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24 abr. 2016

LO DEL DÍA DEL IDIOMA NO ERA UNA BROMA

En estos días finales de abril, entre nuestras emocionantes conmemoraciones por el Día del Miliciano, la primera Derrota del Imperialismo en América, la celebración del Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba, y otras memorables fechas, nos acercamos también al Primero de Mayo y al “Día mundial del Libro y el derecho de autor” programado por la UNESCO desde 1995.
A propósito y con la mayor seriedad del mundo en abril del 2014 publicamos en este blog una especie de crónica-calendario sobre dicha curiosidad histórica de gran resonancia. Las caricaturas del Quijote que verán a continuación fueron realizadas para el trabajo mencionado y las repetimos ahora para aquellos que no las recuerden: El fallecimiento un mismo día (23-4-1616) de tres grandes de la literatura universal: Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y El inca Garcilaso de la Vega.

Ahora bien, sin ánimo de restarle méritos a tan digna conmemoración, me resultó agradable titular aquel trabajo con la siguiente frase: ¿ES UNA BROMA EL DIA DEL IDIOMA? Aquellos curiosos vecinos que quieran comprobar el gazapo quedan invitados a releer dicho atrevimiento.
Pues sin quererlo, este bromista quedó embromado, pues allí anuncié su Quinto Centenario cuando en realidad este 23 de abril solo arribamos a los 400 años de dicho triple fallecimiento. Me comí nada menos que 100 años de un bocado.
Sin embargo--a pesar de la indigestión de ese secular barbarismo--vía e-mail recibí una cordial felicitación por haber recordado tan singular fecha, de la Dra. Nuria Gegory, directora del Instituto de Literatura y Lingüística, con atinados señalamientos que agradezco con el mayor respeto.
A ella le debo la información de otra singularísima fecha que sí nos pertenece por entero desde hace 60 años, y es la aprobación por el Congreso de las 22 Academias de la Lengua que en 1956 aprobó la moción presentada por el académico cubano Adolfo Tortoló: “Sobre la legitimación del siseo americano”. Es decir que la pronunciación de la C, Z, por S, era correcta.
Hasta entonces unos doscientos millones de hispanoamericanos de lado de acá del charco ¡NO SABÍAMOS HABLAR NUESTRA LENGUA! Porque otros 20 millones de “leídos y escribidos” peninsulares castizamente así lo aseguraban.
Pero hay otro asunto que ha quedado en el misterio: Se trata del fallecimiento de Garcilaso de la Vega ese mismo día de 1616.
Ante la duda me dirigí a internet y he aquí el resultado:
GARCILASO DE LA VEGA:
Poeta renacentista español nacido en Toledo 1501.
Pertenecía a una familia de la nobleza.
Desde joven participó en intrigas políticas de Castilla.
Adolescente aún ingresa en la corte del Emperador Carlos I.
Participó en batallas militares y políticas como la de Rodas, 1522.
Es nombrado Caballero de Santiago en 1523.
Siete años más tarde acompaña a la coronación de Carlos I en Boloña.
Un año después es desterrado a la isla Schut en el Danubio y más tarde a Nápoles.
Durante el asalto a una fortaleza de Provenza es herido en combate.
OJO) Trasladado a Niza, muere producto de las lesiones en 1536.
Su obra literaria escrita entre 1526 y 1535 es publicada post mortem junto a la de Boscán en Barcelona. Su título “La obra de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega”.
Según la minuta, tal vez este hecho corresponda al debut del renacimiento literario en las letras hispanas, pero nada más.
Sin embargo, lo más importante es que éste Garcilaso muere--40 años antes—del triple acontecimiento que ahora conmemoramos. Y mucho menos es válida su comparación con gigantes de la talla de Cervantes y Shakespeare, por tanto seguimos tras la huella de la historia también navegando vía-internet hasta tropezarnos con otro Garcilaso, de la Vega, pero este apodado El Inca.
GARCILASO EL INCA:
Nace en Cusco (Perú), 1539. Treinta y ocho después del otro.
Hijo del conquistador Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa autóctona Isabel Chimpo.
Gracias al pedigrí paterno, recibe una esmerada educación.
Es enrolado a las tropas de Francisco Pizarro hasta que pasa al mando del virrey La Gasca.
Sigue la carrera militar y a los 21 años es trasladado a España donde participa en la represión de los moros en Granada.
Años más tarde combate en Italia y en 1590 es víctima de la discriminación racial en el ejército por su condición de mestizo.
A partir de esa fecha deja las armas y toma los hábitos religiosos.
En su tránsito por Sevilla, Montilla y Córdoba deja profundas huellas en los círculos humanísticos.
En esta etapa de su vida se dedica al estudio de la historia, la poesía clásica, la renacentista y traducciones al italiano.
Sin embargo, en lo que más se destacó fue en el estudio del pasado americano, especialmente del Perú.
En 1605 Lisboa se sorprende con la Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el Gobernador Hernando de Soto sintetizada más tarde con el título de “La Florida del Inca”.
Esta inmensa obra--un libro por cada año con grandes dotes literarias--narra una hazaña no vivida por él, pero basada en anécdotas y testimonios verídicos de sus propios participantes.
Hay que destacar que “El Inca” tenía amplia información de su tierra natal y las tradiciones precolombinas, pero desconocía los misterios del territorio peninsular de la Florida.
Por tanto, su obra más importante fue precisamente los “Comentarios reales” es decir--del Inca--donde mezcla una especie de autobiografía, visión histórica del Imperio Incaico y su conquista por parte de España.
La primera parte de este volumen en 1609 fue publicado en Lisboa y la segunda vio la luz póstumamente en Córdoba, 1617.
Ahora en serio, tal y como anunciáramos en el título: El Inca Garcilaso de la Vega muere —el mismo día que Cervantes y Shakespeare--el 23 de abril de 1616  Hasta aquí mi atrevida incursión por los vericuetos de la historia para desentrañar algunas cosquillas, que seguramente les produjo el mismo hormigueo a vuestras neuronas.
Nos vemos el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución…
Y me despido con la portada que hiciera para la revista CAMPESINO de la ANAP con motivo del Centenario de Vladimir Ilich Lenin, líder de la clase obrera y del Primero de Mayo.

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