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9 abr 2016

LOS 49 ABRILES DE ¡AY, VECINO!




La imagen con la que comenzamos este trabajo corresponde a la portada del libro “¡Ay, vecino!” con el que la Editorial Pablo de la Torriente de la UPEC, homenajeaba en el 2008 a dicha tira cómica. Casualmente, en el mes de agosto de ese mismo año, inaugurábamos este blog personal también con el mismo nombre.
Si se fijan bien, en el paño colgado entre los dos balcones aparece el texto:”En pocas palabras” y es que en cada una de sus páginas interiores se reproducen frases de autores famosos relacionadas con el comportamiento humano. He aquí algunas de ellas:
Más vale un vecino cerca, que un hermano lejos.--Sagrada Biblia (Proverbios).
Ama a tu vecino, pero no derribes vuestra verja.--George Herbert.
Con el buen vecino, familiaridad en su casa; con el malo, en la calle.--Raimundo Lulio.
Un buen valladar hace buenos vecinos.--Robert Frost.
Tus propios intereses están en juego cuando arde la casa de tu vecino.--Horacio.
El hombre más bueno no podrá vivir en paz, si no es del agrado de su vecino.-- Fr. Von Schiller.
Vivir junto a un vecino malo es ciertamente un mal.-- Plauto.
Procura que tu perro no muerda a tu vecino.--Raimundo Lulio.
Pero si me preguntaran sobre mi inspiración para la creación de esos personajes y la utilización de aforismos para calzar dicho libro diría sin ruborizarme: Que una imagen vale más que mil palabras, sobre todo en lo referido al humorismo gráfico y el cine silente donde dos fuerzas iguales intercambian entre sí para crear el conflicto cómico. Y el mejor ejemplo lo fue sin lugar a dudas la pareja de Stan Laurel y Oliver Hardy, comediantes que actuaban por separado en Hollywood hasta que el productor Hal Roach los unió en 1926. Es decir que aquello ocurrió hace 90 años, cuando el cine mudo comenzó a hablar. Cuatro años más tarde nací yo en la Calzada de Jesús del Monte.
En cuanto a mi obra ¡AY VECINO! fue en realidad un reto que me tracé a mi mismo: Utilizar solo mis dos hijos putativos en la tira, que no responden a ningún patronímico ni falta que les hace, andan siempre desnudos sin que nadie se ruborice o se burle y jamás se han alejado de sus viviendas.
He tratado por todos los medios de evitar otros protagonistas para no desviar la atención de ellos dos, sobre todo en cualquier caso de discriminación que no sea adiposa. Por ejemplo: blanco-negro, macho-hembra, etc.
Ellos representan el más puro sentido de pertenencia con su barrio y su cuadra. Los ventanales de medio punto aportan la única referencia a nuestra cubanísima arquitectura y en cada oferta no varían ni los personajes ni el escenario.
Al principio nos trazamos otras metas, como tratar de que las peripecias fueran lo más explícitas posible sin necesidad de textos, pero con el paso de los años resultó igual que con el cine silente. Que aprendió a hablar.
En cuanto a la cantidad de tiras cómicas realizadas en este casi medio siglo transcurrido es para mi un enigma, pues comenzó semanalmente en PALANTE, pero a partir de la crisis del papel, la salida mensual de la publicación y su frecuencia irregular no me permite dar la cifra exacta de las obras publicadas.
Pero hay una etapa curiosa: Corrían los tiempos fundacionales y gloriosos de la Editoria Pablo de la Torriente (1985-1990) cuando fui llamado a formar parte de su elenco. Puedo decir que aquella etapa fue la más feliz de mi vida, pues pude aportar mi experiencia como tipógrafo, dibujante, director guionista y editor especializado, así como profesor-facilitador en el taller de historietistas de la UPEC. Es decir: Casi un Hombre-orquesta.
En representación de dicha editora fui invitado a la Primera Bienal Iberoamericana de Quadriños en Río de Janeiro en octubre de 1991 junto al colega Orestes Suárez. Tras mi presencia en el evento el diario carioca HORA DO POVO se interesó en publicar unas cien tiras de mis dos personajes. Al regresar a Cuba cumplimenté la petición vía postal y gracias a ello tuve el placer de ver al gordo y el flaco “hablando” en portugués.
Lo único que lamento es que en aquellos días de intensa actividad durante el despegue de la historieta y en mi calidad de editor de la “Pablo”, presenté un plan de cuadernos humorísticos que titulamos DOS EN UNO donde, en un mismo formato podían incluirse dos series independientes de mis personajes, con lo que se ahorraba la mitad de los costos mientras en vez de una oferta se ofrecían dos productos de alta demanda. La directora de la Editorial Irma Armas Fonseca aprobó aquellos dos mini-cuadernos de prueba utilizando en dicha colección mis propios personajes del ¡AY, VECINO! que se agotaron en tiempo récord.
Por tanto, pensamos que por esa vía ofreceríamos a los lectores el mismo producto pero a la mitad del costo y de insumos. Mientras los autores contarían con duplicar sus respectivas obras con el beneplácito de sus insaciables lectores. Desconocemos los argumentos que se esgrimieron para abortar el intento en su propia cuna, provocando cierto desencanto en aquel torbellino de creatividad y satisfacciones.
La otra iniciativa de aquellos días fue salir al rescate de la colección de postalitas en colores—tan recurrentes en mi niñez—gracias al apoyo que nos diera la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas (UERMP) para financiar la publicación de las mismas en cada número de la revista COMICOS, mientras el álbum solo podía adquirirse mediante la entrega de determinada cantidad de materias primas recuperadas, lo que motivo incluso la creación de activistas infantiles que adoptaron el nombre de “Recuperadores del Futuro”.
La primera propuesta fue el álbum CAMILO en el 30 aniversario de su desaparición física. El proyecto causó tal impacto que-- aprobados los temas para 1991 y 1992—comenzamos a trabajar en las postalitas relacionadas con el deporte para los Panamericanos de la Habana en 1991 y se había aprobado el tema del Quinto Centenario del Descubrimiento de América para 1992.
Todos sabemos lo ocurrido por entonces con el “desmerengamiento” de la Unión Soviética, las consecuencias del doble bloqueo yanqui y la crisis del papel.
Era mucho para un viejo corazón. Con 60 años de edad y 40 en el sector, presenté definitivamente mi solicitud de jubilación en un trabajo que jamás me pesó, pues la popularidad de mis personajes compensaba el esfuerzo desplegado.
Algunos años después pude inaugurar este blog homónimo para beneplácito mío y disfrute de ustedes. Espero que podamos llegar—ambos dos--, a la media rueda del gordo y el flaco.
Concluyo copiando aquella primera tira publicada en la edición No. 27 de PALANTE en 1967, con fecha 27 de abril.

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