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23 feb. 2016

LOS 47 DEL DE-DE-TE Y LOS 50 DE MANUEL


Mañana 25 de febrero se cumplen exactamente 47 años del nacimiento del colega DE-DE-TE, por lo que comienzo este relato con la copia de la cubierta y contracubierta original de Tomy para el libro por el 25º. Aniversario de la publicación.
Y no encuentro un mejor tema que recordar entre sus fundadores uno a quien me une lazos de respeto y admiración. Se trata del artista de la plástica y la gráfica Manuel Hernández Valdés, premio nacional de periodismo “José Martí” y premio nacional del Humor “Aquelarre”, que acaba de sorprendernos seriamente con la última de sus sorprendentes  “humoradas” pero en este caso verbal.
Resulta que en la entrevista titulada “Del Pastiche a la falsificación” que le hiciera el pasado 31 de enero Hugo García, corresponsal de JUVENTUD REBELDE en Matanzas, MANUEL—así con mayúsculas—opina que con las tecnologías modernas ni se sabe adonde van a parar las falsificaciones de obras plásticas, tan viejas como el arte y el mercado mismo.
Continúa narrando que una turista inglesa le preguntó en Varadero por qué sus obras se venden allí más caras, si en La Habana ella las conseguía baratísimas. 
Y continúa el sorprendido entrevistador: “…No había ironía ni burla en las palabras de la asombrada visitante extranjera, simplemente no comprendía esa  diferencia abismal de precios en la comercialización de dichas pinturas con las guajiras y guajiros  del afamado artista matancero…” 
Como si se tratara de la alteración de los precios actuales en los mercados agropecuarios, la respuesta del multi-premiado maestro del humor gráfico y la cerámica no se hace esperar cuando agrega: “En Cuba hay artistas de feria que te hacen cualquier obra y de manera perfecta... Algunos jóvenes aprenden lo elemental en la escuela y luego se hacen profesionales en reproducciones”. 
Manuel ahíto de premios y reconocimientos tuvo que abandonar la capital para refugiarse en el terruño matancero cuando la especialidad gráfico-periodística  dio muestras de agotamiento durante el período especial, hace unos veinte años, aunque veinte años atrás Gardel no le diera la menor importancia a dicho lapso.
Lo cierto es que la cercanía al natural prestigio de Varadero se unió el  virtuosismo del artista de la cerámica, cuando plantó en el balneario una galería con exquisitos platos y otras delicias del barro. Tremendo berro, dirían algunos ante el descubrimiento del reciente plagio.
Lo que no tiene discusión es la popularidad del DE-DE-TE, suplemento dominical del diario de la juventud, que heredó de la centenaria BOHEMIA aquello de comenzar la lectura por la última página.
Y es que desde sus inicios hace exactamente cuarenta y siete años, contó con un elenco de lujo conformado por el propio Manuel, Tomy, Carlucho, Migue, Torres, Hernán H., Padroncito, Ardión, Ajubel y Renecito, entre otros que tal vez hayan quedado enredados entre mis neuronas octogenarias. 
Lo que no saben muchos es el vinculo que nos une: Antes de que el mítico Manuel Hernández se convirtiera en la estrella del DDT y de la cerámica, participó en un Concurso de Aficionados de PALANTE cuando el semanario acababa de cumplir sus cinco añitos--el 3 de noviembre de-1966—con la caricatura que envió desde la Unidad Militar donde cumplía el SMO en Matanzas. Es decir que este año MANUEL arriba a la media rueda en el ruedo. 
Con el transcurso del tiempo, la publicación humorística siempre actualizada, cuenta hoy con firmas igualmente respetables como  Adán, Laz, Falcó, Abela III, y el plumífero Jape--en el buen sentido de la palabra escrita--a quienes prometo abrazar mañana día 25 si Dios, el reuma y la lluvia lo permiten. ¡Felicidades anticipadas!
Como ampliación a este tema, recomiendo la lectura de la entrevista  que Narmys Candano García hiciera para LA JIRIBILLA a uno de los nuevos valores dedetianos--Lázaro Miranda (LAZ)--el pasado día 16 de febrero, bajo el título de “Son tiempos difíciles para el humor gráfico cubano”. Si fueran fáciles, no tuvieran gracia… ¡Qué cará!

11 feb. 2016

EN POCAS PALABRAS


a) EN DEFENSA DEL IDIOMA
Un trabajo que publicamos hace años en este mismo blog bajo el título de “La W se impone” toma mayor vigencia en estos tiempos de MP3, Wi-Fi y otras linduras de la era digital. A tal punto que a comienzos de este 2016, me tomo la libertad de recordarlo a mis vecinos digitales para reafirmar este terrorismo mediático: Especie de Tercera Guerra Mundial contra Nuestro Idioma.
La humanidad marcha a pasos agigantados hacia el desarrollo. Primero a pie, después en coche, hasta la invención del automóvil hace más de cien años. La tapa al pomo se la puso un alemán que mientras el resto de los fabricantes hacían cada vez carros más grandes, lujosos y caros, logró una cucaracha con ruedas a la que le puso como marca “VW”.
La minoría opulenta se reía del invento, pero los menos ricos--que eran los más--se viraron para la cosa. Por entonces yo ni siquiera andaba en VeDobleVe, sino--en Ve Doble Pie-–como se diría en español ahora igual que antes--en la guagua de San Fernando, un rato a pie y otro caminando.
Estas reflexiones vienen al caso, por las innovaciones que a diario se le imponen por dentro y desde afuera a nuestro paciente idioma, argumentando cambios a tono con los tiempos. Pero, mucho peor, invadiéndonos con una letra que tampoco nos pertenece porque nos viene del American Wuey of Life.
Tal vez a algunos no les caiga bien esa W sajona atravesada en nuestro camino. Castizo. Bien, ¿Y por qué tenemos que comernos esa W chatarra con papas fritas de la McDonald?
Reconozco que sufriéramos un pésimo presidente conocido como Mr. W, hace apenas una década o que hubo un dictador-pirata en la América Central que respondiera por WW, o sea William Walker --aún más--acepto de buena gana esta triple W, del World Wide Wave, que si no sabemos navegar por internet, nos hará naufragar en las olas del WWW.
Lo que me preocupa aquí, en Cubita la Bella, es el uso creciente de términos foráneos que, tal vez al principio resultan originales, pero que por el abuso se convierten a caballo del facilismo, en todo lo contrario. Donde más he notado esto es en la publicidad y los espectáculos.
Que un grupo musical se llame “Warapo” pasa, ¡pero cuidado! Recordemos que ese jugo es de caña, no de wayaba, ni de wanábana, porque corremos el riesgo de perder nuestras raíces aunque toquen un wawancó en los wateques campesinos y sus intérpretes se vistan con wayaberas de warandol de hilo. O lo que es iwal, que en aras del postmodernismo, maltratemos nuestra lenwa.
Me preocupa que esto ocurra. Es más, no me gusta, pero me awanto. Tal vez algunos me crean wanajo, pero siempre estoy en wardia para que no me formen awaje.
Los que crean que en términos mercantiles eso venda, tal vez estén en lo cierto. Los necios como Silvio y yo no pensamos igual: No tendré wano, pero soy wapo. Allá los watacas que no montan en wawa y piensan salir de Watemala sin saber que entran en Watepeor.
No seas wey y apréndete esta waracha: “Dile a Catalina que te compre un wayo, que la yuca se me está secando”. Por mi parte sigo cantando la Wajira Wuantanamera en mi Wira de Melena querida.
 ¡Hasta aquí la muela y sigo warachando!
¿Ven cómo eso se pega?
--¡Wajiro, ponme otro awardiente!

b)  NO ESTÁ EN EL MAPA, PERO EXISTE
En estos días iníciales de febrero se celebró cierta regata de veleros entre Key West y nuestro país en cuatro etapas con metas en Varadero y el puerto de La Habana. Con ella se reanudaron nuestros intercambios competitivos con Estados Unidos en el campo de la navegación deportiva.
Lo curioso es el título que se le ha dado a dicha competencia: “Copa República de la Concha”. ya que si buscamos dicho país en el mapa, seguro que no lo hallaremos, ni siquiera con aquella lupa gigante tan hábilmente utilizada por el colega Alexis Schlachter a partir de sus curiosidades geográficas en la prensa de antaño.
Lo cierto es que tal república existe, pues tiene bandera, escudo, pasaporte y hasta un presidente que descubrimos por casualidad en nuestra breve visita a dicho cayo en la primavera de 2011.
Al ser invitado por mi hijo a visitar a Cayo Hueso en el archipiélago al suroeste de la Florida, tuvimos una parada en cierto restaurante--tal vez el más cercano a nuestro país--con ofertas marineras a orillas del mar, en el cual la mayor sorpresa no serían los platos a degustar, sino aquellos raros portavasos donde descansaban las bebidas ordenadas para el almuerzo.
He comenzado con una muestra gráfica de ello, pero ante la incredulidad nuestra, mi propio hijo aclaró que encontraría la respuesta por internet. Y así fue:
Lo hallado en la red de redes fue descrito aquí mismo con amplitud en un trabajo que titulé “Cayo Hueso no existe. II Parte”  con fecha 3-9-2011.
Verán a continuación pruebas de todo ello en las imágenes que acompañan este texto con sus respectivas explicaciones.
Espero que ustedes mis curiosos vecinos, queden satisfechos; de no ser así los invito a buscar en el vínculo anunciado una mayor información. GRACIAS.

10 feb. 2016

EL BESO Y SUS INCÓGNITAS



En medio de las actividades por la celebración de la XXV Feria Internacional del Libro de la Habana (FIL), abordo con satisfacción una actividad insoslayable. Se trata del Día de los Enamorados—14 de febrero—y en esta ocasión quiero detenerme en una de sus manifestaciones más breve húmeda y sentida: El beso.
Según la prédica evangélica ese ósculo surgió en el mismísimo Paraíso entre frutas prohibidas y hojas de parra, para enredar en el Pecado Capital a nuestros padres fundadores Adán y Eva. Que fuera una manzana o una fruta bomba, me inclino por esta última, ya que la primera se considera silvestre en nuestro país.
Lo que si consta seriamente en los anales de la historia es que el beso se conoce desde tiempos inmemoriales, aunque se exprese de diferentes formas, incluso en pueblos originarios con parejas rozándose la nariz en vez de utilizar la boca.
En el Kamasutra, enciclopedia de la sexualidad india, se incluyen 30 contactos labiales distintos. Y tal vez al macedonio Alejandro Magno y sus campañas militares se deba la expansión del beso a la cultura greco-romana mucho antes de que Marco Polo descubriera la Ruta de la Seda.
Lo cierto es que en su devenir histórico, fuese considerado parte consustancial de la fornicación y por tanto víctima de la intolerancia y persecución del clero durante el oscurantismo medieval. A tal punto que el duque de Venecia, allá por el siglo XI, ordenó decapitar a su propio hijo por besar a una doncella en público sin antes contraer nupcias.
También cuenta el Evangelio que el beso de Judas Iscariote a Jesús de Nazareth, sirvió para identificarlo ante sus enemigos, por tanto puede representar también la traición y la muerte no el amor. Igualmente besos fúnebres se propinan algunos miembros de la mafia siciliana, tan divulgados en obras como “El padrino” de Mario Tuzo llevado al cine por Francis Ford Coppola.
Pero si trágicas han sido dichas consecuencias, muy diferente fue el aporte de los escritores clásicos infantiles como los hermanos Grimm, Perrault, Anderson y compañía, quienes impusieron aquellos fabulosos besos climatéricos que como ave fénix revivieran los príncipes encantados a sus respectivas “Cenicientas” o “Blanca Nieves”. A propósito, son antológicas dichas versiones de Walt Disney en dibujos animados para el cine.
A partir de aquí abordaremos el beso a una velocidad de 24 por segundo, pues tuvo su antecedente en aquella primera prueba del cinematógrafo con 120 años de antigüedad, cuando Thomas Alba Edison lo plasmara en su filme “The Kiss” de 1896 y parece que aquello creó adicción, pues a partir de entonces Hollywood impuso el besuqueo a troche y moche con algunos de ellos clásicos como el beso robado de Clark Gable a Scarlett O´Hara en “Lo que el viento se llevo” o el beso abúr en el aeropuerto de “Casablanca” entre Humphrey Bogart y Lauren Bacall durante la Segunda Guerra Mundial, o el beso pasado por agua entre el inmigrante Jack y la superviviente Rose mientras el “Titanic” se hundía en las tinieblas heladas del Atlántico; para poner solo tres ejemplos dramáticos, pues en la inmensa mayoría de los casos Hollywood optaba por el final feliz (MADE IN USA).
Y es en este aspecto que quisiera detenerme, pues fue también motivo de inspiración para mi musa satírica entre la guerra y la paz en tiempos de zozobra post bélica gracias a otra gran superproducción pero esta en francés titulada “Hiroshima mon amour”. 
Resulta que como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y su trágico desenlace con aquellas dos bombas atómicas sobre el Japón se desató una carrera armamentística entre dos potencias nucleares que por suerte desencadeno una llamada “Guerra Fría” caracterizada por cierta coexistencia pacífica, pero con la amenaza apocalíptica pendiente de un hilo.
Durante muchos años al frente del semanario PALANTE fui activista del Movimiento Cubano por la Paz y eso se incrementó bajo la presidencia en la institución de Severo Aguirre y Orlando Fundora. Corría pues el año 1985 y la IV Bienal Internacional del Humor de San Antonio de los Baños, Cuba-95 nos convocaba para participar con caricaturas a favor de la amistad y la concordia pues 1986 había sido declarado por la ONU como “Año Internacional de la Paz”. 
De manera que hace poco más de quince años decidí participar en la categoría de Humor Político con una caricatura inspirada en el tema que hemos descrito hasta aquí—el beso en el cine de Hollywood—sobre todo por su tendencia edulcorada del “Happy End”. 
Hoy la guerra no es entre el este y el oeste; pero el peligro atómico no ha desaparecido, pues bajo el manto enmascarado del terrorismo globalizado cualquier potencia imperialista puede conducir al Armagedón. Como constancia de ello, hemos copiado para ustedes dicha obra.
Lo que no sabíamos hasta hace poco es que con respecto al amor y el beso existe cierta tendencia a la dualidad festiva a partir de este Siglo XXI, pues de un tiempo acá, cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, incluyendo la competencia por el ósculo más largo de la historia que se materializó en el 2011, con récord de 46 horas y 26 minutos de duración.
Por lo que vemos, entramos en la Era del Besuqueo Olímpico-Deportivo.