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18 jun. 2015

REMEDIOS: 500 AÑOS DE PARRANDAS Y TRADICIONES



(Este trabajo, dada su temática va ilustrado con mapas y grabados antiguos.)
El 24 de junio la villa San Juan de los Remedios arriba a sus 500 años de fundada. Situada al norte de la provincia de Las Villas es famosa por las primeras fiestas parroquiales establecidas en Cuba--conocidas por Parrandas--las cuales posteriormente fueron adoptadas por otras poblaciones como Yaguajay en Sancti Spíritus y Bejucal en Artemisa.
Tradicionalmente esta celebración consiste en el mantenimiento de cierta rivalidad entre dos barrios de la ciudad; El Carmen y su símbolo el Gavilán, frente a San Salvador presidido por el Gallo. Lo interesante es que durante todo el año ambos grupos crean iniciativas tales como, pasacalles al ritmo de conga, fuegos artificiales y petardos, con vistosas carrozas, para terminar en artísticos trabajos de plaza y todo ello bajo el más estricto secreto de cada bando.
Pretendemos abordar este tema en dos versiones: Una histórica, tal vez más documentada y objetiva. Otra mucho más amena e interesante desde mi punto de vista. Veamos el por qué: A fines del siglo XIX surge con el peruano Ricardo Palma, cierta modalidad literaria consistente en escribir la historia del Perú, pero en forma novelada y que tituló “Tradiciones Peruanas”. No pocos intelectuales de la época salieron al paso de la innovación alegando que “La novela es una ficción y toda ficción es mentira…” Mientras, otros la adoptaron enriqueciéndola a tal punto que se considera el germen de lo real maravilloso en Carpentier y otros autores de Nuestra América.
Debido al limitado espacio con que contamos, ahora ofrecemos sintéticamente la versión histórica de Remedios: Según los datos obtenidos del libro “Cuba en la Mano”: En 1512 a poco de tomar posesión de la Isla de Cuba, el Adelantado Don Diego Velázquez junto a Pánfilo de Narvaéz y el Padre de las Casas, salieron los tres de exploración y un año más tarde en una zona costera al norte y centro de la Isla descubrieron una tribu de indios en un lugar cercano a la costa que llamaron Pueblo Viejo.
A fines de 1515 se establecieron en aquel lugar las primeras viviendas en el sitio perteneciente por entonces al caballero Vasco Porcallo de Figueroa, quien había contribuido igualmente al fomento de Trinidad, Sancti Spíritus, y Puerto Príncipe, hoy Camagüey. --¿No sería este 24 de junio la fecha exacta?—me pregunto yo.
Otras fuentes aclaran que sus parrandas surgen en el siglo XVI cuando el padre Francisco de Quiñones, quien por entonces oficiaba en la iglesia del pueblo, ante la ausencia de feligreses a la Misa del Gallo, ideó que los vecinos más entusiastas con pitos, latas y otros objetos ruidosos, despertaran al resto, obligándolos a acudir a la ceremonia religiosa.
San Juan de los Remedios y del Cayo—que así se llamara en sus comienzos la octava villa fundada en Cuba--iba creciendo y enriqueciéndose con el esfuerzo de sus vecinos, por tal motivo fue despertando la voraz temeridad de los corsarios y piratas que en aquellos tiempos merodeaban por cayos y litorales adyacentes.
El más astuto, temido y cruel de todos, era el francés conocido por Nau el Olonés, quien provocara con sus sanguinarios ataques cierto conflicto entre los pobladores: Unos vecinos solicitaron entonces al gobernador general trasladar el pueblo fuera de su alcance más al centro de la isla y otros empeñados en resistir y continuar en un poblado costero--tal vez debido a sus relaciones económicas producto del contrabando--. Es entonces que surge el episodio ocurrido en agosto de 1668 por dicho filibustero, cuando en una taimada operación logra capturar y pasar a cuchillo a unos 50 tripulantes de los marinos españoles que mejor provistos fueron a interceptarlos junto a Cayo Fragoso, cerca de las bocas de Antón a unas diez millas de la villa.
Este episodio fue narrado de forma tradicionista—es decir novelesca--por Don Fernando Ortiz alrededor de 1950, en la obra titulada “Una pelea cubana contra los demonios” que contó con dos versiones: Una escrita y otra cinematográfica.
Veamos otra interpretación: Es decir, cómo nos lo cuenta Álvaro de la Iglesia en sus “Tradiciones Completas” --obra en tres tomos—donde aborda el mismo asunto pero bajo el título de “Los endemoniados del Cayo” donde además destaca la interposición del clero a través del padre José González de la Cruz, cuando declaraba que quienes se oponían al traslado del pueblo al Cupey—más al sur--estaban endiablados y por tanto no podían entrar a la iglesia mientras no se sacaran los demonios del cuerpo. Estas declaraciones de la más importante autoridad eclesiástica del poblado acabaron con el poco juicio que restaba al vecindario enardecido por aquellas medidas de fuerza.
A partir de ese momento surgieron energúmenos gritando horribles blasfemias. Otros salían desnudos a las calles, los más flagelándose en público, mientras el padre González gozaba con tal reacción y no se cansaba de “santificar” cada semana a sus amados feligreses. Pero, no satisfecho aún, anunció en determinada misa que el pueblo del Cayo se hundiría si no se acataban sus órdenes, exhortando a abandonarlo o irían de cabeza al Infierno.
Esta discrepancia se vio alimentada por el fanatismo religioso de algunos clérigos también beneficiados con el Santo Oficio, las encomiendas y otros privilegios.
Como se puede suponer, las diferencias entre los pobladores, la iglesia y las propias autoridades de la Metrópoli, en aquellos tiempos no eran ni festivas ni parranderas.
A esta situación no se le pudo poner fin hasta 1690 cuando tomó posesión un nuevo Gobernador General de la Isla: Don Severino de Manzaneda, quien severa y definitivamente fijó el solicitado nuevo asentamiento en el hato de Santa Clara, hasta tanto se le concediera a éste el título de ciudad en 1843, obligando a aceptar como algo oficial lo que hasta entonces se disfrutaba sólo como una merced.
Los que se opusieron fueron severamente castigados.
Pero ahí no terminan las tradiciones contadas por Don Álvaro de la Iglesia. Pues agrega que el caso más famoso fue el de una pobre negra llamada Leonora, a quien el padre González como juez y comisario de la Inquisición en la iglesia parroquial de la villa, le exorcizó un demonio que, en boca de la posesa dijo llamarse Lucifer y que comandaba 35 legiones las cuales se habían apoderado de su cuerpo. Por su parte el vicario y máxima autoridad eclesiástica la obligaba en nombre de la cruz a renegar de Satanás.
Sin embargo, ni el poder ni las amenazas lograron reducir unánimemente a todo el vecindario del Cayo en la cuestión del traslado. Muchos de aquellos llamados energúmenos constituyeron la villa de Remedios, porque no hubo fuerza humana que ni quemándole sus casas--como ocurrió con la agresión del general Manzaneda--que les hiciera abandonar sus viviendas.
Aquellos fieles al dogma del padre José González de la Cruz se fueron con él a fundar otra nueva población llamada Villa Clara. El resto echó raíces en la villa bañada por el mar.
Podemos afirmar que aquellos primitivos habitantes de San Juan de los Remedios, no tenían remedio por tozudos: Tal vez dichos antecedentes sean las causas del fuerte arraigo en aquellas costumbres que, afortunadamente hoy se manifiestan con tanta fuerza, entusiasmo y alegría del pueblo en sus tradicionales fiestas, a cinco siglos de su fundación.
El mejor ejemplo son las propias parrandas actuales. Incluso los colegas de la publicación humorística MELAÍTO cuya redacción está situada en Santa Clara, se unirán con ese mismo entusiasmo a las festividades por estos 500 años que, tal vez en el pasado hayan sido tan trágicas como nos lo cuenta la historia, pero que hoy en día dicha rivalidad tiene la misma fuerza heredada, pero con otro matiz. Es como en la pelota: “Un gran juego entre el equipo de los gallos y los gavilanes con gradas abarrotadas para el disfrute de todos”.

CHE: AL RESCATE DE UNA LEYENDA

Dos fechas históricas se unen este 14 de junio: El 170º. Aniversario del nacimiento en Santiago de Cuba de Antonio Maceo y Grajales “El Titán de Bronce” y 88 años más tarde nace en Rosario Argentina, Ernesto Guevara de la Serna “EL Guerrillero Heroico”. Dos figuras emblemáticas de la Liberación de los Pueblos de Nuestra América, como la llamó nuestro Martí.
Por ello quisiera detenerme en un tema que tal vez no tenga mucha relevancia, pero que me gustaría abordar en este espacio y es lo relacionado con el abordaje de la historia y sus personajes, despojados de toda rigidez academicista a partir de narraciones amenas y sobre todo de gran convocatoria para niños y jóvenes.
Me refiero al tratamiento de héroes verdaderos--esos de carne y hueso como Maceo y el Ché--no los de mentiritas que tanto en el papel como en el celuloide y ahora en video-juegos, inundan todos los medios masivos con fórmulas escapistas y adormecedoras. Numerosos son los personajes de ficción creados por la industria del entretenimiento global sobre todo yanquis, como una manera de penetrar en la mentalidad de niños y jóvenes con super-héroes y otras super-armas ideológicas.
No pocos esfuerzos en todo el mundo se vieron frustrados durante todo el siglo XX, al no poder competir en ese plano con historias más creíbles y humanas debido a la competencia desleal que en el plano económico representaban sus cadenas de distribución globalizadas con “royalties” producto de reimpresiones en otros idiomas, y rentadas a precios irrisorios por los empresarios de los medios informativos en nuestros países generalmente consumistas.
Aunque siempre hubo en nuestra prensa románticos que quisieron romper tamaño monopolio, no fue hasta el triunfo de la Revolución que surgieran otras propuestas alternativas a tal desideologización; pero no solo habíamos heredado la incapacidad de responder con la infraestructura necesaria un producto autóctono y competitivo, aunque fuese a escala local; sino a cierta voluntad política pues una parte de la intelectualidad—tal vez influenciada por cierto mimetismo de la cultura europea--se manifestaba en contra de los comics.
Sólo entonces y mediante cambios radicales se podían presentar proyectos alternativos a tan singular monopolio, de ahí que a partir de 1959, tentativa y masivamente surgieran en Cuba tiras cómicas como aquella parodia del “Superman” yanqui—el inolvidable “Supertiñosa”--producto del dúo Marcos Behmaras y Virgilio Mártínez, quienes ya habían mostrado sus dientes clandestinos en medio de la férrea tiranía batistiana con las aventuras del el perrito “Pucho”.
Más tarde se desarrollaron en la esfera editorial algunos intentos pero a saltos, como las producciones apadrinadas por PALANTE de Ediciones en Colores: MUÑEQUITOS, DIN-DON, AVENTURAS y FANTASTICOS, o publicaciones especializadas para niños como PIONERO y ZUN-ZUN, o MAR Y PESCA, ésta última dirigida a los hombres del mar.
La Agencia Prensa Latina, intentó también desenmascarar internacionalmente los “comics” norteamericanos a través de publicaciones como C-LÍNEA y ANTI-COMICS, Mientras localmente, con la creación de la Editora PABLO DE LA TORRIENTE en 1985 es que surge el movimiento más estable para la consecución de estos propósitos con las revistas COMICOS, PABLO y EL MUÑE; a tal punto que para cubrir la demanda de personal idóneo tuvimos que formar nuevos cuadros en el Taller de Aficionados que se creó en la propia Casa de la Prensa.
Aquello abriría las puertas a creadores de varios países quienes colaboraron con nosotros y hasta se creó el Premio “La Palma de Oro” suscitando la visita a Cuba de importantes firmas internacionales como los argentinos Quino y Fontanarrosa, los españoles Carlos Giménez y Florence Clavé, Ricardo Peláez de México, o los brasileños Ziraldo Alves Pinto y Waldomiro Santos Vergueiro entre otros. El evento competitivo convocado por la Editorial en 1989 tuvo un inusitado resultado: La creación de la Asociación Latinoamericana de Historietistas con la presencia sobre todo de dos personajes inolvidables: El maestro Alberto Breccia, uruguayo-argentino, electo Presidente de Honor de la nueva agrupación y su acompañante, el editor vasco Ernesto Santolaya. Todos ellos invitados al Primer Encuentro Iberoamericano de Historietistas de La Habana que sesionó entre el 20 y el 22 de febrero de 1990.
Lo que no sabíamos entonces eran las verdaderas intenciones de ambos: Reeditar aquí la segunda muestra del álbum de historietas CHE que la editorial vasca Ikusager había publicado a todo lujo, pero con tirada limitada tres años antes en Bilbao.
Esta bellísima obra venía rodeada de cierta aureola pues la primera edición de 1968 fue concebida clandestinamente como un modesto folleto en medio de la represiva Junta Militar Argentina a raíz de la muerte del Che en Bolivia. El proyecto surgió por iniciativa del guionista Héctor German Oesterheld y los dibujantes Alberto Breccia y su hijo Enrique a cargo de las ilustraciones.
Dicha edición fue secuestrada y destruida por la soldadesca de dictador Videla, A la postre esta actitud le costó la vida al buscado activista montonero H.G. Oesterheld y sus cuatro hijas cuyos cadáveres nunca aparecieron. Por su parte Alberto Breccia logró enterrar en su patio una de las copias de la obra hasta que veinte años más tarde la Editorial Ikusager del país vasco, se comprometió a reproducirla. Esta puesta en papel de la cual copiaremos tres páginas consta de siete capítulos: Bolivia, Ernestito, El chancho, El Che, Sierra Maestra, El Yuro e Higueras.
Lógicamente esta narración-gráfica, improvisada en medio de la desinformación reinante durante los sucesos de la Higuera, presentaba ciertas inexactitudes y el propósito de la pareja de visitantes era que se reeditara en Cuba, donde existían las condiciones idóneas para hacerlo con veracidad, por lo cual no sólo propusieron dicho proyecto con una tirada masiva, sino que renunciaban al derecho de autor con tal de que la obra se divulgara masivamente en nuestro país.
Como parte del equipo de la editora Pablo de la Torriente de la UPEC, fui escogido por su directora Irma Armas Fonseca, para que acompañara a Breccia y Santolaya a las oficinas de la compañera Aleida March en la Casa-Museo del Che, donde se presentaría el proyecto. Fui por tanto, testigo presencial de esas conversaciones, donde por parte de los interesados entre otras propuestas se le planteó a la esposa del Guerrillero Heroico, escribir un prólogo con dichas enmiendas. La doctora Aleida March estuvo de acuerdo con todas las proposiciones, excepto la de escribir personalmente dicha introducción, recomendando que se le encargara la misma al compañero Roberto Fernández Retamar y así concluyó el encuentro.
Aún recuerdo algunas de aquellas fallas y omisiones que habían surgido del minucioso estudio a dicha obra realizada unos veinte años antes en medio de la más cruda desinformación existente por entonces en Argentina:
Entre ellas el primer recuadro en blanco del capítulo titulado “Ernestito”-- página 19--el cual debía reproducir la copia de la partida de nacimiento del Che en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928.
Otro error está en la frase atribuida por equivocación a Camilo: “¡Aquí no se rinde nadie!”,  que aparece en una viñeta--página 49--del episodio titulado “Sierra Maestra”.
Por último—que yo recuerde--se detectó otra incorrección en el capítulo “El Ché”, durante su periplo como un joven médico en tierras de Nuestra América, y es la reproducción del momento en que se reúne en La Paz con el exiliado argentino Ricardo Rojo—página 35--que resultó cuestionable por los autores del libro años más tarde.
Lo que ocurrió al poco tiempo de aquel encuentro lo sabemos y sufrimos todos: La caída de la URSS y el Campo Socialista, que Fidel calificara como desmerangamiento lo cual provocó aquel funesto Periodo Especial de doble boqueo, echando por tierra todos los proyectos e ilusiones editoriales entre otras muchas desgracias. Una de ellas, la decepción-decisión personal de acogerme por derecho--pero no por actitud y entrega--a la jubilación tras sesenta años de trabajo en el sector y cuarenta de edad.
Tal vez para Gardel veinte años—no fueran nada—pero lo mío no es un tango y resulta lógico que en la actualidad mi memoria falle. Dejo pues a cerebros más frescos y mejor informados, que se preocupen y si es posible, se ocupen de reimprimir esta joyita debidamente revisada, sobre todo por tratarse de un género que gusta a todos, más necesario que nunca en estos momentos para refrescarles la memoria a no pocos adultos, y muy especialmente para el disfrute de los más necesitados: los niños y jóvenes de hoy.
En cuanto a mi, aquí me ven todavía con los 84 años a cuestas, colaborando en la medida de mis posibilidades y con este blog personal que me ha permitido volver a vivir, es decir: Volcar a mis vecinos lo más amenamente posible, anécdotas o vivencias como esta que acabo de contarles sobre el Che, a 87 años de su nacimiento. Chao.

17 jun. 2015

LA LÍNEA CONTRA EL NAZIFASCISMO (18)



Este trabajo que da continuidad a nuestra serie sobre la caricatura en el mundo, es una síntesis del que con fecha 11 de mayo de 1985 publicamos en el diario GRANMA bajo el título de “La Caricatura contra el fascismo”.
Por su extensión nos limitaremos a reproducir sólo algunos párrafos. En nuestra última entrega “La línea extremista” del pasado mes de mayo, nos detuvimos en acontecimientos ocurridos en Venezuela a fines del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, donde un presidente con ideas nacionalistas de apellido Castro fue satanizado por las potencias imperiales emergentes con apetencias petroleras. Tras la sangrienta conflagración mundial del año 14, el pangermanismo guerrerista salió derrotado y trajo por consecuencia la formación de agrupaciones revanchistas que bajo le máscara del populismo ofrecían al pueblo teutón utopías basadas en la pureza de la raza, la superioridad científico técnica y el destino manifiesto, con marcado interés en el anticomunismo y el antisemitismo léase judíos y musulmanes:
Su líder: Adolf Hitler.
Su emblema: La Cruz Gamada.
Su gancho: Cada alemán un auto.
Y surgió el famoso escarabajo: VW.
Con esta coyunda introductoria, vayamos al grano, es decir a la copia:
“…Fue en Alemania a fines del siglo pasado (XIX y a principios de este XX) donde la caricatura dio un salto cualitativo mediante la utilización de cierta expresión mucho más simplificada en las páginas de la revista SIMPLICISSIMUS título que respondía precisamente a sus premisas. (…) Su fundador, Thomas Theodor Heine, nacido en 1867, tuvo mucho que ver con este renacimiento de la sátira gráfica en Alemania, durante la llamada época de oro de la caricatura, en tiempos del Emperador Guillermo II. (…) Es bueno señalar que SIMPLICISSIMUS en los momentos de firmarse el Pacto de Munich (1938), servía de modelo a la mayoría de los caricaturistas europeos de la época. Incluso, los artistas satíricos teutones fueron las primeras víctimas de la persecución de las tropas de asalto hitlerianas….) 
Seguidamente planteo en dicho análisis, que George Grosz, uno de los grandes maestros del expresionismo alemán, al igual que John Heartfield y T. Heine, autores de geniales fotomontajes antifascistas tuvieron que ir al exilio. Los tres formaron parte de la Exposición Internacional de la Caricatura y el Humor de Praga, en abril de 1934. Ellos continuaron publicando sus dibujos satíricos en la revista local SIMPLEX junto a los maestros checos del humorismo Frantisek Bidlo, Antonin Pelc y otros.
Admirable artista gráfico de gran talento y formación autodidacta, Bidlo fue también víctima del hostigamiento nazi y muere por su causa a fines de la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, Pelc se vio obligado a abandonar su patria a consecuencia de la barbarie de las tropas de ocupación del Tercer Reich. Primero en París y después en Estados Unidos revitalizó su campaña antifascista en la caricatura. 
“…Cientos de artistas satíricos del mundo entero se motivaron con la heroica lucha de los patriotas que en condiciones desventajosas casi siempre, se enfrentaron a las hordas nazis. El hecho de escoger unos pocos obedece a la circunstancia de ser los únicos que pudimos obtener sus respectivas fichas y reproducciones a cuarenta años de esos hechos…”
Recordemos que estamos en el 2015, así que agreguen tres décadas más. Pero continuemos:
“…En dicho artículo escogimos a varios caricaturistas que, dadas sus posiciones revolucionarias, estuvieron más cerca de las llamas de la guerra y las garras de la Gestapo, sin que esto desmerezca la labor ideológica desarrollada por otros muchos artistas igualmente progresistas como el inglés Low, el norteamericano William Gropper, el argentino Lino Palacios, o los cubanos Horacio, Adigio, David y Her Car, entre otros. (…) Otros dibujantes satíricos sufrieron en carne propia sus consecuencias. El excelente polaco Erick Lipinski fue encarcelado en el campo de concentración de Auschwitz en 1940, y el italiano Bruno Cánovas fue enviado a Sudetengebiet, mientras el comunista alemán Herbert Sandberg estuvo prisionero en Buchenwald. (…) Prácticamente la única forma de escapar a la persecución nazi era la emigración o el exilio. Refugiados fueron: El rumano Saul Steinberg en Estados Unidos, el húngaro Víctor Weiss (Vicky) en Inglaterra, y el búlgaro Boris Angeluschev (Fuck), quien primero emigró a Checoeslovaquia y posteriormente a Suiza...”
Para concluir recordemos que la Gran Guerra Patria se libró también por todo el pueblo soviético incluyendo soldados de la pluma y el pincel. Sería pues una imperdonable omisión no destacar aquí la obra de aquellos que tanto en las trincheras del arte combatiente como en las del frente, hicieron morder el polvo de la derrota a las tropas élites del ejército alemán y su ideología cavernaria. Entre ellos nombraremos al artista emérito Boris Efímov, al increíble trío de los Kukriniksy, al estilizado grafismo de Konstantin Rotov y la fuerza expresiva de Ganf, Lisogorsky o Eliséev…”
Estos pocos dibujos que publicamos entre millares que permanecen en archivos de la prensa o en manos de coleccionistas, no han perdido su vigencia a pesar de los años, pues el fascismo sigue al acecho y hay que permanecer alerta Con su talento creador y firmeza, estos veteranos del humorismo combatiente son fuente de optimismo e inspiración para el futuro.

8 jun. 2015

ENFERMÉRIDES



Pido disculpas anticipadas a mis juiciosos vecinos por los achaques que venimos padeciendo últimamente, tal vez debido a un prematuro envejecimiento personal o por contagio con otros medios que también recurren a esta nueva pandemia informativa que hemos bautizado hoy como enfermérides o el vicio de enumerar y celebrar acontecimientos a troche y moche, descubriendo a menudo una nueva celebración.
He aquí algunos ejemplos de dicha epidemia: La sección diaria de fechas calendariadas en la última página de GRANMA; o en la página dos de TRIBUNA a comienzo del mes, resumiendo lo que va a pasar durante el mismo; además de las efémerides anticipadas que selecciona BOHEMIA habitualmente en su página 70; por enumerar solo tres de las imprescindibles.
Pero no son las únicas: Otras se nos pegan por la radio o la televisión, y qué decir de aquellas barrabasadas empujadas por ENCARTA durante años y que hoy con igual insistencia nos regala internet, a tal punto de que TELESUR tenga que advertirnos: “Estos no son tuiters, son historias”.
Por nuestra parte el mejor ejemplo lo ofrecimos en la pasada entrega bajo el título “Abril que viene mayo”, donde sintetizamos no pocos acontecimientos ya tratados, pero dignos de repetirse bajo otras aristas.
Lo peor es cuando en el afán de sorprenderlos a ustedes y dar el palo periodístico, nos vamos con la de trapo y metemos el delicado, basados en la supuesta veracidad de algunas lecturas.
He aquí varios gazapos descubiertos:
En julio de 1981, la revista REVOLUCIÓN Y CULTURA, abordó con amplitud el tema de la Iglesia del Espíritu Santo, donde testificaron su fe de bautismo no pocas personalidades de nuestro país en épocas pasadas de esplendor intramuros, entre ellos José de la Luz y Caballero, Antonio Bachiller y Morales, o Moisés Simmons entre otros.
Pero en especial se destaca allí el caso de Francisco Xavier Arango y Parreño, quien aparece con dos fechas asentadas en el libro de inscripciones: 21 de marzo de 1763 y 22 de mayo de 1765. ¿Nació dos años dos meses y un día después de su bautizo o fue al revés?
He aquí otra pregunta que nos repetimos hoy, cuando por necesidad de legalizar cierto documento hemos tenido que hacer una cola mucho más larga para subsanar enmiendas que para oficializarlo. En mis tiempos de linotipista no había tales eufemismos fecales: El subrayado es nuestro y con él pretendemos corregir errores es decir, cierto rechazo surgido últimamente, pues esa equivocación no es ninguna dolencia o enfermedad.
Parecida situación se nos presentó igualmente con la revista BOHEMIA del 22 de marzo de 2002, nada menos que bajo la firma del entrañable colega Juan Sánchez—ya fallecido—y un verdadero maestro de la crítica en las artes plásticas, quien abordara entonces el Centenario del escultor Teodoro Ramos Blanco que sitúa en La Habana, y copio: “…Este año celebramos el centenario del nacimiento de este creador (en La Habana, el 19 de diciembre de 1902...”
Pues bien, en documentos personales del maestro Ramos Blanco archivados en la Galería de Arte que lleva su nombre en la Avenida 20 de Mayo del Cerro, muy cerca del Estadio Latinoamericano, descubrimos que la fecha de su nacimiento no coincide con lo publicado en la revista y puede ser también objeto de investigación. Veamos lo que asentó en el libro de asiento el compañero Delfín Lima Méndez, por entonces director de la galería: (…Teodoro Ramos Blanco nace en La Habana el 23 de mayo de 1902…) O sea ocho meses después de la fecha dada por BOHEMIA, (y fallece el 15 de octubre de 1972…).
Otro caso digno de mencionarse es el de Álvaro de la Iglesia, periodista y escritor nacido en La Coruña, España el 5 de abril de 1859 según datos oficiales, donde se señala que arribó a Cuba casi un niño. Sin embargo en el importante folleto de su autoría ”Cuba para los cubanos” publicado a fines de 1898, declara que había llegado a la Isla hacía 25 años, o sea en 1873. No era por tanto un niño, sino un adolescente de catorce años.
Precisamente de ese “galleguito” quien hizo sus pininos en la prensa de Matanzas hasta que pasó a la capital como redactor de LA DISCUSIÓN y EL MUNDO, volveremos a recurrir en una próxima entrega este mismo mes por, los 500 años de la fundación de San Juan de los Remedios.
En este caso, debido a los interesantes aportes que nos bridara en el relato titulado “Los endemoniados del Cayo” uno de los 109 recogidos en su recordada obra “Tradiciones Completas” que publicó la Editorial Letras Cubanas en 1983, con prólogo de Salvador Bueno.
¡NO SE LO PIERDAN!