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4 abr. 2009

CUMBRES BORRASCOSAS

Soplan Vientos de Cuaresma desde la Cumbre del G-20 en Londres, echando al viento no pocas fortunas que descansaban en la especulación con monedas supuestamente duras, pero tan ligeras, que volaron al primer soplo de la crisis económica global. Cualquier semejanza con el dólar no es especulación nuestra sino de ellos.
Este fenómeno atmosférico-mercantil no es nada nuevo. Recordemos las rachas huracanadas que inflaron las primeras burbujas hipotecarias, dejando algunos accionistas con una mano delante y otra detrás, y a otros muchos sin techo. En realidad no eran burbujas sino globos inflados para ingenuos.
Antes del G-20 existió el G-8, y tanto uno como otro organizaron cumbres borrascosas, pues las formaron países alienados por el neoliberalismo. Pronto habrá que sumar al grupo a los no alineados, a los subdesarrollados y los que están en vías de eso, a los emergentes y los sumergidos, en fin, convertirlo en el G-192 para que el resto tenga voz y voto.
La actual crisis ha virado la tortilla: los banqueros millonarios que hasta hace poco miraban por encima del hombro mientras derrochaban bienes propios y ajenos, hoy se sientan junto al pordiosero a hacerle la competencia desleal, como siempre.
La Cumbre de Londres fue un plato pre cocido en la Casa Blanca con negros ingredientes y malas intenciones. El resultado era previsible: Alimentar más aún al insaciable Fondo Monetario Internacional. O sea que el pez grande siga devorando al chiquito.
El evento fue un show mediático al estilo del circo romano. Más de lo mismo, como era de esperarse. Lo cierto es que no hay peor ciego que el que no quiere ver los centenares de millones de hambrientos que reclaman al imperio más pan que circo.

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