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3 sept. 2009

DE DINOSAURIOS Y OTROS FÓSILES

Nací en los convulsos tiempos del Machadato, cuando el tiro estaba sato en las calles y la dieta familiar consistía sólo de harina y boniato. Dicen que por la crisis del 29, que le quedó chiquita a la actual. Por entonces se decía que la juventud estaba perdida. Craso error, fueron los jóvenes obreros y estudiantes quienes a fuerza de coraje expulsaron a Machado, con todo y su bravuconada de…”A mi no me tumban con papelitos.
Mi niñez fue como el papalote de la Revolución del 33 que se fue a bolina en plena adolescencia pues quedé huérfano de padre y madre. Claro, sin pensión ni amparo filial. Eso vino mucho después, ya que los politiqueros de turno habían desfalcado la caja del retiro en una republiquita bananera y huérfana también, pero de vergüenza.
Sin embargo suplía mi prematura realidad proletaria con una enorme fantasía. Teníamos que imaginarnos a nuestros héroes, con voz pero sin voto, porque eran invisibles y radiofónicos como Chan Li Po o Los Tres Villalobos. La Conquista del Cosmos, sólo existía virtualmente en el papel, pues Flash Gordon y Brick Bradford no podían escapar de los cuadritos de los comics norteamericanos en las páginas en colores de nuestra prensa.
En las matineés dominicales de los cines de barrio, los carapálidas del gatillo alegre eran desmelenados por los pésimos aprendices de barbero pieles rojas, porque los pelaban hasta con el cuero cabelludo. Cosas como esas nos metían a diario en la cabeza.
Hoy con los catastróficos efectos especiales, la resurrección de los/las chupasangre dráculianos y los hombres/mujeres lobos del pantano y los lobos hombres/mujeres de Wall Street. La cosa va de terror en terror. Por eso el bombardeo diario televisado en tiempo real de ciudades indefensas, afganas o iraquíes no nos da ni frío ni calor. A eso se le llama efectos colaterales.
Rebobinemos y volvamos a la época de Tom Mix, no de Tom y Jerry: Como el technicolor estaba todavía en veremos. Ni los buenos ni los malos del celuloide tenían su verdadera pigmentación. Fíjense bien que dijimos carapálidas, no blancos; esa es una categoría posterior que se decidió en la Guerra de Secesión, dándole libertad a los esclavos negros para que fuesen cazados como animales libres por el Ku Kux Klan . Curiosamente, se dice que antepasados del presidente Barack Obama fueron esclavos negros que participaron en la construcción de la Casa Blanca.
Con el tiempo y un ganchito fuimos descubriendo poco a poco que el edificio más grande del mundo era el Empire State construido por el millonario más anciano del planeta: Rockefeller. Que la Estatua de la Libertad estaba presa en la bahía de Nueva York mientras los presos de Alcatraz flotaban libremente en la de San Francisco. Y para ir a la nuestra de Guantánamo, había que pedir visa en la Embajada yanqui. Cosas de nuestra soberana seudo-república Made in Usa y su Enmierda Platt.
Pero sigamos avanzando en el tiempo: Todo eso transcurrió entre la primera y segunda parte de “El Padrino”. Como a la tercera va la vencida, llegó el Comandante y mandó a parar. A los jóvenes de la Generación del Centenario les había crecido no sólo las barbas en la Sierra sino también el coraje.
Mientras tanto Batista seguía blofeando—con F no con G,-- con aquello de tener siempre una bala en el directo... A la hora de los mameyes le dio artritis en el índice en aquel despetronque del 31 de diciembre de 1958.
A partir de entonces conocimos qué quería decir aquello de escoger entre la zanahoria y el garrote, pues nos tocó su parte más dura: el bloqueo. Habíamos declarado la Revolución Socialistas en Playa Girón y por eso nos expulsaron de la OEA y nos amenazaron con la bomba atómica en otra crisis, --la de los misiles--. No disfrutaríamos pues de la política del Buen Vecino, a la que estaban debidamente acreditados trogloditas de la talla de Trujillo, Stroessner y Somoza, para poner sólo unos pocos ejemplos de la gorilocracia latinoamericana Made in USA. En estos momentos le ha salido un mutante: Goriletti. Fue la propia gallina clueca del imperio y su cacareada democracia representativa quien nos abrió los ojos con la Escuela de las Américas donde se graduaron no pocos “demócratas” generales golpistas y muchos “representativos” Escuadrones de la Muerte. Por eso el Che, médico al fin, se empeño en combatir la Operación Cóndor con otra en el quirófano de la Historia: ¡Crear uno, dos, tres, muchos Vietnams..!
Hoy con otros métodos de lucha, las nuevas generaciones del Bravo a la Patagonia enarbolan la bandera de la Segunda Independencia de América. La reacción tenía que reaccionar: Las oligarquías nativas que jugaban libremente en el patio trasero del Imperio, se ven desprivilegiadas y desprestigiadas. Sólo les queda el recurso del pataleo. Con lo cual no hacen más que reafirmar su impotencia, añorar su opulencia, reclamar su permanencia, demostrar su insolencia, y sin un átomo de decencia ni conciencia, conspirar con la anuencia de la Agencia. Como pueden ver, todo esto que termina en CIA, puede acabar mal.
Allá esos jóvenes-decrépitos que no supieron o no quisieron,-- ni siquiera de forma gratuita-- aprovechar las enseñanzas del Apóstol de… “Ser cultos para ser libres”… Por cierto, en su tiempo el maestro los tildó de sietemesinos, por la forma miserable en que arrastran su lacayuno analfabetismo político. A veces nos responden con un despectivo: “Ustedes son unos dinosaurios”. --¡A mucha honra!
Ser un reaccionario en edad de rebeldías es la última carta de la baraja. Una especie de tiranosaurio con jeans. Por mi parte, soy profesional universitario. Graduado a destiempo pero a mucha honra en los cursos para la educación de adultos. Nunca creí que la juventud estuviera perdida, pero hay mucha demencia senil imberbe. Prefiero ser un dinosaurio agradecido antes que un seboruco, quien piensa con la barriga y cabeza ajena… ¡Allá los oligarcas! .
Joven ha de ser no quien más salte, sino el que más se eleve en la escala de los valores humanos. Sin ánimo de caer en violencia generacional. Al que le sirva el sayo…. Que se lo pinga… Perdón, ponga.

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