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31 dic. 2010

UN TESTIMONIO DE QUE NO ESTÁ MUERTA.

El 28 de enero de 1940, coincidiendo con el 157 aniversario de nuestro Apóstol José Martí, nació Miguel Barnet, folklorista, etnólogo y poeta de reconocidos méritos, además de buena gente.

Este recordatorio surge a propósito de un trabajo suyo titulado “La lengua que hablamos”, publicado en el periódico Granma el viernes 20 de agosto del 2010. http://granma.co.cu/2010/08/20/nacional/artic02.html

En el artículo, el eminente investigador apoya los esfuerzos del Ministerio de Educación por dar una mayor atención a la ortografía, pero hace hincapié también en la importancia del léxico. Según él, nuestro español no es una lengua muerta, por tanto no sólo debemos escribir correctamente las palabras, sino también luchar por el enriquecimiento del idioma con nuevos vocablos.

Para Barnet la variante cubana es un suculento potaje lexical donde se mezclan el chorizo español con el casabe indígena, al compás del tambor africano, todo ello condimentado con aromáticas especies asiáticas. Las nuevas generaciones deben aportar --y así lo hacen-- con sus lenguajes, ya cultos, ya populares, en una equilibrada renovación que nos identifique en tiempo y espacio.

Alerta el investigador que, aunque no vivamos en una sociedad perfecta, debemos tratar de perfeccionarla. Y yo agrego: El antiguo Don con que se saludaban antaño los caballeros venidos a menos de España con olor a rancio, fue puesto en solfa por el de la triste figura. Y del ámbito medieval salió de su fortaleza el amo del castillo para mantener los Buenos días, señor, hasta el de hoy. Los más ahorrativos, se limitan al solitario ¡Hola!, y más recientemente en nuestro país, surgió un Compañero que te da su mano solidaria junto con la frase cortés. Hoy es frecuente escuchar un raro “¡Qué bolá!”

Esta expresión resulta enigmática para mi: ¿Será con V de vaca o con B de burro? Si de volar se trata es con uve, y si de beisbol, con la más alta de las dos.

Incomprensible, pero aceptable. Peor que ello es ese buen habitante del siglo XXI que entra a cualquier lugar sin dar los buenos días, las buenas tardes, ni las buenas noches, lo que no es un buen ejemplo de buenas costumbres.

A veces involuntariamente tropezamos con innovaciones verbales que nos ponen la lengua de gallina.

Algunos sibaritas del lenguaje son tan selectivos que no dejan una “ese” en el plato: “Somo eso que noj la comemo al hablal”.

Otros no fallan por defecto, sino por exceso. Veamos:

Al agregarse a cualquier texto la frase un poco que”, el aporte se convierte en soporte; es decir, una especie de muleta muy necesaria cuando se cojea al hablar. Ni siquiera podemos calificar el hecho de facilismo, pues su uso es totalmente innecesario y abusivo.

Obviamente, hay molestos latiguillos que se utilizan frecuentemente pero inconscientemente por quienes los usan, pero el que los padece, sinceramente tiene que ponerse bravo, aunque el vocablo esté acertadamente empleado, --justamente por eso--, por ser doblemente inútil, sobre todo cuando algún comentarista de la radio o la televisión lo lance abiertamente al éter para convocarnos urgentemente a cualquier actividad inminente; y son cientos, tal vez miles quienes innecesariamente se ven expuestos al inclemente bombardeo de sus convocatorias, independientemente de que podamos cumplirlas o no.

Como pudieron apreciar en siete renglones se utilizaron 14 palabras innecesariamente.

¿Y qué me dicen del uso y abuso como tal, de ciertas palabras sobrantes para apoyar como tal cualquier pensamiento como tal? En mi opinión, ese defecto como tal, debe erradicarse del lenguaje cotidiano como tal. Si luchamos por reducir plantillas infladas como tal por obsoletas, debemos procurar lo mismo como tal.

Aquí han sido siete vocablos de más en solo cuatro y un piquito de líneas: ¿Por qué no ahorrar también palabras parasitarias?

Son frecuentes, además, los casos de aquellos que se dedican al cambalache de letras. Veamos como se efectúa la permuta de la R por la L, o el doble secuestro de la D y la R en una sola frase:

“Hemos fallao polque el poblema resultó complicao, ¿veldá?

En estos tiempos vertiginosos que nos ha tocado vivir, hay jóvenes que hablan peligrosamente a exceso de velocidad sin que se le ponga una multa en la vía. Pero peor aún son aquellos que lo hacen en los medios masivos de (in)comunicación:

“EnestespacioradialnoscomplcepresentarlesalmejorcorredordedistanciascortasdeCuba”.

Recuerdo que mis padres, frecuentaban los cines de barrio donde pasaban películas en español, ya mexicanas, argentinas, o españolas. ¿Las causas? Un bajo nivel de escolaridad de quienes leían con bastones mientras los textos traducidos avanzaban en cámara rápida, lo cual no les permitía perseguir la lectura del subtitulaje.

Nos ofendemos y hasta queremos fajarnos cuando nos mientan la madre o nos dicen algunas”malas” palabras, pero nos reímos al escuchar “joder, o”de puta madre” por boca de comediantes gilipollas españoles del cine o la tele. Cuestión de temperamento, dirían unos; de educación, otros. En mi criterio la diferencia estriba en la intención.

Lo cierto es que, nuestra generación también aportó lo suyo. Pasaron los días en que nos acuñaban aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” o que “la juventud estaba perdida”. Recordemos que la Cuba prerrevolucionaria padecía el síndrome del cachumbambé desde los tiempos de generales y doctores, con vaivenes entre las vacas gordas y las flacas. No había nada más parecido a un liberal que un conservador: Unos arrollando al compás de la “Chambelona, del tiburón que se baña pero salpica”; otros tras la conga del “Mayoral que viene sonando el cuero”. La controversia no era solo campesina sino electoral, con estribillos como estos: “Gómez-Arango, le zumba el mango” o “Zayas-Carrillo, victoria en el bolsillo”. En definitiva “la porra” del asno con garras enfrentada a la “tángana” universitaria tuvo que salir “echando”, para dar paso a la Revolución del 33 que “se fue a bolina”.

El desparpajo era tal que se necesitaba de un traductor para descifrar los galimatías de un Presidente cantinflesco, y hasta un alcalde tuvimos al que el choteo criollo bautizó Pepe Plazoleta.

La desvergüenza viajaba en cola de pato y vestía de dril cien, pero se beneficiaba de sufragios que se decidían con “cañonas, bravas, pucherazos” y hasta –“viajeras”, como en el dominó--. Los comunistas eran unos “ñángaras” y la gente común comía “catibía”; el que se quedaba sin trabajo perdía “la pincha”, se quedaba “sin pega” y pasaba al estado de “bruja o erizo”. Si todas estas palabras no resultaban un enriquecedor aporte al idioma, que venga Cervantes a cuestionarlo.

Sea éste mi modesto aporte al informe del presidente de mi querida UNEAC, en el preciso instante de cruzar la raya de los setenta y de este 2011 que comienza… ¡FELICIDADES POR PARTIDA DOBLE BARNET!

DE LA VIÑETA AL CINE Y DE AHÍ A LA GLORIA…

Que la tira cómica del combatiente mambí “Elpidio Valdés” haya atravesado la trocha de Júcaro a Morón, para insertarse en los primeros planos de la cinematografía cubana no es obra de la casualidad, en tal caso de su autor, el caricaturista Juan Padrón Blanco.

Que el personaje sea el ídolo indiscutible de varias generaciones de niños cubanos, tampoco es una sorpresa.

Padroncito es, sobretodo, un hombre de la prensa, de la gráfica, de la tinta y el papel, devenido cineasta. Si me tocara a mi, --testigo de su nacimiento--, hablar de las motivaciones inquietudes y afanes que inspiraron al autor, estaríamos contando anécdotas hasta el año que viene. Además, la recomendación vendría de muy cerca.

Que merece la pena hacerlo: ¡Claro que sí! Para ello nos bastaría con reproducir algunas aventuras del héroe manigüero, pero hemos preferido escoger ilustraciones de nuestros medios que, por su importancia le han dado destaque al personaje y al autor en sus respectivas portadas. Con ellas calzaremos la información.

Pero, dejemos que colegas de otros medios intervengan en el asunto. Por ejemplo:

Maya Quiroga, en la revista Bohemia del 4 de julio de 2008 y bajo el título deEntre mambises y vampiros” nos cuenta:

“…Considerado por muchos como el más exitoso de los realizadores cubanos de dibujos animados, Juan Padrón, (Matanzas 1947), graduado de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, y Premio Nacional de Humor (2004), es el padre de “Vampiros en La Habana” (1985), del personaje “Celedonio” (1983), y de “Filminutos”; es también coautor de “Quinoscopios” entre otros personajes…” …En su niñez fue fanático de los comics, “Superman”, “Los Halcones Negros” de Narda, de “Mandrake el Mago”, de Aleta la novia del “Príncipe Valiente”, Rosario la de “Popeye”… A finales de los años 50 tenía sólo 12 años, pero ya el bichito por el cine se había apoderado de él…”

Nadie mejor nos puede hablar de su niñez, que su hermano Ernesto Padrón, --también destacado dibujante de historietas y animados— en el trabajo titulado “No tuve Superman, tengo a Elpidio Valdés” en Juventud Rebelde (1 de marzo de 1998):

“…Cuando mi hermano Juan y yo éramos niños –físicamente hablando— hacíamos historietas y filmábamos películas y dibujos animados con una cámara de 8 mm. Los temas de estas obras eran un reflejo de los cómics, filmes y series norteamericanas que prácticamente ocupaban todo el espacio editorial, cinematográfico y televisivo de los años cincuenta… Marines contra japoneses amarillentos, superhéroes contra científicos lunáticos, detectives contra el crimen organizado, vaqueros almidonados contra indios, monstruos contra gente aterrorizada y por supuesto de los dibujos animados de los hermanos Fleischer, Walter Lantz, Walt Disney, etc.,…”

Por su originalidad hemos escogido un fragmento de la entrevista titulada “Dialogo Circunstancial con Elpidio Valdés” (A lomo de Palmiche por calles de La Habana) que le hiciera Rosa Elvira Peláez, al personaje de papel sobre su autor en el periódico Granma de 12 de agosto de 1988.

“—Tú eres un símbolo Elpìdio…

“--Eso. Nací por el amor de él a nuestra historia de luchas. Me contó que, en 1968, el Año del Centenario, se publicaron muchos textos sobre los mambises, y él sintió como si hubiera picado un anzuelo muy grande. Cuando lo vea, pregúntale por El libro del Mambi. De una editorial a otra, libró por este libro una campaña de 12 años…”

La revista Revolución y Cultura también interviene en el tema. En ella el poeta y crítico Nelson Herrera Ysla nos habla de sus comienzos en “Padrón: El humor encontrado”:

“…Siendo más joven de lo que él imaginaba, un día de 1963, Norberto Fuentes le disparó a quemarropa la posibilidad de trabajar para la revista “Mella” junto a un nutrido grupo que ya se encontraba en la importante publicación de la juventud cubana… y no lo pensó tres veces… En La Habana se unió a Virgilio, Roberto Alfonso, Rostgaard, Fundora, Newton Estapé, Víctor Casaus, y a un notable dibujante que luego se dedicó a componer canciones, y tocar bien la guitarra: Silvio Rodríguez. Todos hacían una página memorable llamada “El Hueco” (una historia muy profunda)…”

El especialista Tony Piñera mezcla los nombres del muñeco y su autor en Granma con el título “Juan Elpidio Padrón Valdés” a los 30 años, en marzo del 2000.

“…Con la seriedad típica de los hombres que alientan la sonrisa, contó que Elpidio se parecía a él de joven. Yo siempre hago el chiste: --Antes me parecía a Elpidio, y ahora al general Resoplez. --Gordo y con el bigotazo (pero siempre cubano)… A la pregunta ¿Elpidio Valdés y Elián? Sus ojos azules brillan. Fue emocionante. Cuando vi aquello de que pedía un avión para que lo trajeran a Cuba me dijo: --Voy a realizar un dibujo para cuando regrese y otro para su escuela, que fue también la mía, donde estudié de tercero a sexto grado. Porque soy de Cárdenas como Elián…”

El 12 de diciembre de ese mismo año, Juan Padrón nos sorprende con otro de sus éxitos, y de ello nos da cuenta el escritor humorístico del DEDETÉ Jorge Alberto Piñero al describir en el diario Juventud Rebelde que “María se cogió la fiesta de Lucas”.

“…Si no es un récord, al menos es una buena marca la impuesta por Juan Padrón y Elíades Ochoa en la premiación del Lucas 2000. Cuatro premios: Música tradicional, clip masculino, dirección, y al mejor video clip del año, alcanzó el tema “Píntate los labios María”… El hecho fue noticia en la fiesta que Lucas ofreció la noche del pasado domingo en el Teatro Mella de nuestra capital. Digo fiesta porque fue un verdadero carnaval el espectáculo que sirvió de soporte a la entrega de los premios a los mejores video clip del año…”

La creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) el 20 de marzo de 1959, permitió que a partir del primer corto de animación “La Prensa Seria” en 1960 de Jesús de Armas, se produjera una serie de “cartoons” caracterizados por la temática política ideológica, en momentos de cruenta agresión imperialista. El Congreso de Educación y Cultura de abril de 1971, cambió la situación al orientar la producción de dibujos animados para el público infantil que comenzaron a estrenarse a partir de 1976.

Victoria Quintana en Cuba Internacional continúa la historia en un trabajo titulado “Contra Dólar y Cañón”. Veamos:

“…Para los mayorcitos amantes de la acción y la aventura, nació la figura del mambí, encarnada en Elpidio Valdés, de uno de nuestros más laureados realizadores, Juan Padrón… Se trataba de un personaje conocido por los niños a través de las historietas publicadas en el semanario Pionero desde 1970… Las famosas cargas al machete y los ingeniosos ardides de los mambises para burlar el asedio del poderoso invasor español llega a los niños en episodios frescos y cargados de humor, reforzando su patriotismo y la admiración por su pasado… El éxito fue tan grande que en 1979 se realizó el primer largo metraje cubano de dibujos animados utilizando a Elpidio Valdés como protagonista… En 1983 se hizo el segundo largometraje de dibujos animados “Elpidio Valdés contra dólar y cañón, que superó en calidad al primero…”

Con estos testimonios, espero que nuestros amables vecinos se hayan percatado de la importancia y la popularidad tanto del personaje como de su autor. Sin embargo no quedaría satisfecho sin aclarar que por sobre todas esas cosas, Juan Padrón, es un artista excepcional, al que no se le puede encasillar en ningún esquema, por muy exitoso que sea alguna obra o proyecto suyo.

Como vimos hizo sus pininos en “Mella” pero se escapó de “El Hueco” para crear historietas de todo tipo, saltando de redacción en redacción. Así nació, sable en mano, Kashibashi un samurái con cara de niño, donde debutó un personaje criollo tan simpático que luego lo incorporó a aventuras de ciencia-ficción, y al final, tener que bautizarlo como Elpidio Valdés para que pudiera alzarse en la manigua redentora frente a las tropas españolas.

El inquieto dibujante tuvo la osadía de bajar a las profundidades abismales para enfrentar a Marcelino, --investigador submarino--, contra el tiburón Everardo tan sangriento o más que el de Spielberg.

Inquisidor y medieval, Padrón incursionó también en las mazmorras del humor negro con Los Verdugos, en jocosa competencia con sus tragicómicos vampiros, semillita que fructificó años más tarde en La Habana gracias al cine de animación.

Pero no contento con eso, en la prensa le sacó lascas a piojos y comejenes de todo tipo, y cuando se le acabaron los insectos agarró las letras logrando conflictos entre ellas para la serie “Abecilandia”. Tal parece que no exista marco capaz de aprisionar a una imaginación tan fértil como la suya, a tal punto de crear un absurdo Zoo-ilógico. ¿Que nos prepara Padroncito a la altura de este año 2011?, no lo sé. Pero espero que sean nuevas sorpresas para celebrar sus 73 añitos el próximo 29 de enero.

Hace algunos años, en uno de sus homenajes, los caricaturistas fuimos convocados para agasajarlo con la interpretación individual de sus personajes: Aquí va mi aporte en aquel momento:

¡FELICIDADES COLEGA, Y NO ME MUEVO DE LOS 80 HASTA QUE ME ALCANCES DENTRO DE SIETE AÑOS!

HEREDEROS DE MATUSALÉN.

Para aquellos que la palabra Matusalén solo servía para darse un cañangazo y sentirse “Hoy alegre…Mañana bien”, como rezaba un viejo “jingle” publicitario, le aclaramos que su origen viene del patriarca judío del mismo nombre, abuelo de Noé, que se salvó en una tablita del Diluvio Universal, y murió a los 969 años. O sea que quedó a 31 años del milenio.

Sirva esta disquisición para dar paso al meollo de este asunto: La senectud.

A raíz del Día de los Enamorados, el 14 de febrero de 2010, la emisora Radio Reloj, transmitió la noticia de que Celestino González Regueiro, nativo de Negueira, con 99 años, se convertía en el español más anciano de Cuba.

Residente en Consolación del Sur, Pinar del Río, el citado gallego debe consolarse con lo que voy a narrar a continuación, pues hay un paisano de Asturias, que por entonces ya lo sobrepasaba en longevidad.

Se trata de Constantino Díaz Luces, (Constante) para sus amigos, quien nació el 11 de enero de 1910, en el concejo de Caravia, y de esos ciento un años, lleva 87 viviendo en Cuba.

Como la mayoría de los peninsulares inmigrantes de principios del Siglo XX, vino en busca de fortuna y huyendo de la “puta mili”, según propia confesión. Como única riqueza, traía el carnet del Centro Asturiano en el bolsillo, y unas ganas enormes de salir de la miseria, pero honradamente.

Del mostrador de una bodega saltó para otros desempeños similares, hasta que con 30 años en las costillas entró a trabajar en el Centro Asturiano, donde echó raíces hasta su jubilación en 1969.

Pero no piensen que se retiró. No señor, yo lo conocí mucho después, como presidente de la Asociación de Beneficencia Asturiana, hasta fecha reciente en que más por limitación física que por la edad cedió su responsabilidad en la misma.

Tres virtudes adornan a este entrañable amigo: Una fortaleza física envidiable, un carácter afable con el que conquista amistades a granel, y una memoria prodigiosa. Gracias a ella es que me pude enterar de algunas cosillas.

A saber: Que dicha sociedad benéfica es anterior al propio Centro Asturiano, pues fue fundada el 8 de septiembre de 1877.

Que la primera romería se efectuó siete años después, --no en los jardines de La Tropical o La Polar, donde se hicieron populares--, sino mucho antes, en los terrenos del Club Almendares.

Que la primera ayuda no fue a los asturianos sino a los andaluces, al cumplimentar una solicitud de beneficencia para los damnificados de las inundaciones ocurridas en 1881 en esa autonomía ibérica.

Escudriñando en los vericuetos de su memoria, Constante recuerda como algo extraordinario haber compartido en el “chigre” de la Federación con el poeta asturiano Alfonso Camín, quien vino a nuestro país pegado a su inseparable pipa, en la década de los años 50 del pasado siglo.

Este centenario aplatanado es un baúl de anécdotas.

Algunas de ellas las debemos al colega Rolando Aniceto, autor del libro “Asturianos en Cuba” de 1994. El propio historiador de la Ciudad, Eusebio Leal quedó sorprendido cuando le dijimos que seguía vivito y coleando, pues lo trató personalmente hace un buen numero de años; o que durante los festejos del centenario de Bigote de Gato, en este mes, su nuera la periodista Nora Quintana nos contara que Constante mantuvo gran amistad con su suegro, y cada vez que iba al bar o se encontraban en cualquier otro lugar, se abrazaban y se besaban… A los tres mi más profundo agradecimiento.

Esta foto, que pudimos tomar el pasado mes de abril durante la visita del presidente del Principado de Asturias a nuestro país, Sr. Don Vicente Álvarez Areces, demuestra esa enorme vitalidad, pues fuimos testigos de aquella amena conversación entre ambos durante la gala ofrecida al dignatario por la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba.

Pero esto no debe sorprender a nadie, pues según la actualización del “Estudio de Centenarios en Cuba” recién divulgada por la Dirección Nacional del Adulto Mayor y Asistencia Social del Ministerio de Salud Pública (DNAMASMSP),--las siglas son mías—dan por resultado de que en la actualidad existen en Cuba 1541 centenarios, 53 más que hace dos años…

Si esto no es un récord, por lo menos es una buena cifra.

PROMESAS DE AÑO NUEVO PARA EL 2011.

Estoy en deuda con ustedes, mis fieles vecinos:

Desde que inauguramos este blog, en octubre del 2008, jamás he respondido un comentario públicamente, sin embargo, hemos tomado buena nota de vuestras observaciones para enmendar las deficiencias que críticamente nos han hecho.

Solo les pido comprensión: A mis 80 añitos no se me debe pedir mucho más. Me ha resultado bastante difícil mantener esta rigurosa tensión de recopilar, investigar, redactar, dibujar --y hasta cacharrear en MI PC, --ése nuevo medio digital, totalmente equidistante de mi añejada cultura--.

Tal vez la embriaguez de lo novedoso sea la razón por la cual se me haya olvidado compartir este trago con ustedes, --el del estribo—según los mexicanos.

Pero, nunca es tarde, si el vecino es comprensible:

Para comenzar, acuso recibo de dos aclaraciones que me hiciera recientemente el colega José Francisco Delgado desde los Estados Unidos: Que la entrada del cantautor Silvio Rodríguez al servicio militar en Cuba se produjo en el año 1964 y no en 1962 como habíamos descrito en el trabajo “Confesiones de Grandes”.

La otra observación se corresponde con la edición donde dábamos al compañero Jorge Oliver como vicepresidente del ICRT, y el colega DELGA nos rectifica diciéndonos que en esa fecha, OLI lo que ocupaba era el cargo de Director del Canal 6 de nuestra televisión.

En cierta ocasión el también caricaturista VARELA desde Miami, nos felicitó por incluir la semblanza del inolvidable PECRUZ y su póstuma exposición durante el VI Congreso de la ANAP, lo cual puede verse en la edición de mayo de este año, con el título de "PECRUZ, EL ETERNO INCONFORME" http://ay-vecino.blogspot.com/2010/05/pecruz-el-eterno-inconforme.html

No podría olvidar tampoco a mis dos hijas adoptivas en Galicia, La “loitadora” Fina Senra y su carnal Charo por su permanente estímulo a este humilde servidor, y lo mismo digo del fraterno Víctor Manuel González desde “Bohemia” o del contemporáneo Marrero, vinculado a nosotros desde el sitio “Cubaperiodistas” de la UPEC.

Muchos otros se me quedan en el tintero, y serán rescatados poco a poco, con el reciclaje de mis neuronas. Por el momento, y con el permiso de ustedes, nos vemos obligados a responder al curioso vecino V. M. Falcón, quien indaga sobre las iniciales (A.Y.) que aparecen al pie de algunas de las curiosidades en la sección seriada “Cualquier tiempo pasado fue… profesional”. Se trata pues de Alberto Yáñez.

Aprovecho la inquietud para explicar además que dicho espacio, --el cual cubrió todo el pasado año--, desaparecerá para el 2011, pues con él quisimos reproducir algunos de los trabajos sobrevivientes del sabotaje que se le hiciera al diario “El Mundo” en el año 1968, el cual acabó con el rico archivo fotográfico del mismo y de paso, mis dibujos originales allí conservados. Da la casualidad de que en aquel tiempo, el colega Alberto Yáñez también colaboraba en la sección deportiva del periódico, y con posterioridad escribió un curioso bolsilibro titulado “Minideportivas”, de donde tomamos las notas para nuestro espacio.

Las ilustraciones del cuadernillo estuvieron a cargo del caricaturista PITÍN a quien también debemos una crónica. En cuanto al inolvidable Yáñez, --recio tronco de una estirpe de artistas-escritores- o viceversa, seguiremos hablando en próximas ediciones.

30 dic. 2010

EN POCAS PALABRAS.

LLUEVE SOBRE MOJADO.

A mediados del pasado mes de diciembre y procedente de la Cumbre de Cancún sobre el Cambio Climático, arribó a Cuba por segunda ocasión, el presidente de la República de Kiribati, Sr. Anote Tong. El dignatario de esa diminuta isla de la Micronesia, venía sensiblemente insatisfecho por el resultado de la convención al no llegarse a ningún acuerdo vinculante debido a la presión de los Estados Unidos y otros países altamente desarrollados.

En las conversaciones que tuvo con las autoridades cubanas, donde se firmaron acuerdos entre ambas partes, aseguró que el asunto trata de uno de los desafíos más importantes que enfrenta la humanidad en estos momentos, pero más aún para los pequeños estados insulares. A continuación agregó:

“Sobre todo, se trata de la supervivencia misma, por los cambios en cuanto al aumento del nivel del mar, y las inundaciones…Nuestras islas son pequeñas y a veces están a solo dos metros por encima del nivel del mar, o sea, que cualquier cambio del patrón climático tendría un efecto terrible para la población y para las posibilidades de desarrollo…”

Este acontecimiento me remite a una de las primeras crónicas que publicamos en este blog con fecha 29 de diciembre de 2008, http://ay-vecino.blogspot.com/2008/12/cantos-de-sirenas-en-las-islas-del.html por lo que me limito a ofrecerles a nuestros pacíficos vecinos una caricatura de actualidad sobre el tema, e invitarlos a que amplíen la información con la lectura del referido trabajo. http://www.cop17durban.com/Pages/default.aspx


EL CAMBIO NECESARIO.

Mr. W. Sin contar los bienes patrimoniales legados por su familia, heredó 651 mil millones de dólares del gobierno demócrata de Bill Clinton, y dejó el poder con un déficit de 454 mil 800 millones. Es decir: En ocho años derrochó un millón de millones más 115,800 dólares en una pesadilla salida del bolsillo de los contribuyentes. El sueño americano necesitaba de UN CAMBIO.

Mr. W. Como buen neoconservador, apoyó a ultranza una globalización neoliberal, enriqueciendo sin control alguno a bancos e instituciones especulativas que se declararon en quiebra y él, --magnánimo con el dinero ajeno,-- solicitó un salvataje multimillonario. Los contribuyentes de ahora y los futuros deudores de este colosal préstamo estatal esperaban UN CAMBIO.

Mr. W. Utilizó la excusa del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York para amenazar a sesenta o más oscuros rincones del mundo presuntamente sostenedores del terrorismo. Por suerte nada más que atacó a dos de ellos, y su guerra preventiva se ha convertido en un callejón sin salida, amenazando a otros países asiáticos.. Los muertos de uno y otro bando siguen reclamando UN CAMBIO.

Mr. W. No sólo permitió crear prisiones fantasmas en varios países lejanos, y hasta en barcos de la Marina de Guerra, sino que ordenó vuelos ilegales para trasladar a presuntos terroristas y someterlos a crueles torturas en esos limbos jurídicos. Los reclusos en la ilegal Base de Guantánamo esperan ansiosos UN CAMBIO.

Mr. W. Reforzó el cruel bloqueo a Cuba que durante décadas sostuvo el gobierno de los Estados Unidos. Las Leyes Torricelli y Helms-Burton quedaron chiquitas con el llamado Plan Bush para la transición pacífica hacia la democracia, que contiene un capítulo secreto y nada pacífico, ya se sabe con qué macabros fines. Las víctimas de este genocidio aún vigente exigen en el presente UN CAMBIO.

Mr. W. Mintió una y otra vez en el caso de las armas de destrucción masiva en poder de Irak; enfatizando el vínculo entre Sadam Hussein y Bin Laden; con el presunto fin de dicha guerra, se apareció disfrazado de piloto en un portaviones de la Marina; y más tarde, al darle asilo a un connotado terrorista como si fuera un indocumentado que cruzaba inocentemente la frontera con México, cuando se sabía que entró por Miami a bordo del Santrina; o al acusar de espías en un juicio político a Cinco Héroes Cubanos inocentes y mantenerlos en cárceles de alta seguridad del Imperio. Por tantas injusticias, la justicia exigía UN CAMBIO

Mr. W. Embriagado de joven por la riqueza petrolera familiar, se dedicó a la bebida y a la por beber, convirtiéndose en un borracho consuetudinario. No pocos sustos pasó por ligar la bebida con el timón, y no tomar consejos ni precauciones. De adulto renegó del Dios Baco de dientes para afuera, y suplió su antigua adicción por un fanatismo postizo. El converso trocó su delirium tremens por ilusorios diálogos con el otro Dios: El que todo lo ve. Demostrando que no hay nada más parecido a un borracho que un fanático: Los alcohólicos, y los abstemios; los creyentes y los ateos ruegan por UN CAMBIO.

Mr. W. Fogoso anticomunista, al desaparecer la Unión Soviética tras la Guerra Fría, inventó nuevos enemigos de ahí su llamada guerra antiterrorista, caldeando los ánimos en el ya encendido Medio Oriente por la llama sionista. El piromaniático presidente, falto de combustibles fósiles amenazó a otros pueblos con el fuego eterno, encendió la candela del separatismo kosovar e intentó lo mismo en Osetia del Sur dando lugar al enfriamiento de las relaciones con Rusia. Todo este provocativo y artificial incendio se suma al natural provocado por el efecto invernadero y el calentamiento global. Todos los condenados a arder en este holocausto de la especie humana esperan UN CAMBIO.

Mr. W, fue, es y será, el presidente más impopular en toda la historia de los Estados Unidos. Bajo protesta de Rico Mac Pato y los sobrinos de Donald, renegó del Tío Sam cuando declaró a los cubanos que primos, tíos y sobrinos no eran familia. Sus errores políticos, bélicos y económicos han sumido al Imperio en una crisis de colosales transformaciones. A la debacle hipotecaria siguió la especulativa; la crisis petrolera nos llevó a la alimentaria de la mano del etanol; la bancaria empujó al abismo a la monetaria y provocó la caída del dólar. Continúa con la crisis automovilística, del bajo consumo, del desempleo, etc., etc. A todo esto nos ha conducido el capitalismo salvaje. No hay regla sin excepción y llegado a este extremo, tal vez sea demasiado tarde lo prometido por su sucesor. Ha pasado un buen tiempo y no se ve por ningun lado el cambio tan añorado y publicitado por la opción demócrata de Obama: En vez de UN CAMBIO de gobierno, lo que hace falta es UN CAMBIO del sistema.

De enero a enero en igual atolladero.

Estimados y pacientes vecinos:

Estoy sumamente agradecido por vuestra constancia y fidelidad a este modesto blog, pero uno se cansa:

Al revisar la lista de materiales publicados hace exactamente un año, choco con una triste realidad, porque el cuartito está igualito.

Selecciono y recomiendo leer de nuevo estos trabajos publicados en diciembre-enero del año pasado bajo el título de:

1) El otro Plan Marshall. http://ay-vecino.blogspot.com/2010/01/el-otro-plan-marshall.html

2) El cambio necesario. http://ay-vecino.blogspot.com/2009/01/la-herencia-que-le-deja-bush-obama.html

3) La última paradoja terrorista. http://ay-vecino.blogspot.com/2010/01/la-ultima-paradoja-terrorista.html

Si no creen lo que les digo, búsquenlos y se convencerán de que estamos arando en el mar.

La votación este año en la ONU sobre el bloqueo a Cuba, no sufrió variación.

El cambio político prometido por Barack Obama resultó lo más parecido al de Mr. W.

La última paradoja terrorista no es tal: Como una pelota, pica y se extiende.

¿Y de Haití? …Bien, gracias.

Lo de Cancún, fue como el Can Can francés: Un musical más.

19 dic. 2010

DEL TEOREMA DE PITÁGORAS A QTATA AL CUADRADO.

El problema matemático de origen griego que encabeza este trabajo, da seguimiento a otro referido a cierta persona de la cual habláramos en nuestra oferta anterior, y a quien podría calificar de “Mi personaje inolvidable”: El doctor Raúl Ferrer.

A partir del 22 de diciembre de 1961 Cuba celebra anualmente el Día del Maestro, al finalizar con éxito su Campaña de Alfabetización en esa fecha y declararse Territorio Libre de Analfabetismo.

No hay escuela, hogar, alumno, ni maestro que deje de festejar la ocasión.

Ilustro aquella época con estas dos caricaturas que publicamos en el diario “El Mundo” hace casi medio siglo sobre los esfuerzos de nuestro país por alfabetizar al analfabeto urbano y a su par el analfayuca rural, según el choteo criollo de entonces.

El pueblo todo, beneficiario de esa prédica martiana se suma a la festividad. Por algo nuestro país en la actualidad es referente a escala mundial en materia de alfabetización por el aporte del método “Yo si puedo” en no pocos países y variadas lenguas.

Cada vez que se acerca esa fecha pienso en la frase que encabeza este trabajo, y en la persona que la inspiró: El maestro, colega y amigo Raúl Ferrer.

Desde que asomaron los primeros indicios de mi incipiente bigotito, en la aventura del bachillerato, una de las cosas que más me impresionó fue descubrir que…

“el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de sus catetos”.

En mi relación con Raúl tropecé con su versión criolla:

“Que todo analfabeto tenga su alfabetizador y que todo alfabetizador tenga su analfabeto…”

O sea, QTATA al cuadrado.

Ecuación salida del ingenio de ese criollo rellollo convertido por obra y gracia de su trayectoria docente en uno de los principales colaboradores del entonces Ministro de Educación Doctor Armando Hart.

Desde su temprana y modesta aula rural monte adentro, donde compartía sueños y realidades con su bisoño colega Onelio Jorge Cardoso, Raúl Ferrer siempre soñó con algo por el estilo. Años más tarde entre estrofa y estrofa descubrió a otro fabulador excepcional con el que también compartió fantasías poéticas y objetivos políticos, el Indio Naborí.

Él era así: científico y soñador, ocurrente y reflexivo, imaginativo y profundo a la vez, con una agilidad mental inigualable. Un maestro en toda la extensión de la palabra. Su sentido de la pedagogía tenía un antecedente lúdico que podía resumirse en esta frase suya: “Lo que se aprende jugando, nunca se olvida”, de ahí el permanente combate que mantuvo contra viejos criterios medievales como ése de “la letra con la sangre entra”. O el permanente reproche a quienes mantenían el rígido concepto de que el niño iba al colegio a aprender. “No –decía-- el niño viene a la escuela a aprender a hacer cosas”.

También tuvo discrepancias con colegas que a menudo confundían el deporte con el entretenimiento, porque para este último no hacían falta estadios ni campos deportivos, cuando se practica de corazón, ambos se unen. En eso era también un educador.

En una oportunidad gané un premio en el Salón Nacional de Humorismo de la UPEC, con su caricatura. Lamentablemente no puedo mostrarla aquí, pues inmediatamente después se la obsequié y por muchos años presidió la sala de su hogar situado en una empinada calle de la Loma del Mazo de la Víbora.

A él se deben las iniciativas de transformar la página de pasatiempos en “Palante” con proposiciones más originales que el compañero Yáñez puso en práctica, así como la constante ayuda a la sección campesina “Dímelo Cantando” del semanario donde Raúl, --el poeta—también era un maestro. ¿Y qué me dicen los que lo conocieron jugando con los números en el pizarrón de fondo en su despacho del Ministerio de Educación, con el ejercicio del cero frío?

Sencillamente que Raúl había experimentado esto en carne propia desde los tiempos difíciles de la seudorrepública en su escuelita rural en el batey del central Narcisa allá en las proximidades de Yaguajay, y fue consecuente con ello. De sus románticas aventuras en el lugar les recomiendo acudir al libro de cuentos del colega Julio M. Yanes, precisamente por su condición de alumno en aquel plantel donde aprendió las primeras letras aquella “Niña Mala” que le da título a la obra, y que junto a la simpática “Vaquita Pijirigüa” popularizó musicalmente su sobrino Pedro Luis Ferrer. Paradójicamente, allá en la primera mitad del pasado siglo, época en que la palabra ¿futivarse? estaba de moda, a veces escapábamos del amodorramiento docente para refugiarnos en pitenes de pelota de goma y de trapo, o las mesas de billar aledañas al Instituto de la Víbora, a espaldas de nuestros padres y maestros. Mientras, allá en ese rinconcito de la campìña espirituana a menudo ocurrían cosas como la siguiente:

El maestro rural Raúl Ferrer, a caballo por el trillo que conduce a la escuela, ve a un padre doblado en el surco bajo el sol mañanero y le pregunta:

“--¡Fulano!” –se me olvidó el nombre—“ ¿Qué pasa que tu hijo no ha ido a clase esta semana?”

La respuesta no se hizo esperar:

“Lo tengo castigado por portarse mal”.

Increíble anécdota si no la hubiese oído de sus propios labios. Y es que las clases de Raúl y Onelio tenían ese sabor a caramelo lúdico que maravillaba a los niños, y que desgraciadamente, a golpes de solemnidad, retórica, y rigidez, pierden su encanto.

No sé si estas características estaban ya presentes en el ADN de ambos, o eran producto del ambiente familiar suyo, pues en el entorno hogareño crecían siete hermanos: Raúl. Rogelio, Rafael, Rodolfo, Raquel, etc., etc., –todos firmaban R.F.-- y todos dotados de las mismas virtudes: Alegría contagiosa, agilidad mental, mezcla de veta artística y rigurosidad científica. Es decir, todos ellos tenían algo de “músicos, poetas y locos”, en el mejor sentido de la palabra.

Raúl cultivaba además la amistad de forma bastante selectiva. Si exitosa y singular fue la yunta que lo unió en la escuelita montuna a su par Onelio Jorge Cardoso. Con posterioridad esas mismas afinidades, lo unieron al Indio Naborí.

Extrovertido hasta el cansancio, la explosividad de Raúl Ferrer lo diferenciaba de ambos, --más pausados, y medidos--, sin embargo a pesar de diferencias temperamentos, una química rara los unía, el amor a la docencia, el acercamiento a la ética martiana, la lucha por la justicia social, y la inclaudicable militancia revolucionaria, todo ello matizado por un optimismo contagioso e inagotable.

Para finalizar les cuento uno de los últimos episodios de su vida que me marcaron para siempre:

Raúl, septuagenario y enfermo, estuvo asesorando la Campaña de Alfabetización en Nicaragua durante casi dos años. Regresó al finalizar la misma, más o menos en el mes de septiembre, y bastante delicado de salud, a tal punto de que bajó del avión en una camilla y tuvo que ser ingresado en el Instituto de Cardiología, de Paseo y 17, en el Vedado. Allí fui a verlo varias veces y después, durante su convalecencia en su propio hogar de 10 de Octubre.

Dos meses después –principio de diciembre-- me llama por teléfono para invitarme una vez más a las Parrandas de Mayajigua y Yaguajay, adonde lo había acompañado en los últimos años. Me sorprendió esa imprevista cita teniendo en cuenta las condiciones físicas en que había regresado a Cuba, y decline la invitación con cierto reproche por tan temeraria aventura de fin de año.

Recibí un silencio sepulcral como respuesta… tras varios segundos de meditación me dice:

“--Blanco, últimamente te has vuelto un poco conservador”.

Al año siguiente el destacado poeta y pedagogo fallecía. Aquella frase escuchada a través del hilo telefónico, tal vez resuma la personalidad y la imagen que me quedó para siempre de la persona a la que nos hemos venido refiriendo y que yo, humildemente considero. “Mi personaje inolvidable: Raúl Ferrer.”