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24 mar. 2017

MELBA, MIRTA y MELLA



Para mí los seres queridos nunca mueren, de ahí que lo publicado el pasado jueves 9 de marzo vísperas de “Día Internacional de la mujer” en el diario GRANMA, al cumplirse tres años del fallecimiento de la inolvidable Melba Hernández Rodríguez del Rey, Diputada a la Asamblea Nacional de Poder Popular y Heroína del Trabajo de la República de Cuba , me resultó impactante. Pero la foto que presidía dicho trabajo titulado “Melba a prueba de fuego” mucho más, pues, en el pié de grabado decía:
“…En una visita en el año 1972, a la entrada de una de las cuevas donde vivieron los laosianos durante la guerra: Melba (de pie, al centro) y Mirta (sentada al lado derecho). Foto cortesía de la entrevistada…”
Indudablemente que la periodista del Órgano Oficial de Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Lauren Céspedes Hernández se refería la colega Mirta Muñiz Egea, ilustre periodista, publicitaria y dirigente con quien nos une también lazos indisolubles de amistad desde los tiempos en que… Pero dejemos que ella misma lo cuente en el folleto sobre el MAGAZINE MELLA, publicado por la Editora Pablo de la Torriente de la UPEC en 1997.
“… Mis primeros contactos con el MELLA datan de 1947, cuando yo me iniciaba como publicitaria y conocí a Marcosléase Marcos Behmaras--, quien también hacía el oficio de escritor, mientras se ganaba la vida como tenedor de libros…”…
Parecería un milagro que dicha publicación Órgano de la Juventud Socialista, se mantuviera ininterrumpidamente circulando desde 1944 hasta 1953 y tras el Ataque al Cuartel Moncada el magazine pasara a la clandestinidad hasta 1958.
En esa primera etapa con frecuencia quincenal, se lograron 84 números de los 104 planificados, pero sobre todo según lo contado por Mirta: “…MELLA debía asumir una forma más ligera que LA CARTA SEMANAL, con secciones variadas e incluso utilizando el color y el elemento humorístico… En aquella época los diarios, sábado y domingo, traían una profusión de muñequitos semanales que resultaban de interés para los jóvenes. Entonces Marcos inventó a Pucho.(…) Pegó tanto, que ya desde el número siguiente comenzó a crecer el espacio dedicado al perrito, a veces una tira, a veces una o dos páginas, e inclusive Pucho llegó a estar en portada..”
Regreso a sus comienzos en MELLA allá por 1947, también prohibido, pero bajo un régimen constitucional, donde Mirta habla de su unión en el arte y en el amor con Marcos Behmaras, cuando dice: “…Los primeros números de MELLA que cayeron en mis manos los critiqué bastante, por seguir los pasos de lo peor del realismo socialista (obreros cuelli-gordos, brazos musculosos) y algunos temas que no me apelaban a mí que no era ni remotamente comunista. Muchas veces discutimos (Marcos, Pancho (García Valls) y yo sobre los principios de la publicidad...”
Con estos antecedentes propongo dar un saltico a los primeros años del triunfo revolucionario, cuando las trincheras de armas se convirtieron en trincheras de ideas, según el ideario martiano:
Ya antes de la chancleta del tirano hacia el aeropuerto cómplice, el propio 31 de diciembre de 1958, se había fraguado el golpe de estado entre mamengues, anexionistas y el Tío Sam en persona, para que los barbudos y el pueblo no llegaran al poder, pero triunfó la Revolución y se vieron obligados a cambiar la táctica a través de sabotajes, atentados personales y confabulaciones de todo tipo para frenar los postulados del Moncada, la toma del poder sobre todo a partir de aquel 17 de mayo donde murió para siempre el tiempo muerto en nuestros cañaverales: A la Reforma Agraria siguieron otras tantas reivindicaciones sociales, pero también se agudizaron las campañas mediáticas foráneas, frenadas por la Operación Verdad dando lugar a la Agencia Internacional de Noticias Prensa Latina, fundada por el Che a mediados de 1959.
Ya podíamos batirnos de tú a tú con las UPI, AP y otras tantas siglas foráneas, como la SIP o la OEA: La primera aglutinaba a propietarios neo-anexionistas del patio, y la segunda, convertida en el Ministerio de Colonias de los EE.UU--según nuestro Canciller de la Dignidad.
Es así que en 1960, a la presión de la burguesía en general, se unen ahora los dueños de los órganos de prensa, aprovechando la compartimentación existente entre los sindicatos. Es entonces que, ocurre un fenómeno singular aprovechando la renuncia de Argentina a celebrar el V Congreso Interamericano de Locutores.
Cuba concede los fondos y facilidades para celebrarlo en nuestro país. Se inicia el 3 de diciembre de 1959 en el hemiciclo de la Cámara de Representantes con la asistencia de 15 países y retransmisión por Radio Continente de Venezuela y La Voz de los Andes.
Nuestro primer orador fue nada menos que el capitán de la Sierra Orestes Varela, apoyado por las intervenciones del Presidente Osvaldo Dorticós y el Ministro de Comunicaciones ingeniero Enrique Oltuski, pero la mayor repercusión la tuvo el acto solemne del 7 de diciembre con el enérgico panegírico al mayor general Antonio Maceo, pronunciado por el Comandante Raúl Castro Ruz bajo el título de “El ejemplo de los héroes nunca muere”.
A partir de esa denuncia los locutores del continente se solidarizan con la causa cubana, mientras en lo interno continúan las provocaciones magnificadas desde el exterior.
Esta campaña contrarrevolucionaria la encabezaban el DIARIO DE LA MARINA y el vespertino AVANCE, pero secundada por casi todos los medios manchados por negocios turbios y sinecuras--las conocidas botellas--que también se extendían a periodistas individuamente.
El regreso del embajador yanqui Philip W. Bonsal el 10 de enero de 1960, fue la gota que colmó la copa al protestar ante el MINREX por las expropiaciones a empresas norteamericanas en Cuba. Era la señal para que dos días después EL DIARIO DE LA MARINA seguido de otros lacayos se desbocaran en improperios contra la Revolución.
Pero la semilla sembrada por aquel Congreso de Locutores echó raíces y por primera vez, se unieron a los locutores, camarógrafos, técnicos de la radio y la televisión, los tipógrafos, periodistas y hasta publicitarios, para crear un arma desconocida hasta entonces y típicamente criolla: La coletilla que según el “Diccionario periodístico” de Evelio Tellería Toca, de la Editorial Oriente, en 1986 lo define como:   “…Adición breve a lo hablado o escrito. Apostilla..”.
Para los periodistas cubanos significó un procedimiento original que se empleó por todos los trabajadores del sector en 1960, contra las provocaciones de la prensa-capitalista que aún se publicaba en el país: La primera vez que se aplicó fue el 16 de enero de ese año en el diario INFOMACION, pero la voz cantante la llevaban el matutino DIARIO DE LA MARINA y el vespertino AVANCE, cuyos propietarios salieron al exilio y meses después los representantes del resto de los medios, abandonando sus negocios. Pero es bueno repetir aquel minúsculo texto que los trabajadores revolucionarios adicionaban al final de cada diatriba: “…ACLARACION: Este texto se publica por voluntad de esta empresa, en uso legítimo de la libertad de prensa existente en Cuba, pero los periodistas y obreros de este centro de trabajo expresan, también en uso de ese derecho, que lo contenido en el mismo no se ajusta a la verdad ni a la más elemental ética periodística…” 
Ante esta disyuntiva, los dueños optaron por publicar los diarios, pero dejando en blanco ambas declaraciones, con ello se evidenciaba que no estaban de acuerdo con la medida. Quedó pues para la historia—por lo menos en la prensa escrita--la triste imagen de diarios con grandes lagunas en blanco y para los archivos una constancia de esa falsa y cacareada LIBERTAD DE PRENSA, en lugar de la real LIBERTAD DE EMPRESA por ellos aplicada.
Bajo el efecto dominó de aquella confrontación empezaron a exiliarse los empresarios de los medios, junto a sus cómplices, dando paso a nuevas publicaciones o algunas como EL MUNDO que fue nacionalizado, donde un simple linotipista—éste que les escribe--pasó a ser nombrado caricaturista editorialista el 28 de febrero de ese año, tres días antes del cruel atentado al vapor “La Coubre” con su secuela de muertos y heridos.
De inmediato prestigiosos periodistas--sin vínculos con la dictadura, ni beneficiados por “botellas” y otras sinecuras--como Baldomero Álvarez Ríos o Gregorio Ortega, entre otros dirigentes sindicales, asumieron dicha responsabilidad al abandonar el país los Mestre, dueños de CMQ y Radio-Reloj—entre otros negociantes—quienes optaron por el exilio, también financiado desde el Imperio.
Mientras: Secuaces a sueldo, provocan un criminal sabotaje al emblemático edificio de Radio-Centro: Es en este explosivo marco donde quisiera retomar la figura de Mirta Muñiz, quien había participado junto a Gregorio Ortega en muchas de estas luchas reivindicadoras.
Para el mes de octubre se nacionalizaron 166 empresas yanquis de variado tipo que, junto a las del patio sostenían con anuncios comerciales los diversos medios de comunicación y tocó a nuestra amiga Mirta, por su prestigio entrega y experiencia, intervenir la primera firma publicitaria de Cuba, la famosa Agencia Siboney, a la que se fueron incorporando el resto.
Se trataba ahora de apoyar la obra de la Revolución con nuevos diseños, envases, y propuestas… Nadie mejor que ella para aglutinar el talento y la profesionalidad del personal a su cargo. Descollando la gigantesca Campaña de Alfabetización, o la de Consuma Productos Cubanos, entre otras muchas iniciativas que se pusieron en práctica. Fue precisamente en este campo, donde comienzan a relacionarse Melba y Mirta con múltiples tareas de divulgación televisiva, pero sobre todo a fines de 1963 en el acto celebrado en la CTC, donde el Che habló en defensa de pueblo vietnamita ante la agresión yanqui y personalmente sirvió de enlace entre la exitosa propagandista y el Comité de Solidaridad con Vietnam del Sur, Laos y Cambodia,  presidido por la Dra. Melba Hernández.
Hasta aquí la mínima semblanza de ella en aquellos tiempos precursores, que posteriormente se enriquecieran con el relato recién publicado en GRANMA.
Le envío pues a Mirta… ¡ Un abrazo tan grande como sus hazañas junto a Melba y el perrito Pucho! 

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