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31 oct. 2013

MI “SOCIO” PROHÍAS

Recientemente, al transitar por la acera frente a al Universidad de la Habana, oigo esta conversación entre dos jóvenes estudiantes que bajaban por la escalinata: ¿Asere, cuánto sacaste en la última prueba? 
La palabra asere tomó tal protagonismo que no grabé cuál fue la respuesta. Resulta que, aunque no estemos acostumbrados; nuestro idioma no es lengua muerta, cambia dialécticamente.
Recordemos los tiempos de Generales y Doctores y del ceremonioso Don Tomás con el cual se trataba a Estada Palma cuando asumió la presidencia de la República; pero también Don Pancho era el bodeguero de la esquina, y hasta a media cuadra del periódico EL MUNDO estaba el restaurante-bar “Don Braulio”. 
El Don --y la doña claro--tuvo sus herederos: El señor, la señora y hasta la señorita, todos ellos discutibles, los cuales más tarde lograron protagonismo. Pero se fueron extinguiendo por su uso y abuso antes de 1959. Con el triunfo de la Revolución debutó el “compañerismo”.
Ejemplo:--Buenas compañero.  --¿Qué tal compañerita? 
Sin embargo, poco después, extraviada la dirección a donde me dirigía, le pregunté a un transeúnte:
--Compañero, ¿me puede decir donde queda la calle Maloja? 
La respuesta no se hizo esperar: 
--No se equivoque; compañeros son los bueyes.—
¿Ése era un insulto, una venganza o un elogio? Tal vez el desplante merecía esta respuesta: --Disculpa, asere.-- Pero no me iba a rebajar a su nivel, así que seguí de largo.
De ahí que el título de esta cronicuela no sea gratuito: Por aquella época el socio era la constante. Basta recordar una de las obras de teatro más conocidas y populares del dramaturgo Eugenio Hernández era “Mi socio Manolo”. 
Es pues una expresión coloquial y de salutación, como los son o fueron respectivamente el don, el señor o el compañero y sus respectivas medias naranjas.
Pues bien, cuando ingresé en el periódico EL MUNDO como linotipista a principio de la década de los años 50 del pasado siglo, ya Antonio Prohías llevaba años ejerciendo la plaza de caricaturista oficial en el diario y disfrutaba de una bien ganada reputación en la prensa de la época.
Yo sólo tenía alguna experiencia en el retrato a creyón, y al poco tiempo me solicitaron colaborar en la página deportiva del periódico; además realicé algunas caricaturas e ilustraciones para el magazine dominical. Fue entonces que empecé a compartir con otros colegas del humorismo gráfico cubano quienes ubicándome en el diario, a menudo me preguntaban en la calle por mi socio Prohías….Y se quedó lo de “socio”.
Con el debido respeto que me merecía quien era ya una autoridad del humorismo gráfico cubano, en el diario trajinar lo mismo comentábamos el último “Sube el telón, baja el telón” de RADIO CADENA SUARITOS, que discrepábamos sobre la pelota, el acontecimiento político del día, o el humorismo en general, donde siempre reconoció que su natal Cienfuegos fue cuna de grandes caricaturistas personales, como Her-Car o Juan David, pero según él mismo reconocía, no dominaba esa especialidad, autodefiniéndose más bien como un sencillo pinta-monos. ¡PERO QUÉ CLASE DE MONOS!
Era habitual entre nosotros esos términos jocosos. Así como referirnos en términos poco académicos a esa gama de colores que el vulgo atribuía a los distintos tipos de humorismo, desde la gama del blanco al negro pasando por el gris, el rosa-pálido y el verde-picante. Era en la categoría del humor negro, donde Prohías se había convertido en un verdadero maestro.
Por entonces, los profesionales de la caricatura, además de estar emplantillados en algún medio de prensa, podían ejercer en otros como free-lancer. La fertilidad de Prohías le permitía mantener además del compromiso diario para con EL MUNDO, una página semanal en BOHEMIA titulada “El Hombre Siniestro” y desde antes una tira cómica “La oveja negra” en la sección de historietas cubanas en la edición dominical de INFORMACIÓN. Característico en las tres propuestas era su humor macabro, que yo respetaba pero no compartía.
Los cambios revolucionarios afloraron a partir de 1959, y a comienzos de 1960, la situación de la prensa burguesa se hacía insostenible. El anticomunismo de Prohías salió a flote y a la habitual crueldad de sus personajes unió el intencionado “Tovarich”, un cruel bolchevique con el que pretendía estigmatizar al pueblo soviético. Dicha tira anticomunista comenzó a publicarse simultáneamente en el vespertino PRENSA LIBRE.
Se caía de la mata que con la intervención revolucionaria del diario EL MUNDO, las líneas editoriales de uno y otro periódico resultaban incompatibles. Así que el ultimo día de febrero de 1960 me llaman a la dirección del diario para sustituir a Prohías como caricaturista editorialista, mientras a él--que seguía emplantillado--se le asignaban las ilustraciones del Magazine Dominical.
Algunos vecinos de este blog me han comentado la caricatura realizada ese día por él.
Y eso tiene su explicación: Habíamos trabajado varios años en el mismo diario, independientemente de su postura oficialista en tiempos de Batista o su pro-imperialismo, él también sabía de nuestras luchas proletarias en el sector, entre ellas–--la huelga de abril del 58 o la respuesta laboral conocida como “la coletilla” en el 59--y entendía que nadie era más apropiado que yo para sustituirlo en aquellas circunstancias.
En mi modesta opinión, --independientemente de que no me inspiraba mucha gracia el carácter inhumano de sus personajes humorísticos, --cuya agudeza consistía a veces en cortarle el rabo a un perro, o dar un caramelo envenenado a una niñita,-- su obra más lograda desde el punto de vista sarcástico era sin lugar a dudas, el siniestro personaje que aparecía en cada edición de BOHEMIA, y él también lo reconocía así; a tal punto que un buen día se apareció allí con un nuevo protagonista: “La Mujer Siniestra” la cual compartió protagonismo con su co-protagonista masculino.
Cuando Prohías se va de Cuba y llega a los Estados Unidos, crea un hijo bastardo al que tituló “El niño siniestro”. Para ZIG-ZAG, publicación humorística que también había partido al exilio.
Aquí va una copia de ese engendro. y que pude adquirir en mi visita a Miami en marzo del 2011. Era una especie de Drácula en miniatura y se publicó por la década del 70 en el semanario ZIG-ZAG,--un libelo de agónico exilio voluntario en la Florida--, sin embargo el nuevo héroe de papel tampoco tuvo el mismo éxito de sus padres en Cuba. Murió sietemesino.
Tras varios intentos infructuosos en colocar sus personajes en aquellas circunstancias, .surgió lo que seria su obra maestra para la famosa revista MAD.
Bajo el sugerente título de Espía contra Espía, Prohías confrontaba a dos protagonistas en un eterno antagonismo criminal duplicando para ello su lúgubre personaje de antaño en BOHEMIA: Desde el punto de vista formal, ambos muñecos tenían la misma apariencia: Sombreros de ala ancha, nariz aguileña, y capotes, pero en vez de color gris, ahora los espías, uno vestía de blanco y el otro de negro.
Había nacido “Spy vs. Spy” en los Estados Unidos, y nada menos que en medio de la Guerra Fría. Cada uno de dichos protagonistas individualizaba las aviesas intenciones de un conflicto entre potencias nucleares, o sea apocalípticas, al que agregó al principio no pocos resabios de su postura contra la Revolución Cubana, y más tarde con un enfoque mucho más  universal.Situado históricamente en ese contexto, el éxito de los nuevos personajes fue absoluto y a su muerte a los 77 años en febrero de 1998, Antonio Prohías ya era reconocido como uno de los autores de comics más famosos en la historia de los Estados Unidos. Aunque como decíamos por entonces los caricaturistas cubanos cuando surgía un personaje con esas características: --Tiene vida limitad. 
Además, debo agregar que desde mi regreso de Estados Unidos, este trabajo quedo encasquillado y pendiente de hallar infructuosamente la ilustración correspondiente a “La mujer siniestra” de BOHEMIA extraviada en una mudada anterior.
Como lo cortés no quita lo valiente, con esta semblanza quiero reciprocar el amable gesto que tuvo Prohías conmigo en aquella, mi primera incursión como caricaturista político de EL MUNDO:
Quisiera que la crueldad intrínseca de aquellos personajes suyos que tanto hacían reír, no empañen la tranquilidad de su última morada, y permitan descansar en paz a mi “socio” Prohías.
Pero el mundo es un pañuelo: Recientemente mi octogenario esqueleto daba signos de envejecimiento y tuve la necesidad de acudir al cardiólogo en el Hospital Hermanos Ameijeiras para un chequeo de rutina. ¿Y saben ustedes quién me consultó? Nada menos que el especialista Dr.José Antonio Prohías Martínez, nativo de Cienfuegos y sobrino del recordado caricaturista.
Hoy es para mí un honor y un deber, el agradecimiento por las atenciones recibidas del destacado galeno y de paso,--como quien no quiere las cosas--también a quien fuera “Mi socio Prohías”.

TRENES SIN RUEDAS Y POMPAS SIN JABÓN

Desde que el primer tren cubano traqueteara entre La Habana y Bejucal, el 19 de noviembre de 1837, --once años antes que en la Metrópoli--, miles de ellos han circulado sobre rieles en nuestro país hasta el día de hoy.
De ahí que, siendo niño, allá por el machadato, empecé a extrañarme de que hubiera otros trenes bien distintos.
Pondremos solo tres ejemplos: El tren de lavado, el de pompas fúnebres, y el tren de cantina. Como verán se trata de trenes sin rieles y pompas sin jabón.
En primer lugar abordaremos los trenes de pompas fúnebres:
Lo que hoy es un servicio gratuito, entonces era un buen negocio,  a tal punto que no pocos libretistas del “Alambra” en sus sainetes bautizaron a los establecimientos funerarios como “La Bien Pagá”. 
La cosa no era tan… tan.... Es cierto que en la vida real todas las funerarias, contaban desde el más modesto servicio mortuorio hasta capillas de lujo, donde se sacaba pasaje para el más allá al compás de marchas fúnebres y aire acondicionado dentro del sarcófago. En época de la corneta era peor, pues los magnates de cuello duro, leontina y guanajita echada, alquilaban lloronas y plañideras, con las que el velorio se convertía casi en una zarzuela.
Pasemos pues, a otro tren, más nutritivo:
Se trata del tren de cantina: Por lo general eran “paladares” ambulantes. O sea, te llevaban diariamente la fonda a la puerta de la casa. Estos trenes –también sin rodamiento--eran tripulados por amas de casa,  con muchos vejigos que alimentar. Su único defecto era que se excedían  con la sal, porque te la daban como ñapa en la bodega.
Sin embargo, hay que reconocer que hacían maravillas con los fogones de carbón. Además, reciclaban la ceniza para un subproducto: La caca del perro del vecino--que le hacían –y todavía hacen-- la gracia en la acera al frente de la casa, lo cual era funesto para un establecimiento gastronómico que se respetara. Si algo extraño hoy en día son aquellas cocinas de doble propósito.
La dueña del negocio, cuando no tenía un familiar joven a mano, alquilaba un mensajero, capaz de resistir la infantería del medio día bajo el ardiente sol, pues este servicio debía respetar sus horarios, competiendo en exactitud con los itinerarios de los otros trenes. Es decir: los que salían de la Estación Terminal.
El condumio era trasladado en cantinas consistentes en una percha de donde se colgaban tres depósitos metálicos, precursores del actual “microwave”, donde viajaban calienticos, por orden de llegada: El entrante, el plato fuerte y el postre. La sopa casi siempre aguada, el arroz casi siempre blanco y los frijoles tricolores—blancos, negros y colorados—pero casi siempre duros cuando se trataba de chícharos.
Hemos dejado para el final al tren de lavado. Un invento asiático, capaz de competir en precios y eficiencia con la más sofisticada tintorería de lujo. Se establecían en casas de puntal alto con varios cuartos donde se apiñaban decenas de jóvenes que saludaban con una reverencia asiática y –un: --¡Bueno lías! ¿Qué tu quiele pa mi?
Sin lugar a dudas eran emigrantes del Lejano Oriente a los que todo el mundo llamaba Chino Manila, y ninguno era filipino.
Aquello funcionaba como una cooperativa de solteros sin hora de apertura, de almuerzo, cambio de turno, o cerrado por inventario. La atmósfera del local siempre estaba impregnada de olor a lejía, y caldeada por el vapor que emanaba de las planchas de carbón.
Tal vez por esa razón, se preservaban entre semana para salir el domingo en pandilla hacia la zona de tolerancia, donde--preservativo en mano--condonar tanto vapor acumulado.
Nadie cobraba tan barato el servicio, ni dejaba la ropa tan blanca como ellos. Eran expertos en planchar las guayaberas de hilo y dejar los cuellos de la camisa bien almidonados. Hoy morirían de hambre con tanto pantalón pitusa, pullover negro, y camisetas de poliéster a pesar del calentamiento global.
No se les perdía una pieza entre cientos de ellas. Imagínense identificar los calzoncillos matapasiones, todos iguales, todos blancos, todos de hilo. Y es que su método era infalible: Utilizaban caracteres chinos indescifrables trazados a pincel con tinta china indeleble, en lugares tan íntimos y remotos como la propia China. Todavía debe haber alguno por ahí con la marca del Zorro entrepiernas. 
Otro método infalible para que no se les extraviara una pieza, era ponérsela difícil a los cacos, porque la ropa en el  tren de lavado era colgada en sus respectivos percheros, por lo menos a tres metros de altura. Las varas que ellos utilizaban con ese fin de día, eran escondidas de noche, y siempre había un perro cuidándoles el sueño para que no las desaparecieran.
A veces añoro el comercio chino de antaño como la fonda o el puesto de frutas del barrio, donde la vianda se beneficiaba en horario extracurricular para amanecer flamante en el viandero siempre de primera; allí todo era reciclable pues la fruta de segunda se convertía por obra y gracia de la sorbetera en un rico helado de frutas naturales, es decir, sin leche; también se nos ofrecían las crujientes chicharritas, los bollitos de carita, y las majúas náufragas en aceite hirviente.
Como ven, son muchos los servicios que se han perdido al paso del tiempo. Con el auge del trabajo por cuenta propia, tal vez podamos resucitar algunos de estos serviciales trenes sin ruedas, siempre. que no sean como los actuales carretilleros con ruedas de dudosa procedencia. Es decir: para abaratar costos, mejorar ofertas, y desinflar plantillas… ¡Bienvenidos sean!

13 oct. 2013

HOMBRES DE NEGRO


En los últimos tiempos el cine de Hollywood y sus hijos bastardos—los video-juegos--han impuesto unos héroes de aventuras más cercanos a Torquemada y Maquiavelo que a Robin Hood.
Como ejemplo tenemos los llamados “Hombres de negro”–-gafas incluidas--quienes imponen la ley de la selva en las grandes ciudades con una violencia más salvaje que la de sus propios enemigos.
A mi memoria vienen otros hombres de negro, que por lo general pasan inadvertidos --casi grises-- pero antes inspiraban respeto y aún tratan de poner “orden en la casa” aunque jamás hayan sido superestrellas, ni le roben el show a los protagonistas principales del espectáculo.
Son, como habréis imaginado, los umpires -–ampayas para nosotros— abucheados cuando no coincidimos con sus decisiones y a veces injustamente chiflados por algunos que se amparan en el anonimato del respetable público. Ellos sencillamente cumplen o tratan de impartir justicia en vivo y en directo.
Tal vez algún día podamos hacerle justicia al más emblemático de ellos y celebrar el DIA DEL UMPIRE en nuestro país. Si así fuera, yo propondría como recuerdo en este cincuentenario de su desaparición física—25 de septiembre de 1963—al inmortal Amado Maestri.
Curiosamente, siempre calzó los arreos detrás del home; de joven en su natal pueblo de Regla lo hizo como cátcher y también más tarde con el Cubanaleco de la Unión Atlética Amateur, representando al sector eléctrico donde trabajaba.
Al perder su empleo en la transnacional estadounidense durante la huelga de 1935, se vio obligado a pasar al profesionalismo pero esta vez lo hizo como umpire.
Años más tarde, tuvimos el placer de participar con él y todo el pueblo en el multitudinario entierro que se le hizo a K-Listo-Kilowatt, un bien pensado pero negativo símbolo publicitario de la mal llamada “Cía Cubana de Electricidad”.
Pero, volvamos atrás: El debut de Maestri como “ampaya” coincidió con la inauguración del Campeonato Profesional Cubano de Beisbol 1936-37, en el estadio de La Tropical, donde se enfrentaron los equipos Almendares y Marianao.
A partir de esta fecha comenzó su exitosa carrera de umpire, cuando en las gradas se desencadenaba el fanatismo de las bajas pasiones, la prepotencia de magnates y politiqueros que no admitían decisiones adversas, también—porqué no—las palabrotas del ciudadano inculto y soez, las frecuentes reyertas entre apostadores; y a todo ello sumarle el valor agregado del expendio de cerveza, en las gradas de un terreno de pelota que se ufanaba en llamarse “Gran Stadium Cerveza Tropical”; por suerte rebautizado al triunfo de la Revolución como “Pedro Marrero Aizpurúa” en honor al héroe revolucionario.
Fue en ese marco adverso donde le tocó al bisoño Maestri imponer justicia frente a la indisciplina, el morbo, la incultura, y el posible “botellazo” contando para ello sólo con su peto, su careta y un enorme corazón en el medio del pecho.
Pero como lo cortés no quita lo valiente. Maestri actuaba con tal tino que también le hizo honor a su nombre; fue —Amado-- por su pueblo.
De sus numerosas anécdotas, tal vez la más publicitada de ellas ocurrió en 1947, frente al multimillonario, Jorge Pasquel, presidente de la Liga Mexicana de Beisbol, propietario, del stadium Delta Park en el DF de la capital, y de uno de los equipos contendientes, entre otros bienes muebles y raíces. En fin, —como decíamos en los pitenes del barrio— dueño del bate y la pelota.
En aquella ocasión el magnate azteca bajó con prepotencia de las gradas para enfrentarse a una decisión del umpire, y Maestri sereno pero firme en el plato, lo expulsó del terreno al tiempo que renunciaba a su jugoso contrato y regresaba a Cuba de inmediato.
Menos conocida, pero igualmente digna fue la anécdota de sus comienzos impartiendo justicia en la Tropical, cuando un pelotero del antiguo Almendares quizo hacerse el gracioso, mofándose de él, hasta que careta en mano se dirige al dogaut, lo llama correctamente por su nombre y apellido, agregando que el público había pagado su entrada para aplaudirle en el terreno, no para ver como era expulsado del mismo.
Actitud similar ocurrió en 1946 cuando nos visitaron los famosos “Dodgers” de las Grandes Ligas. Al frente del equipo venía Leo Durocher—más conocido como “Lipìdia” por su mal carácter--. Tal vez el conflictivo manager quiso congraciarse con el público y al primer intento Maestri se le enfrentó más o menos en estos higiénicos términos:
 “Usted es un malcriado y no va a venir aquí a poner en ridículo a los “ampayas” cubanos, así que vaya para las duchas a refrescarse.”
Por último y tal vez el mayor mérito haya sido su viril actitud, aquel domingo 4 de diciembre de 1956, en medio de la sangrienta dictadura de Batista, cuadro intervino, junto a algunos empleados del estadio del Cerro, para evitar la saña de los esbirros uniformados frente a la manifestación universitaria con su líder José Antonio Echeverría al frente, quienes desplegaron una tela de protesta que tomó por sorpresa los terrenos de pelota. Tres meses más tarde, “Manzanita” caería acribillado a balazos en aquel intento del Directorio por eliminar a la bestia en su propia guarida.
Estas son solo algunas pinceladas de la vertical postura de Amado Maestri en todos los terrenos, ya deportivos como revolucionarios.
En fin, que Amado Maestri fue, es y será un hombre que dignificó el beisbol cubano siempre vestido de negro, pero nunca estará de luto en nuestros corazones.

12 oct. 2013

UN CABALLERO CENTENARIO

Como todo lo referido a una leyenda, posiblemente el próximo 10 de diciembre el Caballero de París cumplirá el centenario de su arribo a La Habana, así como cinco años exactos de inaugurar una exposición gemela a la realizada en agosto de ese mismo año en el Museo Comarcal y Etnográfico de Fonsagrada por parte de caricaturistas cubanos
En este caso, la muestra se llevó a cabo en el Centro de Salud Mental de la Habana Vieja bajo los auspicios de la Oficina del Historiador de la Ciudad. De lo primero--ampliamente fabulado no doy fe--pero de esto último si, pues ese día a fines del 2008, pudimos dejar constancia gráfica del acontecimiento. A continuación dos de ellas:
El salón expositivo fue escogido personalmente por el Dr. Eusebio Leal Spengler, pues en ese centro habitualmente consulta el Dr. Luis Calzadila Fierro, quien fuera su biógrafo y médico de cabecera en el Hospital Psiquiátrico de La Habana hasta el fallecimiento de José López Lledín, el 11 de julio de 1985.
Tal vez resulte ambigua la primera afirmación, pero es que toda la historia del controvertido personaje está preñada de misterios e imprecisiones; de ahí la definición que de sus propios labios tomamos para el libro “La leyenda que camina”. La obra fue presentada en la Feria Internacional del Libro—febrero del 2008--dedicada a Galicia y duró en las librerías lo que un merengue en la puerta del colegio.
La biografía escrita ocho años antes por su psiquiatra titulada “Yo soy el Caballero de París”, fue editada e impresa originalmente por la Diputación de Badajoz en España. En ella me inspiré para–-con permiso del autor--acometer aquella sintética adaptación ilustrada que lograra tanto revuelo en nuestro país.
El éxito editorial respondía más a la inmensa popularidad que mantenía a través de los años el personaje de aluengas barbas, y exótica erudición, que a sus propios contenidos. He aquí algunas de las interrogantes que aún subsisten en el imaginario popular habanero a 22 años de su desaparición física:
¿Cuántas versiones había de su nacimiento o su niñez en España?
¿Pudo o no tener amores en su tierra natal?
¿En qué fecha exacta y embarcación llegó a nuestro país?
¿Cuántas versiones existen de las causas por las cuales fue encarcelado en el Castillo del Príncipe?
¿Quién era la misteriosa dama que se enamoró del eterno caminante?
¿Tuvieron hijos en Cuba?
¿Estaba realmente loco?
Existen otras muchas interrogantes de su folclórico deambular por las calles capitalinas, pero en aras de la brevedad, sólo expondremos dos relacionadas con sus primeras vivencias.
En el libro del Dr. Calzadilla consta que el ciudadano José López Lledín llega a Cuba a bordo del vapor alemán “Chemnitz” cuyo capitán el señor Miztlaft reportó que el joven fue atendido exitosamente de fiebres altas a bordo, y que desembarcó en el puerto de La Habana el 10 de diciembre de 1913.
Sin embargo, el periodista José Quílez Vicente en una entrevista a Inocencia López Lledín, para BOHEMIA, ésta confiesa haber llegado a Cuba en 1910 y su hermano menor José lo había hecho con posterioridad, el 4 de octubre de 1914.
Por si fuera poco, en una de sus habituales “descargas” el propio caballerito afirmaba que vino a bordo del buque de emigrantes “Princesa de Cecilia” con la única coincidencia de que dicho vapor también era de bandera teutona.
Si esto no es un crucigrama veamos lo contado sobre su origen: Es cierto que nació en la aldea de Vilaseca--la cual pudimos visitar en el verano de 2008--pero fue bautizado en la parroquia de San Salvador de Nogueira, porque en su pueblo no había iglesia.
Fui testigo personal de estas versiones, pues en mi visita a la región; algunos asturianos familiares míos del Concejo de Grandas de Salime, situado en la orilla opuesta del río Navia, sin mucha razón se disputan su ciudadanía pues el Ayuntamiento de Nogueira—entonces asturiano-- más tarde pasó a Fonsagrada, condado de la provincia gallega de Lugo, donde el poblado está asentado actualmente.
Otros sitúan el acontecimiento en las márgenes del Eo, pero seria una especulación más al tener en cuenta un afluente monosilábico que en vez de río es como para que usted se ría.
Tal vez esto aporte un nuevo enigma a los datos biográficos vertidos en el libro de Calzadilla y de rebote en el mío, por la enorme cantidad de anécdotas que circulan de boca en boca sobre tan folclórico personaje.
Recordemos que en aquellos tiempos, se generalizaba en Cuba la costumbre de tildar “gallego” a cualquier mortal procedente de la Península, más si se tratara de sus vecinos asturianos.
Se sabe además que periodistas, turistas y pueblo en general lo asediaban dada su locuacidad y simpatía, pero ninguna de estas entrevistas tuvo tanta repercusión como  su presencia física en la televisión cubana invitado a uno de los programas de más audiencia en la época y para ello me remito de nuevo a la obra biográfica de aquel que él llamó su mosquetero, siendo en realidad su médico de cabecera:
Lo que nos cuenta el Dr. Calzadilla en su libro ocurrió exactamente siete semanas antes del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y cito:
“…Aquella noche de un miércoles de mayo de 1953—Gaspar Pumarejo y Lolita Berrio animaron la transmisión de “Escuela de Televisión” en la que se presentaron destacadas figuras de la radio, la publicidad y la propia televisión. La competencia entre ellos sería decidida por un tribunal excepcional compuesto por los pintorescos personajes de la ciudad, el Caballero de París, Bigote de Gato, la Marquesa, el Hombre de la Sirena y el primo de Bigote de Gato. (…) Ya casi al final de la transmisión Pumarejo decide entregar veinte pesos a cada uno de los famosos habitantes de La Habana. Todos aceptaron el dinero, pero al llegar al Caballero de París, éste, con gesto altivo le dice al magnate-animador. (…) —Ni mis sentimientos ni mi alcurnia me permiten aceptarle su dinero. Yo lo cedo a Bigote de Gato para una fiesta que va a dar en su establecimiento.(…) Pumarejo vacila un instante, pero acostumbrado a las incidencias de un programa en vivo, responde de inmediato con una insinuación: (…) --Entonces… ¿Por qué no se lo dona a la Casa de Beneficencia? (…) La respuesta inesperada provocaría el comentario general en la calle, en la prensa, y durante algún tiempo quedó reflejada en la pieza musical de Antonio María Romeu hijo, con letra de L. Ibáñez.(…) --Bueno, está bien, vamos a donarlo; pero, ¿qué hacen los ricos y los gobiernos, que son los que deben de atender a la Beneficencia? Esto así es una limosna y no está bien que los niños de la Beneficencia tengan que recibir limosnas.(…) París, daba a todos una lección de cordura y generosidad. Poco después, él, en un parque durmió…”
Hasta aquí la versión del foto-reportaje. Si algo nuevo aportamos con este trabajo es haber podido ilustrarlo gracias a la gestión que hicimos en los archivos de la revista BOHEMIA y la hemeroteca de la Biblioteca Nacional “José Martí”, para obtener copias fotográficas del acontecimiento, abordado tanto en la edición del 24 de mayo de 1953 en la propia revista, como lo publicado con despliegue de primera plana esa misma semana en el humorístico ZIG-ZAG.
Sea esta mi modesta anticipación al tributo que de seguro La Habana—su Dulcinea--le ofrecerá por su Centenario a ese emigrante gallego-–o casi asturiano—. Por algo allá en el terruño y entre paisanos es común lo de: “Gallegos y asturianos, primos hermanos”.

TOSTONES AL MINUTO

A veces entre tanta retórica y generalizaciones le perdemos la pista a la esencia de los problemas. Crecí durante el machadato de las vacas flacas y la harina con boniato, pero también bajo el influjo de los episodios de Chan Li Po, el famoso detective chino, su proverbial flema asiática y el permanente suspenso radial del continuará mañana...
Los tiempos cambian y las condiciones del cuentapropismo actual permiten la resurrección de aquellas iniciativas que caracterizaron los hogares cubanos de modestos recursos en épocas de paciencia… mucha paciencia…. 
A continuación, el menú exclusividad de la casa: 
CONSOMÉ
En la reciente edición No. 18 (8-9-2013) de la revista BOHEMIA, la colega Caridad Corrobello nos ofrece un trabajo titulado “Tostones al minuto” donde se divulgan los éxitos de la empresa avileña “La Cuba” entre ellos los tostones al minuto, un invento de vieja data que hoy adquiere protagonismo al multiplicarse industrialmente su producción y por tanto necesitar apoyo publicitario.
Estos “inventos” de antaño sin mucha algarabía eran el pan de cada día en nuestros hogares.
En el trabajo se dice que tal vez ello se deba a las enseñanzas de Nitza Villapol y su enriquecedor programa de televisión “Cocina al minuto” y es cierto, pero ello tiene su origen mucho más atrás.
ENTRANTE
Según la lupa del ya nombrado detective chino, esa práctica se remonta a los tiempos en que la mamá o la abuelita tenían que acudir a su varita mágica para pulirla frente al fogón carbonero y el hollín de la chimenea para ofrecernos aquellas golosinas irrepetibles, o las que desde la calle nos anunciara el pregonero ambulante.
Eran tiempos de el cusubé, el masarreal, la melcocha, el bollito de carita, la rosquilla, el rompequijá, el coquito acaramelao, la malarrabia, el brazo gitano, la carioca, el tocinillo del cielo y el pirulí, entre otras muchas dulces golosinas.
Incluso recientemente la sociedad de consumo Made in USA nos importó la modesta chambelona cubana, envuelta en papel celofán y disfrazada de “Chupa-chupa”, pero en moneda convertible.
También por esa misma vía llegaron los alimentos precocidos, entre ellos los recién comentados tostones al minuto.
PLATO FUERTE
Lo cierto es que soy testigo presencial pues mi esposa, Estela Hernández Luengo, padeció durante varios años las secuelas de un derrame cerebral que la limitó físicamente pero se mantuvo más entusiasta y activa que nunca.
En la lucha por sentirse útil, y partiendo de su experiencia como ama de casa, tomó la cocina por asalto convirtiéndose en activista del Centro Promotor de Conservación de Alimentos , dirigido por José Lamas y la doctora Vilda, Figueroa quienes mantenían el programa sabatino de televisión “Con Sabor”, además simultaneó su entusiasmo por más de una década con el proyecto “Aire Puro Vida Sana” del jovencito de trece años Yeikel Santos, creado en la vecina barriada de Santos Suárez con los mismos objetivos del proyecto de Pepe y Vilda en Marianao.
Por lo pronto, una primicia lanzada por ellos: ¿Sabían ustedes que existe la pizza de yuca?
Lo cierto es que en una de aquellas competencias culinarias de degustación, mi esposa presentó un plato titulado “Tostones al minuto” con el cual no solo ganó la prueba en la zona, sino que además Yeikel lo dio a conocer en el espacio de divulgación que mantenía con esa temática y finalidad en la revista SOMOS JÓVENES.
Esa semana, para congraciarme con mi media naranja, publiqué en PALANTE esta tira cómica de “!Ay, Vecino!” donde abordé el tema de dichos tostones.
POSTRE:
Algunos años han pasado; lamentablemente ella falleció en agosto del 2010, Vilda Y Pepe ya no están en la televisión y Yeikel,--diez años menos joven--quien mantuvo hasta hace unas semanas el programa del CANAL-HABANA “Toque habanero se encuentra actualmente pasando un curso de chef por invitación en México, debido a su dedicación y logros obtenidos en Cuba. Dicha información la obtuve de primera mano por sus propios familiares y espero que siga cosechando éxitos allá. Tal vez a la dulzura típica del gusto cubano el joven le aporte su inventiva y se nos aparezca con una especie de raspadura-picante, un chile-en almíbar o algo por el estilo.
Espero que esta descarguita sirva para estimular no sólo la iniciativa industrial en otras empresas del país con nuevos manjares, sino también en el hogar y romper con ello la rutina del sancocho y los facilistas esquemas de consumo.
Cuantas más limitaciones tengamos en productos y abastecimientos, más falta hacen nuevas ofertas con deliciosas sorpresas al paladar.
Rindamos tributo a nuestras abuelas trayendo de nuevo a la mesa aquellos exquisitos postres de antaño, como para chuparnos los dedos. 
¡BON APETIT¡


DIEZ VECES MÁS HERMOSO

El 28 de abril de 2010 publicamos en este mismo sitio un trabajo titulado “Diez veces más hermoso” dedicado a Vietnam en su lucha de liberación. Cuba estuvo siempre a la vanguardia de la solidaridad internacional con el pueblo vietnamita. 
Como parte de este pueblo, en dicha semblanza dejé constancia también de mi modesta colaboración, con una permanente cobertura de aquellos acontecimientos bélicos como caricaturista editorialista en las páginas de PALANTE y en el diario EL MUNDO; así como  la donación que hice a Vietnam de mi  primer premio internacional obtenido en Montreal 1967, con la obra titulada “Metamorfosis”.
Fue un gran honor recibir el reconocimiento de la Embajada de Vietnam en Cuba al otorgarme el “Sello Ho Chi Minh”, a propósito del 85º. Aniversario de su nacimiento.
En estos días que se cumplen 50 años del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam, destacando el aporte de tantos cubanos valiosos, me viene a la mente una persona que logró con su obra plástica y revolucionaria, dejar plasmado ese Vietnam diez veces más hermoso  profetizado por Ho Chi Minh.
Se trata del artista plástico y diseñador René Mederos Pazos (1933-1996), quien se destacara en el equipo de la Editora Política, sobre todo por aquellas maravillosas series de serigrafías multi-cromáticas dedicadas entre otras al Che, al Ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, así como  a Vietnam.
En mi modesta opinión, esta última es una obra irrepetible, pues Mederos fue capaz con su inconfundible estilo, de plasmar en bellas imágenes ese hermosísimo Vietnam, pero esta vez en medio de la guerra, con sus penurias, sus colosales sacrificios, pero con la belleza de sus paisajes, sus costumbres y la fe inquebrantable en la victoria final del pueblo anamita, como lo exaltara nuestro Martí en la “Edad de Oro”.
Guardo con cariño una copia digitalizada de esa fabulosa serie, que consta de unas diez láminas utilizando más de treinta impresiones en cada una de ellas, con la técnica del silk-screen, cuyo colorido impresiona, por lo que se me antoja, un adelanto de ese Vietnam diez veces más hermoso soñado por el Tío Ho. Y tengo ahora la satisfacción de compartir con ustedes mis queridos vecinos estas seis maravillas.

EL VIAJE MAS LARGO

Estoy de fiesta: Hoy, primero de octubre, el más joven de mis nietos, Isaac Camilo, arriba a su primer añito. Pero no es la única celebración; miles, cientos de millones también festejan este día. China, una de las más antiguas civilizaciones de la humanidad, tras siglos de grandeza, feudalismo atraso, y pobreza--por orden cronológico--celebra sin embargo sólo 54 añitos de la República Popular China y en este breve tiempo, ha logrado un record Guiness de desarrollo al convertirse en la segunda economía del mundo en pleno ascenso, mientras las grandes potencias capitalistas se hunden cada vez mas en la crisis sistémica de su propia globalización.
Situados en el otro lado del mundo, nuestros vínculos con el gigante asiático son mucho más profundos pues la etnia asiática constituye un tercio de nuestro mestizaje cultural: blanco negro y amarillo, para no hablar de razas sino de colores.
“El viaje más largo” libro escrito por Leonardo Padura Fuentes en 1994 para la Editora Unión, nos llevó de la mano hacia aquellos primeros emigrantes de ojos rasgados y cito:
“…Esta historia comenzó con la décima luna, a los 47 años del emperador Tu Kong, es decir el 2 de enero de 1847, cuando más de 300 culíes chinos embarcaron en la fragata “Oquendo” en el puerto de Amoy. (…) Estos hombres oficialmente libres, eran contratados por la Junta de Fomento para que trabajaran en la isla—necesitada entonces de mano de obra para la industria azucarera, debido a las trabas que existían con la trata de negros—y traían firmado un documento que los obligaba a prestar sus servicios por ocho años con un jornal de cuatro pesos mensuales…”
Así comenzó esta historia de engaños y frustraciones en Cuba para varios centenares de emigrantes económicos con ojos rasgados que--como todo buen inmigrante--soñaban con hacer fortuna y regresar en breve al terruño, pero la dura realidad chocó con la paciencia, la laboriosidad y el empeño de su estirpe luchadora.
Es por ello que del campo, cumplidos sus compromisos, algunos más ahorrativos y afortunados se establecieron en las ciudades. Poco a poco el barrio chino de La Habana—conformado alrededor de la Calzada de Zanja—se convirtió en uno de los más poblados de todo el continente. Sus comercios modestos pero bien atendidos florecieron por doquier: Puestos de frutas y trenes de lavado con precios asequibles a todos los bolsillos, pronto se hicieron populares y se extendieron por toda el área suburbana de la capital. De estos trenes sin rieles trataremos en próximas ediciones.
La dificultad en el idioma y el carácter pacífico de aquel sector poblacional pronto lo hizo víctima del choteo criollo, a tal punto que llegó a formar parte del teatro vernáculo criollo. Frases tan absurdas como “Chino Manila”, “Cogió berro, en lugar de coger berrinche” y la manida “Búscate un chino que te ponga un cuarto” eran frecuentes en tiempos de incultura y concubinato. Pero la realidad pudo más que los prejuicios y hoy somos un solo pueblo revolucionario, solidario, alegre y mestizo que asimila lo último en tecnología de punta sin abandonar sus raíces.
Por último quiero abundar en otro aspecto: Tengo 82 años y sintiendo mermadas las fuerzas, recientemente me he incorporado al Círculo de Abuelos en el parque más cercano al hogar. En pocos meses he mejorado de mis achaques, pero en este contexto he aprendido algo sobre el Taichi de origen asiático que también me motiva.
Con la fundación de la República Popular China en octubre del 49, la ya conocida práctica del Whushu se convierte no solo en una actividad de la cultura física y el deporte apoyado oficialmente, sino en un componente insoslayable del pueblo para lograr armonía y paz interna.
No siempre fue así: La riqueza del gigante imperial asiático durante siglos fue ambicionada por fuerzas foráneas. Estructuras colosales—unas naturales como el inmenso Himalaya en el sur, o arquitectónicas como la Muralla China más al norte, resultaron infranqueables a la conquista y el despojo ajeno, pero también la voluntad y la disposición combativa del pueblo forjado en un sistema secreto de ejercicios válidos para la defensa conocido por Wushú, el cual ha venido evolucionando desde fecha tan remota como el siglo XI a.n.e. con pruebas de fuerza, lucha cuerpo a cuerpo, habilidades en el manejo del palo, el escudo, lanza, daga, hacha, sable, alabarda y otras armas rudimentarias, incluyendo el boxeo a mano limpia.
Hoy el Wushu lo mismo se practica en el continente asiático, que en el resto del mundo. Nuestro país no podía quedar al margen de ello y en 1994 se creó la Federación Cubana de Karate do y Artes Marciales.
A partir de entonces profesores cubanos graduados en el Instituto Superior de Cultura Física de Beijing, iniciaron en Cuba la práctica de ese deporte. En la actualidad pertenecemos oficialmente a la Federación Internacional de Wushu.
Y ustedes se preguntarán: ¿A qué viene todo esto?
Recordemos que el Wushu fue implantado por un monje budista aplicando artes marciales y técnicas curativas basadas en los principios filosóficos del Taoísmo y las teorías del Yin y el Yang, los Cinco Elementos, los Ocho Diagramas y los Nueve Palacios.
Es que la práctica de estos ejercicios comprende otras modalidades conocidas por Taichi-Chuan y Taichi-Quan dirigidas no solo al combate sino a trabajar con la energía interna y externa del individuo, bueno para todas las edades en busca del equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu.
Es por tanto otro tipo de combate dirigido a nuestros enemigos internos, más peligrosos en tanto que permisibles, ya que sólo pueden ser vencidos por medio de la armonía y la paz interior para el disfrute de una mejor salud y calidad de vida.
Conocido el peligro, veremos si la voluntad me acompaña en este nuevo y largo viaje a la felicidad.