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16 may. 2011

MUÑOZ BACHS: SOLTURA, COLOR E INGENIO

Nacido bajo el fragor de los combates en Valencia durante la Guerra Civil Española el 12 de abril de 1937, el bebito Eduardo Muñoz Bachs llega poco después a Cuba junto con sus padres como un emigrante más.

La familia pronto se adaptó a nuestro ajiaco étnico cultural y el chaval se vio de pronto convertido en un prometedor artista. Al triunfo de la Revolución en 1959 ya había incursionado en el campo del diseño. La agencia publicitaria “Siboney” y el Departamento Cinematográfico de CMQ-Televisión conocían de sus cualidades.

La explosión libertaria en todos los sentidos de aquella epopeya, lo envolvió en su torbellino como a todos los jóvenes de entonces, y se vio inmerso en la política de cambios que venía desarrollándose en el país.

Quiso el destino que la fundación del Instituto Cubano de la Industria y el Arte Cinematográficos ese mismo año, lo escogiera como realizador del primer cartel de cine para la cinta “Historias de la Revolución” de Tomás Gutiérrez Alea, --otro grande de nuestra cultura--. Y a partir de ahí comenzó su cosecha de éxitos: Múltiples premios en Festivales Internacionales de Cine como Cannes, París, Hollywood, La Habana, y no pocos concursos de ilustración para libros infantiles en Japón y Cuba, entre otros galardones como el Primer Premio Coral en el Séptimo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la Exposición Post Mortem en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad. Porque lamentablemente el colega Muñoz Bachs falleció hace exactamente diez años, que se cumplirán el próximo 22 de julio.

Mucho se ha dicho y publicado de este consagrado artista de cuerpo completo. Yo también tendría algo que decir, pues admirador de su obra, en ocasión de buscar nuevas firmas en la década del 80, para engrosar la lista de colaboradores de nuestras publicaciones dedicadas a la historieta, me respondió que le encantaba el género pero que nunca había incursionado en él porque necesitaba un escritor que le proporcionara los guiones. Yo me quedé tan sorprendido como ustedes ahora, al escuchar esa confesión de alguien que ya llevaba más de 30 años descollando en la gráfica y la pintura cubana. De más está decir que a partir entonces Félix Guerra compartió con el la autoría de esa deliciosa fabulación titulada “El Cuento” publicada indistintamente en El Muñe, Cómicos y otras publicaciones.

Pero dejemos que sea él mismo quien nos hable de su obra cinematográfica:

“…Cuando aparecieron los primeros carteles del ICAIC, la gente comenzó a reaccionar de distinta manera. Algunos se preguntaron: --¿Qué cosa es eso?... ¿Qué quiere decir?...Muchos no entendían, pero les gustaba el color; otros sencillamente estuvieron de acuerdo con el cambio, en relación con la anterior propaganda a la que estaban acostumbrados…”

SOLTURA:

“…Comencé en 1961.Estoy habituado a este medio y normalmente con dibujo. Nunca empleo fotos ni símbolos geométricos. Una vez visto el filme busco la idea, hago bocetos muy pequeños y simples, y cuando me satisface alguno paso a materializarlos directamente. Así el diseño resulta espontáneo, más suelto…”

“…En el caso del cartel cinematográfico influye mucho el asunto del filme, la época, su contexto, cuestiones que hay que saber plasmar para que el medio cumpla justamente su cometido. Yo particularmente tengo más facilidad para hacer carteles de comedias y de películas para niños…”

COLOR:

“…Estimo que el color es fundamental tanto en el ámbito de os carteles como en el de la ilustración…En el primero su uso está más limitado, se puede decir que un determinado cartel te pide el color que debes usar porque estás obligado a usar sensaciones concretas dependientes de la ambientación y el género del filme… En la ilustración, por su parte, también hay que lograr ciertos matices, pero la posibilidad del manejo del color son mayores, más libres, sobre todo cuando se trabaja en libros para niños…”

“-…Es lo que más me gusta--. Ello me permite cambiar la técnica, viene a ser como unas vacaciones, y como tales las disfruto. Recreo cada trazo, improvisando, difuminando colores, mezclando métodos y materiales. Y todo esto sin bocetear…”

DIBUJO:

“·…La tipografía tiene gran significación…Debe adecuarse al tema y ceñirse a los elementos estrictamente necesarios, además de ser clara y legible, y su colocación exacta…”

“…La información actualizada es la que nos mantiene al tanto de de lo que se está haciendo gráficamente en el mundo…Hay que agregar que durante mucho tiempo hemos laborado con poquísimos recursos, secuela consabida del subdesarrollo y el bloqueo imperialista. Sin embargo, el saldo ha sido positivo…” “..El número de ilustradores es reducido, tanto de revistas como de libros. Lamentablemente algunas publicaciones no le dan la debida importancia y emplean para esta tareaa dibujantes de poca calidad…”

INGENIO:

“...Referente a los libros para niños creo que el problema es más agudo. En este caso no basta con ser un buen profesional desde el punto de vista técnico; es imprescindible conocer a los niños y especializarse en el trabajo para ellos…”

“…Soy de la opinión que el diseño gráfico cubano para su desarrollo actual y futuro necesita de la incorporación de los jóvenes artistas—mediante los mecanismos que sean—a la labor que se lleva a cabo en los distintos departamentos de diseño del país, donde podrían recibir la influencia directa de los compañeros más experimentados y a su vez tendrían la oportunidad de llevar a la práctica sus propias ideas… No hay nada que estimule más que ver el fruto de nuestro trabajo cumpliendo en la calle su función…”

(Hemos tomado fragmentos de la entrevista que para la revista Propaganda le hiciera a Eduardo Muñoz Bachs otro grande del diseño cubano, Roberto Figueredo bajo el título de ”Soltura, dibujo, color, e ingenio”).

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