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10 may. 2017

RAPIDO Y FURIOSO (1)



Mi hermosa Habana, otrora Llave del Golfo, hoy capital de todos los cubanos, recién incluida entre las siete ciudades maravillas del mundo moderno, se vistió de lujo en la primavera del pasado año, para servir de escenario a un espectáculo inimaginable años atrás.
La filmación del octavo capítulo del filme “Rápido y Furioso” que le ha proporcionado a su  productor Vin Diesel millonarios dividendos en sus siete pecados capitales anteriores… ¿Qué parte del negocio nos tocaría a nosotros, los extras y dobles criollos, en el reparto de las utilidades taquilleras?...
Como diría Chan Li Po: --¿Chi lo sá? 
Si famosos cineastas norteamericanos como Francis Ford Coppola y Sydney Polack, sudaron la gota gorda durante años tratando inútilmente de filmar en Cuba temas de interés por la negación del Departamento de Estado. ¿No tendrían también algo que ver las recientes conversaciones entre ambas gobiernos para restablecer relaciones diplomáticas como un primer paso para futuras normalizaciones?
Estos y otros diferendos no les quitaron el sueño a ellos—los productores--ni brillo al espectáculo. Por primera vez veríamos a nuestros queridos y manoseados almendrones desfilar humeantes ante las cámaras, a la misma velocidad que los autos más sofisticados de la industria automovilística de última generación, y desbaratarse con idéntica espectacularidad gracias a la magia de los efectos especiales, ya que no transitan no solo por calles asfaltadas y afectadas por los baches,  sino por cintas de celuloide.
Lo curioso de todo esto es la inmortalidad del cangrejo: Es decir del desguace automovilístico, pues siempre saldrá ileso el perpetuo superman  al volante, para un nuevo choque con los efectos especiales de la realidad virtual.
No nos detendremos en los detalles de dicho fenómeno artístico, de ellos se encargaron a su debido tiempo—abril de 2016--verdaderos ases del timón cinematográfico—Joel del Río en JUVENTUD REBELDE—y Rolando Pérez Betancourt en GRANMA con sus respectivos vehículos de comunicación, lo cierto es que ya corre mayo por las estrechas calles de La Habana Vieja y sus remozadas avenidas del Casco Histórico, mientras los distribuidores del negocio—como siempre--se atrasan o se olvidan del usuario criollo, para beneficio propio en el mercado internacional.
De ahí que aún esperamos ansiosos el debut de la cinta en nuestros cines; mientras la Comisión Nacional del Tránsito, se adelantó  con algunas cifras preocupantes durante el año transcurrido, en relación con la accidentalidad vial, y cito: “…Según estadísticas oficiales en el 2016 se llegó a reportar en nuestro país un accidente del tránsito cada 48 minutos y el deceso de una persona por esta causa cada 11 horas. O lo que es igual, la tasa de fallecimientos fue de 6,87 por cada  100,000 habitantes, lo que representó más de 700 víctimas fatales...” 
Estos datos fueron dados a conocer en conferencia de prensa por Ricardo Alonso, director de Seguridad e Inspección Automotor del Ministerio del Transporte, al presentar la cuarta jornada mundial de Seguridad Vial que se desarrollará en Cuba durante este mes bajo el tema: SALVAR VIDAS, REDUCIR LA VELOCIDAD. 
A propósito, ya se ha aplicado un grupo de acciones que van desde el incremento de la señalización, el establecimiento de límites máximos de velocidad en determinadas avenidas hasta la introducción de medios técnicos como la pistola radar entre otros.—Datos tomados de GRANMA el pasado miércoles día 3 de mayo. 
¿Es que a las habituales indisciplinas sociales, la indolencia en el incumplimiento de regulaciones del tránsito, o la violación de los mantenimientos programados, deberíamos sumar ahora la influencia de un rápido, furioso y hasta mortal manía de copiar lo peor  del audiovisual contemporáneo, que se ha generalizado con el habla precipitada, el atropello vial en el tránsito, la festinación del gesto, o la fusión idiomática del WIFI o el Sefie?
Cuando se transita--como yo--por ciertos caminos de la tercera o cuarta edad, se debe mantener el paso adecuado sin apartar la vista de la vía. La población cubana muestra altos índices de longevidad gracias a nuestro sistema único de educación, salud, y jubilación adecuadas entre otros muchos e inimaginables beneficios, impensables hasta para grandes potencias económicas como los propios Estados Unidos, a punto de perder con Trump su Obama Care.
Así vieron la cosa--como diría Taladrid en la Mesa Redonda—nuestros dos hijos putativos El gordo y el flaco de la tira “¡Ay, vecino!”
No debemos desalentarnos: Ya llegará la dichosa película, con su cuota de adrenalina, catastrofismo, violencia y  otras “maravillas” del  nuevo milenio. Avancemos sin temor alguno a que una nueva generación de robots o androides inteligentes—también rápidos y furiosos—trate de aniquilar a la clase obrera asalariada y pensante de este capitalismo globalizado que los creó. Pero-–como diría Pánfilo--eso será otra historia…
(CONTINUARÁ)

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