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28 ene. 2017

LUBERTA ENRIQUITO Y YO



Un cintillo de GRANMA el pasado martes 24 de enero me cogió desprevenido: “Falleció Alberto Luberta, gloria de la cultura cubana”. 
El diario me llegó en horas de la tarde del día siguiente, por lo que no pude rendir postrer tributo en sus exequias a tan querido colega, amigo y hermano Alberto Damián Luberta Noy. Lo recordaremos  mostrando la caricatura personal suya realizada por el humorista-gráfico Raval, como un postrer homenaje a quien hizo del humorismo radial y televisivo un culto a la excelencia.
 
De nuevo me sorprende dicha edición cuando leo: “…Nació el 27 de septiembre de 1931 en el barrio de Pogolotti, en Marianao…” ¿Sería una broma más a la que nos tenía acostumbrados personalmente, en la radio o en la pantalla de televisión el padre de Cachucha y Ramón? 
Me explico: Siempre pensé que él había nacido 63 días antes que yo (28.11.1930). Sobre todo si tomamos en cuenta su ficha (27.9.30) que aparece en el libro “Rostros que se escuchan” de la Lic. Josefa Bracero, publicada en la Colección VOCES de Letras Cubanas en 2002.
Pero ahora, a partir del trabajo de GRANMA firmado por (SE) resulta que Luberta vino al mundo el 27.9.1931, por tanto, yo sería un año más viejo que él.
Entre humoristas todo vale. Tal vez el equívoco se deba a una burla más de su fértil imaginación capaz de realizar durante 55 años, el programa radial “Alegrías de sobremesa”—es decir unos 18,975 libretos—y gracias a actrices como Marta Jiménez Oropesa, Diana Rosa Suárez, Maggie Castro, Aida Isalbe, Marta y Dulce Velasco, Miriam Isalbe, Eloísa Älvarez Guedes, entre ellas y a Ramoncito Hernández, Juan Julio Alfonso, Armando Soler, Agustín Campos, Pipo de Armas, Carlos Moctezuma, Wilfredo Fernández, José Antonio Rivero, Enrique Arredondo, Idalberto Delgado, Juan Carlos Romero, Reynaldo Miravalles y Antonio Hernández entre los feos.
Todos ellos y algunos más que se nos perdieron entre las neuronas de la tercera o la cuarta edad, dieron vida a una veintena o más de personajes humorísticos como Perfecto Carrasquillo, Chacho, Alejito, Rufo, Simeón, Alderete, Paco, Rita, Cándida, Tomasita, Ceferino, Juanca y hasta Estelvina y Sandalio el Boláo entre ellos. Otros que no fueron invitados a almorzar en el programa de mediodía como Secundino Tracy, también pegaron la gorra sin una pizca de pujos o chabacanería.
El éxito de tal programa llegó a contagiar a la propia emisora Radio Progreso, de ahí que sea reconocida como "La Onda de la Alegría". 
Pero la cosa surge mucho más atrás, cuando aún niño cursaba la primaria en aquella escuelita del barrio obrero de Pogolotti en Marianao, y al terminar el sexto grado, recibe simultáneamente el diploma de mecanógrafo con calificación excelente ya que escribía noventa palabras por minuto. 
Eso lo marcó de por vida, pues años más tarde el bachillerato le dio la espalda y comenzó su vida laboral como mecanógrafo; ocho horas al día a razón de 25 centavos por jornada.
Pero todo esto cambia a partir del 1ro de julio de 1947, (x) RECUERDEN ESTA FECHA cuando ingresa a prueba en la CMQ de Monte y Prado. Allí, según nos contaba, gracias a su habilidad logró ocupar la plaza de copista, pero a la vez quedo hechizado por la radio, que calificaría como-– taller para fabricar imágenes--pues en ella personajes parlantes como Paco y Rita eran totalmente invisibles.
Con la inauguración de Radio-centro a los mecanógrafos se les aumentó el salario y más importante aún, que el autor del espacio “El alma de las cosas” Juan Herbello, se interesara por sus cualidades—no solo como copista—y es en ese programa donde debuta como escritor.
Otro que lo ayudó en sus comienzos fue el famoso Castor Vispo al decir que “Era un humorista en cierne”, y aunque Luberta no compartía dicho criterio, lo cierto es que el autor de “La tremenda corte” dio en el clavo, a tal punto que el propio director de ZIG-ZAG le cedió años más tarde dicho espacio televisivo.
(OJO) Por entonces debutábamos también Enrique Núñez Rodríguez y yo, pero le tocó a Luberta hablar por los tres y aprovechó el espacio que le brindaba la revista MI BARRIO para mencionar solo a Enrique y a mí en su edición Núm. 5 de Septiembre de 1998, bajo el título que aparece sobre ambas caricaturas.
En él se rendía tributo a nuestros cincuenta años de vida artística—debían haber sido 150. Y cito sus propias palabras: “…Cuando en el año 1948 le fue aprobado a Enrique Núñez Rodríguez su primer guión radial, más que el debut de un escritor novel para el Circuito CMQ representó sacarse el Gordo. (Equivalente en aquella época a ganar el Primer Premio en la Lotería Nacional)…” 
Más adelante agregaría: “…Si Hernán Cortés quemó sus naves para concluir la conquista de México, Enrique quemó su bicicleta para conquistar el corazón de todos los cubanos…” 
En cuanto a mi persona, cito: “...Al unísono, un joven se empinaba por encima de sus dieciocho años y lograba colocar su primer dibujo en la revista FOTOS. De la revista deportiva va para el diario EL MUNDO, llega a PRENSA LATINA, va para el semanario PALANTE. Esto se dice en un chanchán, digo en un santiamén, pero mucha tinta tuvo que sudar el joven para no dejar un espacio en BLANCO en su larga y fructífera carrera…” 
Para algunos mal informados y peor intencionados, aquel trabajo parecía un “chicharronazo” vigueta, si se tiene en cuenta que ambos--tanto Enriquito como yo--aparecíamos en el machón de la publicación, él como presidente del Consejo Editorial y yo como director de MI BARRIO.
Pero, nada más lejos de la verdad. La biografía de Luberta, como habíamos narrado antes, estaba más que emparentada con la nuestra. (Ver el vínculo señalado en párrafos anteriores así: --(X) RECUERDEN ESTA FECHA)— Y la revista humorística de historietas, respondía a un proyecto de la UNEAC y los CDR, por rescatar el género en medio del doble bloqueo que nos impuso el Imperialismo a partir de los años noventa del pasado siglo.
Cada uno por su lado dio lo mejor que pudo por enaltecer el humor criollo con todas sus virtudes y los errores humanos a partir de aquella Campaña de Alfabetización y lo más lejos posible del peor analfabetismo, ese grosero y ramplón que nos impuso la ignorancia y el subdesarrollo.
En su fecunda obra humorística, tanto en la radio como en la televisión a Luberta le fueron reconocidos innumerables méritos del ICRT, la UNEAC, el MINCULT y el Consejo de Estado, así como la medalla conmemorativa 60 Aniversario de las FAR, pero además el Premio Nacional de Radio y el Premio Nacional de Humorismo por la obra de toda la vida.
¡DESCANSE EN PAZ EL INCANSABLE LUBERTA!

23 ene. 2017

ALGO PARA RECORDAR



Agradezco a la bloguera que firma bajo el seudónimo de Guarina, la aclaración que nos hace con fecha 14 de enero de este año, bajo el título de “Mi personaje inolvidable”.
No sé si responder a él o a ella por enmascararse bajo el capuchón de GUARINA--una famosa marca de helados cubanos--cuando el también cacique HATUEY competía en medio de la calle y a viva voz, la preferencia por la paletica de chocolate entre otros niños como yo, allá por la década del cuarenta en el pasado siglo.
Lo cierto es que ¿ella o él? tiene toda la razón, y cito:”…La escuela pública de Enamorados 215,(hoy capitana Adela Ascuy) queda entre Flores y Serrano, no Correa. Yo asistí a ella cuando era la Núm 16 (Domingo Sarmiento)…”
Nuestro error parte de querer precisar cierta dirección que aparece en el libro “Raúl Ferrer (poesía en la Pedagogía)” de la Editora Pueblo y Educación. Año 2014, donde en su página 151 (Nota 3) se aclara que:
”…No solo en la escuelita de Narcisa conocían el canto “Coro de las montañas de Asia” sino también en la escuela de Enamorados Núm. 215, en Santos Suárez, aula ganada al obtener el primer lugar del Escalafón Nacional de Maestros. También allí los niños lo repetían…
El despiste surge al querer aclarar exactamente su ubicación. Pero fue peor el remedio que la enfermedad pues mis viejas neuronas me traicionaron y el despiste resultó olímpico si se tiene en cuenta que la dirección pertenece (1) al municipio donde vivo (Santos Suárez), (2) a cinco cuadras de mi casa, (Santa Emilia entre Flores y San Benigno), y (3) a la misma escuela (donde estudiara mi propia hija Elsie pocos años después del triunfo de la Revolución).
Por último, que dicho trabajo titulado “Mi personaje inolvidable” fue publicado el 23 de mayo del 2015 con motivo del homenaje que se le brindó en esos días al maestro Raúl Ferrer y Pérez por su Centenario.
Aclarado el error, aprovecho para informar que “…No hay mal que por bien no venga…” pues apoyándome en el axioma del derecho de nacer, surgió un nuevo proyecto que tomó vida bajo el mismo encabezamiento de “Mi personaje inolvidable”.
Noté que el asunto podía resultar interesante, pues se trataba de proponer un juego interactivo entre usted y usted, partiendo de cinco datos sobre el o la misteriosa persona escogida, con una pausa para que --de nuevo usted mismo reflexionase—y sinceramente identificara al personaje en cuestión.
A partir de ahí; procederíamos a ofrecerle otros cinco antecedentes donde se aclarara la incógnita. Se trataba pues de una nueva serie con el mismo título, que vería la luz el 27 de febrero del año siguiente, proponiendo como incógnita al famoso y multifacético creador cubano, y pionero de la radio-novela:
(1) Félix B. Caignet. A partir de esa primera proposición, durante todo el año 2016 hemos escogidos los siguientes personajes:
(2) Fidel Castro. Dando a conocer sólo sus actividades juveniles antes de la dictadura de Batista que dio origen al 26 de Julio y al inicio de nuestra Revolución.
(3) Alberto Breccia. Aunque nacido en Uruguay, de niño fue llevado a Buenos Aires donde sentó cátedra como uno de los dibujantes más prestigiosos de su época. Fue autor de la versión gráfico-secuencial del Che, edición secuestrada por el régimen de facto en la Argentina, tras los acontecimientos de La Higuera en Bolivia. Breccia Se salvó milagrosamente al esconder las planchas originales, mientras su co-editor Hector G. Oesterheld era asesinado junto con sus cuatro hijas.(4) Paco Ignacio Taibo II. En esos días de diciembre del 2016, la Casa de las Américas se vistió de lujo para lanzar su último libro “Ernesto Guevara.(También conocido como el Che)” lo que aprovechamos para proponer una síntesis biográfica suya. Debo aclarar que en esa penúltima propuesta del año también cometimos un grave error, al propiciar un dato de su biografía, que permitía descubrir anticipadamente al personaje dando a conocer la firma profesional de su padre: (Paco Ignacio Taibo I).
Por último, también en el mes de diciembre y a propósito del 38º. Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, escogimos la figura del poeta Neruda, representado en dicho evento con la versión cinematográfica de su vida, lo que aprovechamos para presentar a nuestro último “Personaje inolvidable:
(5).Pablo Neruda. Si la salud me acompaña, espero que en lo que resta de este año, aún gateando y en pañales, podamos ofrecer más personajes inolvidables, con menos errores que los señalados por Guarina el pasado día 14 de enero.

UN DÚO INOLVIDABE



Todo parece indicar que nuestra propuesta anterior en este mismo mes “Autocrítica póstuma” ha creado cierta expectativa entre nuestros amables vecinos del blog. Y es natural que esto ocurra: Lo que pasa con Bernardo González Barros es que, para su época resultó ser un inadaptado, un idealista y por tanto, un fuera de serie. Pero lo curioso del caso es que su trayectoria está íntimamente ligada a otro criollo de similares virtudes. A continuación hemos ilustrado la información con la portada del libro “Caricatura y crítica de arte” sobre este genial ensayista cubano con Selección y prólogo del Dr. Jorge R. Bermúdez de donde tomamos estos apuntes. En su portada el caricaturista Conrado W. Massaguer nos regala en su personal estilo, el perfil de González Barros.


Bernardo G. Barros nace en Guanabacoa (25-1-1890) y muere (20-5-1922). Pero algo parecido ocurre con su alter-ego, once años mayor que él: Jesús Castellanos Villageiú, La Habana, de (8-8-1879) a (29-5-12). El primero de ellos deja a un lado la carrera de leyes y Castellanos abandona su profesión de arquitecto para abrazar ambos el periodismo a propósito del salto cualitativo que da la prensa cubana en medio de la Revolución Industrial del nuevo siglo.

Tras la Guerra de Independencia Castellanos, quien había estudiado en la Academia de San Carlos en México, regresa a Cuba y sienta cátedra en el diario LA DISCUSION como caricaturista.

El humorismo gráfico de la épocaen pañales desde el punto de vista estilístico--estaba representado por Ricardo de la Torriente, que dependía fundamentalmente de su revista LA POLÍTICA CÓMICA y del personaje de Liborio quien ganaba con ello en popularidad, prosperidad material e influencia política. Sin embargo, es en este contexto que una obra de Castellanos para LA DISCUSIÓN el 5 de abril de 1901 se convierte en noticia de primera plana al fustigar al gobierno interventor, bajo el título de ”El Calvario Cubano”, donde su Liborio—mucho más combativo que el de Torriente—aparece crucificado entre los dos ladrones del pasaje bíblico; esta vez representados por el interventor yanqui Charles Magoon y el presidente MKcKinley.

  

De inmediato el dibujante cae preso durante unas horas junto con el director de la publicación Manuel María Coronado, mientras la tirada es secuestrada por las autoridades. El incidente no pasa de ahí--tras la intervención del propio interventor--el propio Magoon los libera para evitar que se revuelva más el estercolero.

Este incidente es calificado por Juan David como“…la caricatura que se muestra por primera vez cubana a cara descubierta y antimperialista…” en su libro titulado “La caricatura, tiempos y hombres” de la Colección Majadahonda, Centro Pablo de la Torriente, La Habana, 2002.

González Barros es ya un destacado crítico literario, mientras su amigo aunque también ejerce el periodismo analítico, es más popular como hemos visto en la caricatura editorial. Sin embargo, sorpresivamente Castellanos viene a ganar fama no por sus dibujos satíricos, sino por la novela “La conjura” con la cual hubo de obtener el premio en los Juegos Florales del Ateneo de La Habana en 1908.

Su temprana muerte cuatro años más tarde--apenas con 33 de edad--hace que Barros abandone otros proyectos como su novela “La senda nueva” de 1913, para dedicarse por completo al estudio del nuevo humorismo gráfico que venía desarrollándose en Cuba y en el mundo a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Por esa época ya los caricaturistas de vanguardia citados por él –Rafael Blanco y Conrado W. Massaguer--se habían dado a conocer en sendas exposiciones de caricaturas (1911 y 1912 respectivamente), Valls se incorporaría después, mientras el Primer Salón de Arte Nuevo tarda hasta 1927 en producirse.

De ahí la importancia del libro “La caricatura contemporánea” en dos tomos, que vio la luz en 1916, justo a cuatro años del deceso de su camarada y cómplice Jesús Castellanos.
Cuando Bernardo González Barros fallece el 5 de mayo de 1924, la Academia de Artes y Letras de la Habana, decide ofrecer el 14 de ese mismo mes, un homenaje póstumo a la memoria del académico recién electo. Y es Jorge Mañach el primero en considerarlo en la vanguardia de la crítica de arte por la Generación del 23 y el Grupo Minorista.

15 ene. 2017

AUTOCRÍTICA PÓSTUMA

Con dicho título y la caricatura que acompaña este trabajo traté de justificarme en este mismo espacio con el maestro José Antonio Portuondo en la fecha de su centenario.
Mucho habían publicado los medios cubanos de ese ilustre cubano nacido el 10 de noviembre de 1911, por tanto no repetiré los merecidos elogios, ni su indiscutible trayectoria humanística, política, y cultural. Pero junto a dicha caricatura, ahora repito una anécdota de mi vida vinculada a ese gran santiaguero, cubano y universal a la vez.
Lo traté desde los tiempos en que acudía con frecuencia a consultarlo en el Instituto de Literatura y Lingüística en busca de algún dato, o de una orientación, lo que siguió siendo una costumbre para mí con su actual directora la Dra. Nuria Gregory.
Vayamos pues al incidente que motiva esta introspección:
No recuerdo la fecha exacta—aproximadamente mediados de la década del 70 del pasado siglo--lo que sé es que fui invitado al Primer Encuentro de la Crítica Literaria en Cuba, celebrado en una de las instalaciones turístico-culturales de la playa Santa María del Mar.
Las conclusiones del acto le estaban reservadas a él, y en su alocución Portuondo se refirió casi por completo a la primera crítica de arte publicada en Cuba, que resultó ser un ensayo sobre “La Caricatura Contemporánea” firmado por Bernardo González Barros en 1916. Ese estudio en dos tomos abarca primero, la importante obra de los caricaturistas europeos--Francia y Alemania--pasando en el segundo tomo a--Italia, España, Portugal, Inglaterra, y otras naciones de América--donde finalizaba incluyendo a Cuba.
Mientras la concurrencia ovacionaba aquellas palabras, algo inquietante dentro de mí quería salir a flote. En un aparte me dirigí respetuosamente a él y--tras los saludos de rigor--saque fuerzas para decirle algo que resumo en su esencia:
“…Maestro, ese ensayo en dos tomos del periodista González Barros, se ha convertido en un libro de cabecera para mí desde que abracé la profesión. Dicha obra ha trascendido por la profundidad de la investigación como legado a nuestros tiempo y los futuros, pero… Pienso que le faltó un aspecto a analizar y es que dicho trabajo no cuenta con ilustraciones de los artistas señalados—la mayoría de ellos extranjeros--a casi un siglo de su publicación. Es decir: Falta una apoyatura gráfica para la comprensión del mensaje, ya que en el mismo se aborda la importancia del dibujo humorístico y el cartel moderno en la vanguardia de la plástica cubana, pues ya en sus artículos para EL FÍGARO entre 1910 y 1912, el autor elogiaba a dichos artistas gráficos junto a algunas muestras del cartel comercial.
Esta teoría chocaba con cierta incomprensión existente, pues para algunos críticos de entonces era común afirmar que nuestra vanguardia comenzaba en el Salón de Arte Moderno de 1927--y seguí--esto resulta también útil para las nuevas generaciones como nosotros, debido a la poca o casi nula información gráfica existente. Además en uno de sus capítulos se refiere críticamente a algunas tendencias en los dibujantes del comic-norteamericano a principios del siglo XX, cuando el género estaba aún en pañales. Esa manifestación de la historieta se ha convertido en algo reconocido ya como soporte en el celuloide para los dibujos animados y en los story-boards del cine, especialidad reconocida mundialmente como el Noveno Arte.
--Hoy agregaría: Con mucha mayor presencia en la industria del video-juego, la tercera dimensión y los audio-visuales. Pero volvamos a la entrevista:
“…Cuando terminé mi improvisado discurso, temblaba de miedo previendo la reacción del maestro. Su respuesta fue aun más sorprendente:
--Claro, Blanquito: ¿Cuenta usted con esos ejemplos?
--Doctor, a recopilarlos he dedicado gran parte de mi tiempo libre.
Fue entonces cuando Portuondo me noqueó hasta el día de hoy:
__¿Y qué esperas para publicarlo en una nueva edición corregida y ampliada?
Mi respuesta fue tan apologética como puede ser aquello que Agramonte definiera como: “La justificación es la prostitución del espíritu”, por tanto pasaré por alto toda excusa que como lastre ha pesado en mi conciencia, siempre escudándome en el denominador común de la falta de tiempo.
No considero haberlo perdido totalmente al ocuparlo siguiendo mi vocación de caricaturista, de escribir lo que estimo legítimo y necesario dentro de mis posibilidades; de ayudar al proceso de construir un mundo mejor en una sociedad cada día más insegura y violenta, dedicando además especial interés en las nuevas generaciones. En fin, podríamos estar justificándonos hasta el año próximo, pero no dejaría de ser un excusado más. Son tiempos de baños intercalados y wátercloth, o como dirían en España, simplemente Váter.
Lo cierto es que, el tiempo le ha dado la razón a él y si de algo me lamento es de no haber acometido en su momento esos sabios consejos.
Pero el bichito de la jiribilla, quedó sembrado y se hizo realidad a partir de septiembre del 2014 cuando por casualidad cayó en mis manos el cuaderno “La línea” editado en 1975 por la Casa de las Américas con la propuesta gráfico-lúdica de los autores Beatriz Doumerk y Ayax Barnes, dedicándole el primer episodio de la serie a dicha obra bajo el título de “La grandeza de la línea” (1) y en el segundo capítulo abordé la influencia internacional de Saul Steinberg en la generación nuestra al final de la Segunda Guerra Mundial, parodiando el título de su famoso libro “Todo a línea” (2). Ambos como preámbulo a la obra crítica de González Barros que comenté a partir de la tercera entrega titulada “Seguimos en línea” (3) el 27 del mismo mes.
En un año la saga contó con veinte capítulos entre septiembre de 2014 y el mismo mes del 2015, cuando bajo el título de “La línea definitoria” abordé la trayectoria de esos tres grandes caricaturistas cubanos citados por Barros—Rafael Blanco, Conrado W. Massaguer y Jaime Valls--con cuya opinión según González Barros, comienza en Cuba la verdadera crítica literaria hace exactamente un siglo, pues dicho estudio publicado en dos tomos por la Biblioteca Andrés Bello (Editorial América) en Madrid, aparece al final firmado por el autor en (La Habana, octubre de 1916).
Fue mi modesto homenaje a Portuondo en su centenario, pero han pasado casi dos años de aquellos intentos, queda mucho por aclarar y pocas fuerzas de mi parte.
Dejo pues en manos de quien más pudiera aportar en ese sentido y es el colega y amigo Jorge R. Bermúdez, investigador y prologuista villaclareño, Dr. en Ciencias de la Información, Presidente de la Cátedra de Gráfica (Conrado W, Massaguer) y profesor de Arte y Comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana--con una extensa obra especializada en el tema--sobre todo por la selección y prólogo que éste le hiciera al libro de ensayo “Caricatura y crítica de arte” del propio Bernardo G. Barros para Letras Cubanas en el 2008, cuya cubierta acompaña estas palabras, con una caricatura personal del autor, debida al genial Massaguer.

Al arribar a mis 86 años de edad, y sus lógicas limitaciones, en este nuevo año, me veo en la disyuntiva de invitar al colega Bermúdez y a mis fieles vecinos del blog a unir esfuerzos para—de ser posible--continuar la valiosa obra de investigación y esclarecimiento en tan atractivo propósito. Pueden contar con la modesta iconografía en mi poder. Gracias.