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25 ago. 2015

EN DEFENSA DEL IDIOMA


Así titulaba a fines del siglo XX en Cuba una amena sección periodística bajo la firma de Néstor Baguer Sánchez Galarraga, admirado colega que vinimos a conocer personalmente cuando acudió a la Editorial Pablo de la Torriente para publicar un libro con ese mismo nombre, y que yo sepa--siendo por entonces uno de los editores de la misma--se terminó de imprimir pero jamás vio la luz pública, ya que una vez concluido, el autor cayó misteriosamente en el anonimato.
A partir de ese momento--al entusiasta colega ya octogenario--lo veíamos de lejos, deambulando por las calles de La Habana con su típica boina negra, como un sonámbulo, evitando cualquier encuentro personal.
De repente Baguer comenzó a destacarse como un líder de las “guarimbas” que se organizaban-–casi siempre—en zonas diplomáticas y los alrededores de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en el Vedado, con presencia de la prensa extranjera.
Como nuestro local se hallaba muy cerca de esas coordenadas, en no pocas ocasiones tuvimos que organizarnos voluntariamente para salir al paso a las provocaciones de los “revoltosos” incluyéndolo a él y a las no menos “disidentes” Damas de Blanco.
No tuvimos más noticias de Baguer hasta el martes 26 de octubre del 2004, cuando el diario GRANMA nos sorprende con la noticia: “Murió el insigne periodista y revolucionario Néstor Baguer” y al día siguiente se le daba sepultura con honores militares en el Cementerio de Colón, a quien oficialmente perteneciera a la (AIN) Agencia de Información Nacional, pero—en silencio tuvo que ser—el agente Octavio de la Seguridad del Estado.
Recuerdo como si fuera hoy la esclarecedora despedida de duelo por parte del entonces Presidente de la UPEC, Tubal Páez; así como las amenas charlas que habíamos sostenido frecuentemente en la Sala de Té de la UPEC, con quien fue siempre un defensor de nuestras raíces—no solo idiomát¡cas—sino de patriotismo y entrega.
Sea este nuestro modesto homenaje a quien resultara equivocadamente enjuiciado por algunos de sus más cercanos “colegas” y qué decir del resto de los “despistados” como yo que no podían creer lo que estaba ocurriendo en esos días.
Hoy, apenas quince años después--el pasado 14 de agosto--me parecen increíbles las imágenes del izamiento de la bandera estadounidense en lo que fuera dicha Oficina de Intereses, para inaugurar la nueva Embajada yanqui y nada menos que en vísperas del 89º. Aniversario de Fidel.
La escena catalogada de histórica por el propio Secretario de Estado norteamericano John Kerry, le dio la vuelta al mundo. En ese momento nos vinieron a la mente aquellos recuerdos de hace cincuenta años; pero sobretodo la figura del inquieto Baguer, no solo por su entrega personal a la Revolución, sino por su aporte a la cultura con aquel permanente llamado en Defensa del Idioma.
Y me explicó:
El establecimiento de Relaciones Diplomáticas ha comenzado con buen paso, pero el camino de la normalización es largo, difícil y complejo; por lo tanto nosotros, los periodistas no podemos caer en superficialidades y términos ambiguos, cuando estamos en posesión de un idioma tan rico como el de Cervantes.
De ahí que este simple caricaturista en varias ocasiones haya utilizado en sus trabajos del blog con ironía la frase “No nos entendemos” Porque la palabra embargo no es precisamente bloqueo y mucho menos en español, donde se especifican mucho más estas diferencias idiomáticas. Sin ser purista de la Lengua ni mucho menos, me preocupa la utilización a menudo por nuestros periodistas del término Isla para identificarnos como nación--error garrafal inmediatamente magnificado por la Gran Prensa Internacional y lo que es peor, en la red de redes--con la intención de borrar del mapa a nuestro --ya ignorado Archipiélago por los colonizadores--compuesto de 4,195 islas, cayos e islotes, incluyendo la Isla de la Juventud. Todos ellos eliminados de un plumazo a fines del siglo XIX por el excluyente Tratado de París que puso fin a la guerra entre España y los Estados Unidos.
Acudo pues a otro periodista Alexis Schlachter quien también nos aclaró muchas cosas en su libro de 2002 para la Editoral Oriente en “Geografía Sorprendente” donde nos recuerda el error de Colón al calificarnos como una Isla desde 1492; gazapo mantenido a golpe y porrazo por la Metrópoli como “Fernandina”, “Juana” o “La siempre Fiel Isla de Cuba” a lo largo de más de 500 años.
Pero lo peor del caso es que esta situación estuvo a punto de costarnos en 1901 la actual Isla de la Juventud cuando se firmó en diciembre 1898 el Tratado de París que dio por terminada la llamada Guerra Hispano-Americana y copio del autor aludido:
“…¿Qué se proponía el gobierno norteamericano? La jugada se vio clara cuando se le impuso a nuestro país la Enmienda Platt que en su artículo 6 decía textualmente: “La Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma…”
Sin embargo, el propio Schlachter agregaba que en el mismo documento, donde fue señalada como una solitaria isla, Cuba--con sus 2,100 kms cuadrados--superaba en tamaño a varios estados europeos de la época; mientras Filipinas sí recibió el trato de archipiélago, incluso con detalles precisos de los puntos geográficos comprendidos en su territorio.
Este y otros absurdos quedaron zanjados no sin acalorados debates mediante el Tratado Hay-Quesada firmado entre Cuba y Estados Unidos siendo ratificado en 1925. Pero eran otros tiempos preñados de ignorancias y vulgarizaciones, hasta el punto de hacerse popular cierto despiste geográfico cuando se bautizaba al filipino como “Chino Manila”.
Sin embargo, mucho antes los verdaderos cubanos en la Constitución de la Yaya (1897) en su primer artículo ya expresaban: “…La República de Cuba comprende el territorio que ocupa la Isla de Cuba y cayos adyacentes...”
Como vemos nuestro diferendo con la política expansiva y exclusivista yanqui va mucho más allá de la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba y su bloqueo contra la Revolución Socialista de hace apenas cincuenta años.
A principios de la República mediatizada tuvimos que aplicar la sabiduría asiática del genial detective chino Chan Li Po… ”Paciencia…Mucha paciencia”. Actualmente debemos sacar experiencias para la “aventura” que se nos avecina.

EN DEUDA CON CARICATURISTAS OCASIONALES.



Bajo este subtítulo en octubre del 2009 comenzamos aquí una serie de trabajos relacionados con personalidades de la vida política o cultural que incursionaron en el dibujo humorístico o la caricatura de forma intuitiva o por simple entretenimiento, por lo cual no se consideraban formando parte de dicha profesión.
He aquí la lista de aquellos que dimos en llamar “Los que son y no están, o los que no son y están”, comenzando en primera instancia con:
Nuestro José Martí, más Enrico Caruso, Silvio Rodríguez, Abel Prieto Jiménez, Jorge Ibarra Zabaleta, Nicolás Guillén, Víctor Manuel González y Tubal Páez.
Un mes más tarde pudimos agregar a la lista los nombres de Ho Chi Minh, Mayakovsky y Lezama Lima.
Casi un año de búsqueda (Septiembre del 2010) nos aportó nuevos cubanos. A saber: René Portocarrero, Roberto Fernández Retamar, Camilo Cienfuegos, Alejo Carpentier, Pablo de la Torriente Brau, Raúl Roa, y una caricatura contra el golpe de estado de Batista, que aparece publicada sin firma en “El Acusador” órgano clandestino de los revolucionarios de la Generación del Centenario. Dicho autor permanece aún incógnito, a pesar de los esfuerzos que hicimos por averiguarlo personalmente con los compañeros –participantes de la iniciativa--Jesús Montané Oropesa y Juan Martínez (Tinguao).
En octubre de ese mismo 2010 en una incursión bibliotecaria y documental incluimos nuevos autores como el cineasta soviético Serguei Einsenstein, el psicólogo austriaco Sigmund Freud, así como Jean Cocteau en Francia y el italiano Roberto Fellini. Mientras descubríamos al músico Xavier Cugat en su paso por Cuba y al inolvidable Gutiérrez Alea cuando firmaba Titón sus caricaturas.
Posteriormente aparecieron el checo Kafka y el venezolano Luis Britto.
En una visita de tres meses a Estados Unidos en la primavera del 2011, no sólo visitamos el lugar donde asesinaron al genial John Lennon, en Nueva York; sino que descubrimos varias caricaturas suyas, algunas de ellas--como en el caso de Caruso--adornando carátulas de sus propios discos.
La última incursión nuestra por esos incunables del humorismo gráfico, se remonta al 31 de mayo del 2014, bajo el título de “Saldando Cuentas” cuando en busca del genial ilustrador de la obra “El Principito” descubrimos a ese piloto-cuentista y aventurero que fue Antoine Saint Exhupery, incluyendo casualmente algo más insólito: El misterio del lugar donde se produjo el aterrizaje forzoso que inspiró esa fantástica obra literaria.
Pero aún estamos en deuda con mis afables vecinos, pues no hemos podido ofrecerles pruebas testimoniales de otras muchas personalidades que también incursionaron en el dibujo por intuición, o por simple entretenimiento. Tal vez miles de ellos, como nuestro Idalberto Delgado, el popular intérprete de “Tito el Taxista” y “Alegrías de Sobremesa” quien se divertía “inmortalizando” en caricaturas a sus colegas del ICRT, incluso montó una exposición de estas obras en La Habana a la cual no tuve acceso.
Otro consagrado cubano que nos deslumbró no solo como artista del jazz, sino como lutier-humorista, utilizando instrumentos musicales de su invención; también se valió de las armas jocosas del retrato para inmortalizar en la cartulina a personas afines. Su nombre: Bobby Carcacés. 
Otros–foráneos--también se nos escaparon de la lista por no contar con pruebas documentales que así lo testificaran.
Pero peor que eso es lo ocurrido con la obra del inmenso Ernesto Galeano, quien no sólo era un magnífico dibujante humorístico, sino que comenzó su vida profesional en la prensa de su natal Uruguay, como caricaturista editorialista y sin embargo, no hemos podido acceder a sus dibujos.
Lo mismo nos ocurre con otro grande: A 130 años de su fallecimiento el pasado 22 de mayo, recordamos que Víctor Hugo fue uno de ellos, y se sabe que él mismo consideraba su obra gráfica como algo secundario al lado de sus libros. Esa fue la razón por la cual en vida jamás mostró en público lo que él llamaba sus “garabatos”. De tal forma que muy pocos pudieron recrearse con aquellos diseños y pinturas hasta 1888 con la muestra de París, nada menos que….¡Tres años después de su muerte! 
Se cuenta que entre relatos cortos, ilustraciones, paisajes y caricaturas, la obra hugoniana cuenta con más de tres mil trabajos realizados entre 1830 y 1876. 
En cuanto a la calidad de los mismos se pronunciaron favorablemente personajes como Pierre Georgel del Museo de Bellas Artes de Dijón; Paul Claudel, Gáetan Picon y hasta Théophile Gautier. Además, algunos estudiosos llegaron a afirmar que sus dibujos ejercieron alguna influencia en grabadores y pintores de la talla de Gustave Doré y Rodolphe Bresdín.
Por tanto, seguimos en deuda con ustedes mis ansiosos vecinos.
Como han podido apreciar; más de una treintena de ellos han engrosado las filas de este destacamento de francotiradores del retrato travieso, pero no estamos satisfechos.
Tal vez colaboradores voluntarios nos permitan tener acceso a la obra iconográfica o intentos similares de otras personalidades. Esperamos la contribución de algunos más afortunados que yo. Gracias.
Se cierran las puertas invisibles de esta exposición.

ENTRE PACOS ESTÁ LA COSA



Seis meses exactos había transcurrido del debut de este blog personal “¡Ay-Vecino”! cuando se presentó en la Feria Internacional del Libro de La Habana (Febrero del 2009) el libro “Tony Guiteras: Un hombre guapo”. Inmediatamente le dedicamos un comentario al acontecimiento ese mismo mes bajo el título de “El Gato Pit-II en la Semana Negra de Gijón”. En varias de sus obras, el colega-tocayo se había destacado por enaltecer héroes paradigmáticos de la epopeya latinoamericana como el mexicano Emiliano Zapata, el argentino Ernesto Guevara y nuestro ya nombrado, Tony Guiteras.
Lo del Gato Pit II, es un apodo jocoso en abreviatura que le daban sus más cercanas amistades, lo de Ignacio Taibo II es para distinguir su firma con la de su padre Ignacio Taibo I, también profesional del periodismo; en cuanto a lo de Paco es una cariñosa forma asturiana de chiquear a los Franciscos.
Estaba en deuda con su autor por varias razones: En primer lugar, porque durante mi último viaje al terruño—julio-agosto del 2008—me mostró su amistad al facilitarme un espacio en la popular Semana Negra de Gijón para exhibir medio centenar de mis tiras cómicas--el gordo y el flaco--en uno de los pabellones-carpas con los que contaba este Festival de la narrativa detectivesca en “El Musel” gijonés, donde coincidimos también con el inolvidable Jaime Saruski.
De aquel encuentro surgió la caricatura personal que ahora mostramos leyendo la publicación oficial del evento titulada (A-Q) Es decir A QUEMARROPA.
Pero, regresemos con Ruperto marcha-atrás a la Cuba en la década de los 80 del pasado siglo, cuando compartíamos con Paco Ignacio sueños similares: Él desde sus esfuerzos en la UNEAC por la difusión y el hermanamiento entre los escritores cubanos y la llamada novela negra, con amplio espectro internacional, donde apenas los nuestros trataban de sumarse para emular con las aventuras radiales de nuestro querido Chan LI PO a pesar de los cincuenta años de atraso.
Mientras, muy cerca de allí, en los predios de la UPEC, la recién inaugurada Editora Pablo de la Torriente—entre sus objetivos--también luchaba por el rescate de otro género ligado a las publicaciones periódicas igualmente mermado con limitaciones de variado signo: La centenaria historieta, más conocida internacionalmente como comics.
En ambos casos se luchaba por despejar incógnitas, de ahí que surgieran publicaciones afines, en el caso de la UNEAC, con la revista ENIGMA, cuya lupa escrutadora iba dirigida a publicar lo mejor del género detectivesco a nivel internacional—no solo la obra de estadounidenses famosos como Raymond Chandler o Ellery Quinn, sino otras figuras tan respetables de la Novela Negra como los Montalban y Simenon de otras latitudes.

Gracias a ello nos enteramos que del lado de acá del charco también en el ajiaco criollo se cocían fabas bajo la firma de Daniel Chavarría, Leonardo Padura, Wichy Nogueras, Armando Cristóbal entre otros reconocidos “chefs” de la cocina deductiva criolla.
Entre las nefastas consecuencias del doble bloqueo durante el llamado periodo especial, tanto en el orden material como espiritual, estaban la crisis del papel, y sus limitantes para el desarrollo de esas potencialidades creativas que parecían insalvables con el llamado Fin de la Historia.
Fue entonces que, la voluntad férrea de nuestro pueblo se creció una vez más ante las desgracias y de aquellos restos surgió como por encanto el Ave Fénix salvador con el desarrollo de los Estudios de Animación del ICAIC que se nutrió en buena parte de dicha cantera juvenil formada en nuestro humilde taller de dibujantes gráficos logrando actualizarse y materializar éxitos jamás soñados, como el actual “Meñique” en 3D que hoy disfrutamos.
De los Padrón—Juan y Ernesto—Tulio Raggi, Jorge Oliver, Paco Prat, y otros tantos que se les sumaron–-anónimos o no--habrá que agradecer la visión de futuro que tuvieron entonces estos maestros del “story-board” y que hoy disfrutan nuestros nietos y bisnietos CUADRO A CUADRO.
Como muestra gráfica de todo ello, ofrecemos la primera portada de la revista de historietas PABLO donde, por esa misma época, se dieron a conocer artistas ya consagrados, pero que por diversas causas, jamás habían incursionado en el arte secuencial como Jesús de Armas, René Mederos, Rafael Morante, Francisco Blanco, (hijo) y Muñoz Bachs, entre otros.
Precisamente en estos días de verano, el Gato Pit II, siempre sorpresivo, vital, locuaz, y hasta gardeliano por aquello de que …“Veinte años no es nada”… se nos aparece tan rejuvenecido como entonces y nada menos que robando cámara en las pantallas de TELESUR, con esas historias verídicas narradas con su particular estilo–- directo, ameno y desprovisto de retórica—como si nos agarrara por el cuello, sin soltarnos hasta que hayamos descubierto el crimen.
En uno de estos últimos reencuentros--pantalla chica por medio--se anunció un nuevo libro de Paco Ignacio Taibo II titulado “Asturias 1936”. Y yo--pichón de asturiano—conociendo lo ocurrido en el terruño por esa fecha de boca de mi padre, así como admirador de su técnica narrativa, no quisiera perderme esa aventura contada ahora con su particular estilo.
Los que quisieran ampliar más sobre este “fantástico” personaje—ahora robando cámara en la TV—los invito a vincularse con los dos trabajos anteriores de este mismo blog: “El Gato Pit II en la Semana Negra”  y ”La Bronca del Cómic y el Enigmade la Semana Negra”.
Las gráficas que acompañan el actual análisis fueron tomadas precisamente de ambas propuestas en saludo a aquel libro del 2009, así como al próximo 30º. Aniversario de nuestra querida editora de los periodistas cubanos en diciembre, y que por algo también lleva el nombre del héroe de Majadahonda: “Pablo de la Torriente”.
--¡Allá nos vemos!