno:
“…A partir de entonces comenzamos a vernos con el propósito de que yo le prestara fotos de mi padre, a la vez que él me iba mostrando los bocetos que realizaba, pero sobre todo, hablábamos mucho, y obviamente, sin que nos diéramos cuenta nos fuimos enamorando y terminamos haciéndonos novios, mucho antes de que Fresquito lograra plasmar su pretendida caricatura. Entonces me prometió que si ganaba el Premio Nacional de Caricatura aprovecharía la oportunidad para pedir mi mano. ¡Vaya esperanza!, me dije, ¿Y si no gana, qué?..”
Una pausa para sonreírnos, y sigo con la narración. A Matilde le salió lo del bilingüismo y exclamó:
“…¡Believe it or not! Fresquet logró realizar una pieza insuperable y ganó el Premio Nacional con la caricatura de mi padre. Cuando éste llamó a Fresquet al periódico para felicitarlo e invitarlo a cenar, éste le contestó: --¡No sabe usted la alegría que me da Maestro, así de paso le pido la mano de su hija!—Después de que colgara el teléfono, mi padre me dijo: --Nene, este Fresquet es de verdad Fresquito. Le estoy invitando a cenar y de lo más fresco… ¡Me ha pedido tu mano por teléfono!”

Poco después se casaron. ¡Todos felices y a comer perdices!
Del matrimonio brotaron tres retoños: Cecilia, la mayor que nació en Cuba. Christian vino al mundo en Madrid, y Clift Angelo en Fort Lauderdale. La pareja abraza además cinco nietos que ella recuerda mientras acaricia la cabecita de la mía.
Hasta aquí el pollo del arroz con pollo. Aunque para finalizar, quisiéramos hacerlo con la copia de la caricatura personal premiada bajo el título de “El Maestro Gonzalo Roig”, obra que además de todos los galardones recibidos, tiene una dedicatoria de puño y letra de Roig a su hija Matilde el mismo día en que ésta partió con su pequeña Cecilia para España a fines de 1969. Y dice así: ”Para que no te olvides del feo de tu padre”.(FOTO).
Hemos dejado para el final precisamente una fotocopia de dicha caricatura, gracias a la generosidad de ambos durante nuestra reciente entrevista.
(Datos tomados de su propia voz y del trabajo titulado “Una Caricatura de Gonzalo Roig” publicado con motivo de su aniversario de bodas en “Diario de las Américas”(7-10-1999)

BRACHO, PALANTE, Y LOS GUSANOS

Cuando lo conocimos, jóvenes y entusiastas al triunfo de la Revolución, ya él peinaba canas en lo que quedaba de su incipiente calvicie, y sobre sus espaldas acumulaba un amplio dossier de periodista, humorista, y militante revolucionario al servicio de las mejores causas en su natal Venezuela.
Su nombre: Gabriel Bracho Montiel, nacido el 8 de mayo de 1903, en Maracaibo: A mediados del siglo ya se había destacado por sus certeros dardos en el espacio “Las Mentiras de Dominguito” –uno de sus seudónimos--, en las páginas de “El Morrocoyo Azul” durante más de un decenio.
Así lo recordábamos junto a Évora Tamayo, una de sus más cercanas colaboradoras en Cuba, quien dejó constancia de ello en la sección “Con Permiso de…” en nuestro querido PALANTE.
Gabito Chotiel –otro de sus seudónimos— lo ampliaba en una entrevista que le hiciera en Caracas el reportero Díaz Rangel: “…Tras el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez, lancé durante dos años el semanario “Dominguito” heredero natural de sus propias mentiras hasta una nueva amenaza a mis verdades; ésta de manos del futuro presidente Rómulo Betancourt, con su anunciada fórmula de “Disparar primero y averiguar después”. Conociendo de que pata cojeaba dicho mandatario, concluía Bracho la interviú con otra sentencia igualmente tajante: “...Si gana las elecciones Betancourt, me asilo…”
Así fue como ocurrió nuestro encuentro con él en La Habana de 1961. Eran tiempos tempestuosos también en nuestro país, pero aquí azotaban vientos de libertad, y tuvimos la suerte de acogerlo en nuestro refugio. La escoria que flotaba entre los restos de la antigua sociedad apostaba por la violencia, el sabotaje y otros muchos viejos conceptos, entre los cuales se cuestionaba la imposibilidad de hacer humorismo desde el poder.

Bracho, asumió el encargo de fundar y dirigir una publicación con esas características, y como Quijote moderno, fue el pionero de una causa dedicada a desfacer los entuertos que se le presentaban a la naciente Revolución. Los humoristas más bisoños bebimos de sus enseñanzas y respondimos con disciplina y entusiasmo a sus orientaciones.
Confieso que algunas de sus ideas nos resultaban cuasi descabelladas, como esa de brindar dos revistas en una a partir de la frase
“Palante y Palante”.
Según nuestra opinión, la idea de leer la publicación hasta la mitad, y virarla para empezar de nuevo desde el final hasta el centro, resultaba novedosa y hasta útil pues nos permitía ofertar dos portadas en vez de una, pero a la vez, los lectores se quejaban de una lectura que les resultaba engorrosa.
El proyecto duró apenas dos meses, pero se mantuvo el título del semanario “Palante y Palante”, que también resultó reiterativo, y años después quedó solo como “Palante” a secas. Así se ha mantenido hasta nuestros días, en que cumple su cincuenta aniversario a mediados de octubre.
Bracho nos dirigió hasta 1964, en que sintiéndose enfermo solicitó su liberación para regresar a su país. Al llegar a Caracas expresó: “Como los elefantes que se encaminan por sus propios pasos al cementerio, así yo vengo a morir a mi tierra”.
De nuevo acudimos a la memoria de Évora Tamayo para rememorar algunas de sus hazañas: “…Fue un hombre con atributos de creador. Con Miguel Otero Silva apadrinó “El Morrocoyo Azul”, donde impuso “Las Mentiras de Dominguito”…Colaboró en “Fantoche” junto al humorista Leo… En la década del 50 fundó “Dominguito”. Escribió la novela “Los guachimanes”, barbarismo por watchmen, es decir los vigilantes nativos que duermen durante el día y salen de noche para vigilar las riquezas petroleras gringas. Así como la pieza teatral “Los sin trabajo” un drama de actualidad aún en el Siglo XXI...”

Para mi resultó sorpresivo que dos años después de su fallecimiento, la revista “El Correo” de la Unesco en su edición XXIX. Abril de 1976, publicara un artículo titulado “Aventuras del planario antifreudiano y del gusanólogo metido a humorista”, cuya terminología me resultó curiosamente enmarañada, pero más aún el contenido del trabajo.
Resulta que la muy docta Universidad de Michigan en Estados Unidos, editó la revista “The Worm Runner´s Digest” y posteriormente “The Journal of Biological Psychology”, bajo la dirección del profesor James V. Mc Connell .
Ambas publicaciones se editaban por el mismo staff de profesores y estudiantes, lo que una abordaba los temas de forma científica y la otra descargaba sobre las lombrices, orugas, vermes, larvas, tenias y otros helmintos, con chistes, caricaturas y humoradas de todo tipo.

El éxito de las revistas fue inmediato, hubo incluso círculos científicos que se lo tomaron en serio, a tal punto que los editores decidieron dividir una sola revista en dos, quedando ambas mitades invertidas entre sí.
(La revista de Psicología Biológica) se leía hasta la mitad, tratando los temas de una forma científica. (El manual del gusanólogo) también avanzaba hasta la mitad, pero en sentido contrario y el tratamiento era humorístico.
El trabajo de “El Correo” es bastante extenso utilizando como protagonista el gusano plano común, platelminto, o planario; y va desde el estudio profundo de este invertebrado en los laboratorios de la Universidad, hasta la más hilarante descarga de sus hábitos y habilidades bajo la óptica de los jóvenes estudiantes que trataban por todos los medios de hacer buenas investigaciones… “Pero si no es posible, entonces publiquen montañas de mala investigación. Después de todo, el decano no se dará cuenta…”

Abordamos el tema por mera curiosidad. No queremos extendernos más porque no fue ése nuestro propósito y tampoco deseamos aburrir a nuestros vecinos. Sólo establecer la similitud entre ambos proyectos, el de Bracho de 1961, y éste de McConnell, que según expliqué antes, data de la revelación hecha por “El Correo” en 1976.
No sé quien fue primero si el huevo o la gallina. Lo que sí sé es que ambas publicaciones universitarias dedicadas al estudio del gusano, eran una copia al carbón del “Palante y Palante” creado por Bracho para abordar también a los gusanos de entonces en Cuba, pero poniéndolos al desnudo ante la opinión pública.

PITÍN EN UN TIN

El cubano en su cotidianidad ha aportado al idioma términos tan increíbles como el tin (unidad de medida mínima indescifrable.) Por eso en el caso del inmenso Pitín, habremos también de reducir el sufijo a su grandeza. Con sus dibujos fustigó a esos burócratas cuadrados que hemos sufrido y combatido siempre. Por el contrario, a él lo veremos siempre encerrado en sí mismo.

Tan modesto que en nuestros archivos no hallamos una foto suya personal, por lo que hemos seleccionado varias dónde él aparece encerrado en el círculo de sus amistades. En esta primera lo vemos asistiendo a una de aquellas interminables reuniones semanales de PALANTE para discutir los temas a tratar…En esta otra instantánea tomada en un memorable acto, se agrupan muchos maestros del humorismo gráfico cubano. Y ahí vemos también a Pitín en un círculo, muy cerca de dos niños colados --Elsie y Paquito, mis dos hijos--, que en estos momentos sobrepasan la media rueda.No sé si fue un sabio o un humorista el que inventó aquello de que “…El ser humano (hombre o mujer), se mide de la cabeza al cielo…”, dando a entender de que se crece a sí mismo, independientemente de su estatura. Lo mismo ocurre con esta otra frase relativa al cine silente: “…No es que le falte la palabra, sino que tiene el silencio…” Con la diferencia de que en este caso se conoce a la autora. Nuestra querida poetiza Fina García Marruz.
Ambos pensamientos tienen que ver con la persona a la cual nos referiremos en la semblanza de hoy. Nació en una fecha muy significativa de 1931, hace exactamente 80 años y recibió el nombre de Gustavo Prado Álvarez en la pila bautismal de su natal Ranchuelo en Las Villas. Era tan pequeño que desde entonces le llamaban Pitín. El tiempo se encargó de hacer coincidir su estatura con el apodo.
Tal vez esta información poco les diga a los lectores más jóvenes, pero si agregamos que así firmaba Pitín sus dibujos, la cosa cambia, pues bajo ese seudónimo se escondía el más fecundo de los colaboradores de “Palante” durante estos primeros 50 años de la publicación.
Habíamos cruzado armas como aficionados al comic y la caricatura durante las convocatorias a los Salones Nacionales de Humorismo antes de 1959. Por entonces yo era linotipista del periódico “El Mundo” y debutaba en la caricatura editorial tras la intervención revolucionaria de 1960. Él procedente de la publicitaria “Fergo-Arregui”, donde intercambió disparos humorísticos con los escritores Cardi y Zumbado. Pero también hacía sus pininos en el diario “Hoy”. No fue hasta la fundación del entonces semanario “Palante y Palante”, en octubre de 1961, que nuestros contactos se estrecharon en la fraternal emulación que allí se estableció para brindar a nuestro pueblo un humorismo de nuevo cuño.
En este empeño no estábamos solos, muchos han quedado en el camino, otros tantos escogieron diversos derroteros, pero si alguien se destacó desde el primer momento, ese fue el pequeño de estatura, amable en el trato, callado como una tumba, que se desplazaba como un fantasmita por la redacción, solo localizable tras la estela que dejaba el humo de su perenne cigarrillo en la comisura de una eterna sonrisa.
Y ya que hablamos de adicciones, debemos agregar la compañera inseparable de su fuma; la tacita de café humeante. Sin embargo, no era frecuente verlo en el bar como al resto de los humoristas, por lo que el tuvo menos jaquecas y lógicamente, dio menos dolores de cabeza al resto de los compañeros.
Siempre estaba allí donde más lo necesitábamos. Si lo sabré yo en mis quince años al frente de la publicación. Durante las reuniones temáticas que se celebraban, pocas veces hacía uso de la palabra. Tal vez una afección auditiva limitaba sus funciones, desarrollando la intuición más que el tímpano para captar los mensajes. Sin embargo, al día siguiente era el que mayor número de trabajos y con más acierto aportaba al colectivo. Centenares de portadas y miles de caricaturas salidas de su pluma son mudos testigos de estas opiniones. La calificación de silencioso tampoco es gratuita. Si parco era en la conversación cotidiana, mas callados eran sus muñecos y ahorrativas las palabras acompañantes. Sus “pitinadas” se caracterizaban por eso que los franceses bautizaron como Sans parole, innecesario cartelito al pie de la imagen para decir precisamente eso: Que prescindían de textos.
Y si otra frase antológica afirma que: “…Una imagen vale más que mil palabras…” Pitín fue uno de sus más fieles seguidores, lo mismo en los temas de actualidad política, como en el llamado humor blanco o general y ni se diga en la fase costumbrista.
Su sencillez era paradigmática, jamás explicó sus chistes ni tuvo necesidad de ello, algo para imitar. Fueron pocos los libros suyos, y casi ninguno nos queda de referencia pues volaban como el merengue en la puerta del colegio, lo que en este caso ocurría en librerías y estanquillos de la nación. Anteriormente hemos dado cuenta de algunos como “Peon, Cuatro Rey”, “Minideportivas”, o “Humor juvenil”, para poner solo tres ejemplos.
Sin embargo, Pitín no se destaco en la historieta o humor secuencial, precisamente porque era capaz de contar la historia en una sola imagen. Y tampoco abordó con frecuencia la caricatura personal. En cuanto a la creación de personajes cómicos tampoco fue prolífico, sin embargo dejó uno que quedará para la historia: GIRONCITO
A pocas semanas de aquel debutante “Palante y Palante”, y como estela de las humeantes arenas de Playa Girón. --fines de 1961— Pitín presentó el único personaje que yo le recuerde en la sección Mural que aparecía en la página central de la publicación. Era un simpático cocodrilito verde, --tan pequeño como él mismo— que respondía al nombre de “Gironcito”. Se trataba de una especie de Quijote moderno, que en vez de adarga al brazo, blandía una metralleta de miliciano con la que se lanzaba a “…desfacer entuertos…”

No me explico la fórmula utilizada por Pitín para continuar enviando sus certeras y abundantes colaboraciones a “Palante” desde la lejana Matanzas, pero lo cierto es que él continúa aportándole su gracia y estilo personal; por eso no es de extrañar la entrevista que en la pasada edición le hiciera en la Ciudad de los Puentes, un equipo del periódico, actualmente con frecuencia mensual.
Lo original de la interviú estriba en los métodos hipoacúsicos utilizados por la reportera María Elena, dado el estado auditivo del octogenario, y él se defendió como siempre, con la agudeza de su ingenio y la sutileza de su trazo.
Aquí van las preguntas escritas y respuestas dibujadas:
Si alguna vez tuvo validez aquello de que “Una imagen dice más que mil palabras” ha sido en la obra de Gustavo Prado Alvarez (Pitín)
¡FELICIDADES EN TUS 80!

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

A ningún compatriota que viaje debe extrañarle que al llegar a su punto de destino en el exterior, surja la interrogante de orden: ¿Cómo anda Cuba? Eso me pasó en la reciente visita que hice a Estados Unidos. Ahora al regresar, me preguntan aquí lo mismo de allá.


En la actualidad los acontecimientos se desarrollan a un ritmo vertiginoso e inconcebible. Lo que meses atrás resultaba una novedad, ahora es historia. Por eso debemos responder a tono con los tiempos para no desentonar.
Vivimos en el llamado Tercer Mundo, y como cada cual piensa como vive, no pretendamos hacerlo igual que los que habitan en el Primero; porque, --que yo sepa--, el Segundo Mundo no existe, por lo pronto desconozco dónde lo han metido que no lo veo.
En ése universo ubicado del lado de allá del charco, todo se hace en función de ganar fama, dinero, influencia, poder, y otras etcéteras, y para eso se ha acuñado papel moneda y palabritas altisonantes como “¡SPECTACULAR! ¡AMAZING! ¡FABULOUS!" Lo que se puede sintetizar con el onomatopéyico ¡WOW!

A mí, curado de espantos y bilingüismos, eso no me sorprende y confieso que nada humano me es ajeno. De Nueva York he dado mis modestas impresiones en el grafi-cómic anterior, pero debo confesar que en los ochenta años que cargo sobre mis hombros, jamás había presenciado un espectáculo como el de aquella tarde miamense que comenzaba a nublarse:
Mi hijo, que no ha perdido sensibilidad artística a pesar de los años y la distancia, me toma del brazo y mirando hacia el cielo me señala un espectáculo singular: Era un enorme semicírculo multicolor que nacía en la línea del horizonte para morir a la misma altura pero a varias millas de distancia. La cámara dejó constancia fotográfica del hecho.
¡EL ARCO IRIS TOTAL! ¿Qué obra humana podría compararse con eso?

Pero vayamos al grano. En esta edición tratamos el tema de las nuevas tecnologías, y quiero remontarme al trabajo satírico presentado en abril del pasado año bajo el título de “Damas descoloridas”. En él poníamos en evidencia que dichas manifestaciones callejeras salían al fresco solo si se aseguraba la presencia de la prensa extranjera. De no ser así el desfile se suspendía –no por lluvia—sino por ausencia de resonancia magnética a nivel global. Hoy, al regresar de los Estados Unidos, me doy cuenta cómo han cambiado las cosas.
El pragmatismo enemigo descubrió un método más barato, y eficiente: En vez de convocar a las agencias noticiosas se encargaron de repartir a troche y moche celulares entre sus “pedigüeños” locales, convertidos por obra y gracia del Imperio en periodistas “independientes”. --Socializando la información combatimos al Socialismo--, se regodeaba el Tío Sam.

El periodismo a partir de entonces dejó de ser una carrera profesional con sus virtudes y defectos, pero que respondía a ciertas normas éticas. Ahora desde las pantallas de la televisión miamense –para algunos conocidos como canales cloaca--, podemos ver como se magnifican los actos de repudio, y otros problemas del patio, tal vez con tintes breteros, pero siempre a camisa quitada. Esa imagen solariega, aunque posible, siempre resulta repudiable. Sobre todo cuando los grupúsculos y sus voceros quieren dar la falsa impresión de violencia generalizada. Así lo vi desde allá.
En esos canales y a continuación de nuestra tergiversada “tragedia”, esa misma prensa “objetiva” se veía obligada a ofrecer acontecimientos de otras partes del mundo y su propia nación, donde la ley disfrazada de policía es la protagonista principal de encerronas, golpizas, y arrestos, para afianzar las impopulares medidas neoliberales.

La diferencia estriba en que aquí si se da “leña” y de la buena, matizada con lágrimas reales producto de los golpes o las bombas lacrimógenas, y lo que es peor. Son aquí los uniformados quienes se ocultan tras máscaras antigases o pasamontañas, forrados de chalecos antibalas y armamentos supersofisticados. En buen cubano bilingüe eso sería una “SWAPERÍA”.
Recuerdo como en mi ingenua y romántica niñez del cómic y las matinées, el “bueno de la película” era puesto fuera de la ley, por lo que no le quedaba más remedio que tomar la justicia por su mano, ocultándose tras un antifaz justiciero. Así nacieron “El Fantasma”, “El Spirit”, “Batman” y cientos de héroes enmascarados más en la industria del entretenimiento, tanto mudo como subtitulado, que colmaron con creces nuestra fantasía infantil.
Como ven, los avances científico-técnicos pueden mejorar la vida, pero también para manipular o cercenar las conquistas y libertades de los pueblos.
Este sólo ejemplo de la utilización de la telefonía móvil contra Cuba da la idea de cómo sus tanques pensantes enfrentan Sensacionalismo contra Socialismo, y no es la primera vez... “Remember El Maine”
Pero como no quiero alejarme de los verdaderos objetivos de este blog, les he venido matizando a mis vecinos los textos con una visión muy particular del efecto que causa en la propia población norteamericana y en extensión al resto del mundo desarrollado, el uso y abuso de los nuevas tecnologías, muy en particular, el caso de los celulares.
Es decir, veo a las nuevas generaciones como en un regreso a los tiempos de los filibusteros del mar. Cuando el Capitán Garfio hacía de las suyas en el Mar de las Antillas. En el futuro tendremos que acostumbrarnos a utilizar una sola mano para cualquier actividad, porque la otra, indefectiblemente estará apoyando el móvil sobre su oído para enterarse de lo ultimitillo.
De las ilustraciones, la final de ellas (sin palabras) no es un chiste, fue un hecho real.

OJO POR OJO Y DIENTE POR AJO

Vivimos en tiempos de climatización, refrigeración, y otras técnicas para la conservación de alimentos. Con ello se logra que las frutas maduren en tiempo real y no se pudran virtualmente. Da la casualidad que la mayoría de los productos del agro que hoy nombraremos son más viejos que Matusalén. Siguiéndoles las huellas a algunos de ellos, les propongo montarnos en la Maquina del Tiempo, para una especie de “Viaje a la Semilla”, como diría Carpentier.

Y he aquí las incógnitas que pretendemos descubrir: ¿Sabía usted que la cerveza existió antes que la Biblia? Pues sí señor, en el Antiguo Egipto, el Dios Osiris le entregó la jacarandosa fórmula a los mortales como cura para muchas de sus dolencias. A la larga resultó peor el remedio que la enfermedad. Se cuenta que el famoso Noé, al construir su arca no sólo salvó muchas especies de animales durante el Diluvio Universal, sino que inventó una “Zoodiscoteca” con entrada por parejas.
Allí se vendía la mejor cerveza del Medio Oriente, mucho antes del Éxodo, cuando aún éste se hallaba Entero, y se dice que el propio Noé cogió una borrachera de madre la cual le duró los 40 días del bíblico aguacero. Sin embargo tenía una salud de hierro, por eso duró chochocientos y pico de años más, lo que consta en el Antiguo Testamento. Dicen que el vino es más arcaico que el arca de Noé, y mientras más añejo más vino, por algo en tiempos de Roma, solo lo consumían los nobles; la cerveza se consideraba por entonces plebeya. A propósito del Imperio y su cacareado Derecho Romano, la sal –el condimento más antiguo usado por el hombre-- tuvo allí tremendo protagonismo. Desde las primeras dinastías chinas,--más de (2500 años A. N. E.) fue el detonante de guerras motivadas precisamente por la necesidad de conservar los alimentos. Volvamos pues a la época de Calígula y Nerón, cuando no sólo todos los caminos conducían a Roma, sino también a la sal, pues los trabajadores que construían las calzadas, los acueductos y los templetes recibían como pago una determinada cantidad de sal.

A partir de entonces los poderosos nos pusieron en salmuera y durante siglos aquello se ha convertido en una salación. De esta lucha de clases proviene nuestro actual salario. No se sorprendan: Sus leyes eran tan machistas que solo los hombres podían testificar en los tribunales, pues la palabra viene de testículo, y a las mujeres no se les permitía servir de testigos sencillamente porque no tenían con qué.

El vinagre tiene también su historia agridulce. En la Antigua Babilonia los dátiles sembrados en los Jardines Colgantes sirvieron para producir los primeros vinagres colgados alrededor del (500 A.N.E). Cleopatra lo utilizó frecuentemente para sazonar a Julio César y Marco Antonio. Por su parte Aníbal tuvo que arrojar vinagre caliente en las nevadas rocas de las cumbres para que sus elefantes no resbalaran al cruzar los Alpes,--no me lo crean a mí que soy un mentiroso incorregible---, lo contó Tito Li
vio entre los años 700 y 800 antes de Cristo. Por otro lado, no sé que bicho le picó a Teresita Fernández para inspirarle su “Gatico Vinagrito”, pues con él le endulzó la vida a varias generaciones de niños cubanos. Como ya estamos llegando al postre de este banquete histórico de bebidas alcohólicas, condimentos, y sazones, vamos a brindarles una tacita de café, porque quisiéramos dejar para el final a dos hermanos gemelos: La Cebolla y el Ajo.
El más prieto y cercano a nosotros es el café. Oriundo de la región de Kalla, Etiopía, el néctar negro nació precisamente en el continente del mismo color. La leyenda etíope cuenta que un pastor del Magreb descubrió que sus cabras no podían dormir de noche porque comían de una frutilla punzó. El hallazgo del pastor pasó de boca en boca a los monjes, de ahí a los mercaderes. Pronto la infusión cruzó a Arabia y Damasco, donde ya en 1554 se abrieron las dos primeras cafeterías me imagino que de café turco, pues. Llegó a Europa la través del Turquestán; y como el hábito sí hace al monje, éste acompañó a Colón durante el cruce atlántico, para convertirnos en verdaderos cafetómanos y darnos fama con esa aromática infusión, fuerte y breve como la breva de tabaco que lo acompañará a partir de entonces. Lo curioso del caso es que el café en polvo vino a descubrirse en 1771, hace nada más que 240 años pero por un japonés heredero de las costumbres occidentales. El mezclado es otra historia… como diría Pánfilo.

La cebolla ya era conocida como alimento, y saborizador en el Antiguo Egipto; pero adquirió más preponderancia al formar parte de los ritos funerarios. Era una de las sustancias que se utilizaban para momificar los cadáveres, y ya saben ustedes como les gustaba a los faraones viajar al Más Allá, acompañados de sus joyas y manjares preferidos.
Quedó constancia de ello con el arqueo de la tumba del faraón Ramsés IV, a quien encebollaron bien, pues hallaron restos de la liliacea en las cavidades de sus ojos, pelvis y tórax. Tal vez sea el único caso en que los familiares no lloran al difunto, sino la propia momia al untáresela en los ojos. El ajo es igualmente interesante, pero su vía crucis ha llegado hasta nuestros días como héroe de ficción. Veamos por qué: Hipócrates, Plinio, Aristóteles, Homero y Nerón fueron fans del ajo. Es un producto antibacteriano, antivirus, y antioxidante, reduce el colesterol y aumenta la inmunidad en general. Se conoce también su poderío que mantuvo a raya, primero a las brujas durante la Edad Media, y durante siglos a Drácula y sus actuales descendientes de “Vampiros en La Habana”. Pero hay algo más: Fue utilizado como afrodisíaco y moneda en distintas épocas. Con él se alimentaba a los esclavos egipcios que construyeron las pirámides, al creerse que el ajo aportaba energía. Sobre este aspecto, hay una anécdota que se relaciona con nuestra profesión y que seguro también interesará a mis inquietos vecinos.

La información la tomé de un singular libro publicado en el 2005 bajo el título de “Mi pasión Gourmet”, lo escribió el joven amigo Yamir Pelegrino Rodríguez, por entonces somelier del Hotel Habana Libre. Pero dejemos que sea el autor quien nos despeje la incógnita con sus propias palabras: “…¿Ha sido siempre la espinaca el origen de la fuerza de Popeye? “…Aunque la espinaca aparece como el alimento que otorga los poderes extraordinarios al famoso marinero de los cómics y dibujos animados, hubo una época en que el origen de la fuerza provenía del uso de otro conocido (y controvertido) alimento: el ajo. “…En efecto, en un film, referido a la Mitología, Popeye narra que uno de sus antepasados, --Hércules--, disponía de su legendaria fuerza a partir de inhalar ajos. Su tradicional oponente --Bluto o Simbad, según el traductor de turno—enterado de esto, lo somete a oler cloroformo y es cuando el Hércules-Popeye pierde sus poder. Posteriormente encuentra espinaca y descubre que, ingiriéndolas, recupera las mismas fuerzas que le otorgara el ajo… No hay dudas de que los autores del personaje debieron considerar que anunciar espinaca era mejor que promover el ajo entre los niños, lo que podría causar problemas de convivencia en el hogar y la escuela, dado su fuerte y particular olor… Según datos de ”Amasing Facts” a partir de la aparición de Popeye, alrededor de 1930, el consumo de espinacas en los Estados Unidos aumentó en un 33%... ¿Qué tal si eso ocurriera con el ajo?...” Hasta aquí el fragmento que hemos seleccionado del interesante libro, por lo que recomendamos a nuestros atentos vecinos que: ¡COMAN AJO, CARAJO!